Xtories

El Jefe de mi Esposo

Él es el jefe de su esposo, el hombre que su marido detesta y envidia. Pero cuando la tentación de su casa y su poder se hace irresistible, Yesenia descubre que la traición sabe mejor cuando quien la comete es el hombre que lo tiene todo.

Yesenia Terrazas62K vistas8.8· 35 votos

La historia que escribo a continuación es sobre infidelidad, así que, si no les gusta, son libres de dejar de leerla de inmediato. El tema de la infidelidad está allí por una razón. No necesito ningún tipo de guía moral o espiritual, de todas maneras, ustedes no van a cambiar la manera en la que pienso o actuó. Esta es información básica sobre mí. Mi nombre es Yesenia. Soy una mujer casada de 36 años. Mido 1.74m, soy morena, de pechos grandes y muy buen cuerpo. Estoy acostumbrada a atraer las miradas de los hombres y mujeres cuando camino por la calle.

Mi esposo es arquitecto y trabaja en una empresa de construcción que fue creada y le pertenece a un conocido empresario del rubro, al que llamaré M. M está en sus treintas y como ya dije, fundó y es dueño de la empresa para la que mi esposo trabaja y es conocido en nuestro círculo social como uno de los empresarios jóvenes más exitosos de la ciudad. Vive en una casa grande y linda y obviamente tiene mucho dinero. También es soltero. Mi esposo trabaja para su compañía, así que M es su jefe, a pesar de que hay algunas personas en la jerarquía entre ambos, así que básicamente M es el jefe del jefe de mi esposo. Mi esposo se lo ha cruzado varias veces en el trabajo y es obvio que M no le cae bien, más de una vez me ha comentado que es un tipo arrogante y un idiota.

Hace dos años, asistí con mi esposo a la fiesta anual de la empresa. Fue una celebración a todo dar en un hotel. Me vestí con un vestido algo formal pero bastante sexy. Fue una noche muy entretenida, con mucha gente, alcohol a cantidades, etc. En algún momento de la noche me encontré con M y él se me acercó. Empezamos a hablar y se comportó muy amable. Me pareció bastante agradable, inteligente y gracioso. También es cierto que era bastante obvio que me encontraba atractiva a decir de las lujuriosas miradas que le daba a mi escote, además de que empezó a coquetearme un poco. Hablamos por quizás 15 o 20 minutes (con algunas interrupciones porque mucha gente quería hablarle) y fue una buena conversación. M se mostró realmente amable y divertido y tengo que reconocer que para entonces yo ya me sentía bastante atraída por él. Al final me preguntó si me gustaría conocer su casa alguna vez. Le dije que podía ser divertido pero que probablemente la idea no le iba a agradar a mi esposo. Él solo sonrío y me dijo que no me preocupara, que podía ir alguna vez sin que mi esposo lo supiera y que en todo caso no tenía motivos para contárselo. Luego agregó: “Dame tu teléfono, por favor”. Se lo alcancé y grabó su número en la agenda (más tarde cambié su nombre por el de una compañera de trabajo). Luego M me dijo que le escribiera y después se despidió.

A los pocos días le escribí y después de algunos mensajes me preguntó cuando quería ir a visitar su casa. Al principio me negué y traté de escaparme, pero después de algunos mensajes más acepté visitarlo cuando mi esposo estuviera en un seminario de trabajo fuera de la ciudad en dos semanas. Cuando llegó el día, estaba un poco nerviosa porque no sabía que esperar. Aquel día hizo bastante calor, así que decidí usar un vestidito corto y bastante revelador con bastante escote (y supongo que el hecho de que M me pareciera tan atractivo ayudó con la elección). Como ya dije, me sentía nerviosa, pero al mismo tiempo estaba ansiosa y excitada por ir a verlo, ya que la conversación que tuvimos en la fiesta había estado genial y también tenía ganas de saber cuan grande y bonita era su casa, que quedaba en una de las zonas residenciales más lujosas de la ciudad. También era excitante porque era algo que estaba por hacer en secreto y definitivamente no era el tipo de cosas que una mujer casada debiera hacer.

Así que conduje a su casa, estacioné mi auto donde no fuera visible desde la calle y toqué el timbre de la puerta. M abrió la puerta y estaba vestido solo con unos shorts (hacía mucho calor así que no me pareció inapropiado) lo cual me gustó mucho porque el jefe de mi esposo está buenísimo y tiene muy buen cuerpo (M tiene un gimnasio en casa y se ejercita regularmente). Nos saludamos con un largo abrazo y eso también me gustó porque pude disfrutar un poco de sus brazos y torso musculosos. Me dijo que me veía hermosa, me preguntó si quería tomar algo y si quería que le hiciera el tour por toda la casa. Le dije que claro y entonces empezamos a pasear por la casa mientras él me mostraba su casa, que era realmente increíble. Tenía un par de piscinas, un gimnasio, un pequeño cine y un gran garaje con varios autos de lujo en él, dos cocinas extremadamente lujosas, etc. Durante el tour M ya estaba tocándome y rozando mis caderas y mis hombros por momentos lo cual me sorprendió un poco pero no me desagradó en absoluto. Al principio no pude evitar estar poco nerviosa, pero me sentí a gusto rápidamente. M no falló en impresionarme con su lujosa casa y su cuerpo musculoso y empecé a darme cuenta de que me estaba poniendo muy caliente.

Al final del paseo M quiso mostrarme la habitación principal. Estaba en el segundo piso y apenas puse un pie en las escaleras M me tomó en brazos y me llevó cargada hasta su habitación. Estaba riéndome bastante por la sorpresa y toda la situación y él aprovechó la oportunidad para tocarme el trasero mientras me llevaba cargada. Luego me mostró su dormitorio, que tenía un jacuzzi incorporado, una cama realmente grande y confortable, grandes ventanas y un sofá grande de cuero, todo parecía de lujo allí. Me enseñó toda la habitación y finalmente nos sentamos en el sofá. Empezamos a hablar y me incliné contra su cuerpo, acariciando suavemente sus marcados abdominales. La conversación se desvió hacia el hecho de que M era el jefe de mi esposo y como podía mangonearlo a su gusto si quería y de lo genial que él era. Definitivamente entendía lo que quería decir mi esposo cuando llamaba arrogante a M, evidentemente lo estaba siendo en aquel momento, pero de alguna forma, aquello me excitaba todavía más y hacía que mi coño estuviera cada vez más húmedo. Le pregunté porque un hombre rico y exitoso como él no tenía una mujer a su lado y me dijo que no necesitaba una. Siguió alardeando un poco sobre su fortuna y su éxito y a esas alturas yo solo estaba asintiendo. Mientras tanto, M estaba poniéndose más a gusto y empezó a tocarme el trasero y las caderas, lo cual hizo que me estremeciera de placer.

Después de unos minutos, M me propuso meternos al jacuzzi porque hacía mucho calor. Le dije que no había llevado un traje de baño ni nada parecido a lo que el por supuesto respondió que no necesitaba uno. Me reí y le dije que no me apetecía entrar al jacuzzi, pero luego le dije lentamente: “Pero…ya sabes, si crees que hace demasiado calor, puedes quitarte tus shorts si quieres”. Lo miré con una sonrisa “especial” para que me entendiera. Se río brevemente y luego se paró enfrente de mí y se quitó sus shorts y su ropa interior, dejando al desnudo su enorme verga semierecta. A pesar de que había imaginado que un hombre de la estatura de M debía tener al menos una polla de un tamaño decente, su verga era aún más grande y hermosa de lo que esperaba. Miré aquel pene grueso, sonreí y lo miré a los ojos. El seguía parado allí con una sonrisa y un gesto como diciendo “Es lo que hay”.

Seguí mirándolo a los ojos, me quité el vestido y la ropa interior, me hinqué de rodillas frente a él y empecé a mamarle su enorme verga. Se la mamé con frenesí y le dije lo mucho que me gustaba, cómo su verga era mucho más grande que la de mi esposo y cuán superior era a él en todos los aspectos. El se entretuvo con mis tetas, me dijo que era la mujer más sexy que había conocido y que desde el momento en que me vio supo que iba a follarme. Después de un rato me puso de pie, me llevó a la cama, me arrojó sobre ella, tomó un condón de la mesa de noche y se lo puso. Me folló de pie por un buen rato mientras yo estaba de espaldas en la cama con mis piernas en sus hombros y se sintió increíblemente bien. Simplemente me folló con una fuerza y potencia desmedidas, clavando su enorme verga hasta el fondo de mi vagina. Luego me folló en otras posiciones como misionero y al estilo perrito hasta que se vino.

Después de eso nos acurrucamos un rato mientras nos acariciábamos y besábamos sin decir casi nada. Como mi esposo estaba de viaje por trabajo pude quedarme en casa de M aquella noche y follamos tres veces más (dos veces esa misma noche, una a la mañana siguiente). Empezamos a vernos regularmente después de aquello. Nos encontramos en algún punto intermedio lejos de casa, él me recoge y de esa manera evitamos sospechas. Generalmente follamos en su casa, pero una vez lo hicimos en mi departamento porque M quería cogerme en mi cama matrimonial. Lo hicimos mientras mi esposo estaba en el trabajo, lo que hizo que todo el asunto sea todavía más excitante: Mi esposo estaba trabajando para la empresa de M mientras su jefe estaba en su hogar, follándome mejor de lo que él podría hacerlo. Eso es lo que encuentro realmente morboso y excitante de la situación: Que M esté por encima de mi esposo en la jerarquía laboral, en la jerarquía social, siendo mucho más atractivo y por todo eso sea capaz de invitarme a su casa, tomarme y follarme como le plazca porque simplemente es superior. A M también le permito cosas que a mi esposo no, como follarme por el culo (me encanta el sexo anal con él), las tetas o tomarme fotos y hacerme videos durante el sexo.

Así que esa es la historia de como terminé teniendo un affaire con el jefe de mi marido. De eso ya dos años. Me gustan las cosas tal y como están ahora. M y yo somos bastante cuidadosos y preferimos no vernos si consideramos que sería muy peligroso, así que estoy segura de que mi esposo no tiene ni idea. El sexo con él está muy bien, con M es simplemente increíble y no quiero perderme de eso. Como estoy tomando la píldora, nos deshicimos de los condones para la segunda vez que nos vimos. Sentir la piel caliente de su enorme verga penetrándome y abriéndome la vagina por completo es una experiencia fantástica y difícilmente igualable. Ahora siempre estoy deseando que llegue la próxima vez que ese hombre rico y atractivo me folle en su bonita mansión.

Espero contarle más acerca de lo que hecho muy pronto. Si tienen preguntas, siéntanse libres de preguntar.