Una vida peculiar (Cap 8)
En la oficina, el poder no reside en el cargo, sino en la sumisión absoluta. Cuando el ama decide que el castigo no basta, la lleva a un lugar donde el dolor se convierte en medicina y la vergüenza en ritual.
Aviso: No le quedan muchos capítulos a esta serie (no más de cinco), por lo que he decidido dejar de intercalar con “Historia de una venganza” y publicar estos últimos seguidos para que no se pierda el hilo tan fácil. Además, de esta forma los lectores que están interesados en esta historia no esperarán tanto entre capítulo y capítulo. Dicho esto, espero que os guste el capítulo.
Así terminó el capítulo anterior:
Todo mi cuerpo empezó a temblar cuando leí eso, a saber cuáles eran los planes de mi ama para esta tarde. Además, acabar todo mi trabajo, sumado al de mi ama y al de Sandra antes de que llegaran ellas era totalmente imposible, pero no sé qué prefería, si enfadar a mi ama por no acabar todo el trabajo y merecerme un castigo con razón, o matarme a trabajar y hacer todo en un tiempo límite arriesgándome a cometer algún error fatal para la empresa por no tener tiempo a revisarlo. Creo que es peor enfadar a mi ama, no perdí un segundo más y me levanté en dirección a las mesas de mis secretarias para llevarme todo su trabajo hacia la mía y ponerme manos a la obra.
-------
Tenía mucha hambre y estaba realmente cansada, llevaba sin parar dos horas, necesitaba descansar, no había ni tiempo para pensar, para comprobar si el trabajo estaba bien hecho. Mi cabeza ya solo era una máquina que procesaba datos, hasta que se abrió la puerta. Miré hacia allí y vi como entraban mi ama y mi secretaria. Mi ama con un tupper de comida en las manos.
-Hola jefa, ya hemos llegado, ¿qué tal? He visto que nos has quitado el trabajo- dijo mi ama llegando hasta la altura de la silla como si estuviese en su casa. Sandra, en cambio, se quedó más parada en el medio de la sala.
-No hacía falta señorita, siento no haberlo acabado antes de irme a comer y que lo tenga que hacer usted- dijo.
Cuando dijo eso, mi ama, que estaba a mi lado, me pellizcó el culo para que contestase.
-No es problema, y por favor, tutéeme. Respecto al trabajo, no importa, para eso soy la jefa, para trabajar más.
-Bien dicho jefa, pero aún te queda trabajo parece- me dijo mientras me miraba diciendo que no con la cabeza. Estaba decepcionada, pero ella ya sabía que era totalmente imposible acabar todo el trabajo en tan poco tiempo.
-Si te queda trabajo, no te preocupes y lo hago yo señorita, usted váyase a comer- dijo Sandra acercándose.
-No se preocupe, y he dicho que me tutee, llámeme Alba (se me hacía rarísimo escuchar mi nombre, ya me había acostumbrado a perra, puta, puerca o cualquier nombre despectivo).
-Está bien, pues gracias Alba por hacer nuestro trabajo- se notaba que no estaba nada acostumbrada a tutearme.
Mi ama seguía a mi lado y con un gesto rápido me levanto la falda. Me puse roja al instante e intenté acercarme con la silla a la mesa para ocultar mi desnudez a Sandra, pero mi ama interpuso un pie en el camino de la silla para impedir su recorrido.
-Por cierto jefa, traigo comida, mira. Es para nuestra perra. Le he comentado a Sandra que tenemos una perrita en casa.
Abrió el tupper y dentro se podía ver los restos de una comida que parecía ser una ensalada y trozos de pan.
-Ah, perfecto, gracias am… digo María- casi se me escapa decir ama, miré asustada hacia ella y en su rostro se veía una mueca de decepción y enfado. Como consecuencia por llamarle María, recibí un pellizco en el culo.
-Sandra, ven acércate, que ahora mismo está la jefa con un informe de los tuyos, a ver si lo está haciendo bien- dijo mi ama.
Mientras mi secretaria se acercaba, intentaba desesperadamente echarme hacia delante para cubrir mis piernas desnudas con la mesa, pero mi ama no me dejaba. Sandra llegó a nuestra altura y vio que literalmente mis piernas y mi culo desnudo estaban en contacto con la silla, sin ningún tipo de ropa de por medio. No dijo nada y se fijó en el ordenador.
-Ah pues sí, es un informe que me mandó hacer esta mañana, pero… señ- digo Alba, el nombre de la empresa no es ese. ¿Me permites cambiarlo?- Puso las manos sobre el teclado y cambió el nombre por el verdadero. Madre mía, ese era un fallo garrafal, equivocarse de nombre. No sabía dónde meterme ahora mismo, estaba roja de la vergüenza.
Pasó un rato más en el que mi ama y mi secretaria estaban conmigo en la mesa, hablando entre ellas mientras yo trabajaba, en todo momento estuve con la falda subida.
-Jefa, he pensado una cosa. Como le diste trabajo de más a Sandra el viernes, haciendo que ella saliese más tarde, ¿por qué no hacemos que esta semana, ella elija su horario, adaptándote tú a todo lo que diga ella? Vamos, un cambio de roles, que Sandra sea la que te da órdenes a ti.
No sé cuál era el plan de mi ama, pero si esto seguía así en el trabajo, era muy probable que la empresa sufriera, pero no podía decir nada, ni negarme. Mi ama nunca se había preocupado por el trabajo, y le daba igual lo que le pasase a la empresa de la familia, ella solo quería humillarme.
-Bueno, me parece un poco excesivo, ¿no? Con que me dé un día libre yo creo que está bien. Al fin y al cabo, ella es la jefa- le dijo Sandra a mi ama. Intervine yo.
-Yo creo que me parece una buena idea. Siempre le he sobrecargado a trabajo cuando tendría que hacerlo yo, porque soy la jefa. Vale, a partir de ahora, hasta el viernes, decide su horario. Sería como ha dicho, un cambio de roles- dije esto sin creerme mis palabras, no podía creer que mi ama permitiese que siguiese órdenes de Sandra, menos mal que era una chica con la cabeza amueblada y no iba a excederse. Igualmente, esto en cualquier empresa era un despropósito de la jefa, el trabajo de secretaria está para ayudarte con tu trabajo, por eso, casi siempre es la secretaria la que tiene más trabajo que la propia jefa, pero aquí en esta empresa, parece que mi ama no está de acuerdo y sea la jefa la que trabaje por todos.
-Mmmm bueno, está bien. Si así lo quieres, vale- dijo dubitativa Sandra.
-Perfecto, pues, ¿cuál sería lo primero que te gustaría hacer?- dijo mi ama.
-Me gustaría irme, la verdad, me ha surgido esta mañana un imprevisto con un familiar y no he podido ir, porque tenía que venir a trabajar.
-Perfecto, pues si ese es tu deseo, hoy tienes toda la tarde libre, además que ya has visto que la jefa está haciendo tu trabajo- dijo mi ama.
-Perfecto, muchas gracias. Adiós- dijo Sandra saliendo por la puerta.
En cuanto la puerta se cerró, mi ama me dio dos bofetones dejándome la cara marcada.
-QUÍTATE AHORA MISMO LA BLUSA, PUTA- me gritó. -¿Quién eres tú para llamarme por mi nombre, además de no tener acabado el trabajo?
Me quité la blusa y la dejé caer al suelo, dejando al aire mis tetas con los pezones perforados, mi ama dirigió sus manos a estos y los retorció con saña. Yo estaba con la cara sucia por las lágrimas que caían de mis ojos, me estaba produciendo un daño atroz. Mientras mi ama seguía en su misión de convertir mis pezones en una peonza, la puerta se abrió. Sandra me encontró llorando sobre mi silla y a mi ama retorciéndome los pezones.
-Uy, perdón no quería molestar, es que he olvidado mi bolso- dijo Sandra entrando a por el bolso y tapándose la mirada para no ver más.
-No te preocupes Sandra. Te explico, mi hermana ha querido hacerse unos aros en los pezones, y por eso estoy ahora así. Los aros hay que girarlos para que no cicatricen con el pezón, y mi hermana no se atreve a hacérselo ella sola. Mira ven, acércate si quieres.
Sandra se acercó a ver más de cerca los aros. –Oye pues te quedan muy bien, imagino que tiene que doler mucho, ¿no?
-Nah, no te creas, además aguanta bien el dolor- dijo mi ama retorciéndolo más.
Yo no podía hablar, estaba intentando no desmayarme del dolor y la humillación.
-Bueno, me voy. Espero que se te cure rápido eso- me dijo Sandra.
Volvió a cerrar la puerta y mi ama me levantó de la silla y me puso sobre la mesa a cuatro patas. Abrió el tupper y sin miramientos metió todo lo que contenía en mi culo. Agradecía que hubiese aceite para que se lubricase todo un poco, pero también había vinagre y sal, lo que me producía un escozor dentro de mi ano inimaginable. Cuando acabó, me volvió a sentar sobre el dildo de la silla. Nunca antes había estado tan llena por dentro.
-Muy bien puta, esa es tu comida, al fin y al cabo, no he dicho ninguna mentira, la comida era para nuestra perra. Ahora, acaba el trabajo que te queda, que tenemos una visita a Laura más tarde.
Me soltó los pezones y me puse con el trabajo. Ella se sirvió una copa y se sentó en el sofá a esperar. Iba completamente vestida, no como yo, que iba completamente desnuda. Era hora punta en la empresa, y fuera de la oficina había mucha gente, corría el riesgo de que, si entraba alguien, me viese completamente desnuda y me jugaría el despido. El dildo me molestaba una barbaridad, y el escozor no se iba.
Pasada media hora, acabé todo el trabajo que me quedaba y mi ama vino a comprobarlo. No tenía ni idea de que era todo esto, pero se hizo la interesante.
-Mmmm, muy bien, pues vístete, que nos vamos- como recompensa por acabar el trabajo me llevé dos azotes en las tetas.
-Permiso para hablar.
-¿Qué quieres?
-Ama, me molesta mucho el vinagre en mi culo, escuece.
-Claro, ese es el propósito. Vístete.
Me vestí y salimos de la oficina dirección al coche. No llevaba plug en el culo, pero el pan que tenía dentro hacía de tapón para que no se saliese nada de su contenido.
-------
Llegamos al veterinario y volvimos a entrar por la parte de atrás, exactamente igual que ayer. Una vez dentro me desnudé y me bajé al suelo como la perra que era. Mi ama estuvo hablando con la veterinaria un rato hasta que por fin se centraron en mí.
-Bueno puta, ya sabes lo que tienes que hacer, a la camilla, a ver cómo tienes eso.
Me subí a la camilla y abrí las piernas. La veterinaria ya no iba con el tacto de ayer, ahora cogía mis pezones y los retorcía incluso más que mi ama provocándome un grito. Su respuesta fue darme un azote con todas sus fuerzas en el coño, fue tan fuerte que se dejó la mano roja y mi coño ya ni te digo. -¿Quién eres tú para abrir la boca? Si te hago algo que te duele, te jodes, te aguantas y cierras esa puta boca que tienes- dijo esto mientras intercambiaba los azotes en el coño y en las tetas.
En ese momento creía que me iba a dejar mis partes con secuelas para toda la vida, que el dolor no se iba a ir nunca más. Cogió el cierre del coño y tiró de él para abrirlo, fue demasiado fuerte, creí que me desgarrarían. Agachó la cabeza y se puso a inspeccionar detenidamente los labios para ver si estaban infectados o algo. Cogió cada aro entre los dedos y los giró a placer. Después de quince minutos subió a las tetas y repitió la operación.
-Parece que cicatriza bien, aún no está del todo sano, pero creo que en menos de una semana se podrán volver a usar tanto su coño como las tetas.
-¿Y no hay alguna forma de que se use ya? Es que la puta se merece muchos castigos por lo que ha hecho esta tarde, además que me apetece usarla ya, no puedo esperar- dijo mi ama.
-A ver, puedes usarla, no lo recomiendo, pero puedes usarla.
-¿No hay algo que le des y que acelere la cicatrización o algo?
-Hay una cosa, pero es muy cara- cuando escuché a la veterinaria decir eso, me asusté.
-¿Cómo de caro?
-Caro nivel, que, como pago, quiero llevarme a la puta a mi casa durante un fin de semana.
-Y la cosa esa, me aseguras que mañana mismo ya se podrá usar con normalidad a la perra.
-Así es.
-Perfecto, pues este fin de semana te llevas a la puta a tu casa o adonde quieras.
-Muy bien, esperad aquí, voy a traerlo- dijo saliendo por una puerta.
Mientras venía, mi ama se entretuvo con mi culo, sacando un trozo de pan y dándomelo a comer. La veterinaria no tardó demasiado en venir, abrió la puerta y le dio a mi ama un tubo de crema.
-Es una sustancia salina súper potente, una vez que uses a la perra, le aplicas esta crema, que no se te olvide. Además, te va a gustar aplicársela, ya que al ser salina le provocará un escozor que le durará horas y potenciará su cicatrización muchísimo. Pero recuerda, siempre que uses los aros, le tienes que aplicar la crema.
-Me encanta, muchas gracias Laura, si quieres usar ahora a la perra, es toda tuya- dijo mi ama con una sonrisa en la cara.
-No te preocupes, prefiero reservarme al fin de semana, nos lo vamos a pasar muy bien zorrita- dijo mientras se acercaba y me pellizcaba las tetas.
-Como quieras, ¿te importa que la castigue aquí? No te preocupes que no va a hacer ruido. Únete si quieres.
-Sin problema, haz lo que quieras.
Sin decir nada más, me tiró al suelo y me plantó el pie encima de la espalda, pegándome al suelo. Se sentó sobre mí a la altura de las tetas y con sus dos manos me azotó el culo.
-Ni se te ocurra volver a llamarme por mi nombre, no eres nadie como para que tutees a alguien. Me da igual que haya gente delante, siempre te dirigirás a mí con respeto y de usted.
Lo dijo mientras seguía azotándome. Se cansó y se levantó, con un pie me separó las piernas y, sin más, me clavó la puntera de su zapato en el coño. Yo estaba boca abajo por lo que no veía nada, y solo noté una patada en mi entrepierna. Con un zapato me presionaba el coño y con el otro me pisaba el culo. Eran zapatos con un poco de tacón, así que notaba pinchazos en el culo, pero no pinchazos suaves, pinchazos que parecían penetrar en la piel.
Me levantó del suelo y me esposó las manos a la espalda. Con un rápido gesto me hizo poner en cuclillas y me preguntó:
-¿Tienes hambre?
Me daba miedo lo que pasaría, pero no podía negar nada a mi ama. Además, era verdad que tenía hambre, aún no había comido. Asentí. Mi ama cogió una jarra y la puso debajo de mi culo.
-Pues saca todo lo que tienes ahí dentro.
Empujé para sacar lo que había almacenado en mi culo. Lo primero que salió fue el pan, el cual me arañó el interior de mi ano provocando que me doliese. Después saqué todos los restos de la ensalada y, por último, unos tomates cherry.
-Muy bien, pero aún tu comida no está preparada, espérate. Laura, ¿tienes una batidora?
-Sí, espera que la traigo- dijo la veterinaria volviendo a irse.
Mi ama se quitó los pantalones y el tanga y se agachó también sobre la taza. Un potente chorro caliente de color amarillo aterrizó sobre el contenido de la jarra. Acabó al momento que volvió la veterinaria. Al ver lo que mi ama había hecho, después de preguntar, hizo lo mismo, mezclando las dos orinas con la comida. Cogió la batidora y lo batió todo haciendo una papilla. Antes de dármelo, lo dejaron en una mesa que había y se acercaron a mí, cada una me cogió un mechón de pelo y se lo pasaron por el coño para secárselo. Después mi ama plantó su culo en mi nariz de tal forma que la estaba penetrando y sin avisar se tiró un pedo.
Me entraron ganas de vomitar, si respiraba, el aire que me llegaba iba con un olor a mierda muy desagradable, era como si metiese la cabeza en el váter y respirase hondo. La veterinaria se asombró al verlo e hizo lo mismo, pero en mi boca para después chuparle el ano. Cuando estuvieron satisfechas me volvieron a poner sobre la camilla y echaron mi cabeza hacia atrás.
-Más te vale tragar todo- me dijo mi ama a la vez que me ponía un embudo en la boca.
Sin avisar vertió todo el contenido de la jarra en el embudo. Mi boca empezó a llenarse de una pasta grumosa de un sabor muy desagradable. Tragué y tragué todo lo que podía, el embudo parecía no vaciarse nunca. Cuando acabé me incorporaron y me entró una arcada, cerré la boca para aguantarla y no echar todo. Se subió a la boca y se me inflaron las mejillas, cerré los ojos y me armé de valor para tragar toda la bilis que me invadió.
-Muy bien puta, pensaba que no ibas a aguantarlo. Me has sorprendido, pero aún sigue el castigo. Unos azotes van a ser un buen escarmiento.
-¿Me permites azotarla a mí?- dijo la veterinaria.
-Toda tuya.
En ese momento la chica sonrió de forma maquiavélica y agarrándome de los aros de las tetas tiró de ellos haciéndome caminar hasta una mesa. Cogió dos cadenas que había y las enganchó a los aros, sujetándome a la mesa y dejando mi culo expuesto.
-Vale, te voy a dar unos azotes, has sido una puta mala que no sabe comportarse, y como castigo voy a hacer que no puedas sentarte. Vas a contar todos y cada uno de los azotes que te dé, si no los cuentas, empezaré de cero y te añadiré un peso a los aros del coño, más te vale contarlos si no quieres que los labios te rocen el suelo. Por cierto, no quiero gritos, y voy a usar varios instrumentos. Me los vas a guardar tú, ¿vale?
No me dio tiempo a contestar cuando noté como algo más grueso que cualquier dildo que me hubiese introducido, me invadió el culo. Más tarde me enteré de que era el mango de un látigo.
Hubo un tiempo que no escuché nada, hasta que un sonido de viento cortante junto con un estallido en mi culo, invadieron la sala. Había sacado todas sus fuerzas con ese golpe y chillé como nunca, no podía erguirme ni llevar mis manos hacia la parte dolorida para cubrirla, antes de que ese dolor se fuese, me volvió a dar otro azote que acompañé con otro chillido. No podía más y solo llevaba dos azotes. Mi ama se acercó y me plantó su coño en la boca, saqué la lengua y empecé a lamérselo.
-Así estarás callada, no te atrevas a morderme ehh, si recibes un azote no lo cuentes, pero en ningún momento pares de lamer. Sigue Laura por favor.
No dijo más y estalló otro fustazo en el culo, no podía hacer nada más que lamer y llorar en silencio, era la primera vez que hacían tanto daño seguido en el culo. Los azotes siguieron y siguieron, y yo solo lamía y lamía, tenía la lengua dormida y los ojos irritados de tanto llorar. Pararon los fustazos y la veterinaria agarró el mango del látigo y lo introdujo más aun dentro del ano para después sacarlo con fuerza. Sonó un “ploc” en la habitación y un comentario de la veterinaria.
-Joder, le ha salido mierda y sangre del culo también, tenéis una perra muy guarra que no cuida de su higiene.
-Méteselo en la boca para que lo limpie, todo lo que sale de ella tiene que volver a entrar- dijo mi ama levantando mi cabeza.
Se acercó la chica y con fuerza me metió el mango hasta la garganta, lo chupé como pude intentando no saborear lo que había en él. Al sacarlo, un torrente de babas le acompañó, las cuales aprovechó mi ama para lubricar su coño y volver a enterrarme la cabeza.
La veterinaria volvió a mi trasero y empezó una azotaina con el látigo sin rebajar las fuerzas. Esta chica era muy sádica y disfrutaba infringiendo dolor a los demás, después de cada azote, se escuchaba una risa.
Estuvo 20 minutos azotándome sin bajar la fuerza de los azotes. Acabó y me volvió a incrustar el mango en el ano, seguramente me haya desgarrado el ano, porque me volvió a doler y a escocer sobremanera.
-Uf creo que bastante bien ha quedado su culo, no creo que vuelva a desobedecer en nada, mira- y puso un espejo para que viésemos el panorama.
Al verlo me entraron ganas de llorar y no deshidratarme a base de lágrimas. Mi culo era un cuadro abstracto, tenía marcar horizontales totalmente rojas y sangrantes además de puntitos de sangre dispersados por las nalgas.
-Bastante bien, ponle un peso a esos labios a ver cómo queda- dijo mi ama.
La chica se dio la vuelta y de un cajón sacó una bolita de plomo de 20 gramos con una argolla. Agarró los aros más próximos al clítoris y colocó el peso ahí. La sensación fue muy rara, al no estar cicatrizado, me dolió y notaba una tirantez constante hacia abajo. Estuve con él dos minutos y después me lo quitó con la excusa de que no quería deformar mis labios. Mi ama intentó levantarme y volví a gritar, miró hacia mi pecho.
-Ahí va, se me había olvidado que estabas atada, oye es una buena forma de amarrarte a algo, te voy a robar la idea Laura- dijo levantando un poco más mis hombros para ver como mis tetas se estiraban lo máximo posible.
-Es muy buena forma de que las putas estén quietas. Pero si fueses obediente no pasaría esto- dijo acariciándome las nalgas para producirme más dolor y escozor. –Bueno, momento de aplicar la crema e irse, que ya es tarde.
Me levantaron y quitaron las esposas. Estaba en medio de la sala desnuda con los brazos a los lados sin poder tocarme las nalgas. La veterinaria cogió la crema y puso un buen pegote en cada pezón. Era verdad que escocía muchísimo, es como si te echasen un bote de sal en una herida abierta. Vieron mi cara intentando no gritar de dolor y se rieron. Después se centró en mi coño, se echó una buena cantidad de crema en la mano y en vez de extendérmela rozando mis labios, me azotó. Una vez extendida toda la crema, hizo lo mismo en el culo.
-------
Me encontraba haciendo la cena para mis amos, el escozor aún seguía. Lo bueno de esa crema era que las heridas se cerraban en muy poco tiempo, y visualmente el culo ya no estaba tan mal, pero el dolor era constante. Lo mismo sucedía con los aros, me dolían una barbaridad y que mi ama hubiese conseguido esa crema no era nada bueno, eso le permitía usarme a su antojo siempre que quisiera y torturarme incluso después de la tortura.
Todo era culpa de la veterinaria, no parecía tan mala ayer, pero hoy era otra persona y a mi ama le parecía bien. Era hablar de ella o acordarme y ponerme a llorar, me aterraba verla y ya no me quería imaginar lo que era pasar un fin de semana completo con ella.
Lo que sí estaba claro era una cosa, cada vez estaba más claro que no era nadie, era un simple objeto que usar y divertirse con él. Iba a ser una semana muy larga con mi ama en el trabajo y con la veterinaria un fin de semana completo. ¡Y estábamos a lunes!
CONTINUARÁ…
P.D: Como he dicho arriba, subiré los últimos capítulos seguidos (no todos el mismo día, sino sin alternar con la otra historia), tengo el final más o menos pensado, pero se admiten sugerencias o cosas que queréis que le pasen a la perra. Si queréis comentarme algo no dudéis en usar mi correo o los comentarios de la web (prefiero el correo). Y muchas gracias a toda la gente que me comenta en cada relato tanto por la web como por el propio correo, parece mentira, pero ayuda a seguir escribiendo una barbaridad. Lo dicho, cualquier opinión es válida así que comentadme lo que os ha parecido. Espero que os haya gustado.
Relatos similares
- Sadomaso
No te quejes
Ella compró las esposas y el antifaz, pero él no esperaba que su sumisión fuera solo un preludio para desatar su propia bestia.
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaVoyeurismo oculto
- Dominación
Cassidy
Cassidy tiene el control total de su vida y su cuerpo, pero Chris ha aprendido que el dolor es su única vía hacia el éxtasis.
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaVoyeurismo oculto
- Dominación
Ama Carmen (capítulo 12)
Carmen no solo controla su cuerpo y su dinero, sino también el placer y la vergüenza de quienes la rodean.
Comparte:Dominacion femeninaBdsm plenoVoyeurismo oculto
- Dominación
Calla y come, Imbécil
Mariposa lo tiene atado, humillado y a su merced, pero su mente vaga hacia Ocaso, la mujer fría que ignora sus avances.
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaHeterosexual general
- Sadomaso
Descubriéndose sumisa
Nunca imaginó que el placer pudiera estar tan ligado a la obediencia. Cuando él le dictó las primeras normas, ella creyó que era solo un juego, pero…
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaHeterosexual general
- Dominación
Mi señora, mi ama iv
Mi esposa siempre supo que yo era un cerdo, pero nunca imaginé que esperaría el momento exacto para mostrarme quién manda de verdad.
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaVoyeurismo oculto