El harén de Luna I: El principio
La rutina de la cuarentena se rompe cuando la novia de Luna se queda a dormir. Lo que empieza como una noche tranquila se transforma en un espectáculo de deseo prohibido, donde cada beso y cada caricia bajo las sábanas es un desafío para la discreción. ¿Hasta dónde estará dispuesto a llegar el silencio para ver lo que ocurre?
Luna y yo mantuvimos el contacto después de su derrota en el campeonato de Voley y acabó mi etapa como entrenador. Congeniamos muy bien y ambos acabamos en una relación de lo más común.
Nunca comentamos de nuevo nada de lo ocurrido con Esther, su madre. Además, nuestra relación como suegra y yerno acabó siendo de lo más cordial. Parecía que todo había sido un sueño de aquellos días de campeonato, no existió ni tan siquiera una mirada cómplice entre nosotros desde que me presenté formalmente como el novio de Luna.
Llevábamos un tiempo como pareja cuando el COVID llegó a nuestras vidas y decidimos pasarlo juntos en mi piso. Al principio iban a ser sólo dos semanas, ¿recordáis?
La primera semana el sexo fue maravilloso y continuo. Teníamos todo el día para nosotros, pero poco a poco la monotonía se fue apoderando de la relación. Nuestro sexo no era malo, pero se había vuelto más un proceso que otra cosa: nos acostábamos en la cama (o rara vez en el sofá) a ver la tele, estudiar o leer. Si uno de los dos quería llevarlo más allá, tocaba al otro hasta que aceptaba y acabábamos la faena en unos 15 minutos.
Lo único que consiguió romper un poco la rutina de cuarentena fue el cambio de pastillas anticonceptivas de Luna. La farmacia de mi casa no tenía las que ella tomaba, así que su doctora le recetó unas nuevas. Como por arte de magia, su copa B acabó siendo una copa D. Pero pronto se nos acabó “la novedad” del nuevo tamaño de sus pechos.
Finalmente, la cuarentena acabó y poco a poco entramos en la “nueva normalidad”. Luna y su madre decidieron que lo mejor ahora que todo volvía a lo de antes, era que Luna volviese a su casa.
_____
Luna había hecho muy buena amistad con sus nuevas compañeras de la universidad, creando un grupo de amigas con algunas que ya conocía anteriormente. Decidieron entre varias quedar un sábado para ir a la playa.
Luna y su amiga Noa se quedaron el viernes noche a dormir en mi casa, así por la mañana Luna podría coger mi coche, recoger a un par de amigas más e ir hasta la playa con el resto; Noa vivía en dirección contraria, así que pensamos que era lo mejor.
Noa era la amiga que mejor me caía de todo el grupo, teníamos un humor muy parecido aunque habíamos tenido poco trato. Medía aproximadamente 1,55, con el pelo largo y morena. No destacaba por tener un gran culo ni unas grandes tetas, era más lo que se conoce como petite. No me había fijado mucho en ella; además de ser la amiga de Luna, era lesbiana.
Ya después de cenar y charlar un rato, decidimos prepararnos para dormir. Luna y yo nos acomodamos rápido, nos pusimos nuestros pijamas y nos sentamos en la cama a esperar. Luna se tumbó entre mis piernas abiertas mientras yo quedé medio incorporado. Empecé a acariciarle la cabeza mientras hablábamos de nuestros planes.
¿Quieres que le diga a Noa de dormir contigo? No sé si el sofá-cama es muy cómodo
Tú lo que quieres es espiarnos mientras dormimos, pervertido - dijo Luna riendo
En ese momento, la imagen de Luna y Noa en mi cama comiéndose la una a la otra empezó a formarse en mi cabeza.
Bueno, si sólo vais a dormir entonces no os voy a espiar
Ya te gustaría… Calla que nos va a escuchar.
Seguimos hablando de nuestro fin de semana, de cómo íbamos a hacer cada cosa, pero yo ya no podía sacar de mi mente la imagen de Luna y Noa fusionadas en un 69.
Pocos minutos después Noa apareció por la puerta, asomando tímidamente la cabeza.
¡Ah mira! Ven, que estábamos hablando de mañana.
Noa entró a la habitación, con su pantaloncito corto de pijama y su ligera camiseta de dormir. Verla sólo hizo añadir más detalles a mi fantasía. Cruzó la habitación y se sentó en la esquina contraria a donde estábamos nosotros.
Por cortesía, Luna se apoyó en mi muslo para incorporarse un poco, y entonces notó mi polla ya completamente erecta. Se paró un segundo y me recriminó con un “ponte bien!”, a lo que yo me senté completamente. Luna hizo lo mismo, apoyándose del todo en mi cuerpo como respaldo. Quedando mi polla aprisionada entre mi abdomen y su perfecto culo.
Luna y Noa siguieron hablando, pero no puedo recordar ni una sola palabra de aquella conversación. En cuanto había cogido la posición, Luna había empezado a realizar unos suaves movimientos con todo su cuerpo que movían mi polla.
Tengo un poco de frío
Luna aprovechó su propio comentario para mover de forma más exagerada su culo sobre mi polla, haciéndome moverme para tapar nuestros pies con la fina sábana. Poco a poco consiguió subir la sábana de forma disimulada hasta su cintura.
Yo rodeé a Luna, quedando mi mano derecha bajo la tela y la mano izquierda encima. Me abrí paso entre su pequeño pantalón hasta tocar su rasurado coño. Estaba increíblemente mojada.
Luna en ese momento me introdujo a la conversación, haciéndome partícipe con preguntas y opiniones que, una vez más, nunca podré llegar a recordar. Sinceramente, no sé ni cómo podía decir cosas con sentido en ese momento. Mientras masajeaba el clítoris de Luna en suaves movimientos circulares, miraba a los ojos a su amiga Noa y contestaba a sus preguntas.
Luna, que había pasado a acariciar mi brazo con sus uñas, pronto empezó a clavarlas ligeramente en mi antebrazo. No llevábamos ni cinco minutos así y ella ya empezaba a notar que iba a correrse.
Aproveché para incluir unos movimientos de mano a mi intervención a la conversación, dando una pequeña tregua a Luna y disimulando delante de Noa, haciendo que viese mis manos y no sospechase que debajo de la sábana pasaba algo.
Después de esos segundos de disimulo, metí de nuevo la mano debajo del pequeño pantalón de mi novia, que me recibió de nuevo con el coño mojado. Metí la primera falange dentro de ella.
Hmm… Sí, yo también lo creo - Luna disimuló su gemido como una experta
Aprovechando mi dedo húmedo, volví a castigar su clítoris con unos movimientos aprendidos. Arriba, abajo, arriba, abajo, círculo a la izquierda, círculo a la izquierda, círculo a la derecha, arriba, abajo, arriba, abajo… Lo bueno de la rutina en el sexo con tu pareja es que acabas aprendiendo la manera más fácil de hacer que se corra. No tuve que repetir muchas veces el ejercicio para surgir efecto.
Luna volvió a clavarme las uñas en el brazo, esta vez con más intensidad. Retiré de nuevo la mano con un movimiento casi natural y me froté la nariz con el canto de la mano. Aproveché esos dos segundos para inspirar bien el olor a Luna en mis dedos.
Quería follármela ya, como hacía tiempo que no pasaba.
Por supuesto Noa estaba siendo un pilar en nuestro calentón y su presencia aumentaba mis fantasías de verlas frotándose y comiéndose durante horas, pero empezaba a sobrarme que estuviera allí.
Puse de nuevo mi mano a la acción, repitiendo de nuevo los movimientos; arriba, abajo… Esta vez no había completado la secuencia ni tres veces cuando Luna volvió a clavar sus uñas en mi antebrazo. Ignorando sus señales, continué con mis movimientos. Las uñas de Luna se clavaban cada vez más fuerte, hasta que ya no pudo aguantar más.
La pierna izquierda de luna dió un espasmo por el orgasmo y ella rápidamente lo aprovechó para girarse e incorporarse, mirando a la pared de espaldas a Noa.
¡Joder que susto me has pegado Luna!
Jajaja, perdona, voy a por agua ¿queréis algo?
Luna me miró directa a los ojos, recriminando con la mirada, pero también con una cara de cachonda que no podía ocultar. Se giró hacia Noa con la sonrisa mejor actuada que podía poner en ese momento.
¿Tú quieres algo Noa? ¿Agua fría?
No, gracias
Luna se fue de la habitación. Se hizo el silencio durante unos segundos y para romper la tensión, decidí rellenar el hueco hablando.
Le he comentado a Luna que si quieres, mejor quédate tú en la cama y yo me voy al sofá, que estarás más cómoda
Sólo podía pensar “Por favor, que diga que no”, pero había que seguir siendo amable.
No, no. Que no quiero molestar, estoy bien en el sofá
Como tu decidas, de verdad que no me importa
¿De qué habláis?
Luna entró de nuevo a la habitación y la verdad era que mi novia era espectacular. Mis ojos fueron directos a su pantalón de pijama gris, que mostraba una pequeña mancha de humedad.
Sí que tienes frío jajajaja
Parecía que no era el único que se fijaba en Luna. Viniendo hacia nosotros, sus pechos se movían por la gracia de su movimiento natural. Sus tetas estaban aprisionadas en su pequeña camiseta de tirantes y se coronaban con sus dos pezones transparentándose, completamente erectos.
Ya tía, y encima con las pastillas están enormes - respondió Luna hincando una rodilla en la cama para toma su posición - ya casi no me cabe nada, mira
Y sin más, Luna se levantó la camiseta, dejando caer sus dos grandes pechos, que rebotaron brevemente.
¡Luna, tía! Jajajaja
¡Si ya las has visto mil veces!
Se hizo el silencio unos segundos mientras luna se frotaba ligeramente los pechos bajo la mirada ininterrumpida de Noa.
Además hoy las tengo como una piedra - Luna había pasado ahora a apretujarse ambos pechos, que se desparramaban entre la apertura de sus dedos - mira, toca
Mi novia se acercó de rodillas a su amiga, que seguía absorta con la visión de sus pechos. Noa le preguntó con la mirada y Luna le cogió rápidamente las manos para ponerlas en sus grandes pechos. Noa los masajeó unos segundos, dejando caer un bufido involuntario.
Joder, si…
Y de pronto, conectó de nuevo con la realidad, recordando de repente que no estaban solas. Se puso roja como nunca antes había visto a nadie mientras cruzábamos miradas. Fue a decir algo, pero la boca de Luna la interceptó.
Y la besó de la forma sensual en la que únicamente pueden besarse dos mujeres. Luna sujetó con delicadeza la cintura de su amiga y su cara con la mano izquierda. Sonrió con esa “maldad” sexual que tanto me gustaba y empezó a besar con lengua a Noa.
Pese a ser besos de puro deseo, los movimientos de lengua de Luna eran para darme un pequeño espectáculo, salía de la boca de Noa y le lamía los labios, forzando que abriese la boca para que sus lenguas se encontrasen.
Noa todavía seguía aferrada a las tetas de mi novia, pero soltó una de sus manos para agarrarle también el culo.
Separaron sus bocas y Luna aprovechó para levantar la camiseta a su amiga, que levantó los brazos y se dejó hacer mientras intentaba recuperar su respiración entrecortada. Noa volvió a recordar que la situación era extraña y como si alguien hubiese tocado un timbre, giró de nuevo su mirada hacia mi
Pero yo no…
Tranquila que él no te va a tocar
Luna se había deshecho también de su camiseta y empujó suavemente a Noa del hombro, que se tumbó en la cama. Yo tomé distancia mientras ellas tomaban posición.Mi novia se colocó entre las piernas de su amiga, agarrando los laterales de su pequeño pantalón. Noa separó el culo del colchón para facilitar el trabajo.
Una vez ya había desnudado a su amiga, mi novia se tomó unos segundos para contemplar su cuerpo y con una sonrisa se lanzó de nuevo a comerle la boca. Con una mano Luna se apoyaba en la cama y con la otra, iba recorriendo suavemente el cuerpo de Noa. Se detuvo en los pezones, tirando y apretando de ellos, ella respondía con pequeños jadeos, gemidos y risas.
Sus lenguas no paraban de jugar dentro y fuera de sus bocas, con Luna siguiendo con mi pequeño espectáculo privado. Pronto no pudo contenerse y bajó su mano del todo, acariciando por primera vez su coño.
Bffff - Noa sopló de nuevo en cuanto notó el primer contacto y atrajó con más fuerza la cabeza de mi novia junto a la suya
Luna recorrió con dos dedos el coño de su amiga, quien volvió a soplar en respuesta. Cada vez que Luna completaba el recorrido, Noa soltaba un pequeño bufido, hasta que mi novia se centró en su clítoris.
Noa tiró las manos hacia atrás, juntándolas sobre su cabeza y dejó de prestar atención a los besos de Luna para empezar a gemir.
Luna me miró con una sonrisa enorme de satisfacción y lujuria y pasó a lamer los pezones de la lesbiana sin apartar su mirada de mis ojos, succionando y pasando la lengua con rápidos movimientos sobre ellos. Abría bien la boca, cogiendo la mayor cantidad de su pequeño pecho y succionaba con fuerza mientras su lengua torturaba sus pezones.
Una vez se había divertido, mordió muy suavemente el pezón de su amiga y volvió su mirada a ella.
¿Quieres que te coma el coño?
Sí…Sí joder
Mi novia entonces se despidió del pezón de Noa con un beso y bajó a la altura del coño de Noa mientras se deshacía de su pantalón.
La amiga lesbiana no podía más que gemir, moviendo la pelvis arriba y abajo mientras mi novia le devoraba el coño. Luna le metió dos dedos a su amiga, que instintivamente bajó sus manos y las puso sobre su cabeza, agarrándose a su pelo.
Noa empezó a ponerse roja, con la boca abierta y dando pequeños espasmos, hasta que finalmente se corrió, no sin antes avisar a mi novia.
Bfffff… Me corro, si sigues me corro, joder…
Su amiga intentó cerrar las piernas con un fuerte espasmo, pero Luna siguió castigando su clítoris y su punto G con menor intensidad. Cuando Noa dejó de temblar, mi novia levantó la cabeza, con una sonrisa enorme y una cara de guarra aún mayor. Noa la atrajo hacia arriba, tirándole del pelo y la recibió con un beso muy húmedo.
Bffff, joder tía cómo me pones - dijo la amiga entre jadeos, antes de volver a atacar la boca de mi novia
Luna seguía sobre Noa, morreandose mientras sus manos se acariciaban todo el cuerpo y se rozaban ligeramente sus sexos.
¿Quieres comerme el coño? - le preguntó Luna despegándose de un beso que parecía no tener fin
Su amiga sólo asintió, mientras Luna le mordía suavemente el labio inferior. Aprovechó que separaban sus bocas para llevar sus pechos a la cara de su amiga, que volvió a bufar.
Bffff, son enormes - y acto seguido, empezó con su festín; agarrando, amasando y besando las tetas de Luna mientras se deleitaba con sus pezones.
Mi novia gemía, con los ojos cerrados mientras se frotaba el coño con una mano y disfrutaba de los cuidados de Noa. Finalmente, abrió sus ojos y reparó en mí, parecía que se había olvidado completamente. Me sonrió de nuevo y me hizo el gesto de un beso. Yo me acerqué a ella y nos empezamos a besar. Luna me apartó con un delicado empujón y me miró a los ojos.
¿Te gusta cómo sabe su coño en mi boca?
Sus palabras me volvieron loco y sin apenas haberme tocado, estaba a punto de explotar. Su mano me apartó de nuevo, como un gesto que decía “a tu sitio”, y yo obedecí, volviendo a mi lugar en la cama.
Luna bajó de nuevo su cuerpo, desenganchando sus pechos de su amiga, que la miró como a quien le quitan un juguete, pero se volvieron a fundir en sus besos. Cuando Luna se separó de nuevo, sólo tuvo que asentir para que Noa saliese de debajo e intercambiaran posiciones. Se colocó entre las piernas de mi novia y sacó la lengua para empezar a subir y bajar, bastaron sólo un par de lametones para que Luna se pusiera al borde del orgasmo.
La levantó del pelo, como ella le había hecho antes y la atrajo hacia a su boca.
Quiero ver cómo sabe en tu boca
Y de nuevo, se fundieron en un beso, mientras Noa seguía jugando con sus manos en el clítoris de Luna, quien no tardó en inundar sus bocas con gemidos mientras su pelvis daba fuertes espasmos.
Gírate - dijo Noa bajando de nuevo a su posición.
Luna hizo caso, tumbándose boca abajo, pero su amiga le dió un suave tirón del pelo, que encendió, más si cabe, a mi novia.Con mi novia a cuatro patas, Noa empezó a agarrar sus nalgas y soltar sus bufidos.
Yo no lo pensé más y decidí que era mi momento. Me deshice de mi pantalón, completamente humedecido de mi líquido preseminal y me coloqué sentado delante de Luna.
Tenía la polla completamente tiesa, hinchada y goteando delante de la cara de mi novia, que la miró sólo un segundo, porque Noa sacó su lengua y separando las nalgas de Luna, empezó a comerle el coño. Por su cara, supe al instante que la habilidad de Noa estaba a un nivel muy lejos del mío.
Luna era incapaz de controlar su cuerpo. Luchaba por abrir los ojos, pero estos se quedaban entrecerrados, la boca abierta y todos sus músculos en tensión. Un arrebato de dominancia me hizo intentar tomar el control de la situación. Introduje mi polla en la boca de Luna, que hizo lo posible por hacerme una mamada.
Pese a que no podía dar el 100%, el roce de su lengua un par de veces bastó para que notase que no iba a aguantar mucho, así que queriendo dar un paso más, me puse de rodillas, dispuesto a follarle la boca.
Se la introduje de nuevo, llevándola más al fondo. Empecé a intentar controlar la situación, pero aquello era demasiado. Quería aguantar un poco, que Luna se corriese con su amiga y ser yo el último en jugar con su coño, llenándolo de mi leche… Pero crucé una mirada con Noa, que había asomado sus ojos de entre el perfecto culo de mi novia, y no pude aguantar más.
Empecé a correrme en la boca de mi novia, a la vez que su amiga le provocaba otro orgasmo. Luna no pudo aguantarlo todo y empezó a atragantarse con mi semen, su saliva y su poco control respiratorio en ese momento.
Apartó su cara, mientras tosía y los últimos hilos de mi leche cayeron sobre el colchón, creando una clara mancha de fluidos sobre la cama.
Levanté la cara de Luna, preocupado; pero allí estaba ella, con los ojos cerrados, la cara llena de una mezcla de fluidos y una amplia sonrisa de satisfacción.
Creo que me voy a la ducha - Dijo con una voz entrecortada
Mire hacia el lado, Noa se había levantado con la misma preocupación que yo, pero ahora se reía.
Ambas se fueron al cuarto de baño y yo cambié las sábanas rápidamente. ¿Qué acababa de pasar?
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