Xtories

Parte 3. La tranquilidad de mi casa

Octavio siempre fue estricto, pero cuando la enfermedad lo debilitó, Malena descubrió que su autoridad no se limitaba a las órdenes domésticas. Ahora, bajo el techo de la familia, el juego ha cambiado: no es solo su jefe quien la posee, sino toda la línea, y ella debe aprender a obedecer a los dos.

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Confío en ti, dijo tras cuestionar mi lealtad. Supongo que mi cara lo decía todo, ya que no tenía ni una palabra que decir tras dejarme en el nivel más bajo de mis principios. Me había tildado de aprovecharme cuando había estado arreglando toda la casa después de un fin de semana y haber celebrado una fiesta. Con casi 40 de fiebre me quedé dormida en el sofá y cuando llegó me soltó todo ese discurso! Y si no me había cuestionado lo había puesto en duda.

Cogí mis cosas y me disponía a irme de aquella casa. Reconozco que respiré muy hondo para no dejar que cayeran las lágrimas.

Malena, no! Discúlpame. Llevo unos días muy difíciles. Me detuve, sus palabras parecían sinceras. Vete a casa y mañana será otro día. Y eso hice, necesitaba reconectar conmigo y sanarme. Creo que estuve todo el día durmiendo y eso me fue de maravilla para poder estar al 100% y tener ganas de estar nuevamente a disposición de mi jefe.

Llegué a casa de Octavio y como siempre me puse a ordenar, para luego poder limpiar en condiciones. Octavio lo quería de una manera y yo me ceñía a ello. Al llegar a su habitación, sentí un olor un poco más fuerte de lo normal. Abrí las cortinas y allí estaba mi jefe todavía dormido. Lo primero que pensé fue en irme rápidamente y tras observar que no había ninguna acompañante a su lado. Mi mirada fue detallando cada pliegue de la sábana. Estás eran perfectamente blancas, las había lavado unas cuantas veces. Mi mirada se fijó en ese bulto que hacía la tienda de campaña que habitaba en su parte media del cuerpo. Estaba en erección y ya sabéis que las curiosidad mató al gato. Octavio se movió ligeramente y disimulé con las cortinas.

Malena, no puedo con mi vida. Sus palabras me alarmaron.

Que le pasa señor? 😯 Me acerqué al borde de la cama. Pues supongo que tus virus de ayer me los he quedado yo. Pensé que se lo tenía bien merecido por pensar mal de mí. Pero mi instinto enseguida me llevó a la total entrega al cuidado de ese hombre, que hasta su voz era llamativa.

Le voy a preparar algo para que se tome y vaya a mejor. Espéreme. Tras echar un último vistazo a las sábanas endemoniadas por la polla de Octavio fui a por un antitérmico y agua. Tras tomárselo me comentó:

Ya sé que en contrato no había nada de este servicio. Pero hoy voy a necesitar un poco más de ti. Te lo pagaré.

Claro señor no se preocupe. Tras tomarse la medicación esperé ordenando la ropa y las cosas que había dejado allí durante la noche.

Deja deja Malena, no te agotes.

Quiere que llame a una ambulancia? Su polla no paraba de marcarse bajo las sábanas y yo intentaba evitar al máximo estar en contacto visual con ella.

Ayer estuve durmiendo todo el día. Es lo que usted necesita. Y un buen meneo en esa polla también. Eso último solamente lo pensé. Pero madre mía como me estaba poniendo el jefe. Aaaaaaaiiiiii, dijo agitado. Voy a salir para dejarle intimidad. Dije muy educadamente. Nooooo noooo, dijo con esfuerzo. Levantó su mano y me acerqué.

Gracias Malena.

Tranquilo señor. Quiere que le traiga algo de comer. Lo que me apetece ya está aquí pero no quiero ser muy exigente.

Jjajaja, mi sonrisa fue liguera y pícara. Mi jefe me estaba pidiendo que actuara?

De verás me encuentro fatal, pero mírame. Yo si quiere puedo echarle una mano. Nunca mejor dicho.

Quizá, me ayude no crees?

Y tras esas palabras la relación con mi jefe cambió radicalmente. Desde mi respeto y cordialidad a mi total entrega y servicialidad a ese hombre. Mi vida solamente giraba en torno a sus necesidades. Hay que decir que me pagaba bastante bien por ello y además tenía todas mis necesidades básicas y sexuales cubiertas.

Mis manos se colaron por debajo de las sábanas y agarré su polla meneándosela. Si cuerpo estaba especialmente sensible así que fui con más delicadeza de lo que normalmente trato una polla. No estaba tan dura como parecía, la sábana ayudaba a mantenerla así. Pero estaba grande, ancha y sin depilar. Necesitaba descubrir esa polla ante mis ojos, pero iba a ser la mejor y más morbosa asistenta que pudiera tener. Así que pajee su polla lentamente mientras le miraba pícaramente. Y me colé debajo de las sábanas. Veía perfectamente su polla entre mis manos y sin soltarla acerqué mi boca a la punta. La absorbí y sus gemidos eran exagerados. Supongo que su estado lo justificaba. Entonces empecé a mamar y automáticamente sus manos a tocarme. Mientras chupaba esa polla cada vez más dura sus manos abarcaban más terreno de mi cuerpo, sobretodo de mi culo. Sus manos ahora destaparon mi cuerpo por completo y me acomodé mi cuerpo a la situación. Mis rodillas encima de la cama y mis codos a los lados de su cuerpo. Mi boca tragaba su polla y no dejaba ni un momento de salivar. Que maravilla por dios. Era momento de entrar más en acción, me incorporé y baje mis mallas hasta las rodillas. Luego mes senté con prisa en la cama para acabar de quitar el pantalón quedándome completamente desnuda por la parte de abajo. Rodeé con mis piernas sus caderas y cabalgue su polla, fue un polvo más satisfactorio de lo que podéis imaginar. Tras unos cuantos movimientos clave para hacer llegar a la cúspide me pidió reducir el ritmo. Estaba agotado y creo que no quería acabar en ridículo tras mi recital de movimientos. Sus sudores parecía que estaban ayudando a la sanación. Así que decidí sacar mi antídoto con la boca. Tras sacar después de un buen rato su polla de mi interior, acabé llenándome la boca de semen y tuve que echar a lavar las sábanas de todo lo que había acumulado en sus huevos.

Durmió todo lo que quedaba de mañana y mi alegría por la casa era desmedida. Ese fue mi primera experiencia con mi jefe. A partir de allí vinieron muchas más, algunas ya las conocéis, queréis que siga verdad?

Y desde día la relación que habían creado iba mucho más allá. Y si me estaba equivocando con el padre de Octavio? Y si mi deseo sexual era tan grande que no podía sostenerlo un solo hombre? Pero mi deseo por Octavio era abismal antes de lo ocurrido con Javier. Necesitaba meditarlo y saber qué tenía que hacer. Todo eso pasaba en mi cabeza mientras tenía a ambos comentando recuerdos y anécdotas familiares. Menuda locura.

Marina entró en la cocina. Chicos, tengo una mala noticia. Se ha muerto tía Ángeles.

Nooooooo! Dijeron al unísono.

Mi más sincero pésame. Lo siento mucho familia.

Bueno era mayor, más que nada nos preocupa por qué tiene una herencia un poco complicada para los que quedan en vida. Comentaba Octavio mientras todos iban chateando con el móvil.

Nos vamos para allá? Dijo Octavio queriendo dar un punto de lógica.

Javier, salió de casa hablando por teléfono.

Yo no quiero volver. Dijo Marina.

Tranquila enana. Volverás aquí con normalidad. Es un subir y bajar. Mientras abrazaba a Marina entre sus brazos y esta devolvía el abrazo.

Si necesitan cualquier cosa, ya saben. Estoy aquí para lo que necesiten.

Tú te vienes conmigo. Dijo Octavio.

Yo? Para qué?

Ve a casa, coge lo que necesites. Nos vemos en menos de una hora.

Y allí que me fui yo a la aventura. A la aventura con los dos hombres que me follaban, en un viaje que no sabía ni a donde me dirija. No podía ser más...morboso?

Llegamos a un lugar muy bonito. Era casa de Javier una casa de dos pisos no muy grande pero cambiamos los tres. Un pueblo muy pequeño pero acogedor. Tranquilidad era lo que se respiraba.

Javier nos enseñó la casa, muy lujosa por cierto. Y la habitación de invitados que tenía dos camas separadas. Allí dejamos las maletas y Javier nos dejó acomodar.

Gracias por venir.

Gracias? Es un placer dije sonriente. Bueno, rectifique... venimos por un funeral.

Bueno, pero estamos juntos...no? Como iba a estar yo sin este culo perfecto unos días. Sus manos se posaron en mis nalgas y nuestros labios se juntaron hasta besarse.

Tú lo que echas de menos es mi boca.

Cierto...Que ya hace más de 24h que no tienes mi elixir.

Por eso. Me voy a empezar a poner fea y con arrugas.

No, eso es intolerable. Mientras nos dábamos poquitos y desabrochaba el cinturón del chino que llevaba. Yo me arrodillé y en cuanto sacó su polla me puse a mamarla. Sus manos acompañaban mi ritmo a veces un poco más liguero del que a mí me apetecía, pero estaba cachondo, lo notaba. Su polla había endurecido muy rápidamente y sus gestos eran más pasionales. También lo noté cuando me hizo separar de su polla tirándose contra mí. Sus besos, sus movimientos. Estaba hiperactivo. Me subió el vestido, apartó mis bragas y empezó a follarme en misionero. Era muy intenso, su polla estaba durísima y me perforaba con dureza. Llevé mi mano al clítoris porque esa intensidad era muy placentera, la verdad. Nos corrimos a la vez con el máximo silencio posible, mis dientes marcando el pectoral de Octavio y su energía descargando en mi interior.

Waaaaaaa JODER. Bienvenida al pueblo.

Sonreí mientras hacia lo posible para no manchar todo de semen que estaba apunto de escurrirse por mi vagina. Puse mi braguita y corriendo fui al baño que había en la habitación. Mis mejillas estaban muy rojas, pude ver en el espejo que me quedaba en frente. Mientras me miraba en el espejo e intentaba que cayera lo que había sembrado en mi interior, Octavio dijo que salía a tomar algo que tenía sed. Lógico, había perdido toda la energía. En cuanto acabé bajé observando cada detalle que esa preciosa casa tenía. Llegando a la cocina donde estaba Javier.

Que preciosa casa. Dije al llegar a su lado, golpeando mis caderas contra las suyas.

Gracias.

Que preparas?

Se hizo el silencio mientras levantaba la cabeza observando algo.

Te ayudo?

Su mirada se clavó en mis ojos.

Déjame anda. Quise poner agua en el fuego invadiendo su faena.

Mira zorrita dijo agarrándome por los brazos y desplazándome hasta el fregadero. Será la última vez que llegas a mi casa y te follan sin mi permiso. Entendido? Mi corazón iba a miles de latidos. El placer aquí lo administro yo. Suerte tienes que es mi hijo. Entendido? Repitió en tono más enfadado.

Sí, señor. Contesté algo asustada.

Tras soltar mis brazos, volvió a su sitio inicial y añadió:

Ya te dije que mi hijo no te tiene controlada. Yo si lo haré y más si estás en mi casa. Ven anda. Me acerqué con sigilo. Mujer, si tú has querido esto. Tranquila que no muerdo, solo lo hago con estilo. Me agarró del culo poniéndome a su lado y me puse a ayudarle.

Octavio entró por la puerta. Hombre familia. Papá, cuidado que la nómina de ella la pago yo. Dijo pasando cariñosamente su mano por mi mejilla.

A sido idea suya. Sois los invitados.

Y no le ofreces nada a la pobre? Toma Malena. Octavio me acercó una cerveza y lo agradecí, ya que necesitaba tragar después del susto.

Voy a ir a ver a los tíos, os parece?

Claro, entra por el garaje por qué el timbre no les funciona.

Malena, aprovecha que mi padre tiene mejor materia primera que la mía. Hizo el gesto del dinero refiriéndose a la comida.

Quién sabe, sabe. Añadió Javier.

En realidad que Octavio tuviese a su padre un escalón por encima me daba morbo, pero esos prontos que tenía me traían loca.

Me quedé sola ante el peligro nuevamente. Tras cerrase la puerta, Javier libera sus manos dejando el cuchillo.

Te apetece jugar?

Si?

No valen dudas Malena. Quieres disfrutar pero bien? Yo creo que eres muy válida. Jugamos?

Me sacó una sonrisa y tras relajar el ambiente.

Dame tus bragas. Tajante, directo, algo que parecía tan inalcanzable para cualquier ser, el tenía una facilidad absoluta para esas cosas. Y yo que había aceptado el juego y era más juguetona que un mono. Dejé el cuchillo y sin perder el contacto visual levanté mi vestido hasta mis caderas y tras el movimiento normal ya colgaban estás de mi mano. Javier tenía esa mirada perdida. Su mirada me recorría mi cuerpo por completo. Mi vello púbico resaltaba mi piel fina y delicada. Dejé mis braguitas encima de la mesa.

Tras una llamada mía, te sacarás las bragas en el mínimo de tiempo posible.

Si estás cerca de mí, intentarás darme tus bragas.

Si mojas tus bragas, tendrás que hacérmelo saber.

Queda claro? Su mano pegó un cachetazo suave en una de mis nalga descubiertas. Eres muy buena JODER!!!!

Estás muy seria.

Pienso.

No tienes por qué seguir conmigo. Tienes un contrato con mi hijo. Decide, tranquila. Con los dos no vas a estar. Me gustan putas pero no tanto.

Ya...

Ahora estoy un poco más fuera de forma porque he estado de vacaciones dos semanas en el barco. Te pierdes una buena pieza, tu misma. Que piensas?

Que me pone muy burra.

Jajajaja, se rió a carcajada limpia.

Donde se ha corrido?

Dentro.

Me vas a tener que demostrar que puedes con ello...sus manos me agarran la cintura y me retira un poco de la encimera.

Sin importar lo duro que sea... Sigue hablando mientras me coloca los codos en la encimera y escucho como su pantalón cae. Su polla dura se refriega con mi coño todavía mojado...

Y algunas veces tendrás...su polla embadurnada de mis flujos se posa en mi ano y tendrás que partirte el culo en ello..su polla me perfora el culo lentamente y gimo sorprendida por lo bien que ha entrado prácticamente entera en mi culo.

Buuaahhhh, JODER! Q perfección de culo. Mira estas nalgas, se auto convencía a él mismo. Iba hablando mientras su polla perforaba mi culo. Supongo que el coño estaba recién follado por su hijo y no le apetecía mezclar asuntos. Su polla ya entraba y salía con mucha facilidad sus manos habían sobado mis nalgas. No quedaba adoración a mi trasero que sacó su polla y se acercó a mí. Hice por cumplir pero siempre iba un paso por delante.

Pon tu cara aquí. Señalando el mármol... obedecí como hasta ahora y vi llegar su polla tras desconectarse de mi culo. Empezó pajear su gran polla y no tardó en correrse. Los chorros tocaron ligeramente mis labios, muy cerca del mi cara pero todo iba cayendo encima del mármol. En cuanto soltó mis nalgas viendo ver que su descarga había dejado de brotar leche me tiré a ese alimento prohibido. El subió sus pantalones y los ajustaba a su cintura mientras yo relamía el mármol como perra hambrienta.

Que buena eres ostia. Dijo mientras corroboraba que no dejaba rastro de su esperma. El mismo bajo mi vestido y seguimos preparando la comida con una harmonía natural...

Continuará