Una noche dispuesta a todo
La moto avanza por la carretera fría, pero el calor entre ellos es insoportable. Ella sabe que al llegar la madre de él estará al otro lado de la puerta, pero el deseo es tan fuerte que decide no contenerse, arriesgando el silencio a cambio de un placer prohibido.
Era mi pareja y ese día decidimos salir a una dicosteca, a bailar un poco para distraernos y tal vez sentirnos un poco más para que más tarde pudiéramos disfrutar plácidamente de un buen sexo, como siempre vivía deseándole y con un par de tragos encima decidimos de volvernos a casa y ya un poco calientes y sintiéndonos muy apasionados decidimos subirnos a la moto y yo tome la iniciativa de tocar su pene que está grande y erecto, deseaba parar en la carretera y con el frío de la madrugada tocar su pene con mis labios y echarme lo a la boca, poderlo mojar con mi lengua y chuparselo lentamente!
Llegamos a la casa y ni se imaginan el se desnudo yo me. Desnude, le toque su pene erecto y me lo eche a la boca con todas las ganas del mundo no pueden imaginar como lo disfrute (lo estoy deseando en este momento, quisiera tenerlo en mi boca) después el comenzó besándome y bajo lentamente a mi vagina, el sabia complacerme le paso su lengua en mi vagina y comenzó a hacerme el oral. Más rico del planeta, no quería que parar y quería gemir tan fuerte, quería venirme en su cara, ERA DELICIOSO, pero no podía hacerlo su madre estaba en la otra habitación así que trataba de no gemir tan fuerte, era casi imposible aguante mucho, tenía un nivel de exitacion muy grande, después metió su pene lentamente, lo sacó y volvió a bajar pasándome la lengua suave y jugando con ella.
Después subió besandome todo el cuerpo pero esta vez hacia arriba, besándome en el cuello mientras me penetraba duro, con ganas, haciendome sentir suya deseaba y amada, apretaba mis nalgas, después decimos cambiar de posición ahora iba hacer yo quien controlaría la situación me pasó para encima de él y comencé a mover mis nalgas mientras estaba encima de su pene, seguía gimiendo y cada vez con más ganas ya estábamos sudados y demasiados exitados, no quería parar, me puse en cuarto y el tomo el control me jalaba el cabello y apretaba mis nalgas, me daba tan duro (quisiera sentirlo de nuevo) no quería que parar y apunto de terminar saco su pene suave y se vino en mis nalgas haciendo gestos con su cara de placer..
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