Dominado por mi vecina adolescente (11)
La invitación a cenar parecía un gesto de agradecimiento, pero era una trampa. En la mesa del padre de Ana, las reglas de la calle desaparecen y solo queda la sumisión absoluta. Mientras él observa, ella ordena; y la noche promete más que una simple cena.
Dominado por mi vecina adolescente (11)
El sábado fue increíble, nos pasamos el día follando. Yo la penetraba a ella, ella a mi, se lo comía, se corría, me corría, un pequeño descanso y otra vez a la carga. No sé cuántas nos corrimos, pero yo al menos tres y ella más que yo.
El domingo todo terminó, por la mañana mi polla volvió a su encierro, follamos de nuevo, pero no fue tan "divertido" para mí.
Por la tarde fuimos al cine como una pareja normal, salvo por mi jaula y su ropa. Irene escogió una camiseta ceñida y una falda negra solo ligeramente más larga que la del viernes. De lo más recatado dentro de la escasa ropa que Ana le había dejado.
La película estuvo bien, mejor para Irene pues me hizo comerle el coño en mitad del cine, sentados en la última fila.
Al regresar a casa nos encontramos a un vecino en el portal.
-Hola pareja- nos dijo alegre
-Hola- respondimos
-¿Sabéis quien soy? Soy el padre de Ana-
Me dio un vuelco el corazón al escuchar su nombre.
-Queria darte las gracias por ayudar a mi hija con las matemáticas. Dice que eres una buena profesora y que haces muy divertidas las clases-
-Muchas gracias, lo hago encantada- dijo Irene.
-Me da rabia que no aceptes dinero por las clases. Mi hija ha dicho que te lo ofreció pero no querias-
-Sí, bueno no hace falta. Es un gusto ayudar a tu hija-
-Vaya, al menos creo que debería invitaros a cenar para agradecerte el trabajo-
-No, no hace falta de verdad-
-Insisto. Mañana mismo os preparo la cena en mi casa ¿A qué hora os viene bien?-
-En serio, no es necesario-
-Tonterias ¿A las nueve en mi casa?-
Parecía un buen hombre, con una gran sonrisa y sinceridad en sus palabras. No pudimos negarnos más.
-Esta bien- contestó finalmente mi novia.
-Genial, hasta mañana entonces-
Nada más llegar al piso escribimos a Ana.
-Tu padre nos ha invitado a cenar. Lo siento mucho no hemos podido negarnos- escribió Irene.
Lo leyó pero no hubo respuesta. Diez minutos después se abrío la puerta del piso.
-Hola hola zorritas- saludo sonriente.
-Lo siento en serio. Insistió mucho no pudimos negarnos- dijo Irene arrodillándose a los pies de Ana, gesto que yo imité en la otra pierna.
-No pasa nada guarras, solo es una cena. Mi padre es encantador ya veréis. El pobre está tan solo desde que murió mi madre - dijo pensativa mientras se sentaba en el sofá.
Me levanté y regresé con una cerveza para ella.
-Buen cerdito- me dijo cuando me arrodillé de nuevo.
Mi novia y yo posamos las cabezas en cada una de sus piernas y ella nos acariciaba el pelo.
-Cerdo, te he traído un par de regalos, dame mi bolso-
Se lo acerqué y sacó un pantalón blanco elástico que claramente no era de mi talla.
-Vamos pruebatelo cerdito-
Me lo puse como puede, apenas subía de los muslos. Con esfurzo conseguí abrocharlo.
-Le queda genial ¿Verdad zorra?-
-Sí, le hace un culo increíble ama-
-Bien a partir de ahora usarás solo pantalones claros y sin nada debajo. Me gusto mucho ver cómo se te mojaba el viernes la entrepierna-
-Sí, ama- asentí pese a que no me gustaba nada la idea.
-Hay más. Toma- dijo sacando un huevo como el de él otro día- Zorra, trae el otro y metelo. Y tu cerdo metete ese en el culo, vamos-
Baje el pantalón hasta los tobillos para que me dejase separar algo las piernas, chupe el huevo y empujé. Irene tardó mucho menos en meter el suyo, supongo que en el coño es más sencillo.
Mi huevo empezó a vibrar y la cara de mi novia mostraba que el suyo también.
-Que divertido ¿Verdad? Funcionan con el mismo mando. Así podréis mojar vuestros coñitos a la vez-
Los dejo vibrando mientras bebía de la cerveza.
-Mañana los llevaréis para cenar con papá y también estrenaras ese pantalón cerdo. Zorra tu ponte la ropa que quieras, vas a parecer una puta de todas formas-
Dió otro trago a la cerveza y se fue. Al alejarse los huevos se pararon.
Irene y yo nos preguntamos durante toda la noche que idea tendría Ana, que pretendía hacer delante de su propio padre.
Al día siguiente, puntuales y nerviosos, nos presentamos en casa de Ana. Fue ella misma quien abrió la puerta.
-Bienvenidos a nuestra casa- dijo con una sonrisa.
-Hola Ana- dijo Irene tratando de ser natural.
-Hemos traído vino- dije yo
Cruzamos la puerta y el padre de Ana estaba sentado en el sofá, se levantó al vernos.
-Hola pareja ¿Qué tal estáis?-
Me estrecho la mano y dió dos besos a Irene, acercando mucho su cuerpo al de ella y mirando disimuladamente su pecho.
-Por cierto soy Manuel, que no me había presentado-
-Yo Irene y él es Sergio-
Manuel se sentó de nuevo en el sofá y nos indicó que hiciésemos lo mismo.
-La cena está en el horno, estará lista en media hora más o menos ¿Os apetece beber algo?-
-Ire yo a por la bebida papá, tu descansa que te lo mereces ¿Irene puedes ayudarme?-
-Claro- dijo Irene acompañando a Ana.
-Tienes una novia preciosa- me dijo Manuel cuando las chicas habían salido.
-Muchas gracias. La verdad es que lo es-
Nos quedamos en silencio unos segundos, hasta que Ana me llamo desde la cocina.
-¿Sergio puedes venir a coger las copas? Están muy altas y no llegamos-
-Voy- dije
-Muy bien putitas. Mi padre está muy cansado y no quiero que haga esfuerzos. Os ofrecereis a hacerlo todo, vais a servir la mesa, recoger, fregar y todo lo que haga falta. Más os vale que mi padre no tenga que levantarse para nada ¿está claro?-
-Sí ama- respondimos.
-Y zorrita, quiero que seas cariñosa con él, está muy solo desde que mamá se fue, insinuantes déjate tocar y lo que quiera. Qué al menos el pobre tenga con que hacerse pajas-
-Sí ama- respondió mi novia.
Regresamos al salón con las bebidas, Irene se sentó junto a Manuel y no dejaba de sonreírle y reír cada comentario que hacía. El padre de Ana no tardó en posar su mano en la pierna de mi novia.
-Bueno la cena ya debe estar lista. Sentaros en la mesa- dijo él
-No Manuel, tú ya has hecho el esfuerzo de cocinar deja que seamos nosotros quien sirvamos la comida- dijo Irene
-Pero bueno ¿Qué clase de anfitrión sería? Eso no puede ser-
-Claro que sí, no se preocupe de verdad. Me sentiría muy mal venir a mesa puesta- dijo mi novia encaminándose a la cocina antes de que Manuel pudiese reprocharle nada.
-Bueno, pues supongo que está bien- dijo él
Yo seguí a mi novia y servimos la cena. Ella se sentó junto a Manuel y yo con Ana.
Nada más sentarnos a comer, mi culo empezó a vibrar, al igual que el coño de Irene, cuya cara la delataba. Ana me enseñó el mando divertida, bajo la mesa.
-¿Qué te pasa mujer? está muy acalorada- preguntó Manuel viendo la cara de mi novia.
-Sí, bueno tengo bastante calor-
-Pues no será por llevar mucha ropa. Te diría que te quites algo pero no creo que tengas mucho margen- bromeó él.
-¿Verdad que mi profe es muy sexy? Siempre viste muy bien-
-Sí es cierto, es una chica muy guapa y sexy-
-Muchas gracias Manuel, es usted muy amable-
-No me trates de usted, no soy tan mayor-
-Perdoname Manuel. Desde luego no eres mayor y estás de muy buen ver- dijo mi novia.
-Bueno trato de cuidarme, pero desde luego no como para parecer atractivo a una chica tan guapa como tú-
-Tonterias, si mi novio no estuviese aquí...jajaj- bromeó ahora mi novia tocando la mano de Manuel.
La cena continúo, así como las vibraciones de los huevos.
-Si me disculpais voy al servicio- dijo Manuel
-Os estáis portando muy bien, ahora vais a recoger la mesa y fregar. Y zorrita abre más ese escote, parece que a mi padre le gustan tus tetas, deja que vea un poco tus pezones-
Mi novia abrió un botón más de su camiseta, a poco que se movía sus pezones quedaban totalmente visibles.
-Perfecto zorra- dijo Ana antes de que su padre regresase.
-La cena ha estado deliciosa. Nosotros recogemos la mesa Manuel, tú ya has hecho demasiado hoy-
-Esta bien, no voy a quejarme. La verdad estoy cansado-
Mi novia y yo recogimos la mesa mientras ellos se sentaban en el sofá.
-Irene, preciosa ¿Podrías traerme un gyntonic?- dijo Manuel desde el sofá.
-Claro Manuel, ahora mismo-
-Otro para mi, profe- dijo Ana.
Irene sirvió ambas copas mientras yo fregaba los platos.
Ana apareció por la puerta de la cocina poco después.
-Zorrita vuelve al salón con nosotros y siéntate con mi padre. Cerdo tu friega el suelo y limpia el horno por dentro, quiero que dejes la cocina reluciente-
El huevo vibraba a más intensidad y mi pantalón empezó a lucir una buena mancha en la entrepierna. Así que podía imaginar cómo estaba mi novia.
-¿Qué te pasa chica estas cada vez más roja?-
-No lo sé, estoy muy acalorada-
-Ya se nota preciosa. No te cortes por mi, abre más la camiseta si lo necesitas-
-Sí, será lo mejor-
Cuando deje la cocina limpia regresé al salón. Mi novia contenía sus gemidos con sus tetas prácticamente al aire y la mano de Manuel es su muslo.
-¿Te has manchado fregando?- me preguntó a mi al ver la mancha en el pantalón.
-Sí, se me ha caído algo de agua-
-Vaya lo siento, te dejaría uno de mis pantalones, pero no creo que sean de tus estilos, son más.... masculinos-
-Jajaja bueno papá no te pases, son modas-
-Supongo que me he quedado antiguo pero son muy parecidos a unos que tienes tú-
-Sí es cierto que tengo unos casi iguales-
-Sí, bueno me gustan los pantalones apretados- mentí.
Fui a sentarme junto a Ana en el sofá pero me detuvo.
-Ya que te has puesto a limpiar ¿Te importaría limpiar el baño de mi padre? Lo tiene hecho un desatre-
-Hija por favor, son nuestro invitados-
-No tranquilo Manuel, no es ninguna molestia-
Ana me indicó donde estaba el baño de su padre.
-Lo quiero brillante cerdito-
-Sí ama-
Estaba hecho un desastre, había ropa por el suelo, pelos en el lavabo y, por su puesto, la tapa del WC manchada de pis. Justo estaba arrodillado, terminando de limpiarla, cuando Manuel entró en el baño.
-Ya lo siento, pero necesito usarlo-
-No te preocupes, ahora vuelvo-
-No hombre, no hace falta que salgas- dijo sacando un rabo enorme en mi cara ya que aún no me había puesto de pie. Estaba morcillona, supongo que por el espectáculo que mi novia estaba dando, era gorda, muy gorda y, aún en ese estado, dos manos no daban para agarrarla por completo.
-¿Qué te pasa? Ni que fuera la primera vez que ves una ¿Nunca has estado en unos vestuarios?-
-Sí, claro que he visto más, pero no sé si tan grandes- dije sin levantarme.
-Es cierto que tengo buena herramienta- dijo y el chorro empezó a salir de su polla.
No me levanté, me quedé arrodillado mirando mear a Manuel, salpicó la tapa y el suelo a mi lado.
-Vaya lo siento, creo que tienes que volver a limpiar-
-No te preocupes- dije empezando a limpiar con papel higiénico las gotas de la tapa.
-Tambien hay en el suelo- me dijo sin guardarse el rabo.
-Muy bien, está reluciente. Me vuelvo con tu novia- me dijo con una sonrisa, guardando, ahora sí, su polla.
Seguí limpiando escuchando la conversación del salón.
-¿Nos pones otra copa Irene?- preguntó Manuel
-Claro, ahora mismo-
-Vaya si estás sudando. Mira que mancha has dejado en el sofá-
-Vaya yo lo siento...-
-No te preocupes mujer, pero debes hacer algo con ese calor-
-Mi padre tiene razón ¿Por qué no te quitas la camiseta? Total ya prácticamente te estamos viendo las tetas-
-Yo creo que mi hija tiene razón, te va a dar algo-
-Esta bien, si no os molesta-
-Para nada chica, que menos que hacer que estés cómoda en mi casa-
Mi novia regresó con las bebidas poco después.
-Si no te importa ¿Podrías sentarte en el suelo? Las manchas del sofá salen muy mal y parece que las piernas aún te sudan-
-Lo entiendo Manuel, no quiero manchar nada-
-Muy bien preciosa, siéntate aquí a mi lado. Puedes apoyar la cabeza en mi pierna para estar cómoda-
Cuando terminé de limpiar el baño, me uní a ellos en el salón.
-Ya he terminado-
-Muchas gracias Sergio ¿Te importaría ahora limpiar la mancha que ha hecho tú novia en el sofá? - dijo Ana.
-Pero si el también está sudando. Mira como ha crecido la mancha del pantalón. Normal esos pantalones tan apretados no son buenos para un hombre- dijo Manuel.
-Tienes razón papá ¿También tienes calor Sergio?-
-Bueno un poco- mentí
-No se hablé más, quítate ese pantalón y ponte cómodo-
-No hace falta de verdad, estoy bien- contesté asustado.
-Haz caso a mi padre. Tienes que estar cómodo, encima de limpiar la casa que menos- dijo Ana, que con su mirada dejaba claro que era una orden.
-Bueno está bien-
Baje mi pantalón, con los ojos cerrados, dejando al aire mi polla enjaulada.
-¿Qué es eso?- preguntó Manuel señalando mi jaula.
No supe que decir, me quedé en silencio, deseando que la tierra me tragase.
-Es un juego entre nosotros- dijo mi novia- Para tenerlo más dispuesto cuando... Bueno cuando me hace falta-
-¿Y le hace falta eso con una chica tan sexy como tú? A mi solo con que te quites la camiseta mira como me has puesto- Dijo Manuel marcando el enorme bulto de su entrepierna.
-No seas bruto papá-
-Bueno, lo siento. Solo digo que esos pantalones tan apretados, puden que le estén quitando la hombría. Estos hombres modernos pierden la virilidad y mira lo que tiene que hacer para echar un polvo-
-Papa por favor. No seas antiguo-
-Sere antiguo pero soy un hombre de verdad- dijo Manuel.
Me puse a limpiar la mancha que había dejado mi novia en el sofá con un trapo húmedo. Mi vista no se apartaba del bulto de Manuel, parecía que el pantalón iba a explotar, su rabo peleaba por romper la tela y salir disparado. Pude ver ver que mi novia también tenía sus ojos clavados en el mismo sitio.
-No se si merece la pena que limpies. Te está goteando esa cosita y estás manchando el suelo- dijo Manuel señalado mi polla, que era cierto que estaba echando pequeñas gotas al suelo.
-Lo siento, ahora lo limpio- Dije
-No uses el trapo, no quiero tu semen en mis cosas- me dijo autoritario.
Instintivamente lo limpie con la mano y me lo lleve a la boca.
-¿Eso también es de hombre moderno?- preguntó con sorna Manuel.
-Bueno ya me haces dudar jajaj- dijo Ana.
-Mira si su pobre novia no deja de mirarme el rabo-
-Lo siento...yo...yo- dijo mi novia.
-No te preocupes guapa, es normal. Si tu "hombre moderno" la tiene así de pequeña y se la tienes que enjaular ¿Como no vas a mirar otras pollas?-
-Es que tú bulto...bueno es enorme-
-Así la tenemos los hombres ¿Quieres verla? Solo tienes que pedirlo-
Mi novia asintió
-Pidemelo- dijo Manuel con un tono serio
-Por favor ¿Me dejas ver tu polla?- dijo Irene
-Claro chica, abre tú misma el paquete y tu ponte a barrer el suelo, no te quiero cerca cuando saque mi rabo. Eres tan "hombre" que igual intentas chuparmela-
Ana permanecía sentada, sonriendo con sus piernas cruzadas en el otro sofá. Yo me levanté y fui a buscar una escoba sin perder ojo de cómo mi nombre, de rodillas, se avalanzaba sobre la polla de Manuel.
Regresé de la cocina justo para ver ese rabo saltar como un muelle al salir de su encierro. Era aún más grande que cuando la había visto en el baño, sobresalía sobre la cabeza de mi novia.
-¿Qué te parece? Así la tenemos los hombres-
-Es... Es enorme- dijo mi novia hipnotizada.
Ana puso a funcionar de nuevo los huevos, que llevaban un rato detenidos.
-No te cortes niña, tocala. Seguro que a tu novio no le molesta- dijo mirándome.
-No..no... Adelante- dije
Irene no se hizo de rogar y agarró el rabo de Manuel, la acaricio, la agarró con las dos manos viendo el enorme trozo que aún sobresalía. La comparó con su antebrazo, viendo que era prácticamente igual.
-Ven aquí "superhombre"- me dijo Manuel.
Me puse a su lado, con mi novia arrodillada entre sus piernas y las mías.
-Compara las dos. Coge la cosita de tu novio y la de un hombre de verdad-
Mi novia obedeció y agarró mi jaula con una mano, mientras con la otra sostenía la de Manuel. No había comparación posible.
-¿Qué prefieres hombre moderno o macho antiguo?-
-Macho... Yo quiero macho- dijo ella casi babeando.
-Pues chupa zorrita. Disfruta de una polla de verdad- (La había llamado zorrita como hacía Ana)
Mi novia soltó mi polla y se centró en la de Manuel. Chupaba la punta mineras la masturbaba con ambas manos.
-No te quedes ahí parado, ponte a barrer vamos- me dijo
Salí de mi asombro y obedecí su orden.
-Joder como se nota que estás acostumbrada a esa cosita. Traga zorra, vamos- decía Manuel empujando la cabeza de mi novia hacia su rabo
La pobre no podía con ella, le daban arcadas y le lloraban los ojos.
-Ya aprenderás zorra, te falta mucha experiencia- decía empujando de nuevo.
Yo barría distraído mientras no dejaba de mirar la escena del sofá. Ana se levantó y se acercó a mí.
-Parece que no te centras en hacer tu trabajo. Yo te ayudaré-
Me quitó la camiseta, me hizo inclinar contra un mueble, sacó el huevo y me metió el mango de la escoba en el culo.
-Seguro que así barres con más alegría-
-Jajaja buena idea hija. Venga cerdo mueve el culo y limpia el suelo-
Inclinando mi cuerpo me movía por todo el salón moviendo la cadera a los lados. No barría nada pero les resultaba muy divertido.
-Tu novio mueve bien el culo zorra. Ahora vamos a ver qué tal lo haces tú-
Manuel se levantó, agarró a mi novia con sus brazos y la empujó sobre el sofá colocándola en cuatro patas. Después se arrodilló detrás de ella.
-¿Preparada zorra? Ahora vas a ver cómo folla un hombre-
Irene empujó con su coño para dejar salir el huevo.
-¡¡Ahhhh!!- gritó Irene ante la brutalidad de Manuel que le clavó su polla en un solo movimiento.
-Grita zorra. Siente un buen rabo en tu coño-
Con unos cuantos bombeos más la cara de Irene pasó de dolor a placer y sus gritos a gemidos.
-Dime zorra ¿Te gusta el rabo de macho?-
-¡¡¡¡¡Sí!!!!!. Me encanta el rabo de macho-
-Mira a tu novio con una escoba en el culo mientras su chica pide rabo a cuatro patas. Dile lo que y explicale porque necesitas que te den rabo-
-Eres un cornudo. Un patético cornudo pichacorta. Y yo soy una zorra que necesita que un macho le de rabo y le rompa el coño-
-Así me gusta zorra. Ahora veamos cómo te mueves sola puta-
Se sentó en el sofá y mi novia se puso en cuclillas sobre él. Se clavó ella sola su enorme rabo y empezó a botar.
Ana se acercó de nuevo a mí y me dio un plumero.
-Limpia la estantería mientras sigues barriendo el suelo cerdo-
Cogí el plumero, me di la vuelta y empecé limpiar los libros mientras seguía moviendo el culo lo más humillantemente posible.
-Mira cómo hombre no sirve. Pero como limpiadora hace dos trabajos a la vez jaja- dijo el padre de Ana-
-Al menos sirve para algo- dijo Ana.
-¡Dios me corro!- gritó mi novia.
Manuel la sacó de encima suya en cuanto terminó y la empujó a suelo.
-Chupa puta que ahora me voy a correr yo-
No tardó ni medio segundo en obedecer y llevarse la polla de su macho a la boca.
-Pon las tetas zorra, me voy a correr en ellas-
-¡Ahhh! Así puta ¡ya sale!-
La corrida fue increíble, las tetas de mi novia quedaron inundadas de leche y varios chorros llegaron a su cara.
-¿A que esperas cornudo?aquí tienes trabajo-
Sin sacar la escoba de mi culo me acerqué a mi novia, me arrodillé y empecé a limpiar la leche de sus tetas con mi boca.
-No quiero ni una mancha. Tragatelo todo cerdo-
Dijo Manuel.
Cuando había terminado mi novia me dio un morreo.
-Aún no has terminado, te queda esto- dijo Manuel moviendo su rabo.
Me daba mucho asco, miré a Ana pidiendo clemencia que no cambio el gesto. Manuel me golpeó con la polla el cara, era tan grande que me hizo daño.
-Te he dicho que me la chupes. No me hagas enfadar-
Con asco me lleve la polla de Manuel a la boca, no sabía mal, pese a mis prejuicios no puedo negar que me gustó y disfrute, tanto que Manuel tuvo que detenerme.
-Quieto cerdo o tendré que follarte jaja-dijo- Ya casi has terminado de limpiar solo te queda esto-
Y con las mismas un churro de pis salió de su rabo en dirección a mi novia. Ella trató de apartarse pero el chorro la persiguió.
-No te muevas zorra- le dijo
Disparó a sus tetas y su cara y después fue mi turno, sentí el chorro mojar mi pelo, mi cara y mi pecho.
-Limpia el suelo y os podeis ir-
-Puedes usar esto- dijo Ana lanzandome nuestra ropa.
Limpie el suelo lo mejor que pude, hasta que la ropa de Irene y mía quedó llena de pis.
-Muy bien, ha sido una buena cena. Ahora a vuestra casa- dijo Manuel abriendo la puerta del piso
Ni mi novia ni yo reaccionamos a tiempo, así que Ana se encargó de movernos a patadas en el culo. Cuando estuvimos fuera nos lanzó las llaves de nuestro piso y los móviles.
Subimos corriendo por las escaleras, desnudos y llenos de pis, abrimos la puerta rápidamente y entramos en casa. Nos dimos una ducha juntos, nos preguntamos que cojones había pasado ahí abajo y supusimos que todo era un plan de Ana.
Irene me quito la jaula para poder dormir y nos acostamos.
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- Relato #197829— title-regex: contiguous parts (10 -> 11)
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