Dominado por mi vecina adolescente 15
Ana le dijo que se portara bien. No imaginaba que 'portarse bien' significaba arrodillarse ante el vecino más asqueroso del edificio, vestido con el vestido de su propia madre. Y lo peor no era el asco, sino lo que su cuerpo estaba haciendo mientras su mente se quebraba.
Dominado por mí vecina adolescente (15)
Apenas dormí nada por la incertidumbre de saber cuál era "mi sorpresa". Irene no me dijo nada en toda la mañana, desayunamos y yo me dediqué a las tareas de casa, mientras ella veía la televisión.
Antes de comer, Ana entró por la puerta del piso, le serví algo para beber y me fui a la cocina a seguir preparando la comida. Ellas hablaban, parecían serías, Ana incluso enfadada, pero no podía escuchar lo que decía.
Ana comió en la mesa, mi novia y yo lo hicimos en el suelo a su lado. Estaba claro que estaba enfadada, apenas dijo nada durante la comida. Yo no entendía nada pero estaba preocupado.
Recogí la mesa y fregué mientras Ana pasaba al sofá e Irene se arrodillaba a su lado.
-Ven aquí cerdito-
Me puse a sus pies, junto a mi novia.
-Lo que va a pasar esta tarde no me gusta. No me gusta que nadie toque lo que es mío, que use mis juguetes sin mi permiso- dijo mientras me acariciaba el pelo.-Posiblemente es culpa mía, no he medido bien lo que hacía y lo siento cerdito-
-No...no pasa nada ama- respondí sin saber de qué hablaba.
-Sí, sí que pasa. He cometido un error y te compensaré por ello-
-Gracias ama-
-No me las des cerdo. Lo que va a pasar esta tarde es culpa mía y no te va a gustar, a mi tampoco me gusta. Pero quiero que te portes bien, que hagas lo que se te dice y acabar con esto de una puta vez-
-Sí, ama-
No tenía muy claro a qué se refería, pero parecía dolida de verdad y no quería decepcionarla.
-Zorra trae el arnés, el más gordo-
Irene fue a la habitación y regresó con el juguete. Ana me llevó suavemente hasta la mesa del comedor, se desnudó y se puso el arnés. Me hizo inclinar, escupió en mi culo y metió dos dedos.
-Chupamela zorra- le dijo a mi novia.
Un minuto después me clavo el consolador bruscamente, me hizo gritar, quería huir pero Irene me agarraba los brazos desde el otro lado de la mesa. Ana estaba siendo muy dura, no entendía nada. Primero era cariñosa y me pedías disculpas por algo y ahora me estaba follando más duro que nunca.
-Este culo es mío y solo mio- decía entre embestidas
-Yo lo usó, me lo follo y lo rompo cuándo y cómo quiera-
Mi culo había conseguido adaptarse a las embestidas, aún así no entendía esa brusquedad. Me folló durante un buen rato antes de salirse de mi.
-Zorra comeme el coño-
Yo caí rendido sobre la mesa, mirando de reojo como Irene, arrodillada entre las piernas de nuestra ama, le hacía acabar.
-Portate bien cerdito. Después habrá compensación-
-Sí ama-
Tras decirme eso Ana se fue de nuestro piso. Mientras nos vestimos para salir, trate de preguntar a dónde íbamos o qué íbamos a hacer pero Irene no me respondía. Fuese lo que fuese a ella no parecía molestarle tanto como a Ana, incluso parecía divertida.
Ella se puso su ropa habitual, faldita corta y camiseta apretada sin ropa interior. Yo un pantalón blanco muy apretado y una camiseta negra. Irene condujo en el coche, llegamos hasta el edificio donde vive mi madre.
-¿Qué hacemos aquí? No entiendo nada ¿Vamos a ver a mi madre?-
-Yo sí, tú no- dijo sin aclararme nada.
Subimos en el ascensor y se detuvo en el tercero, el piso de mi madre.
-Quinto B- me dijo - ya has oído a Ana portate bien y no des problemas o los dos lo pagaremos caro-
¿Quinto B? Ese era el piso de los amigos de mi madre, Dolores y Eugenio. ¿Eugenio? ¿Era Eugenio el gordo del chat? Podía ser, nunca lo había visto sin ropa, pero su voz... Me puse aún más nervioso. El ascensor se detuvo, me acerqué dudando a la puerta y llamé al timbre.
Ernesto abrió la puerta y me miró fijamente. Yo bajé mi mirada al suelo.
-No eras tan tímido por el chat. Vamos pasa y desnúdate no tenemos mucho tiempo-
Se fue hacia dentro del piso sin cerrar la puerta si quiera. Fui yo quien cerró antes de quitarme la ropa y dejarla en la entrada. Caminé por la casa y encontré a Ernesto sentando en un sillón de cuero.
-De rodillas, gatea hasta aquí -
Obedecí hasta quedar entre sus piernas abiertas. Ya sabía lo que me esperaba, me daba mucho asco, muchísimo. No me atraen los hombres y menos los gordos peludos y sudorosos. Pero en mi cabeza está la voz de Ana diciendo que me portase bien y la de Irene advirtiendome de las consecuencias.
-¿A qué esperas? Mi mujer no tardará en llegar-
Bajé el pantalón de pijama que llevaba, roto, con agujeros y lamparones. Su polla aún estaba blanda, no era muy larga pero si gorda y llena de pelo. La agarré con la mano y suspiré antes de llevármela a la boca.
-Quita esa cara de asco y chupa en condiciones puta- me dijo golepando con su rabo mi cara.
-¿Sabes una cosa? Llevo años pajeandome imaginando que tengo a tu madre en donde ahora estás tú. La muy puta se ha follado a medio barrio, pero conmigo no quiere porque "Dolores es su amiga". Será zorra-
Me dolió escuchar eso, sabía que mi madre había tenido unos pocos "amigos" después del divorcio pero no era ninguna puta. Aún así no dije nada y seguí chupando la polla de Eugenio, que ya se había puesto dura.
-Fue divertido ver que su hijo, bueno su hijita, era tan puta como ella. Así que, como no puedo follarme a tu mamá, hoy pienso reventarte el culo hija de puta- acompaño esto último con un escupitajo en mi cara.
-Tu novia dice que acaban de empezar a tomar el café, me avisará cuando acaben-
Para eso había venido ella conmigo, para entretener a mi madre y a Dolores y vigilar para que no nos pillasen.
-Ponte esto- me dijo tirandome un vestido negro a la cara.
- Es de tu madre, se lo dejó a Dolores para una boda que fuimos hace poco y ahora te lo vas a poner para que te folle-
Estaba ridículo con el vestido, me quedaba demasiado apretado y no se ajustaba bien.
-Mmm preciosa, putita. Ven siéntate en mi rabo y cabalga-
Obedecí, me senté sobre él, dándole mi espalda, agarre su polla con la mano y la lleve a mi agujero. Entró bastante fácil, la follada que me había dado Ana me había dejado muy dilatado.
-Joder como te entra puta. Parece un coño más que un culo. Vamos bota-
Empecé a subir y bajar sobre su rabo. Me da asco, me sentía ridículo con el vestido y asqueado por qué me follase un hombre y más uno gordo y asqueroso. Pero mi polla parecía no pensar lo mismo y trataba de luchar para salir de su encierro, incluso soltaba gotas que resbalaban por la jaula.
-Que bien lo haces, desde luego a salido a mamá ¿Quién es mas puta tú o tú madre?-
Seguí cabalgando ignorando su pregunta. Pero una hostia que me torció la cara me recordó quien mandaba.
-Contesta hija de puta-
-Mmm yo, yo soy más puta- dije tratando de agradarle sin hablar mal de mi madre.
-No lo tengo claro putita. Tendré que probar su culo ¿No crees? Seguro que lo tiene aún más abierto que tú ¿Verdad?-
Ahora no podía escapar, quería escucharme hablar mal de mi madre. Así que decidí darle el gusto.
-Sí, deberías darle por el culo a ella. Seguro que lo tiene muy abierto de todas las pollas que le han metido a la muy puta-
Extrañamente decir eso de mi madre me puso aún más cachondo.
-Seguro que sí. Tendrás que decírselo tu putita. Dile que has probado la polla del vecino y seguro que le encanta-
-Sí, se lo diré cuando coma con ella. Le diré lo agusto que se está sentada sobre tu rabo y lo bein que follas-
-Eso es putita. En la próxima reunión de zorras se lo dices. Mama puta, hija de puta y también la puta de tu novia. Vaya tres en una misma familia-
-Mmm sí somos todas muy putas-
Joder me estaba dejando llevar y estaba disfrutando mucho, si me polla estuviese libre ya me habría corrido.
-Cabalga puta que ya sale la leche-
Aceleré el ritmo, él agarró mi cadera y embistió con fuerza. En pocos minutos noté un chorro disparar en mi interior al que le siguieron un par más.
-Que no se salga nada putita. Vamos a darle un nieto a mami. Bajate y limpiame el rabo-
Me arrodillé y chupe la polla de Ernesto que fue perdiendo fuerza hasta quedarse blanda.
-Vistete y lárgate antes de que nos pillen-
Me quite el vestido, me puse mi ropa y salí sin que él se levantase del sillón.
Esperé en la calle, pues no tenía llaves del coche, a que Irene saliese de casa de mi madre. Aunque trataba de apretar el culo podía notar como la leche de Ernesto bajaba por mi pierna y en el reflejo de un escaparate constaté que tenía una mancha en mi pantalón blanco.
Irene tardó unos quince minutos en aparecer. Abrió el coche y arrancó.
-¿Qué tal?¿Como ha ido?-
-Mal, ha sido asqueroso y repugnante-
-Venga ¿No has disfrutado ni un poquito? Dime la verdad
-Nada de nada-
-¿Y entonces porque tienes manchado el pantalón a la altura de tu pollita? Y no me digas que ha sido él, que por lo que veo se ha corrido en tu culo-
-No...no lo se, me goteaba un poco... Pero ha sido asqueroso y sucio y no me van los tíos-
-No cariño, no te van los tíos. Pero si te va lo asqueroso y sucio. Que te usen, te humillen y te traten como a una puta-
-No...no lo se-
-Claro que lo sabes cariño-
Guardo unos segundos de silencio y añadió.
-Joder en el fondo te tengo envidia-
-¿Envidia?-
-Sí, Ernesto es un viejo, gordo y cerdo y te ha follado. Joder me encantaría sentirme tan sucia y usada como lo estás tú ahora- dijo mordiéndose el labio visiblemente cachonda.
Llegamos al garaje y nos bajamos del coche.
-Espera- me dijo- comeme el coño-
-¿Aquí?-
-Sí joder aquí. Estoy muy cachonda-
Se apoyó en el coche y separó sus piernas. Era cierto que estaba muy cachonda, su coño chorreaba.
-Así joder. Bésame, seguro que te sabe la boca a la polla de Ernesto-
Me levantó y me metió la lengua hasta la garganta.
-Que delicia sabe a polla sucia. Sigue chupando vamos-
-¡Ahhh sí joder!- se corrió poco después.
-Sí que estabas cachonda cariño-
-Uff demasiado joder. Vamos para casa-
Al llegar al piso, Ana estaba en el sofá. Pero no estaba sola, Eva estaba a su lado totalmente desnuda. Irene y yo nos quitamos la ropa nada más entrar, como siempre.
-¿Ya está? ¿No dará más problemas?- preguntó mirando a Irene.
-No, me ha dicho que todo olvidado y fotos borradas-
-Muy bien- se levantó y se acercó a mí.
-Te has portado bien cerdito. Me vuelvo a disculpar contigo-
-No ha sido nada, Ama-
-Aún así es culpa mía. Me gusta humillarte, exhibirte, que la gente sepa lo cerdo que eres, pero no medí bien las consecuencias-
-No importa ama-
-Muy bien cerdito, dime ¿Qué tal ha ido?-
-Bueno, me ha dado asco y miedo pero después he disfrutado-
-¿De verdad? A veces se me olvida lo cerdo que eres. Pese a eso, te dije que te compensaría y lo voy hacer-
Liberó mi polla de la jaula.
-Ahi tienes tú compensación, puedes hacer con ella lo que quieras. Menos el culo, eso es mío - dijo señalando a Eva.
-¿¿Qué?? No yo no quiero....- protestó mi novia.
Un tortazo que casi la tira al suelo dejó la frase a medias.
-Me importa una mierda lo que tú quieras, no olvides quien manda aquí. Adelante cerdito, disfruta de mi amiga-
Dudé, me puse nervioso. Miré a Ana que afirmó con la cabeza. Miré a mi novia, que enfadada, fijo sus ojos en el suelo. Y por último miré a Eva que me sonreía desde el sofá.
Me acerqué, ella se inclinó hacia a mi miradome a los ojos.
-Chu..chuparmela- dije
Su mirada parecía desafiante, como diciendo ¿Estas seguro? ¿Cuánto vas a aguantar? Me mantuve firme y Eva se metió mi polla en la boca, la sacó y la la metió de nuevo lentamente mirandome a los ojos. Mierda no iba a aguantar ni si quiera una chupada más.
-Ya vale, ábrete de piernas vamos- dije tratando de parecer seguro de mi mismo, pero sin lograrlo. Nunca había sido precisamente dominante y menos ahora acostumbrado a mi actual situación.
Ella obedeció, seguía mirándome fijamente, sonriendo con superioridad.
Me tumbe sobre ella y se la metí, mi pequeña polla entró sin problema en el coño, ya mojado, de Eva. Hacia semanas que no metía mi polla a Irene y años que no lo hacía en un coño distinto al suyo. Quería demostrar mi valía, mi hombría, pero Ernesto me había dejado apunto e Irene no había ayudado a relajarme en el garaje.
Traté de empujar firme pero lento, intenté pensar en otras cosas, aislar mi cabeza de el placer que estaba sintió. Pero no lo conseguí, me corrí dentro del coño de Eva y caí rendido y humillado bajo su sonrisa de superioridad.
-Muy bien cerdito, casi dos minutos. No esperaba más- dijo Ana burlándose de mi.
La cara de enfado de Irene también se tornó en risas. Eva se sentó sobre mi cara haciendo que me tragase mi propia corrida. Después Ana le mandó vestirse y nos dejaron solos en el piso a mi novia y a mí. Ella me puso la jaula de nuevo y cogió su teléfono.
-¿A quién llamas pregunté?-
Ella sonrió pero no contestó.
-Hola Adri- dijo al teléfono- Hoy tu amigo duerme en casa se su madre, porque ella se encuentra mal ¿Vienes y pasas la noche aquí? Puedes quedarte a dormir o follarme como a una puta toda la noche-
-Perfecto aquí te espero, desnudita y con ganas de rabo- dijo después de que Adri le contestase algo.
-Tu has follado con otra, así que lo justo es que yo haga lo mismo. Eso sí, no va a ser un minuto y medio como has hecho tú-
Me llevó al cuarto y abrió el armario.
-Quietecito y sin hacer ruido si no quieres que tu amigo se entere, no sé cómo se lo ibas a explicar-
Continúa en
- Relato #199809— title-regex: contiguous parts (14 -> 15)
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