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Mi novia Carla (10)

Carla no quiere solo sexo, quiere espectáculo. Mientras Antonio observa impotente cómo su novia es el centro de atención en el bar, la noche promete desbordarse cuando los límites de la fidelidad se rompen bajo las luces de la casa.

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En ese preciso momento, me di la vuelta y vi a Carla regresando del baño con paso decidido y con una sonrisa en la cara mientras no paraba de mirarme, cosa que no dejó de hacer cuando se volvió a subir al taburete y se dirigió a nosotros dos.

- (Carla): Bueno qué, espero que no hayáis hecho nada raro en este rato que he ido al baño

- (Mónica): Jajajaja pues ganas no me han faltado, ¿estás segura que no me lo puedes dejar un rato y luego te lo devuelvo?

- (Antonio): A ver, a ver, por favor, que estas bromas luego se van de madre y no quiero líos por favor

- (Carla): Jajaja tranquilo Antonio, le voy a responder sin ningún problema a Mónica y lo que te voy a decir guapa es que este chico es libre de hacer lo que quiera con quien quiera, aunque luego las consecuencias pueden ser imprevisibles

¿De verdad acababa de decir aquello Carla?, ¿qué se le estaba pasando por la cabeza?, ¿era algún tipo de juego?, no tenía ni idea de lo que quería haber dicho con esa frase, pero me apresuré para intentar quitar hierro al asunto, aunque no sé si me salió del todo bien.

- (Antonio): Cariño, te lo he dicho antes, únicamente te quiero a ti y no necesito a nadie más

- (Carla): Lo sé cariño, pero me reconocerás que Mónica es un pibón de chica y que tiene una cara y un físico espectaculares

Desde luego, no sabía a lo que estaba jugando Carla, pero si quería achantarme lo llevaba claro así que decidí seguirle la corriente y ver hasta dónde llegaba el asunto porque sabía que Carla estaba tramando algo.

- (Antonio): Pues mira, sí, Mónica me parece guapísima y a la vista está que tiene un auténtico cuerpazo

- (Mónica): Ohh gracias guapo, yo creo que tú también eres un tío con una cara y un físico que, por lo menos a mí, me gustan

- (Carla): Jajaja pues nada oye, cuando queráis os dejo solos tortolitos

- (Antonio): Jajaja no serías capaz de hacer eso cariño, necesitas controlarme porque soy solo tuyo, ¿recuerdas?

- (Carla): ¿Ah sí?, ¿eso piensas?, pues vamos a hacer una cosa, tú quédate aquí con Mónica y yo me voy a ir allí a las mesas de la entrada a tomar mi copa y creo que vas a ser tú el que no me va a poder dejar a mí sola

- (Mónica): Chicos, perdonad que me meta, pero creo que lo tres estábamos de broma y yo no quiero que os enfadéis así que dejadlo estar por favor.

- (Carla): Tranquila Mónica, últimamente Antonio y yo estamos juguetones y estamos probando cosas nuevas, ¿verdad?, así que esto será un juego en el que no puedes venir a hablar conmigo hasta que nos vayamos a ir, ¿de acuerdo?

- (Antonio): Carla, por favor, solo ha sido una broma entre los tres

- (Carla): Tranquilo Antonio, lo sé, aun así me voy a ir allí a las mesas, ciao

Y con una seguridad aplastante en sí misma, se levantó del taburete y recorrió los metros que había hasta la entrada y se sentó en una de las mesas altas que había junto a la puerta, aunque lo hizo de espaldas a esta, de forma que nuestras miradas y cuerpos quedaban enfrente del otro.

Yo en esos momentos no sabía qué pensar, no sabía si Carla ya tenía pensado hacer aquello, si estaba enfadada de verdad o si quería probarme, pero una cosa estaba clara, me había dejado a solas con Mónica y aquella chica no iba a desaprovechar su oportunidad porque el bar todavía estaba muy vacío ya que eran las 12 de la noche y su compañero y ella no tenían prácticamente trabajo en ese momento, por lo que ella aprovechó la ocasión.

- Antonio

- Dime Mónica

- ¿Qué juegos os traéis Carla y tú?

- ¿Juegos?, ninguno, creo que se ha enfadado por lo que he dicho de ti

- Mmm yo no lo creo, se ha ido con una sonrisa en la boca Antonio y mírala, está ahí sentada tan tranquila mirando el móvil y mirando de vez en cuando hacia nosotros, creo que le apetece jugar contigo, sinceramente

- ¿Jugar conmigo?

- Sí, has oído bien, creo que está muy cachonda y quiere jugar a algún tipo de juego

- ¡Pero si no la conoces de nada!

- No me hace falta, soy mujer, se ve que tenéis mucha complicidad entre los dos y que estáis bien, pero creo que quiere ponerte un poco a prueba, aunque quizás también a ella misma

- ¿Lo dices en serio?

- Muy en serio, tú déjala ahí un rato, verás cómo te pone a prueba y solo quiere jugar

- Está bien, te haré caso

No sabía qué iba a salir de todo aquello pero le hice caso a Mónica y dejé que se quedara allí sola sentada en la mesa mientras se bebía la copa y miraba el móvil aunque eso pronto iba a cambiar porque a los 10 minutos, mientras Mónica y yo seguíamos hablando, empezó a entrar más gente y entra esa gente entraron 3 hombres de unos cuarenta y poco años que se quedaron mirando a Carla para, a continuación, ir a pedir a la barra justo al lado de donde estaba yo sentado hablando con Mónica, a la que le pidieron tres copas de ron con coca cola pero también iniciaron una conversación que a mí me puso en alerta.

- (Felipe): ¿Habéis visto a esa chica castaña en la puerta?

- (Juan): Joder, es imposible no verla Felipe, es toda una preciosidad, ¿estará sola?

- (Felipe): Mmm no sé Juan, pero como vea que está sola voy a ir a hablar con ella

- (Gonzalo): Pues yo no voy a tardar tanto, es una preciosidad que no quiero dejar escapar

Y dicho eso, se separó de sus dos amigos y se dirigió hasta donde estaba Carla mientras que los otros dos amigos se quedaron esperando a que Mónica les trajera sus bebidas y la de su amigo mientras él atacaba a su presa.

El tal Gonzalo era un tipo alto, diría que iba al gimnasio porque llevaba puesto un polo blanco que le quedaba bastante ajustado y se le notaban la espalda y los brazos bastante fuertes, además, tenía bastante barba, era moreno y diría que era bastante guapo así que estaba seguro que tenía bastante confianza en sí mismo, la suficiente para ir a habar con aquella monada que era Carla.

De esta manera, el tipo se acercó a la mesa donde estaba ella, se apoyó con los dos brazos en la mesa y empezaron a hablar animosamente mientras los otros dos amigos, que seguían apoyados en la barra, empezaron a hacer comentarios sobre su amigo y sus grandes dotes para ligar, cosa que a mí de primeras no me molestó porque no sabía cómo sentirme en ese momento, aunque fue Mónica la que volvió y me sacó de mis pensamientos.

- Ya sabía yo que esto iba a pasar

- ¿El qué?

- Jajaja vaya pregunta Antonio, ¿el qué va a ser?, que algún hombre intentara ligar con tu novia estando sentada ahí sola

- Bueno, solo están hablando

- No me digas que eres tan inocente, por favor, míralos

Volví a mirar hacia donde estaban Carla y el tal Gonzalo y los dos reían por algo que él le estaba diciendo, aunque Carla dejó de reírse cuando él le hizo otro comentario y entonces miraron hacia donde yo estaba y Carla me señaló, gesto al que yo respondí mirando a Mónica mientras esta esbozaba una sonrisa y mientras notaba como los dos amigos que se habían quedado en la barra, clavaban sus ojos en mi espalda.

No entendía muy bien lo que estaba pasando, habíamos pasado de estar tan tranquilos hablando con Mónica en la barra a que Carla estuviera hablando a solas con un completo desconocido que lo único que quería era follársela, de eso no había dudas, pero no perdí la calma y me quedé quieto a ver qué pasaba mientras Mónica volvía a hablarme, pero no para lo que yo pensaba.

- Antonio, te dejo ahí vigilando a Carla, ¿vale?, como ves está entrando más gente y tengo que atenderles

- Sí, no te preocupes

Mónica tenía razón, en el bar cada vez entraba más gente y esa gente se estaba quedando de pie interponiéndose en la línea de visión que tenía de Carla, lo cual sí que me estaba poniendo algo nervioso, aunque más nervioso me puse cuando los dos amigos que estaban apoyados en la barra se dirigieron hacia donde estaban Carla y Gonzalo y se unían a ellos en la mesa tras darle dos besos de rigor cada uno a la reina de la mesa.

Además, después de las presentaciones, los cuatro miraron hacia donde yo estaba sentado y ubicado y les salió una medio sonrisilla, pero no hicieron nada más porque enseguida se enfrascaron en una conversación donde Carla era el centro de atención y aquellos seis ojos no le quitaban la vista de encima.

Y es que, aquellos dos hombres que se habían unido a la pareja eran parecidos a su amigo en edad, aunque en físico también, por lo menos el tal Felipe porque se le veía alto, grande y fuerte, aunque estaba completamente calvo, pero no diría que era feo mientras que el tal Juan era un hombre completamente normal, delgado, mucho más bajo que los otros dos y con el pelo algo canoso.

Así, tras observar a aquellos tres hombres alrededor de Carla, no sabía muy bien qué hacer, me sentía un idiota sentado allí solo mientras que aquellos tres estaban intentando ligar con mi novia pero, por otra parte, estaba tranquilo y tenía cierta curiosidad por saber en qué iba a acabar todo aquello, digamos que estaba en plan voyeur y no me estaba importando en absoluto porque confiaba completamente en Carla y sabía que quería jugar conmigo aunque la pregunta estaba clara, ¿cuánto estaba dispuesta a jugar?.

No era sencillo de responder, pero tras más de media hora de observarles no pude más y fui hacia donde estaban los cuatro sentados para llevarme a Carla de allí e irnos a casa, aunque los tres tipos pusieron mala cara cuando llegué y me presenté.

- (Antonio): Buenas noches, soy Antonio, el novio de Carla

- (Gonzalo): Buenas Antonio, precisamente de ti estábamos hablando

- (Antonio): ¿Ah sí?, ¿y eso?

- (Carla): Porque les estaba diciendo que me has dejado aquí sola porque estabas demasiado ocupado hablando con la camarera así que yo he decidido hacer lo mismo

- (Antonio): Carla, no sé lo que ha pasado antes, pero me gustaría que nos fuésemos y lo habláramos por favor

- (Gonzalo): No hombre Antonio, no puedes llevártela, lo estamos pasando muy bien los cuatro y creo que tú ahí en plan voyeur también

- (Antonio): Mira, no tengo ganas de enfadarme ni de broncas así que no te voy ni a responder, Carla, por favor, vámonos

- (Carla): Está bien Antonio, creo que va siendo hora de irse a dormir

- (Felipe): Nooo, con lo bien que lo estábamos pasando...

- (Carla): Lo sé chicos, pero el deber es el deber

- (Gonzalo): Jajaja creo que lo pasarías mejor con nosotros, pero bueno, mañana estaremos por la playa de Valdevaqueros, por si os animáis a venir y así podemos seguir hablando, ¿qué os parece?

- (Carla): Bueno, ya veremos, buenas noches a los tres

Buenas noches respondieron los tres al unísono mientras Carla se levantaba y cogía su bolso y su chaqueta para, a continuación, cogerme de la mano e irnos de ese local, aunque antes me hubiera gustado despedirme de Mónica, pero no quise hacer enfadar a Carla porque no sabía lo que se le estaba pasando por la cabeza en ese momento, aunque pronto salí de dudas porque fue ella la que empezó a hablar de camino al coche.

- Antonio

- Dime Carla

- Esta noche quiero que me folles todo lo que puedas, quiero que me destroces, que me dejes sin aliento, quiero que me la metas hasta el fondo de la garganta, quiero..

- Carla, espera, ¿qué te pasa?, ¿qué ha pasado ahí dentro con esos tres?, estoy desconcertado por todo lo que ha pasado las últimas tres horas

- ¿Qué ha pasado?, muy sencillo, esos tres tipos querían follarme esta noche y por lo que he visto tú no ibas a tener ningún problema en que eso pasara

- ¿Cómo puedes decir eso Carla?

- Entonces, ¿me puedes explicar por qué has tardado más de una hora en venir a buscarme?

- Carla, yo…no tengo ahora mismo explicación para eso, pensaba que estabas jugando o que estabas enfadada y no sabía muy bien qué decir si iba a donde tú estabas

- Desde luego Antonio… a veces no sé qué se te pasa por la cabeza, al principio quería probar si preferías venirte a la mesa conmigo o quedarte hablando con Mónica, que, por cierto, no te ha quitado la vista de encima y se te ha insinuado descaradamente

- No creo que haya sido así Carla

- ¿Ah no?

- No, pero ahora no quiero hablar de eso, quiero que lleguemos a casa y quiero follarte como me has pedido

- Está bien Antonio, más te vale cumplir esta noche porque sino no me hago responsable de mis actos

- ¿Hablas en serio?

- Muy en serio

- Está bien

No sabía si se refería a que estaba dispuesta a follarse a aquellos tres tipos, si se podía enfadar tanto que podía dejarme o cualquier otra cosa, pero estaba claro que yo en ese momento quería satisfacerla y quería irme a casa y follarla con todas mis fuerzas.

Así, era la una y media de la noche cuando nos subimos al coche y pusimos rumbo a la casa, un trayecto que no duró más de 20 minutos y durante el cual Carla no dejó de sobarme la polla por encima del pantalón para que la tuviera bien dura, cosa que no sabía si iba a suceder porque ya me había corrido dos veces aquel día pero toda la situación me había puesto muy cachondo así que mi polla estaba dura como un mástil otra vez.

Por tanto, cuando llegamos a la casa, nos bajamos del coche y nos dirigimos a la puerta, aunque antes de abrir, Carla me cogió de la mano y se abalanzó sobre mí para pegarme un morreo de campeonato.

- Acuérdate de lo que te he dicho antes Antonio, quiero un polvo salvaje y quiero que lo hagamos en el salón

- Pero Carla..

- Pero nada, me importa tres cojones quién esté o quién nos oiga, ¿te has enterado?

- Perfectamente

Así, mientras Carla me comía el cuello como una descosida, saqué las llaves del bolsillo y abrí la puerta como buenamente pude para, a continuación, empujar a Carla dentro para seguir comiéndonos la boca, pero como los dos estábamos muy cachondos, le hice una seña para que se apoyara con las manos en la pared de la derecha justo después de pasar el pasillo de la derecha que llevaba a la habitación de los portugueses.

La casa estaba en silencio y penumbra absolutos, parecía que estábamos solos, aunque los dos coches de la entrada decían lo contrario, pero no importaba en ese momento así que me situé detrás de Carla para abrazarla mientras ella estaba contra la pared y así empezar a comerle el cuello de forma muy guarra mientras que con mi mano derecha frotaba su coño por encima de la falda y mi mano izquierda hacía lo propio con sus tetas.

Unas tetas que tenía ganas de amasar sin impedimentos así que no perdí el tiempo y desabroché su top en la espalda para dejarlo caer y dejarla desnuda de cintura para arriba por completo. Una acción que a Carla le encantó porque empezó a refregar su culo contra mi polla, cosa que me puso más burro todavía así que la empujé completamente contra la pared para dejarla pegada a esta.

Siempre me había gustado esa posición de dominancia sobre Carla porque ella siempre se dejaba hacer y como era un momento muy caliente, quería tenerla lo más cachonda posible, estado al que esperaba hacerla llegar empezando por desabrochar su falda en el cierre lateral y bajarle la cremallera para, a continuación, dejarla caer hasta los pies y quedarse cubierta únicamente por un tanga blanco precioso que apenas tenía tela por detrás y dejaba su culo al descubierto por lo que, ahora sí, prácticamente tenía su cuerpo a mi disposición.

Se trataba de una situación en la que yo sabía perfectamente lo que tenía que hacer así que empecé a besar su espalda para luego ir bajando hasta llegar a su culo, pegarle un par de mordidas en la carne, cosa que a Carla la vuelve loca, y así llegar hasta su coño cubierto únicamente por la tela del tanga. Un tanga que quería quitarme de en medio y como los dos estábamos muy cachondos, hice algo que llevaba tiempo queriendo hacer, cogí la prenda por cada uno de sus laterales entrelazándola con mis dedos y dí dos fuertes tirones para intentar romperlo, cosa que no conseguí a la primera, pero sí tras otros dos tirones fuertes, a lo que Carla respondió con un “joder Antonio, eso me ha encantado, no me hubiera importado que hubieses destrozado el resto de la ropa”

- Cállate putita y abre la boca, quiero que te metas el trozo de tela y no vuelvas a hablar, ¿lo has entendido?

- Sí señor

- Eso está bien

Así que eso hice, cogí lo que quedaba del tanga y se lo metí en la boca para, a continuación, agacharme de nuevo y enterrar mi cara en aquel manjar que era su coño y empezar a lamerlo y succionarlo como si me fuera la vida en ello, una acción a la que Carla respondió con gemidos cada vez más altos, estaba claro que le importaba poco que nos escucharan.

Aquello duró unos minutos y para entonces, Carla estaba expulsando bastante fluidos por su coño, momento que aproveché para incorporarme, cogerle de la mano y llevarla hasta el comedor para sentarme en el sofá, sacarle el tanga de la boca y decirle:

- Bueno Carlita, ahora que estás salida como una auténtica zorra, quiero que me la chupes para que pueda follarte

- Ni lo dudes guapo, te vas a enterar

No tardó ni dos segundos en desabrocharme los pantalones, bajarme el bóxer y empezar una mamada como nunca me la había hecho. Menos mal que yo aquel día llevaba ya dos corridas y mi polla estaba preparada para aguantar más de lo normal porque sino me hubiera corrido a los dos segundos, eso lo tenía claro.

Así que así estábamos los dos, yo con la camisa abierta y sin nada más, Carla desnuda de rodillas haciéndome la mejor mamada que me había hecho nunca y, por tanto, en la gloria más absoluta, pero le faltaba algo a aquella noche y llegó de una forma que siempre había existido como posibilidad.

Yo no le oí llegar y Carla tampoco, pero de repente, se encendió la luz y nuestro amigo portugués Joao entró al salón, aunque se quedó parado con una sonrisa en la cara al ver la escena que estaba ocurriendo en el salón. Venía vestido únicamente con unas calzonas negras de hacer deporte, unas zapatillas de tela y nada más porque venía con el torso desnudo marcando abdominales.

- (Joao): Buenas noches

- (Antonio): Jajajaja buenas noches Joao, perdona la escena

- (Carla): Jjaja no tenemos nada de que disculparnos cariño, lo estamos pasando muy bien y no creo que a Joao le importe, ¿verdad?

- (Joao): Jajajaja en absoluto, vosotros podéis seguir a lo vuestro, yo solo vengo a rellenar la botella de agua

Yo sabía que Carla estaba más cachonda de lo normal aquella noche, pero aquella frase se la tomó casi como una orden porque, tras saludar a nuestro amigo, reemprendió la mamada mientras Joao se quedaba un par de segundos mirando y después se iba hacia el fregadero para llenar su botella mientras que nosotros seguíamos a lo nuestro.

Nadie nos había visto follar hasta ese día por la mañana que nuestro querido mirón nos había visto y ahora Joao. Era una sensación extraña, pero en absoluto desagradable, no sé por qué pero me daba cierto morbo y estaba seguro que a Carla también porque se estaba empleando a fondo otra vez en su mamada mientras oía como Joao llenaba la botella.

Evidentemente nuestro amigo no tardó más de 30 segundos en llenar la botella, ponerle el tapón y darse la vuelta para enfilar de nuevo el pasillo, pero no hizo eso, se quedó parado de nuevo mientras nos observaba y ponía otra vez una amplia sonrisa.

- (Joao): Desde luego Antonio, no te puedes quejar, Carla te está haciendo una buena mamada

- (Antonio): Puff y que lo digas Joao, me está llevando al límite

Fue entonces, tras pronunciar aquella frase, cuando Carla se sacó mi polla de la boca y riéndose le dijo a Joao:

- (Carla): Oye, ¿por qué no te quedes a vernos un rato?, me da mucho morbo que me veas chupándosela a Antonio y que me veas así desnuda

- (Joao): Puff guapa, mejor me voy con Andreia, me está subiendo la temperatura y no me hago responsable de lo que pueda pasar

- (Carla): Jajaja no te preocupes, puedes hacer lo que quieras, pero me gustaría que te quedases

- (Joao): Mmm tengo una idea mejor, ahora vengo

Y diciendo aquello se fue por el pasillo riéndose, pero no pude evitar mirar como su polla había crecido dentro de aquel pantalón de deporte y estaba seguro que Carla también lo había visto, aunque ella me había dejado a cuadros por completo con lo que le había dicho a nuestro amigo.

- Carla, ¿qué te pasa?, ¿a qué ha venido eso?

- Antonio, te lo he dicho antes, quiero sexo intenso, quiero orgasmos y quiero exhibirme, me ha puesto muy cachonda que nos haya visto y quiero que vuelva joder

- Joder Carla, yo también estoy muy cachondo, pero lo de que este nos vea no sé yo, ¿no te parece?

- Mira Antonio, esta noche va a ser especial, estoy segura así que solo déjate llevar y vamos a disfrutar

No pudimos decir nada más, justo en ese momento, con la luz que seguía encendida, apareció Joao otra vez, pero esta vez venía acompañado de Andreia y, por si fuera poco, esta venía completamente desnuda dejando a la vista un precioso coño depilado y unas tetas no muy grandes pero redonditas y perfectas para ser lamidas y comidas. Además, según aparecieron, los dos se quedaron en paralelo a donde nosotros estábamos mientras nos miraban y veían a Carla retomar la mamada.

- (Andreia): Buenas noches chicos, espero que no os importe que os hagamos compañía, pero Joao me ha contado lo que estaba pasando y le he dicho que nos teníamos que unir, a nosotros también nos gustan estas cosas

- (Carla): Buenas noches Andreia, esta también es vuestra casa así que sentaos y disfrutar vosotros también

- (Andreia): Jajaja gracias guapa, no te quepa la menor duda

Así, con toda la naturalidad del mundo, los dos rodearon el sofá y se sentaron en la parte más alargada del sofá pero justo en la esquina donde hacía la L el propio sofá, de manera que quedaban como a un metro y medio de nosotros, pero eso no fue lo mejor, lo mejor fue que Andreia se arrodilló delante de Joao para dejarnos una vista perfecta de su culo y de su coño mientras que le bajaba el pantalón de deporte y el bóxer a su chico para dejar a la vista una buena polla que erecta debía medirle unos 17 cm, pero encima era más o menos ancha.

Cuando Andreia le bajó el bóxer a Joao tanto Carla como yo nos quedamos mirando y ella no pudo evitar soltar un “joder qué grande” cuando quedó erecta a la vista de todos, cosa que Andreia ya esperaba porque riéndose se dirigió a nosotros:

- (Andreia): La verdad es que no me puedo quejar chicos, como veis Joao tiene una buena polla y siempre consigue dejarme bien follada

- (Carla): No me extraña, la tiene bastante grande

- (Andreia): Mmm si quieres ahora cuando se la ponga a tono te dejo que se la chupes Carla, estoy segura que nunca has probado una polla así, no te ofendas Antonio

Joder, eso sí que no me lo esperaba, cuando Joao había dicho que ahora volvía me había imaginado que o bien vendría con Andreia o bien vendría solo para quedarse mirando en plan voyeur, pero no había imaginado que Andreia iba a ofrecerle la polla de su novio directamente a Carla, aunque se ve que eran bastante liberales y aquellos juegos les gustaban.

- (Carla): ¿Cómo has dicho?

- (Andreia): Jajaja me has oído perfectamente, si quieres chupársela es toda tuya, ¿vale?, pero con una condición

- (Carla): ¿Cuál?

- (Andreia): Que tienes que dejar que yo se la chupe a Antonio, también tiene un buen pollón y no tengo la oportunidad a menudo de chupar una polla que no sea negra jajaja

En ese momento Carla me miró y entonces no tuve dudas, tenía una cara de salida y de cachonda como nunca se la había visto y sabía que me estaba mirando para pedirme permiso para chupársela a aquel mulato, aunque era algo que nunca habíamos hablado y me hubiera gustado que lo hubiéramos planteado porque sí es cierto que aquella noche en Badajoz habíamos hablado de fantasías y demás y también sabía que últimamente a Carla se le pasaban muchas cosas por la mente pero, ¿darle permiso para que se la chupara a otro?, no sé, lo tenía claro.

Sí es cierto que Andreia me la chuparía a mí, pero, ¿estaba preparado para ver a Carla chupándosela a otro?, no tenía ni idea, pero lo iba a averiguar porque, tras mirarme, Carla me preguntó:

- (Carla): Entonces, ¿dejarías que se la chupara a Joao, Antonio?

- (Antonio): Puff Carla, no sé qué decirte, ¿tú quieres que Andreia me la chupe?, ¿no te importa?

- (Carla): Mira Antonio, ahora mismo estoy demasiado cachonda así que quiero que digas que sí

¿Qué se supone que hay que hacer cuando te ves en una situación así?, ¿puedes negarte?, ¿puedes tomarte tiempo para pensar por qué tu novia se la quiere chupar a otro delante de ti?, una cosa estaba clara, en ese momento no puedes pensar y solo tienes que actuar y eso es lo que yo hice.

- (Antonio): Sí Carla, si quieres chupársela, adelante

- (Carla): Estupendo cariño, gracias, ahora vamos a seguir disfrutando

Ya está, ya lo había dicho y unos minutos iba a comprobar de lo que era capaz Carla, ya lo creo que lo iba a comprobar, pero no pude pensar en nada porque, tras esa mini conversación, Carla volvió a meterse mi polla en la boca y el gusto volvió a recorrerme la espalda mientras veía la cabeza de Andreia subir y bajar en la polla de su chico y a la vez podía contemplar aquel cuerpazo que tenía esa mulata.

Fue una situación en la que las dos chicas estuvieron unos pocos minutos (3 o 4) y entonces fue Andreia la que me devolvió a la realidad de nuevo cuando dejó de mamársela a Joao y se dio la vuelta.

- (Andreia): Bueno chicos, creo que las dos pollas están a tono así que me gustaría probar la tuya Antonio si tú me das permiso Carla

- (Carla): Jajaja lo tienes, ¿tú me das permiso para chupársela a Joao?

- (Andreia): Claro guapa

En ese preciso instante, Carla me miró, se rió y gateando fue hasta donde Joao mientras que Andreia hacía lo propio y me agarraba la polla con su mano derecha provocándome un escalofrío a lo largo de toda la espalda.

Un escalofrío que siguió porque Carla llegó hasta Joao y este hizo algo que se supone que no estaba pactado, se echó un poco hacia adelante y le pegó un buen morreo a Carla porque esta, lejos de rechazarle, le cogió de la nuca y le atrajo hacia ella mientras que su mano derecha agarraba por primera vez aquel trozo de carne.

Mientras tanto, yo no podía hacer otra cosa que contemplar la escena y Andreía hacía lo propio, aunque también alternaba la mirada mirándome a mí también, pero aquello duró solo un instante porque los amantes improvisados se separaron, Carla giró la cabeza, me miró y entonces ocurrió.

Se agachó sobre Joao mientras este se había relajado en el sofá apoyando su espalda en el mismo y entonces se la metió poco a poco en la boca dejándome completamente paralizado. Una parálisis que no duró ni dos segundos porque Andreia hizo lo propio y se metió mi polla en la boca también poco a poco mientras me miraba y yo lo único que pude sentir fue placer.

Así, sin haberlo planeado, estábamos intercambiando las parejas y yo solo podía contemplar como Carla devoraba aquella polla literalmente porque se veía que le encantaba al intentar meterse en cada chupada un poco más de polla, pero aquella era demasiado grande para ello, algo de lo que se dio cuenta Joao.

- (Joao): Puff Carla qué bien la chupas joder, aunque está claro que no te la puedes meter entera

- (Carla): ¡Dios!, es demasiado grande, pero joder, la estoy disfrutando un montón y con un poco más de práctica quizás sí que sería capaz de tragármela entera

- (Joao): Mmmm joder, cuando quieras la tienes disponible, ¿puedo cogerte del pelo para que me la chupes?

¡Zas!, puñalada directamente a mi corazón, Carla estaba fuera de sí y mamaba aquella polla con frenesí, pero no contento con eso, su improvisado amante le estaba pidiendo permiso para cogerla del pelo y controlar él la mamada y aquella boca que tan bien yo conocía, aunque su respuesta no salió de su boca sino de la mía porque Carla se giró y me preguntó:

- Cariño, ¿puede Joao cogerme del pelo para que se la chupe?

- Joder Carla, no puedes preguntarme eso ahora, Andreia me está destrozando

Era cierto, la cuarta persona implicada en este juego improvisado no había dicho ni mu y se estaba dedicando a chuparme la polla casi entera y a darme un gusto igual o mejor que el que me provocaba Carla así que como os podéis imaginar mi respuesta no podía ser otra que la siguiente.

- Puff Carla, sí joder, puede cogerte del pelo, ahhhh joooder

- Jajaja perfecto cariño

No hizo falta decir nada más, Joao cogió a Carla del moño que llevaba en el pelo e hizo que se enterrara todo lo que pudiera su boca en esa polla negra que ese cabrón tenía, una acción que provocó que Carla estuviera sin respirar unos segundos y a continuación tuviera que hacer fuerza para sacar su cabeza de aquel miembro y de la fuerza de la mano para poder respirar y toser debido a su atragantamiento, pero, lejos de asustarse o apartarse, volvió a por más y se la volvió a meter.

¡Dios!, estaba siendo algo único y a mí lejos de molestarme creo que me la estaba poniendo cada vez más dura, si eso era posible, cosa que Andreia notó porque, sin sacársela de la boca, me miró y se rió porque mi polla palpitaba dentro de su boca y ella lo notaba.

En esa posición estuvimos durante un rato más hasta que Andreia dejó de chupármela y entonces nos preguntó tanto a Carla como a mí mientras nos miraba:

- Chicos, ¿estáis dispuestos a dar el siguiente paso?

Continuará

Continúa en