Xtories

Juegos en la noche

Despierta con la mano de tu amante sobre tu pecho y tu polla presionando contra tu espalda. La noche se vuelve un juego de sensaciones donde cada movimiento, cada beso y cada gemido se intensifica hasta el clímax compartido.

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Despierto en medio de la noche con una de tus grandes manos sobre mi pecho derecho, jugando con el pezón y tu polla durisima apretando contra mi espalda. Levanto un poco la pierna y aprovechas para ponerla entre mis piernas, perfectamente encajada entre mis labios. Tu glande presiona contra mi clitoris que acusa hasta los más leves movimientos que haces. Mientras sigues castigandome los pezones, entre mis piernas donde antes tu polla estaba prisionera piel con piel, ahora empieza a resbalar debido a la humedad con la que mi cuerpo responde perfectamente al tuyo. Gimo y te pido que me la metas, que me la claves hasta el fondo pero quieres seguir toturándome un poco más. Me besas en la oreja, tu respiración se acompasa con el suave movimiento que sigues con las caderas, resbalando entre mis labios. Cuando te aprietas contra mi, la punta de tu capullo ardiendo se aprieta contra mi clitoris que palpita y quiere que no pares, que sigas castigandolo, que tus manos, tu boca, tu polla siempre estén ahi. Giro mi cuerpo hacia ti, pero dejando las caderas igual y aprovechas para empezar a jugar con el pezón en tu boca. Absorbes mamando suevemente, luego rodeas con la lengua y cuando tu boca deja de estar pegada noto el frio que dejas. Vuelves a rodearlo con tus labios calientes y suaves y ese contraste baja desde mi pecho hasta el mismo centro de mi coño como si hubiera un cable que los conectara. Estamos de lado, como haciendo la cucharita. Me levantas un poco la pierna y me penetras con un movimiento rápido, hasta el fondo. No me lo esperaba en este momento y se me escapa un fuerte gemido. Todo el calor que antes sentia fuera ahora está dentro, licuando mis órganos, abriendo mi carne que antes estaba huerfana. A la vez sigues castigando mis pezones, apretando un poco más, al estar de lado, con una sola mano tocas los dos a la vez, presionando los dos timbres y haciendo con eso que me vuelva loca. Ya no respiro, ya solo cojo aire y exhalo con gemidos que salen de mi cuerpo palpitante por su propia iniciativa.

Te mueves dentro de mi, y ahora usas tu mano para rodear mi cadera, ir bajando hasta el pubis y por último poner tu dedo directamente sobre mi clitoris. Me tienes atrapada, no puedo moverme porque me rodeas por todos lados, sólo puedo seguir el balanceo que tu imprimes a tu movimoento cada vez mas rápido. Me siento completamente atada a ti y eres tú quien controla mi respiración, mi movimiento, mi placer, mi vida. Alcanzo a decirte: ¡córrete conmigo! Y noto que mi coño se deshace, un liquido muy caliente sale de él para añadir aún mas lubricacion. Aceleras el movimiento, estamos casi gritando, cada embestida es un escalofrio, un escalón de placer y finalmente llega la liberación. Echo la mano hacia atrás y te agarro el culo, clavo mis dedos para que no te separes, nuestro cuerpos estan tensos con los espasmos del orgasmo compartido. Movimientos que eran acompasados se vuelven espasmódicos. Mi coño rezuma mis fluidos mezclados con tu leche y noto como bajan por la curva entre el culo y la pierna, dejando un rastro cálido que pronto se enfriará. Nos estremecemos, mis piernas tienen un movimiento incontrolado, entre temblores y espasmos y tu polla sigue soltando leche. Sigues agarrado a mi teta, a un pezón que ya no tiene fuerzas para ponerse duro, saturado de sensaciones. Tu movimiento cada vez es más lento y mis gemidos empiezan a acallarse mientras nuestro cuerpos siguen tamblando ya con los residuos del placer disfrutado. Giro mi cabeza un poco más para poder besarte en la boca pero no quiero que te salgas todavía. Me gusta sentir como volvemos ambos a un estado de reposo, tu polla va perdiendo consistencia poco a poco y mis labios de van deshinchando. Aunque son las 4 de la madrugada te doy las gracias por haberme despertado así, por haber cumplido una de mis fantasías. Poco a poco, así enredados, vamos volviendo a un estado de somnolencia ya completamente relajados.