Velada en casa
El timbre suena y él abre la puerta sabiendo que no es solo una visita, sino el inicio de un ritual de sumisión total. Ella ya ha preparado el castigo, la humillación y el placer prohibido que le espera en la oscuridad de su casa.
Cuando sonó el timbre, abrí la puerta con solo un tanga y un plug en el culo, tal como me había indicado horas antes de llegar a Madrid desde Barcelona. Además, llevaba una loción de flores que ella mismo me había hecho comprar y estaba totalmente depilado. Ya me había advertido que si no me depilaba, me iba a llevar a una amiga suya a hacerme el láser.
- Buenas tardes, Diosa – dije azorado, mientras ella me miraba de arriba abajo.
- Date la vuelta – dijo sin apenas saludarme. Muy bien putita, el culo depilado y el plug puesto, de verdad que en lo que llevamos hablando te has convertido en toda una mujercita.
- Si, Ama – afirmé cada vez más rojo.
Acto seguido sacó de su bolso un collar y una correa y me los puso mientras me empujaba hacia abajo para estar de rodillas.
- Solo te falta un pequeño detalle, putita mía. Ponte esto y acto seguido saco un sujetador que me puso entre los tirantes.
- Si, Diosa. Muchas gracias por ponerme este regalo, espero estar guapo.
- Muy mal, debes hablar en femenino, dijo ella. Anda pon el culo.
Y así en la entrada de mi casa, me empezó a azotar con la mano hasta diez veces. Una vez que tenía el culo rojo, agarró la correa y me hizo andar a cuatro patas hasta mi cama. Allí, me ató las manos por la espalda y me tapó los ojos de manera que era imposible que viera nada. Después, sentí como sacaba algo de su bolso y me escribía algo en las nalgas, en la frente y sentí un ligero temblor en los labios.
Una vez acabó, estuve un rato que para mí fue una eternidad sin sentir nada hasta que me quitó el pañuelo de los ojos y me indicó que los abriera.
- Mírate putita, a ver si te gusta tu nuevo aspecto – dijo.
Me vi con los labios pintados, un “puta” enorme en la frente, sujetador y tanga. Fue un shock, pero reconozco que mi colita (enana según mi dueña) cada vez estaba más dura.
- Y ahora viene lo mejor, afirmó con una sonrisa malévola. Pero para que lo veas te voy a hacer una foto con autodestrucción.
Con lo que ella se puso a mi espalda, me bajó un poco el tanga y me hizo una foto al culo que después me enseñó. En mi nalga ponía un “follar aquí” y una flecha enorme señalando a mi ano. Estaba muy humillado, pero eso no fue nada en comparación con lo que me esperaba ese día.
Sacó una mordaza con una polla de goma en ambos lados y me lo puso en la boca.
- No pensarías que con esa mini colita ibas a follarme, ¿verdad, zorra?
Me la ató a la boca y acto seguido se desnudó y se puso delante de mí mientras yo ya palpaba la otra parte del plug en la boca. Se lo empezó a meter en su coño hasta que llegó al orgasmo en repetidas ocasiones. Y acto seguido me quitó la mordaza e hizo que me comiera toda su corrida.
A continuación, se puso detrás de mí y sentí como un líquido frío se deslizaba por mi culo. Intuí que era lubricante y a continuación, tras varios azotes que tuve que contar en voz alta y quitarme el plug que me puso en la boca directamente de mi culo, me empezó a meter los dedos.
Reconozco que después de habérmelo abierto varios días como me pidió, no me dolía nada y me daba mucho placer. Introdujo el segundo dedo y yo cada vez gemía más fuerte y estaba más excitado.
- Cómo te gusta eh, zorra. Ya verás cuando hagamos esto delante de alguna amiga, lo vas a disfrutar de lo lindo. Pero de momento mueve ese culo y ese coñito que tienes para mí, vamos.
Yo me movía al ritmo que me metía los dedos, hasta que hubo un momento que paró y me dejó con el culo abierto.
- ¿Quieres que siga, putita? – dijo malévolamente.
- Si, Ama. Respondí yo.
- ¿Cómo se piden las cosas?
- Por favor, Ama, se lo suplico, siga.
- ¿Qué quieres que haga, zorra?
- Quiero que me folles el culo enterito, Diosa.
- Muy bien, así haré puta, dijo entre risas.
Y a continuación, sacó un arnés con un strapon y empezó a aproximarlo a mi culo hasta que finalmente lo empezó a introducir. Al principio me dolía mucho, pero reconozco que al final fui acostumbrándome hasta que me produjo casi placer.
- Me encanta verte así, zorra. A 4 patas y sin poder moverte con el culo bien abierto. Te voy a desatar las manos y quiero que te masturbes mientras te follo.
Me desató las manos y yo empecé a tocarme la polla cada vez más rápido. Sin saber muy bien cómo estaba a punto de correrme, por lo que le pedí permiso para hacerlo.
- ¿Ama, puedo correrme?
- Si, pero con una condición, dijo riéndose.
- Lo que desee, dije yo imposible de aguantarme más,
No sé muy bien de dónde sacó un plato y me lo puso debajo de mi polla y acabé ahí mientras me follaba.
- La condición era que te corrieras en el plato y probaras tu propia corrida de mis dedos y te la tragaras, perra. Así que vamos abre la boca.
Abrí la boca humillado y sentí como mi propio semen entraba dentro. Era viscoso, pero finalmente me lo acabé tragando ya sin ningún pudor.
- Lo has hecho muy bien, putita. El próximo día seguiremos feminizándote y humillándote, pero hoy ya te he desvirgado enterita, deberías darme las gracias.
- Gracias, Diosa. Me ha encantado.
-
Después pusimos una peli y nos dormimos abrazados mientras la veíamos.
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