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Sadomasoabr 2023

Por primera vez a los pies de DOMINA GINA

No imaginaba que el primer paso hacia la sumisión total implicara abrir la boca para recibir lo que ella consideraba su derecho. En la casa de Domina Gina, cada gesto suyo es una orden y cada gota, una prueba de lealtad.

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Hacía tiempo que había visto a Domina Gina navegando por la red…esa mirada dominante y lasciva me atrajo desde la primera vez.

Pasó tiempo hasta que me atreví a contactarla; hacía mucho tiempo, muchos años que no había tenido relación con ninguna Ama, pero sentí que era un buen momento y la Persona idónea para hacerlo.

No sabía qué pasaría, pero llegó el día del primer encuentro y acudí nervioso y excitado.

Me abrió la puerta y no pude menos que agachar la cabeza como símbolo de sumisión; no me habló, simplemente señaló el suelo con su dedo índice y antes de pensarlo estaba en el suelo postrado y besando sus pies.

Todavía no habíamos entrado a la casa, aún en su jardín, y me preguntó:

-¿Cuánto hace que no ves un perro con ropa?

Entendí que delante de mi Ama debía estar desnudo, a su disposición.

Así lo hice y comenzó a rodearme mirándome mientras yo permanecía con la cabeza agachada. Me tocó el culo y me dijo que abriera la boca para verme los dientes, era un animal de su propiedad. Antes de cerrar la boca, me escupió dentro de la boca y me ordenó que lo tragara, diciendo:

-Ahora, ¿qué se dice?

-Gracias Ama

Me ordenó que me arrodillara y entro en la casa mientras yo esperaba de rodillas en el jardín.

En unos minutos salió de la casa y me puso un collar al que enganchó una correa.

-Esto significa que eres de mi propiedad. Ahora puedes pasar, perro. Tengo que pensar un nombre para ti…

Una vez dentro de la casa se dirigió a un trono que tenía en el salón y volvió a señalar al suelo.

Comprendí que deseaba que trabajara sus pies, así que la descalcé con sumo cuidado.

Tenía unos pies preciosos y cuidados, desde luego dignos de adorar aunque fueran la parte mas baja de mi Ama era la más alta a la que yo podría estar.

-Primero con las manos- ordenó mi Ama

Comencé a masajearle los pies con delicadeza, le gustaba y movía los dedos de los pies delante de mi cara. A la vez estaba comiendo frutos secos que, de vez en cuando, tiraba al suelo para que yo los recogiera con la boca, pero los tiraba desde su boca, escupiéndolos denotando gran desprecio.

-Bueno, a ver qué sabes hacer con la boca. Besa mis pies.

Allí caí rendido, definitivamente era mi lugar ante Ella. Estuve unos minutos besando sus pies hasta que me ordenó lamer y limpiar con la lengua entre sus dedos, me empleé a fondo y lo hice lo mejor que pude.

-No está mal, veo que tu boca sirve para algo. Pero después creo que le sacaré más utilidad. Ahora, ponte a cuatro patas y exhibe tu culo, quiero verlo.

Me resultaba humillante pero a la vez gratificante sentirme humillado y a disposición de aquella Mujer Superior y no poder hacer nada para evitar obedecer sus órdenes. Y allí me vi con mi culo expuesto a mi Ama.

-¿Alguna vez ha sido usado tu culo?- preguntó

-Hace muchos años Ama- respondí con mi cara pegada en el suelo pisada por su pie izquierdo mientras me examinaba.

-Me da la impresión de que es un culo tragón, ya veremos.

-Sí, mi Ama, mi cuerpo está su disposición y de quién Vd. desee- me sorprendí contestando, pues no me agradaba la idea de que hiciera conmigo absolutamente todo lo que deseara; pero no era capaz de decir otra cosa ante Domina Gina.

Solamente sonrío, me ordenó que la calzara y tiró de la correa del collar para que la siguiera.

Llegamos a una estancia con un potro, una jaula, una cruz, un trono y multitud de artilugios de los que se usan en las prácticas de dominación.

Incluso había un wc donde mi Ama se sentaría para que sus esclavos recogieran con la boca lo que Ella quisiera obsequiarles.

Yo seguía a cuatro patas cuando me ordenó que me pudiera de rodillas. Adivinando lo que yo iba a pensar después, me puso un artefacto de los que impiden cerrar la boca. Yo me preguntaba qué iba a pasar

De un fuerte tirón, introdujo mi cabeza debajo del wc de forma que no podía moverla y atando mis manos al mismo. No pude o no quise reaccionar, estaba a merced de Domina Gina.

-¿Qué te parece que va a pasar ahora?- dijo mi Ama entre risas.

Yo no podía articular palabra, por el aparato que tenía en la boca, pero no me agradaba lo que intuía que iba a pasar. Domina Gina ya había captado eso antes y por ello me había puesto el artefacto aquel…no podía negarme aunque quisiera.

Pero mi Ama sabía lo que hacía.

Se sentó en el wc y pude ver su tesoro, ese que está solamente destinado a hombres de verdad, no a seres inferiores como yo que solamente podía aspirar a lo que ella deseara y era lo que estaba a punto de pasar. Colocó sus pies en mi pecho y luego en mi pene, jugando con él.

Eso me excitó y cerré los ojos cuando comencé a notar un líquido en mi boca, la que no podía cerrar, mientras me ordenaba que tragara. Abrí los ojos y vi su lluvia caer sobre mi boca.

-¡No se te ocurra dejar caer ni una gota!- me gritó,

-¿Sabes cuántos esclavos de mi cuadra desearían estar en tu lugar? Eres afortunado, así que aprovéchalo-me decía.

Estaba con mi sexo en sus pies y su orina en mi boca, afanándome por no perder una gota. Acababa de entrar en los dominios de Domina Gina hacía menos de media hora y nunca pensé que estuviera pasando lo que estaba pasando…

¿Se puede estar más humillado? Pues sí…continuará.