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Dominaciónfeb 2023

Dominado por mi vecina adolescente (9)

Ana no es solo una vecina; es su ama. Desde la jaula que le corta el aire hasta las órdenes que recibe en el cubículo de su trabajo, cada segundo de su vida sexual depende de una chica de 19 años. Esta noche, el control deja de ser virtual y el bar se convierte en su nuevo escenario de sumisión.

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Este relato queda fuera de tus preferencias actuales. Lo mostramos porque llegaste por un enlace directo.

Dominado por mi vecina adolescente (9)

Irene se levantó conmigo y me puso la jaula antes de salir al trabajo. Envió una foto por el grupo de Ana y sus amigas para que lo viesen.

Ya estando en el trabajo, agregaron el número de mi novia a dicho grupo.

-Hola zorrita- dijo Ana

-Hola ama-

-Foto de tus tetas, tienes un minuto-

En apenas 30 segundos ya había enviado la foto, se veían sus tetas con su camiseta bajada dentro del cubículo del call center en el que trabaja.

-Muy bien zorra, ahora metete algo en el coño, que sea gordo y sin salir de ahi-

Esta vez se retrasó un poco más, un par de minutos y llegó una foto en la que se veía el ratón del ordenador entrando en el coñito de mi novia sobre la silla.

-Que guarra- escribió Fayna.

-Que divertido tener a la zorra aquí también- siguió Eva

-Te toca cerdo. Foto con el pantalón por las rodillas que se vea la jaula y nada de ir al baño. Tienes 30 segundos-

Joder yo no tenía un refugio como mi novia, trabajo en una fábrica y, aunque estoy ligeramente apartado del resto, cualquiera puede pasar y verme.

No lo pensé mucho, baje mi pantalón y mi boxer y saqué una foto rápidamente.

-Muy bien cerdo. Ahora metete algo en el culo, envía foto y déjalo dentro-

Cogí un rotulador y lo metí, me puse en pompa frente al móvil y saqué la foto, subí el pantalón dejando el rotulador en mi culo hasta la hora de comer.

Al llegar a casa tras el trabajo y el gimnasio, mi novia me esperaba desnuda, como Ana había ordenado, yo hice lo mismo nada más cruzar la puerta. Ella se acercó a mí, me beso apasionada y empezó a sobarme.

-Vamos a la cama, estoy muy cachonda-

En la cama siguieron los toqueteos y besos. Bajó mi cabeza a su entrepierna, estaba muy mojada era cierto.

-Vamos a follar cerdito- me dijo

Se levantó y sacó uno de los arneses, el grande solo lo podía usar Ana, pero los otros no eran de tamaño pequeño tampoco.

-Ponte en cuatro cerdo-

No era tan dominante como Ana, no tenía el mismo tono, pero me ponía tanto o más ser usado por mi novia.

Se colocó detrás de mí, me escupió en el ojete y metió primero dos de sus dedos. Para después introducir la cabeza del consolador y empujar lentamente.

-Dios, me encanta esto ¿Cómo no me dijiste antes que te gustaba que te diesen por el culo cerdito?-

-Mmm no lo sé. Me daba vergüenza-

-Pienso follarte todos los días y recuperar los años perdidos-

Me follo un buen rato. Yo seguía con la jaula puesta y era una verdadera tortura el dolor que tenía en mi polla y huevos.

-Cariño por favor quitame la jaula-

-No puedo mi amor. Ana ha dicho que te has corrido ayer y que dos días seguidos es demasiado para un pajero como tú-

Esto era mucho peor que no poder follar, tener "sexo" de esta manera era tortuoso.

-Ponte esto vamos- dijo Irene tirandome el otro arnés.

-Ahora follame como un hombre joder-

Se sentó sobre mí y mi "polla" casi de golpe y empezó a moverse arriba y abajo. Sacaba el consolador casi por completo y se dejaba caer hasta que desaparecía dentro de su coño. Era una delicia, tenía unas vistas preciosas, como una película porno en 3D. Incluso llegué a imaginarme con una polla de este tamaño de verdad.

-¡Joder así!-

-Que pollón tienes cariño-

-Ahora sí que eres un hombre-

-¡Ahhhh!- se corrió y se dejó caer a un lado.

-Ha sido increíble cariño- dijo besándome.

Increíble era el dolor de huevos que tenía.

El día siguiente fue prácticamente igual hasta llegar a casa.

-Llegas justo a tiempo cerdo- me dijo Fayna- Fuera ropa y ponte ahí- dijo señalando la mesa.

Llevaba uno de los arneses puesto. Eva tenía otro y bombeaba el coño de mi novia que a cuatro patas se estaba comiendo el de Ana, que estaba sentada en el sofá.

Obediente me quité la ropa y me puse en pompa apoyado en la mesa, donde estaban los apuntes de clase de las chicas.

-Que difícil es estudiar con la zorra de tu novia. Es tan puta, con sus tetas al aire y su coño siempre mojado, que nos la hemos tenido que follar-

-mmm ya veo- dije recibiendo el consolador dentro de mi culo.

-Y has llegado justo a tiempo para ayudarla. Ana ha dicho que el culo de tu novia es solo para ella, pero el tuyo es de uso público y yo tenía este pollón esperandote- dijo riendo.

Me follo sobre la mesa antes de tirarme al suelo junto a Irene.

-Comeme el coño- me dijo

Me puse en cuatro patas pegado a mi novia y le comí el coño a Fayna mientras Irene hacía lo propio con el de Ana. Eva empezó a alternar entre follarse el coñito de Irene y mi culo.

Así estuvimos hasta que las tres chicas se dieron por satisfechas y nos apartaron de ellas.

Irene miró a Ana que asintió

-Todo tuyo zorra- le dijo

-Haz que me corra cerdo- dijo acto seguido mi novia

Me avalancé sobre su entrepierna con mi boca, tenía la lengua cansada de trabajar el coño de Fayna, pero lo di todo y me esforcé al máximo.

-¡Joder! Sigue cerdo-

-Lo comes mucho mejor con tu cosita enjaulada- me dijo

-Claro, así se centra en ti y no en tocarse esa patética pollita- respondió Ana desde el sofá.

-Mmm Sí. Lo harás siempre así desde ahora-

-!Sigue, sigue!-

-¡Ahhhhh!-

Nos quedamos todos en silencio tras el orgasmo de mi novia. Todas estaban satisfechas, salvo yo, que tenía aún más dolor que ayer.

El miércoles fue casi idéntico al lunes y el jueves al martes. Al llegar el viernes mi dolor de huevos era salvaje, prácticamente lloraba solo con rozar mi polla.

Irene y yo no habíamos hecho planes, esperábamos órdenes de Ana para saber que hacer, pero no había dado señales de vida en toda la mañana, ni en las primeras horas de la tarde.

Estábamos sentados viendo la televisión cuando se abrió la puerta y Ana entró seguida de sus aliadas.

-Así me gusta, desnudos y obedientes- dijo Ana al vernos cumpliendo la orden de no llevar ropa.

Fayna agarró a mi novia del brazo y la levantó del sofá.

-Vamos a ver qué ropa te ponemos para salir de fiesta- dijo arrastrándola a la habitación seguida por Eva.

Ana se sentó a mi lado.

-¿Cómo lo llevas cerdo?-

-Bueno... Me duelen bastante los huevos, apenas puedo rozarme la polla-

-Ya te acostumbrarás y aprenderás a no hacerte pajas como un mono todo el día- dijo

-Supongo...-

-No obstante, te estás portando muy bien. Si no lo estropeado hoy, mañana dejaré que te corras-

-Sí ama-

-No será fácil cerdo. Hoy es el día de estrenar esos cuernos que tantas ganas tienes. Espero que esté preparado porque como lo jodas pienso romper la llave dentro de esa cerradura-

-Sí ama...- dije tragando saliva

-Muy bien cerdo. Más te vale. Ahora tráeme algo de beber-

Le prepare un ron cola, su bebida favorita, y me senté en el suelo a su lado. Las chicas tardaron más de media hora en salir con mi novia. La habían peinado y maquillado, entre sexy y furcia, pero lo peor era su ropa: una minifalda que apenas tapaba el culo y una camiseta ya de por si muy escotada, pero tenía dos botones que cerrados podrían ser pasables. Obviamente están ambos abiertos.

-Preciosa- dijo Ana al verla -¿Verdad que sí cerdo?-

-Sí, ama. Esta increíble-

-A ver da unos saltitos que te vea-

Mi novia empezó a botar y, como era de esperar, las tetas se le salieron por el escote.

-Sí, estás perfecta zorra-

-Gracias ama- dijo Irene con su cara roja como un tomate.

Las chicas, en contraste con mi novia iban muy recatadas, con pantalones vaqueros y camisetas de los más normal. Lo que hacía resaltar mucho más a Irene.

A mi me hicieron meterme el plug antes de vestirme con un pantalón color crema claro sin ropa interior y una camisa.

-Ponte esto- le dijo Ana a mí novia ofreciéndole un aparato con forma de huevo.

Irene la miró estrañada.

-Va dentro del coño zorra. Es un vibrador que funciona con este mando. Hoy lo vamos a pasar muy bien-

Mi novia se metió el huevo y Ana le dio al botón. Viendo la cara de Irene estaba claro que funcionaba.

-Apreta bien las piernas si no quieres que se te salga por la calle y pongas un huevo como una gallina- dijo Eva con la carcajada lógica del resto.

Si por la calle llamábamos la atención por las pintas de mi novia, al entrar al primer bar, todas las miradas se giraron a nosotros. Era un bar donde se iba a jugar al duro (un juego que consiste en meter una moneda en unos vasos y mandar beber al resto), la edad de la gente era semejante a la de Ana y sus amigas. Mi novia y yo, con nuestros 30 ya estábamos fuera de lugar y más aún con las pintas que llevaba ella.

Nos sentamos en una de las mesas libres. Irene presidia la mesa, a su izquierda se sentaron Eva y Fayna y a la derecha Ana y yo.

A mi me tocó pedir y pagar la bebida. Empezamos a jugar, las chicas tenían práctica, yo llevaba años sin jugar a aquello pero no se me daba mal, pero Irene era un desastre, seguramente porque Ana hacia que el huevo vibrase cada vez que le tocaba tirar.

-Que mala eres tía. Vas a salir muy borracha de aquí si sigues jugando así- le dijo Eva con sorna.

-Tengo una idea- dijo Fayna- ya que la pobre es malísima jugando ¿Qué os parece si en vez de tirar nos hace de canasta?-

-¿Cómo?- preguntó Ana.

-Tal que así- dijo Fayna y lanzó la moneda haciendo que cayese entre las tetas de mi novia en lugar de en los vasos.

-Jajaja me parece genial- Dijo Ana- Saca tetas Irene- (al menos no la llamaban zorra cuando otros podían escuchar).

Seguimos jugando con las nuevas reglas hasta que uno chico de una mesa cercana se acercó.

-Parece más divertido jugar así ¿Podemos jugar con vosotras?-

-Claro, sentaos aquí. Nuestra canasta es más divertida que los vasos-

El chico avisó a sus otros tres amigos que se levantaron corriendo para venir con nosotros.

-Estos sin Diego, Pablo y Mario. Yo soy Edu-

-Encantadas yo soy Ana. Ellas son Eva y Fayna, la canasta se llama Irene y el que se va a levantar ahora a por más bebida es Sergio-

Obediente me levanté al momento y Edu ocupo mi sitio. Al volver con la bebida quedé al extremo contrario de mi novia. Me era casi imposible encestar desde tan lejos, así que me tocaba beber bastante.

-¿Puedo coger yo la moneda?- preguntó Edu mirando a mi novia.

-Claro, a mi amiga le encanta que le toquen las tetas ¿Verdad?- dijo Ana antes que Irene pudiese abrir la boca

-Sí, me gusta mucho- contesto cortada.

Desde ese momento, cada vez que alguien metía una moneda, mi novia ofrecía sus tetas para que pudiesen sacarla ellos mismos.

Poco a poco se iban recreando más y tocando más teta al ver que ella no protestaba. Por su cara y gestos, como se mordia el labio y cerraba los ojos, podía intuir que Ana estaba haciendo vibrar el juguete.

Cambiaron de juego y cogieron una especie de "oca" pero que consistía básicamente en beber mientras se hacen pruebas, como cantar, o hablar sin alguna letra y cosas así.

-¿De qué os conocéis? Vosotras me parece que vais a mi instituto, pero ellos son bastante más mayores ¿No?- preguntó Edu

-Sí jajaja. Son mis vecino, ella es nuestra profe particular de matemáticas y él su novio-

-¡¿Su novio?! ¿Y no te molesta que le toquemos las tetas?- preguntó Pablo que parecía bastante poco avispado

-Al contrario, le encanta. La tiene muy pequeñita y solo sabe matarse a pajas y por eso nuestra pobre profesora está insatisfecha y sale con estas pintas de zorra en busca de un buen rabo-

-Pues aquí tiene cuatro dispuestos- dijo Mario medio en broma.

-No se...le gustan las pollas muy muy grandes ¿Creéis que dais la talla? Nuestra profe es muy zorra ¿A que sí?- dijo esto último mirando a mi novia

-Sí, lo soy...- dijo avergonzada pero cachonda por culpa del huevo.

-Vamos al baño y se las enseñamos-

-Llamaria mucho la atención si vais los cuatro al baño con ella. Además soy yo la que le escoje los rabos. Sacarlas aquí y yo decido-

Los chavales se miraron entre ellos cortados, a ver quién era el primero en sacar valor. Fue Edu el primero en bajar su pantalón, estaba a mi lado, era una buena polla, ya estaba dura y se veía bastante gorda. El resto de los chicos siguieron el ejemplo de su amigo y sacaron sus rabos.

-No están mal- dijo Ana levantándose para poder ver las cuatro pollas- Pero no son lo suficiente para nuestra zorri profe-

-Venga y ¿ahora nos vas a dejar a medias?- protestó Edu.

-En eso tiene razón ¿No crees profe? Mira como se han puesto de cachondos por tu culpa y las pintas de puta que llevas-

-Lo siento- dijo mi novia a la que el vibrador no le estaba dejando sentir toda la vergüenza que la situación requería.

-Esta bien que lo sienta pero ¿A mi quien me baja esto?- protestó de nuevo Edu

-Aunque no te los vayas a follar, creo que deberías aliviarles la tensión que les has provocado zorra-

-¿Y que puedo hacer?-

Ana levantó el mantel que cubría la mesa y le señaló que se metiese debajo. Tras medio segundo de cara de pánico, mi novia se metió bajo la mesa y, por la cara que puso, Diego fue el primero en recibir sus servicios.

-Bien, sigamos jugando mientras nuestra profe hace su trabajo-

El juego siguió mientras Irene chupaba la polla de Diego, después fue Pablo el afortunado. Todos trataban de disimular lo que pasa bajo la mesa para no montar un espectáculo y que nos echasen del bar.

-Que bien la chupa tu novia tío- me dijo Pablo con burla

-El pobre no lo sabe, a el apenas se la chupa porque se corre en medio segundo. Además de pichacorta es precoz- dijo Fayna provocando la risa de todos.

El juego sobre la mesa (también bajo ella) continuó y era el turno de Ana, lanzó el dado y leyó su prueba.

-Debes conseguir una prenda ajena o pagar con una propia-

-¡Ohh!- clamaron todos

-¿Por qué os alterais? Es fácil. Zorra dame tu camiseta-

Dos segundos después la mano de mi novia salió bajo la mesa con su camiseta.

-Listo-

En la siguiente tirada fue Eva quien cayó en la misma casilla.

-Jajaja zorra dame lo único que te queda- dijo

Mi novia entregó su falda, ahora estaba totalmente desnuda bajo la mesa. Yo solo era capaz de mirar el resto de mesas para asegurarme que nadie nos veía. Aunque tampoco sé que hubiese hecho en caso contrario.

-Consigue un beso de alguien del sexo contrario- leí tras mi tirada.

-Que suerte tener a tu novia aquí para eso ¿verdad?- dijo Ana

Tragué saliva, Irene ya iba por su tercera polla, por lo que ya tenía dos corridas en su boca. Levanté el mantel para meterme bajo la mesa pero Ana me detuvo.

-¿Como sabemos que la besas de verdad ahí abajo? Tendrá que salir ella para que podamos fiarnos-

-Podríais mirar bajo la mesa- dije

Solo con la mirada Ana dejó claro que esa no era una opción.

-Cariño ¿Puedes venir a darme un beso?- pedi muy bajito.

Irene salió entre mis piernas, su boca estaba llena de saliva y restos de las corridas de los otros dos. Agarró el cuello de mi camisa y tiró de mi hacia ella, no se conformó con un pico, si no que me metió la lengua hasta la campanilla haciendo que me tuviese que tragar todo lo de su boca, entre los aplausos de toda la mesa.

-Como se nota el amor- dijo Fayna.

El juego continuó hasta que los cuatro se habían corrido en la boca de mi novia.

-Bueno nosotras tenemos que irnos ya. Ven aquí profe- dijo Ana

Mi novia puso su cara entre las piernas de Ana.

-Estas echa un asco zorrita- dijo Ana y limpio la cara de Irene con su camiseta, después la tiró al suelo junto a la minifalda- Vamonos-

Fayna y Eva se levantaron junto a Ana. Yo esperé a mi novia para ayudarla a salir de debajo de la mesa.

-Ahora no mira nadie- dije

Ella salió me dio otro morreo y salimos del bar. Si antes sus pintas eran malas, ahora con la camiseta llena de lamparones de semen era lamentable. Yo descubrí una mancha en la bragueta de mi pantalón. Pese a la vergüenza, no puedo negar que sentí morbo y al no llevar boxer el líquido que salía de mi polla, pese a la jaula, había provocado un charco en el pantalón completamente visible.

-Te has portado muy bien zorra y aún queda lo mejor de la noche. Vamos a bailar- dijo Ana