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Dominaciónmar 2023

Humillado en Reino de Picas. — Capítulo I.

Solo quería su foto de registro, pero Alaba y Milik tenían otros planes. Mientras él intentaba ser invisible, su propia presencia se convirtió en el escenario perfecto para su placer, y la cámara no perdonaría la vergüenza grabada en su piel.

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Humillado en Reino de Picas. — Capítulo I. Cosas de pareja.

Recogí mi equipaje, me bajé del avión y estreché la mano de Alaba, una sexy mulata de frente redonda y caderas turgentes. Alaba iba a ser mi guía turística durante mi estancia en Reino de Picas. Me venía a recibir envuelta en un top holgado y coronada por un vistoso paño africano.

—Buenos días. —La saludé cordialmente. —Alaba, ¿Verdad?

—Sí. —Respondió ella con un acento muy marcado. —Yo Alaba, sí. —Reiteró.

En Reino de Picas el idioma oficial era el portugués, esto debido a su pasado colonial. no obstante, había quien que, como Alaba, chapurreaba el español.

—Encantado. ¿Me enseñas la isla? —Pregunté yo, impaciente por explorar la zona.

—Primero ‘registración’ —Indicó ella, chafándome momentáneamente la ilusión.

Alaba me hizo un gesto para que la acompañara y yo la seguí obediente, pude contemplar entonces los flecos de su falda hawaiana revoloteando frente a su par de glúteos bronceados. Tantas horas de vuelo ya habían merecido la pena…

Llegamos a la oficina de registro donde imperaba un hombretón de tez oscura y labios muy gruesos. Alaba se refirió a él y le dijo algo en portugués. —“Outro pau branco curto”. El hombre me miró, frunció el ceño y se levantó.

(Más tarde descubriría que aquel hombre se llamaba Milik).

Llegó a mí y me analizó desde su imponente altura, intimidándome. Aquel hombre rondaba mínimo los 2.20 m. Entre su exceso de altura y la falta de la mía calculo que me sacaría aproximadamente cuatro cabezas.

—Foto. —Me dijo con voz grave, señalando una puerta a un rincón de la oficina.

—Ah… Vale… —Contesté yo, algo cortado.

Me dirigí a la sala y me senté en un taburete predispuesto frente al trípode de una cámara. Milik se quedó hablando con Alaba en el hall. Esperé paciente mientras estos conversaban.

Pasaba el tiempo y al ver que nadie venía a atenderme me volví dispuesto a llamarles la atención, crucé la puerta y los descubrí morreándose sin complejo alguno ante mi atenta mirada. Alaba sostenía sensual el cuello de Milik en lo que este amasaba con ambas manos el culo de ella, que le correspondía con gemidos ahogados en su beso. *mmmh…*

Mi pene comenzó a hincharse. Les dejé tregua para percatarse de mi presencia pero finalmente tuve que interrumpirlos.

—Ejem… —Tosí artificialmente. —Disculpen… mi foto… para el registro. —Protesté en vano. —¡Disculpen…! —Insistí.

Se separaron y ambos me miraron con cara de hastío, como a quien les acaba de aguar la fiesta.

—Ugh… —Gruñó el hombre. —Venga, tú sentado en taburete, yo foto a tú. —Me indicó por segunda vez.

Al ver que Milik ya sí venía, y Alaba detrás, volví a sentarme a punto para la dichosa foto.

Milik se colocó tras la cámara y me enfocó a la cara. Alaba, algo alterada, le murmuraba al oído entre risillas. —“Foda-me sobre a cabeça dela”, yo no entendía nada, —Supuse. Alaba me miró y me dedicó una sonrisa burlona, acto seguido se me acercó hasta quedar frente a mí y se bajó con delicadeza su falda, dejando a la vista un coñito de labios oscuros envuelto en una fina capa de vello rizado.

Al estar sentado y ser tan bajo en comparación, la pelvis de Alaba quedaba a la altura de mi cara. Me conmocioné. Yo La miraba incrédulo y ella no paraba de sonreírme socarrona.

En un momento dado, Alaba dio un paso al frente y colocó su cadera sobre mi cabeza, dejándome perfecta visión entre sus piernas. Malik se había quitado los pantalones y lucía un pollón impresionante; glande oscuro, frenillo apretado, cartílago venoso y pubis cubierto por una mata de pelo que se extendía gradualmente por los testículos.

—Oiga, l-la f-foto… —Balbuceé, asombrado por el tamaño de semejante monstruosidad.

El hombre se me arrimó, acercando su gigantesco miembro a mi cara.

—¡Oye, oye, oye, un momento! —Rechisté.

Malik introdujo su polla superficialmente en el coño de Alaba, que estaba sobre mi frente, haciendo que esta soltara un quejido de placer. Sin que me diera tiempo a reaccionar Malik metió de golpe el resto de su polla, pegando su cuerpo al de Alaba y encajando sus enormes huevos en mis cuencas.

Empezó un frenético mete-saca sobre mí, oía a Alaba chillar como loca y a Milik bufar como un toro, sus huevos chocaban contra mi cara mientras escuchaba repetidamente el flash de la cámara.

—¡Espe*FLASH…* ¡La cá*FLASH…* ¡Está tomando f*FLASH…*

No me atreví a moverme. Me quedé estático mientras me rebotaban en la cara los huevos peludos de Malik.

—¡caralho, foda-me em cima desse perdedor branco!—Gritaba Alaba corriéndose a presión, empapándome.

Milik, agarrándola de la cadera, continuó embistiendo a Alaba hasta que empotró su pelvis contra la de ella, dejándola así unos breves segundos, dándome el indicio de que se había corrido.

Bajo los genitales de una pareja de brutos africanos, mi mente estaba bloqueada.

Milik sacó al fin su miembro de Alaba y una gran cantidad de lefa se escurrió, cayendo directamente a mi cara, notándola espesa y templada, abrí los ojos sorprendido y asqueado, dibujando la estampa perfecta para la foto que remataría mi humillación. *FLASH…*

...

Se aceptan sugerencias para el siguiente capítulo, así como correcciones para este.

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