La perversión me sedujo 13
Silvia y Gloria creían conocer el poder, pero una noche oscura les enseñó el placer de la sumisión. Ahora, vestidas con cadenas y vergüenza, buscan en el Club Nocturno la confirmación de su nueva realidad: ser propiedad de otras. ¿Están listas para perder su nombre y su orgullo a cambio de un placer prohibido?
NAIYA Y NAYLA
Por lo que se marcharon a su casa, para entrar para dejar sus cosas. Las dos se desnudaron para darse una ducha, excitadas y cachondas se volvieron a correrse en la ducha para salir limpias para asesarse, cortándose las uñas, y cambiando su aspecto como teñirse el pelo de otro color y cortándose las puntas, cambiando sus aspectos, completamente.
Mirándolas ahora, no parecían las chicas de antes por su aspecto.
En ese momento, tocaron a la puerta dos detectives, poniéndolas nerviosas a ambas. Silvia fue abrir la puerta, mientras que Gloria permanecía detrás de ella.
–¿Quién es? –preguntó Silvia.
–La policía, abra la puerta. –dijo el detective.
Silvia abrió la puerta para preguntarles sobre su visita a su apartamento.
–Hemos, encontraron unas fichas de personal en el Club Pantera Negra, el cual pone que eran empleadas del local una tal Silvia y Gloria. Diciendo sus apellidos.
–Sí, servíamos copas, bailábamos en la barra. –respondió Silvia.
–Muy bien. –dijo el detective.
–¿Pueden acompañarnos a la comisaria para hacer una declaración? –preguntó el otro detective.
–Sí, esperen un momento. –dijo Silvia.
–Vamos a vestirnos y coger los abrigos y les acompaños. –respondió Gloria.
La verdad que estaban muy nerviosas, y algo alteradas por la situación, por lo que comenzaban a preocuparse por todo lo que había pasado.
Ellas, se pusieron otra ropa, se maquillaron un poco, dejándose las lentillas, que se habían puesto las dos para cambiarse el color de sus ojos. Detrás de eso, se marcharon con los policías, bajando por el ascensor y entrando en el coche patrulla.
El silencio se hizo en el interior del coche, por lo que, en unos minutos, llegaron a la comisaría, en la cual entraron para declarar. Pero una policía mujer les dijo que tenían que hacerles un reconocimiento físico, ya que todas las demás chicas les habían hecho uno.
–Hola, somos las agentes que les va hacer el reconocimiento médico. –dijeron ellas.
–Vale, muy bien. –dijo Silvia junto con Gloria, que fueron desnudándose y quitándose toda la ropa.
Estaban desnudas con las anillas en sus pezones, con un collar al cuello con una cadena que la unía. Una cadenita unía las anillas de los pezones y luego presentaban unas anillas en los labios vaginales.
Las agentes femeninas, fueron haciendo las fotos de su cuerpo, anotando las marcas de los latigazos, en sus pechos, vagina, espalda y culo. Para luego, anotar que tenían dos grandes vibradores metidos en las vaginas y en su ano.
–No vamos a tardar. –dijeron ellas, indignadas por ver todo aquello.
Fueron sacando los vibradores, mientras a Silvia y a Gloria, soltaban un gemido de placer. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemían de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemían de placer.
Que rápidamente se pusieron rojas coloradas, pidiendo disculpas.
–¡Lo siento, no pretendíamos soltar un gemido de placer! –dijo Silvia.
Las agentes estaban flipando que sus fluidos vaginales salían de sus partes, viéndolas que estaban excitadas y cachondas perdidas. Ellas, metían los dedos junto con un bastoncillo para recoger restos de fluidos, provocando otros gemidos de placer. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemían de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemían de placer.
–¿Os duele? –preguntó Begoña, que era una de las agentes.
–No, la verdad es que estamos excitadas y cachondas perdidas. –dijo Silvia.
–Nos gusta mucho. –dijo Gloria.
–No entendemos como os han llegado hacer todo esto. –dijo Begoña.
–Es una denigración para la mujer total. –dijo Vanesa.
–Se les va a caer el pelo a los dueños del prostíbulo. –dijo Begoña.
–Vamos a requisar todo esto porque son pruebas contra el club de alterne. –dijo Vanesa, que era la otra policía.
Fueron quitándoles todos los complementos de esclavas que le habían puesto Patricia y Diana.
–Podéis vestiros para hacer la declaración. –dijo Begoña.
Las dos fueron a vestirse limpiándose con unas toallas que les dejaron para tener sus partes limpias y aseadas. Estuvieron en el despacho declarando lo que hacían en el club. Ellas, realmente no habían sufrido eso, pero habían sido testigos y habían sometido algunas chicas como Amas.
Esta coartada, les ayudó mucho ya que la salida para ir a buscar a Mónica como a Elisa, las salvó de que las imputaran junto con los demás acusados, por lo que ellas sólo tuvieron que prestar la declaración de lo que habían visto en el club para irse luego a su casa.
Luego, que las sometían, las humillaran y denigraran esas dos Amas Negras, que no conocían de nada, les ayudó para montar su coartada perfecta, aunque su mentalidad ahora era diferente.
Silvia como Gloria, veían las cosas de diferente lado en ese momento, al haber sido sometidas de manera brutal y salvaje como al resto de esclavas sexuales. Ellas mismas, se habían convertido en unas esclavas sexuales, las cuales se excitaban y se ponían cachondas de recordar lo que había pasado hacía unas horas en el aparcamiento del hospital.
Las pasaron al cuarto de declaraciones para contar lo que habían visto y había hecho a las demás, contando en que trabajaban y todo eso. Ellas contaron que eran camareras y bailarinas y que en ocasiones entraban en los cuartos oscuros para prostituirse como esclavas sexuales.
De esa manera, detrás de la declaración, se marcharon para su casa, en autobús ya que las habían traído en coche, por lo que no les quedaba más remedio que coger uno.
Durante el camino de regreso, iban pensando en todo lo que había sucedido, rememorando en lo que habían experimentado en el aparcamiento, siendo sometidas por aquellas dos Amas Negras.
–Gloria, sabes una cosa. –dijo Silvia.
–¿Qué? –respondió Gloria.
–Estoy excitada y cachonda, recordando como nuestras Amas Negras, nos sometían de esa manera tan brutal. –dijo Silvia.
–Sí, es verdad. –dijo Gloria.
–Yo, también, estoy excitada y cachonda Silvia. –dijo Gloria.
–No sabemos nada sobre nuestras Amas, no las conocemos. –dijo Silvia.
–Nos han requisado como prueba policial, que nos han puesto nuestras Amas Negras. –dijo Silvia.
–Sí, es verdad. –dijo Gloria, meditando las palabras que había escuchado decir a Silvia.
–¿Podíamos haberles preguntado si nos los devolverían? –preguntó Silvia.
–No, creo que fueran a devolvernos todas las pruebas, Silvia. –dijo Gloria.
–¿Por qué no vamos al Club Nocturno para comprar unos packs de esclava? –preguntó Gloria.
–Sí, es otra opción. –dijo Silvia.
–Puede que nos encontremos con algunos conocidos. –dijo Silvia.
–Sería una vergüenza total que nos vieran en la sección de artículos para esclavos, comprado artículos sobre ellos. –dijo Gloria.
–Si, pero siempre podemos decir que es para alguno de nuestras esclavas, y salir del paso, volviéndonos a casa. –dijo Silvia.
–Nos estamos arriesgando demasiado, Silvia. –dijo Gloria.
–Después de habernos escapado de la acusación de la policía, declarando como si hubiésemos sido esclavas del club de alterne. –dijo Gloria.
–Pero estoy muy excitada y cachonda perdida, y pienso que tú lo estás también. –dijo Silvia.
Las dos se bajaron en una parada justamente para ir al establecimiento que tenían enfrente hasta caminar hasta la puerta.
–¿Lo hacemos? –preguntó Gloria.
–¿Damos el paso de convertirnos en unas esclavas sexuales? –preguntó Gloria.
–Una vez que entremos, poco vamos hacer. –dijo Gloria, algo con miedo de quela viesen o que le reconocieran.
–Sí, sin duda alguna es un cambio de un extremo al otro. –respondió Silvia.
–Yo, también, lo creo, Silvia. –dijo Gloria.
–Después de lo que ha sucedido en el aparcamiento, necesito sentirlo en mi cuerpo la humillación, la denigración y el sometimiento por parte de una Ama. –dijo Silvia.
–Si, yo lo siento, también. –dijo Gloria.
–Lo que hemos empezado a sentir en el aparcamiento con esas dos Amas Negras, ha sido bestial, y hasta me estoy corriendo con sólo pensarlo. –dijo Gloria.
–Si, no se si las vamos a ver de nuevo o si fue un hecho puntual encontrarnos con ellas. –dijo Silvia.
Ambas, entraron al local para ir a la sección de BDSM a la estantería de los diferentes packs de Amas, sumisos, y Switch. Una dependienta que iba desnuda con su collar y con sus anillas, las habló.
–Hola, es un placer atenderlas. –dijo Maika.
–¿En qué puedo ayudarlas? –preguntó Maika.
–Queremos ver los artículos para esclavas, unos packs de esclavas. –dijo Silvia.
–Pues, esas estanterías están todos los artículos para nosotras las esclavas. –dijo Maika.
–Pueden mirar lo que les guste, y cuando quieran algo, me llaman que acudiré para atenderlas y cobrarlas en la caja. –dijo Maika.
–¡Vale, muchas gracias! –dijeron ellas, yéndose a la sección siguiendo mirando las estanterías con todos aquellos artículos de BDSM.
Cuando pasaron unos minutos, viendo que esas dos clientes se paraban en los packs de esclavas, cogiendo diferentes cajas para leer la etiqueta sobre las cosas que contenían, la esclava se acercó a ellas para intentar ayudarlas a decidirse.
–¿Cuáles nos recomiendas? –preguntó Gloria.
–Enseguida. –dijo Maika.
–Venid por aquí, chicas. –dijo Maika, llevándolas a la estantería de ofertas de los packs.
–¿Queréis comprar unos packs de esclavas? –preguntó la esclava dependienta.
–Si, estamos interesadas en ellos. –dijo Gloria.
–Los packs que están en oferta son estos, además los tenéis de diferentes materiales como es la plata o en oro. –dijo Maika.
–¿Cuál es la diferencia? –preguntó Silvia.
–Unos 60 euros de diferencia por el material. –dijo Maika.
–Son iguales, lo único que ahora estamos ofertando unos regalos por comprar uno de ellos. –dijo Maika, que estaba contenta de hacer dos buenas ventas esa noche.
–Regalamos, el grabador de nombres de esclavas, un lubricador afrodisiaco y una sesión de BDSM de iniciación que es voluntaria. –dijo Maika.
–Además, sesiones durante tres meses con una Ama que la seleccione, ya que la esclava no puede elegir, sino es la Ama quién la elige. –dijo Maika.
–Si, os interesa eso, sólo debéis de decírmelo para saber vuestros gustos si es para vosotras o si los packs son para otras dos esclavas. –dijo Maika.
–Es una buena oferta, la verdad. –dijo Gloria.
–¿Qué es ese bote que tiene añadido ese pack? –preguntó Silvia.
–Son las inyecciones de pigmentación del cambio del color de la piel para las esclavas blancas o negras. –dijo Maika.
–Hay Amas que quieren que sus esclavos, cambien el color de la piel a su esclavo a su gusto y placer. –dijo la esclava Maika.
–Entiendo. –dijo Silvia.
–Además, se incluyen en los diferentes packs de esclavas como regalo. –dijo la esclava dependienta.
–Elijo ese pack de esclava con ese bote de pigmentación de cambio de color de piel. –dijo Silvia.
–Yo, también cojo lo mismo. –dijo Gloria.
–¡Muy bien! –dijo Maika, cogiéndolos para cobrarlas los paquetes.
–¿Además, quieren el regalo de la sesión de BDSM? –dijo Maika.
–Si, queremos el regalo de una sesión de BDSM, gratuita. –dijo Silvia.
–¡Muy bien! –dijo Maika.
Maika, pasaba por la caja registradora todo lo que habían comprado, mientras ellas estaban siendo humilladas, y denigradas visualmente por varias Amas que miraban de los clientes del local como era Ama Aaliyah.
Silvia como Gloria, seguían mirando los artículos de la zona de las esclavas, qué hasta ese día, nunca les había interesado estar mirando los artículos de esa sección. Pues las que entraban ahí, se daba por sentado que eran sumisas o sentían curiosidad por ser sumisas.
Estaban viendo otros packs suplementarios en los que se incluían un bozal de caballo, una montura, unas riendas y unas espuelas junto con un látigo para caballos, junto con bolsas de azucares que les daban a las yeguas como premio dentro del juego de Ama/yegua.
Esto le gustó a Silvia que cogió una caja para ir a mirarla, mientras que Gloria cogía otra por el estilo, miraban lencería y ropa interior que solían llevar las esclavas sexuales, botas, y joyas.
Ambas iban cogiendo las cosas para que luego cuando viniese la empleada para recogerlas, se las añadiera a su compra. Ciertamente, estaban haciendo una buena compra para ellas.
Sin ellas, percatarse habían sido observadas por otras personas que vigilaban todos sus movimientos, todo lo que tocaban, cogían y miraban la sección de esclavos, que estaban mirando.
Además, porque eran dos chicas muy guapas y bellas, que no pasaban de forma inadvertidas en absoluto ninguna de las dos.
Maika, vino para coger todas las cosas nuevas para cobrárselas y meterlas en las bolsas.
–Os informo que hay Amas interesadas en haceros la sesión de BDSM. –dijo Maika.
–Las sesiones se harán cuando las Amas, lo decidan y quieran. –dijo Maika.
–Os llegarán los mensajes o la llamada por el móvil. –dijo Maika.
–O incluso, pueden hacérosla ahora mismo durante la compra de los packs de esclavas. –dijo Maika.
–¿Para quienes son los collares? –preguntó Maika.
–Lo preguntó para grabar los nombres de las esclavas en los collares, en las pulseras, en las anillas hasta en los vibradores. –dijo Maika.
–No sé si son para vosotras o para vuestras esclavas. –dijo Maika.
–Los collares de esclavas son para nosotras. –dijeron las dos, algo nerviosas y avergonzadas.
–Decidme vuestros nombres de esclavas o los reales, porque podéis inventarlos, también. –dijo Maika.
–Aunque si no lo tenéis claro, aún, los nombres de esclavas los suelen poner las Amas, que os someten. –dijo Maika, viendo que ambas se quedaron pensándolo.
–Esperadme un momento, que me llaman en otro sitio. –dijo Maika, dejándolas a solas, esperando.
–Podéis seguir mirando las cosas. –dijo Maika.
–No os preocupéis que no hay nada por lo que avergonzarse. –dijo Maika.
–Ser una esclava sexual, tiene sus ventajas, y ninguna desventaja, ya que debemos obedecer y servir a nuestra Ama. –dijo Maika, tratando de transmitirles tranquilidad.
La esclava se fue para hablar con unas chicas que estaban allí, para hablarlas sobre el tema. Todas las miraban analizándolas de arriba abajo hasta que volvió Maika con la respuesta.
–Me han dicho vuestros nuevos nombres de esclavas, que vais a llevar a partir de ahora. –dijo Maika.
Maika fue grabando los dos nombres que le había ordenado grabar en los collares y en todos los artículos que habían comprado.
–¿Y cuáles son? –preguntaron las dos, con incertidumbre.
–Me han ordenado que os lo dirán ella en persona. Y que de momento no lo debéis de conocer los nombres. –dijo Maika.
–Sólo os puedo decir que aquellas Amas, os han estado observando desde el primer momento en el que habéis entrado en el local, así como mirando las secciones de las esclavas sexuales. –dijo Maika.
–Lo ha elegido una Ama de origen árabe que está allí, mirándoos desde que entrasteis en el local, junto con otras Amas. –dijo Maika.
–Pensad que depende del nombre que llevéis, la Ama que os lo ha puesto, tiene derecho de propiedad sobre vosotras. –dijo Maika.
–De esa manera, os dará vuestra primera sesión de BDSM. –dijo Maika.
–En la que seréis sometidas, domadas, adiestraras, como esclavas sexuales. –dijo Maika.
–Además si elige que aprendáis otro idioma por el nombre de origen del que os han puesto, lo haréis. –dijo Maika.
–¡Os ha solicitado ir a verla para agradecerle haberos puesto vuestros nombres de esclavas! –dijo Maika.
–Además quiere haceros la sesión de BDSM gratuita, ya que me ha dicho que tiene ahora un par de horas libres para hacérosla. –dijo Maika.
–Podéis ir o no, y hacerlo otro día, pero dependerá del huevo libre que tenga y será cuando ella lo ordene. –dijo Maika.
–Creo que debéis de aceptar su invitación para darle las gracias por los nombres. –dijo Maika.
–¿Cuál es nuestro nombre? –preguntaron ellas.
–Sólo ella os lo dirá, aunque os lo he ido grabando en todas las cosas que habéis comprado. –dijo Maika.
–Vale, entonces ¿A dónde tenemos que ir? –preguntó Silvia.
–Veis, aquel pasillo al fondo donde comienzan las salas de BDSM, os espera en la sala de espera. –dijo Maika.
–Quizás haya elegido la sesión de BDSM, hacerla ahora o quiere que le presentéis vuestros respetos por haberos puesto vuestros nombres de esclavas. –dijo Maika.
Maika les puso unas citas rojas en el tobillo y en la muñeca izquierda con los nombres de esclavas en las etiquetas para que todo el mundo al pasar las reconociera como unas esclavas sexuales más.
–Seguidme las dos detrás a un paso detrás de mí, con la mirada en mis pies sucios. –dijo Maika, que comenzó a caminar viendo como Silvia y Gloria la obedecían, mientras que los demás ojos, observaban como dos chicas estaban siendo humilladas y denigradas con las etiquetas en sus muñecas y sus tobillos.
–Al salir de la sección de esclavas, debéis de id desnudas caminando detrás de mía. –dijo Maika.
–Es una orden de la Ama que os está esperando y además es una del local a las chicas que aceptan la sesión de BDSM gratuita, darles la máxima humillación y denigración posibles. –dijo Maika.
Maika, veía como iban desnudando las dos para quedarse totalmente desnudas con las cintas rojas en las que se leía claramente, esclavas.
–Tranquilas, esclavas. –dijo Maika, que observaba como las miraban todos con los que se cruzaban y mucha gente a lo lejos, mirando las etiquetas rojas, y viéndolas con la cabeza agachada mirando los pies a un paso de ella.
Tanto Silvia como Gloria estaban muy excitadas siendo humilladas en público. Jamás, se habían dado cuenta de tanta humillación, hiciera que sus coños estuvieran soltando sus fluidos por sus piernas. No se estaban corriendo, pero faltaba poco para ello, sintiéndose muy sucias y cerdas las dos.
Maika, se detuvo para ponerse delante ellas, que seguían mirando a sus pies, pero esta vez de frente.
–Poneros de rodillas ante mí, esclavas. –ordenó Maika.
–Mirad a mis pies descalzos, sin atreveros a levantar la mirada, esclavas. –ordenó Maika.
Las dos se pusieron de rodillas, guardando silencio sin decir nada, esperando, mientras el sudor y el nerviosismo, corrían por su piel, excitadas y cachondas perdidas. Ellas, pensaban que la sesión de BDSM, había comenzado, por lo que se encontraban muy excitadas y cachondas perdidas, obedeciéndola como si fuera su Ama.
Realmente, eso mismo que estaban sufriendo ellas en sus carnes, se lo habían hecho pasar a otras esclavas y esclavos suyos, de manera cruel. En el fondo su pensamiento era contradictorio, pensando en cómo les gustaba ser humilladas y denigradas, después de estar con aquellas dos Amas de raza negra, las cuales, las sometieron, doblegando su voluntad y sus coños, al ritmo de los tambores africanos, convirtiéndolas en unas puta zorras necesitadas de ser maltratadas y humilladas.
–Hacedme una reverencia con la cabeza para a continuación besar mis pies sucios, y terminar por lamerme los pies, esclavas. –ordenó la esclava Maika.
La esclava había estado todo el día caminado descalza por lo que tenía los pies muy sucios. Era una norma que las chicas que compraran los packs de esclavas y solicitaran la sesión de BDSM gratuita, lamerían sus pies por orden de la Ama que les hubiera puesto sus nombres.
–Que vuestra Ama que os ha bautizado con vuestros nombres está delante nuestra, viéndoos vuestra entrega y cómo os denigráis vosotras mismas ante ella y otras Amas, esclavas –dijo Maika.
–Ahora, quiero que me lo supliquéis, esclavas. –dijo la esclava Maika.
Ellas, supieron lo que quería que les dijese, así que se lo preguntaron sumisamente.
–¡Por favor, mi Ama Maika! –dijeron las dos esclavas, humillándose ante ella.
–Nos da permiso para limpiar sus pies sucios con nuestra lengua, mi Ama Maika. –suplicaron las dos esclavas.
–Cuando chasque los dedos, lo haréis, esclavas. –dijo la esclava Maika, complacida de haber obedecido la orden de su Ama, sometiendo a esas dos esclavas nuevas.
¡Chas, Chas! –se escuchó unos chasquidos, que hizo que las dos esclavas comenzaran a besar y lamer sus pies, delante de mucha gente presente.
Las dos lamían sus pies hasta dejárselos limpísimos, lamiendo las plantas de sus pies hasta limpiar la suciedad que había entre los dedos hasta chuparlos todos, dejándola sus pies muy limpios.
La esclava Maika, se levantó apartándolas sus caras con las plantas de sus pies, para levantarse.
–¡Parad, esclavas! –dijo la esclava Maika, poniéndoles dos cintas rosas con sus nombres “esclava Naiya, y esclava Nayla” en sus cuellos para tirar de ellas para que se pusieran caminar detrás de ella y para que la gente viera bien sus nombres de esclavas.
Maika fue caminando por todo el local, mientras las iba exponiendo a la vista de los clientes, de otras Amas y de otras esclavas.
En esas, había un grupo de Amas dominantes que las conocían, pero con el cambio del color del pelo, las lentillas de los ojos y con el estilo de pelo diferente, no las reconocieron.
Sin embargo, pensaron al principio que eran Silvia y Gloria, pero pensaban que no podía ser, ya que sus amigas no eran esclavas, lo que siguieron mirando el comienzo de la humillación pública ante ellas y los demás.
Maika, iba paseándolas a la vista de todos los que estaban en el local y en las habitaciones de BDSM, haciendo una sesión hasta qué en una de ellas, una de las Amas, las reconoció.
–Pero, si son Silvia y Gloria. –dijo Natalia, parando de dar con el látigo a su esclava, que había contratado una sesión de BDSM.
–Creo que son ellas, pero tienen otro peinado, no estoy segura. –dijo Natalia.
–Nosotras, lo hemos pensado, también. –dijeron Isabel y Marta, que continuaron con su sesión de BDSM.
–¿Esas no son Silvia y Gloria? –preguntó Laura, que estaba paseando a su esclavo, con un cinturón de castidad y con un plug anal, vibratorio que hacía que gimiera el esclavo como una puta zorra más ante todo el que le viese.
–¡Besa mis botas, esclavo! –ordenó Laura.
–Si, mi Ama Laura. –respondió el esclavo, besando sus botas, mientras ella se paraba para lamérselas y limpiándoselas.
–No lo sé, nos ha dejado un poco sorprendidas si realmente son ellas. –dijo Selene.
–Cuando han pasado por delante nuestras, iban mirando al suelo o a los pies de Maika, por lo que no nos hemos fijado muy bien y no hemos podido verlas la cara con detalle. –dijo Marta.
–Sin duda, es una incógnita, a menos que alguna de nosotras vaya a verlas, y asegurarnos de si son ellas o no lo son. –dijo Denisse.
Maika, llegaba a donde estaba su Ama Aaliyah para arrodillarse ante ella y besar sus pies en señal de respeto, obediencia y sumisión.
–Poneos de rodillas con las manos pegadas en las rodillas con las palmas hacia arriba, con vuestra mirada a los pies de mi Ama Aaliyah, esclavas. –dijo la esclava Maika, poniéndose de rodillas ante ella.
–Hola, mi Ama Aaliyah. –dijo la esclava, besando sus pies descalzos.
–Le traído a las nuevas esclavas, a las que les ha puesto su nombre de esclavas de Naiya y Nayla. –dijo Maika.
–¡Muy bien, esclava! –dijo Ama Aaliyah, mirando a las dos nuevas.
–Vosotras dos esclavas de mierda. –dijo Ama Aaliyah.
–¡Qué hacéis que no estáis dándome las gracias por bautizaros como unas putas cerdas asquerosas, esclavas! –dijo Ama Aaliyah.
–Le pedimos perdón y disculpas mi Ama Aaliyah. –respondiendo las dos esclavas, haciendo la reverencia y besando sus pies.
–Así me gusta, unas esclavas y perras blancas de momento, humilladas y denigradas ante una chica musulmana como yo. –dijo Ama Aaliyah.
–¡Tráeme los collares, esclava! –ordenó Ama Aaliyah.
–Además, sus perfiles de gustos y preferencias sobre lo que les gusta a estas dos esclavas. –ordenó Ama Aaliyah.
–Si, mi Ama Aaliyah. –respondió la esclava Maika.
La esclava trajo todas las cosas que habían comprado para que su Ama Aaliyah, las fuese abriendo y mirando su contenido. Cogió uno de los packs de esclavas, y fue cogiéndolos para ponérselos a una de ellas.
–¡Poneros de rodillas con las piernas abiertas y las manos detrás de la cabeza, esclavas! –dijo Ama Aaliyah.
–No quiero que ninguna de las dos, abra su boca, porque si no os castigaré, severamente esclavas. –dijo Ama Aaliyah.
Aaliyah fue poniendo las pulseras en las muñecas y en los tobillos de las esclavas, para a continuación ponerles las anillas en sus pechos, pegando éstas unos gemidos de dolor, pero manteniendo la boca cerrada. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemían las esclavas. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemían las esclavas.
–¡Sentaros, abriros las piernas como si os fuesen a follar como unas putas zorras que sois ahora, esclavas! –ordenó Ama Aaliyah.
Las dos esclavas la obedecieron, para poco después ponerles las anillas en sus labios vaginales, y meterles un vibrador de gran tamaño por su vagina y otro por su ano, que se pusieron en marcha, haciendo gemir a las dos esclavas de placer y de dolor al ponérseles los pezones erectos con las anillas conectadas con una cadenita y perforando sus tetas. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemían las esclavas. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemían las esclavas.
Fue conectando las cadenitas a las anillas, para ponerles los collares en sus cuellos, volviéndose a poner de rodillas sentadas sobre sus pies, abriéndose de piernas con las manos detrás de la cabeza.
Después les puso los collares en el cuello, enganchando las cadenas a ellos.
–¡Muy bien, esclavas! –dijo Ama Aaliyah.
–Ahora, vamos a dar una vuelta, que quiero mostraros ante todos. –dijo tirando de sus collares, haciéndolas caminar a cuatro patas detrás de ella.
Aaliyah iba caminando y detrás de ellas, iban sus dos esclavas blancas, desnudas y mirando a sus pies, pasando mucha vergüenza, coloradas y rojas por ello, pero excitadas y cachondas perdidas, soltando sus fluidos resbalándose por sus muslos.
–¡Veis, como sois unas putas esclavas de mierda! –dijo Ama Aaliyah.
–Este es vuestra nueva vida y vuestra nueva realidad, sirviéndonos a nosotras que somos vuestras Amas y dueñas, esclavas. –dijo Ama Aaliyah.
Iba paseándolas con dificultad porque nunca habían caminado a cuatro patas como unas perras, por lo que poco a poco iban mejorando, y eso era consciente Aaliyah, siendo muy comprensiva.
Mientras Maika, iba grabando sus nombres en todo lo que habían comprado, pero como la Ama que les había puesto su nombre, le dijo que lo escribiese en árabe.
–¡Vamos, esclavas! –ordenó Ama Aaliyah.
–Levantad la mirada para que os puedan ver bien vuestras caras todo el mundo a vuestro alrededor, y que sepan quienes sois. –dijo Ama Aaliyah.
–Unas esclavas de mierda, unas putas zorras asquerosas, guarras y cerdas. –dijo Ama Aaliyah.
Ellas, levantaron su mirada, para ver la tienda y a todos los clientes que las miraban a los ojos y a sus caras, poniéndose coloradas y sintiendo vergüenza. Estuvo caminando por todo el local, por los pasillos de las habitaciones de las sesiones hasta que volvieron a donde estaba la esclava Maika.
–¡Dame la solicitud de sus gustos para la sesión gratuita, esclava! –ordenó Ama Aaliyah.
–Si, mi Ama Aaliyah. –respondió la esclava.
–¡Qué interesante, esclavas! –dijo Ama Aaliyah.
–Os gusta todo lo que sea humillación y denigración animal, esclavas. –dijo Ama Aaliyah.
–Además, os gusta que os sometan chicas de raza negra o de otra raza, haciéndoos sentir como simples animales u objetos. –dijo Ama Aaliyah.
–Tenéis mucha suerte, porque hay varias compañeras que son de raza negra como son Denisse, Selene y otras más. –dijo Ama Aaliyah.
–¡Vamos a dar otra vuelta, para que os acostumbréis a ir a cuatro patas como perras que sois, y para que dejéis de sentir vergüenza, esclavas! –dijo Ama Aaliyah.
–Sobre la sesión de BDSM gratuita que regalamos al comprar el pack de sumisa, yo no la voy a dar, esclavas. –dijo Ama Aaliyah.
–Voy a mostraros a todas y a presentaros a las demás Amas del local, ya que habéis puesto que os gusta ser sometidas por una Ama Negra. –dijo Ama Aaliyah.
Iba por los pasillos de las estanterías con las dos esclavas detrás de ella, una a cada lado, mientras la gente las miraba.
–Mira son dos esclavas que están siendo sometidas, cariño. –dijo una mujer.
–Sí, además, las hemos visto entrar muy bien vestidas. –dijo otra.
–Pues, míralas ahora. –dijo otro.
–¡Ja, ja, ja! –reían algunos.
Todo eso las hacía que estuviesen más humilladas y denigradas, pasando mucha vergüenza, pero, por otro lado, estaban muy excitadas y cachondas perdidas. Ahora, se daban cuenta todo lo que estuvieron haciendo ellas a otras esclavas, y entendían todo mejor.
En eso que se acerca Aaliyah a varias compañeras que estaban en sus sesiones con sus esclavos. De las tres chicas, una reconoció a Gloria y a Silvia.
–Hola, Marta, Isabel, Natalia. –dijo Aaliyah.
–Hola, Aaliyah. –dijeron ellas, mirando a las esclavas.
–Os presento a estas dos chicas nuevas aspirantes a esclavas que han comprado el pack de esclava hace un rato, y han solicitado la sesión de BDSM gratuita. –dijo Aaliyah.
–Se llaman desde hoy, Naiya y Nayla. –dijo Aaliyah, que estaba paseándolas y presentándolas a todas las Amas con las que se cruzaran.
–Saludad putas esclavas asquerosas. –ordenó Aaliyah.
Las dos esclavas hicieron la reverencia para detrás besar sus botas para presentar sus respetos, obediencia y sumisión. Cuando las esclavas fueron a besar las botas de Natalia, les dijo algo al oído de cada una de ella algo en secreto sin que las demás lo supieran o se dieran cuenta.
–Luego me decís, ¿Qué hacéis las dos de esta manera? –preguntó Natalia.
–¿Y cómo os veis como esclavas y perras blancas las dos? –preguntó Natalia.
–Mira por ahí vienen Denisse y Selene. –dijo Isabel.
–¡Saludad, esclavas! –ordenó Aaliyah.
–Hola, chicas. –dijeron ellas, mientras que las esclavas besaban sus botas y hacían la reverencia con respeto, obediencia y sumisión.
–¿Quiénes son estas esclavas? –preguntó Selene.
–Son unas nuevas esclavas de esta noche, se llaman Naiya y Nayla. –dijo Isabel.
–Muy bien, esclavas. –dijeron ambas.
–Bueno, nos vamos a seguir con las siguientes. –dijeron Selene y Denisse.
–Creo que os tocan estas esclavas. –dijo Aaliyah, dándoles el informe con los gustos de la solicitud de la sesión de BDSM.
–¡Ajá, ya veo! –dijo Denisse, cogiendo las cadenas de las esclavas para darle una a Selene, comenzando a llevárselas para su habitación de juegos.
–Bueno, nos vamos que estas son las últimas que nos tocan esta noche de madrugada. –dijo Selene.
–¡Muy bien, vamos todas a nuestras habitaciones! –dijo Marta.
Natalia se quedó mirando como se llevaban a sus amigas para someterlas a una sesión de BDSM por parte de Selene y Denisse. Seguramente, no sabría cómo iban a salir después de ella, ya que eran muy crueles y sádicas ambas.
Eran dos Amas Negras que les gustaba someter a chicas blancas de ojos azules, verdes y de pelo rubio, por lo que iban a disfrutar de lo lindo. No sabía, porque se encontraban en esa situación Silvia y Gloria, y de por qué había accedido a convertirse en unas esclavas sexuales, pero suponía que después, se lo preguntaría a ellas directamente.
–Todas las chicas blancas como vosotras sois unas putas zorras, muy guarras y cerdas, y esta noche lo vais a demostrar, esclavas. –dijo Denisse, que no se había dado cuenta que eran Silvia y Gloria con el pelo teñido, con lentillas y con otro estilo de pelo a las que iba a someter, a domar y adiestrar como esclavas sexuales.
–¡Venga zorras! –dijo Selene.
–Con las piernas abiertas y las manos detrás de la cabeza, esclavas. –ordenó Selene.
–Por cierto, a nosotras si nos gusta que respondáis, esclavas. –dijo Denisse.
–Si, mi Ama Selene, mi Ama Denisse. –respondieron las esclavas.
Ellas se pusieron detrás con un látigo, comenzando a darles latigazos, uno detrás de otro.
–¡Contad los latigazos, y dadnos las gracias, esclavas! –ordenaron las Amas.
–Si mis Amas. –respondieron las esclavas.
–¡Zas! –¡Zas! –¡Uno, dos, tres, cuarto! –¡Aaah Aaah, Aaah! –gemían las esclavas de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemían las esclavas de placer. –¡Muchas gracias mi Ama Selene, mi Ama Denisse!
–¡Zas! –¡Zas! –¡Cinco, seis, siete, ocho! –¡Aaah Aaah, Aaah! –gemían las esclavas de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemían las esclavas de placer. –¡Muchas gracias mi Ama Selene, mi Ama Denisse!
–¡Zas! –¡Zas! –¡Nueve, diez, once, doce! –¡Aaah Aaah, Aaah! –gemían las esclavas de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemían las esclavas de placer. –¡Muchas gracias mi Ama Selene, mi Ama Denisse!
–¡Zas! –¡Zas! –¡Trece, catorce, quince, dieciséis! –¡Aaah Aaah, Aaah! –gemían las esclavas de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemían las esclavas de placer. –¡Muchas gracias mi Ama Selene, mi Ama Denisse!
–¡Zas! –¡Zas! –¡Diecisiete, dieciocho, diecinueve, veinte! –¡Aaah Aaah, Aaah! –gemían las esclavas de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemían las esclavas de placer. –¡Muchas gracias mi Ama Selene, mi Ama Denisse!
–¡Zas! –¡Zas! –¡Veintiuno, veintidós, veintitrés, veinticuatro! –¡Aaah Aaah, Aaah! –gemían las esclavas de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemían las esclavas de placer. –¡Muchas gracias mi Ama Selene, mi Ama Denisse!
Las Amas les estuvieron dando unos 25 latigazos, uno detrás de otro a cada una, pero luego se intercambiaban para darles otros 25 latigazos para terminar, dándoles unos 50 latigazos.
Durante los latigazos, comenzaron a gemir de placer y excitadas perdidas, comenzaron a correrse de placer y de gusto, gimiendo como unas putas zorras blancas. –¡Aaah Aaah, Aaah! –gemían las esclavas de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemían las esclavas de placer. –¡Aaah Aaah, Aaah! –gemían las esclavas de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemían las esclavas de placer.
Mientras estaban dándoles los latigazos, varias Amas, pasaron a ver la sesión ya que las suya habían terminado, por lo que se quedaban mirando, disfrutando como veían que Selene y Denisse, doblegaba la voluntad de esas chicas para convertirlas en unas esclavas sexuales obedientes y fieles sin voluntad alguna.
–Es increíblemente cautivador verlas. –dijo Isabel.
–Si. –dijo Marta.
–En su hoja, pusieron que les gustaría ser humilladas y denigradas por unas chicas negras, así que están recibiendo lo que han solicitado. –dijo Aaliyah.
Natalia miraba como sometían a sus amigas hasta convertirlas en unas esclavas sexuales más como otras, siendo vulgares objetos y animales de compañía sin derechos ni bienes. Sólo servían para obedecer a sus Amas y dueñas, anteponiendo todo por delante de ellas.
Mientras tanto Naiya como Nayla, recibían latigazos, uno detrás otro, haciendo que se corrieran de placer, teniendo una serie de orgasmos seguidos que las dejaban temblando de placer y de gusto con unas caras de estúpidas, sonriendo de felicidad como vulgares putas como cuando se las follan brutalmente. –¡Aaah Aaah, Aaah! –gemían las esclavas de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemían las esclavas de placer. –¡Aaah Aaah, Aaah! –gemían las esclavas de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemían las esclavas de placer.
Detrás, ambas Amas, se pusieron un arnés con un gran consolador de gran tamaño, cogiendo un lubricante que lo embadurnaron hasta acercarse a los culos de las esclavas, los cuales al sentir que les estaban untando lubricante tanto en el culo como en la vagina, comenzaron a sentir miedo.
Tanto Selene como Denisse, se pusieron delante de ellas, para que las vieran con sus ojos.
–¡Poneros a cuatro patas, esclavas! –ordenó Selene.
–Si, mi Ama Selene, mi Ama Denisse. –respondieron las esclavas, colocándose a cuatro patas, mientras que el resto de las Amas dominantes, habían terminado sus sesiones de BDSM para sentarse en los bancos de la habitación, mirándolo todo.
Las caras de las esclavas eran un poema de terror, se reflejaban en sus caras el miedo a esas pollas negras de gran tamaño. Hacía un tiempo, cuando eran Amas hacía unas semanas, vieron esas mismas pollas como sodomizaban a muchas esclavas, reventándolas tanto analmente como vaginalmente.
Y ahora, eran ellas, las que las iban a probar y a disfrutar como putas zorras que se habían convertido. Además, tanto Selene como Denisse, les gustaba coger la cadena y tirar de los collares de las esclavas, haciéndolas que mirasen al frente, viendo las personas que las estaban mirando, humillándose y denigrándose ante ellas.
Era una manera de humillación y de denigración para las chicas nuevas que se habían interesado a convertirse en unas esclavas sexuales. Fue cuando tiraron de los collares de ambas, para comenzar a metérselas poco a poco forzando sus culos. –¡Aaah Aaah, Aaah! –gemían las esclavas de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemían las esclavas de placer.
Las esclavas miraban al frente, mirando a todas las Amas que las estaban viendo, pero con una expresión de dolor en sus caras, que poco a poco se convertía en placer, queriendo ser folladas brutalmente. –¡Aaah Aaah, Aaah! –gemían las esclavas de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemían las esclavas de placer.
El movimiento era simple entraba un poco para que saliera otro poco, pero cada vez entraba más y salía más, hasta que se la clavó entera dentro de sus culos, rompiéndoles el ano, pegando un gran grito de dolor. –¡Aaah Aaah, Aaah! –gemían las esclavas de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemían las esclavas de placer. –¡Aaah Aaah, Aaah! –gemían las esclavas de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemían las esclavas de placer.
Comenzaba la follada brutal, hincándosela hasta el fondo para sacarla, una y otra vez, volviéndolas locas de placer. –¡Aaah Aaah, Aaah! –gemían las esclavas de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemían las esclavas de placer. –¡Aaah Aaah, Aaah! –gemían las esclavas de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemían las esclavas de placer.
Sus caras eran un poema, una cara de dolor que se convertían en felicidad. Las esclavas querían cerrar los ojos, pero los cachetazos de las manos en sus culos, hacían que abriesen sus ojos, mientras sus Amas, tiraban de la cadena, haciendo que mirasen a las Amas que estaban delante. –¡Aaah Aaah, Aaah! –gemían las esclavas de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemían las esclavas de placer.
–Las blancas sois más putas y más zorras de todas. –dijo Selene.
–Si, mi Ama Selene. –respondieron las esclavas, gimiendo de placer mientras eran sodomizadas analmente por una gigantesca polla. –¡Aaah Aaah, Aaah! –gemían las esclavas de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemían las esclavas de placer. –¡Aaah Aaah, Aaah! –gemían las esclavas de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemían las esclavas de placer.
Eso hizo qué durante un rato, comenzaran a correrse de placer como unas zorras, mientras tenían unos orgasmos seguidos, haciendo que soltaran un squirt en el suelo, siendo folladas de esa manera tan brutal. –¡Aaah Aaah, Aaah! –gemían las esclavas de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemían las esclavas de placer.
–¡Dadnos las gracias, esclavas! –ordenó Denisse.
–¡Qué tenéis invitadas, que os están viendo, esclavas! –dijo Selene.
–Mostradlas los felices que sois, siendo folladas por dos Amas Negras. –dijo Selene.
–Repetid, lo que sois ahora y quienes sois ahora, esclavas. –dijo Denisse.
–Si mi Ama Selene, si mi Ama Denisse. –respondieron las esclavas al unísono.
–Somos unas esclavas y perras blancas, mis Amas Selene, Denisse. –dijeron ellas. –¡Aaah Aaah, Aaah! –gemían las esclavas de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemían las esclavas de placer.
–Nuestro nombre es Naiya y Nayla, somos unas esclavas y perras blancas. –dijeron ellas. –¡Aaah Aaah, Aaah! –gemían las esclavas de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemían las esclavas de placer.
Ambas gemían de placer y de gusto, acostumbrándose a la gran polla de sus Amas Negras, poniendo una cara de felicidad con una expresión con una sonrisa de estúpidas que todas las invitadas viendo en sus rostros. –¡Aaah Aaah, Aaah! –gemían las esclavas de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemían las esclavas de placer. –¡Aaah Aaah, Aaah! –gemían las esclavas de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemían las esclavas de placer.
En ese momento, se la sacaron para metérselas por su coño, pegando un gran grito de dolor, mientras las follaban su vagina, acostumbrándose al gran tamaño de esas pollas negras. –¡Aaah Aaah, Aaah! –gemían las esclavas de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemían las esclavas de placer. –¡Aaah Aaah, Aaah! –gemían las esclavas de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemían las esclavas de placer. –¡Aaah Aaah, Aaah! –gemían las esclavas de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemían las esclavas de placer.
Ya daba igual, la compostura, gemían de placer como perras en celo, y ya les daba igual la imagen con que las vieran. –¡Aaah Aaah, Aaah! –gemían las esclavas de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemían las esclavas de placer.
Cada hincada era más intensa, más fuerte y entraba más hasta el fondo para sacársela nuevamente e hincársela nuevamente. De esa manera, estuvieron como unos quince a veinte minutos hasta que no pudieron soportarlo más corriéndose como putas zorras que eran. –¡Aaah Aaah, Aaah! –gemían las esclavas de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemían las esclavas de placer.
En ese momento, entraron seis negros con grandes pollas, que se colocaron y comenzaron a follarlas por todos sus agujeros de sus cuerpos, mientras que Selene como Denisse, se sentaron a ver cómo se las follaban sus esclavos negros. –¡Aaah Aaah, Aaah! –gemían las esclavas de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemían las esclavas de placer. –¡Aaah Aaah, Aaah! –gemían las esclavas de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemían las esclavas de placer.
–Es fantástico como follan vuestros esclavos, Selene. –dijo Marta.
–Verdad que sí. –dijo Selene.
–Si quieres que te follen, Marta. –dijo Denisse.
–Dímelo, y lo hacen con placer. –dijo Selene.
–No, no, quita que me revienta el culo como el coño como a esas esclavas de ahí, que mirad que cara de placer tienen las dos zorras. –dijo Marta.
–Creo que detrás de esa gran follada, no podrán sentarse en una semana. –dijo Isabel.
–¿Estás muy callada, Natalia? –preguntó Aaliyah.
–¿Estás mala o te sucede algo? –preguntó Aaliyah.
–No, para nada. –dijo Natalia.
–Estoy cansada del día que hemos tenido. –dijo Natalia.
–Tiene que ser otra cosa, Natalia. –dijo Denisse.
–Estaba pensando en el Club de alterne la Pantera Negra, que lo cerraron esta noche de madrugada. –dijo Natalia.
–Es verdad. –dijo Selene.
–Allí, teníamos amistades que han detenido la policía por delitos de trata de blancas, prostitución y otros delitos. –dijo Isabel.
–¡Estaban Silvia y Gloria en ese club! –dijo Marta.
–¿Las habrán detenido? –preguntó Marta.
–No lo sabemos. –dijeron Aaliya y las demás.
Natalia, no sabía si decírselo o no, pero viéndolas como estaban siendo folladas brutalmente, se cayó de momento, mientras observaba como se corrían los negros por todos sus agujeros, obligándolas a lamer sus pollas, para limpiárselas. –¡Aaah Aaah, Aaah! –gemían las esclavas de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemían las esclavas de placer.
Pero los negros no estaban satisfechos, así que las obligaron a cambiarse de lugar para volverlas a follar, poniéndoselas duras nuevamente. Comenzaron a follarlas otra vez. –¡Aaah Aaah, Aaah! –gemían las esclavas de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemían las esclavas de placer. –¡Aaah Aaah, Aaah! –gemían las esclavas de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemían las esclavas de placer.
Estuvieron así hasta que todos las follaron la boca, su coño y su culo, corriéndose dentro y por sus cuerpos para irse por la puerta, dándoles las gracias a sus Amas Negras Selene y Denisse, por haberles dado la oportunidad de follarse a dos chicas blancas, mientras les cogía de la cadena para obligarlas a ponerse de rodillas con las piernas abiertas y comenzar a mearles dentro de su boca,
Mearon por turnos hasta que las dejaron llenas de corridas de semen, y de orina, provocándolas otros orgasmos por la humillación que comenzaron a correrse delante de ellas como unas putas zorras. –¡Aaah Aaah, Aaah! –gemían las esclavas de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemían las esclavas de placer. –¡Aaah Aaah, Aaah! –gemían las esclavas de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemían las esclavas de placer.
–¡Limpiad el suelo y lameros la una a la otra, esclavas! –ordenó Selene, mientras continuaban la conversación.
–Si, la verdad que ha sido una redada muy bien planificada. –dijo Selene.
–No, pudo avisarles nuestro contacto en la policía. –dijo Isabel.
–¿No pudo? –preguntó Marta.
–No, porque hubo una denuncia externa que lo desbarató todo. –dijo Denisse.
–Y parece que el jefe ha llamado para informar que todos los empleados han sido imputados, las esclavas han sido liberadas y se han producido muchas perdidas de dinero esta noche. –dijo Denisse.
–¿Cómo estás tan enterada de todo? –preguntó Aaliyah.
–Estuve trabajando esporádicamente en ese club, enseñando a varias chicas a ser Amas. –dijo Denisse.
–Si, igual que yo. –dijo Selene.
–Aun así, se han librado varias empleadas que no estuvieron allí, pero las fichas fueron confiscadas, así que luego a las pocas horas fueron a buscarlos a casa. –dijo Denisse.
–Tú, ven aquí, esclava. –ordenó Selene.
–Lleva a las dos esclavas al baño de los perros para lavarlas. –ordenó Selene.
–Si, mi Ama Selene. –respondió la esclava Maika, que se acercó cuando Naiya y Nayla, habían terminado de limpiar el suelo y de lamerse la una a la otra.
La esclava cogió sus cadenas para llevárselas al baño, donde las lavó con la manguera, les pasó el gel depilador depilándolas completamente menos el pelo de la cabeza.
Detrás, les volvió a poner los collares, las anillas, y todo lo demás, completamente limpias. Fue metiéndoles los vibradores, que se pusieron en funcionamiento, comenzando a gemir de placer.
–Ya veo que os gusta, esclavas. –dijo la esclava Maika.
Maika, con un gel, les daba unos masajes que hacían que todo el dolor desapareciera, comenzando a excitarse y a ponerse cachondas. –¡Aaah Aaah, Aaah! –gemían las esclavas de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemían las esclavas de placer.
–Bueno, ya es suficiente, esclavas. –dijo Maika, tirándolas de las cadenas para que se marcharan detrás de ella como perras detrás de su Ama y dueña.
Lo cierto, era que ambas ya estaban completamente domadas, excitándose con Maika, que cuando se detuvo, besaron sus pies, para comenzar a lamérselos y a chupárselos.
–Muy bien, esclavas. –dijo Maika.
–Tenía los pies sucios de caminar por el local, y sabiendo que soy una esclava, me estáis lamiéndome los pies como si fuerais mis esclavas. –dijo Maika, sentándose ofreciendo sus plantas negras para que las dos esclavas se las limpiaran con su lengua.
–Muy bien, esclavas. –dijo Maika, tirando de su cadena para llevarlas ante las demás Amas las cuales las estaban esperando.
–Muy bien, esclava. –dijo Selene.
–Ahora están limpias y preparadas para la siguiente fase. –dijo Selene.
–¡Comenzad a limpiar las botas, esclavas! –ordenó Selene, que vio como las esclavas Naiya y Nayla, lamían sus botas una detrás de otra como autómatas
Cuando terminaron, que estuvieron relamiendo todas sus botas hasta dejarlas como los chorros del oro, les ordenaron descalzarlas.
–¡Lamed nuestros pies, esclavas! –ordenó Denisse.
–Sí, mi Ama Denisse. –respondieron las esclavas.
Las dos esclavas comenzaron a lamer los pies una por otra hasta que todos los pies y sus plantas estuvieron limpias, para a continuación, dejarles sus pies en sus caras, restregándoselos, mientras se limpiaban sus plantas de sus pies con su lengua.
–La verdad que es increíble que haya detenido a todos. –dijo Isabel.
–Las únicas que se han librado son Silvia y Gloria, que fueron a declarar y las liberaron. –dijo Marta.
–Lo cierto es que el club, cometió ilegalidades, por eso los han detenido e imputado. –dijo Natalia.
–Si, es la verdad. –dijo Aaliyah.
–Dentro de poco, la sesión de BDSM terminará, así que vamos aprovecharla un poco más. –dijo Selene.
–¡Vamos, venid aquí, esclavas! –ordenó Selene, abriéndose de piernas, la esclava Naiya, comenzó a lamer y a chupar su coño, mientras que la esclava Nayla, comenzaba a lamer y a chupar el coño de Denisse. –¡Aaah Aaah, Aaah! –gemían de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemían de placer.
Hasta que, en unos minutos, se corrieron de placer, mientras que las esclavas lamían sus fluidos vaginales, tragándoselos todos los que podían hasta comenzar a mearse dentro de su boca hasta tragarse hasta la última gota.
Detrás fueron lamiéndoles los coños a las demás, incluida Natalia. Las esclavas Naiya y Nayla, lamieron y chuparon todas y cada una de sus vaginas hasta que terminaron de sentir placer las Amas.
–¡Poneros sentadas con las piernas abiertas y las manos detrás de la cabeza, esclavas! –ordenó Selene.
–Si, mi Ama Selene. –respondieron sumisamente las esclavas.
–¡Abrid vuestra boca, esclavas! –ordenó Selene.
Todas estaban comiendo y bebiendo, así que comenzaron a escupirles dentro de la boca comida, y saliva hasta escupirla en el suelo. Las esclavas iban y se las comían para volver a ponerse nuevamente en esa posición.
De manera, que seguían escupiéndolas comida masticada y saliva hasta llenarlas la boca.
–¡Tragárosla, esclavas! –ordenó Denisse.
Las esclavas se la tragaban, cerrando sus bocas para ponerse en la posición, que les habían ordenado.
–El tiempo se ha terminado. –dijo Selene.
–Bueno, nos vamos air yendo que es tarde. –dijo Marta.
–Tengo algo que contaros, y creo que no se si os va a gustar o no. –dijo Natalia.
–¿Sobre qué se trata? –preguntó Aaliyah.
–Es sobre Silvia y Gloria. –dijo Natalia, mirando a las esclavas, que permanecían con la boca abierta, mientras que otras las seguían escupiendo dentro de su boca.
–¿Qué es lo que ha pasado con Silvia y Gloria? –preguntó Selene, continuando escupiendo dentro de su boca.
En ese momento, llegaron Maika y otras esclavas, que se pusieron haciendo cola para ir meándose dentro de las bocas de las dos esclavas. Eso había sido una orden de Aaliyah que era una verdadera zorra y le encantaba humillar y denigrar.
–Hasta que se fueron todas, llevándose Maika a las dos esclavas, tirando de la cadena hasta llevarlas a una habitación, donde estaban sus regalos y su ropa que las preparó.
–Aquí, tenéis una ropa, más acorde con vuestro estatus de esclavas. –dijo Maika, yéndose.
–Si, queréis trabajar como esclavas del club, sólo tenéis que decírmelo para que se lo comunique a dirección y os asignen un trabajo como a mí. –dijo Maika.
La ropa era una falda con unos zapatos y una camiseta con una chaqueta sencilla que abrigaba, pero que no llamaba la atención. Las dos se vistieron para coger sus bolsas e irse.
El tinte y con el agua, su pelo volvió a tener el mismo aspecto que tenía cuando se llamaban Silvia y Gloria, por lo que ahora podían reconocerlas, perfectamente. Por un lado, sentían miedo y vergüenza, pero por otro excitación y morbo por ver como las desenmascaraban públicamente.
–Bueno, ¿Qué es lo que nos querías contar? –preguntó Isabel.
–¡Que las chicas a las que habéis humillado, denigrado hasta someterlas y domarlas eran Silvia y Gloria! –dijo Natalia.
–Pero, ¿Qué tontería estás diciendo Natalia? –pregunto Marta.
Comenzaron a pensar, en los rostros de las dos esclavas. Todas les sonaba sus caras, pero no sabían de qué ni de dónde las habían visto. Desde luego, era una gran sorpresa para todas que se quedaron sorprendidas.
–Es verdad, sus caras nos pareció nada más verlas que eran Silvia y Gloria, pero lo descartamos porque no eran esclavas ni les gustaba serlo. –dijo Isabel.
–O sea, que he bautizado a Silvia como Naiya y a Gloria como Nayla, convertidas en unas esclavas sexuales. –dijo Aaliyah.
–Me habéis dejado de piedra. –dijo Selene, que cogió la hoja de la solicitud, viendo los nombres reales de ellas, con sus DNI, y todos sus datos.
–Tenemos que hablar con ellas. –dijo Denisse.
–No podemos irnos sin saber lo que ha ocurrido. –dijo Denisse.
–Luego, saber porque han entrado al club, para convertirse en unas esclavas sexuales. –dijo Selene.
–¿Han cambiado de gustos o qué es lo que ha sucedido? –preguntó Selene, que las conocía del club de alterne.
–Hemos sometido, humillado, denigrado y doblegado la voluntad hasta que las hemos convertido en unas esclavas sexuales. –dijo Selene.
–No me lo paso a creer. –dijo Selene.
La esclava Maika, fue a buscar a las esclavas cuando iban a irse, diciéndoles que sus Amas, ordenaban verlas.
–Pero, ¿Vamos así vestidas o nos desnudamos? –preguntó Nayla.
–No me han dicho que os presentarais desnudas y mucho menos como esclavas, ya que la sesión de BDSM ha terminado. –dijo Maika.
–Pero, como sois esclavas, debéis de seguir el protocolo. –dijo Maika.
–¡Poneros de rodillas ahora mismo, esclavas! –ordenó Maika, comprobando el nivel de sometimiento de las esclavas.
–Si, mi Ama Maika. –respondieron las dos, arrodillándose para besar sus pies.
–Muy bien, esclavas. –dijo Maika.
–¡Lamed mis pies, esclavas! –ordenó Maika.
–Si, mi Ama Maika. –respondieron las esclavas, comenzando a lamer sus pies para lamer sus plantas, chupar sus dedos y limpiárselos completamente.
–Muy bien, esclavas. –dijo Maika.
–¡Ahora poneros de rodillas con las piernas abiertas y las manos detrás de la cabeza, abriendo la boca! –ordenó Maika.
Las dos esclavas, lo hicieron para ver como Maika ponía su culo en su boca para comenzar a cagarse dentro de la boca de una para cortar e irse a cagarse en la boca de la otra esclava, terminado por dejar su culo para que las dos lamiesen su ano, limpiándoselo.
–¡Ahora abrid vuestra boca, esclavas! –ordenó Maika.
Maika, comenzó a mearse dentro de sus bocas, una detrás de otra, reteniendo su orina para que ambas saborearan su orina hasta que las dos limpiaron su vagina, dejándola limpia completamente.
–¡Qué sepáis que soy una esclava como vosotras! –dijo Maika.
–Pero, habéis sido mis esclavas y mis perras blancas. –dijo Maika.
–Habéis disfrutarlo mucho, tanto como yo, esclavas. –dijo Maika.
–Si, mi Ama Maika. –respondieron las dos esclavas, besando sus pies.
–Habéis entrado aquí como chicas normales, pero me he enterado que erais Amas en el club de alterne y ahora salís siendo esclavas sexuales, unas perras y habéis perdido todos vuestros derechos como personas humanas, esclavas. –dijo Maika.
–Aquí, os dejo las clases que tenéis que asistir dos veces por semana. –dijo Maika.
–Es orden de vuestra Ama Aaliyah, que quiere que aprendáis árabe al poneros vuestros nombres de esclavas Naiya y Nayla. –dijo Maika.
–Ya podéis iros, esclavas. –ordenó Maika.
–Si, mi Ama Maika, como ordene. –respondieron las dos esclavas, arrodillándose para besar sus pies.
Todas las Amas, ya estaba en la calle, esperando a la salida de Silvia y de Gloria. Ninguna quería irse sin verlas, para que les explicaran qué cojones hacían como esclavas en el local.
Tanto Naiya como Nayla, se levantaron para ponerse de pie, para salir por la puerta en donde al llegar al aparcamiento para salir, se encontraron con todas.
–Hola, Silvia, y Gloria. –dijeron todas, mirándolas.
–No sabemos qué es lo que ha sucedido. –dijo Natalia.
–Tranquilas, que la sesión de BDSM ha terminado, pero nos debéis una explicación. –dijo Aaliyah.
–Así que Naiya o Silvia, Gloria o Nayla, como os queráis llamaros ahora, respondernos. –dijo Aaliyah.
–Os pedimos perdón y disculpas por todo lo que ha sucedido esta noche. –dijeron las dos, inclinado su cabeza para disculparse.
–No queríamos que todo terminase de esta manera y con este desenlace. –dijo Nayla.
–Y no queríamos que nadie se enterara, pero cuando una vez dentro del Club Nocturno, una cosa llevó a la otra y terminamos de esta manera. –dijo Naiya.
–¡Vale, pues comenzad a contarlo! –dijo Selene, mirándola a los ojos, que Nayla retiro la mirada para continuar hablando, mientras miraba a las demás.
–Nos hemos enterado que esta noche han hecho una redada en el club, por lo que han detenido a todos. –dijo Isabel.
–Pensábamos que os habían detenido e imputado, también. –dijo Natalia.
–Nosotras estábamos fuera y cuando nos enteramos, vino la policía a nuestra casa para que declaráramos. –dijo Gloria.
–¡Entiendo! –dijo Marta.
–Lo cierto que nosotras hace tiempo que no estábamos trabajando en ese club, sino que nos trasladamos a este como Amas dominantes. –dijo Marta.
–Realizamos las sesiones gratuitas de BDSM que dan de regalo a las nuevas aspirantes de esclavas al comprar el pack. –dijo Isabel.
–Todo es legal, y no hay engaño ni prostitución ninguna. –dijo Marta.
–¿Cómo os han dejado salir? –preguntó Natalia, con curiosidad.
–Han sucedido algunas cosas esta noche de las que nos da vergüenza decirlo. –dijo Gloria.
–Detrás de la sesión de BDSM que habéis tenido con Aaliyah, Selene y Denisse, no creo que sea más grave. –dijo Isabel.
–¡Cuéntanos, lo que ha sucedido! –dijo Natalia.
–Pues, fuimos a buscar a dos esclavas que se habían ido a urgencias porque se habían puesto enfermas. –dijo Silvia.
–Entonces, cuando llegamos al hospital, no las encontramos, y a la salida cuando íbamos acercarnos al coche en una zona oscura, alguien nos cogió del pelo por detrás arrastrándonos por el suelo. –dijo Silvia.
–Nos llevaron a una zona oscura donde había un banco para sentarse. –dijo Gloria.
–Entonces, nos levantaron el pelo, tirándonos de él, haciendo que nos pusiéramos de rodillas para comenzar a darnos bofetadas en la cara con mucha fuerza y sin piedad. –dijo Silvia.
–Es muy fuerte. –dijo Marta.
–Bueno, y ahora venís de la policía, por lo que no os han dejado usar el coche. –dijo Natalia.
–Sí, nos llevaron en su coche para prestar declaración. –dijo Gloria.
–Después de lo que nos pasó, fuimos al club, y los policías nos dijo que habían realizado una redada, pero como nuestros nombres estaban en las fichas, nos llevaron a la comisaria. –dijo Gloria.
–Pues, Isabel como Marta, no os ha reconocido del todo cuando os vieron. –dijo Natalia.
–Cuando os he reconocido, no dije nada, pero creo que era necesario que lo supieran vuestras amigas. –dijo Natalia.
–Lo entiendo. –dijo Gloria.
–Bueno, seguid, contándonos todo. –dijo Natalia.
–¿Habíais venido a comprar un pack de esclava, y todas esas cosas de esclavas? –preguntó Natalia.
–Sí, así es. –dijo Silvia.
–Entonces, después de darnos más de 60 bofetadas, que nos moríamos de dolor, sacaron unos collares y nos los pusieron, arrancándonos la ropa. –dijo Silvia.
–Y con una fusta fueron dándonos en las partes, en los pechos hasta que perdimos la noción del dolor, comenzando a corrernos de placer. –dijo Silvia.
–Sí, ese es el primer paso para someter a una chica para doblegar su voluntad y convertirla en una esclava y perra blanca. –dijo Isabel.
–Pues, en ese estado, nos fue poniendo las anillas, las pulseras y volvió a darnos una serie de bofetadas hasta que nos ordenó abrirnos de piernas para ponernos las anillas en los labios vaginales. –dijo Silvia.
–Luego, empezaron a darnos latigazos en la espalda y en el culo, haciéndonos caminar detrás de ellas por todo el aparcamiento, mientras nos daban en con él. –dijo Gloria.
–Después, se sentaron y nos ordenaron a descalzarlas para lamer y chupar sus pies hasta que se los limpiamos para detrás lamerles sus botas, dejándoselas limpias. –dijo Gloria.
–También, lamimos sus vaginas, corriéndose en nuestras bocas, tragándonos sus fluidos vaginales hasta que comenzaron a mearse en nuestras bocas para al final dejar un poco para mearse por toda la cabeza y el cuerpo. –dijo Silvia.
–Después de todo eso, esas Amas Negras, que no conocíamos de nada, nos dejaron y se marcharon por lo que decidimos irnos a casa. –dijo Gloria.
–Fue detrás de suceder eso, cuando en casa nos lavamos, y nos teñimos el pelo y cambiamos nuestra apariencia. –dijo Gloria.
–Comenzamos a sentir algo diferente en nosotras, como si algo hubiera cambiado desde nuestro interior. –dijo Silvia.
–Fue, cuando aparecieron los policías así que os llevaron a declarar, y pasasteis como unas esclavas sexuales más del local, por lo que os librasteis de ser detenidas e imputadas. –dijo Natalia.
–Sí, pero después de suceder todo eso. –dijo Gloria.
–Nos excitamos rememorándolo todo en nuestras mentes hasta corrernos de placer, así que comenzamos a sentirnos como unas esclavas sexuales más como otras cualquiera. –dijo Gloria.
–¡Lo vamos entendiendo todo! –dijeron todas.
–Tengo el coche fuera, si queréis os llevo a casa, porque como vivo al lado. –dijo Natalia.
–Detrás que nos hayáis explicado todo a todas, lo que ha sucedido. –dijo Natalia.
–Sí, sería genial. –dijo Gloria.
Silvia, se fue a por todas las bolsas para llevárselas y meterlas en la parte de detrás, donde se sentó, sentándose Gloria al lado de Natalia, mientras ésta conducía.
–Entonces, ¿Quiénes son esas Amas que os han sometido y domado? –preguntó Denisse.
–No lo sabemos. –dijeron ellas.
–Lo único que sabemos que eran de nuestra edad, e increíblemente bellas con unos cuerpos espectaculares. –dijo Gloria.
–Eran chicas de raza negra, nos trataron cruelmente, muy salvajemente, y denigrantemente hasta dejarnos así de esta manera. –dijo Silvia.
–Pero no dijeron sus nombres ni hicieron nada, salvo irse, dejándonos en el coche. –dijo Silvia.
La verdad que os han dado mucha caña, por lo que me contáis, tienen pinta de ser Amas expertas, porque os han cogido bien por sorpresa. –dijo Selene.
–Bueno, supongo que vuestras aventuras como Amas, ha terminado para comenzar vuestras vidas como esclavas sexuales. –dijo Selene, mientras que ellas estaban llegando al edificio para aparcar el coche en el aparcamiento.
–Después de lo que ha sucedido esta noche y de la sesión de BDSM que os hemos dado. –dijo Selene.
–¿Qué es lo que vais a ser? –preguntó Selene.
–Ya no podemos volver a ser Amas, después de todo lo que ha sucedido. –dijo Nayla.
–Creo que ahora somos esclavas sexuales. –dijo Nayla.
–De hecho, nada más hablar de esto con vosotras, estamos soltando fluidos vaginales, sintiendo placer como esclavas. –dijo Nayla.
–No, si lo entendemos. –dijo Denisse.
–Si, nosotras hubiéramos sabido que erais vosotras, no os hubiéramos sometido de la misma manera. –dijo Selene.
–Entonces, ¿Os gustan los nombres de esclava que os he puesto? –preguntó Aaliyah.
–La verdad que sí, que nos gusta. –dijo Naiya.
–Pues, está todo dicho. –dijo Marta.
–Si. –dijo Isabel.
–Desde ahora sois unas esclavas sexuales vulgares más como otras que hay en el club, ni más ni menos. –dijo Selene.
–Y como tal os vamos a tratar de acuerdo con vuestro rol de esclavas, porque ya sé que os gusta que os humillen, os denigren y os traten cruelmente y vejatoriamente Amas Negras y de otras razas. –dijo Selene.
–Porque os gusta sentiros inferiores, os gusta ser objetos y ser unas perras en celo, y ser unas esclavas, perdiendo todos vuestros derechos como personas humanas. –dijo Denisse.
–Tanto yo como Denisse, al ser unas chicas negras, os podemos humillar y denigrar cuando lo necesitéis, porque ahora que unas sois esclavas sexuales vulgares más, vuestra necesidad crecerá hasta que no podáis resistir más. –dijo Selene.
–Muchas esclavas se dejan humillar por todo el que se les cruzan. –dijo Denisse.
–Además, nuestros nombres en el móvil, cambiarlos, esclavas. –dijo Selene.
–Añadid la palabra mi Ama a todas nosotras, y vuestros nombres os diré lo que ponemos normalmente. –dijo Aaliyah.
–Se os pondrá esclava Naiya y esclava Nayla. –dijo Isabel.
–Si, mi Ama Selene, como ordenen mis Amas. –respondieron las dos, poniéndose de rodillas para besar sus botas junto con las botas de las demás.
Selene, cogió la cadena de Naiya para tirar de ella, siguiéndola como su perra, mientras que Denisse, tiraba de la cadena de Nayla para que la siguiera como su perra.
–No sé, pero me apetece caminar, chicas. –dijo Selene.
–Si, vamos a irnos caminando. –dijo Marta, mientras todas seguían la conversación entre ellas, ignorando a Naiya, y a Nayla, como esclavas que eran.
Como no iban desnudas, no sucedía nada, ya que iban vestidas a cuatro patas detrás de ellas. La gente las miraba, pero pasaban inmediatamente de seguir mirando, ya que tenían sus propios problemas y quehaceres.
De vez en cuando, se paraban en un banco para sentarse para descansar, mientras las esclavas permanecían de rodillas como unas perras guardando silencio.
–¡Comenzad a lamer nuestras botas, esclavas! –ordenó Aaliyah, que estaba en plan con ganas de humillar.
–Si, mi Ama Aaliyah. –respondieron las esclavas, obedientemente.
Las esclavas comenzaron a lamer las botas una detrás de otra limpiando la suciedad de la suela para ir de una Ama a otra de al lado, las cuales hablaban de lo que había sucedido en el club de alterne y la detención de todos lo que habían estado trabajando menos las dos putas esclavas estas.
–Creo que es un castigo para estas esclavas. –dijo Aaliyah.
–¿Por qué lo piensas? –preguntó Marta.
–Pues, se han librado de ser detenidas e imputadas como todos los demás, pero el destino ha querido que fuesen sometidas y domadas por otras Amas dominantes como ellas. –dijo Aaliyah.
–Si, creo que en algo llevas razón. –dijo Isabel.
–Claro que llevo razón. –dijo Aaliyah, que vio que terminaron de limpiare sus botas para escupirles en la boca y en su cara.
–¡Abrid la boca, esclavas! –ordenó Aaliyah, escupiendo en sus bocas una y otra vez, mientras se reía. –¡Ja, ja, ja, ja! –reía Aaliyah.
Todas siguiendo la conversación, escupían en su cara, ropa y boca, mientras las dos esclavas estaban excitadas y cachondas perdidas.
–Hay una cosa que no os habéis percatado, esclavas. –dijo Selene.
–Cuando sodomizo el culo y el coño de mis esclavas, se vuelven adictas a mi polla negra gigantesca, y además no pueden ponerse en pie como una persona, porque les duele su ano, que se los he roto, abriéndoselos completamente. –dijo Selene.
–Por eso, vais a cuatro patas como unas perras, moviendo el culo. –dijo Denisse.
En eso que se acercaban dos pastores alemanes con una chica que los sacaba a pasear. Selene como Denisse se dieron cuenta.
–¡Quitaros la ropa y bajaros las faldas, ofreciendo vuestro culo para que os follen esos perros, esclavas! –ordenó Selene.
–Si, mi Ama Selene. –respondieron las esclavas, quitándose las faldas y agachándose, poniendo las manos en el suelo para en unos segundos los perros se escaparon a su dueña, y comenzaron a montarlas, follándolas como si fuesen unas perras en celo. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemían las putas esclavas de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemían las putas esclavas de placer.
Ambas se habían quitaron el vibrador anal y vaginal, recibiendo la polla de los perros, que se la metían por su coño y luego por su culo, alternándose mientras ladraban de felicidad. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemían las putas esclavas de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemían las putas esclavas de placer.
–Lo siento, mucho, os pido disculpas. –dijo la muchacha.
–¡Perdonad, que los aparto! –dijo la muchacha.
–No hace falta, deja que se follen a estas perras en celo. –dijo Selene.
–¿Cómo dice? –preguntó la muchacha.
–Estas son mis esclavas y perras blancas, me gusta que tus perros se las follen. –dijo Selene, mirando como gemían los perros corriéndose de placer, mientras que las putas gemían de placer. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemían las putas esclavas de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemían las putas esclavas de placer. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemían las putas esclavas de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemían las putas esclavas de placer.
Tanto Naiya como Nayla, gemían de placer y de gusto, sintiendo como los dos perros les hincaban hasta fondo de sus entrañas, corriéndose varias veces tanto en el interior de su vagina como en su ano. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemían las putas esclavas de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemían las putas esclavas de placer.
–Ves como tus perros dan mucho placer y gozo a mis esclavas y perras blancas. –dijo Selene.
–¿Sueles pasear por aquí, todos los días? –preguntó Selene.
–La verdad que sí. –dijo la chica.
–¿Cómo te llamas? –preguntó Selene.
–Me llamo Elena, y suelo pasear por aquí a menudo, pero hasta hoy no me he encontrado ante esta situación. –dijo Elena.
–Tienes dos perros pastores alemanes, muy bonitos. –dijo Selene.
–Si suelen pasear por aquí, quiero que tus perros follen a mis esclavas de esta manera. –dijo Selene.
–Pero eso que ha sucedido está mal. –dijo Elena, desconcertada ante esas palabras.
–No veo que sea malo, mira a mis esclavas sus caras de felicidad al ser folladas por tus perros. –dijo Selene.
–¡Venid aquí, esclavas! –ordenó Selene.
Las dos se pusieron ante su Ama Selene, para besar sus botas, haciendo la reverencia con la cabeza en señal de respeto, obediencia y sumisión.
–¿Os han gustado que os follen esos perros, esclavas? –preguntó Selene.
–Si, mi Ama Selene. –respondieron las esclavas.
–Nos ha gustado muchísimo, mi Ama Selene. –respondieron las esclavas.
–¡Ves, como no ha pasado nada, María! –dijo Selene.
–Debes de ser muy feliz en casa, dejándote que te follen tus perros, uno detrás de otro, Elena. –dijo Selene, con una sonrisa.
–Yo no,,.. –iba a decir Elena.
–Lo sé, tú no has hecho nunca nada malo. –dijo Selene, cogiéndole su móvil de la mano para darse un toque y añadir su número, poniendo mi Ama Selene.
–¡Ya te puedes ir, que ya te he dado mi número, Elena! –dijo Selene, dejando que la chica se fuese desconcertada y confusa por lo que había visto y hecho esas chicas con sus perros.
Ella, no se había dado cuenta, pero había comenzado a mojar sus bragas, manchando su falda y resbalando por sus medias sus fluidos vaginales, así que pareciendo tan mojigata, era una zorritas más como sus esclavas.
–Bueno, ahora que os ha echado un buen polvo, vámonos, esclavas. –ordenó Selene, levantándose con las demás que continuaron la conversación.
–Ha sido muy bueno, las han follado dos perros pastores alemanes en celo. –dijo Isabel.
–La verdad que sí, mejor oportunidad que esta, no ha podido ser. –dijo Marta.
–La chica estaba cachonda perdida y excitada de ver esa situación. –dijo Denisse.
–¿Habéis visto como resbalaban sus fluidos vaginales por sus medias? –dijo Natalia, que había permanecido callada.
–Si, la verdad que sí. –dijo Selene.
–Por eso, le he anotado mi número de teléfono en su móvil, poniendo mi nombre “Mi Ama Selene.”
–¡Ja, ja, ja! –reían las demás.
–Seguro que, le estará dando vueltas, y pensándolo. –dijo Denisse.
Cuando llenaron sus bocas llenas de saliva, se levantaron para seguir caminado por la calle, mientras que ellas cerraban la boca tragándose los escupitinajos.
Al principio, les daba mucha vergüenza, pero a esas alturas, ya les excitaba y les gustaba, que las pasearan por como perras en celo, desnudas y siendo humilladas de esa forma.
–Bueno, chicas. –dijo Isabel.
–Aquí, se separan nuestros caminos. –dijo Isabel.
–Hasta mañana, Isabel. –dijeron las demás.
Unas calles más adelante, se despidieron Marta y Denisse, las cuales vivían en el mismo bloque, quedándose sólo Selene con las dos esclavas detrás de ella, con Natalia y Aaliyah.
LA ESCAVA SEXUAL ANISA
–Me ha entristecido que tanto Silvia y Gloria, se hayan convertido en unas esclavas y perras blancas. –dijo Natalia.
–Me ha sorprendido y me ha dejado increíblemente impactada cuando vi a Silvia y a Gloria de rodillas a cuatro patas siguiendo a Maika detrás de ella como unas esclavas y perras blancas. –dijo Natalia.
–Si, a mí, también, me lo pareció. –dijo Selene.
–Sin embargo, cuando nos han explicado cómo ha sucedido, pues no me sorprende nada, Natalia. –dijo Selene.
–Fueron sometidas y humilladas de manera sorpresiva y les comenzó a gustar. –dijo Selene.
–Si, es verdad. –dijo Natalia.
–Por ejemplo, tú misma, te hubiera sucedido eso mismo, ahora mismo serías una esclava sexual como ellas. –dijo Selene.
–Pero, por otro lado, no hay nada de malo en cambiar de forma de pensar, y si te sientes esclava sexual, ¿Qué malo hay en serlo? –dijo Natalia.
–¿Por qué no puedes serlo? –preguntó Natalia.
–Si, llevas toda la razón, Natalia. –dijo Selene.
–Pero me daría vergüenza verme como esclava, habiendo sido Ama ante mis amigas o conocidos u otros esclavos.
–¿Y tú, Natalia te verías siendo como una esclava sexual? –preguntó Selene.
–No lo sé, nunca he llegado a pensar esa posibilidad en mí vida. –dijo Natalia.
–¡Has dudado por un momento, Natalia! –dijo Selene.
–Si, lo he pensado ahora mismo. –dijo Natalia.
–No me importaría, probarlo alguna vez. –dijo Natalia.
–Pero, lo malo sería que me gustase como les ha sucedido a Naiya y Nayla. –dijo Natalia.
–¿Quieres probarlo esta noche, Natalia? –preguntó Selene.
–Estamos solas, dejamos a estas esclavas en sus casas, y te vienes a la mía, y allí, te someto, humillándote y denigrándote, Natalia. –dijo Selene.
Natalia se quedó pensándolo, guardando silencio pensando si se atrevería o no. En su cara se reflejaba la duda, excitándose y poniéndose cachonda perdida al pensarlo.
–No digas más, te mueres de ganas por probarlo, Natalia. –dijo Selene.
–Se te ve en la cara. –dijo Selene.
–Además, veo como caen tus fluidos vaginales por tus medias como si fueses una puta zorra de lo caliente que estás ya. –dijo Selene.
–Si, la verdad que me gustaría experimentarlo y probarlo, Selene. –respondió Natalia.
–Mi respuesta a tu pregunta, es que sí, Selene. –dijo Natalia.
–Me gustaría ser una esclava sexual, Selene. –dijo Natalia.
–¿Cómo lo quieres hacer? ¿Qué quieres que haga Selene? –preguntó Natalia, comenzando a excitarse y a ponerse cachonda al extremo con mucho morbo y excitación al decírselo a su amiga Selene.
Selene, lo había comentado en coña, pero vio como sus fluidos vaginales caían por sus piernas, dándose cuenta que estaba muy excitada y muy cachonda perdida al escuchar sus palabras.
–¿Aceptas mi ofrecimiento de convertirte en una esclava sexual? –preguntó Selene, asegurándose de su respuesta.
–Te has excitado y te has puesto cachonda sólo con hablarlo, Natalia. –dijo Selene.
–Quiero que me lo repitas la frase de nuevo y claramente, Natalia. –dijo Selene.
–Me gustaría que me convierta en su esclava sexual, mi Ama Selene. –respondió Natalia, excitada y cachonda perdida.
Con la cara colorada y desviando la mirada a sus botas, por la vergüenza que tenía, se arrodilló ante ella para besar sus pies, haciendo la reverencia con la cabeza en señal de respeto, obediencia y sumisión.
–Muy bien, esclava. –respondió Selene, excitada y cachonda por haberla oído decir esas frases, y al ponerse de rodillas ante ella, besando sus botas, alcanzó el clímax y el éxtasis de placer al verla en esa postura como otra vulgar esclava más ante ella, suplicándola.
–Bueno, puta zorra de mierda. –dijo Selene.
–¡Mira he pensado que vayamos poco a poco, esclava! –dijo Selene.
Selene, cogió la correa de la falda de Natalia para atarla las manos a la espalda, mientras que con su correa de su falda se lo puso a su cuello.
–¡Levántate y sígueme, esclava! –dijo Selene, excitada y cachonda perdida por la manera en que se lo había suplicado su amiga Natalia, que había aceptado su ofrecimiento de someterla, domarla, humillarla y denigrarla hasta convertirla en su esclava sexual, doblegando su voluntad, comenzó a darle órdenes.
–Primero, das un paso atrás de mí, comenzando a caminar detrás mía, mientras miras a mis botas y al suelo cuando no este delante de ti, esclava –dijo Selene.
–Segundo, guardas silencio sin hablar hasta que te ordene que te hables, esclava. –dijo Selene.
–Y quiero que vayas dirigiéndote a mí, de usted, y contestándome “si, mi Ama Selene” a todo lo que yo te ordene hacer o decir, añadiéndolo al final de las frases que me respondas, esclava. –dijo Selene.
–¿Lo has entendido todo lo que te he dicho, esclava? –preguntó Selene, mirándola a la cara.
–Si, mi Ama Selene. –respondió la esclava, poniéndose de rodillas para besar sus botas, comenzar a lamérselas y chuparlas, excitándose y poniéndose cachonda perdida, mientras soltaba sus fluidos vaginales por su vagina, manchando la falda y sus medias.
–Me has puesto a cien por hora, esclava. –dijo Selene.
–¡Levántate y sígueme, esclava! –ordenó Selene.
Selene llevaba a su esclava atada por el cuello, con su correa, mientras iba a llevar a las otras dos esclavas hasta su casa a unas calles más arriba de donde estaban.
La gente con la que se cruzaban, se quedaba, embobada por ver a tres chicas guapísimas de esa manera, preguntándose sobre lo que estaban haciendo, si era un juego sexual o una fantasía de BDSM.
Nada más llegar al bloque donde vivían, subieron por el ascensor, cruzándose con varias vecinas y amigas de Silvia como de Gloria, que al verlas se quedaron sorprendidas.
–Hola, ¿Qué es lo que está sucediendo? –preguntó Begoña.
–Si, porque es extraño veros de esta manera. –dijo Marina.
–Es fácil de responderos, son dos esclavas y sus nombres son Naiya y Nayla. –dijo Selene, abriendo la puerta para que entraran las dos perras a su casa.
Tras entrar las perras, tiró su ropa al suelo, junto con sus llaves para cerrar la puerta y darse la vuelta para irse con su esclava Natalia detrás de ella a un paso detrás de distancia, sujeta por una correa a su cuello.
–¿Y esa es otra esclava? –preguntaron ellas.
–Si, es una amiga que me ha pedido que la convierta en mi esclava y perra blanca sexual. –dijo Selene.
–Me encanta someter, domar y adiestraros chicas blancas. –dijo Selene, yéndose con su nueva esclava.
Selene comenzó a caminar para dirigirse al Club Nocturno, siguiéndola detrás Natalia con la cabeza agachada y mirando a sus botas. Estaba muy excitada y cachonda perdida por la conversación que había mantenido con su amiga Selene, pero más por la pregunta que le había hecho ella y por la respuesta que le había dado, sin pensarlo.
Pero detrás de haber estado en presencia de toda la gente con la que se había encontrado y con las amigas de Naiya, y Nayla, comenzaba a soltar sus fluidos con la excitación y la humillación de verse humillada y denigrada de esa manera.
–Tu nombre de esclava va a ser Anisa, que es un bonito nombre árabe. –dijo Selene.
–Y sólo responderás a partir de ahora con ese nombre, Anisa. –ordenó Selene.
–Iba a llevarte a mi casa, pero después de verte lo excitada que estás, creo que debo someterte en una sesión de BDSM del Club Nocturno, para que tu conversión sea total, y te conviertas en una esclava y perra blanca, Anisa. –dijo Selene.
Selene caminaba y detrás de ella, iba Anisa, siguiéndola con la cabeza mirando a sus botas. No tardaron en llegar al Club Nocturno, la cual pasó con ella detrás.
Estuvo dando vueltas, mirando todo lo que había en las estanterías con ella detrás suya, siguiéndola con la cabeza, mirando a sus botas como una esclava más, a la hora de salir a la calle para comprar su Ama y dueña.
Cogió un par de packs de esclava, de yegua, de bote de pigmentación de piel, lubricante y gel exótico, junto con unas ropas y lencerías de esclavas, y anillos para los dedos de los pies y de las manos.
–¿Te he cogido un bote de pigmentación de la piel para cambiarte el color de tu piel a negra, esclava? –preguntó Selene.
–Si, mi Ama Selene, esta esclava obedece lo que usted desee, mi Ama Selene. –respondió la esclava.
–Muy bien, esclava. –dijo Selene, viéndola muy excitada y perceptiva para ser sometida y domada en ese momento.
Ya había roto su protección cuando le hizo la pregunta y ella aceptó, pero cuando se arrodillo para suplicárselo, estaba muy cachonda perdida y excitada, por lo que estaba ya con las defensas bajas. Quizás en un rato, cambiaba de opinión y se echaba atrás, pero ella, iba a cumplir su palabra y convertirla en una esclava sexual como le había suplicado hacer.
Se acercó a la caja para pagarlo todo, diciéndole que cuando llegaran a la caja registradora para pagarlo, se arrodillaría, poniéndose de rodillas ante ella, para hacer la reverencia y besar sus botas.
–Si quieres echarte atrás, ahora es el momento, y lo olvidamos todo, pero es tu oportunidad para probarlo sólo esta noche, y a partir de esta noche lo que tu desees, esclava. –dijo Selene.
–¡Págalo, que es para ti, esclava! –ordenó Selene.
Anisa se puso de rodillas, haciendo la reverencia para besar sus botas en señal de respeto, obediencia y sumisión, mientras la empleada cobraba todas las cosas.
–Muy bien, esclava. –dijo Selene, excitada y cachonda perdida por someter a una amiga que era Ama, y que ahora quería probar a ser una esclava por curiosidad o morbo al preguntárselo.
La chica que estaba era Nefora, la cual paso todas las cosas por caja para entregársela con el regalo de la sesión de BDSM, un grabador de nombres para las esclavas.
–¿Cómo se llama la esclava, mi Ama Selene? –preguntó la esclava Nefora.
–Esta esclava se llama Anisa. –dijo Selene.
La chica se fijó en su cara, pensando en si decirlo o no, pero lo hizo.
–¡Perdóneme, mi Ama Selene! –dijo la esclava Nefora.
–Pero esta ¿No es la Ama Natalia de la mazmorra número 7? –preguntó la esclava Nefora.
–Si, exactamente, era la Ama Natalia, pero a partir de ahora, será la esclava Anisa, Nefora. –respondió Selene, diciéndolo en alto para humillarla y denigrarla más ante todos los que pasaban por ahí, y por las demás Amas.
–Tiene un bonito nombre para una esclava sexual, mi Ama Selene.
–¿Quiere que grabe su nombre en todas las cosas que ha comprado para ella, mi Ama Selene? –preguntó la esclava.
–Si, adelante, esclava. –dijo Selene.
–Mientras tanto vamos a dar un paseo por la tienda, esclava. –ordenó Selene que se puso a caminar por la tienda con la esclava Anisa detrás como su perra en celo, manchándose las piernas por sus fluidos vaginales.
En ese momento, entró por la puerta Aaliyah, que se quedó viéndolas, mientras se quedaba sorprendida por lo que estaba viendo, pero comenzaba a reírse de la situación.
–¡Vaya, vaya, vaya! –dijo Aaliyah.
–¿Qué tenemos aquí, Selene? –preguntó Aaliyah.
–No lo ves, una nueva esclava, que la he bautizado como Anisa. –dijo Selene.
–Esto sí, que no me lo esperaba, vine para recoger algo que se me había olvidado en la sesión que tuve, pero ahora viendo esto, creo que me quedo contigo y con la puta esclava esta. –dijo Aaliyah.
–¡Qué callado te lo tenías, Natalia! –preguntó Aaliyah.
–¿Y cómo descubriste que le gustaría ser una esclava, Selene? –preguntó Aaliyah.
–Hace unos momentos que le hice la pregunta, y me dijo que le gustaría probarlo por esta noche. –dijo Selene.
–Le hice la pregunta, y me respondió que quería ser mi esclava sexual, arrodillándose ante mí y besando mis botas, puta zorra esta. –dijo Selene.
–Bueno, voy a recoger las cosas para la esclava. –dijo Selene, yéndose a por ellas que ya las había escrito su nombre en todos los artículos.
Aaliyah se sentó en el banco poniendo los pies delante de la esclava Anisa.
–¿Necesitas una orden o algo, esclava? –preguntó Aaliyah.
–Ya puedes empezar a limpiarme los pies sucios, esclava. –dijo Aaliyah, que observó como la esclava besaba sus pies, haciéndola la reverencia para comenzar a lamérselos y a chupárselos.
–Si, mi Ama Aaliyah. –respondió la esclava, comenzando Aaliyah a ponerle sus pies en su cara, para limpiárselos con su lengua hasta que se los iba limpiando como si una toalla fuera.
–Muy bien, esclava. –dijo Aaliyah.
–Me encanta que me limpies los pies sucios de andar por la calle, esclava. –dijo Aaliyah.
–Siempre pensé que cuando me mirabas los pies era porque te gustaban, pero nunca me dijiste nada, esclava. –dijo Aaliyah.
–Ahora que me he limpiado las plantas de la suciedad, sigue tú, esclava. –ordenó Aaliyah.
–Si, mi Ama Aaliyah. –dijo la esclava, lamiendo y chupando sus pies a su orden y obedeciéndola.
–¡Serás, una puta zorra de mierda de primera, esclava! –dijo Aaliyah, que miraba como la esclava limpiaba sus pies con placer y gusto.
–¡Anda, mírala a la puta esclava, como le gusta lamerme los pies! –dijo Aaliyah.
–Hasta luego, esclava. –respondió Ama Selene, con una sonrisa, yéndose para la salida, mientras miraba como Aaliyah, estaba humillando a su esclava Anisa, riéndose de placer y de gusto al verla humillada y denigrada ante ella.
–No entiendo, porque sigues teniendo ropa, si eres una esclava más como otras de aquí, esclava. –dijo Aaliyah, desnudándola, dejándola sólo con la correa de su falda al cuello.
Aaliyah paseaba con ella detrás totalmente desnuda para decirle a todo el que se cruzara con ella, que era una nueva esclava llamada Anisa, mientras que Selene, dejaba que la humillara y denigrara delante de todos en la tienda.
–¡Abre la boca, esclava! –ordenó Aaliyah, escupiendo dentro de su boca junto con todas las demás personas que pasaba por delante hasta que se llenó de saliva su boca.
–¡Trágatela toda y cierra la boca, esclava! –ordenó Aaliyah, que se dirigió a los glory holes, para ver como aparecía una polla por el agujero.
–¿A qué estás esperando, esclava? –preguntó Aaliyah.
–¿A qué te den una invitación? –preguntó Aaliyah.
–Comienza hacer tu trabajo, puta zorra asquerosa y guarra. –ordenó Aaliyah.
La esclava metió las manos en dos agujeros al lado del de la polla del cliente o del Amo, que estaba en él, para que el Amo, supiera que había una boca de una esclava al otor lado, por lo que cogió de la cabeza y comenzó a follarla la boca.
El movimiento era cada vez más fuerte hasta que comenzó a correrse dentro de su boca, obligándola a tragarse toda su lefa o semen, para sacar su polla e irse muy complacido.
De alguna forma, muchos la reconocieron que era la Ama Natalia, que ahora se había convertido en una esclava sexual, por lo que fueron todos a los glory holes.
El caso, que comenzaron a meter más pollas en los agujeros de al lado, así que se pasó un rato chupando pollas hasta tragarse todo su semen, y en algunos hasta su orina.
Aaliyah, la cogió de la correa, llevándosela a Selene que la esperaba para irse.
–Aquí, tienes a tu esclava Anisa. –dijo Aaliyah.
–¿Qué te ha parecido la esclava? –preguntó Selene.
–Es una buena chupadora de pollas, se ha tragado todo el semen, y hasta orina, así que es muy guarra y muy cerda esta esclava. –dijo Aaliyah.
–Bueno voy a ponerte el collar, esclava. –dijo Selene.
–¡Ábrete de piernas, esclava! –ordenó Selene.
La esclava se abrió de piernas como si la fuese a follar un hombre, mostrando su vagina a sus Amas, sintiéndose muy humillada y muy denigrada, sintiéndose como una puta zorra esclava más del local.
Selene, iba poniendo las anillas, con pequeños gemidos de dolor, que ponto eran gemidos de placer. Para ponerle las pulseras en el tobillo izquierdo y en la muñeca izquierda junto con los anillos de los dedos de los pies y de la mano.
Detrás se puso abriéndose de piernas con las manos detrás de la cabeza y su mirada a sus botas o a los pies de su Ama Aaliyah, para ponerle las anillas perforando sus pezones, pegando un gemido de dolor. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía la esclava de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía la esclava de placer.
A continuación, le puso la cadena que unía las anillas junto con el collar en el cuello enganchándola su cadena.
–Bueno, ya estás lista, esclava. –dijo Selene, tirando de su cadena para que la siguiera por toda la tienda, mientras la miraban clientes y otras Amas, que reconocieron a Natalia, pero les daba igual, ya que era otra esclava más, vulgar y corriente para ellas.
Selene caminó hacía su habitación para entrar con Aaliyah, que nada más entrar se sentó en el mismo banco en el que habían estado hace unas horas todas ellas.
Selene se levantó, dejándola de rodillas sin moverse, para ponerse el arnés con la polla gigante a la cual embadurnó lubricante para darles en el coño y en su ano a la esclava.
–Ahora verás las estrellas, esclava. –dijo Selene, que sujetó su cadena tirando de su cuello para que se arqueara su espalda, mientras comenzaba a meterle esa polla gigante hasta que fue entrando hasta el fondo, comenzando a follarla, mientras ella pegaba un grito de dolor. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía la esclava de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía la esclava de placer. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía la esclava de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía la esclava de placer.
Mientras que Selene estaba follando su culo, provocándola que se corriera al instante como una puta zorra cualquiera, Aaliyah, estaba delante suya escupiéndola en su cara, mientras la insultaba y se reía de ella. –¡Ja, ja, ja! –reía Aaliyah, grabándola con una videollamada grupal para que todas ellas la vieran como la sodomizaba brutalmente su Ama Selene.
–Mirad, chicas a Natalia que ahora se llama Anisa. –dijo Aaliya.
–Como la está sometiendo su Ama Selene, y como voy a follarme su boca de esta esclava de mierda. –dijo Aaliyah, poniéndose el arnés que antes había usado Denisse. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía la esclava de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía la esclava de placer.
Aaliyah, comenzó a follarla la boca hasta metérsela hasta el final, para sacársela y volvérsela a meter, ya que al principio le costaba hasta que domó su boca de lo puta zorra que era. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía la esclava de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía la esclava de placer.
Los gemidos eran altos, pero al tener una polla en su boca, comenzó a correrse, teniendo una serie de orgasmos seguidos que la dejaba temblando, pero los azotes que le daba su Ama Selene, hacia que volviese en sí, gimiendo como una zorra puta y cerda que era. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía la esclava de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía la esclava de placer.
En ese momento, le sacó la polla negra gigantesca de su culo para metérsela por su coño, haciendo que pegara un grito de dolor al no haber sentido ninguna polla de ese tamaño, comenzando a gemir de dolor y de placer. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía la esclava de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía la esclava de placer. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía la esclava de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía la esclava de placer.
Estuvieron follándola así durante todo el rato que puso soportar la esclava, volviéndose a correrse de placer y de gusto, gimiendo como una puta zorra. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía la esclava de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía la esclava de placer. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía la esclava de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía la esclava de placer.
Hasta que comenzó a correrse teniendo una serie de orgasmos seguidos hasta que soltó un squirt, soltándolo todo por sus piernas y manchando el suelo. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía la esclava de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía la esclava de placer. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía la esclava de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía la esclava de placer.
–Bueno, ya has disfrutado de lo lindo, esclava. –dijo Selene, sacándola la polla de su coño para hincársela nuevamente por su culo, pegando un gemido de dolor, acostumbrándola a su tamaño, mientras tiraba de su cadena. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía la esclava de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía la esclava de placer.
La esclava sentía como perforaba sus entrañas, sintiéndola dentro de su cuerpo, hincándosela, haciéndola gemir de placer y de gusto. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía la esclava de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía la esclava de placer. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía la esclava de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía la esclava de placer.
–¡Vamos a descansar un poco, esclava! –dijo Selene, mientras que se sentaban las dos en el banco, entraban tres negros que la comenzaron a fornicarla con sus grandes pollas, reventándola y abriéndola el culo de dolor y de placer. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía la esclava de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía la esclava de placer. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía la esclava de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía la esclava de placer.
–No tenía ni idea que Natalia, tenía tendencias sumisas. –dijo Aaliyah.
–Yo, tampoco, lo pensé, pero surgió el tema de Naiya y Nayla, y me dijo que pensaba que no era nada malo ser una esclava. –dijo Selene.
–Yo le dije que me daría mucha vergüenza verme como una esclava habiendo sido antes una Ama, y que me vieran amistades, y demás Amas. –dijo Selene.
–¡Entiendo! –dijo Aaliyah.
–Así que, le pregunté, ¿No te gustaría probarlo? –dijo Selene.
–Y me dijo que sí, que no le importaría probarlo. –dijo Selene.
–Preguntándome, ¿Cómo lo quieres hacer? ¿Qué quieres que haga Selene? –dijo Selene.
–Me suplico que la convirtiera en una esclava sexual. –dijo Selene.
–Si te lo pidió, pues no hay marcha atrás, es que quería convertirse en una esclava sexual. –dijo Aaliyah.
–Exactamente, se lo propuse y me lo suplicó que la sometiera para convertirla en una esclava. –dijo Selene.
–¿Y cómo lo hiciste? –preguntó Aaliyah, con mucha curiosidad.
–Pues, la dije que primero fuese un paso detrás de mía, bajara la mirada al suelo y mirándome los pies, guardando silencio hasta que la traje hasta aquí. –dijo Selene.
–¡Muy sutil, Selene! –dijo Aaliyah.
Los negros terminaron corriéndose dentro de todos sus agujeros hasta que se mearon dentro de su boca y por encima de todo su cuerpo hasta que la dejaron extasiada de placer, tirada como una puta zorra.
En ese momento, vino Nefora para preguntarlas si necesitaban algo.
–¿En qué puedo ayudarlas mi Ama Aaliyah, mi Ama Selene? –preguntó la esclava, poniéndose de rodillas para besar sus botas y sus pies.
–¡Llévate a la esclava y lávala para dejarla limpia! –ordenó Selene.
–Si, mi Ama Selene. –respondió la esclava.
La esclava se acercó a Anisa, para cogerla de su cadena, tirándola para que se pusiera de rodillas para seguirla detrás de ella.
–¡Vamos, esclava! –ordenó Nefora.
–Si, mi Ama Nefora. –respondió la esclava Anisa.
Nefora, llevó a la esclava a la ducha de esclavas y perras, para lavarla con una manguera con agua fría hasta que quedó muy limpia. Detrás, le echo un gel depilatorio de la piel que era exótico para depilarse completamente todo su cuerpo, menos el de su pelo.
Metió, la mano para para lavarla dentro de su vagina, haciéndola gemir de placer. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía la esclava de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía la esclava de placer.
Hasta que la dejó limpia para meter su mano en su culo, limpiando su ano, mientras metía su mano y parte del brazo, sacándola y metiéndola, provocando que gimiera de placer. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía la esclava de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía la esclava de placer. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía la esclava de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía la esclava de placer.
Provocándola un orgasmo, corriéndose de placer y de gusto como una puta zorra. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía la esclava de dolor. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía la esclava de placer.
–Mira lo puta zorra que eres, esclava. –dijo Nefora.
Nefora, volvió a ponerle las anillas en sus pezones, con sus cadenas, con su collar, pulseras y anillos. Detrás, le puso los vibradores anal y vaginal, poniéndoselo en marcha, haciéndola gemir de gusto y de placer.
Nefora, puso sus pies delante de ella, para chascar los dedos.
–¡Ponte de rodillas ante mí, esclava! –ordenó Nefora.
–Si, mi Ama Nefora. –respondió la esclava.
La esclava se puso a besarla sus pies sucios, haciéndole una reverencia con respeto, obediencia y sumisión. Nefora restregaba las plantas de los pies por su cara, limpiándoselos con su lengua hasta que le limpio sus plantas sucias de andar por el suelo, para a continuación ordenarla que lamiese y chupase sus pies como una perra.
–Me ha encantado que sacaras tu verdadera personalidad, esclava. –dijo Nefora.
–Siendo Ama hace unas horas, que te llamabas Natalia, para ahora llamarte la esclava Anisa, una esclava y perra blanca lamiendo los pies a una esclava a la que le dabas ordenes, esclava. –dijo Nefora.
–¿Te gusta ser una esclava y perra blanca, Anisa? –preguntó Nefora.
–Si, mi Ama Nefora. –respondió la esclava.
–Me gusta muchísimo y me excita, poniéndome cachonda perdida, mi Ama Nefora. –dijo la esclava, siguiendo lamiendo y chupando sus pies hasta dejárselos limpios como una patena.
–Me encanta humillarte y denigrarte, esclava. –dijo Nefora, tirando de su cadena para que se pusiera a caminar detrás de ella como su perra esclava que era.
Nefora, salió del baño de las esclavas, con la esclava detrás para dejárselas a las Amas, presentes, cogiendo dos látigos para atar a la esclava en una Cruz de San Andrés.
Nefora se puso de rodillas, esperando más ordenes de sus Amas Aaliyah y Selene. Las dos se pusieron detrás de su esclava Anisa, comenzando a darle con el látigo, una detrás de otra.
–Ahora, quiero que digas, ¿Quién eras? ¿Quién eres ahora? ¿Y a quién perteneces? Además, contaras los latigazos y nos darás las gracias, esclava. –dijo Ama Aaliyah junto con Ama Selene.
–Si, mi Ama Aaliyah, Si, mi Ama Selene. –respondió la esclava.
–¡Zas! –¡Zas! –¡Uno, dos, mi Ama Aaliyah, mi Ama Selene! –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de dolor la esclava. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer la esclava.
–¡Era una Ama llamada Natalia, ahora soy una esclava y perra blanca llamada Anisa, propiedad de mi Ama Aaliyah y mi Ama Selene! –¡Muchas gracias, mi Ama Aaliyah, mi Ama Selene, soy su esclava y su sierva Anisa!
–¡Zas! –¡Zas! –¡Tres, cuatro, mi Ama Aaliyah, mi Ama Selene! –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de dolor la esclava. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer la esclava.
–¡Era una Ama llamada Natalia, ahora soy una esclava y perra blanca llamada Anisa, propiedad de mi Ama Aaliyah y mi Ama Selene! –¡Muchas gracias, mi Ama Aaliyah, mi Ama Selene, soy su esclava y su sierva Anisa!
–¡Zas! –¡Zas! –¡Cinco, seis, mi Ama Aaliyah, mi Ama Selene! –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de dolor la esclava. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer la esclava.
–¡Era una Ama llamada Natalia, ahora soy una esclava y perra blanca llamada Anisa, propiedad de mi Ama Aaliyah y mi Ama Selene! –¡Muchas gracias, mi Ama Aaliyah, mi Ama Selene, soy su esclava y su sierva Anisa!
Estuvieron dándola unos 25 latigazos cada una hasta que comenzó a correrse de placer y de gusto, teniendo varios orgasmos seguidos, corriéndose como una puta zorra callejera de esas que follan por dinero, una puta esclava, zorra, cerda y guarra. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de dolor la esclava. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer la esclava. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de dolor la esclava. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer la esclava.
Nada más terminar, pusieron a descansar, mientras se sentaban en el banco, para darle un látigo a Nefora, que estaba arrodillada a su lado, guardando silencio.
–Hemos, notado que has ordenado a la esclava limpiarte los pies sucios, ya que los tienes limpios, oliendo a saliva y no a agua con jabón, por lo que te ha excitado humillar y denigrar a Natalia que era Ama, para convertirse en una esclava sexual. –dijo Selene.
–Disculpe mi Ama Selene, si le he ofendido. –dijo la esclava.
–No sucede nada, me ha encantado para someter a esta esclava de mierda. –dijo Selene.
–Quiero que cojas el látigo te pasees por delante de ella, y le hagas entender cuál es su lugar a partir de hoy, esclava. –dijo Selene.
–Y cuando acabes te meas y te cagas en su boca y cuerpo, para traerla delante nuestra para que nos vea la cara, y hablar con ella sobre todo esto. –dijo Aaliyah.
–Si, mis Amas, como ordenen, su esclava y sierva las obedece. –dijo la esclava, poniéndose de rodillas para besar sus pies, haciendo la reverencia.
Nefora se acercó al cuerpo sudoroso de Anisa que estaba recuperándose de los latigazos y de los orgasmos que había tenido. Nefora se puso delante de ella, mientras daba con el látigo, rozando su cuerpo con suavidad.
–Hola, esclava. –dijo Nefora.
–Voy a darte latigazos yo ahora, esclava. –dijo Nefora.
–Me lo han ordenado mis Amas, esclava. –dijo Nefora.
–Te voy a enseñar cuál es tu lugar y sitio en la vida, esclava. –dijo Nefora, comenzando a darle latigazos muy fuertes y con ganas.
–¡Zas! –¡Uno, mi Ama Nefora! –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de dolor la esclava. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer la esclava. –Muchas gracias mi Ama Nefora. –dijo la esclava.
–¿Qué eres? –preguntó Ama Nefora.
–Soy una esclava y perra blanca, llamada Anisa, mi Ama Nefora. –dijo la esclava.
–¡Zas! –¡Dos, mi Ama Nefora! –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de dolor la esclava. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer la esclava. –Muchas gracias mi Ama Nefora. –dijo la esclava.
–¿Qué eres? –preguntó Ama Nefora.
–Soy una esclava y perra blanca, llamada Anisa, mi Ama Nefora. –dijo la esclava.
–¡Zas! –¡Tres, mi Ama Nefora! –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de dolor la esclava. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer la esclava. –Muchas gracias mi Ama Nefora. –dijo la esclava.
–¿Qué eres? –preguntó Ama Nefora.
–Soy una esclava y perra blanca, llamada Anisa, mi Ama Nefora. –dijo la esclava.
–¡Zas! –¡Cuatro, mi Ama Nefora! –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de dolor la esclava. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer la esclava. –Muchas gracias mi Ama Nefora. –dijo la esclava.
–¿Qué eres? –preguntó Ama Nefora.
–Soy una esclava y perra blanca, llamada Anisa, mi Ama Nefora. –dijo la esclava.
–¡Zas! –¡Cinco, mi Ama Nefora! –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de dolor la esclava. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer la esclava. –Muchas gracias mi Ama Nefora. –dijo la esclava.
–¿Qué eres? –preguntó Ama Nefora.
–Soy una esclava y perra blanca, llamada Anisa, mi Ama Nefora. –dijo la esclava.
Estuvo dándole de latigazos hasta completa unos 50 latigazos, haciéndola correrse de placer y de gusto como una puta zorra, soltando sus fluidos vaginales, y teniendo varios orgasmos seguidos hasta soltar su squirts como una perra en celo. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de dolor la esclava. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer la esclava. –Muchas gracias mi Ama Nefora. –dijo la esclava. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de dolor la esclava. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer la esclava. –Muchas gracias mi Ama Nefora. –dijo la esclava.
Nefora, la soltó de la Cruz de San Andrés, para dejarse caer al suelo, poniéndose de rodillas, tirándola de la cadena de su cuello.
–¡Vamos, esclava! –dijo Nefora.
–¡Ponte de rodillas con las piernas abiertas en frente de mis Amas Aaliyah, y Selene! –ordenó Nefora, que casualmente habían entrado otras Amas, viendo el espectáculo de someter a una Amas hasta convertirla en otra esclava vulgar como las demás, mientras se reían de placer y de gusto al escuchar sus frases.
–¡Abre la boca, esclava! –ordenó Nefora.
–Si, mi Ama Nefora. –respondió la esclava, comenzando a cagarla en su boca, haciendo que se la comiera, masticándola y saboreándola hasta que a continuación, lamía su ano, para dejárselo limpio, mientras que todas la miraban disfrutando como humillaban y denigraban a la esclava.
–¡Muy bien, esclava! –dijo Nefora.
–¡Abre la boca, esclava! –ordenó Nefora, comenzando a mearse dentro de su boca hasta que la roció con su orina por su cara, por su cabeza y por todo su cuerpo.
Detrás de ello, se la llevó a su Ama Aaliyah y Ama Selene, que habían llegado Ama Marta, Ama Isabel, Ama María, Ama Denisse, y Ama Sora, que estaban sentadas viendo el espectáculo.
La esclava estaba de rodillas, con las piernas abiertas y con sus manos detrás de la cabeza, mientras miraba al suelo.
–Me suplicaste que te convirtiera en una esclava sexual. –dijo Selene.
–Ahora, te preguntó. –dijo Selene.
–Después de haber pasado todas esas humillaciones, denigraciones y sometimiento a la que has sido sometida. –dijo Selene.
–Te voy hacer una pregunta, y estando todas de testigo delante de ti. –dijo Selene.
–¿Qué eres ahora? ¿Una Ama llamada Natalia o una esclava llamada Anisa? A la que hemos visto disfrutar del sexo de BDSM como nunca lo habías experimentado. –dijo Selene.
–Soy una esclava llamada Anisa, me ha gustado la sesión de BDSM a la que me han sometido, mi Ama Selene, mi Ama Aaaliyah, mi Ama Nefora. –respondió la esclava Anisa, que se puso de rodillas, haciendo la reverencia con la cabeza para besar sus pies.
–¡Muy bien, esclava! –dijo Selene.
–Tu carnet de Ama como Natalia ha sido roto, y te ha creado un carnet de esclava con el nombre de Anisa, esclava. –dijo Selene.
–Se te han tomado fotos y vídeos que hemos colgado en tu nuevo perfil de Twitter, borrando el anterior como Ama Natalia. –dijo Aaliyah.
–Tus esclavos han sido trasferidos a todas nosotras a partes iguales. –dijo Selene.
–Y ahora, ya sabes lo que hacer, esclava. –dijo Selene.
–¡Limpia con tu lengua nuestros pies sucios, esclava! –ordenó Selene.
–Si, mi Ama Selene, como ordene su humilde esclava y sierva la obedece. –respondió la esclava, comenzando a lamer sus pies y a chuparlos para detrás pasar a los pies de su Ama Aaliyah, y al resto de Amas, que había sido amigas suyas.
Y cómo nombró a la esclava Nefora, lamió y chupo los pies de ella, también, denigrándose y humillándose más aún, como una esclava y perra blanca vulgar más.
Nada más terminar de limpiarles los pies a todas las Amas, que habían sido sus amigas, le ordenaron abrir su boca para ir meándose y cagándose una detrás de la otra hasta que termino, completamente sin tener hambre al comerse todas sus mierdas y al beberse todas sus orinas.
–Creo que ya es hora que nos vayamos a casa, chicas. –dijo Selene.
–Si, la verdad, que estoy agotada. –dijo Aaliyah.
–Pues, imagina la esclava Anisa, como está. –dijo Isabel.
–No me lo esperaba que tres amigas nuestras se convirtieran en unas esclavas sexuales, y mucho menos Natalia, pero los ojos engañan a veces. –dijo Marta.
–Efectivamente, pienso igual. –dijo Denisse.
–Me llevaba bien con Natalia. –dijo María.
–Supongo que ahora te llevaras mucho mejor con ella. –dijo Selene.
–¡Por cierto, que se olvidaba una cosa! –dijo Selene, sacando una inyección.
–¿Esa inyección es lo que creo que es? –preguntó Denisse.
–Si, es una inyección de pigmentación del color de la piel. –dijo Selene.
–¡Dime, esclava! –ordenó Selene.
–¿Quieres que te ponga la inyección de pigmentación del cambio de color de piel, esclava? –preguntó Selene.
–¡Es lo más humillante y denigrante a la que puedes llegar como una esclava que eres! –dijo Selene.
–Si, mi Ama Selene. –respondió la esclava, mientras su Ama Selene, le ponía la inyección de cambio de pigmentación.
–Dentro de unas semanas, su piel se oscurecerá, y será una esclava negra con otro nombre y con otra personalidad. –dijo Selene.
–De una chica llamada Ama Natalia, no quedará nada de ella. –dijo Denisse.
–Será una esclava vulgar más del local como las demás. –dijo Selene.
Todas sonrieron, excitadas al llegar a ese nivel de sometimiento con una esclava, y más si antes había sido Ama dominante, que tenía mucho más mérito y premio.
Todas se fueron marchando cada una a su casa para salir la última de todas Anisa, de la sesión que había terminado y se marchaba con la ropa suya guardada en una bolsa de plástico.
–No lo olvides, esclava. –dijo Sora.
–Mañana, entrarías a trabajar como esclava a la misma hora que cuando entrabas como Ama. –dijo Sora.
–Tú habitación, la ocupara Ama Aisha, ya que es una Ama nueva, ocupando tu antigua mazmorra. Necesitará una esclava asistente para que trabajes con ella cuando te deje libre tu Ama Selene, postrándote ante ella. –dijo Sora.
–Si, mi Ama Sora. –respondió la esclava.
–Su humilde esclava y sierva la obedece, poniéndose de rodillas para besar sus pies.
Era curioso como en unas horas esa había sido su mazmorra como Ama Natalia, y ahora, pasaba a ser una de sus esclavas sexuales que servían a esa mazmorra cuya propietaria era otra Ama árabe, llamada Aisha.
La esclava continuaba besando y comenzaba a lamer sus botas, con placer y gusto.
–¡Muy bien, esclava! –dijo Sora.
–Así me gustas más, esclava. –dijo Sora.
–Me gusta mucho que seas tan sumisa y obediente, te han sometido, domado y adiestrado bien, humillándote y denigrándote de manera muy concienzuda y eficiente. –dijo Sora.
–Desde luego, tu Ama Selene como tu Ama Aaliyah han doblegado bien tú voluntad, hasta humillarte y denigrarte completamente, convirtiéndote en una esclava.
–¡Descálzame, esclava! –ordenó Sora.
–¡Abre la boca, y saca la lengua, esclava! –ordenó Sora, poniendo sus pies en su cara, restregándoselos, haciendo que oliera bien sus pies, limpiándose no sólo toda la suciedad con su cara sino su sudor, haciendo que respirara su olor profundamente para grabárselo en su cerebro.
Sora, se limpiaba la suciedad de las plantas de sus pies con su la lengua, pasándolas repetidamente, una y otra vez hasta limpiárselas completamente, como si fuese una toalla, o un simple objeto para su placer.
Esta técnica era muy humillante y denigrante, porque rebajaba a la persona a ser un simple objeto como una toalla, la cual era usada guardando silencio por su Ama y dueña, para limpiarse los pies, repetidamente.
Sora, comenzaba a meterle sus dedos de sus pies en su boca para que la esclava los chupara y lamiera a su voluntad como una perra, obedeciendo a su Ama y dueña.
–¿Quién es esa esclava? –preguntó Sophia.
–Es una nueva esclava que está siendo adiestrada durante esta noche, mi Ama Sophia. –dijo Nefora.
–Pero se parece a Natalia. –dijo Olivia.
–Era Natalia, ahora es la esclava Anisa, mi Ama Olivia. –dijo Nefora.
–¿Cómo ha sucedido todo esto? –preguntó Emma.
–¿Y cómo ha cambiado de ser una Ama a convertirse en una esclava? –preguntó Abi.
–Parece que en una conversación entre mi Ama Selene y ella, salió el tema de unas Amas que se han convertido en esclavas. –dijo Nefora.
–Creo que se llamaban Silvia y Gloria, que ahora son las esclavas Naiya y Nayla, cuyo nombre árabe, se los puso mi Ama Selene.
–De esa manera, surgió la pregunta. –dijo Nefora, que había escuchado a las otras Amas.
–¿Cuál es la pregunta esa, esclava? –preguntó Emily.
–Le preguntó si le gustaría probar y experimentar a convertirse una esclava, mi Ama Emily.
–Y le respondió que no le importaba convertirse en una esclava. –dijo Nefora.
–Parece que mi Ama Selene, se percató que estaba excitada y cachonda perdida, soltando sus fluidos vaginales al hacerle la pregunta durante la conversación. –dijo Nefora.
–Hasta que le hizo la pregunta, ¿Quieres que te convierta en mi esclava sexual? –preguntó Selene. –dijo Nefora.
–Y ella, se lo suplicó que acepto que la convirtiera en una esclava. –dijo Nefora.
–Ahora, lo entiendo todo. –dijo Emily.
–Una pena la verdad, porque me caía bien esa chica. –dijo Emma.
–¿Qué tiene que ver eso? –preguntó Abi.
–Sigue siendo la misma persona siendo Ama o esclava, qué más da si tienes una amistad con ella. –dijo Olivia.
–No, no me gusta tener amistades con esclavas ni esclavos, son sólo eso, mis esclavos para obedecerme y cumplir mis deseos y mis órdenes. –dijo Emma.
–Si, pienso de manera igual. –dijo Isabella.
–Mírala como está excitada y cachonda perdida sólo con lamerle los pies a Sora. –dijo Isabella.
–Mira lo feliz que es la esclava, siendo humillada y denigrada delante de todas nosotras. –dijo Emma.
–Cuando cruzas una línea ya no hay vuelta atrás, sino mirad a Natalia, bueno quiero decir a la esclava Anisa. –dijo Sophia.
–Cuando cruzar el límite por curiosidad o excitación, al final terminas de esa manera, chicas. –dijo Sophia.
–Entonces, ¿Habéis roto vuestra amistad con ella? –preguntó Abi.
–Lo cierto es que si en parte, y por otro lado no, porque ahora como es una esclava, nos obedecerá a lo que le queramos ordenarle como esclava que es. –dijo Emma.
–Cuando esté en nuestra presencia, estará excitada y cachonda, mirando a nuestros pies o al suelo, y cuando le mires a los ojos, desviará la mirada por vergüenza, como hacen todas las esclavas. –dijo Emily.
–Es ley de vida en el BDSM, las amistades son muy difíciles. –dijo Emma.
–Y si rompemos el protocolo, tratándola como una amiga, fuera del BDSM, ya no nos verá como Amas, perdiéndonos el respeto que debería de tenernos como esclava y nosotras como Amas.
Mientras tanto, la esclava lamia los pies de su Ama Sora, lamiendo sus dedos de los pies, limpiando la suciedad de entre los dedos y chupándoselos hasta dejárselos totalmente limpios.
–Muy bien, esclava. –dijo Sora.
Todas las Amas del local, la miraban reconociéndola al instante, y comentándolo entre ellas, pero las esclavas y los esclavos, también. Algunos clientes, la reconocían y otros no, mientras se excitaban mirando la adoración de los pies de una esclava a su Ama.
–¡Ven aquí, esclava! –ordenó Sora, chascando los dedos en dirección de una esclava llamada Naiara, que vino al momento.
–Así me gusta, esclava. –dijo Sora.
–Si, mi Ama Sora, en que puedo servirla esta humilde esclava y sierva. –dijo la esclava.
–Lleva a esta esclava que presente sus respetos a todas las Amas, que nos están mirando, esclava. –ordenó Sora.
–Si, mi Ama Sora, como ordene. –dijo la esclava, arrodillada ante ella, para besar sus pies, ya que Sora, había echado atrás la cara de Anisa, apartándola con su pie, como si de una perra se tratase cuando se le regaña.
–¡Sígueme, esclava! –ordenó Naiara, que tiró de la cadena para llevar a la esclava al otro lado, donde estaban unas Amas dominantes, descansando de sus sesiones antes de entrar a la siguiente.
Durante el camino, Naiara estuvo hablándola, preguntando cómo había cambiado de rol, porque pasar de Ama a esclava era muy poco habitual, pero de esclava a Ama, era más normal.
–¿Cómo te atreviste a experimentar ser una esclava Anisa? –preguntó Naiara.
–Puedes hablar con libertad, ya que soy esclava como tú. –dijo Naiara.
–Eres una esclava Natalia o mejor te llamo Anisa con tu nuevo nombre de esclava. –dijo Naiara.
–Muchas gracias, Naiara, por quererme hablar de forma natural como siempre, y puedes llamarme como desees. –dijo Anisa.
–Te soy sincera, a unas amigas mías, las sometieron, humillaron, denigraron hasta que las domaron, doblegando su voluntad, hace unas horas. –dijo Anisa.
–Fueron dos Amas Negras, que no conocían y no supieron porque ni el motivo. –dijo Anisa.
–Entonces, hace unas horas, terminé mi turno de una sesión de BDSM, y cuando íbamos para casa, surgió la conversación. –dijo Anisa.
–Sobre cómo podían haberse convertido en esclavas sexuales Silvia y Gloria del club de alterne, y durante el camino estuve hablando con mi Ama Selene, sobre el motivo de eso. –dijo Anisa.
–No es nada malo, convertirte en una esclava, le dije yo, y ella respondió que se avergonzaría que la viesen como esclava sexual, habiendo sido Ama dominante. –dijo Anisa.
–¿Y qué respondiste? –preguntó Naiara.
–Qué no lo veía mal, que no lo había experimentado pero que no me importaría probarlo. –dijo Anisa.
–Fue cuando me preguntó, ¿Quieres probar a ser una esclava? Aprovecha que estamos solas, y lo podemos hacerlo. –dijo Anisa.
–Me preguntó que si me gustaría que me convirtiera en una esclava sexual. –dijo Anisa.
–Le dije que sí, que aceptaba que me convirtiera en su esclava sexual. –dijo Anisa.
–Pregunté, ¿Cómo lo quieres hacer? ¿Y qué quieres que haga Selene? –dijo Anisa.
–Se lo pusiste a huevo, Anisa. –dijo Naiara.
–Detrás de eso, me dijo ve un paso detrás de mía, mirando a sus botas, guardando silencio hasta que entré en el Club Nocturno. –dijo Anisa.
–Me llevó a mí antigua mazmorra, la cual estaba vacía, porque había terminado mí sesión de BDSM con un esclavo. –dijo Anisa.
–¡Qué cuando me vea, se va a sorprender! –dijo Anisa.
–Me sometieron, adiestraron y domaron, doblegándome completamente, mediante humillaciones, vejaciones y denigraciones físicas como verbales. –dijo Anisa.
–Ahora ves lo que soy, una esclava y perra vulgar más como todas. –dijo Anisa.
–El caso es que me excita y estoy cachonda perdida, sintiendo una gran necesidad porque me humillen, me denigren y me traten mal y cruelmente. –dijo Anisa.
–Ahora, lo entiendo todo. –dijo Naiara.
–Cuando una chica empieza a sentir excitación, y ponerse cachonda perdida, soltando sus fluidos vaginales con escenas de ese tipo, y conversaciones con otra Ama, es que algo en su cabeza ha cambiado. –dijo Naiara.
–Digamos que el chip que tenías en tu cabeza de Ama, se ha pervertido o a cambiado degradándose a ser un chip de esclava, Anisa. –dijo Naiara.
–Y eso, no tiene solución una vez que has dado el paso como has hecho tú, ayudada por otra Ama, ya estamos llegando, esclava, aunque no soy una Ama, sino una esclava como tú, he visto que te gusta que te humillen y te denigren Amas Negras y que te gusta lamerles sus pies.
–Como soy una esclava negra, si disfrutas lamiendo los pies de mujeres negras, como he visto, te dejo que me limpies los pies con la lengua, esclava. –dijo Naiara.
–Pero detrás de que saludes a todas tus ex amigas Amas, que no se si alguna te seguirá hablando o no, al convertirte en una esclava sexual. –dijo Naiara.
–Si, me gustaría mi Ama Naiara. –respondió la esclava.
–No se si te lo habrán dicho, esclava. –dijo Naiara.
–Pero comenzarás siendo una esclava novata como todas hasta que vayas aprendiendo a ser una buena esclava, Anisa. –dijo Naiara.
–Primero, estarás en las cajas y en los glory holes, lamiendo y chupando pollas, y follándote pollas. –dijo Naiara.
–Luego, pasarás a servir copas y a bailar en la barra, y si accedes a tener sexo con los clientes, ganarás mucho dinero. –dijo Naiara.
–Luego, a servir a las Amas de las mazmorras que necesiten a una esclava asistente o que te soliciten, porque quieran humillarte y denigrarse por el motivo que sea, amistad o enemistad. –dijo Naiara.
–Dirás que no tienes enemigos en el Club Nocturno, pero te sorprenderías la gente que antes era amiga tuya y ahora es tu enemiga, porque no estás en su lado como Ama, sino que estás en el lado de las esclavas. –dijo Naiara.
–Guarda, silencio y obedece a todo lo que te ordenen, y repite lo que has visto hacer y has ordenado a tus esclavos, en el pasado como Ama, esclava. –dijo Naiara.
–Si, mi Ama Naiara, esta humilde esclava y sierva suya, la obedece. –respondió la esclava.
–Así es como debes de responder a tus Amas, esclava. –dijo Naiara, sonriéndola.
Al llegar a donde estaban, la esclava hizo una reverencia con respeto, obediencia y sumisión para besar sus botas y pies de todas ellas, diciéndoles.
–Soy la esclava Anisa, les deseo que tengan una buena noche mi Ama Sophia, mi Ama Emma, mi Ama Isabella, mi Ama Olivia, mi Ama Abi. Mi Ama Emily. –dijo la esclava.
–Esta humilde esclava y sierva suya las obedece, mis Amas, haciendo otra reverencia con su cabeza, permaneciendo de rodillas con la cabeza agachada, las manos pegadas al suelo, guardando silencio.
–¡Así me gusta, que sepas cuál es tu lugar, esclava! –dijo Emily.
–¡Muy bien, esclava! –dijo Abi.
–Comienza por besar y lamer nuestras botas, esclava. –ordenó Emily.
–Si, mi Ama Emily, como ordene. –respondió la esclava, besando sus botas para continuar lamiéndoselas, para pasar a la siguiente, una detrás de otra hasta que se las limpio a todas ellas.
–Debes de estar sedienta, por haber limpiado con tu lengua asquerosa nuestras botas, así que vamos a darte de beber para que no te deshidrates, esclava. –dijo Isabella.
–¡Abre la boca, abriéndote de piernas con las manos detrás de la cabeza! –ordenó Isabella.
Todas fueron escupiendo dentro de su boca, en su cara y por toda su ropa, hasta que le ordenaron cerrar la boca para tragársela toda.
Esto no fue suficiente, ya que Emma, que había sido amiga, puso su coño para mearse dentro de su boca, mientras la esclava tragaba la orina, saboreándola y disfrutándola como una puta zorra que era, hasta que comenzó a limpiarle su coño con su lengua, soltando gemidos de placer. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de dolor la esclava. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer la esclava. –Muchas gracias mi Ama Emma. –dijo la esclava.
Todas fueron meándose en su boca hasta que una de ellas comenzó a cagarse dentro de su boca, haciéndose que se la tragase, masticándola con mucho placer y gusto. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía de dolor la esclava. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía de placer la esclava. –Muchas gracias mi Ama Emily. –dijo la esclava.
Todas fueron repitiéndolo todo hasta que se sintieron felices por haberla usado como váter portátil, marchándose para entrar a sus habitaciones de BDSM, para atender a los clientes de BDSM.
–Nos ha encantado verte, no nos importa que seas una esclava Anisa si es lo que te gusta y si lo disfrutas como nos has mostrado ahora, serás muy feliz, esclava. –dijo Abi.
–Hasta luego, esclava. –dijeron las demás.
–Hasta luego, mis Amas. –respondió la esclava, yéndose todas ellas, para quedarse Naiara con ella a cuatro patas, arrodillada abriéndose de piernas con las manos detrás de la espalda, mientras Naiara sujetaba su cadena que tenía atada a su collar.
–Bueno, vámonos a la silla que hay en la entrada, que quiero que me limpies mis pies, además la gente que pase te verá para hacer publicidad a la tienda. –dijo Naiara, tirando de su cadena que tenía enganchada a su collar, para que la siguiera de rodillas a cuatro patas.
Antes cuando había estado con su Ama Sora, le había ordenado que se desnudara, así que iba como todas las esclavas del local, desnuda y a cuatro patas cuando están en una sesión de BDSM.
Llegaron para que Naiara se sentará y pusiera sus pies en su cara, mientras se los restregaba, una y otra vez, para que la esclava sacara su lengua y se limpiara sus pies en ella, lamiendo las plantas sucias de sus pies hasta meterle los dedos y chupárselos como una perra.
La gente se acercaba para ver como lamían los pies una esclava a otra, excitadas y poniéndose cachondas perdidas, creando mucha publicidad y haciendo mucha clientela en la tienda.
–Muy bien, esclava. –dijo Naiara.
Además, todas las Amas, que estaban en el Club, miraban en su dirección junto con las que se iban, que habían estado con ella hacia un momento, orinándola en su boca o cagándola en su boca.
Todas ellas, salían pasando por al lado, mirándola como lamía los pies a otra esclava, mientras que todo el mundo la veía.
–Para lo que ha quedado, Natalia. –dijo Emma.
–No es la sombra de lo que era antes como Ama, con esa categoría, ese estilo y con esa clase para perderlo todo de esta manera. –dijo Emily.
–Pero, mírala, parece feliz, lamiendo los pies de la esclava Naiara. –dijo Abi.
–Quizás, hace un tiempo, comenzó a sentir placer por la humillación y la denigración hasta que hace unas horas, no pudo escondérselo a Selene, y ella se lo mostró como nos ha dicho a todas, que quería experimentarlo. –dijo Olivia.
–Pues, si esto es lo que le gusta a esta puta esclava de mierda, ahora será mucho más feliz que antes. –dijo Isabella.
–Pues, sí. –dijo Sophia, saliendo todas por la puerta para encontrarse con Selene y las demás que estuvieron hablando del tema de Natalia, ahora convertida en una vulgar y zorra esclava de mierda.
–Creo voy a enseñarte donde tienes que colocarte mañana, esclava. –dijo Naiara, llevando a la esclava detrás de ella hasta las cabinas de glory holes, y las cajas sorpresas de sexo.
Después de eso, pensó que ya podía irse a su casa para descansar de todo ese día, que había sido muy duro.
–Ya te puedes marchar a tu casa, que por el sometimiento que te han hecho hoy, debes de estar muy cansada, y seguramente tienes que pensar todo, lo que te ha sucedido hoy, esclava. –dijo Naiara.
–Si, mi Ama Naiara, esta humilde esclava y sierva suya como ordene le da las gracias por dejarle adorarle sus pies, mi Ama Naiara. –respondió la esclava, haciendo una reverencia en señal de respeto, obediencia y sumisión para besar sus pies.
–Muy bien, esclava, así me gusta obediente, servicial y fiel, esclava. –dijo Naiara, yéndose a seguir con su trabajo, ya que su turno había empezado hacía una hora.
Anisa se levantó para ponerse la ropa y salir por la puerta como si nada hubiera sucedido, cuando en el aparcamiento, se encontró con sus amigas, que la estaban esperando para hablar con ella, y saber cómo se sentía después de que la humillasen y la denigraran de esa manera.
–Hola, Anisa. –dijeron Aaliyah, Selene, Denisse, Isabel, Marta, y María.
–Hola. –dijo Anisa.
–¿Debo de dirigirme a ustedes, llamándolas mi Ama Aaliyah, mi Ama Isabel, mi Ama Marta, mi Ama María, mi Ama Selene, mi Ama Denisse? –dijo Anisa, con una cara desconcertada.
–No sé cómo debo hablarlas, después de lo que ha sucedido antes. –dijo Anisa.
–¿O puedo dirigirme, tuteando, como amigas que éramos? –preguntó Anisa.
–Nuestra amiga era una chica llamada Natalia, que era Ama dominante como nosotras, Anisa. –dijo Selene.
–La chica que vemos ahora es una esclava que se llama Anisa, a la que nos debe respeto, obediencia y sumisión, Anisa. –dijo Denisse.
–De forma que háblanos de usted y dirígete a nosotras como Amas. –dijo Selene.
–Si, mi Ama Selene, como me ordene mi Ama Selene. –respondió Anisa.
–Hola, buenas noches mi Ama Aaliyah, mi Ama Selene, mi Ama Isabel, mi Ama Marta y mi Ama María, esta humilde esclava y sierva suya las obedece. –respondió la esclava, poniéndose de rodillas para hacerlas una reverencia para besar sus botas, una detrás de otra hasta que se quedó guardando silencio.
–¿No queríamos hablar con ella? –preguntó Isabel.
–Si, seguimos así, no podemos saber lo que realmente piensa, porque el protocolo hace que la Ama se distancie de la esclava, separándolas en dos grupos. –dijo Isabel.
–¡Tiene razón, Selene y Denisse! –dijo Marta.
–¡Vale, está bien! –dijo Selene.
–Pero no me gusta que se rompa el protocolo, porque luego las esclavas te pierden el respeto y se van. –dijo Selene.
–¡Ponte de pie, esclava! –ordenó Selene.
–Responde con naturalidad como cuando eras Natalia, nuestra compañera. –dijo Marta.
–Pero, dirígete a nosotras de usted y como Amas. –dijo Aaliyah.
–Sabemos que a las esclavas os gusta y os excitáis, que os llamemos esclavas, y otras palabras denigrantes y humillantes, como cerdas asquerosas, putas zorras y guarras. –dijo Aaliyah.
–Y luego sabemos que os gusta llamarnos mi Ama. –dijo Aaliyah.
–Si, es cierto y totalmente verdad, mi Ama Aaliyah. –dijo la esclava.
–Así me gusta que me lo reconozcas, esclava. –respondió Aaliyah.
–Mira, esclava te pregunté si querías probarlo, y tú me respondiste que no lo habías pensado nunca, y que no te importaría probarlo y experimentarlo. –dijo Selene.
–Luego, noté que te excitaste y que te estabas corriéndote por las piernas abajo al preguntarte si te gustaría ser una esclava, y si querías que te sometiera, esclava. –dijo Selene.
–Te hice la pregunta directa, si querías que te convirtiera en mi esclava sexual y me lo suplicaste que sí, que aceptabas ser una esclava sexual. –dijo Selene.
–Si, lleva toda la razón, mi Ama Selene. –dijo la esclava.
–No estoy enfadada usted mi Ama Selene, ni con todas ustedes mi Ama Aaliyah, mi Ama Denisse, mi Ama Marta, mi Ama Isabel, mi Ama María. –dijo la esclava.
–Sólo que, desde hace unas horas hasta ahora, he perdido todas mis amistades y muchas cosas más, que no daba importancia, y que nunca recuperare. –dijo la esclava.
–Echo de menos a mis amigas, hablar con ellas, el día a día, comer afuera, hablar de chicos. –dijo Anisa.
–Siempre puedes volverte atrás, y volver a ser Natalia. –dijo Denisse.
–Podría volver a llamarme Natalia, y ser su amiga nuevamente, pero cuando sienta la necesidad de ser humillada y denigrada, se me notaria. –dijo la esclava.
–No creo que sea posible ya, porque al ponerme el collar mi Ama Selene, mi cuerpo se denigró, humillándose y lo peor de todo es que me excité y me puse cachonda perdida durante mi sometimiento. –dijo Anisa.
–¡Si, lo entendemos todas! –dijeron ellas.
–Ahora, no puedo vivir sin la necesidad de que me humillen, me denigren y me sometan, tratándome cruelmente como un objeto o un animal o mascota de compañía. –dijo Anisa.
–Antes como Ama dominante, estaba por encima, todo me resbalaba y no sabía apreciar todas estas cosas, pero como esclava, siento todo, cada signo de humillación, el trato, y la humillación, siéndome placentera como una droga. –dijo la esclava.
–Ahora, me acuerdo de cómo follaron esos dos perros a mis amigas, y pienso que, si me cruzara con un perro, sería capaz de ponerme a cuatro patas para que me follase en ese sitio. –dijo Anisa.
–Soy toda una puta zorra de mierda y por lo que parece me he convertido en una esclava y perra cerda y asquerosa más como todas. –dijo Anisa.
–Si no se hubiera producido esa conversación, yo no sería una esclava y ustedes como mis Amas, serían mis amigas, pero ya es tarde supongo. –dijo la esclava.
–Si, pienso igual, esclava. –dijo Selene.
–La verdad que todo se ha complicado mucho más de lo que pensaba. –dijo Selene.
–Pensé que era en broma, pero luego te vi, tan excitada y cachonda, que dudaste pensando como seria tu vida de esclava, que quise mostrártelo, esclava. –dijo Selene.
–Pero te pregunté si te gustaría que te convirtiera en una esclava sexual, y aceptaste que sí, que querías que te convirtiese en mi esclava. –dijo Selene.
–También, me equivoque en que íbamos a estar a solas, y que era por esta noche, y que mañana no lo sabría nadie, pero te lleve al club para comprar tu collar de esclava y otras cosas que llevas en esas bolsas. –dijo Selene.
–Supongo que mi vena dominante salió a florecer en ese momento y quiso, someterte en público, delante de todas las Amas y de todas las esclavas, mostrándote tu verdadera identidad, esclava. –dijo Selene.
–Me arrepiento de haber dado ese paso, Anisa. –dijo Selene.
–Todas se daban cuenta que habían perdido a una amiga, por el BDSM y sus normas y juegos eróticos, pero permanecían calladas, expectantes a la conversación.
–¿Y qué vas hacer ahora siendo una esclava, Anisa? –preguntó Denisse.
–Según mi Ama Sora, me han ofrecido trabajar en el Club Nocturno, como esclava sexual. –dijo la esclava.
–Empezaría en los glory holes, luego en las cajas sorpresa, detrás sirviendo copas y bailando en la barra y al final en las cabinas, cobrando por follar como una puta. –dijo Anisa.
–Al final como esclava asistente en mi antigua mazmorra que ahora es de una chica llamada Ama Aisha, que es árabe y es nueva. –dijo Anisa.
–Supongo que la ayudaré como esclava asistente y de todas las demás que me soliciten sus servicios, mi Ama Denisse. –respondió la esclava.
–Pero, no estoy segura de aceptar el trabajo o no. –dijo Anisa.
–Quizás, lo rechazo, y me tomo mi tiempo para pensar en todo lo que me ha sucedido, aclarando mis ideas y mis sentimientos. –dijo Anisa.
Anisa se puso de rodillas, haciendo la reverencia con la cabeza para besar sus botas en señal de respeto, obediencia y sumisión.
–Espero que tengan una bonita y feliz noche mi Ama Selene, mi Ama Aaliyah, mi Ama Marta, mi Ama Isabel, mi Ama María, mi Ama Denisse. Esta humilde esclava y sierva suya las obedece y sirve, Besos en sus pies. –dijo la esclava, guardando silencio, esperando para que le dieran permiso para irse.
–Ya te puedes ir, esclava. –dijeron algunas de ellas, dándose cuenta que se quería irse y que no quería hablar más.
Anisa se levantó para darse la vuelta e irse a su casa, mientras pensaba en todo lo que había hecho ella a lo largo del día, cómo había acabado convirtiéndose en una esclava sexual, perdiéndolo todo.
¿Había merecido la pena? ¿Era lo que deseaba desde el fondo de su corazón? –pensaba ella, yéndose abstrayéndose de todo a su alrededor, salvo sus pensamientos.
–¿Qué es lo que ha sucedido? –preguntó Isabel.
–No habíamos quedado en hablar con ella para recuperar la amistad, aunque fuese esclava o no, da igual, es Natalia. –dijo Isabel.
–Si. –dijo Marta.
–Esto es todo un juego de fantasías eróticas, la amistad era todo para nosotras. –dijo María.
–Me da igual, lo que penséis o lo que hagáis, pero yo no voy a perder esta amistad cuando ella, y sólo ella, fue la que me ayudo cuando estuve mal de salud. –dijo Isabel.
Isabel junto con Marta, se marcharon corriendo a por Anisa, que la cogieron de las manos, diciéndola.
–No te preocupes, no nos importa si eres Ama o esclava, eres nuestra amiga, y nosotras no queremos perderte. –dijeron las dos, que la abrazaban.
–Siempre has estado con nosotras cuando te hemos necesitado, por lo que ahora no vamos a darte la espalda y dejar que caías por el precipicio, tú sola, Natalia o Anisa, nos da igual como te llames, o lo que quieras ser. –dijo Isabel.
En ese momento, comenzó a llorar, dejándose caer al suelo, mientras que Isabel y Marta, la abrazaban, calmándola por los lloros que habían salido de ella, de forma desconsolada.
–¡Perdónanos, Natalia o Anisa! –dijo Aaliyah, dándole un abrazo al que se unió María, que no iba a ser menos.
–No te preocupes que no nos vas a perder, Anisa. –dijeron ellas.
–Te vamos apoyar en todo lo que podamos. –dijeron ellas.
Al final se acercaron Selene y Denisse, que dijeron que lo sentían, que se habían portado mal con ella, sobre todo, por someterla de esa manera, usando la amistad y la confianza.
–¡Lo siento, Anisa! –dijo Selene.
–No quería hacerte tanto daño, se me fue de las manos, y al ser una Ama dominante, muy experta en estos temas, me dio morbo someter a una Ama dominante, comprobando si podía o no, y al final me aproveche de ti. –dijo Selene.
–Use tu duda para entrar psicológicamente en tu mente para domarte y someterte y finalmente doblegar tu voluntad. –dijo Selene.
–Pero, te vi tan excitada y cachonda perdida, dispuesta a probarlo, que me preguntaste cómo lo iba hacer, y quise complacerte como Ama, y ser neutral lo máximo posible contigo para someterte como una esclava de verdad. –dijo Selene.
–Si, es verdad, me excité al hablarlo de esa manera, y ya no pude parar. –dijo Anisa.
–No sé, si lo llevaba dentro poco a poco, y en ese momento, surgió esa curiosidad por experimentarlo y probarlo, y cuando me comenzó a gustarme, ya no pude decir que no en la puerta del Club Nocturno. –dijo Anisa.
–¿Y qué es lo que sentiste desde que comencé a darte órdenes, Anisa? –preguntó Selene.
–Pues, cuando me disté la orden de guardar silencio, yendo un paso detrás de ti, con la mirada en tus botas o al suelo, sentí que había perdido el poder para decidir. –dijo Anisa.
–Comencé a excitarme, poniéndome cachonda perdida, sentía el placer por obedecerte y seguir como una esclava tuya más. –dijo Anisa.
–Nunca me lo habían explicado de esa manera tan directa y sincera. –dijo Selene.
–Bueno, cuéntanos que es lo que ha sucedido dentro detrás de irnos, porque hueles a pis, y a mierda. –dijo Selene.
–Pues, me ordenaron lamer los pies de mi Ama Sora, y luego de mi Ama Sophia, mi Ama Emma, mi Ama Isabella, mi Ama Olivia, mi Ama Abi, mi Ama Emily, y de mi Ama Naiara. –dijo Anisa.
–Se animaron todas y se orinaron en mi boca y se cagaron en mi boca, para luego escupirme dentro de la boca escupitinajos, en la silla de exposición del escaparate, atrayendo clientes y dando popularidad al local. –dijo Anisa.
–Si, es lo que suelen hacer cuando una Ama dominante se convierte en una esclava sexual o cuando una chica nueva se convierte en una esclava sexual. –dijo Selene.
–Pero, por otro lado, lo has pasado en grande como esclava, Anisa. –dijo Selene.
–Si, la verdad que era todo un mundo nuevo para mí, viéndolo desde el otro lado, claro. –dijo Anisa.
–¿Qué practica te gusta más? –preguntó Aaliyah.
–La más humillante, creo que es la de lamer los pies descalzos y sucios, al menos es la que a mí, me ha gustado más. –dijo Anisa.
–Antes, no me fijaba en ellos, pero creo que soy adoradora de pies femeninos. –dijo Anisa.
–Si, es verdad. –dijo Selene.
–Antes, no me hubieses dicho esa respuesta. –dijo Selene.
–¿Y sobre las demás prácticas? ¿Cuál te ha gustado más o menos o cuál rechazas totalmente Anisa? –preguntó Selene.
–La que me hizo más daño fue los latigazos que me diste y Aaliyah, para luego darme Nefora. –dijo Anisa.
–Otra que me impactó y que me mee encima de miedo fue cuando me follaste con esas pollas gigantes, que me aún me duele, y tengo el culo como la vagina abiertos de par en par. –dijo Anisa.
–Tú, si quieres que te vuelva a follar, ya sabes cómo me lo debes de pedir, Anisa, y si me complace, te sodomizaré más veces. –dijo Selene, riéndose de risa.
–Si, me gustaría que me follases diariamente, Selene. –dijo Anisa.
–Y si te lo tengo que pedir como esclava, lo haré. –dijo Anisa.
–Me pondré de rodillas y te lo suplicaré como una esclava vulgar más y corriente. –dijo Anisa.
–¡Ja, ja, ja, ja! –reía Selene de risa.
–Jamás pensé que me pidieses que te follara con mis arneses con mis pollas negras gigantescas. –dijo Selene.
–Antes, te daban mucho miedo ese tamaño, pero ahora que las has sentido, creo que eres adicta a ellas, y que necesitas que te follen salvajemente y brutalmente, Anisa. –dijo Selene.
–Si, es verdad. –dijo Anisa.
–Ahora, se abren muchas posibilidades que antes como Ama, no tenías y eres totalmente libre, obedeciendo a tu Ama, lo que ella quiera o desee, sintiendo placer al obedecerla como su esclava. –dijo Anisa.
–Yo no lo hubiese explicado mejor, Anisa. –dijo Aaliyah.
–¿A qué estás excitada y cachonda perdida de hablar de estos temas con nosotras? –preguntó Denisse.
–La verdad que sí, muy excitada y cachonda, perdida, nunca creí que lo fuese a decir, por vergüenza que tenía, pero después de lo de hace un rato, eso ya da igual. –dijo Anisa.
–¡Sigue contestándonos! –dijo Marta.
–Los escupitinajos y la orina es super humillante, me excitaron muchísimo, aunque era una guarrada y sigo pensando que es una asquerosidad, pero mi coño, se excita al pensar en ello, así que me gusta. –dijo Anisa.
–¿Y sobre lo de comerte la mierda, no nos has dicho nada? –dijo Isabele, con cara excitada.
–Es super asqueroso y repugnante, lo digo y lo mantengo, pero después de comerme la mierda de tantas Amas e incluso de dos esclavas como yo, le pillé el gustillo y os reconozco que la he masticado, saboreado y deleitado al comérmela. –dijo Anisa.
–De hecho, antes me parecía super humillante hacérselo a mis esclavos y esclavas, pero ahora cuando me lo han hecho, lo he disfrutado mucho y ya no siento que sea asqueroso ni guarro, sino que es un manjar que te da tu Ama. –dijo Anisa.
–Eso sí, hacerlo te denigra totalmente al igual que la orina o lo demás. –dijo Anisa.
–Soy una puta zorra, muy guarra y muy cerda. –dijo Anisa.
–Nunca, pensé que lo iba a decir, pero os estoy siendo sincera como me habéis pedido. –dijo Anisa.
–¿Te has dado cuenta lo bajo que has caído Anisa, habiendo sido Natalia? –preguntó María.
–Si, me he dado cuenta, y me avergüenzo de todo, pero me gusta y me excita, poniéndome muy cachonda perdida. –dijo Anisa.
–¿Te gusta el nombre que te he puesto de esclava? –preguntó Selene.
–Si, me gusta muchísimo, aunque al principio no tanto, pero ahora me encanta. –dijo Anisa.
–Después de todo, no lo has pasado tan mal, salvo por perder amistades y compañeros del club, pero no nos incluimos dentro de ese grupo. –dijo Isabel.
–Si, es verdad. –dijo Anisa.
–Mira, quién vine por allí. –dijo Aaliyah.
–Es la chica con los dos perros pastores, que follaron a las esclavas Naiya y Nayla, que ahora mismo estarán en su casa, durmiendo bien. –dijo Denisse.
–¿No has comentado antes que te gustaría que te follara un perro? –preguntó Selene.
–Si, la verdad que sigo excitada y muy cachonda. –dijo Anisa.
–Mira, te digo lo que vas hacer, si quieres pasarlo bien, lo vas a disfrutar como una perra en celo que eres. –dijo Selene.
–Vale, haré lo que me ordene mi Ama Selene, su humilde esclava y sierva la obedece mi Ama Selene. –dijo Anisa, excitada y cachonda perdida.
Las demás, no se lo esperaban que hubiese tomado esa decisión, así que con una sonrisa esperaban los acontecimientos para ver que sucedía al final de todo.
–¡Desnúdate, y ponte de rodillas, esclava! –ordenó Selene.
–Si, mi Ama Selene, esta esclava y sierva suya la obedece, desnudándose y poniéndose de rodillas para besar sus botas, haciendo la reverencia con la cabeza en señal de obediencia, respeto y sumisión.
–¡Ves a donde está esa chica, y le pides si deja que te follen sus perros pastores! –ordenó Selene.
–Si, mi Ama Selene. –respondió la esclava.
–Y dices que tus Amas y dueñas, que estamos aquí, te lo han ordenado como nuestra esclava y perra que eres, esclava. –dijo Selene.
–Si, mi Ama Selene. –dijo la esclava, haciendo la reverencia y besando sus botas, junto con las de todas las demás.
La esclava fue de rodillas a cuatro patas como una perra hasta donde estaba la chica, la cual tenía los perros corriendo por ahí.
–¿Me deja que me follen sus perros? –preguntó la esclava.
–¿Cómo dices? –preguntó la chica, que se llamaba Elena.
–Mis Amas y mis dueñas que están allí, me han ordenado decirle qué si puede dejar que me follen sus perros, ya que estoy muy excitada y cachonda perdida, y necesito que me follen. –dijo la esclava.
–Pero, tú estás hablando en serio o estás de coña. –dijo Elena.
–No, soy una esclava y perra blanca, poniéndose con el culo en pompa, esperando a que vengan sus perros para que la follen. –dijo la esclava.
Los perros vinieron y sin que los pudiera controlar, uno de los perros, comenzó a montar a la esclava, metiéndosela a la bestialmente, mientras estaba follándola ante los ojos de la dueña. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía la esclava de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía la esclava de placer. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía la esclava de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía la esclava de placer. –Muchas gracias, mis Amas. –decía la esclava gimiendo de placer. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía la esclava de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía la esclava de placer. –Folladme más fuerte, perros. –decía la esclava jadeando de placer.
Mientras el otro perro, ladraba, esperando su turno, la chica se quedaba con los ojos abiertos como platos, para ver como el perro hacia movimientos de correrse dentro de su coño, gimiendo de placer. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía la esclava de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía la esclava de placer. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía la esclava de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía la esclava de placer. –Muchas gracias mis Ama, por dejarme que me follen sus perros. –decía la esclava, gimiendo de placer, sintiendo el semen dentro de ella.
Nada más quitarse uno de los perros, se subió el otro para montarla, metiéndosela por el culo, follándola muy rápido, como una puta perra en celo, mientras gemía de placer. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía la esclava de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía la esclava de placer. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía la esclava de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía la esclava de placer.
Comenzando a correrse de placer, teniendo un orgasmo seguido de otro, soltando sus fluidos vaginales con el semen del otro perro. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía la esclava de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía la esclava de placer. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía la esclava de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía la esclava de placer.
Los perros se fueron corriendo todo felices y saltando por ahí, mientras que la chica se quedó con la boca abierta.
–¡Muchas gracias Srta. Elena, me he disfrutado mucho que me follaran sus perros por mi vaginal y por mí ano! –dijo la esclava, jadeando de placer, mientras seguía teniendo un orgasmo, corriéndose de placer. –¡Aaah, Aaah, Aaah! –gemía la esclava de placer. –¡Mmm, Mmm, Mmm! –gemía la esclava de placer.
–Si quiere puede ir conmigo a donde están mis Amas, para darles las gracias por dejarme que me follaran sus perros. –dijo la esclava, que se fue en dirección a donde estaban sus Amas, con una cara de felicidad, mientras sus fluidos vaginales y el semen saliendo por su culo y por su vagina, mostrándose como una puta zorra.
La esclava fue caminando a cuatro patas con la cara de relax se haber follado, aunque fueran unos perros, hasta que llegó a donde estaban sus Amas que se puso con las piernas abiertas arrodillada sentada sobre sus plantas de sus pies, con las manos detrás de la cabeza, mirando a las botas de sus Amas.
En ese momento, llegó la chica para preguntar lo que había ocurrido.
–Hola, no entiendo, porque esa chica se ha ofrecido a mis perros otra vez como hace unas horas, para que se la follaran. –dijo Elena.
–Mira, te damos las gracias por dejar que tus perros, se follaran a nuestra esclava Anisa, a la cual le gusta mucho ser humillada, denigrada y ser follada por tus perros. –dijo Selene.
–No había experimentado algo así, nunca en la vida. –dijo Elena.
–De todas maneras, nuestra esclava ha disfrutado mucho siendo follada por tus perros. –dijo Aaliyah.
–Mira como sale todo el semen de tus perros de sus agujeros. –dijo Selene.
–Tienes mí contacto en el móvil, soy Ama Selene, te lo añadí hace unas horas. –dijo Selene.
–Si, es verdad. –dijo Elena.
–Por si me necesitas, Elena. –dijo Selene, moviendo los dedos de sus pies, y coqueteando con ellos, para hacer que Elena, mirase a sus pies.
–La mirada a mis pies, es gratis, pero si los quieres probar como mis esclavas, ya sabes lo que tienes que hacer. –dijo Selene, haciendo que la cara de la chica se pusiera colorada.
–Tus perros follan bien, así que las esclavas blancas que tenga, si los paseas por aquí, voy a ponerlas con su culo en pompa para que se las follen bien, y disfruten de lo lindo. –dijo Selene.
–Pero, ¿No pueden buscar a algún chico? –preguntó Elena.
–Sienten placer, por ser folladas como a perras en celo, porque son esclavas sexuales y perras en celo. –dijo Selene.
–Necesitadas por ser folladas, humilladas y denigradas como animales que son. –dijo Selene.
–No lo entiendo, cómo os gustan estas cosas. –dijo Elena.
–Porque luego en mi casa, si estoy de rodillas limpiando el mueble, tratan de montarme por estas cosas. –dijo Elena.
La chica veía como la esclava lamía las botas y los pies descalzos de algunas de las Amas, mientras mantenían la conversación con ella. Ciertamente, todas esas escenas la cautivaban, y de alguna manera la humillaban visualmente al verlo.
–¡Déjate y que te monten como una perra en celo! –dijo Aaliyah.
–Y verás cómo lo entiendes y los disfrutas. –dijo Aaliyah.
–Eso es indignante y vergonzoso todo lo que estáis haciendo con esas chicas. –dijo Elena.
–Si eso es lo que os gusta, el mundo se ha venido abajo, y están todos locos. –dijo la chica.
–Deja de mirar como nuestra esclava nos lame y chupa nuestros los pies y nuestras botas con su lengua, a menos que quieras unirte a ella. –dijo Aaliyah.
–¡Ja, ja, ja! –reía Aaliyah y las demás.
–¿Sabes lo que me gustaría? –dijo Selene.
–Verte desnuda ahí delante, a cuatro patas con un collar al cuello como una esclava sexual y que te follen tus propios perros, hasta que te corras de gusto y de placer, por ser una puta zorra guarra y cerda asquerosa, que es lo que eres Elena. –dijo Selene.
Selene se acercó a ella, para decirle en voz baja.
–Si quieres sentirlo y experimentarlo, dímelo, Elena. –dijo Selene.
–Te quiero ver desnuda de rodillas con el culo en pompa, en este sitio, esperando que te follen tus perros como una puta zorra, que eres Elena, pero cuando yo sé lo ordene, no cuando a ti, te apetezca. –dijo Selene.
–Cuando lo sientas y no lo resistas más avísame, tienes mi contacto para suplicármelo Elena. –dijo Selene.
–Y una cosa, no te permito que te masturbes sin mi permiso y mucho menos que te follen tus perros, Elena. –dijo Selene.
–Por cierto, te he visto que no has dejado de mirarme mis pies todo el rato, así que te deben de gustan mis pies, excitándote y poniéndote cachonda perdida, Elena –dijo Selene.
–Trabajo como Ama dominante en el Club Nocturno de ahí, enfrente así que salgo de trabajar a la misma hora, a veces salgo sola como los martes, así que ese día si quieres te dejo lamer mis pies sucios. –dijo Selene.
–Estaré caminando descalza todo el día para que me los limpies con la lengua, pero entrarás al local, que te estaré esperando, esclava. –dijo Selene.
–Además, quiero que traigas tus perros para que te follen delante de mí, como una esclava vulgar y corriente más que eres, Elena. –dijo Selene.
–Los dejarás atados en la puerta en aquel, palo donde se atan a los perros y perras nuestras, a la que te ataré a ti, para que te vean bien lo puta y guarra que eres Elena. –dijo Selene.
–No te preocupes que cogeré un pack de esclava para ti, Elena. –dijo Selene.
–Junto con un bote de pigmentación de color de la piel, para que tu piel cambie de blanca a negra, como una esclava sexual, Elena. –dijo Selene.
–El lunes, a las 8:00h de la mañana, quiero que me envíes por Bizum 200 euros del pack de esclava, más 100 euros por el pack complementario, y 150 euros por someterte, domarte y adiestrarte como mi esclava Elena. –dijo Selene.
–Si no lo haces o no te interesa, no vuelvas a ponerte delante mía, y mucho menos pasees a tus perros por este parque. –dijo Selene.
–Ya te puedes ir, Elena, y piénsalo bien. –dijo Selene.
La chica se marchó ruborizada, excitada y cachonda por las respuestas que le habían dado aquellas chicas de su misma edad, pero más por lo que le había dicho aquella chica negra llamada Selene. La habían usado en dos ocasiones para que sus perros follaran a esas chicas que habían aceptado denigrarse ante ellas como unas perras o unas esclavas sexuales.
–Sea lo que sea que le hayas dicho al oído le ha afectado, porque no paraba de mirarte a los pies, Selene. –dijo Denisse.
–No sé si hemos maleducadas con ella, porque sus perros ya nos han ayudado a sodomizar a tres de nuestras esclavas. –dijo Denisse.
–¡Qué dices! –dijo Aaliyah.
–Si tenía húmeda sus partes con una mancha, además empezaba a resbalar sus fluidos vaginales por sus medias. –dijo Aaliyah.
–No sé, qué le habrás dicho al oído, pero se ha puesto a cien por hora. –dijo Aaliyah.
–Esa chica tan digna y pura, es una puta zorra más como las demás. –dijo Aaliyah.
–En ella no hay nada digno. –dijo Aaliyah.
–La conversación ha sido interesante. –dijo Isabel.
–¿Por qué lo dices? –preguntó Marta.
–Porque es la segunda vez, desde hace unas horas. –dijo Isabel.
–Si no le gusta, no vendría más a pasear a sus perros por este parque, hay otros más en la zona, chicas. –dijo Isabel.
La chica se había marchado de forma extraña con sus perros, pero había causado la risa de todas ellas.
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