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Dominaciónnov 2022

Mis experiencias como sumisa – Parte 1

El club está lleno de ojos, pero solo uno la mira con intención. Entre el riesgo de ser vista y el placer prohibido, la línea entre la sumisión y la entrega total se desdibuja. ¿Está lista para perder el control y encontrar lo que realmente deseaba?

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Soy ani, sumisa real, busco que más personas puedan conocer el mundo BDSM a travez de mis experiencias.

Tengo 31 años, soy alta, delgada, tengo el pelo oscuro (casi negro) ondulado y largo, y ojos marrones oscuros.

En el BDSM y en la vida en general soy precabida. No tengo sesiones con cualquier Dominante. Me gusta conocer a la persona antes, primero hablando por redes sociales y, antes de tener una sesión, verlo y hablar en un lugar público. Y siempre, pero siempre, hago caso a mi intuición.

Con Carlos hablabamos por una aplicación de mensajería hace varias semanas. La verdad que desde la primera vez que hablamos mi intuición me dijo que era un buen chico. Me llamaba la atención que no le gustara que lo tratara de Usted. Eso quería decir que no era de la vieja escuela del BDSM y tanto formalismo no le gustaba. Me decía que a pesar de eso era muy dominante y que llegado el momento me daría cuenta. A mi eso me llamó la atención, ya que todos los otros Dominantes con los que había estado me ordenaban tratarlos de Usted y llamarlos Señor.

Después de charlar unas semanas decidimos quedar en un club BDSM y de paso lo conocía, ya que nunca habia estado en ese club.

Nos encontramos en la puerta y después de una charla inicial un poco incomoda, nos registramos y entramos al club. Ese día iba vestida sencilla: unos tejanos y una blusa negra.

Él es un chico de unos 35 años, alto (muy alto), ojos marrones y pelo corto oscuro. Iba vestido normal, con un polo y unos tejanos.

Nos pedimos una cerveza y comenzamos a charlar mas distendidamente y entre los dos empezamos a tener más confianza. Iban entrando nuevas personas que no conocía pero Él me las presentaba.

Empezamos a hablar con una chica (Sofía) y chico (Mario) que parecían ser amigos. Estaban haciendo una sesión de fotos en la jaula y cruz de San Andrés. Me preguntaron si me quería sumar y no tardé en decir que sí.

Me quité la ropa y me quedé solo en sostén y bragas, me pusieron unas botas altas que llegaban hasta la rodilla y que tenían unos tacones bien altos de unos 25 cm. Me sentía realmente sexy con esas botas.

Empezaron a sacarme fotografías en diferentes lugares del club y después de un rato la cosa se empiezó a calentar. En la Cruz de San Andrés Carlos y Sofía me comienzan a azotar (previo consentimiento), primero con la mano y luego con un flogger (debo aclarar que los azotes eran muy suaves porque era solo una sesión de fotografía).

Cuando terminamos la sesión de fotos, me quedé totalmente excitada y quería más, pero terminamos las fotos y Carlos me acompañó a que me sentara en una butaca mientras Él hablaba con otras personas. Después de unos minutos que se me hicieron eternos, Carlos se acerca y me pregunta si quiero jugar con Él. Mi sumisa interior estaba desatada y confiaba en Él, asi que le dije que si.

Fuimos de nuevo a la Cruz, me sostuvo las manos por encima de mi cabeza, y con la otra mano me agarró del cuello.

- ¿Cuál es la palabra de seguridad para que pare?

- Rojo.

- Okey la prefiero antes que alguna otra como almendra o empanada – se rió pero se puso serio nuevamente- ¿Te gusta que te abofetéen zorra?

- Si- respondo casi al mismo tiempo que recibo dos bofetadas.

- A mi me encanta abofetear asi que bien, ¿te gusta estar exhibida?

- La verdad que no me gusta por eso tardé tanto en quitarme la ropa frente a desconocidos – respondí en tono burlón. Recibí otra bofetada

- Me di cuenta zorrita. ¿Te gusta la humillación?

- Si- aunque obvié decir que es lo que más me gustaba de todo.

- Muy bien, empecemos entonces.

Me giró mirando hacia la Cruz. Me hizo mantener los brazos arriba y esta vez si que azotó fuerte. Se acercaba a mi y me susurraba cosas guarras al oído, me ordenada decir en voz alta lo guarra y puta que era mientras tiraba de mis bragas clavándomelas en mi coño. Me mordió el culo y continuó, alternando acariciar mis pechos, tocar mi coño y azotarme. Yo estaba comenzando a abstraerme pero me traía a la realidad, me preguntaba si estaba bien, buscando mi consentiemiento de si podía continuar con más intensidad.

- Si, por favor continúa – atiné a rogar, totalmente excitada.

- Muy bien putita vamos al potro.

Fuimos a otra habitación abierta. Me coloqué en el potro en cuatro patas como una perrita. Carlos se puso atrás mío y unos segundos más tardes llegó Sofia y se puso delante mío agarrando mis manos. Mientras Carlos me azotaba y me penetraba con sus dedos que cada vez iban en aumento, Sofía me decía cosas al oído, me repetía que tenía cara de zorra, que no me daba vergüenza lo que estaba haciendo, que todo el mundo me estaba viendo y escuchando gemir y yo continuaba porque era un puta y guarra.

- ¿Qué eres? - me preguntó Sofía.

- Una puta – dije entre gemidos

- ¿La has escuchado Carlos?

- No, habla más fuerte – Carlos me azotó con fuerza.

- Soy una puta – grito

- Dice que es una putilla – Sofía se rió a carcajadas con Carlos, me cogió del pelo girando mi cara hacia ella y me dijo – pues si que tienes cara de putilla, miraté gimiendo frente a todos, ensuciando el potro con tus fluídos… ¿sabes que luego limpiarás todo con tu lengua?

Carlos me coge del pelo y tira hacia Él, me hace limpiar con mi boca sus dedos llenos de mis flídos, me restriega lo que quedaba de ellos por la cara y pechos, y me vuelve a tumbar para continuar penetrandome. Luego vuelve a repetir lo mismo otras dos veces. Yo estoy totalmente liberada, no me importa que otras personas me esten viendo, ni que me escuchen. Estoy disfrutando y deseando que continúe. Carlos me pregunta si estoy bien si quiero continar, le suplico que siga.

- Por favor sigue

- La putilla no se cansa, ya te has corrido dos veces y quieres más y más – dice Sofia en tono burlón. Acerca su rostro al mío y no puedo evitar besarla, me gusta como me esta humillando y me encuentro totalmente atraída a ella. Me levanto un poco del potro y con una mano intento tocarle los pechos.

- Tienes que pedir permiso si quieres hacer eso

- Por favor, ¿puedo tocar sus pechos?

- Claro que si cariño, puedes – responde Sofía.

Mientras la beso y toco sus pechos, Carlos me azota y penetra. Yo estoy medio ida, totalmente excitada y entregada, deseando que aquello no termine jamás.

- Muy bien putilla como me has tocado los pechos sin permiso te tendremos que castigar.

- Si, entiendo – respondo avergonzada.

- ¿Qué dices Carlos? ¿Más azotes?

- Putilla ¿cuántos años tienes?

- 31

- Pues esos azotes por 2. son 62 azotes, cuenta y si lo haces mal volvemos a empezar, no te preocupes por eso.

Sofia se sienta encima mío, apretando mi rostro con su culo, puedo sentir el olor de su coño y me encanta. Entre los dos me empiezan a azotar a un ritmo que era imposible contar, entonces vuelven a empezar una y otra vez. Hasta que empiezan a ir a un ritmo que puedo seguir, pero llego a más 100 y siguen azotando, no paran hasta que se cansan. Tengo todo el culo dolorido, pero estoy tan caliente que podría seguir.

Carlos se acerca y me ayuda a incorporarme. Veo todo el potro, el suelo y el pantalón de Él mojados por mis fluidos.

- Haz tenido un squirt ¿te diste cuenta?

- La verdad es que no, tenía mi mente en otra parte como un poco ida – me pongo toda roja

- ¿Qué pasa? - pregunta preocupado - ¿Estás bien?

- Si, si, un poco sorprendida, nunca había tenido un squirt.

- ¿De verdad lo dices?

- Si! De verdad… estoy.. ¿cómo decirlo?… gracias – sonrió y miró hacia el suelo tímida – la pasé asombroso, de verdad que me encantó – lo miró y sonrío.

- Ven vamos a hablar un rato.

Me lleva al sector de fumadores del club. Mientras fuma me ordena colocar las dos manos a modo de cenicero, y va dejando sus cenizas ahi, produciendo una sensasión parecida a cuando cae la cera en la piel.

Hablamos de la sesión, que nos pareció…

Hablamos de próximas veces…

Hablamos de perversión y sexo…

Y yo estoy mojada escribiendo esto, esperando volver a verlo.