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Triosene 2023

El descuido de Gema

El cierre se acerca y la tienda se vacía, pero para Gema la noche apenas comienza. Un dependiente amable y su hermano idéntico la tienen atrapada en la trastienda, donde las reglas del juego cambian radicalmente y la sumisión se convierte en la única salida.

bocklo4513K vistas9.2· 5 votos

Realmente Gema no sabía porque había tardado tanto tiempo en atender ese asunto, quizás tenía que haber ido antes pero pensó que si entraba cerca de la hora del cierre no se entretendría tanto mirando los diferentes productos del centro. No es una buena táctica pero en su mente parecía lógica, con menos tiempo para comprar, menos dinero gastaría de forma innecesaria.

Gema podía parecer una chica normal, de las que no destacan mucho, pero no es verdad ya que su cuerpo es muy caliente y desborda sensualidad allá por donde camina. Ella, en ocasiones, no se da cuenta que los chicos la miran con lujuria, su cuerpo consigue mantener la atención mientras camina despreocupada. Es morena de pelo, su altura se encuentra por encima del metro setenta, sus labios están pintados de un tono suave y sus ojos transmiten picardía mezclada con excitación. Ha optado por llevar un jersey de cuello largo, pero le queda tremendamente ajustado, dependiendo del movimiento que realice se puede apreciar el contorno del sujetador que abraza unas tetas perfectas. Otra parte importante de esta preciosa Gema es su culito respingón enfundado en unos pantalones ajustados, este se mueve sensualmente sin que su propia dueña repare en la capacidad de atracción que provoca.

Cuando entra en el centro comercial el ambiente navideño resalta junto a las luces de colores, es un día cercano a navidad pero no tanto como para que sea incomodo comprar. Al recorrerlo busca con la mirada a los guardias de seguridad, y sonríe al ver que son hombres jóvenes, altos y con marcados brazos, le gustan los hombres con uniformes y disfruta al ver la mezcla de cuerpo fornido y uniforme llamativo.

Entra en las primeras tiendas que le llaman la atención, no ve nada interesante ni en la perfumería ni en la tienda de teléfonos, pero al salir de esta última repara en un trabajador vestido de Santa Claus que saluda a las familias para darle color al lugar. Piensa que el hombre tiene mala suerte de tener que estar todo el día vestido de esa manera y saludando alegremente.

Acelerada ya para que el tiempo no se le eche encima, mira hasta encontrar la tienda que buscaba desde un principio. Es una joyería ubicada al fondo del centro comercial, al entrar ve a una mujer terminando de comprar mientras habla con la dependienta que no le ha gustado mucho ver que entra otra clienta tan tarde. La suerte está del lado de Gema pues el otro dependiente si esta libre y le hace una seña para que se acerque. Es un chico joven de 28 años, uno más que Gema, tiene la piel bronceada y una barba recortada y perfilada en los bordes de su mentón. Su camisa de trabajo bien arreglada le queda perfecta con sus anchos hombros y su blanca sonrisa, claramente causa una gran impresión en Gema.

- Bienvenida a la tienda, ¿puedo ayudarla en algo? ¿Está buscando algo en particular? – le pregunta amablemente el joven.

- Si, la verdad es que venía con la idea de comprar un colgante como regalo de fiestas. – el tono de voz de él la ha puesto nerviosa.

- Tenemos varios colgantes muy típicos de esta época. – y empieza a mostrar varias joyas.

La verdad es que a ella le cuesta prestar atención a lo que pasa, un mezcla de la sonrisa del dependiente, el calor que hace en la tienda, lo cerca que esta la hora del cierre y lo hermosas que son las joyas producen que un estímulo recorra su cuerpo. Siente como su piel se eriza, sus ojos se dilatan, sus pezones adquieren dureza, sus labios se vuelven más sensibles y su coño se humedece levemente.

La otra dependienta se acerca al chico y este le dice a Gema que mire unos colgantes que hay en la vitrina mientras habla rápidamente con su compañera.

- Vete tú ya, yo termino de atender a esta chica y cierro, sé que hoy tienes prisa. – le dice tranquilamente.

- Si quieres me quedo un poco, tampoco pasa nada. – responde ella no muy convencida.

- No, de verdad, vete y yo termino, hoy tengo que esperar a que acabe mi hermano de trabajar, no hay ningún problema. – le vuelve a decir.

- Vale, si tienes algún problema llama al guardia del centro comercial, adiós. – le dice mientras recoge rápidamente para marcharse.

El dependiente centra su atención en Gema y vuelven a conversar sobre los productos de la tienda. Saca varios colgantes para que se los pruebe, algunos tienen la cadena tan larga que las joyas quedan justo entre sus pechos.

Cuando se han quedado solos ambos empiezan a acercarse más y las bromas junto al coqueteo aumentan. En un momento a Gema se le caen unos papeles del bolso y se agacha alzando su culo que queda a la vista del muchacho, este no pierde detalle y se relame pensando en azotarlo y pellizcarlo. Ella no se percata de sus miradas lujuriosas, sabe que el chico le flirtea, pero no ve que quiere montarla como a una bestia salvaje, cabalgarla sin piedad y penetrarla sin compasión hasta que le suplique entre lloros y gemidos.

El tiempo de cierre de la tienda ha llegado y ella aún no ha elegido que joya comprar, se disculpa por hacerle perder el tiempo y le dice que mejor vuelve mañana con más tiempo.

- No te preocupes, aunque la tienda cierre no hay problema, yo te enseño más productos que tengo en la tienda y luego te acompaño a la salida, así aprovechamos el tiempo que hay hasta que cierre el centro comercial totalmente. – le dice él con tanta seguridad que ella no puede negarse.

- Yo no quiero meterte en problemas, la verdad es que quiero hacer las compras cuanto antes, pero tampoco quiero abusar. – le dice inocentemente.

- No te preocupes, en especial de abusar.

Entonces el chico se dirige a la puerta y la cierra con llave, echando la verja también a los escaparates. Acto seguido la coge de la mano y la lleva por la puerta hasta la trastienda, apagando las luces de la parte que da al público.

Gema está un poco confundida, pero ante todo se está excitando, la actitud del chico llevándola a la parte de atrás y enseñándole varios tipos de joyas hace que su piel tiemble, los labios vaginales se sienten más calientes y sus pechos están duros. Le enseñan los collares mientras envía un mensaje por móvil.

- La verdad es que me gusta ese de ahí, ¿me lo envuelves y me lo cobras? – le dice ella eligiendo uno dorado con una joya azul que le gusta. Se está haciendo tarde y piensa que es mejor irse ya.

- Claro, pero quizás quieras ver dos enormes joyas que tengo aquí. – acto seguido la empuja suavemente contra la pared y la besa.

El beso es profundo y pasional, más cercano a lo salvaje que a lo romántico. Ella cierra los ojos mientras las manos de él la agarran de la espalda, su actitud es más directa. Sus manos se deslizan por debajo del ajustado jersey para tocar los pechos, juguetea con el sujetador estirando de él para luego soltarlo de golpe mientras la otra mano busca sobar el jugoso culo. Ella empieza a darse cuenta que la situación avanza demasiado rápido, así que empieza a intentar zafarse de ese hombre.

De golpe ve como por la puerta de salida de emergencia entra una figura, esto le da la motivación necesaria para terminar de alejar al chico de su cuerpo. Cuando mira quién es el visitante inesperado se sorprende al ver al hombre que estaba disfrazado de Papa Noel, aun lleva el disfraz pero la altura y los ojos son iguales a los que vio al entrar.

- Hohoho, veo que has sido una niña mala, no pensaras irte ahora. – dice mientras se deshace de la barba blanca postiza y el gorro rojo.

Gema entra de golpe en shock al ver la cara de este hombre, tarda varios segundos en llegar a la conclusión más evidente y lógica, pero la situación atemorizante la tenía confundida. La cara de este hombre es exactamente igual a la del dependiente, son hermanos gemelos, idénticos el uno al otro.

Mientras Gema está recomponiéndose, el hermano dependiente aprovecha para colocar sus manos sobre la cintura del pantalón de ella y tirar de este hacia abajo. El dúo de hermanos mira las piernas descubiertas de Gema y sonríen, el dependiente mantiene los pantalones en el suelo y tiene la cara a escasos centímetros del culo, que parece esplendoroso estando enfundado en el tanga. El hermano disfrazado saca rápidamente el relleno blanco que le simulaba la barriga de papa Noel y deja abierta la chaqueta roja mostrando los abdominales marcados y el moreno de su torso. Rápidamente agarra las manos de la distraída mujer que intentaba volver a subirse los pantalones y comienza a besarla igual de profundamente que su hermano instantes antes.

A la vez recibe un beso intenso mientras está inmovilizada y un suave lametón en el trasero que activa todos sus sentidos. El tacto de lengua con lengua mientras su ojete se empieza a dilatar produce que una sensación de placer recorra su columna uniendo ambos estímulos en una explosión de placer. Juega con la lengua rodeando su ano, primero en el sentido de las agujas del reloj, lento pero intenso, desplegando cada pliegue de su agujero, luego cambia de sentido. La lengua que la domina en el beso no lo hace nada mal, acaricia su interior mientras deja que los labios produzcan las mayores sensaciones de placer.

En un momento en el que ambos han disminuido la fuerza con la que la someten, ella los aparta y se distancia unos metros abandonando en el suelo sus pantalones. Recuperando la compostura, en jersey y tanga les mira y dice:

- No sé qué pensáis que va a pasar pero no soy de esas, creo que es mejor que me vista y me vaya. – su voz suena confundida y perdida.

- Tú no te vas, te vamos a follar los dos hasta que estemos vacíos completamente, y tú vas a satisfacernos como queramos. – dice uno de ellos.

- Cállate y empieza a mamar o te metemos el bastoncillo de caramelo por el coño y te ponemos en medio de centro comercial, guarra. – le dice el otro.

Como un toro se acerca a la chica y le quita la ropa que cubre sus pechos, mientras el hermano la sujeta y le retira las botas, ya solo en ropa interior y en el suelo mira a las caras de los gemelos.

- Esto es un regalito para que disfrutes, chúpalo con ilusión. – le dice el gemelo Noel mientras saca su semierecto cipote.

- Y aquí tienes una hermosa joyita para que le saques brillo y la pulas con tu lengua. – le indica el gemelo vendedor de joyas al bajarse los pantalones.

Gema mira a ambos lados, doble chico, doble gran rabo, una misma cara y un claro mensaje, hay que mamarla. Con una mano agarra la polla y empieza a masturbar lentamente ese rabo, la intensidad sube con el paso del tiempo y la mano recorre la piel del prepucio cada vez más rápido y produciendo un aumento de la erección. La otra mano está estimulando el clítoris, empieza con una suave caricia de los labios vaginales para que se hinchen y crezcan para luego pasar a esa pequeña zona de placer donde busca el orgasmo a través de frotarse sensualmente. La segunda polla debe atenderla con la boca, busca el falo con los labios, acercándolos lentamente hasta que parece que besa el glande, pero pronto le quedara claro que ella no marca el ritmo de la situación.

El hombre agarra de la cabeza a la muchacha y provoca que entre todo el rabo en ella hasta la campanilla, provocando sorpresa al principio que pronto se transforma en gemidos ahogados por la bestial entrada y salida de nabo en su boca. El ritmo es incesante, entra duro obligando a la lengua a guiar la polla bruscamente y sale sin cuidado, dejando entrar el aire para inundar la cavidad. Ella consigue acomodar el cipote en su garganta pero luego él la saca de golpe provocando una pequeña tos, cuando se recupera unos segundos después el otro rabo entra de golpe de forma frenética.

Cambia el sexo oral entre las pollas gemelas, cada vez más rápido y cada vez más fuerte, entra todo hasta que empieza a babear y la hacen girar la cara. Se oyen risas de los hermanos, se ven cómplices de manejar y dominar a la mujer que cada vez se esmera más en satisfacerlos. Cuando les apetece forzarla más, la levantan entre los dos y le abren el cierre del sostén lanzándolo por la habitación. Entonces, con sus hermosas tetas libres y desprotegidas, los chicos empiezan a lamerlas y chuparlas, cada uno devora una teta, y ella, que lleva caliente desde que empezó a hablar con el dependiente, ahora recibe estímulo en sus pezones de ambos chicos y sus ojos empiezan a ponerse en blanco. Empieza a gemir y a temblar con espasmos, la succión de sus pezones esta acompasada, y empieza a intuir que no es la primera vez que trabajan juntos para estimular a una mujer.

- Ahhh, aughh – gime ella.

- Esta rendida al placer, ahora es nuestra putita, bien hecho hermano – dice tras destetar.

- A esta le gusta que le den fuerte, y nosotros le vamos a dar bien duro. – responde el otro.

En un momento los musculosos gemelos, con mucha facilidad, la colocan boca abajo como si hiciera el pino, y le separan las piernas mucho. Ella tiene cierta flexibilidad y aguanta en esa posición mientras los chicos parecen hacer algo. Por sorpresa ve caer la mitad de delante de su tanga, los cabrones se lo han cortado y queda finalmente desnuda en su totalidad. Aun cabeza abajo los chicos empiezan a comerle el coño y el culo, otra vez acompasados, mientras el que tiene delante empieza a frotar su miembro sobre sus tetas.

El hermano que le come el culo empieza a azotarla, lo cual supone soltar la mano con la que está agarrándola, ella reacciona colocando las palmas de sus manos en el suelo para apoyarse, terminando de realizar así el pino. Alterna él entre comida de culo y azote fuerte mientras le dice lo puta y viciosa que es:

- Te gusta follarte a dos tíos que acabas de conocer, Zas. – le dice para luego volver a comerle el culo.

- Responde o te juro que te arrepientes. – le vuelve a decir.

- Siiii, me encanta, joderme como queráis, quiero que me folleis. – dice en parte obligada por la situación, en parte por estar perdida en el placer.

Pronto van soltando suavemente a la chica que acaba tumbada en el suelo a la vez que los chicos se felicitan entre ellos por dejarla agotada, pero todo esto no es más que el aperitivo, pues van a empezar con el plato fuerte. Le dan palmadas a Gema en el culo, los brazos y la cara para que se active y espabile, no buscan hacerle daño sino que este más sensible para lo que procede ahora.

El gemelo papa Noel la mira de frente y le levanta las piernas, deja los labios a escasos centímetros de los suyos, y su erecto rabo rozando la raja del sensible coñito. Sus grandes manos están agarrando las nalgas de la chica que está deseosa de que empiece la fornicación. Detrás está el hermano dependiente de tienda que se acerca hasta que su nabo tieso está pegado a las nalgas de Gema y, como si de una puerta automática se tratara, los glúteos son separados para que su ojete pueda ser brutalmente penetrado.

Ella ya esperaba la doble penetración, pero aun así abre los ojos y emite un intenso grito cuando se produce la profanación de su coño y la destrucción de su ano. Están perfectamente sincronizados; a la misma vez siente todo el placer de una buena polla entrando por sus labios vaginales, desplazando las paredes de su coño y estimulando su clítoris; y por el otro lado la intensidad brutal de su ojete dilatándose para que atraviese su recto una de las pollas gemelas. Gime, grita, sus ojos se ponen en blanco porque siente que todo su interior está lleno, pide más y más:

- Joder sí, estoy en el cielo, rompedme, rompedme ambos, quiero estar rellena de nabo gordo, ahgg. – exclama y vocifera.

El ritmo cambia cada vez que notan que Gema está adaptándose, como si quisieran mantener el control continuamente, y ahora están esmerándose, cuando uno tiene toda la polla metida el otro la ha sacado de golpe, y cuando vuelve a penetrar el otros saca la suya bruscamente.

Gema está a punto de llegar al orgasmo, su respiración es agitada, sus ojos están a punto de volverse blancos, su piel se eriza y su cuerpo es zarandeado de forma alocada. Cuando el placer es máximo, el gemelo que está fornicándola desde atrás le pone su mano en uno de sus pechos y aprieta, no le hace daño sino que acompaña el leve dolor con el gran placer del orgasmo provocando que su garganta produzca sonidos de placer y estasis mientras su pecho es atrapado con la mano. Justo suelta la teta cuando nota que el intenso placer está cerca de desaparecer provocando el desmayo por unos segundos de la hambrienta receptora de rabos. Para finalizar recibe dentro de sus cavidades las grandes cantidades de leche de macho, toma anticonceptivos pero ninguno de los chicos lo ha preguntado porque no les importa lo mas mínimo.

La desmontan y la dejan en el suelo tirada, con las piernas abiertas, desnuda y con chorretones de lefa saliendo de sus agujeros. Los chicos se ponen los calzoncillos y se sientan, uno de los gemelos, ya no se distinguen porque están en ropa interior, saca un paquete de cigarros de detrás de un cajón y se enciende uno:

- Como le hemos dado a esta tía, somos un dúo fornicador, esta vez nos has conseguido una presa viciosa. – le dice plácidamente.

- Cuando entro por la tienda ya me gusto, y luego no paraba de insinuarse y calentarse, menos mal que pude librarme de mi compañera de trabajo rápido. – le explica el otro.

- Somos unos campeones hermano, chócala. – y levanta la mano ante lo que recibe un leve choque de su gemelo.

Gema empieza a reaccionar, se intenta incorporar un poco, se sienta en el suelo y observa toda la habitación, se fija en todas las vitrinas y cajas. Uno de los gemelos le coloca la mano en la cara para que así centre la atención en él, entonces ella va a realizar el esfuerzo de levantarse pero es interrumpida. El chico quiere que se mantenga sentada en el suelo, sus miradas se cruzan intensamente, entonces el aparta la mirada y se dirige a un cajón del que saca una cadena que parece ser de oro. De forma instintiva Gema sabe lo que va a suceder, se acerca a ella, le coloca la cadena alrededor del cuello y entonces jala de ella. Comienza entonces a gatear a cuatro patas por una parte de la tienda.

El gemelo que la conduce no tiene necesidad de tirar de la cadena para que ella le siga, parece hacerlo porque sabe que le conviene. Su sensual cuerpo se contonea mientras gatea agotada, su culo se vuelve hipnótico para los chicos y sus tetas al balancearse parecen tener un ritmo propio. Cuando pasa cerca del otro Gemelo este se apresura a darle un buen azote:

- Ladra perrita, ladra cabrona. – le increpa.

- Guau guau. – le ladra ella.

- ¿Quiere la perrita un trozo de carne? Toma, huélelo, chúpalo. – mientras le dice esto se saca el rabo por encima del calzoncillo y se lo pasa por la cara.

Ella prosigue con su rol de perra y se deja pasar la chorra por la cara mientras simula olfatear y jugar con ella. Por su parte ellos se ríen y se burlan de como actúa ella, decide también soltarla de cadena y guardarla porque saben que ya a entendido como quieren que actué.

Cuando se cansan de ella la vuelven a dejar actuar normal. Ella está buscando algo por instinto, pero no sabrá que es hasta que lo vea, pasa un rato en el que la conversación de los hermanos suena como ruido de fondo hasta que por fin cae y se da cuenta de lo que echa en falta. Mira a los hermanos y pregunta:

- ¿Dónde está mi ropa? – su voz denota mucha resignación.

- ¿Tu ropa? Pero si a ti te gusta ir desnuda, no necesitas ropa. – responde uno.

- Por favor, no me hagáis irme desnuda, hace mucho frio, me da mucha vergüenza. – aun siendo una súplica sigue sonando a resignación.

- Jajaj, está bien, mira mi hermano y yo somos personas razonables, ¿Qué te parece si llegamos a un acuerdo? – le dice el otro chico.

- Lo que queráis, pero por favor no me dejéis desnuda en la calle. – vuelve a pedir ella.

- Queremos que te subas a esa mesa y te masturbes para nosotros, como un show privado. – le explica mientras da una calada. – y quiero que sea una paja monumental, de tu coño debe salir un buen chorro. Queremos que todo tu cuerpo tiemble por el orgasmo desgarrador que vas a producirte. – termina de explicarle.

- Si notamos que estas fingiendo o que no es lo suficientemente duro, te vas a casita desnudita, pero si nos gusta te daremos ropa para irte. – y termina la frase con una amplia sonrisa.

Sabiendo que está atrapada se dirige a la mesa y con dificultad por el cansancio se sube a ella quedase unos minutos tumbada recuperando las fuerzas. Luego empieza a colocarse para exhibirse ante ellos, abre bien las piernas para dejar expuesto su chocho caliente y su clítoris, pero en ese momento los dos chicos se levantan. Uno se dirige a recoger un bastón de caramelo que está en un bolsillo del pantalón de Papa Noel, el otro coge varios collares de los que hay en el stock del almacén. Ambos se acercan después a Gema.

- Ponte esta joyería barata, quiero ver que te pajeas con bisutería mala, estilo puta del montón. – le dice mientras le pone varios collares y un par de anillos en los dedos.

- Y yo también quiero que lleves algo de mi parte – explica mientras le quita el envoltorio al bastón de caramelo con rayas blancas y rojas. – para que te pongas más cachonda y llegues a correrte. – y acto seguido lame el caramelo dos veces y lo mete en el culo desnudo de la mujer de golpe, suficientemente adentro para que no se caiga fácilmente. – y ni se te ocurra quitártelo.

Los gemelos vuelven a sentarse enfrente de Gema y le hacen un gesto para que empiece. Ella está otra vez alerta después de sentir su regalito metido en el ojete, mientras empieza a moverse los collares empiezan a desplazarse, sus dedos, que ahora resaltan por los anillos, se acercan a su clítoris para empezar a estimularlo. Entorna los ojos para concentrarse, empieza a liberar su mente para poder disfrutar de sus manos, sabe que tiene que alcanzar el clímax para poder recuperar su ropa. Piensa en como el objeto de su ano está tocando su interior y como le produce placer, piensa en los cuerpos de los hombres que tiene delante, desecha lo malo que le han hecho y se centra en cómo ha disfrutado de sus torsos, de sus grandes pollas dominantes.

Respira hondo y se excita con el entorno, saborea el hecho de estar desnuda en un lugar que no debería, delante de unos hombres que la tienen dominada, cualquiera podría entrar y ver a una mujer joven desnuda sobre una mesa, masturbándose y con algo metido en el ojete. Sus dedos están oscilando alrededor de su clítoris y cambia de dirección las caricias para sorprenderse a sí misma, empieza a jadear en voz baja mientras se acelera su respiración. Sus dedos se abren paso a través de sus labios vaginales, luego los saca lentamente y con un dedo mueve a un lado su piel para así abrir el coño y dejarlo expuesto a las miradas de los chicos. Con prontitud se lleva los dedos a la boca y los lame sensualmente, luego los chupa recreándose en el momento para terminar por introducirlos, ya lubricados, en su excitada vagina.

En su cara empieza a aparecer una sonrisa como reflejo del placer que está sintiendo, quería ocultar este placer a los chicos que la miran, pero debe rendirse y expresar todo gozo que siente para poder correrse, percibe como se sienten dominantes ante la cara de placer y locura que tiene.

Su cuerpo empieza a temblar, los espasmos recorren su columna y sus labios vaginales comienzan a estar húmedos, nota que se viene una corrida muy abundante. Echa las manos hacia atrás y levanta las piernas para que su coño apunte a los chicos. Suelta un gran grito:

- Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, si joder ahí viene yijaaaaaaaa. – vocifera.

Un chorro sale disparado del cuerpo deslumbrante de esta mujer, tiene fuerza y es muy rápido al salir, ocurre en segundos, y cuando va a relajar las piernas el culo se le cierra provocando que el objeto que está dentro se deslice un poco más al fondo. La nueva estimulación provoca que vuelva a expulsar otro chorro que pilla por sorpresa a todos los presentes, la situación acaba encharcada.

- Jajajaja, parece que venía llena de amor, apagaría un incendio con tanto líquido. – dice uno de los hombres mientras se acerca a ella.

- Le gusta mucho que la miren, está disfrutando con todo esto, no deja de tocarse. – comenta el otro mientras coloca sus fuertes manos en el bastón de caramelo que empezaba a derretirse y lo saca para liberar el ojete vicioso.

Toda la euforia que ha sufrido durante la eyaculación empieza a desaparecer, su respiración vuelve a normalizarse y su erizada piel comienza a relajarse. Voltea a ver a los chicos, esperaba que le trajeran la ropa, pero se sorprende al ver que se han quitado los calzoncillos, ahora sus rabos erectos están libres y rezuman líquido pre seminal.

- ¿No ibais a darme la ropa? – pregunta ella.

- Si, luego. –responde uno mientras la hace bajar de la mesa.

Uno de los gemelos le coloca la mano detrás de la nuca y suavemente guía a esta hasta su miembro, deja su glande muy cerca de la cara de Gema. Está consiguiendo que el olor entre por la nariz de la chica que, superada por la situación, acerca sus labios para volver a mamarla, pero es detenida en seco. Él empieza a jugar, le acerca su miembro para quitárselo, luego se lo pasa por los labios como si fuera un pintalabios y, cuando finalmente decide entrar en su boca, disfruta al sentir como la lengua de Gema recorre la piel hasta que la punta casi provoca arcadas. Acto seguido empieza a lamer y a saborear todo el tronco y los huevos con pasión y devoción.

El otro participante en este trio acomoda el cuerpo de la mujer sin producir molestias al trabajo de mamada bestial que está realizando y coloca en cuatro patas a Gema. Ahora, ya como una perra que lame un trozo de carne, cerca de su coño empieza a rondar otro erecto cipote que se acerca hasta la agotada raja y se para a la entrada para no continuar. Parece ser que han decidido juguetear con una exhausta mujer que no centra su atención en otra cosa que no sea satisfacerlos.

- Hey puta, ¿quieres más por el coñito?, ¿acabas de pajearte y quieres más fiesta en el cuerpo? – le increpa el chico.

- Glupglup, shi, quiegho más. – responde con una polla en la boca.

Entonces empieza a introducir el miembro, primero entra la cabeza y se toma un segundo en esa posición para luego proseguir de forma constante con el resto del rabo hasta los huevos. Esta penetración no pasa desapercibida para Gema que se estremece de placer al notar un nabo tieso dentro de ella, taladrando su interior. Recién lubricada por la paja, la suavidad con la que entra haciendo que su interior se abra sin oponer resistencia para que pueda alcanzar su interior, acariciando en el proceso sus zonas más sensibles y de su interior.

- Mmmmm….. guag, grurap. – se oye de su garganta rellena.

Siente como está perdiendo totalmente el control y está a punto de sobrepasar su límite, ha tenido una salvaje sesión de sexo, luego tuvo que masturbarse haciendo un espectáculo y ahora otra vez la están sodomizando muy fuerte. Además no tenía experiencia con dos hombres a la vez y, por tanto, las penetraciones dobles y el esfuerzo de atender dos rabos están sobrepasando sus fuerzas.

- Uff, joder me voy a correr, me pone burro follarte la boca, metete los huevos en la boca también. – y fuerza sus testículos para que entren también.

Se nota por su forma de fornicar en el sexo oral que está muy cerca de correrse, aunque había recuperado fuerzas tras la primera corrida este gemelo ya está muy agotado.

Un grito inunda la habitación cuando el orgasmo, acompañado de la eyaculación, alcanza al hombre que está recibiendo la mamada, su semen recorre el interior de su pene hasta salir disparado dentro de la boca de la mujer y recorre la mayoría de su garganta mientras el resto se queda pegado en la lengua.

Por detrás aún se percibe que el otro gemelo sí mantiene las fuerzas, y está bombeando el coño con entusiasmo y ganas. La acaricia por los costados y alterna entre azote y caricia mientras bombea su cuerpo, el coño esta tan mojado que por las piernas se deslizan lentamente gotas que mezclan flujo de ambos. Con las embestidas la cabeza de ella se tambalea provocando que su pelo haga aspavientos debido a la dificultad que tiene para mantener la cabeza erguida, así que, con la suavidad que no ha tenido desde que empezó a follarla, la agarra del pelo sin hacerla daño, deslizando ociosamente los dedos entre los cabellos, y la sostiene.

El orgasmo está avisando de su llegada y ambos notan los tiempos del otro, por tanto apuran y disfrutan de los últimos momentos de la explosión de sensaciones. Cuando la intensidad está a punto de llegar al máximo él suelta su cabeza y agarra un pecho de la extasiada Gema con toda la mano y lo aprieta despacio, cada vez es más fuerte y se concentra en menos espacio hasta que termina convirtiéndose en un pellizco en el pezón. Justo cuando se está produciendo el pellizco final es cuando ella grita y gime, su voz es apagada, como si después de tanto grito empezara a perderla y lucha con fuerzas para no caer desmayada. El gemelo por su parte sonríe ampliamente, abre los ojos al máximo y empuja su pelvis hacia adelante para propiciar que todo su semen entre en su interior, le bañe las entrañas y la impregne por dentro.

Gema acaba desfallecida, sin fuerzas, sin ánimo ni voluntad, su cuerpo desnudo está tocando el frio suelo de la tienda, procurando conservar el conocimiento. Tanto ella como el último gemelo que finalizó su fornicación macabra están simplemente respirando para que sus pulsaciones se estabilicen. Los parpados van cerrándose poco a poco, coloca su mano sobre la cabeza he intenta descansar mientras su pelo cae sobre su cara, sus últimos pensamientos son que si quieren volver a follarla tendrá que ser mientras esta inconsciente.

El gemelo que lleva más tiempo descansando gesticula al otro para que se levante y ambos empiezan a vestirse.

- Está rellenita de nuestra crema, se le nota que puede cumplir en un trio, aunque nuestra técnica es especial, jajaj – dice mientras se está poniendo la ropa interior.

- Me da grima que hables de técnica de hermanos para follar cuando no estamos en plena faena jaja, suena raro. – responde el otro que también se está vistiendo.

- Que hacemos con la tragabolas, obviamente no podemos dejarla aquí ya que tendría problemas en el trabajo si la encuentran. – explica el gemelo dependiente.

- No te preocupes, ahora la despertamos y le damos sus cosas, que se vaya y si sabe lo que es bueno no dirá nada. – añade. - ¿Habrá problemas por las cámaras? – pregunta.

- Ninguno, no están grabando y no se revisan si no falta nada. Hay que quitarle los collares, aunque sean baratijas no me quiero arriesgar. – dice mientras se termina de acomodar la camisa.

- Se me ha ocurrido una última maldad divertida que podemos hacerle, jajajja, va a ser entretenido. – y le susurra al oído su plan.

Se acercan a Gema, que yace aun en el suelo, y la despiertan poco a poco, no desean ser bruscos sin razón pero tampoco pueden esperar indefinidamente porque se les echaría el tiempo encima. Ella se despereza y estira para acabar de incorporarse y ver a los hombres vestidos y sonrientes, lo cual provoca en ella un escalofrío que parece caminar por su espalda hasta terminar deshaciéndose en su culo. Se levanta mirando a todos lados y les dice:

- Dadme mi ropa, de verdad ya no puedo más, estoy destrozada os lo suplico, no diré nada pero no me dejéis desnuda. – la súplica va acompañada de un intento por que su voz no se rompa.

- Tranquila, tranquila que desnuda no te vas, mira esto es para ti. – dice mientras saca de detrás de una caja su bolso y sus botas.

Ella se alegra y se dirige a cogerlas pero el chico le hace una señal para que le devuelva los colgantes y los anillos, ante esto ella rápidamente se los quita y se los da para luego coger sus cosas.

- ¿Y el resto, donde están mis pantalones, mi ropa interior y mi suéter? – pide ella.

- Te dijimos que no te irías desnuda, no que te devolveríamos tu ropa. - dice mientras busca algo en un saco que había ido a buscar cuando Gema aun dormía.

- ¿Cómo? – intenta preguntar ella pero la paran rápidamente.

Los ojos de la muchacha reflejan su estupefacción mientras observa lo que pretenden que lleve puesto.

Los tres están en la puerta de atrás del centro comercial, los hermanos están apoyados en el marco de la puerta mirando lo oscura que es la noche y viendo los coches del aparcamiento.

- No te retrases o será peor, venga que tenemos prisa. – le apura el gemelo vestido de Papa Noel.

Por la puerta sale Gema con un atuendo muy particular, lleva sus botas negras con las que vino, pero en la parte de abajo lleva una falda roja que termina en pelo sintético blanco, la cual pertenece a un disfraz de Mama Noel barato que usan en el centro comercial. El resto del outfit es a juego, la parte de arriba es una chaqueta roja con sus acabados en blanco, está muy ajustada que le deja el ombligo al aire y sus tetas luchan por salir por el pronunciado escote. Para terminar su cabeza está protegida por un adorable gorrito de Papa Noel que le otorga un aspecto dulce, para contrastar el hecho de que no lleva bragas ni sostén. El viento de la noche es frio y recorre el cuerpo de Gema, se mete debajo de su falda y parece lamer fríamente su coño como si fuera un amante más de esa noche, también se cuela por el escote para provocar que sus pezones se endurezcan. La propia noche parece reírse de ella y de su apariencia cuando al caminar alguna farola se funde, ella busca en su bolso las llaves del coche, no le han quitado sus cosas solo la ropa y piensa que aún puede llegar a casa con dignidad.

- Mama Noel no te olvides de llevarle a los niños buenos regalos, llévales tu coño vicioso o tu ojete roto, jajaja. – le grita uno de los gemelos.

- A esta le gustan más los niños malos, esos te dejan leche para ti. – le grita el otro.

Nerviosa por la situación y por el ruido, se traba un poco mientras intenta abrir la puerta hasta que al final consigue abrir la puerta. Entra con celeridad y al sentarse la falda se sube lo suficiente para que el áspero cuero del asiento contacte con su piel, por dentro siente como el semen que aún queda en sus adentros camina por dentro, sabe que en algún momento saldrá de su culo y manchara el asiento, pero lo ignora.

Sentada en el coche se siente un poco más segura, se permite un momento para tomar aire y arranca el coche, gira la cabeza una última vez para ver a los gemelos reírse y conversar y pisa el embrague. El trayecto en coche trascurre sin sobresaltos aunque algún que otro conductor se ha dado cuenta que mama Noel ha cambiado el trineo por un coche y se ríen. Llega al garaje de su edificio y aparca en su plaza de garaje, espera un poco para asegurarse que nadie la observe con ese disfraz, sube al ascensor y abre la puerta de su casa. Al entrar simplemente tira su bolso a un lado y se sienta de golpe en su sofá, se deja caer tan efusivamente que el semen de su culo termina saliendo y manchando la tapicería. Simplemente se resigna, se quita el gorro e intenta asimilar el trio bestial y salvaje que ha tenido esa noche.

FIN……………