Mis jóvenes amas 2
No es solo sexo, es obediencia. Andrés sabe que al cruzar esa puerta, su deseo se convierte en orden y su placer, en castigo. ¿Hasta dónde está dispuesto a llegar para ser su 'putita'?
Me levanté a las 5 de la mañana. Quería terminar mis obligaciones lo antes posible para volver al piso de las chicas. Hice un café y a las 5:15 ya estaba funcionando. A las 9:30 hice un descanso para llamar a la clínica estética donde me depilaría entero. No hubo suerte en la primera que llamé ya que tenía la mañana completa y necesitaba depilarme antes de visitar a las mis amas, en la segunda me dieron cita para las 12. Seguí trabajando hasta esa hora. Llegué totalmente depilado a casa sobre las 14.00, me preparé un bocadillo y me dispuse a terminar algunos asuntos que me quedaban del trabajo. Por fin acabé todo, me di una buena ducha, me puse crema en mi recién depilada piel y me fui a casa de mis amas. ¿Qué fantasías me esperarían hoy?
Al llegar toqué al portero:
- ¿Quién es? Preguntó una voz femenina que me parecía ser Mar.
- Andrés. - Respondí.
- No conocemos a ningún Andrés, no nos moleste.
- ¡Andrea! - logré decir rápidamente esperando que no hubiese colgado.
- Ahh vale, sube Andrea, tienes tu ropa en la entrada, no entres a saludar hasta que no estés totalmente vestida.
Subí las escaleras y llegué al segundo piso, el 2ºB, el piso que tantas aventuras me ofrecía. Al entrar había una silla, en ella solamente encontré unas braguitas de piolín y un vestido rosa. Parecía el vestido de una niña gordita, me estaba super corto, se me veían las braguitas pero por suerte era lo suficientemente ancho para entrar en él perfectamente. Para los pies había unas chanclas de chica. Dejé toda mi ropa y mis pertenencias ordenadas en la silla y me dispuse a entrar a saludar.
En la primera habitación me encontré a Mar, estaba espectacular, vestía un short cortísimo que le dejaba medio culito al aire y arriba un top que tapaba poco más que sus pechos, parecía que no llevaba sujetador porque se le marcaban todos los pezones.
- Mira que niña más bonita! - Me dijo Mar riéndose – Pasa Andrea.
Entré en el cuarto con la cabeza agachada algo avergonzado.
- Parece que te encanta la ropa de niña pequeña – Dijo Mar señalando el gran bulto que se notaba en mis braguitas. - Qué chica más rica.
Me acerqué más a Mar que paso mi mano por mis piernas.
- Que suavecita Andrea, me encanta que no te olvidaras de venir depiladita. Corre a saludar a Jessi, te dirá lo que tienes que hacer.
Seguí por el pasillo hasta llegar a la habitación de Jessi. Podía ver a Jessi sentada frente a su ordenador. Toqué tímidamente aunque la puerta estaba medio abierta.
- Pasa Andrea – dijo Jessi sin quitar la vista del ordenador.
Entré en la habitación y me quede parado esperando que me mirara o me dijera algo. De repente se volvió y me dijo:
- Qué guapa Andrea y que bien depilada. ¿Te has depilado enterita?
- Si ama
- Qué bien, luego lo veremos bien. Ahora quiero que arregles el piso, empieza por la cocina, sigue por el salón y termina con los cuartos de baño. Cuando hayas acabado si no has recibido otra orden ven a verme.
Fui a la cocina y allí encontré un pequeño cuarto-lavadero con todos los utensilios y productos de limpieza. Recogí y limpie toda la cocina, más tarde el salón, seguí con el cuarto de baño pequeño y finalmente empecé a limpiar el baño más grande, ya me quedaba solamente fregar la ducha cuando entró Mar, yo seguí mi tarea cuando vi que se bajó el short y el tanguita blanco que llevaba, era una maravilla como le quedaba ese tanga con su piel morena. Se sentó en el wc y me llamó:
- Ven Andrea, mira como meo. - Me acerqué tímidamente – Pero agáchate muchacha.
Me puse de rodillas delante de su coño, era una maravilla totalmente depiladito, de color rosita. Empezó a orinar, mi rabo no cabía en las pequeñas braguitas de Piolín, pensé que iba a reventar las bragas.
- Mira que carita de felicidad pone, límpiame anda!
Me acercó la cabeza y empecé a lamer lentamente hasta dejarla totalmente limpia. Me estaba encantando el sabor, mi polla no dejaba de babear y notaba ya las bragas totalmente mojadas.
- Voy a ducharme, te duchas conmigo? - Me preguntó Mar con cara y tono de niña buena.
- Será un placer
Me empecé a quitar la ropa mientras Mar me miraba fijamente.
- Mira como tienes las braguitas de mojadas, jajaja. Es una pena que seas tan mariquita porque esa polla no tiene mala pinta depilada, parece más grande. De todas formas como eres una putita no la tocaremos nunca.
Esas palabras retumbaban en mi cabeza aunque tenía la esperanza de que algún día me tocarían, dejarían que las follase o por lo menos que me masturbara hasta correrme. Mar se quitó el top y quedó totalmente desnuda. De mi rabo colgaba ya un hilillo de líquido seminal. Entramos en la ducha y Mar me echó el agua totalmente fría, esto provocó que bajara mi erección.
- Ui qué pequeñita se está volviendo.
Siguió echándome agua hasta que estaba calentita y empezó a mojarse ella. Me moría de ganas de tocar esos pechos, de acariciar sus piernas, de perderme entre sus nalgas, pero no haría nada de eso sin que me lo ordenase.
- Enjabóname Andreita. Empieza por mi espalda, me frotas bien el culito, pero sin echarme jabón en el agujero, eso me lo limpiarás con la lengua.
Mientras enjabonaba su parte de atrás ella se enjabonaba los pechos, su abdomen y la parte delantera de sus piernas. Al acabar se echó agua y se aclaró todo el cuerpo. Se puso en pompa y me señaló su ano, yo entendí que debía lamerlo y así hice. Escuchaba pequeños gemidos, su mano se fue hacía su clítoris y empezó a acariciarlo mientras le lamía el culito.
- Qué rico Andrea, sigue lamiendo.
De pronto paró y me ordenó que me pusiese en la misma posición que estaba ella. Me pusó la ducha detrás y empezó a echar chorros de agua en mi culito.
- ¿Te gusta Andrea? Ahora vamos a limpiarlo bien.
Cogió jabón y me metió un dedito, mas tarde eran dos dedos lo que tenía dentro de mí. Los sacó y volvió a regarme con abundante agua.
- Ya está este culito listo para jugar con él.
Paró la ducha y cogió dos toallas. Nos secamos y me puso las braguitas de Piolín, ella se puso un tanga nuevo y me dijo:
- Vamos a la habitación de Jessi, a ver que está haciendo.
Llegamos a la habitación de Jessi que seguía frente al ordenador. Al entrar se dio la vuelta y nos dijo:
- Vaya, ya están las putitas limpitas? Yo todavía no me he duchado, pero me apetece que Andrea pruebe mis sabores.
Mientras me decía esto me señalaba el pie. Yo me agaché y empecé a lamerlo con mucha pasión, me encantaban los sabores de mis amas.
- Vente aquí arriba. - Me dijo señalando sus axilas.
Mar estaba grabando todo lo que hacía, pero yo no quería parar estaba totalmente a merced de mis amas.
- Ahora lame mi coño, no he utilizado papel higiénico después de mear hoy, para que pruebes mi exquisito sabor.
Se subió el camisón que llevaba puesto y se apartó a un lado la braguita. ¡Su coño estaba totalmente peludo! Empecé a lamer con un poco de repeluz, pero cuando empecé… el sabor me encantaba, sabía realmente a coño. Mientras le comía el coño, noté como Mar me bajaba las bragas y empezaba a jugar con mi culo sin dejar de grabar nada. Noté algo fresquito y el primer dedo introduciendose en mí, estaba totalmente desatado, mientras Mar me metía el segundo dedo y yo no dejaba de lamer el coño de Jessi. Jessi se dio la vuelta y me señaló su culo:
- No eres la única que le gusta que le laman el culito.
Su ano tenía un olor y sabor fuerte, de llevar tiempo sin lavárselo. Me acerqué lentamente y con un poco de miedo, Mar me estampó la cara contra el culo de Jessi, empecé a lamer, a pesar del olor vi que eso me encantaba, cada vez tenía el rabo más duro, ¿pero se puede más? De nuevo de mi polla salía un hilillo. Mientras lamía Jessi me decía:
- No sé si te ha contado Mar. Hemos pensado que no volveremos a lavarnos el culo, para eso está tu lengua, ¿te gusta mi sabor?
- Me encanta ama.
- Genial, porque aunque no te guste tendrás que dejarnos bien limpitas todos los días. Ahora vamos a ver algo de porno. Vamos al sofá.
Llegamos al salón y vi que tenían un portátil conectado a la TV y en la mesa había tres consoladores preparados.
- Elige el tuyo Andrea, ya que eres la nueva putita. - Me dijo Mar que seguía grabando la escena.
- Elijo el mismo de ayer, el rosa. - Respondí algo asustado con el tamaño del morado y el negro.
- El negro para mí, que tengo ganas de marcha. - Dijo Jessi que estaba desatada con la lamida que le acababa de hacer.
Me coloqué en el centro del sofá, con cada una de mis amas a los lados. Las piernas las apoyábamos en la mesa bien abiertas. Mar se levantó y puso el vídeo. En la película se veían dos chicas vistiendo y maquillando a un chico. Cuando ya estaba preparado sonaba el timbre y aparecía un tío de 2 metros de color negro. Animado por las chicas el negro le puso el rabo en la boca al chico que era obligado a chupar tremendo pollón.
Nosotras mientras tanto nos metíamos los consoladores, ellas por su vagina y yo por la mía propia, mi culo. Cada vez cogía mejor ritmo y me dolía menos.
- Mira si se lo mete entero. Mañana probamos el morado.
En la película el chico era follado por el negro y finalmente se corría en su cara, ante las risas de las chicas. Los tres estábamos desatados follándonos con nuestros consoladores.
- Agáchate y chupa Andrea que me corro. - Me dijo Mar totalmente excitada. Me puse a lamer y me llenó toda la cara con sus fluidos.
- Ahora yo, putita. - Gimió Jessi.
Me puse frente a su peludo coño y empecé a lamer hasta que me apretó la cara contra su coño y se me quedó toda llena de sus fluidos.
- Y tú, no te corres Andrea? - Me preguntó Mar
- Siéntate en el sofá y levanta bien las piernas que vamos a ayudarte. - Dijo Jessi.
Me puse como me habían indicado, pensando que por fin tocarían mi rabo, yo creo que con tocarlo ya me hubiera corrido, pero no, Jessi cogió el consolador rosa y empezó a follarme de nuevo el culo. Mar mientras tanto me puso sus tetas en la cara y me iba diciendo cositas:
- Te ha gustado como se han follado al tío verdad, algún día te traeremos un negro para que te folle, bueno que nos folle a las 3, que estoy bien cachonda y con tu pitito de mariquita no podemos hacer nada.
Yo estaba que iba a reventar de caliente, pero no me corría, Jessi seguía metiendo el consolador bruscamente que ya ni siquiera me dolía.
- No te corres puta?? Te doy más fuerte? - Me preguntaba.
- Tocarme el rabo por favor, o dejarme que me masturbe yo. Por fiiiii, soy una putita mala pero necesito correrme.
De repente las dos pararon lo que estaban haciendo, Jessi me miró con cara de enfado y me dijo:
- Acabas de gastar tu primera oportunidad, sólo tendrás 3. Si nos dices tres veces que quieres tocarte o que te toquemos, te dejaremos correrte pero te pondremos un cinturón de castidad durante un mes, hasta que nos pagues el piso y las facturas, si quieres tener tu mierda de pito al aire tendrás que aprender a controlarte y ahora vamos a follarte como la puta que eres.
Mar se estaba colocando unas correas en sus caderas, vi como tenían un hueco donde estaba acomodando el consolador morado. Me señalaron que me pusiera a cuatro patas, Mar se colocó delante mía y me dijo:
- Chúpame la polla maricón que esté bien lubricadita para follarte, esta te gustará más que es más grande.
Yo chupaba como si llevara toda la vida chupando pollas, la lamía, le daba besitos y me la metía hasta la garganta para dejarla bien lubricada.
- Qué buena puta eres Andrea.
Mar se colocó detrás mía y noté como la cabeza del rabo morado estaba a las puertas de entrar en mi ano, me la fue metiendo poco a poco y yo gemía como la puta en la que me estaban convirtiendo.
- A ver si aprendes que las putas se corren cuando las follan, no hace falta tocarte el pitulín. - Me decía Mar mientras no dejaba de follarme.
Estuvo un buen rato hasta que se cansó, esta vez no pude correrme y mis huevos estaban cargadísimos.
- Ya está bien por hoy Andrea, puedes ponerte tu ropa e irte a tu casa. - Dijo Jessi.
- A sus ordenes ama.
- Mañana es viernes, por lo que cuando termines de trabajar te vendrás y estarás aquí hasta el domingo. Nos vamos a divertir mucho Andreita.
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