Colegio mayor
La fiesta ya empezó y no hay vuelta atrás. Con los pantalones bajados y las máscaras puestas, la línea entre el juego y la realidad se desdibuja bajo la mirada de la policía. ¿Qué pasa cuando el placer se vuelve demasiado público?
En un colegio mayor de chicas, varias jóvenes estaban disfrazándose para Hallowen, todas iban de conejas.
Laura era la más carismática, iba vestida como la coneja blanca de Alicia en el país de las maravillas, con un reloj enorme que usaba como bolso, sus largos cabellos negros y sedosos llegaban a su cintura de avispa, sus largas piernas envueltas en medias de red, poseían una gran potencia muscular, fruto de su afición, el kick-boxing.
Berta era la más fiestera, vestida como una conejita de playboy era una pelirroja pecosa de cabellos cortos y rebeldes, sus ojos azules como el mar absorberían las miradas si no fueran por sus grandes pechos que apenas podían ser contenidos por su bañador.
-me encanta tu maquillaje, dijo Berta a Laura.
-espera un momento – decía Laura.
Laura acomodó los pechos de Berta de su bañador, envidiaba los pechos de su amiga, ella tenía unos pechos medianos tirando a pequeños, eran firmes, pero no lo suficientemente grandes para hacer cubanas.
-ey, ya sabes que…
-Berta, tus tetas son de otro mundo, no se te van a gastar J.
-uf, Laura, no se como lo haces, pero siempre sabes donde tocarlas.
-imagino que son mías, también las tengo sensibles, me basta con que me las toquen correctamente para correrme.
-¡chicas! ¡guardad energías para los chicos ¿tenéis los condones? – dijo Teresa, una mujer Rubia con ojos verdes envuelta en la bandera de España.
Laura sacó un puñado de condones que tenia en su bolso con forma de reloj, pero Berta tenia una idea diferente.
-me tomé la píldora anticonceptiva, así no pierdo el tiempo poniendo y sacando, además, si se terminan, termina la fiesta.
-¡que buena idea! ¿tienes alguna que te sobre? – decía Laura.
-¡¿NO PENSAREIS EN IR A ESA FIESTA?! – decía una morena con cara de mal follada.
-por quinta vez Irene ¡Vamos a esa fiesta! ¡te guste o no! – decía Teresa.
-¡OS VIOLARÁN! – decía Irene suplicando.
-tsk tsk tsk, los violaremos, he oído que hay algunos vírgenes en el colegio de los chicos, me pido al Balear con cara de guiri.
-¿Qué tal si hacemos una competición a ver quien desvirga a más chicos? – preguntaba Teresa con cara de maldad.
-¡CHICAS! – protestaba Irene.
-¿Cómo lo haremos? – preguntó Laura – necesitamos alguna prueba.
-¡CHICAS! – gritó Irene.
-¡los calzoncillos! ¡exigiremos sus calzoncillos a cambio de su primera vez.
Irene gritó con la voz más aguda que pudo.
Laura, cansada de la pesada, cogió uno de los condones y lo metió en la boca de la pesada, la cual empezó a toser para escupirlo.
-Es de fresa, tu sabor favorito, chúpalo y cállate, por cierto Teresa, el tema son conejas.
-por supuesto, estoy vestida para ese tema – decía Teresa orgullosa.
-¿con la bandera de nuestra patria? – preguntaba Berta.
-¿Qué significa España? – les retó Teresa.
Las dos chicas se rieron y gritaron a la vez.
-¡TIERRA DE CONEJOS!
-Exacto, esto… un momento, joder Victoria, esa de química ha escogido un disfraz más raro, ahora llamo a Isabel y Lucia Fernanda para que la traigan.
Las tres miraron a Irene, que las miraba inquisitivamente.
-¿seguro que no quieres venir? A lo mejor necesitas que te…”rellenen” – decía Laura con una sonrisa.
-¡¿QUEEEEEEEE?! ¡NO! ¡¿COMO PODEIS HACEROS ESTO?!
-no sé ¿para follar? – decía Teresa con una sonrisa.
-¡podéis follar con una del mismo sexo! – decía Irene.
Las tres chicas rieron a carcajadas ante la cara de sorpresa de Irene.
-a ver, son heteros, no les van las chicas y menos pesadas como tu – decía Isabel que apareció con su pareja y llevando en un carro un gran sombrero de copa hecho de papel maché.
Eran Isabel y Lucia Fernanda, era una pareja bisexual que iban vestidas de Lola, la conejita de Space Jam (la versión de los 90) y Fernanda iba vestida de Judy hoops, si, ambas tienen el apodo de las reinas Católicas.
-¡¿VAIS VOSOTRAS TAMBIÉN A LA FIESTA?!
-¡si coño! Y rapidito que aquí dentro hace calor – decía Victoria dentro del sombrero de copa.
-¿Qué haces ahí dentro? – preguntaba Laura.
-sorpreeeeeesaaaaaaaa – decía Victoria sin salir del sombrero.
Irene se dirigió a las reinas católicas, Isabel era una mujer de gran busto con unos kilos de más, anchas caderas y trasero prominente, Fernanda, vestida de coneja policía, era plana, de cintura muy estrecha y culo respingón y torneadas piernas.
-¡¿Por qué vais?! ¿no os amáis?
La pareja se dio un beso húmedo y Isabel dijo.
-somos bi y me gusta ver como rellenan a Lucyfer como un pavo, pero si quieres que se nos quite la calentura, podemos pedirles a los chicos que se pongan mascaras con tu cara.
-¡joder Isa! ¡no des ideas a esa malfollada! ¡que asco! – decía Fernanda.
Irene iba a patear el sombrero, pero su pierna fue bloqueada por la pierna de Laura, para luego mostrarle una mirada asesina que intimidó a la malfollada.
-Creo haberte dicho que dejes de ser tan pesada… y hostil – decía Laura crujiendo sus nudillos ante la aterrada Irene.
-¡PUTAS! ¡SALID DE VUESTRAS MADRIGUERAS COMO CONEJAS! ¡SOIS UNAS PUTAS NINFOMANAS! ¡OS PROMETO QUE VAIS A FOLLAR TODAS EN LA CAPEA ¡VAMOS AQUINO!
Un montón de gritos de jóvenes varones inundó la calle animándolas a salir.
Teresa se dirigió a la ventana y empezó a gritar.
-¡AQUINO! ¡ESPERO QUE TENGAIS BUENAS ZANAHORIAS! ¡COMO NO SEAN DE CALIDAD PONDREMOS VUESTROS CULOS EN UNA ESQUINA! ¡ASI NOS PAGAMOS LOS ESTUDIOS! ¡ARRIBA HIPATIA!
Todas las chicas gritaron con ganas.
-¡CHICAS! ¡VAMOS A POR ELLOS! – Gritaba Laura.
Pero en medio se puso Irene.
-pensadlo chicas
-¿en la cara o en el estomago? - decía Laura seriamente, preparando su puño.
Irene se apartó rápido ante la amenaza de Laura.
Todas las chicas, llevando un sombrero de copa enorme fueron a la Capea, una plaza de toros donde se han reunido los chicos, vestidos de zorros, además los chicos reunieron lo suficiente para la bebida y la música, un dj tocaba una música atronadora y ambos colegios mayores bailaron.
Si ya estaban ambos grupos suficientemente animados, con las bebidas espirituosas, los bailes separados empezaban a unir a los jóvenes, un chico y una chica se ven que se complementan, poco a poco se acercan bailando en un principio con un salvaje ritmo, pero lentamente, sus ritmos cambian, el joven mueve sus caderas con fuerza mientras sus manos se mueven como si abrazaran a la joven, mientras la joven que antes se movía violentamente mientras se sujetaba los pechos, lentamente, la chica puso sus manos detrás de la cabeza y movía el torso, dejando ver como sus pechos, sin la prisión que es el sujetador, se movían con poder, con una armonía digna del poder de Afrodita.
Lentamente, la pareja se juntaba, los senos de la chica se juntaron con el torso del joven, mirándose a los ojos, sus manos tocaban los hombros de su pareja, poco a poco tocaban la espalda y bajaron hasta las caderas para alcanzar el destino final.
Los glúteos.
Antes de que se desvistieran, la pareja se conectó con un beso húmedo, muy largo, que sellaba su pacto de placer carnal.
Laura miraba la fiesta con un vaso de cerveza, Victoria le pidió que la pusiera en medio de la pista.
Laura se extrañaba de Victoria, pero tenia curiosidad, la llevó justo en medio de la pista.
Los chicos bailaron alrededor del sombrero, les parecía gracioso, empezaron a decir palabras mágicas como Abracadabra.
En ese momento, los bordes del sombrero de copa empezaron a humear, una reacción del hielo seco, el sombrero se abrió y salió Victoria, solo iba vestida con zapatillas de ballet y una diadema de orejas de conejo, su cuerpo, estaba cubierto de algodón de azúcar, el sombrero estaba lleno de algodón de azúcar.
-¡TADAN! – dijo Victoria.
Varios chicos la ayudaron a salir del sombrero, pero la mantenían en sus brazos, cogían el algodón de azúcar pegado en su cuerpo, pero luego fueron lenguas, lenguas que no solo buscaban el dulzor del algodón.
Sino el sabor de la mujer.
Victoria se estremecía al notar las lenguas de esos jóvenes pasar por sus axilas, su abdomen, sus muslos, desnudándola, luego las notaba por sus pechos, por su vulva y… muy dentro de ella.
Uno de los chicos envolvió su pene en algodón de azúcar, acercó su vigor a Victoria la cual se relamía y abrió la boca, aceptando ese pedazo de carne endulzada.
Laura miraba a Victoria envidiosa, un chico se puso detrás de ella y le preguntó al oído.
-¿llegas tarde a algún sitio?
Laura le respondió con un beso húmedo, un beso donde sus lenguas juguetearon con traviesa dulzura.
-llegas tarde tu, tienes una fiesta del té en mi madriguera, decía Laura dirigiendo la mano del chico hacia su pubis.
-aquí tienes mi invitación – decía el chico sacando su larga verga.
Laura palpó esa parte masculina, era larga, venosa, digna de un hominino ya que las mujeres de los homos sapiens escogían a su macho por el tamaño de su polla.
Se desabrochó los pantalones y los bajó junto a sus bragas, que bajaron por sus piernas hasta sus pies, tras deshacerse de la prenda, acarició con sus glúteos esa vara de carne, el chico reaccionó agarrando los pechos de Laura y besándola.
Laura notaba como esas varoniles y hábiles manos tomaban sus sensibles pechos, reaccionó moviendo su trasero más deprisa.
Pero tuvo una idea, acomodó esa enorme polla debajo de su coño y lo masturbó con sus labios mayores y con sus manos.
-¿así es como es tener un pene? – preguntó Laura a su amante.
-¿te gusta? – preguntó el chico.
-es divertido, pero ahora lo quiero dentro de mi.
-vale, espera que me ponga u…
-no, tomé la píldora, quiero sentirlo al 100%
El chico miró asombrado a los ojos de Laura que sonreía de forma picara, acto seguido, acomodó su herramienta en la entrada prohibida de Laura que estaba algo abierta por la excitación.
-toc toc – decía el chico.
-pase sin llamar – decía Laura sonriendo.
De un solo golpe que levantó a Laura del suelo unas decimas de segundo, la joven notó como su interior era profanado por el varón.
-¿te ha dolido? – preguntó el chico preocupado.
-muevete – decía Laura con dulzura.
El chico se movió agarrando las caderas de la chica, la cual agarraba el cuello del chico mientras se besaban, pero perdieron el equilibrio y Laura acabó a 4 patas, no había problema.
El la penetraba aún más profundo.
Pero pasemos a otra chica.
Teresa estaba pasando lista con varios chicos con los pantalones bajados que hacían el saludo militar como si fuera un mando militar.
-bien reclutas ¿Quién de ustedes aún no se ha estrenado con una mujer=
dos de la fila de cinco chicos levantaron sus manos avergonzados.
-dadme vuestros calzoncillos y esperadme desnudos en las camas de allá, no dejéis que os toquen ninguna otra mujer, sois mios, mientras, paso por la revisión de los rifles de estos soldados.
Teresa iba a agacharse, pero el chaval se lo impidió.
Eso extraño a Teresa y más cuando el chico hizo el pino.
-¿Qué haces?
-¡ESPAÑA NO SE ARRODILLA ANTE NADIE! ¡ARRIBA ESPAÑA!
-¡ARRIBA! – gritaron los jóvenes en plena orgia.
-ARRIBA – gritó Teresa entre carcajadas y empezó a chupar ese pene mientras los otros chicos lo ayudaban a mantenerse boca abajo.
Pero el chaval no iba a quedarse quieto, empezó a lamer el conejito de Teresa en cuanto se puso al alcance de su lengua, la cual sintió esa hábil lengua con sorpresa.
Y agradecimiento,
Berta ya estaba montando su primer virgen en el suelo, ella estaba de rodillas saltando sobre su polla inexperta, llevaba los calzoncillos del chaval en su hombro, el pago por enseñar a ese inexperto los placeres de la carne.
Varios chicos se presentaron.
-ahora estoy con vosotros chicos.
-no, Berta, es que hemos hecho una apuesta, hemos apostado a ver cuantas pollas caben en tus enormes tetas.
Eso era nuevo… y curioso.
-apuesto que tres – decía Berta agarrando sus pechos sin dejar de saltar sobre el cilindro del exvirgen.
El primero la introdujo en medio de sus pechos, el segundo por debajo de ellos, otro por su lado derecho, uno con una larga polla se puso en otro de los lados y el ultimo por el lado izquierdo de ella.
Un total de cinco pollas sentía Berta en sus pechos, el rítmico movimiento con el que premiaba al exvirgen bastaba para dar gusto a esos cinco machos.
Isaber y Lucyfer estaban a 4 patas, una frente a otra, mirándose mutuamente como la una era penetrada.
-¿lo pasas bien? ¿mi pequeña diablilla? – decía Isabel.
-no solo disfruto de el, sino de esa cara de viciosa que pones cuando te rellenan, mi reina – decía Lucia Fernanda.
Ambas estaban a punto de llegar al orgasmo, sacaron sus lenguas para que sus puntas se tocasen entre sí.
-¡ALTO! ¡POLICIA! – gritaban unos uniformados entrando violentamente en la fiesta.
Los jóvenes eran golpeados, las chicas apartadas, todo era un caos.
Lo siguiente que pasó fue la prisión para los chicos, acusación VIOLACIÓN MASIVA.
Las chicas fueron llevadas a testificar, una tras otra, unas asustadas por el ambiente policiaco hicieron caso a la policía que les aconsejaba que denunciasen.
Las protagonistas, estaban furiosas, esto era prácticamente un circo, lo único que hacían era divertirse, no infringieron ninguna ley.
Pero un nombre les rondaba en sus cabezas, un nombre responsable de que les cortasen el rollo.
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