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Dominaciónsept 2022

La Herencia (cap.4)

Sofia no es una dueña cualquiera; es la heredera de una dinastía de mujeres que dominan a los hombres. Cuando Pablo cruza su puerta, ya no pertenece a Cristina, sino a ella. Y esta noche, el adiestramiento comienza con reglas que no admiten discusión.

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La Herencia (cap.4)

Se recomienda leer los capítulos anteriores.

Pablo obedeció lo que le había indicado Sofia y recogió todo, lo limpio y se aseo, una vez que ya estaba todo se acercó al salón y en la puerta dio dos toques parándose a esperar que se le autorizase a pasar.

- Me gusta que estes así de bien educado, tu adiestramiento ira más rápido, recuerda que siempre debes pedir autorización para entrar a una sala o para lo que sea, para todo, hay reglas y tú las cumplirás.

Puedes pasar perrito, ponte frente a mí de rodillas.

- Si mi Dueña.

- Te gusta decir Dueña cachorrito?

- Si mi Ama, me gusta mucho llamarla así y que usted lo sea, me hace sentir bien y ahora creo que puedo decirlo con total sinceridad después de mis miedos y temores.

- Aún quedan por pasar días difíciles Pablo, pero lo importante es la actitud.

- Si mi Ama.

- Sabes realizar pedicura, arreglar uñas y pintarlas?

- Creo que sí, mi Ama Cristina me enseño y se lo hacía pero es algo que creo debe evaluar usted mi Dueña.

- Lo hare, pero me agrada que tengas esos conocimientos, bueno, debemos ir repasando tus obligaciones dada tu nueva situación actual Pablo, ahora eres un perro con collar, así que debes organizarte bien para no descuidar ninguna de tus responsabilidades, eso sería algo que no te voy a pasar, soy muy estricta en controlar el cumplimiento de lo estipulado.

- Estoy de acuerdo mi Ama y hare lo que usted desee.

- Todas las tareas domésticas y de la casa serán tu obligación perito, así como servirme en cualquier necesidad o deseo que yo tenga, me atenderás en todo lo cotidiano y te encargaras de que no falte nada en la casa.

Por cierto, debes hacer números, ya que he decidido que debemos cambiar de casa, desconozco las finanzas que antes llevabais pero es necesario que me las expliques con sencillez, ya que si es necesario me desprenderé de esta casa aunque me gustaría poder conservarla.

- Todo depende mi Ama de la casa que usted desea, me refiero al tipo de casa, para saber cómo lo podría usted hacer.

Por cierto todos los papeles y documentación notarial para ponerlo todo a su nombre está preparado para cuando quiera firmarlo.

- Bien, eso ya lo firmare, en cuanto a lo de la casa y que es ahora mismo lo que más me interesa y más urgencia tengo, me gustaría que fuese más grande que esta, que no fuese un adosado, que fuese independiente y que tuviese jardín y piscina.

- Lo mirare mi Ama y se lo contare.

- Tú eres el que produce los ingresos así que ya sabes mis deseos.

- Si mi Ama.

- Piensa que pronto quiero que vengan a vivir aquí mi hija Marta y mi prima Sara, que son las personas con las que he convivido en mi país y que deseo que salgan de allí para tener una vida mejor aquí.

Supongo que Cristina ya te había hablado de ellas, ya que las 4 formábamos la unidad familiar y estábamos muy unidas.

Cierto que Cristina le había hablado a Pablo de su hermana y su tía, ella la llamaba tía pues era más o menos de la edad de su madre aunque fuese prima, pero se habían criado juntas y como hermanas.

Pablo conocía los deseos de Cristina de que su madre se viniese a vivir aquí pero no sabía o lo había olvidado que la situación fuese la misma para su hermana y tía, de todas formas a lo que le había dicho su Ama ahora él tenía que hacer números y ver lo que podía asesorar a su Dueña para hacer, desde luego quería complacerla.

- Creo que ya te dije que en casa siempre deberías de llevar tan solo tu collar y una braguita, ve y ponte una que no quiero verte más ese colgajo tuyo.

Pablo se fue a su dormitorio y se puso unas bragas que su Ama Cristina le había comprado de color rosa, cuando volvió al salón, dio dos toques pero su Ama estaba escribiendo algo en el móvil y espero en la puerta.

- Puedes pasar perrito, le dijo pasados unos minutos.

Pablo paso y Sofia le indico que se diese una vuelta frente a ella, él se la dio para mostrarle su braga.

- Tienes buen tipo cachorrito mío y sobre todo juventud, quedas muy bien así, estas realmente apetecible y guapa, pero no tienes de las de hilo por detrás, tipo tanga?

- Solo tengo de este tipo mi Ama, son las que mi Ama Cristina me compro, son todas iguales y todas de color rosa.

- Acertó con el color, pero me gustaras más con tipo tanga, así que mañana te compraras de varios colores que yo decidiré y tipo tanga, solo llevaras de esas y las llevaras siempre.

Entiendo que el aprendizaje que Cristina llevaba contigo era bastante más lento de lo que será el que tengas ahora, también las circunstancias eran diferentes, de eso es algo que debes mentalizarte ya.

Quiero que esta noche antes de irte a dormir, dejes preparado mi despacho con una argolla en el techo de manera que pueda colgarte de ella para ser azotado.

- Hay una puesta mi Ama, no está en el techo, esta disimulada con un sombreo encima en la pared y era donde mi Ama Cristina enganchaba mis manos atadas cuando deseaba azotarme.

- No me había dado cuenta, bien, pues entonces usaremos esa misma, aunque yo las prefiero que cuelguen del techo o estén en una columna, dejan el cuerpo del esclavo más accesible para ser castigado.

La pondremos así en la nueva casa, aquí será suficiente con la que hay.

Dime, que método usaba Cristina para llamarte?

- Le gustaba usar una campanita que debe de estar en el despacho mi Ama y también le gustaba usar un lush.

- Tráeme la campana y a partir de mañana usaremos el lush.

Pablo se fue y enseguida volvió con la campana para ser llamado.

- Ahora retírate a tus labores o tu trabajo, si te necesito o deseo algo te llamare, voy a responder a algunos mensajes de nuevas amistades que debo empezar a cultivar en esta ciudad, ya Cristina me presento a gente muy interesante pero tengo que relacionarme.

El con una medio reverencia se marchó a la cocina a realizar sus labores y ella se quedó con el móvil tecleando unos mensajes que tenía pendientes, quería conocer más a Julia la doctora, en realidad era veterinaria y doctora en medicina, era buena amiga de Cristina, se conocieron porque compartían gustos por la D/s, su parejas habituales eran su sumisos, también quería conocer más a Elvira, ella era la dueña de un club liberal muy reconocido de la ciudad, de gente de nivel y de difícil acceso, era quien le había enviado al chico que la noche antes de irse de viaje le había proporcionado una más que pasable sesión, en el club había un grupito de gente muy aficionada al BDSM y entre esa gente estaba Cristina, Elvira siempre se había portado muy bien con ella, a Cristina no le fue nada fácil sus comienzos en una ciudad desconocida y ella recién llegada de su país, Elvira junto con su hermana Greta tenían varios locales de hostelería y ocio en la ciudad, parecía ser que su hermana que en realidad era hermano trans había hecho fortuna en latino América con negocios de espectáculos y cuando volvió se asoció con su hermana para invertir en los negocios que ahora tenían, también tenía Sofia varios teléfonos de chicos muy bien dotados que eran auténticos sementales y corneadores por amor al arte, Cristina solía usarlos cuando deseaba que la follaran bien y de paso humillar a su sumiso Pablo.

Una vez que se hubo preparado una agenda bien planificada para tomar café con algunas de estas personas, para salir de compras y para ir a que le hiciesen varios tratamientos de belleza para conservar su piel como ella quería, toco la campanita y enseguida apareció Pablo, quedándose en la puerta en pie.

- Que hacías perrito?

- Estaba haciendo los números que me ha pedido usted mi Ama, estudiando los posibles ingresos extras y viendo como poder hacer lo que usted desea.

- Muy bien, prepárame algo ligero de cena, una ensalada estará bien y me avisas cuando la tengas preparada, estoy cansada del viaje y de todas los novedosos acontecimientos vividos hoy y creo que me acostare temprano.

Ahora voy al despacho, quiero hablar con Marta y saber cómo han quedado por allí las cosas, aún hay muchos temas por resolver.

Llévame al despacho una copa de vino.

- Si mi Ama.

Pablo salió hacia la cocina y Sofia hacia el despacho, allí se acomodó en el sillón y puso los pies encima de la mesa, cogió el teléfono e hizo la llamada que le había dicho a Pablo, enseguida comenzó a charlar con su hija Marta, la cual le contaba como habían resuelto lo que ella había dejado encargado, en su país apenas tenían propiedades ya con respecto a las que hacía relativamente poco tiempo tenían ya que provenían de una familia muy bien acomodada pero las diferentes revueltas políticas, los cambios de régimen y la propia inestabilidad en la que se vivía allí hizo que la economía en general se derrumbase y ellos como muchos otros se vieron muy afectados, aun les quedaba algo y trataban de venderlo para trasladarse a vivir de nuevo todos juntos.

Sofia venia de una familia que además de acomodada era conocida por su jerarquía ginarquica, en esa familia eran las mujeres las que decidían y los hombres de alguna manera eran educados para ser buenos sumisos, era una familia con más mujeres que hombres ya que aquellos varones que no asumían su condición eran repudiados de la familia y automáticamente expulsados sin derecho alguno a los legados familiares.

Sofia había sido hija única y la mayoría de su educación la recibió de su madre que fue una muy reconocida Domina en los círculos en los que ellos se movían, desde pequeñita siempre despunto por su disposición a someter a quien deseaba o del que se encaprichaba, tuvo muchos pretendientes pero eligió a un sumiso con el que se casó y tuvo sus dos hijas. Después todos los acontecimientos cambiaron su país y también la vida social a la que estaban acostumbrados y les toco sobrevivir, Cristina tuvo la suerte de conseguir una ayuda para sus estudios y emigro para buscar una vida mejor, ahora eso era responsabilidad de Sofia.

Todas en la familia eran Dominas, Cristina, Marta, Sara y por supuesto Sofia, todas habían adquirido experiencia y tenían muy definidos sus gustos, deseos y pretensiones, incluso Marta que era la hermana menor de Cristina.

Sofia le contaba a Marta en el instante en el que Pablo tocaba la puerta del despacho para servirle el vino a su Dueña, que el sumiso de Cristina ya era suyo, que por fin se había doblegado y ahora estaría en periodo de instrucción un tiempo, pero que como les decía Cristina tenía un potencial muy grande, una excelente actitud y era muy servil y complaciente.

Ella con un gesto le indico a su esclavo que podía pasar y cuando el dejo el vino en la mesa frente a su Dueña, ella le indico que se quedase ahí.

Los pies de ella encima de la mesa eran la visión perfecta para él, estaba como hipnotizado mirándolos.

- Puedes besarlos, le dijo su Ama.

El agacho su cabeza y empezó a besar y adorar aquellos pies tan divinos.

Sofia le conto a su hija que en ese instante el perrito le había servido un vino y estaba adorando sus pies.

- Cachorro mío, levanta un poco la cara que voy a hacerte una foto besando mis pies para mostrársela a Marta, que quiere conocerte.

Pablo sin cerrar su boca levanto un poco su cara y su Ama le hizo la foto, después le hizo alguna más en pie y mostrando su cuerpo, con su braga y su jaula.

Marta le comento a su madre que el esclavo estaba muy bien, que era joven y con buen cuerpo, que esperaba disfrutarlo pronto.

Sofia termino la conversación diciéndole que al día siguiente hablarían.

- Tráeme el tabaco perrito.

Pablo fue al salón y le trajo el tabaco a su Ama.

Ella lo cogió y le dijo que podía seguir con sus labores.

Se recostó cómodamente y se fumó un pitillo, termino su copa de vino y simplemente estaba disfrutando del momento que después de tanta desgracia le estaba tocando vivir y quería aprovecharlo al máximo, quería exprimirlo y disfrutarlo, tenía mucho planes en su cabeza a los que añadía las ilusiones que su hija tenía y le había confesado antes de irse, todo aquello tenía que hacerlo, por las dos, tanto por ella como por su hija.

Ahora estaba empezando a comprender lo que tanto le repetía su hija sobre el potencial de Pablo como esclavo y esa sería su dedicación principal y absoluta, domarlo y hacer con él al más abnegado esclavo y servidor que una Dama pudiera tener.

Apago el cigarrillo y en ese momento dos toques en la puerta le indicaron que Pablo estaba en ella.

- Pasa perrito, le dijo ella.

- Solo era para decirle mi Ama que tengo su cena preparada.

- Bien, me la servirás en el comedor, ahora iré allí.

Llévate la copa y ponme para la cena otra copa de este vino, me ha gustado.

Él se llevó la copa y fue a preparar el comedor para que su Ama cenara.

Ella se fue a su dormitorio y allí cogió una bata fina de seda y se la puso por encima, se la anudo y se fue hacia el comedor.

Allí ya tenía la mesa preparada y lo que le había pedido de cena a su esclavo, él estaba en pie a dos pasos de la silla de ella, con su mirada baja, esperaba para ofrecerle asiento y moverle la silla a su Dueña para que pudiese sentar sin esfuerzo alguno.

Ella llego y se puso frente a él, a menos de un metro y sin decir nada le dio una patada en los huevos que termino con Pablo en el suelo retorciéndose de dolor y sin entender nada.

- Ya te dije que tu adiestramiento seria duro y en algunos momentos doloroso, será así en los momentos en los que no te comportes como espero de ti o en los que no apliques lo que te he enseñado.

Pablo seguía en el suelo agarrándose sus partes y aun dolorido de la patada recibida.

- Una de las primeras reglas que te enseñe fue que en mi presencia siempre debes estar de rodillas, siempre, cuando yo quiera que no sea así, te lo hare saber de forma inmediata, pero tu sitio siempre será a mis pies y rindiéndome el trato que merezco.

- Si mi Ama, perdóneme, dijo Pablo una vez que había comprendido el porqué de la patada de su Dueña, le ruego que me disculpe por mi torpeza.

- Besa mis pies y agradece perro estúpido.

- Se que aprenderás, sé que tienes buena intención pero debes entender que estas en periodo de adiestramiento y debo ser estricta contigo para que aprendas.

- Si mi Ama, lo entiendo y le ruego que me perdone.

Pablo se acercó de rodillas a los pies de Sofia y humildemente los beso agradeciendo la enseñanza recibida y el interés en adiestrarlo.

Enseguida ella se sentó y entonces él le ayudo con la silla y la dejo cenar, ella le indico de nuevo el suelo y él se puso de rodillas en el lado izquierdo de la silla de ella.

Sofia le dio un sorbo a su vino y estuvo picando aquella ensalada que le había preparado su esclavo.

- Esta muy rica la ensalada cachorrito mío, me gusta que te esmeres en servirme.

- Gracias mi Ama.

- Y este vino también muy rico, anota que debes comprar más, quiero que siempre estes provisto de aquellas cosas que me gustan, así me agradaras más.

- Si mi Ama, gracias.

- Me gusta perrito, que cuando estoy comiendo o cenando, estes de rodillas en el suelo, a mis pies, si quiero que juegues con ellos y los adores ya te lo indicare, si quiero que hagas cualquier otra cosa también te lo indicare, pero me gusta tenerte ahí por si te necesito para algo.

- Aquí estaré mi Ama, dijo el rápidamente.

- Me gusta también que cuando estas así en el suelo tirar al piso alguna sobra de mi comida y que tu enseguida la recojas y así puedas probar algo de mi comida, como hace una buena mascota.

- Muchas gracias mi Ama.

- También me gusta mucho escupir comida ya masticada y espero que sea comida o simplemente sea mi saliva enseguida saltes a buscarla y comértela.

Ya sabes que me gusta mucho escupir y no siempre lo hare directamente en tu boca, lo haga donde lo haga debes buscar mi saliva y lamerla para tragarla y saborearla.

- Si mi Dueña, así lo hare.

- Habrá veces que estaré muy estresada y me gustará que mientras tomo mi comida o cena, tú me comas el coño y me relajes, así deberás hacerlo y espero de ti que te esmeres para proporcionarme placer.

- Por supuesto mi Dueña.

En ese momento ella se giró en la silla y cogió de su plato una aceituna, mirándolo fijamente la dejo caer al suelo, Pablo enseguida fue a cuatro patas y la recogió con su boca y se la comió.

- Muchas gracias mi Ama, dijo enseguida.

- Creo recordar que me dijo mi hija que ya comes en el suelo, en tu comedero y que comes pienso, es así?

- Suelo comer en la cocina mi Ama, sí que la mayoría de veces mi Ama Cristina me decía que le gustaba que me fuese acostumbrando a comer en el comedero, en el suelo y solo pienso, pero a ella le gustaba darme las sobras suyas y algunas veces sí que solo he comido pienso mi Ama.

- Bueno, eso cambiara radicalmente perrito, comerás pienso siempre en tu comedero, al igual que beberás agua solo en tu bebedero, ambos estarán en el suelo de la cocina, alguna vez comerás mis sobras, eso sí solo cuando a mí me apetezca dártelas, pero no me gusta, ni quiero que andes liado con comida para ti, te esmeraras en cocinar para mí, tu solo comerás pienso.

Eso sí, me encargare de que sea un pienso bueno y especial para ti.

Pablo se quedó un poco cortado, pero enseguida reacciono, no quería hacer enfadar a su Ama y está ya se había dado cuenta de ese instante de silencio y había girado su cara para mirarlo.

- Muchas gracias mi Ama.

Ella con gesto serio le indico sus pies y el enseguida se acercó y los beso sumisamente agradeciéndole su interés y amabilidad.

- Aunque creas que no es así, me preocupo por ti y te cuidare, eres mío, eres para mí una preciada posesión y cuidare de ti, habrá quizás cosas que no entiendas pero siempre serán en tu bien, tu solo has de confiar en mí y obedecerme.

- Si mi Ama.

Sofia termino de comentarle eso y de nuevo se giró en su silla y lo que llevaba en la boca de comida lo escupió al suelo, el enseguida lo recogió con su boca y se lo trago.

Ella sonreía, notaba que el aprendía y sobre todo sentía su disposición a complacer y obedecer.

- Tienes pienso?

- No mi Ama, se acabó y no se volvió a comprar.

- Pues mañana sin falta debes comprar, no puedes estar sin comer.

Esta noche no tomaras nada y mañana ya comerás.

Prepárate en la cocina tus dos recipientes en el suelo para agua y comida.

Solo te permito un café por la mañana, lo tomaras cuando me prepares a mí el desayuno y ya no tomaras nada más, entendido?

- Si mi Ama, lo he entendido.

- No te preocupes que tu salud no se resentirá, he quedado con Julia para que te haga una serie de analíticas y me recomiende el pienso más adecuado, además me ha dicho que también hay unas bolitas de pienso que es más especial, más golosina y que suele usar de premio, comprare de ese también para cuando merezcas un premio.

Te necesito fuerte y debes hacer caso a todo lo que la doctora te recete, ya me ha comentado que lo había hablado con mi hija el darte un aporte de vitaminas y que ya solo comieses pienso y las sobras de mi comida.

Ahora puedes retirar el plato, ya he terminado de cenar, recoge todo y déjalo todo como debe estar, me refiero a la cocina.

- Si mi Ama.

Pablo obedeció y Sofia se acercó al sofá, se encendió un pitillo y estuvo mirando en el salón aquel mueble los libros y recuerdos que allí había.

Se recostó en uno de los mullidos sillones y se entretuvo en ojear una revista que había encima de la mesa.

Cuando acabo su cigarrillo se fue hacia su dormitorio, antes paso por la cocina donde estaba su esclavo fregando y le dijo que iba a darse una ducha y que lo esperaba en su dormitorio en 15 minutos.

Cuando salió de la ducha enrollada en una toalla allí estaba Pablo, en la puerta, de rodillas y esperando que ella le diese permiso para entrar.

- Puedes pasar cachorrito.

- Gracias mi Dueña.

- Voy a acostarme ya, ha sido un día largo y estoy cansada, pero para dormir bien necesito que me relajes, así que quiero que me comas el culo y me hagas correrme, eso me dejara perfecta para dormir y descansar.

Sofia se quitó la toalla y se tendió en la cama boca abajo, le hizo una indicación a Pablo y este con sumo cuidado se subió un poco a la cama y metió su cabeza entre aquellos glúteos saboreando por primera vez el hermoso trasero de su Ama, abrió un poco los cachetes y el agujero se mostros perfecto y preparado para recibir la lengua del sumiso, el primero lamio todo el pliegue, paso su lengua por todo el culo de ella, después dando círculos con su lengua trataba de relajar el esfínter y después metía la lengua todo lo que podía dentro de aquella cavidad tan sabrosa, Pablo estaba entusiasmado, aquel culo le sabia a gloria, ella empezaba a notar el placer que aquella lengua le estaba proporcionando, de nuevo se acordó de su hija y de lo que le decía sobre el potencial del sumiso, aquella lengua sabía lo que hacía, ese agujero estaba ya muy relajado y la lengua entraba toda la punta, ella quería más, aun mas, le estaba dando mucho placer pero no era suficiente.

- Para cachorrito, déjame que me ponga de lado y así tendrás más sencilla la penetración con tu lengua, quiero sentirla dentro de mí.

Vamos que lo estás haciendo muy bien.

Sofia se movió en la cama y se puso de lado junto al borde de la cama, él se bajó de la cama y ya desde el suelo tenía el ángulo perfecto para meter aún más su lengua, lo hizo sin preámbulos y los gemidos de ella le animaban a seguir metiéndola ahí, lo hizo y a más velocidad, lo que provocó que el placer se le multiplicase a Sofia y que ya gimiese a un ritmo acelerado, pronto exploto en un orgasmo deseado por ambos y muy placentero, el siguió lamiendo y ella cuando recupero un poco el aliento, le cogió del pelo y le aparto de su culo, se sentó en el borde de la cama y así como lo tenía le encajo la cabeza entre sus piernas.

- Lame y trágate toda mi corrida cachorrito, lo has hecho muy bien y a poco que te esmeres ahora conseguirás más premio.

El empezó a lamer el deseado coño de su Dueña y tragaba los fluidos provocados por el placer, ella sin soltar su cabeza y tirando del pelo le empujaba más y más contra su coño, estaba claro que deseaba más, que deseaba correrse otra vez, así lo entendió él y su lengua comenzó a darle más ritmo a sus lamidas llegando hasta el clítoris y lamiendo toda su raja, ella lo estaba gozando y se congratulaba de que aquel perro sumiso tan buen comedor de culos y coños fuese suyo, lo iba a disfrutar mucho ya que ella era una adicta a los servicios orales.

Los gemidos de ella de repente se hicieron más profundos, más acelerados y su nueva corrida no tardó mucho en llegar, tal fue el placer que recibió o la necesidad de correrse de ella que su orgasmo se convirtió en un casi squirt que lleno de flujo la boca de Pablo.

- No desperdicies nada perrito, trágalo todo que es el placer de tu Dueña y también tu cena, le dijo ella sonriendo.

Él se afanaba por saborear aquellos regalos tan especiales de su Ama y no dejar nada, estaba absorto, incluso pensó que el también se había corrido, pues el placer que sentía de estar así y de ser usado de esa manera fue máximo.

- Muy bien perrito, lo has hecho muy bien, voy a dormir de un tirón esta noche, así me gusta.

Debes ir aprendiendo a darme placer y a servirme como deseo cuando quiera usarte.

También debes aprender que después de correrme siempre me gusta fumarme un pitillo, así que ve, tráeme mi tabaco y enciéndeme un cigarrillo.

Cuando pases por la cocina tráete un vaso de los grandes, te hará falta.

Pablo salió hacia el salón por el tabaco y a la cocina por el vaso de esos grandes.

Llego a la puerta y ella estaba como la había dejado, sentada en el borde de la cama.

- Pasa esclavo.

El paso, le ofreció el tabaco y le ofreció fuego.

- También debes aprender que siempre después de correrme me entran ganas de orinar y siempre me apetece dártelo, para eso es el vaso, para no tener que ir al aseo, así que tenlo siempre preparado perrito.

En ese momento ella se puso en pie y él le ofreció el vaso, ella le indico que no, que fuese el quien lo pusiera justo bajo su coño una vez que ella abrió ligeramente las piernas, él lo puso y enseguida ella empezó a orinar, cuando casi lo hubo llenado se volvió a sentar.

- Ya puedes beberlo perro.

Debes comprar, anótatelo, algunos vasos más grandes, te harán falta.

El sin pestañear, empezó lentamente a beber del vaso, no era la primera vez que lo hacía así, su Ama Cristina ya se lo había hecho un par de veces pero casi siempre se lo daba directamente a la boca, la orina de su Ama Sofia era de un sabor más fuerte, más a tierra, pero también sabrosa.

Despacio pero lo bebió todo y su Ama le felicito y le dijo que se estaba portando realmente bien, que estaba muy feliz y contenta.

Sofia apuro su cigarro y se recostó en la cama.

- Vamos dando pasos muy importantes esclavo mío, estoy feliz por ello y además estoy deseando mañana tener esa sesión de disciplina contigo, creo que ambos vamos a disfrutar mucho.

- Eso espero mi Ama, que usted disfrute.

- Seguro que lo hare perrito.

Mañana no me despiertes, déjame dormir y recuperarme, aunque suelo despertarme no muy tarde siempre, pero necesito descansar.

Cuando me levante quiero desayunar enseguida así que ten preparado mi desayuno, café, algo de fruta y tostadas.

Tu ya sabes que solo tienes permitido un café.

Quiero que madrugues y te pongas a hacer los números que te dije para ver dónde puedo invertir, después arreglaras mi dormitorio.

Ahora besa mis pies y puedes retirarte.

- Si mi Ama, mañana tendré esos números.

Le deseo que tenga una buena noche mi Ama y que descanse.

Pablo beso sus pies y salió del dormitorio dejando la puerta del mismo cerrada, se sentía feliz y contento del paso que había dado, pensaba que su Ama era una persona maravillosa que le aportaría todo aquello que el necesitaba.

Recogió la casa y se fue a trabajar un rato antes de dormir.

A la mañana siguiente se levantó temprano y estuvo trabajando unas horas, hizo lo que su Ama le había encargado y además adelanto bastante sus tareas, las que hacían que hubiese ingresos en la casa, también medio preparo el desayuno de su Ama hasta que ella se levantase y que el entonces en apenas un minuto lo terminase, entonces sonó la campanilla.

Él fue hacia el dormitorio principal y dio dos toques a la puerta.

- Abre Pablo, le dijo su Ama.

El abrió la puerta y se quedó en ella.

Su Ama se estaba despertando, estaba hermosa sobre la cama desnuda.

- Buenos días mi Ama, espero que haya dormido bien y que haya descansado.

- No hace falta que pases cachorrito, buenos días, he dormido muy bien y he descansado, quiero que me prepares el desayuno y que me lo sirvas en el comedor en cinco minutos voy.

- Si mi Ama.

Pablo se fue a terminar de preparar el desayuno y se lo sirvió en el comedor, cuando ella entro él se arrodillo y se puso como a ella le gustaba.

Se sentó y comenzó a desayunar.

- Metete debajo de la mesa y pásame la lengua por el coño perrito, he orinado y como no estabas no me he limpiado para que ahora lo hicieras.

El obedeció y cuando paso la lengua por el coño de su Ama se dio cuenta de que aún le quedaba algún resto de orina, lo lamio todo y la dejo perfecta, ella lo disfruto.

- Es suficiente, le dijo.

El salió y volvió a su posición justo en el momento que ella dejaba caer un trozo de pan tostado que el recogía enseguida con su lengua y se lo comía, ella le sonrió.

Cuando termino de desayunar se encendió un cigarrillo y le indico a su esclavo que le retirara el plato y la taza, que lo llevase a la cocina, cuando regreso.

- Ve a tu dormitorio, te quitas la braga y te quedas desnudo, te pones el collar de cuero y me esperas en el despacho, enseguida voy.

Ella solo se había puesto una bata fina por encima para salir a desayunar, fue a su dormitorio y se puso un sujetador y una braga, con el pecho que ella tenía no podía hacer movimientos fuertes sin hacerse daño, así que mejor ir así para azotar.

Cuando llego al despacho Pablo estaba en el centro de rodillas, ella llego y le puso sus pies frente a él indicándole que los besase, él lo hizo y entonces lo puso en pie y con una cadena fuerte lo engancho desde su collar de cuero a una de las argollas de la pared, la más baja, después le puso unas muñequeras de cuero y las engancho juntando las manos, de ambas salía otra cadena que engancho en la argolla más alta, Pablo quedaba en pie, recto, sin poder doblarse, con los brazos estirados hacia arriba y el cuello también enganchado para que no pudiese hacer algún movimiento extraño.

Sofia lo observaba, le acariciaba el cuerpo, el culo, su pecho, la cabeza, le pellizco los pezones, se los retorció, le dio unos azotes con la mano en su culo y se fue hacia el armario que había junto a la mesa, allí estaban las varas, las cañas, los látigos, las palas, las fustas, todos los artículos de castigo de distinto tamaño y grosor.

Viendo a su sumiso así, ofrecido, dispuesto, preparado para ofrecerle su sufrimiento y dolor a su Dueña se sintió plena, feliz, contenta, además su esclavo tenía muy buen cuerpo, estaba muy bien y era muy joven, muy apetecible para cualquier mujer aún más para cualquier Domina y más aún en la edad que ella estaba.

Cogió una de la varas, no la más fina, pero tampoco era de las más gruesas, se fue hacia él y se la puso en la boca, el la cogió con sus dientes.

- Tendré que ponerte una mordaza perrito?

No soporto los quejidos, gimoteos y gritos.

- No mi Ama, no creo que necesite una mordaza, dijo Pablo con dificultad por sostener la vara.

Ella lo cogió del pelo y estirándoselo le doblo la cabeza, dejando su cuello perfecto y joven a su merced, ella lo lamio, después lo beso, el no pudo contener un suspiro, ella lo beso y después abrió su boca y lo mordió, con fuerza, con dureza, el aguanto, ella no lo soltaba y seguía apretando el mordisco, el aguantaba, en un instante dejo de morder y chupo con ansia aquel mordisco, aparto su boca y sin soltarle comprobó que había dejado una marca más que visible, una marca muy personal de un color morado muy vivo, era lo que quería dejarle a su joven cachorro, era un simbolismo más de posesión sobre aquel joven y guapo sumiso.

El sentirlo suyo, de su propiedad y totalmente entregado a ella la hacia sentir muy bien y también muy excitada, sensación que estaba recuperando ahora tras una época un tanto extraña y de otras preocupaciones, para ella esa era una sensación única, además aquel potrillo deseaba su doma y ella deseaba domarlo, recordó en ese instante el servicio oral que le hizo la noche anterior y su respiración lleno sus pulmones y no solo para poder respirar mejor, era satisfacción lo que sentía, también recordaba las palabras de su hija diciéndole que aquel sumiso merecía la pena, que tenia algo especial y que se sentiría feliz de tenerlo.

Sofia miraba aquel morado en el cuello de Pablo y la humedad de su braga la delataba, era excitante para ella, le paso la mano por la espalda acariciando su cuerpo, disfrutándolo de tenerlo allí colgado y atado a su merced, a la espera de que ella quisiera empezar a azotarlo, llego a su culo y sobándolo un dedo de su mano fue directo a su ano, apenas tuvo resistencia, ella sonrió cuando el dedo ya estaba dentro por completo.

- También voy a disfrutar mucho follandote perrito, hare de ti mi putita mas especial y desearas que te folle cada día.

El apenas pudo decir nada, la vara en la boca y el dedo penetrándole su culo no se lo permitían, solo asintió.

Sofia se quito una de las chanclas que solía llevar para estar en casa y aguantándole su culo un poco doblado, lo que le permitían sus ataduras comenzó a darle con ella en el culo, aquella suela de goma y el ritmo animado que Sofia había impuesto a la azotaina iban dejando el trasero de Pablo de un color rosáceo pálido que ya se distinguía del resto de su piel, cuando todo su culo tenia un color homogéneo Sofia se detuvo y acaricio aquel trasero, le dio media vuelta al sumiso y de nuevo le agarro del pelo, le quito la vara de la boca y le bajo un poco la cabeza, entonces comenzó a darle de hostias en la cara, también puso un buen ritmo de con sus dos manos de manera que la cabeza del sumiso iba de un lado a otro pero siempre ofreciéndose y sin hacerse hacia atrás para dificultar el castigo que estaba recibiendo, su cara fue cogiendo color también y Sofia estaba disfrutando, en un momento se detuvo y agarrándole la cara le dio un beso muy pasional en la boca, su lengua penetro la de su esclavo y jugueteo unos segundos antes de salir y de nuevo darle la vuelta a su perro, le agarro fuerte los huevos y apretó, eso hizo que su culo se pusiese en pompa y así como estaba comenzó a darle con su mano libre y a mano abierta en su culo, daba duro, fuerte, iba marcando sus dedos, su mano, en aquel culo ya de color rosa, se distinguía perfectamente las marcas de su mano, en rojo sobre su culo más pálido.

Pablo tenia los ojos cerrados y aguantaba todo aquello que su Ama le aplicaba, deseaba hacerlo por ella y Sofia se dio cuenta también de que de nuevo su hija tenía mucha razón cuando le hablaba de la vena masoquista que Pablo tenia y que no quería reconocer, ni reconocerse así mismo.

Ahora lo comprobaría aun más, pues ya estaba lo suficientemente excitada como para empezar la verdadera sesión de disciplina, lo que había sucedido solo eran los preliminares.

Sofia cogió la vara y la hizo restallar en el aire, aquel sonido era mágico y anunciaba poder.

- Bueno cachorro mío ahora empezaremos nuestra sesión de disciplina, espero que la disfrutes tanto como yo, ya conoces la palabra de seguridad.

- Si mi Ama, dijo el.

De nuevo el sonido de esa vara restallando lleno aquella habitación y la dejo en silencio.

… continuara.

… se agradecen comentarios y críticas.