El matrimonio 3
Carmen y Miguel no son solo vecinos; son sus maestros en el placer prohibido. Esta noche, la cama se convierte en un altar de humillaciones dulces donde cada fluido es una ofrenda y cada gemido, una orden. ¿Estás listo para aprender lo que significa realmente servir?
ES INTERESANTE LEER LOS RELATOS ANTERIORES, YA QUE ASI QUE CAPTAN TODOS LOS MATICES MORBOSOS QUE LLEVA IMPLICITO. COMENTARIOS, CORREOS Y DEMAS BIEN RECIBIDOS SIEMPRE.
La imagen debía ser para hacer un cuadro. Yo me esmeraba en limpiar la gran vagina y culo, que chorreaba en mi boca. Carmen había usado mi lengua y cara para restregar su orondo culo, y su coño para correrse como una mula.
Según termino el calambrito y sus arremetidas y aplastamientos de cara eran más pausados y sensuales; yo me dedicaba a saborear y tragar ese flujo maduro tan espeso y caliente. Unas veces me dejaba el ano a mi disposición para relamerlo con gula y ansia. Luego pasaba a moverse mientras yo chupaba su perineo, y volvía a dejar caer esa viciosa raja en mi más que empapada cara.
Estuvimos un buen rato, con estos juegos, y atracón de carne húmeda.
-Carmen, porque no eres buena, cambias de postura al 69, y le comes al polla al chico.
-Sii po favo e in postura favorita (intentaba decir cómo podía, pero ese gordo culo en mi cara me lo impedía)
Sin pensarlo, Carmen se bajó de mí, me miro picara, me dio un piquito cariñoso, y empezó a ir trepando y andando de cunclillas encima de mi cuerpo. Yo empecé a notar sus pechos arrastrándose por el mío, luego la tripa, y de repente todo su peso me aplastaba repartido encima mío.
Mientras ella, empezaba a dar lengüetazos a mi más que ardiente polla, yo iba chupando toda la zona exterior de vagina, calentando el horno.
Primero me dedique a esas partes más ásperas y oscuras, que le suelen salir a las mujeres gorditas, del roce, en los muslos. Lengua arriba, lengua abajo mucha saliva, y le deje la zona hidratadita. Pase a acercarme a los labios exteriores, prestando especial atención, en quitar todos los grumos de flujo, que se habían quedado de las anteriores corridas.
Carmen por su parte, me iba haciendo una mamada tranquila, suave, pero con ritmo. A ratos bajaba y me comía los huevos, otras veces notaba como con la lengua hacia el recorrido completo de mi polla.
Yo estaba en la nubes, con esa mamada de campeonato, y un coño y un culo vicioso encima de mi cara.
Después de relamer labios interiores, y exteriores, me dedique a la entrada de la cueva. Para sus 53 años de edad, seguía teniendo un coño tan estrecho, que costaba apretar y meterle la lengua dentro. Pero no iba a cesar en el empeño, de degustar tan sabroso manjar.
Antes de ir a por el clítoris, relamí el perineo, y volví a comer culo. Que rico estaba. Fuerte y salado, pero aun con matices un poco agrios me daba igual. Estaba dispuesto a comérmela entera, y lo iba a hacer.
-Ufff como me estáis poniendo chicos. Y que buena comida te está haciendo Juanito, Carmen. Tanto que voy a tener que intervenir.
Y vaya si lo hizo, y como las gastaba Don Miguel. Lo primero que hizo fue acercarnos al borde de la cama, para poder tenernos a tiro. Yo intente refugiarme, bajo esas caderas y grandes cachas. Pero no había escapatoria.
Primero separo un poco a su mujer para tener espacio de maniobra, me miro con cara de salido, y de una estocada me clavaba la polla, de una y hasta el fondo de mi garganta.
Tras la sonora arcada, retiro su polla porque estando yo boca arriba, y la cantidad de flemas que me genero su perrería me estaba ahogando. Miguel aprovecho toda esa baba y me la fue restregando cual pintor de brocha gorda, por toda la cara.
Aquel gesto, fuera de ser desagradable, me puso a 100 por hora. Miguel que lo debió de ver en mi cara, repitió la jugada. Pero esta vez, yo estaba mas preparado, y aguante estoicamente la follada bucal.
-Madre mía Carmen, como traga este chico. Te debe tener en la gloria, con el trabajo que te esta haciendo.
Cuando Miguel, volvio a sacarla de mi boca, se mojo bien la polla en mis flemas y babas. Arrejunto a su mujer poniendo su coño, en mi cara como antes y la penetro dura y cruelmente.
Carmen, dio un respingo, y un gemido gutural. Entre la carne que tenia en la boca, mas la seca penetración, se moría de placer. Miguel dejo toda su polla dentro del coño, y se quedo parado. Yo por mi parte, estaba devorando el clítoris a Carmen, bastante inflamado andaba ya por estas; y desde el restregaba la lengua hasta el tronco de la polla y huevazos de Miguel.
Parecía que le estaba gustando porque seguía quieto, sin moverse ni un pelo. Supongo que saboreando la caliente cueva de su mujer.
Y así estaba yo chupando coño y tronco de polla a la vez. Por su parte Miguel empezó a penetrar despacio a su mujer. Degustando la dilatación que la estaba sometiendo su ancho pene. Cuando llevaba un buen rato follandola, la separo un poco y volvió a meterme la empapada polla en la boca. Ahora si daba gusto mamar esa peluda polla. Tenia el delicioso sabor a hembra que emanaba Carmen. Cuando el vio, que la tenia lo suficientemente limpia, volvió a acercar a su mujer, y la penetro de nuevo.
Aquella polla ya volaba dentro de esa vagina. Miguel, la sacaba casi hasta la punta, y se la clavaba a su mujer, de un golpe seco.
Otras veces cogía ritmo, como si un conejito se tratatara, y zas zas zas.
Sudor, mucho sudor empezamos a generar allí los tres. Miguel cada un rato, volvía a hacer la jugada de sacar la polla y limpiarla en mi boca. Cada vez el sabor de Carmen era mas intenso, se notaba que algún micro orgasmos había tenido entre el trabajo al clítoris, mas la follada.
Note que Miguel empujaba un poco a su mujer hacia arriba, y me ponía el culo en la boca. Yo seguía con lo mío, creo que estaba a punto de tener agujetas de tanto chupar y lamer.
Sabia lo que iba a pasar, así que me dedique a hidratar todo lo que pude ese culo.
Y así fue, Miguel volvió a colocar el coño de su mujer en mi boca y poco a poco empezó a metérsela en el culo.
-Cariño, que bueno es este Juan. Fíjate como te ha dejado el culo, que me te he metido el capullo, y ni te has enterado.
Desde mi posición venia como poco a poco, Juan iba penetrando el ano de su mujer. Era una imagen dantesca, pero morbosa a partes iguales.
De un momento a otro, la tenia toda dentro, y solo podía ver los gordos y peludos testículos. Que, debido al esfuerzo, estaba goteando sudor que iba cayendo en mi cara.
Después de un par de arremetidas, el cerdo de Miguel, saco la polla de su mujer, y decidió que era hora de un buen culo boca. Y quien era yo para negarle nada a estos maduros viciosos.
Esto ya eran terrenos pantanosos. Del dulce néctar vaginal, habíamos pasado al amargor anal. Pero, aun así, conseguí aguantar las arcadas, y deje limpita aquella polla.
Miguel por su parte, cuando la vio bien lubricada, volvió a metérsela a su mujer. Esta vez no fue tan delicado. Empezó a follarse ese gordo culo, con rabia. Yo veía su polla entrar vigorosa y sus huevos zarandeándose orgullosos.
Y aquí ya poco duramos. Por su parte, note que Carmen por el sabor y cantidad que emanaba su más que dilatado coño, empezó a correrse. Yo no aguante, y comencé una larga y espesa corrida en su boca.
Miguel al sentir nuestras corridas, se derramaba sin concesión dentro de su señora.
Estábamos exhaustos de la larga follada que nos habíamos pegados. Carmen se dejó caer encima mío. Miguel aún seguía con la polla en su culo, y yo seguía dando dulces lengüetazos, haciendo relajar el coño.
Carmen a petición de Miguel, se trago todo mi semen. Y se dedicaba a limpiar mi falo, con obediencia ciega.
Ingenuo de mi pensaba que el polvo, había acabado. Cuanto me equivocaba.
Según se fue quedando flácida la gorda polla Miguel la saco, y se quedo mirando el ojete dilatado. Ayudo a su mujer a ponerse de rodillas, y yo no sabía lo que venía.
Miguel apunto el culo de su mujer a mi boca. Sin asco ni miramiento, empecé a relajar el rojizo ano.
-Carmencilla, quiero que aprietes y vayas sacando mi corrida del culo, para que el cerdo de Juan, la disfrute y se coma.
Poco a poco iba notando el sabor fuerte del semen de Miguel. Grumos gordos iba lamiendo y guardando en mi boca sin rechistar. El seguía a nuestro lado, mirando y observando la limpieza anal que le estaba propinando a su esposa; sin perder detalle.
Cuando vio, que ya estaba bien limpia, la pidió que se diera la vuelta y se tumbara conmigo.
Ella se giro despacio, y se fue tumbando encima mío. Era una pasada sentir su suave y caliente piel. Tenía colores, y estaba sudada, pero daba lo mismo. Se acerco a mi boca, y empezamos un beso vicioso con la leche de Miguelito. Yo arrejunte todo lo que tenia y se lo pase a su boca, que sin pensarlo relamió y se tragó sin dejar grumo alguno. Volvió a besarme, caliente viciosa. Como hembra bien follada, y tratada.
Besándonos estábamos, cuando de retente empecé a notar humedad, como liquido caer. El cabronazo de Miguel estaba empezando a mearnos encima.
-Así se termina una buena follada, con meada…jajajaja
Carmen dejo de besarme, lo miró fijamente y abrió la boca. El empezó a mearla por toda la cara, intentando atinar en la boca. Por mi parte todos los meados, que había pasado por la cara y boca iban cayendo en mi cara.
Ella retenía y hacia gárgaras con el orín, que luego pasaba a mi boca, y yo escupía hacia fuera.
Otras veces, pasaba de mearla a ella, para mearse en mi cara. Cerré los ojos porque escocia, pero tampoco quería perderme esta imagen tan sucia y perversa.
La meada fue larga, pero poco fue acabando. Al terminar se fue de vuelta a sillón, y se dejo caer, con peso cansado de tanta caña.
Por nuestra parte Carmen y yo, nos quedamos fundidos, en un húmedo beso, y saboreando todos esos sabores que teníamos en nuestras bocas.
CONTINUARA
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