El migrante negro
Cada vez que pasaba por el tope, la silueta en su pantalón le prometía un placer prohibido. Lo miraba, él la miraba, y la tensión crecía hasta que la curiosidad se transformó en una cita inesperada en un motel.
Hola a todo el mundo, espero se encuentren bien, en esta ocasión les relataré algo que sucedió hace apenas algunas semanas.
Antes que nada tengo que contarles que casi todas mis fantasías en el sexo se han vuelto realidad más de una vez, sin embargo aún me faltaban dos, la primera hacerlo con un negro de esos de pelis porno bien fuertotes pero sobre todo súper dotado, la segunda es tener un bangdang con puros hombres de esos, no había podido realizar ninguna de las debido a que no conocía a ningún hombre así, en el Twitter e Instagram conocí a algunos pero debido a la distancia y a mis obligaciones con mi familia no había oportunidad de coincidir con ellos, hasta que paso lo que a continuación relataré.
A inicios de este año comenzaron a llegar a la ciudad donde vivo muchos migrantes provenientes de centroamérica, de Honduras, el Salvador, Colombia, etc. Yo no tengo nada en contra de estas personas sin embargo me molesta que en lugar de ponerse a trabajar (por qué son personas jóvenes y saludables) se ponen a pedir dinero en las calles, a veces llegan hombres, a veces familias con pequeños o matrimonios jóvenes, solo están un par de semanas y después desaparecen para ser sustituidos por otros.
Hace unas 4 o 5 semanas, me dirigía a la escuela a llevar a mi hijo, unas cuantas calles antes de llegar a la escuela, en una esquina donde hay un tope había uno de estos migrantes, era alto yo creo cerca de los 2 metros, piel color negra, no era feo pero no eran una persona que me atrajera, se veía algo fornido sin llegar a musculoso, vestía una sudadera gris sucia, un pants color rojo con una línea blanca a lo largo de ambas piernas, llevaba una mochila beige con un osito mugroso colgando, cabello negro cortito pero peinado por varias de minirastas o no se que como se llame a ese tipo de peinado, finalmente unos tenis blancos tirandole a negro pues estaban muy sucios y creo que no llevaba calcetas. Cuando lo ví lo primero que llamo mi atención fue su altura, después su cabello pues en mi vida nunca había visto a nadie peinado así, solamente en películas, pues así ponen al clásico maliante negro o drogadicto en las películas norteamericanas, mientras avanzaba lentamente hacia él por el tráfico de la hora pico y el tope que nos obligaba a todos a ir más despacio lo recorría todo con la mirada, también, no voy a negarlo me llamo la atención que él era negro, no morenito quemados por el sol como los demás migrantes que había visto antes, si no color negro intenso, mire sus manos con las que pedía limosna, su palma era rosadita lo que resaltaba mucho en contraste con el resto de su piel, tenía unas manos muy grandes, mientras más me acercaba más llamaba mi atención, seguí recorriendolo con la mirada, llegué a su sucio pants, el quedaba de perfil a mi, mientras intentaba adivinar su altura este chico se dió la vuelta quedando frente a mí pidiéndole limosna al auto que iba delante de mí, y lo que ví me dejó impactada... en su pants se dibujaba una silueta a la altura de entrepierna, una silueta como si tuviera dentro una víbora, de verdad que no soy exagerada, la silueta de su pene se marcaba en la olgada tela de su pants, se veía muy gruesa, se distinguía de su entrepierna y seguía hacia su izquierda bajando por la parte alta de su pierna, cuando pase al lado de él extendió si gran mano hacia mi ventana y con una voz fuerte y grave con acento algo peculiar me dijo -algo de dinero o comida que tenga señorita - mire la rosada palma de su gran mano mientras brincaba el tope subi hasta mirar sus ojos, tenía unos ojos color negro, no se cómo describirlo, como dije no era feo pero tampoco guapo, y su mirada me cautivó tanto así que no pude dejar de verlo mientras terminaba de pasar el tope, lentamente lo fui pasando hasta que se quedó atrás y aún así lo seguía observando por el retrovisor.
El resto del camino iba pensando en lo que acababa de ver, un negrote alto, fornido y con lo que parecía ser una enorme verga bajo sus sucias ropas, estaba en éxtasis jeje. Dejé a mi hijo en la escuela y para ir al gym cambie la ruta para volver a mirar al sujeto y salir de dudas, lentamente me acerqué de nuevo al tope dónde estaba parado pidiendo limosna, lo miraba atentamente sin perder detalle de su físico poniendo atención especial a la parte superior de su pants y ahí está de nuevo, la silueta de una deliciosa verga en reposo y apresada por lo que sin duda sería una ropa interior muy ajustada, al pasar junto a él nuevamente exte dió mano diciéndome -Una caridad México- esta vez no lo miré al rostro, no pude evitar verlo más abajo, se veía tan apetecible, gruesa, claro no se podía ver a detalle pero el dibujo en su pants no dejaba lugar a dudas, era un pene enorme y delicioso, no sé si se dió cuenta de que lo miraba pero lo disfruté, y por la tarde al recojer a mi hijo el negro seguía parado en el tope, nuevamente pase lo más lento posible frente a él para observar a detalle a ese asombroso negraso y su deliciosa polla bajo el pants.
En el día no dejaba de pensar en ese migrante ilegal negro y en lo grande y deliciosa que se veía su verga bajo ese sucio pants.
Al siguiente día hice lo mismo camino a la escuela, la misma ropa sucia, la misma mochila con el osito, el mismo hombre negro y la misma verga marcada sobre el pants, el morbo y mi deseo se hacían más intensos, las cuatro veces que lo observé no perdía detalle de su físico, pero sobre todo de su impresionante miembro que se dibujaba bajo su pants, ya para el segundo día mi mente volaba en imaginarme un encuentro con el sobre mi cama, imaginarme como me follaria, yo en 4 y el detrás de mi, lo imaginaba sobre mi, entre mis piernas... uuuuuffff solo de recordar estás fantasías ya me mojé jajaja
Para el tercer día por la mañana volví a mi rutina de mirarlo pero me percate que conforme me acercaba a su posición mi respiración se agitaba considerablemente, además de sentir mi vagina estremecer y calentarse al punto de sentir mi ropa interior humedecida y las tan características cosquillas que acompañan a una fuerte excitación, pero al pasar por la tarde algo cambió.
Iba en camino a recoger a mi hijo a la escuela, al acercarme al tope dónde se encontraba el negro, lo buscaba desde lejos, casi casi me asomaba por la venta e invadía parte del otro carril para poder distinguirlo desde lejos lo más pronto posible, ahí estaba, sobre el tope, con su pants sucio, sus mini rastas y estaba acompañado de otro tipo, parecido a él, de color, más o menos la misma altura pero más delgado, para mí mala suerte mi negro estaba hacia el lado opuesto de donde yo iba, aún así me emocionó verlo, estaba pasando el carro frente a mí, se acercaba mi turno de pasar junto a él cuando de pronto se giró cambiando de lugar con el otro quedando de mi lado, sin dudarlo baje la mirada para observar de nuevo su expendida verga bajo el pants, justo cuando estaba en eso el negro bajo su mano y apretó fuerte su verga sobre el pants y con ese extraño acento dijo - te gusta esto mexicana?- rápidamente gire mi cabeza volviendo mi mirada al camino y nerviosa apreté el acelerador para alejarme rápido de él, por el retrovisor lo observé como se hacia cada ves más pequeño hasta perderse, cuando entendí mi reacción empecé a carcagearme jajaja como era posible que yo ubiese reaccionado así, ni que fuera una colegiala, me había puesto nerviosa y me había dado miedo su reacción y sali corriendo jaja
Al regresar a casa nuevamente pase por ahí, pude percatarme que el negro vio a lo lejos mi camioneta y pude darme cuenta que con el codo le habló a su compañero y señalo hacia mi ubicación, a mí me divirtió ese juego y me acercaba emocionado mordiendo mi labio inferior con mi colmillo como si fuese a hacer alguna travesura, cuando llegó mi turno de pasar por el tope otra vez el negro se agarró la verga y me dijo -que paso mami? si te gusta?- mordiéndome el labio le sonreí, le guiñe el ojo y después me ganó la risa soltando una carcajada, mi hijo se me quedó viendo y me preguntó de qué me reía,le dije que de nada y seguí mi camino.
Sobra decir que todo ese día mi excitación estaba al tope, tuve incluso que masturbarme por la noche para medio calmar mis pensamientos, quería que ese negro me hiciera suya, lo deseaba, no importaba sy aspecto sucio ni de dónde viniera, estaba decidida a qué él hiciera realidad mi fantasía, con eso en mente me prepare para llevarmelo a la cama al siguiente día, me vesti muy sexy y con ropa chiquita pero al llegar al topa el negro no estaba, por la tarde igual, eso me decepcionó pero no perdí la esperanza. El viernes igual no estuvo ni en la mañana ni en la tarde. Al siguiente lunes fue lo mismo y así se pasaron los días y las semanas, solamente pensaba en lo tonta que había sido por haber dejado pasar la oportunidad para acostarme con ese negro hermoso y vergudo, y así pasaron 3 semanas, hasta el antepasado lunes en que sucedió lo siguiente.
Llevaba a mi hijo a la escuela, como después de dejarlo me voy al gym traia puesto un lengins tipo pescador fiusha con gris en la parte de glúteos, vientre y el interior de las piernas, me gusta ese modelo en especial ya que por lo gris hace resaltar mis nalgas u cuando me inclino se forma un corazón, un bra deportivo blanco con una playerita blanca floja que solo cubre mis pechos dejando al descubierto la pancita y el ombligo, la sudadera fiusha con gris que hace el juego con el pants, una tanga de hilo color lila, tenis blancos y tines igual blanquitos, cuando llevo ese conjunto al gym sobra decir que llamo mucho la atención. Cuando estaba cerca de llegar al tope dónde se ponia el negro la verdad ya ni lo buscaba, había dado por perdido ese episodio de mi vida, y de hecho en estas semanas se habían puesto una familia de migrantes, unos viejitos y otros tipos igual migrantes a pedir limosna, por eso yo continuaba normalmente mi camino, pero a un par de carros antes de brincar el tope alcance a distinguir la mochila con el osito colgando, estaba de espaldas a mi, distinguí el característico corte de pelo de minirastas pero el pants no era rojo, era gris claro sucio jaja aún así puse atención a ver que era en efecto mi negro, cuando pase al lado lo mire al rostro y si era mi negro, rápido bajé la mirada a la altura de su verga, el pants no le quedaba como el otro, este era más flojo y de tela más gruesa y no lucía tan deliciosa su verga aún así se distinguía un buen trozo de carne -Hola mamita ahorita te veo- sin decir nada lo mire y le guiñé el ojo izquierdo, obviamente no podía decir nada por mi niño, y seguí mi camino hasta la escuela, dónde dejé a mi hijo y solo espere a que cruzará la entrada del colegio y emprendí el camino de regreso, no lo esperaba... pero esta ves no dejaría escapar la oportunidad, poco antes de llegar al tope me orillé, me quité el Bra deportivo para quedarme solo con la playerita la cual de abajo quedaba volando a causa de mis pechos, mis pezones se marcaban pues era muy delgada la tela y se distinguía a la perfección la aureola y la punta de mi pazon que ya estaba muy durita, me puse la chamarra y cerré el cierre hasta abajo de mi busto para que esté actuará como soporte para que se levantarán, me solté el cabello y me lo acomodé un poco y seguí mi camino.
Llegué al tope, el negro al ver acercarse mi camioneta dejo de pedir limosna y se apretó la verga, yo me enderece quedando lo más derechita posible para levantar mi busto, llegué, nos miramos mutuamente, con mi mano izquierda señale mi busto y antes de que el dijera algo le pregunté si le gustaban estás, el respondió si mami, seguí mi camino para que pensara que me iría pero de inmediato me orillé y le toque el claxon, el negro volteo a verme y le hice señas de que viniera, sin pensarlo se acercó trotando hasta mi ventana.
N - Hola mami.
Y - Hola, estás ocupado?
N - No mami, estoy intentando ganas unas monedas.
Y - Pensé que ya no te vería.
N - Así es mamita mañana me iré en dirección a la capital pero quería despedirme de ti ricura.
Y - Que considerado, vienes conmigo?
N - A dónde?
Y - Por ahí, por ahí...
N - A dónde iremos mamita???
Y - Pues tu qué imaginas???
N - Imagino muchas cosas.
Y - No te gustaría hacermelas???
N - Te quieres comer está??? dijo agarrándose el pene sobre el pants.
Y - Y tu te quieres comer estás??? le dije señalando mis pechos.
N - Si mamita se ve que están muy ricas - metió su mano por mi ventana y me apretó uno de mis pechos, yo lo deje un 0oquito y después le di un mandado para que me soltará.
Y - Pues ven conmigo, súbete y ahorita nos vamos por ahí.
Le chiflo a su acompañante haciéndole señas de que volvería, dió vuelta a mi camioneta y se subió al lugar del copiloto, le sonreí y avance en dirección al motel más cercano, en el camino me dijo que se llamaba Francisco pero que le dijera Paco, sus padres eran cubanos pero cuando el era niño habían salido de cuba y por azares del destino acabaron en Belice y ahí había pasa toda su vida pero cuando se hizo lo de la caravana migrante pues aprovecho para buscar oportunidades junto con su amigo en Estados Unidos, pero no había podido llegar y ya llevaban 3 años en México caminando de ciudad en ciudad, tiene 25 años y claro sin estudios ni nada.
Llegamos aún motel a pocos minutos de ahí, pague y nos asignaron una habitación y entramos, Paco era muy alto yo apenas le llegaba al pecho, se veía algo fuerte, no tenía cuerpo de gymnasio pero si tenía una buena complexión, la habitación era sencilla, solo una cama, un pequeño sillón, un tocador con su espejo y un pequeño baño, me encontraba algo nerviosa he de confesar y no sabía cómo empezar y supongo que el también así que le dije que pasaría al baño y que me esperara, después de unos minutos en el baño salí y él se encontraba casi desnudo, solo con un boxer de lycra color azul rey.
N - Ven aquí mami, ahora sí te vas a comer un pollón de verdad.
Caminé lento hacia él, nos comenzamos a besar, nos abrazamos mientras que con nuestras manos acariciábamos y reconocíamos nuestros cuerpos, sus manos bajaron a mis nalgas, las apretaban y sobaba con fuerza, la verdad yo prefiero que me tomen y me cojan rudo a andar de cursi con besos infinitos, así que bajé el cierre de mi chamarra y el término de quitarmela dejándola caer en el suelo, aprovechando ese movimiento comenzó a besarme el cuello, pase mis manos a su cabeza y jugaba con su cabello pero a pesar de que es algo que me gusta hacer no se sintió muy bien su cabello en mis manos así que me sujeté de su cuello mientras el volvió a masajear mis nalgas, lentamente bajó mis lengins hasta mitad de mis nalgas, metió sus manos en los lengins y apretaba fuerte mis nalgas, era delicioso, sus besos en mi cuello me calentaban demaciado, solo me colgué de su cuello, bajó aún más mis lengins dejando al descubierto mis nalgas prácticamente desnudas, me solté de él para quitarme la playerita dejando mis tetas al aire las cuales fueron apretadas por su cuerpo pues no dejaba de masajear mis nalgas, solo bajó sus manos otro poco y de un jalón me cargo, abrí mis piernas para acomodarnos mejor, nuevamente nos besamos nuestras bocas intercambiando saliva con nuestras lenguas que se saboreaban y acariciaban, debido a su boxer y a mi lengin no podía sentir su pene pero seguramente estaba a tope, me continúo cargando por unos momentos, giró hacia la cama y lentamente me fue bajando hasta dejarme sentada sobre la cama.
N - Ya habías visto una así?
Y - No nunca, solo en los vídeos porno (mientras miraba fijamente su boxer)
N - Tocala, te va a gustar más.
Con mi mano apreté su verga sobre su boxer la cual ya tenía un tamaño considerable y el grosor era muy notable, la palpana sobre su boxer y para mí asombro comenzaba a crecer más y más con cada palpitar, lentamente el boxer de lucra que la mantenía contenida empezaba a "inflarce" y su pene iba creciendo hacia arriba, llegó hasta el resorte de su boxer el cual también empezó a ceder, acerque mi rostro y comencé a darle mordidas por encima de boxer, la recorría con pequeñas mordidas hacia abajo procurando cada centímetro, cuando di la última mordida casi llegando a sus testículos me hice para atrás y la cabeza de su pene estaba fuera del boxer, había pasado por el resorte de arriba, era grande, gruesa, de color un poco más claro pero seguía siendo negra, me quedé mirando fijamente esa palpitante cabezota, me hipnotizaba y se me hacía agua la boca.
El negro cemenzo a sobar mis desnudos pechos con su mano.
N - Que tan golosa eres???
Y - Creo que mucho.
N - Ya me di cuenta, de inmediato te lanzaste con la boca sobre mi verga.
Y - Es que se ve muy rica.
N - Ya has cogido con alguien como yo??? de color???
Y - No, serás el primero.
N - Pingas como está te has cogido???
Y - Grandes...pero no tan grandes como la tuya.
N - Cuando te vi en la calle supe que querías tragarte mi verga, las mexicanas son muy putas... veré si la aguantas y no terminas llorando como las demás putas.
El Negro bajo su boxer liberando su gran pene, negro como chocolate obscuro, ancho con las venas bien marcadas, lo tomé con ambas manos, una arriba y otra en su base y comencé a subir y bajar por todo su tronco mientras casi sin darme cuenta yo me estaba acercando más a él, su cabeza rosaba mis labios y sin pensarlo me lance sobre el como una niña que se lanza sobre un caramelo, abrí mi boca, lo hice un poco a un lado para poder agarrarlo con mi boca en su base, con mi lengua toque su piel y de un movimiento moví mi cabeza para recorrerlo todo con mis labios y lengua, repetí esto dos o tres veces más, se escuchaba el ruido de mi saliva al despegarme de su increíble pene, no diré medidas por que la verdad no tengo idea de cuánto midiera y ni pregunté, mucho menos lo medio pero es por mucho el pene más grande y sabroso que he tenido entre mis manos y mi boca.
Abrí mi boca y me trague todo su glande, con mi mano izquierda lo masturbaba mientras movía mi cabeza adelante y atrás quieriendomelo meter todo pero no me entraba más, pensé que iba a tener un mal sabor u olor pero no, creo que ese día o por lo menos un día antes se había duchado cosa que se agradece ya que me lo podía comer a gusto. Me preguntó si me cabía todo a lo que solo respondí sacandomelo de la boca y riéndome para volver a metermelo en la boca, mi lengua saboreaba su glande cuando en volvió a preguntar si me cabía todo, me lo saque y le dije que no, estaba muy grande, mientras el se reía me lo volví a meter a la boca sin dejar de masturbarlo, el negro dejo caer su boxer al piso, cada que yo me sacaba su pene de mi boca se escuchaba el sonido característico del vacío abriéndose y me lo volvía a meter sin dejar de masturbarlo, puso su mano en mi cabeza y jugaba con mi cabello, empezó un leve movimiento con su cadera hacia adelante y atrás, me estaba esmerando mucho en mi mamada, mi mano se agitaba fuerte en su tronco y su pene entraba y salía de mi boca como si yo misma me estubiera follando la boca... bueno de hecho eso hacía, por momentos me lo sacaba para ponerlo de lado y darle fuertes chupetones en los costados de su tronco. Con su mano apretó mi cabeza con él para meterlo más, pero era imposible, empezaban las arcadas y me lo tenía que sacar, hilos de saliban quedaban colgando de mi boca a su pene y nuevamente me lo tragaba, otra vez me precionó él contra y por más que abría la boca no entraba y me lo tenía que sacar de nuevo por las arcadas, simplemente no entraba, la mandíbula me dolía por el esfuerzo pero no podía dejar de chuparlo, era delicioso y no quería dejarlo.
N - Hay que ver si te entra en la concha.
Está enorme, contesté sin dejar de masturbarlo con la mano, pero yo quería seguir saboreandolo, así que nuevamente me lo meti la boca, el negro me tomo de la cabeza y me apretó para metermelo más - sin manos, solo boca - me dijo el negro, así que solté su inmensa tranca y me precionó más la cabeza contra su pelvis, sentí su pene entrar hasta mi garganta y con cada empujón se sentía que entraba un poquito más y más, aguante las arcadas los más que pude, de hecho ya no se sentían tanto, creo que nunca había sentido una verga tan adentro de mi boca, cuando me libero me saque la verga de inmediato para jalar aire, mientras hacía esto él se la frotaba con sus manos, su verga se veía hermosa, negra como un chocolate amargo y brillosa por mi saliva, no tosí solo jalaba aire, no sé si mi boca se había acostumbrado a sus dimensiones y ya no me provocaban arcadas o me acomode de manera más a gusto, o no se pero se sintió muy bien poder metermela y no tener molestias, volví a metermela, a pasarle mi lengua por su tronco, a saborearla...
Después de unos minutos más chupando su delicioso pene era tiempo ya de que me penetrara, así que me acomode bien a la orilla de la cama, me quite los lengins y mi tanga, me quite los tenis junto con las calcetas quedando desnuda por completo, me recosté boca arriba, el negro se acomodó entre mis piernas, me sujeto de las pantorrillas abriendo por completo mis piernas, sentí como su pene se colocó sobre mi vagina, sobaba con su pene mis labios vaginales y frotaba un poco mi clítoris lo que me hizo enchinar la piel, sin soltar mis piernas se acomodo de manera que entrara su pene en mi vagina, debido a lo lubricada que me encontraba le fue fácil ingresar, dió un leve empujón y su cabeza se abrió paso dentro de mi vagina, senti si caliente verga abrirme con facilidad y solté un gemido, se retiró un poco para tomar impulso y volver a penetrarme llegando más lejos, volví a soltar otro gemido mas fuerte que el anterior, arqueé la espalda y creo que me retorcí un poco.
N - Jaja mami, no va ni la mitad.
Y - Hay dios... de verdad?
N - Si te la meto toda de golpe te saco los ojos.
Y - Hay dios... sigue...
Embestida tras embestida el negro me metía más y más su verga mientras yo solo gemía, me retorcía del placer y repetía una y otra vez lo rico que sentía, puse mi mano en su abdomen, y bajando un poco la mirada pude ver que entraba casi en totalidad, solo faltaban unos cuantos centímetros para tenerlo todo dentro de mi, mis paredes vaginales se calentaban más y más con la fricción que su pene ejercía dentro de mi húmeda vagina, el negro juntó mis piernas y me jaló más a la orilla de la cama, volvió a separar mis piernas y retomó sus estocadas dando una muy fuerte que me llegó hasta el fondo de mi útero, sentí como mi interior fue golpeado y empujado hacia dentro sacándome un gran gemido del cual me costó trabajo jalar aire de nuevo para el siguiente gemido y otro y otro más, cada ves que su vergota golpeaba mi útero me hacía sentir un poco de dolor pero sobre todo de placer.
Valla cara de felicidad que tienes, me dijo el negro mientras aceleró su ritmo, recuerdo que yo manoteaba para todos lados, gemía mucho, si de por si soy medio escandalosa ahora estaba incontenible, sentía mucho pero mucho placer, ese pene me llenaba como ningún otro me había llenado antes, sentía como presionaba y abría las paredes de mi vagina y me llegaba hasta dentro como ningún otro, solamente los consoladores me habían llegado hasta el fondo de mi útero pero nunca un pene y la sensación era muy distinta, cálida, fuerte y muy placentera.
Dió un par de embestidas lentas y profundas para después salirse, juntó mis piernas y me puso de lado, se acomodó y me la volvió a meter, mis labios vaginales apretaban su ancho tronco, wow, sentí más rico y en esa posición volvió a penetrarme a la misma velocidad que antes, subió una de sus piernas a la cama y pude sentir como su pene llegó aún más al fondo, sentía como mi interior era empujado más al fondo, en eso me llegó el primer orgasmo que me llevó al cielo, sentí como mi cabeza daba vueltas, mi cuerpo como entumido, era muy placentero, ningún orgasmo en la vida lo había sentido como este, perdí la noción de mi, solo sentía placer, olas de placer electrizante que iban desde mi vagina, recorrían todo mi cuerpo y llegaban a mi cabeza, una y otra vez, el placer no paraba, tenía los ojos cerrados, solo escuchaba mis gemidos. Después de unos momentos así, no se si fue poco o mucho tiempo, ese placer fue disminuyendo y pude sentir que una de mis manos tenía las uñas enterradas en la pantorrilla del negro, abrí los ojos y el estaba separando mis piernas, continuaba de lado pero estaba abriendo mis piernas y dando una embestida muy violenta otra vez caí presa de un tremendo orgasmo que me nublo la mente de nuevo.
Puso mis piernas sobre sus hombros, sin sacarme su pene subió a la cama poniéndose en cuclillas al borde, se recargó hacia enfrente arqueando mi espalda quedando nuestros cuerpos más cerca y su pene hasta al fondo de mi vagina, era un poco doloroso, lo tenía completamente dentro de mi, aún así sentía muy rico, muy llena y eso me encantaba, sus embestidas eran profundas y violentas cada que me la metía me faltaba el aire para gemir y al salir sentía tan rico que solo podía cerrar los ojos de tanto placer que sentía, creo que me llegó otro orgasmo en ese momento, la verdad no sé, yo estaba perdida en el placer que ya ni sentía otra cosa.
Se salió nuevamente y se puso de pie en el piso, poniendo su mano en mi pierna me empujó indicando que me diera la vuelta y así lo hice, me gire y me puse en cuatro, puso una mano en mi cadera y me metió su pene, otro orgasmo me llegó al sentirlo dentro y no me dió tiempo de terminar de disfrútalo cuando empezó con sus duras embestidas, mis brazos comenzaron a flaquear y se me doblaban los codos, yo gemía cada ves que sentía su pene golpear mi extaciada vagina, aaahhh aaaahhh aaaahhhh era lo único que escuchaba juto con el sonido de su pelvis golpear mis nalgas, puso una mano en mi espalda y otra en mi nuca para empujarme hacia abajo, dejando caer todo su peso sobre mí caí recostada boca abajo en la cama, levantaba lo más que podía el culo, su pene golpeaba sin parar el fondo de mi vagina mientras yo seguía gimiendo me llegó otro orgasmo más, este maldito negro no solo tenía una verga enorme sino que sabía follar de lo lindo, duro como a mi me gusta y tenía un aguante tremendo pues la mayoría de los hombres ya ubieran terminado. Me sujetó del cabello y se apoyo en mi espalda, con su otra mano se apoyó en la cama y me metía hondo su tremendo fierrote, aún no me recuperaba del orgasmo cuando tuve otro ola de placer orgásmica, me retorcía, eran puros movimientos involuntarios, estaba tan perdida en el placer que no sabía cómo reaccionaba mi cuerpo. En la misma posición colocó susanos sobre mi espalda baja y apoyo todo su peso, su pene seguia taladrandome con una fuerza descomunal, una y otra vez tenía orgasmos, me llegaba uno tras otro, no quiero exagerar pero supongo que estaba tan sensible que las corrientes de placer me hacían temblar sin control, no sabría decir si era un orgasmo tras otro, o uno muy muy largo que parecía no tener fin, solo se que ya no tenía control de mi cuerpo y la mente la sentía nublada, la cama crujía y la cabecera golpeaba insensantemente la pared, recuerdo que como pude coloqué mis manos a la altura de mi cabeza y me aferré fuerte a la colcha, por momentos cerraba los ojos y cuando los abría todo me daba vueltas, mi garganta la sentía seca por tanto gadeo y el maldito negro seguía cogiendome como todo un macho semental, hasta que dando una última embestida profunda se detuvo, lentamente saco su tremendo pene de mi interior y se recostó poniendo su cabeza en las almohadas, yo me tomé unos segundos para recuperarme, levanté la cabeza y me gire para buscarlo, ahí estaba ese espléndido macho negro, con su cuerpo desnudo y brilloso por el sudor, frotando su aún más brillante verga con su mano de arriba a abajo haciendo énfasis en su cabeza.
- Que esperas mami? ahora te toca montar.
Sonreí al escuchar sus palabras y sin dudarlo ni un poquito me puse en 4 y camine hacia el como gata asechando a su presa y me lance sobre ese negro vergudo, abrí mis piernas y me sujeté de sus hombros, el con su mano dirigió si pene a la entrada de mi vagina y en un instante me dejé caer tragandome todo ese tremendo pedazo de carne, solté un gemido y el otro por la fuerza con la que me dejé caer. Comencé a cabalgarlo, me enderece un poco y pase mis manos hacia atrás, el aprovechó para tomar mis pechos masajearlos, baje mis manos por mis nalgas hasta su pene, podía sentir con mis dedos como su grueso pito estaba dentro de mi, toque mis labios vaginales que abrazaban tan delicioso instrumento, acelere un poco el ritmo, subía y bajaba me apoye poniendo las manos en su pecho mientras veía como sus negras manos jugueteaban con mis pechos, mis rozados pesones eran prisioneros de sus dedos y como su carne empujaba todo mi interior hacia arriba, siendo sincera me molestaba un poco, era incómodo pero el placer hacia que el dolorcito se me olvidará. Me deje ir para adelante, colocando mis manos sobre la cama y los brazos estirados poniéndome casi en 4, el negro puso mis manos en mis nalgas, las apretó fuerte y levanto su pelvis y comenzó un frenético mete y saca, nuevamente el placer inundó mi mente, yo solo gemía y mencionaba a dios a pesar de no creer en él, de pronto me daba palmadas en las nalgas que me hacían soltar un quejido agudo, las volvía a tomar y continuaba con su frenético movimiento.
Hicimos una pequeña pausa, aproveche para sacarmelo,sentía mi vagina palpitando, tan caliente que sentía que me quemaba por dentro, me puse en cocillas sin bajarme de el, y así, lentamente me lo fuí metiendo, la penetración fué más profunda que en la posición anterior, sentía su pene golpear no solo mi útero sino que sentía que movia todo lo que estaba dentro, algo muy similar a cuando el bebé te patea cuando estás embarazada, el negro puso sus manos en mis rodillas y yo las mias en su abdomen, en esta posición comencé a subir y bajar por su verga haciendo sentadillas, sintiendo como la cabezota de su pene empujaba mi interior y como su grueso tronco llenaba mi vagina de un cálido placer, y aún que era rico tenerlo así ya me había cansado de esa posición, así que bajé mis piernas poniéndome de nuevo en 4 y comencé a mover mi cadera sientiendo como su pene frotaba y estimulaba la parte superior de mi vagina tocando mi punto G por lo que no tarde nada en tener nuevamente otro orgasmo, el negro estiró los brazos para poner sus manos de nuevo en mis nalgas, las cuales nalgueba mientras yo gemía, mis pechos se bamboleaban sobre su rostro y el aprovechaba para darles fugaces lenguetadas cuando podía, me incorpore para metermelo lo más que podía y ya sentada con su verga enterrada al fondo moví mi pelvis hacia adelante y atrás, mi clítoris se frotaba con su abdomen y tuve un órgasmo tan rico que le mojé todo lo que estaba debajo de mi, fue tanto mi flujo que pensé que él había terminado dentro, pero no fue así, el podía con eso y más y me había decidido no dejarlo salir de la habitación hasta hacerlo terminar, mientras seguía montandolo me preguntó si me cabía toda, a lo que conteste que no sabía, por qué estaba muy grande, pero que me encantaba -eres todo un macho semental - le dije y el contesto que yo era toda una fiera en la cama como pocas le habían dado batalla, yo me puse muy contenta pues era un gran cumplido para mí.
Sin salirse de mi se incorporó hasta sentarse y a mi me fue inclinando lentamente hacia atrás hasta recostarme sobre la cama, estiré las piernas para acomodarme y el dobló las suyas, me tomo de la cintura y con gran agresividad movió su pelvis para follarme frenéticamente sin piedad, cerré les ojos pues un orgasmo me llegó de súbito, a lo lejos escuché que se reía, cuando pude regresar un poco de mi transe le pregunté el motivo de la risa a lo que el sin vergüenza contestó que yo ponia los ojos en blanco, si me la metía duro hasta el fondo seguro me iba a sacar los ojos, a mi la verdad me dió algo de vergüenza pero el maldito no dejaba de follarme y nuevamente perdí ante el placer del orgasmo, por momentos abría los ojos y solo veía de cabeza la ventana de la habitación como se movía o mejor dicho yo era a la que agitaban, escuchaba la cama, si el colchón rechinaba pero la base crujía, las embestidas se hacían más lentas pero más violentas y con cada embestida el negro decía - toma puta... toma perra... pendeja te sacaré los ojos... puta mexicana... todas las mexicanas son igual de putas... maldito país de putas... y esta es la puta más pendeja... hasta llora por qué me la follo... -que??? que había dicho??? con cada embestida yo soltaba un quejido agudo como de perra abotonada y fue cuando caí en lo que había dicho, pase un dedo por mi mejilla y en efectio, tenía lágrimas, estaba llorando, no sé si de placer o dolor pero estaba llorando y cada que me empujaba su pene apretaba mis ojos y creo que ahí salían más lágrimas, puse mis manos en mis pechos los que apreté con fuerza sin dejar de quejarme ni de gemir.
El negro se inclino hacia mí, pensé que me besaría, por lo que yo me levanté un poco para besarlo, bajo sus pies al piso, yo me abrace de su cuello, pero no me besó, puso una de sus manos en mis nalgas y otra en mi espalda y me levanto de la cama, se puso por completo de pie cargandome con su verga enterrada en mi interior, yo me aferré a su cuello y el me sujetó de las nalgas y comenzó a mover y a empujarme con sus manos, su pene era tan grande que no salía de mi interior, una y otra ves su pene juguetaba dentro de mi, yo subía y bajaba disfrutando de su duro fierrote, se acomodo de manera que mis piernas descansaron sobre sus brazos y así solo se escuchaba el golpeteo de nuestros cuerpos cada ves que yo caía sobre su cuerpo, estuvimos unos minutos así hasta que lentamente se inclino sobre la cama para dejarme caer.
Y - Jiji hay por Dios que tremendo macho estás hecho... y tú pito me enloquece.
N - Y eso que aún no acaba la mami.
No me percaté que el mendigo ni me había sacado su pito, me acomodo a la orilla de la cama, subió una pierna a la cama y la otra la dejo abajo, pasó su brazo por debajo de una de las mías, me tomo de la espalda y mi pierna se fue hasta su hombro y nuevamente comenzó a follarme... por dios que placer (se caigo gorda de tanto decir placer, placer y placer pero no hay otra palabra para describirlo, todo fue rico) me bombeaba una y otra vez enterrandome su pene, yo gemía,gritaba y me quejaba pero en ningún momento deje de disfrutar, otro orgasmo llegó o mejor dicho otra serie de orgasmos llegaban, creo que nunca en mi vida había experimentado tal cantidad de orgasmos,de pronto sentí como mi cuerpo nuevamente se elevaba, volvió a cargarme para cojerme así, yo estaba tan perdida que creo que ni me agarré por qué sentí que mi cabeza se fue para atrás como un bebé que está aprendiendo a sentarse, logré hacerme hacia adelante y aferrarme abrando sus hombros, mientras el continuaba follandome, me trataba como una vil muñeca de trapo y saben que eso me encanta, lentamente me puso nuevamente sobre la cama pero esta vez si salió de mi.
- Ahora si te voy a follar como la perra que eres, te voy a partir en dos y te sacaré los ojos, te vas a tragar toda mi verga hasta las bolas, ponte como las perras apúrate.
Me dió una palmada en la pierna, no podía creer que el negro quisiera más, pocas veces puedo decir que un hombre me superara y este... me estaba superando con creces.
Rápidamente me puse en 4 sobre la cama, también me sorprendió que lo hice rápido como si apenas fuéramos a empezar a follar, no estaba cansada, creo que mi cuerpo también pedía más, el negro se colocó detrás de mi, juntó mis piernas, puso una de sus manos en mi nalga izquierda y colocó su pene en la entrada de mi hambrienta vagina y me la dejó ir hasta el fondo, solté un grito desgarrador, a pesar de lo lubricada y abierta que estaba me dolió mucho, sentí su pelvis y testículos chocar contra mi, fue tan brusco que me empujó hacia enfrente y casi me caigo, hasta se escuchó un fuerte golpe de la cabecera con la pared, sus embestidas eran muy bruscas, me dolían y comencé a llorar de nuevo, se subió a la cama y se sujetó de mi cintura y dejo caer su peso en cada embestida, me dolía, era rico pero me dolía mucho, en una embestida no pude más y me hice hacia adelante, su pene salió y yo casi caigo a la casa
Y - Lo siento...
N - Que?? no huyas maldita puta.
Me tomo de la cintura nuevamente y me jaló hacia arriba, volví a ponerme en 4, junte mis piernas y crucé mis pies, nuevamente me metió durísimo su pene haciéndome doler y llorar, no aguanté mucho, solo un par de embestidas y camine con mis manos para escapar pero me tenía muy bien agarrada de la cintura y caí a la cama con el arriba de mi - que no huyas maldita perra- lo dijo como con odio, hasta me espanto, para desquitarse hundió sus manos en mi cintura haciendo que arquera la espalda y levantará la cola, me sujetó de nuevo de la cintura y siguió dandome violentas cogidas - Esto querías no??? querías que te metiera toda la pija, puta zorra que no aguanta una verga de verdad - parecía que lo habían cambiado por otro, el agradable negro que subió a mi camioneta ahora era un animal que buscaba hacerme daño pero yo estaba tan perdida y entregada a él que solo me dejé hacer, quedé casi a la orilla de la cama, me aferré a las cobijas mientras el negro se acomodó y me volvió a bombear, si pene me lastimaba pero también me sentía en la gloria, tuve otro fuerte orgasmo, la cama tronaba y se movía mientras ese penesote negro entraba una y otra vez sin parar, era de lo más rudo y delicioso que he experimentado. El negro apoyo una mano en mi espalda baja y con otra me sujetó del cuello apretándolo, ahí tuve otro orgasmo delicioso y aún que sentía que me faltaba el aire, no me importo yo solo estaba ahí para complacerlo y que el hiciera de mi todo lo que quisiera. Pasó sus manos hacia mi vientre, di una gran bocanada de aire para recuperarme, el negro me jalo del vientre hacia arriba y siguió bombeando, parecía no tener fin, yo ya estaba agotada, no podía seguir, aún que seguía teniendo orgasmos, el dolor también era más fuerte y aún que yo ya no podía el negro seguía y seguía follandome a su antojo.
Se salió de mí y yo caí rendida, así como estaba me dió la vuelta para quedar boca arriba, paso mis piernas sobre sus hombros y se subió en mi llevando mis rodillas a la altura de mi cabeza y doblandome toda, me lo metió hasta adentro, creo que fue lo que más me diolio, tanto que solté un grito de dolor, de inmediato se puso a trabajar, bombeaba a un ritmo loco y desesperado, su pene lastimaba una y otra vez mi vagina pero aún así alcance otro delicioso orgasmo, el negro me tomo de la nuca y dando una estocada profunda se empezó a correr dentro de mi, el negro agachó la cabeza hasta que nuestras frentes se tocaron, gruñía y jadeaba mientras su pene soltaba chorros calientes de semen que llenaban mi vagina, que sensación tan deliciosa, lentamente fui bajando las piernas y el recargandose en mí hasta que los dos quedamos completamente recostados, el sobre mi, yo lo abrace y acariciaba su cabeza mientras el respiraba agitadamente, se recostó sobre mi pecho, mire hacia el espejo del tocador nuestros cuerpos sudorosos contrastaban por los tono tan diferentes de piel, su verga palpitante seguía expulsando semen, ya no a chorros pero sentía como continúa vaciandose, estaba tan cansada que no me di cuenta en qué momento me quedé dormida.
Un toquido en la puerta de la habitación nos despertó, el pene del negro seguía dentro de mi y el sobre de mí, a pesar de que ya no estaba erecto tenía tal tamaño que aún en reposo me sentía llena y no se salió a pesar de estar ambos dormidos, volvieron a tocar y ambos reaccionamos, el negro preguntó que quien era, a lo que nos dijeron que ya se habia terminado el tiempo de la habitación y teníamos que salir, en eso caí en la cuenta, había perdido por completo la noción del tiempo y faltaban 15 minutos para que salieroa el primero de mis niños, nos vestimos rápido, y en 5 minutos salimos del cuarto, ni me peine ni nada, solo en la camioneta de rápido de desmaquillé, se me olvidó por completo que el negro se había corrido dentro d mi, mientras el señor del hotel revisaba la habitación se me quedaba viendo y no entendía por qué, no se cómo baje la cabeza y me di cuenta que mi entrepierna estaba toda mojada, era la corrida del negro que estaba saliendo y la tanga obviamente no contenía nada de eso, pero no me importo lo que ya quería era irme, rápido subimos a la camioneta y me fui volando por mis hijos, en el camino deje al negro en el tope de siempre y le dije que me encantó, que lo quería volver a hacer, pero el negro me dijo que tenía que seguir su camino hacia Estados Unidos y no era posible que se quedará pues mañana él y su amigo se irían, le pedí que me diera la oportunidad de hablar con él e intentar convencerlo o por lo menos que me follara una vez más, dijo que haría lo posible pero lo más seguro es que no, si es que si me volvería a ver en el tope dónde lo veía, eso fue hace dos semanas y pues hasta la fecha no lo he visto, así que creo que ya no pasará pero me queda este rico y hermoso recuerdo.
La vagina me estuvo doliendo por un par de días y también tenía dolor abdominal por el mismo tiempo, la tanga de ese día aún conserva los restos de su semen, no se, me gustaría guardarla y este relato solo queda como recuerdo de ese magnífico semental negro que me cogió y me trató como su muñeca de trapo.
Espero les haya gustado el último relato del año, por qué a mí en lo personal me encantó la tremenda cogida que me dió el negro, recuerda dejar tu comentario y darte una vuelta por mis redes, besitos
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