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Dominaciónmar 2023

Keya Se presta yegua para deslechar machos. Cap.16

Don Joaquín no es un hombre que pida permiso. Cuando Keya cruza el umbral de su habitación, sabe que la noche no será para limpiar, sino para ser usada. El viejo la espera con el cinturón en la mano y la mirada fija en lo que le pertenece.

JorgeDom11K vistas9.5· 8 votos

Keya 16

Se presta yegua para deslechar machos.

Cuando los machos volvieron a la habitación, Keya estaba dormida con todos sus aperos puestos. El lugar olía fuertemente a sexo, y los agujeros de la yegua rezumaban leche.

De a poco Keya se fue despertando. El cambio de luz, los movimientos en la cama, las caricias sobre su cuerpo, la sacaron de ese cómodo estado, donde soñando o recordando, repetía la doble penetración.

- Mmmm mi yegua quedo cansadita…ni te llegamos a desensillar que caíste rendida ¿Cómo estas ahora?

- Geeggg ogaoo - La yegua no podía hablar y señalaba el bocado.

Tomy le saco las correas del bocado, y se lo retiró con mucho cuidado. Después le revisó la boca y las comisuras. Keya lo había aguantado bien, aunque siendo la primera vez tenía la boca dolorida

- Estás muy bien preciosa. Te quedo la boquita como si nunca lo hubieras tenido puesto, -dijo Tomy tranquilizándola, mientras le acariciaba la carita, y casi sin querer le recorría la boca con el dedo, que Keya aceptaba gustosamente.

- Gracias… - dijo escuetamente Keya, con temor a expresar su molestia, sin que nadie le hubiera preguntado

Luego de eso, su dueño le sacó la montura con mucho cuidado, ya que las correas de las patas estaban llenas de leche a medio secar. Jorge limpio su concha de los restos de la leche que sabía que era de él, y como en tantas ocasiones usó la boca de la yegua, para ir depositando lo extraído. Keya volvía a estar en cuatro patas, alimentándose de esa leche que le gustaba tanto, lamiendo los dedos de su dueño, a pesar de las molestias de su boca

Tomy comenzó a hacer lo mismo, pero haciéndose cargo de la suya, es decir, la que goteaba por el culo. Al principio fue fácil, pero a medida que iba limpiando, las intrusiones eran más profundas. Keya no estaba segura, pero podría asegurar que cuatro dedos habían entrado hasta los nudillos, para luego ser chupados para que queden limpios, listos a una nueva intromisión.

Parecería que ese día, Keya estaba imposibilitada para usar su boca como mas no fuera para morder cuero y tragar leche, pero luego de emprolijarla un poco, su dueño, quiso saber sus percepciones.

- Bueno Keya. Hoy fue un día intenso y probaste muchas cosas. Por esta vez, podés olvidar que soy tu dueño, y contarnos que fue lo que sentiste. Queremos sabes que te está pasando por esa cabecita. Eso sí, no quiero mentiras, y me voy a dar cuenta ¿Estamos?

Keya trato de ordenar un poco sus pensamientos. Últimamente las cosas iban muy rápido para ella, y no es que no tratara de pensar lo que le estaba pasando, simplemente era demasiado para procesar, y en algún momento optó por cuestionarse menos las cosas. Había quedado muy atrás la Raquel que salió de ahí la primera vez hecha una furia, insultando a su ahora dueño y yéndose a su casa, donde nada de lo que esperaba encontrar estaba ahí.

Ahora solo estaba Keya.

- Fue muy fuerte señor…- contesto finalmente la yegua – desde la mañana que Tomy me estuvieron cogiendo y educándome, sentía como que cada vez tenía menos voluntad, y eso me gusta, porque ustedes me educan para eso. Yo no sabía que podían educarme así. Cuando yo le prometí ser la yegua más mansa, no pensé que iba a poder hacer todo esto Que iba a pedir permiso para acabar, que me iban a dejar quieta mientras acabo, que iba a pedir cachetazos…y hoy esto…

- ¿Qué es esto yeguita?

- Estos cueros…

- Aperos- corrigió Jorge. Toda yegua tiene sus aperos.

- Si…cuando usted me decía yegua, yo lo tomaba como una forma de decir. Hoy cuando me vi con todo esto, me sentí una yegua de verdad, y quería serlo! Cuando me puso eso en la boca…

- Bocado - corrigió Jorge

- Cuando me puso el bocado en la boca, no pude hablar más. No solo eso. Los ruidos que me salían…no eran de una mujer…me escuchaba y no era yo.

- O quizás justamente seas vos, y hasta ahora no te lo habían mostrado - interrumpió Tomy

- Si…en un momento sentí eso. Me sentí un animal… y eso me excitaba mucho…de la misma forma que me desclavabas de mi dueño…al principio me resistí, pero no podía hablar, así que hice fuerza para no salir…y me cruzaste el lomo de dos rebencazos…ahí te juro que entendí todo, fue ahí mismo que me entregué.

Los machos no necesitaron escuchar más. Keya aceptaba su metamorfosis, y no había nada que negociar.

- Tengo una pregunta señor…¿Puedo?

- Si Keya. Podes.

- En la doma escuche algo de la granja de Silvia. Que me iban a mandar a la granja de Silvia. ¿Qué es eso? ¿Quién es Silvia?

- Silvia era una antigua yegua de mi papa, después siguió ayudándole a él con otras yeguas más primerizas, y después de unos años, como recompensa, mi padre le cedió parte de lo que en su momento era de él. En estos días te vamos a llevar y Silvia te va a evaluar.

- ¿Evaluar?

- Evaluar como yegua. Además Silvia va a hacer tus aperos, justo a tu medida. Estos que probaste hoy, son aperos estándar, los tuyos van a estar labrados y con tu nombre. Además Silvia siempre es muy creativa con eso, y los hace según el carácter de la yegua. Creéme que te va a dejar muy hermosa.

- Me da vergüenza…solamente ustedes…

- Jorge cortó el reclamo en seco. Besó a su yegua de una forma totalmente posesiva, y por largo tiempo, tirándola del pelo y recorriéndola completa

- Vos nunca más vas a tener vergüenza de lo que sos. Sos una hembra increíble, y vas a volverte una yegua increíble, y creéme que vas a disfrutar cada paso de la transformación. Igual que como hiciste ahora.

Keya sintió que no tenía más nada que decir.

- Ahora vas a descansar un ratito. Tomy te va a poner una pomada para la irritación, y vamos a curar también esa boquita. A la tarde vas a volver con don Joaquín que me tiene loco preguntándome por vos. Hoy vas a ir a agregarle la habitación.

- Pero Jorge…vos sabes lo que quiere don Joaquín conmigo…

- Vos vas a hacerle la cama, después lo que pase lo manejas vos. Tampoco vas a hacer una escena como la otra vez…me imagino ¿No?

- No…nunca más…

- Después que descanses te preparamos para que vayas. Te tengo otra sorpresa, y es que cambiamos los uniformes. Tomy me convenció. Vas a dejar esa pollera marrón. Bueno, igual ahora estabas más con los vestiditos que con otro cosa, pero tenemos que volver a encaminar las cosas, porque ya se viene la temporada de verano.

- ¿En serio? ¿Lo puedo ver ahora? Porfaaaaa – Keya siempre se comportaba de la misma forma cuando aguijoneaban su curiosidad. Podía pasar de ser una sumisa complaciente a una chiquilla malcriada con una velocidad inusitada.

- Ahora no preciosa. Ahora vas a dormir. Yo me voy a quedar con vos, para ponerte la crema y después dormís un ratito.

Jorge dejo a Tomy con su yegua, y este la bañó, la mimó, como siempre hacia en esa ducha, pero sin acosarla, luego de eso le puso crema en sus dos agujeros, mientras Keya lo miraba con ganas de que le hiciera algo más…Luego de eso le apago la luz, y le dio otro beso.

- Tomy amor…quédate conmigo mientras duermo…por favor…

Tomy no lo pensó mucho. Se puso en bolas y abrazo por detrás a Keya, que estaba de nuevo caliente por todos los tocamientos. Sin embargo se abstuvo de volvérsela a coger. Keya tenía que reponerse.

Cuando Keya se despertó todavía Tomy estaba atrás suyo abrazándola. Le hembra disfruto ese contacto. El brazo de su amor, descansaba sobre su costado y tu mano le cubría uno de sus pechos, su pezón estaba todavía parado seguramente por ese pasivo estímulo, sentía además la pelvis pegada a su culo, el cual también estaba puesto hacia atrás buscando el contacto de su joven verga, una pierna de su macho estaba sobre una de las suyas cubriéndola.

Keya empezó a moverse despacito, pegándose más a Tomy. Había dormido un poco y sus fuerzas estaban nuevamente repuestas, la calentura de saberse desnuda en la cama, con el mismo macho que le había partido el culo agarrándola firme de las riendas, como una buena yegua, hacia solo un rato, no podía mantenerla quieta. Apretó la mano de tu macho contra su teta, y ella misma se puso a pellizcarse fuerte el pezón, casi haciéndose daño.

Tomy se despertó por las caderas de Keya, que no podían quedarse quietas con la calentura que portaba su dueña. También sintió los gemidos silenciados, y más maniobras en su pezón, mientras su propia mano cubría esa teta castigada.

- Preciosa…otra vez estas caliente?

Por toda respuesta, Keya tiró más hacia atrás su culo y ya no se preocupó por reprimir sus suspiros.

Tomy se dejó hacer un poquito, pero al corto tiempo empezó a despegarse de la caliente yegua que tenía delante suyo

- No te vayas mi amor…quédate conmigo…sentime como estoy…- suplicaba la hembra, para no cortar ese contacto tan íntimo.

- Vamos preciosa. Déjame que te baño y te ponemos el uniforme nuevo. Te va a gustar mucho. Sabes que lo arme yo verdad?

- mmmmm…me cuesta mucho que te vayas… ¿Sabes? ¿Me vas a bañar ahora hermoso?

De nuevo sin preocuparse en responderle, Tomy la bañó, le sacó todos los fluidos resecos de su cuerpo, la mimó y la secó- Todo eso con mucho cuidado, ya que no quería calentarse y volver a cogerla como una puta.

Una vez desactivada esa bomba de tiempo, con Keya todavía desnuda, le mostro el nuevo uniforme.

El nuevo conjunto era algo muy parecido al de sirvienta francesa. La falda era negra y a medio muslo. No tenía los volados blancos, porque eso hubiera sido demasiado explicito, pero los plegados le daban una apariencia bastante sugerente y prometían acceso a cualquiera que la reclamara. Por delante, tenía un delantalito también negro, con volados. La blusa, ajustada, iba a exponer sus soberbias tetas casi escandalosamente, y no era necesario un gran escote porque esos melones explotaban incluso quedando debajo de esa tela. Completaba el atuendo una medias negras con ligero y unos zapatos negros cómodos. También había un corpiño de media copa, que sostenían las tetas por abajo pero dejaban los pezones libres, y por supuesto la bombacha no existía.

A Keya ese conjunto la impactó casi tanto como los cueros que la habían vestido, pero en ese caso, solo la habían visto sus dos machos. Este uniforme debía llevarlo a la vista de todos los huéspedes del hotel. Es verdad que la falda no era escandalosamente corta, pero su cuerpo iba a rellenar todo eso de una forma que dejara poco a la imaginación. O quizás todo lo contrario.

Tomy la ayudo a ponerse todo eso. Cuando hubo concluido, le dio el toque final, le hizo abrir las piernas, inclino su torso, y le metió un dedo lleno de crema en el ojete.

- Ahhhh - dijo Keya, como la primera vez que Tomy le enterró el mismo dedo, cuando le puso la crema post rebenque.

- Ese culito siempre tiene que estar envaselinado. Y a mí me encanta hacer eso, así que cuando lo necesites venís y me pedís. Tiene gusto a frutilla - informó el machito.

Keya por toda respuesta, se recompuso y le dio un beso lleno de deseos insanos.

- Vos podes ponerme lo que tengas ganas mi amor – dijo Keya metiéndose en su papel de mucama complaciente.

Jorge acusó el impacto cuando vio a Keya enfundada en ese uniforme. La putita estaba realmente impactante, ni su cuerpo desnudo, ni siquiera ensillado como una yegua, podía competir con esto. La parte de arriba se adhería como una segunda piel, resaltando esas tetas de una forma descarada. El corpiño de media copa paraba aún más las ya erguidas tetas, y esos volúmenes se revelaban como algo pocas veces visto. La parte de abajo, si bien la falda no era corta, tampoco dejaba de mostrar esas piernas poderosas y por si eso fuera poco, el culo parado remataba todo ese conjunto de una forma inapelable. Su tuvieran que ponerle un cartel en ese delantal diminuto, el mismo rezaría: LISTA PARA SER COGIDA.

- Ahora le digo a don Joaquín que estas subiendo, pero antes de eso vení.

Keya avanza hasta ponerse a la mano de su dueño, este la aprieta contra él y nuevamente en un gesto de marcar territorio le agarra el culo fuerte y le mete un beso hasta la garganta. Luego de eso le levanta la pollera amplia y le recorre todo el canal del culo, metiéndole un dedo en el ojete, que le entra muy fácil.

- Te vas con don Joaquín sin bombacha, con la concha mojada y el culo envaselinado. Vos que pensás que te va a pasar ahí adentro?

- No lo se señor... - nuevamente Keya adopta el papel de hembra sumisa. Esa es toda una respuesta…

- Bueno. Pasalo lindo entonces, y podes tomarte la noche. Su macho asume que se la van a coger por todos lados.

Keya, sin saber que decir, sale a hacer sus tareas cotidianas hacia la única habitación que le quedaba.

Keya está muy turbada. No le parecía bien que Jorge la entregara de esa forma. Está bien que él era su dueño y siempre sabía lo que era mejor para ella, pero desde la vez que don Joaquín la cogió, ella hizo todo lo posible por evitarlo. No es que no lo hubiera disfrutado, sino todo lo contrario. Además de pegarle una buena rebenqueada, se la había cogido de una forma por demás contundente. Ella nunca había estado con alguien tan mayor, pero la forma como la había tratado, a veces como una dama, y a veces como la más arrastrada de las putas, la había subyugado absolutamente. Que machote era don Joaquín, con esas manos, y ese porte, y ese bigote blanco, tenía los modos de un hombre como los de antes, caballero, atento, pero también firme, muy firme…

Keya estuvo pensándolo cada uno de los días que siguió a la cogida que él le dió, y por alguna razón le deba miedo repetir, sentía que ya se podía enganchar mucho con ese hombre, y ya estaban Jorge y Tomy, cada cual con sus formas. A Keya le quedaba claro que esos chicos no eran ningunos inocentes, quizás lo había descubierto tarde, pero así y todo ella sabía lo que querían y o aceptaba, pero don Joaquín la desarmaba distinto. Casi podía imaginar una estabilidad con ese hombre y también una fogosidad que podía satisfacerla, incluso ahora que su esencia se estaba manifestando. Quizás si lo hubiera conocido en otro momento no se hubiera hecho tantos planteamientos, pero ahora había muchas cartas sobre la mesa y esta nueva, desarmada todo el juego anterior. Así que tendría que manejarlo y controlarse ella misma.

Apenas Keya da un golpe cuando don Joaquín abre la puerta. El hombre no puede creer lo que está viendo y tiene que hacer un acopio de voluntad muy grande para poder articular un saludo.

- Buenas tardes Raquel. Usted está sencillamente irresistible ¿Ese es el nuevo uniforme?

- Buenas tardes don Joaquín. Acabo de estrenarlo, así que usted es el primero que lo ve - Keya también noto lo atractivo que estaba ese hombre, con una camisa blanca y un pantalón de vestir clarito, sostenido por un cinturón de cuero oscuro.

- Pase Raquel - dice el viejo agarrándola del brazo con decisión. No sea cosa que alguien más la vea y pida que también le haga la habitación

Keya se ríe por la ocurrencia y deja que el viejo la entre a la habitación. Esta era la tercera vez que Keya compartía esta habitación, la primera vez, pido salir indemne, la segunda casi consigue lo mismo, pero fue ingresada nuevamente, escandalo de por medio, rebenqueada y cogida concienzudamente, esta tercera vez fue convencida de que podía salir como la primera vez, pero cada vez dudaba más de esa certeza. Sobre todo teniendo a don Joaquín tan cerca de ella en ese reducido espacio.

Don Joaquín estaba disfrutando mucho, Jorge le había aconsejado que se tomara su tiempo, que le pida a Keya que ordene todo, que le vaya ordenando cosas simples, para que la hembra se acostumbre a obedecerlo, y que no la despegue mucho de él.

Así Keya iba obedeciendo las indicaciones del viejo, el cual se mantenía en todo momento muy cerca de ella, luego de un tiempo y estando más confiado, el viejo empieza a tocar a la mucama, y termina conduciéndola de la cintura, pero sin dejar de ordenarla en la limpieza. En esa estrecha cercanía, Keya pudo notar que su demandante huésped también se había perfumado y olía muy bien. Casi sin darse cuenta, empezó a recordar cuando estuvo en esa cama disfrutando del rebenque manejado por el viejo, y como éste la había hecho mojarse sin más remedio que el pedir ser cogida ahí mismo.

Keya volvió a sentirse vulnerable, mientras su concha le enviaba señales claras, y supuso que así como ella sentía el perfume de don Joaquín, este podía sentir los olores de hembra en celo que su cuerpo despedía.

- Creo que por ahora la habitación quedo bien Raquelita. La cama la dejamos para después ¿Ahora porque no vemos como está el baño? Seguro que ahí hay bastante en que entretenerse.

El viejo llevo a Keya de nuevo de la cintura, bajando bastante más la mano, acariciándole un poco el culo. Cuando estuvieron en el baño. El espejo les devolvió a ambos una imagen impactante. Keya estaba tan hermosa como desorientada, y don Joaquín pegándose desde atrás la empujo suavemente un paso más, hasta que ambos quedaron mirándose en el espejo.

- La verdad no puedo acostumbrarme a verla tan hermosa Raquel, y mire que nunca me canso de mirarla, pero hoy usted se supera

Don Joaquín tan galante como siempre, pensó Keya mientras su admirador se pegaba a ella y acariciaba el borde de sus pechos. Keya sentía el olor a macho cuando el viejo le hablaba en su oído, mientras la trababa contra el lavablo.

- Don Joaquín… por favor…así no puedo limpiar nada – respondió torpemente Keya, sintiéndose sobrepasada en todos sus sentidos

- No se preocupe Raquel. Estuvo limpiando desde que llegó. Ahora podemos descansar un poquito ¿No le parece? – el viejo ya le sobaba descaradamente los pezones, que se erguían furiosos sobre la suave blusa.

- Ahhhhh…no me haga eso don Joaquín…por favor…

- Pero no le gusta Raquelita? Mire como los tiene de duros…le decía el sinvergüenza mientras se los apretaba sin descanso y le besaba el cuello

- Ahhhhhh…nooooo…me gusta…me gusta mucho

- Y entonces Raquelita? Déjese llevar un ratito…mírese…mirenos en el espejo. Sabe que desde acá puedo olerla Raquelita?

- ¿Me huele? Ahhhhh… ¿Que huele don Joaquín… respondía Keya como podía, mientras la lengua del viejo se le metía en la oreja y la seguía calentando.

- Creo que le huelo la concha Raquelita… está largando mucho olor sabe? Ahora me voy a fijar a ver como esta de mojada.

Mientras escuchaba esto último, Keya había puesto sus manos sobre las manos de su ocasional macho y apoyado la cabeza hacia atrás, dejando su cuello a disposición, para que fuera besado y mordisqueado. La hembra estaba dispuesta para la revisión de su concha, totalmente educaba para dejarse hacer.

La mano del viejo avanzo decidida y sin apuro. Ya había visto la disposición de la mucama para esa inspección tan íntima, y se recreaba mirándola mientras se le entregaba.

- Ahhhhh Joaquin… - deja escapar Keya cuando siente su concha perforada por el dedo de su veterano acosador. Es la primera vez que deja el don para otras ocasiones…

- Uhhh es un charco ahí abajo…¿ Todo eso es por mí? - Pregunta el viejo mientras clava un segundo dedo

- Ahhhhh siii Joaquin…estoy muy caliente - reconoce Keya.

- Pero esto es de hace un rato…insiste el don – ¿Esto es de cuando le ordenaba como limpiar? ¿Tanto le calienta que le dé órdenes?

- Ahhhh siiiii… no se… pero parece que me puse caliente cuando estaba limpiando allá, y usted estaba ahí cerca…

- Ahí cerca ordenándole…- corrige el viejo…dedeándola insistentemente

- Aahhhh…. Siii… ordenándome…ayyyyy estoy muy caliente…ayyyyy

Keya no podía dejar de mirarse en el espejo y mirar a su macho. Ella tan entregada, tan sumisa, y don Joaquín, tan señor…tan elegante…tan macho, dedeándola a ella como lo que era, una puta. De pronto sintió que le llegaba el primer orgasmo y sabía que tenía que pedir.

- Aaahhhhhh,,,, aaaayyyy… me viene don… estoy por acabar… deme permiso…por favor

- Aguante un poquito Raquel. Me gusta sentirla así- ordenó firme el macho

Aaaaayyyy… ayyyyy… aguanto… ayyyyy… me cuesta mucho… por favor…deme el cachetazo mi don…ayyy

El cachetazo llego desde atrás bien firme. Para hacerle recordar a la mucama quien mandaba. Raquel se deshizo en ese instante, y comenzó a apretarle con la concha los dedos al afortunado.

- Ayyyyy… que lindo…ayyyyyyy… como me hizo acabar solo con dos dedos mi macho…que hermoso macho que tiene esta puta… ahhhhh

Joaquin dio la vuelta a la hembra ya calmada y le estampo un profundo beso, que fue correspondido con pasión. Mientras se dedicaba a amasar y a recorrer el espléndido culo de su conquista mucama.

- Lo tengo envaselinado…con gusto a frutilla… - confeso la perdida

- ¿Qué?

- El culo…me mandaron con el culo envaselinado… me dijeron que le diga que es una atención especial…

- ¿Quién le envaselinó el ojete Raquelita? - Pregunto el viejo regodeándose por la confesión de Keya.

- Mi dueño… Jorge… ayyyyyy…- exclamo Keya cuando sintió al veterano abrirle el culo con un dedo de cada mano.

- Le dolió Raquelita?

- No… perdón… fue la sorpresa… ahhhh… - aclaro la hembra, sintiendo el culo tironeado por esos dedos de macho, que no dejaban de abrírselo.

Que culo tan hermoso Raquelita… y se nota que es tragón… sienta como se le abre fácil.

- Ahhhhh siiiiii… don… es tragón… me estas abriendo todo el culo… aahhh… como me gusta que me trates así…

- ¿Así cómo?

- Así como una puta…que me metas los dedos en el culo, que me ordenes como limpiar…que me traigas al baño y empeces a toquetearme sin pedirme permiso… vos me hacer sentir así… una verdadera puta…y me encanta…

- ¿Por eso no quería venir de nuevo Raquelita?

- Me…me da un poco de miedo. Desde que me rebenqueo y me cogió el otro día, lo veo distinto don Joaquín…Keya no podía decidir si lo tuteaba o no. Le calentaba más mantener esa inferioridad, pero a veces no se controlaba y se desubicaba en el tuteo.

- Yo también la veo distinta Raquelita. Antes me parecía inalcanzable, y miresé ahora…tan putita…tan entregada…me la pensaba coger acá delante del espejo, pero me dieron ganas de probar ese culo con gusto a frutilla, así que ahora vamos a ir a la cama. Qué bueno que no la tendió todavía Raquelita.

Si a Keya la calentaba tratarlo de usted, al viejo lo calentaba más todavía ponerle el nombre en diminutivo y tratarla de usted. Ambas formas profundizaban la superioridad del macho, y a ambos los calientaba esa jerarquía

Keya se vio nuevamente agarrada del brazo. El viejo le sacó la blusa que se le pegaba al cuerpo y también el corpiño, que no le cubría mucho, pero prefería tener toda la carne dispuesta al su manoseo. También la falda y el pequeño delantal le fueron retirados. Ahora, solo con su liguero de puta y sus medias, fue puesta en cuatro en la cama del macho, lista para ser devorada por su culo. El viejo se tomó todo su tiempo chupándole el culo con gusto a frutilla y calentándola hasta lo indecible.

A Keya antes esos dedos ya la habían aflojado, y ahora esa lengua, y ese bigote, le arrancaban suspiros, ayes y calenturas, hasta que no pudo más y tuvo que rebajarse a pedir lo que ya no podía aplazar.

- Aaahhhh por favor Joaquín… no me caliente más… ¿No me ve como me tiene? Metase adentro mío… ábrame el culo… déjeme sentirlo… por favor

- ¡Mireme Raquelita! - le ordeno el viejo mientras se desnudaba, detrás de ella, con tanta calma, como desespero tenía esa hembra.

Keya lo miraba ganosa como si viera al primer macho, todo el porte de su don, su altura, sus hombros anchos, y esa pija enorme, le reclamaban todas sus calenturas. Todavía estaba mirándolo cuando recibió en su culo la visita de la babeante pija del macho, que ya le había guardado la cabeza, sin mayor esfuerzo.

Keya al sentir la deseada intromisión, cerró sus ojitos y agacho la cabeza en señal de sumisión. Gestos que ya le salían naturalmente, pero el viejo, ya conocedor de lo que le gustaba a la hembra, agarro sus pelos y firmemente le mantuvo la cabeza alzada, mientras disfrutaba enterrándole la pija entera, lenta pero firmemente, disfrutando cada centímetro conquistado.

- Ahhh pero que hermoso culo que tiene mi mucama…mire como le entró entera Raquelita. Me siente?

- Ahhhhh… siiiiii… lo siento mucho…me abrió todo el culo don…usted me siente? Ayyyyyyyyy – dejo escapar la empalada mucama, cuando su don le saco toda la verga y se la volvió a enterar de un fuerte empujón, abriéndola del todo. Si antes había sido disfrutando cada lento centímetro de carne. Ahora había sido como un puñal de carne en ese ojete abierto y entregado.

- Ahhhhh si Raquelita… ahora acabo de sentirla de nuevo – le dijo el viejo, y nuevamente se la saco completa y se la volvió a enterrar de un envión. Eso lo repitió varias veces más. A veces la cabeza se torcía un poco en la entrada, pero enseguida volvía a recuperar su camino, aumentando la apertura rectal de la doliente hembra

- Ayyyyy… ayyyyy… como me está matando con ese garrote de carne…por favor… más despacio que se dobla al principio…ayyyyyy me está rompiendo el culo…chillaba escandalosamente Keya.

- Si Raquelita, su don le está rompiendo el culo, para que se acuerde de mí durante mucho tiempo, y también para que no se ausente tanto. Esto es por cada día que me evito, así que faltan dos días, pero no sea tan escandalosa que van a venir los vecinos a ver si estoy matando a alguien.

Completada su sentencia, el viejo, volvió a mandarle dos viajes más. El primero Keya lo aguanto mudita, pero al segundo volvió a gritar adolorida.

- Shhhhh ya está…ya está… no llore Raquelita… pero las faltas se castigan, eso usted ya debería saberlo - le dijo el viejo sosteniendo a la apaleada mucama de sus pelos, mientras tenía la verga bien adentro de ese culo castigado.

Sabiamente el veterano dejo descansar ese culo, que había usado solo para castigar a la esquiva mucama y ponerle en su lugar. A partir de ahora Keya iba a estar más tiempo en esa habitación, sino quería recibir el mismo tratamiento.

Keya lloraba pero agarrada de sus pelos, seguía manteniendo el culo parado, como había sido enseñada. El macho siguió hablándole y puerteándola, abriéndola un poquito, pero sin volver a hacerle doler. De a poco la yegua se iba calmando

- Shhhh ya paso…ya está bien… ya Raquelita… ¿Va a venir más seguido a limpiarme?

- Snifff…si don Joaquin. Voy a venir siempre que usted me llame. Se lo prometo… - Keya trataba de ser perdonada a toda costa.

- Está bien Raquelita… me gusta su actitud, por más que la castigue, no dejo de parar el culo en ningún momento ¿Usted está mucho más mansita no? – dijo el viejo mientras volvía a meterle la cabeza dentro del ojete de su mucama

- Ahhhh… siii…estoy más mansa… me están educando… por eso me porto mejor… pero por favor, no me la meta doblada…es muy grande señor.

- ¿Con el rebenque la amansan Raquelita? - Pregunto interesado el viejo, mientras le daba un cachete el en culo

- Ahhhh siiii.. me doman a rebencazos cuando me pongo arisca…ahhhh – reconocía la yegua, ya perdido todo decoro.

- Que bueno. Por suerte yo compre algo para usted, porque me imaginaba eso.

- Ahhh… ahhhh… ¿Qué cosa compro don? Preguntaba la hembra mientras sentía que el viejo se revolvía desde atrás sin desalojarle el culo.

- Aaaayyyyyy… - se tensó la yegua cuando el macho le cruzo un cintazo como respuesta a su pregunta.

- El cinto Raquelita. Me imaginaba que le iba a gustar ¿Cómo lo sintió? ¿Fuerte?

- Siiiii es un cinto pesado don…casi como el rebenque que usan en mi…

- Le gusto Raquelita? La verdad que esto es muy adictivo. Lo probé el otro día y me moría por repetirlo - dijo el viejo, mientras le cruzaba el culo de nuevo

- Aaaayyyyyy…me está dando fuerte… mi don…ahhhh

- Splassss se sintió de vuelta el ruido del cuero contra la carne, que ya estaba bastante curtida, de recibir rebencazos, pero igual se cimbraba con cada golpe.

- Keya estaba triplemente estimulada por su don. Por un lado el tironeo de su pelo que la hacía levantar la cabecita, por otro el culo visitado por esa pija atrevida, y por último el pesado cinturón que la hacía vibrar a cada golpe

- Ahhhhh… mi don…me esta abriendo mucho el culo…

- Te la saco Keya? Pensé que te estaba gustando

- Ayyyyyy…siiii…noooo… no seeeee… no me la saque… déjeme así la cabecita… me gusta que me abra mi don…aaaaayyyyyyy. – Ante esa confesión, su macho no hizo otra cosa que enterrársela del todo

- Si la vas a pedir, más vale dejarla toda adentro… ¿Y el cinto Keya? ¿Te sigo dando así fuerte? ¿No es mucho para vos?

- Ayyyyyy noooo… sígame dando así mi don hermoso… me gusta que me haga doler…. ayyyyy me volvió a abrir entera…ayyyyyy

El macho no quiso seguir rompiéndole el culo, pero empezó a cogérsela con ganas y darle más cinto mientras la hembra movía la cabecita como preparándose para lo que iba a venir.

- Ahhhhh….ayyyy…tanto cinto…tanto que mi don me rompió el culo…ahhhhh…ahora estoy acabando…ayyyyy ayyyyy que lindooooooo

Keya todavía no podía aguantar los orgasmos cuando le hacían el culo y acabo escandalosamente. Su macho se le subió encima, y le tapó la boca mientras la hembra corcoveaba como la primera vez

- Shhhhh tranquila mi yegua hermosa…como me gusta cuando te pones asi…shhhh…yaaaa, yaaaa… el macho la calmaba y a su vez le hacía sentir esa superioridad mientras la aplastaba contra la cama

Keya de a poco se fue recuperando, y disfrutaba el peso y las caricias de su don, quien no dejaba de besarle el cuello y recorrerla con sus manos, mientras ella ronroneaba como una gatita mimosa.

- Ahora me voy a lavar hermosa. Así después te puedo seguir cogiendo por adelante, pero tengo que lavarme primero.

No se vaya. Yo se lo lavo con la boca. Ofreció solícitamente Keya, quien hasta ahora no había tenido ese pedazo de verga en la boca y quería demostrarle a su macho, lo que podía hacer con su garganta.

El viejo no podía creer lo puta que estaba la otrora seria Raquel, no teniendo el mejor empacho en meterse por la boca lo que antes le había recorrido el culo. Es verdad que había salido de ahí más que limpia, pero a cualquier mujer decente, eso lo hubiera parecido una asquerosidad, así que antes que se arrepienta, ya la había bajado de la cama, puesto de rodillas y llevado su verga frente a la boquita de la fémina, para que se la lave con la lengua.

Keya empezó a limpiar esa verga, pasándole bien la lengua y dejándola lustrosa. Lo hizo tomándose su tiempo y asegurándose que ninguna parte quedara sin limpiar, además le encantaba escuchar los suspiros de su macho, cada vez que atacaba una parte sensible. Luego de eso, mirando desde abajo a su don, con esa mirada inocente que le salía tan bien, hizo lo mejor que sabía, se la metió toda hasta la garganta y la dejo ahí, haciendo presión con sus labios.

Don Joaquín no podía creerse eso ¡Pero que bien enseñada que la tenían a esta puta! No había conocido muchas mujeres que pudieran hacerle eso, sobre todo por las dimensiones de su verga, la que con suerte y muchas lágrimas, conseguían comerse por la mitad. Pero esto era único, sentía perfectamente como le había traspasado la garganta y sentía las contracción que le hacía, y encima son esa mirada inocente de no romper un plato.

Keya sentía el efecto que estaba provocando en su macho, sentía su respiración, su placer cada vez que su boca atacaba esa pija hermosa, y se sentía poderosa. No conforme con todo lo que estaba provocando, saco todo ese trozo de carne de su garganta, tomo aire, hizo una coleta con su pelo y volvió a metérsela entera, mientras le ofrecía al macho, esa coleta, para que la manejara a tu antojo, como a ella le gustaba.

El macho acepto gustoso esa ofrenda, agarro firmemente a la hembra por los pelos, marcando el ritmo, para poder cogérsela por la boca. En una sacada, la sarandeada mucama le hace un ofrecimiento más.

- Ahogueme sin miedo, hágame dar arcadas don

El macho dejo la pija bien al fondo mientras notaba, luego de un rato, como Keya ya no lo miraba tan claro. La hembra comenzaba a mover sus brazos, pero en ningún momento lo toco para empujarlo. Por precaución la saco de esa mansa garganta, mientras la dueña tomaba aire a grandes bocanadas y volvía a enfocar la vista en el macho que la ahogaba y veía su mirada de admiración.

Keya quería mostrarle a su macho el tipo de hembra que se estaba cogiendo, educaba, obediente, sumisa al punto de ahogarse si él quería que eso pase. Ya estaba muy caliente, mas allá de toda medida, y cuando eso pasaba se entregaba sin reservas

Don Joaquín sentía que no podía aguantar mucho, si esa hembra seguía así de enardecida, por lo que saco su pija de esa boca hambrienta, y no sin pesar le saco el liguero y las medias que la hacían ver tan soberbia y puta, y puso a la yegua en cuatro patas, para arriarle unos buenos cintazos, así podía desviar un poco la estimulación que esa diosa mamona le estaba provocando en la zona más sensible.

A Keya por el contrario, esa cinteada le estaba explotando la concha, por lo que apenas termino esa tanda y fue acostada abierta de piernas y llenada de pija, acabo sin siquiera pedir permiso de tan salida que estaba.

AHHHHHHHHH… AHHHHHHHH… ME VINE…. NO ME PUEDE HACER ACABAR ASIIIIII- Keya estaba descontrolada y apenas su don comienza a moverse empieza a encadenar otro orgasmo.

Keya estaba haciendo demasiado escándalo, y el orgasmo que estaba encadenando amenazaba con hacerla gritar más que el anterior, así que el previsor macho, le tapó la boca con su manaza, y dejó que Keya siguiera encadenando orgasmos hasta poner los ojos en blanco, nunca supo el macho si por el placer o por la falta de oxígeno por taparle la boca. Después de semejante paliza, se compadeció un poco y dejo de martillarla como lo estaba haciendo.

Keya comenzó a reponerse. Eso había sido demasiado intenso. El cinturón de su macho la había llevado por esos lugares sombríos y calientes de siempre, pero cuando se vio llenada nuevamente, no pudo ni siquiera verlo venir. El orgasmo la atravesó sin aviso, y atrás de este vino otro, y otro y muchos más, en ese lugar, no sabía si cabalgaba o ya se habían abierto sus alas y volaba sin tener ningún punto de referencia. Cuando todo eso paso, abrió los ojos y volvió a estar pagada a la cama, siendo martillada por ese macho viril.

Sin recuperar del todo el aliento, Keya comenzó a besar a su don, eran besos largos, calientes y apasionados. El orgasmo siguiente, una vez recuperado su cuerpo, fue detenido y esperado por el cachetazo de permiso, como todos los que le siguieron, que fueron muchos y deliciosos.

Keya sintió a su macho acelerar y tensarse. Sabía que era el turno de él, así que amorosamente abrió sus patas para que vaya aún más adentro, golpeando su útero. Keya estaba totalmente atenta al macho que la iba a enlechar, le acariciaba la cabeza mientras miraba la cara de Joaquín, con los ojos cerrados y abandonado en esa gruta caliente, donde iba a dejar nuevamente su leche esperando tomar posesión definitiva, y se le antojo el más hermoso del mundo.

Cuando sintió que su hombre empezaba a vaciarse dentro suyo, colocó sus talones sobre sus piernas y con sus poderosos muslos, lo dejo bien adentro para que se deslechara a gusto dentro de su hembra.

Luego de ese momento, siguieron más besos, y más promesas, y en la mirada de esos ojos Keya supo que no iba a volver a escapar.

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Espero que el relato siga siendo de su gusto. Si esto es así, agradecería mucho que lo califiquen. Si por el contrario, sienten que algo está mal, no duden en dejar un mensaje para que pueda mejorarlo.

Gracias y disfrútenlo!