Orgías
3K relatos publicados
elgatodamian
OrgíasMentiras piadosas (II)
La ducha caliente y los susurros prohibidos eran solo el preludio. Entre padres dormidos y una amiga presente, el deseo los llevó a la habitación de arriba, donde las llaves cerradas no bastaban para ocultar lo que estaban a punto de hacer.
Amateur
OrgíasCrónica de un día de huelga
La fábrica se detiene, pero el deseo no. Mientras la policía dispersa a los piquetes, cuatro compañeros buscan refugio en una playa desierta donde las reglas laborales se desvanecen y solo importa el placer prohibido.
Eptal
OrgíasOtro sueño (VI - Final)
La casa huele a sexo y la música baja acompaña el ritmo de sus cuerpos. Cinco cuerpos, un solo deseo: no detenerse hasta que todos hayan vaciado su carga. Esta vez, nadie queda fuera de la ecuación.
Mary Carmen
OrgíasAventuras entre amigas (I)
La cena se prolongó hasta altas horas de la madrugada, pero no fue el vino lo que encendió la chispa, sino las confesiones más íntimas. Decidieron que ninguna fantasía quedaría en el olvido: esta noche, el sofá se convierte en escenario y las cámaras no pararán de grabar.
Angela Lobo
OrgíasLos guardias de seguridad
El jefe te pide ayuda para despertar su deseo, pero no imaginas que la puerta de la seguridad esconde una fiesta salvaje. Roberto te espera con sus compañeros, y esta noche tú eres el centro de todas las miradas y deseos.
Cavalera
OrgíasAventura en el camping
La soledad del camping se rompió con la llegada de cuatro desconocidas que prometían diversión. Lo que comenzó como un juego de cartas se transformó en una noche de placer prohibido, donde las barreras sociales cayeron junto con la ropa. Ahora, la memoria de esa noche sigue atormentando sus fantasías.
Tomas Brentano
OrgíasCasino (II y final)
La deuda estaba pagada, pero el precio era mayor de lo que imaginaba. Ver a su esposa, desnuda y gozosa, ser poseída por extraños encendió en él un deseo prohibido que no pudo contener. Esta noche, la vergüenza se disuelve en el placer compartido.
Carles
OrgíasLa Ambulancia
La carretera solitaria y el calor sofocante eran solo la excusa perfecta. Cuando la ambulancia se detuvo, la doctora no vino a curarlo, sino a despertar un deseo que llevaba años dormido. En el espacio reducido de la camilla, la línea entre la ayuda médica y el placer prohibido se desdibuja hasta desaparecer.