Xtories

Antonio el Camionero y su Suegra, en Ruta. 7

La lluvia no para y la carretera está cortada, pero para Antonio eso no es un obstáculo, es una oportunidad. Con su suegra y una desconocida atrapadas en el mismo refugio, la noche promete ser larga, húmeda y peligrosa. Pero cuando la tormenta exterior se calma, una amenaza mucho más oscura llama a la puerta del camión.

ugui116K vistas9.5· 40 votos
Este relato queda fuera de tus preferencias actuales. Lo mostramos porque llegaste por un enlace directo.

En el capítulo anterior:

- Bueno, eso da igual, el caso es que ahora es mi novio y nos encanta follar. Yo aprovecho el viaje para putear y así me gano un dinero, y total para abrirse de piernas un rato, y no he tenido mala suerte con los clientes.

- ¡Joder! Qué vida tan guay que lleváis ¡Como me gustaría a mí vivir así! Viajando y follando… viajando y follando ¡Guau!

Antonio el camionero y su suegra, en ruta 7

No siempre es un jardín de rosas, ja, ja, ja…

Estaba cayendo una de agua que no era posible continuar la ruta, conducir bajo aquellas condiciones es de suicidas. Llamé a la central de logística para la que hacía el transporte. Me dijeron que sabían las inclemencias meteorológicas en la zona. Se lamentaron de la situación y del retraso que llevaba la entrega de la mercancía entre la huelga y ahora la gota fría. Me recomendaron paciencia y que saliera como saliera que no me preocupara. Esto me dio tranquilidad profesional.

Ingrid y Carmen yacían sobre el colchón manchado, se hacían leves caricias, sonreían y comentaban horarios de sitios. Le dijo a Carmen, que si nos teníamos que quedar allí, sin poder continuar el viaje, prepararía la noche para pasarla en el apartamento de su hermana, para que nos lo hiciéramos los cuatro.

Al mal tiempo buena cara, eso se ponía interesante. Amainó un poco, no es que dejase de llover, pero ya no llovía tanto. Decidimos irnos al bar a desayunar y casi a comer por la hora que era ya, aquí en Francia, comen a las doce. Íbamos a empezar a vestirnos que lució un relámpago y el estruendo que vino detrás volvió a mover el camión.

- ¡Joder este ha caído cerca de aquí también, a ver si nos va a caer uno encima y nos achicharra como a las “madames”

- Vaya, hasta me da miedo Antonio.

- Podemos ir al hotel, está justo encima del bar, hay habitaciones, si os quedáis, os la pago yo, pero a vosotros si os quedáis, no os suelto, ja, ja, ja…

- Vaya, veo que te ha gustado follar con nosotros Ingrid.

- Mucho Carmen ¿Sabes? Nunca había hecho un trio, y lo sueño muchas veces, además, en mis sueños, los protagonistas son como vosotros. Par que engañaros, quiero gozaros.

- Y vas a gozar, vas a gozar más que una cochina en un charco, tu redondo ojete se enterará.

- ¡Oh Antonio! Sí, quiero ser tu cochina.

Sin esperar un instante la agarré por los tobillos y le abrí las piernas. Tiré de su cintura y mi polla entró con tres estocadas, su vagina estaba completamente húmeda. Le dije a mi suegra que le aguantara los brazos, y ella lo que hizo fue ponerse en sentadilla sobre sus morros también. Le ofreció su ojete y ella se puso a comérselo.

- Pídeme que te folle ¿No quieres ser mi puta cochina? – Le dije dándole dos bofetadas.

- Fóllame, sí, soy tú puta cochina, ah, ah, ah…

- Dime que quieres que te rompa el culo y me mee dentro

- Ahhhhh… sí, quiero que me rompas el culo y te mees dentro.

- Plas, plas, plas, plas… - Cuatro cachetes más

Le saqué la polla del coño y le flexioné las piernas hasta exponer su redondo ojete a mi tiesa polla. Le dije a Carmen que le escupiera y se lo lubricara. Mi suegra se agachó a sembrar saliva, también a mi rabo, aunque este ya estaba bien lubricado por los flujos de su mismo coño.

Aun así la hice gritar, porque fui bestia, Carmen me agarró, y dirigió como buena mamporrera el rabo a la entrada del recto. Se la metí de golpe hasta los huevos. Su grito se confundió con la tormenta. Otro relámpago nos acojonó y su culo se apretó por el susto al oír el trueno que vino detrás. Con la polla estrujada en su recto, empecé a follármela como si fuera la aguja de una máquina de coser, a toda ostia, pero en vez de aguja, era un punzón.

Me tenían ya muy burro entre las dos durante toda la mañana. Ingrid se corrió y de su coño le salió un chorro de líquido a mi ombligo. Entonces, me concentré, paré de embestirla, puse atención al sonido de la lluvia, que ya me tenía hasta los cojones, me relajé, contraje los músculos de mi vejiga y me mee dentro del culo de Ingrid. La oí llorar bajo el coño de mi suegra.

¡Seré gilipollas! No atiné antes ¡lo que ahora saldría de aquel culo! seguramente un chorro con todo mí meado, y vete a saber la “croque madame” que se zampó ayer para cenar, en qué punto de fermentación estaba en sus intestinos. ¡Mancharemos el colchón y lo dejaremos todo pringado ¡seré gilipollas!

- Escuchadme las dos

- Ohhh… oh, oh, ahhhh, ah, ah..siiiii

- ¿Aún no has terminado de correrte Ingrid?

- ¡C’est incroyable! Ah, ah, ah….

- Carmen, écheme un cable que esta no se entera, está en otro mundo, o la vamos a liar al final.

- Dime cariño

- Escuche, le he soltado un meado dentro del culo, ahora si le saco el pito, saldrá de ahí vete a saber qué y lo vamos a dejar todo pringado. Voy a salir con ella ensartada a mi rabo y se lo sacaré fuera del camión, lloviendo como llueve no se notará ni nadie va a ver si caga o no la muchacha.

- Vale y yo que hago

- ¡Joder Carmen! primero saque su coño de su cara para poder levantarla ¡joder!

- Vaaale, vale, no te pongas así

- Ahora me quedaré empapado de verdad ¡mecagüem en dios!

La abracé y me rodee con sus brazos y sus piernas, haciendo movimientos suaves para que el culo estuviera bien taponado, conseguí abrir la puerta del camión.

- ¡Mecagëm en todo! Ahora tendré que saltar sin soltarla o nos damos una ostia los dos.

- No te hagas daño cariño, baja con cuidado ¿Puedo ayudarte?

- No Carmen, solo sujétele un poco las piernas alrededor de mi cintura, para que no se suelte, pero creo que no se soltará, mire como está y el careto que pone

- ¡Dios mío! ¿Qué le has hecho?

- ¿Se quiere usted quedar conmigo o qué? O es que me dirá que no ha visto nada, ni ha participado, ¡venga ya!

- La pobre ¡que linda está! está sonriendo feliz, con la lluvia se despejará

- ¡Mecagëm la puta!

Bajé del camión con ella sentada sobre mi polla, llovía, pero llovía, era una tormenta con dos pares de cojones. Los dos desnudos arrimados al camión. Mire a la muchacha y la verdad que estaba guapa, ella me miró y nos sonreímos. La besé bajo la tormenta y empecé a follármela de nuevo. Con mi rabo dentro de su culo notaba en mi capullo el caliente líquido de mi pipi. Ya puestos, le añadiremos leche de rabo de camionero.

Follando bajo la lluvia me corrí dentro de su culo. Pude ver a Carmen mirando por la ventanilla. De vez en cuando el resplandor de algún rayo iluminaba el escenario. Fui sacando la polla de su recto, despacio, muy despacio, ella se mantenía aferrada a mí, la lluvia la había hecho coger conciencia y sabia de lo que iba ya el asunto. Cuando el rabo salió, aquello fue una marranada total, menos mal que con la de agua que caía todo quedaba bien lavado.

- Carmen, alcánceme el jabón, de paso una ducha no ira mal.

- ¡Bien! Bajo yo también a ducharme

Entre risas, y jugando a nalguearnos, nos enjabonamos y nos duchamos los tres bajo la tormenta. Bien lavaditos subimos de nuevo al camión a secarnos y vestirnos. El frio del agua nos había puesto al día de golpe. Arranqué el motor y puse la calefacción a toda ostia, en un momento aquello parecía una sauna. Nos vestimos, agarré una lona que tengo para otros asuntos, pero que nos serviría para resguardarnos del agua y no volver a quedar empapados. Corriendo bajo el aguacero, los tres bajo la lona, nos fuimos al bar a desayunar y a comer, eran casi la una del mediodía.

Al llegar al bar, había unos cuantos camionero parados, esperando amainara el temporal, como yo, para continuar la ruta. Vi a un conocido de Murcia en la barra del bar y fui a saludarlo.

- Hola Juan

- Hola Antonio, hacía días que no te veía.

- No hemos coincidido. Voy hacía Alemania a Stuttgart.

- Yo vengo de aquella zona, te compadezco, me las he visto canutas en llegar aquí. El agua está haciendo destrozos increíbles, la carretera está fatal, montón de coches parados en medio de la pista, arboles caídos, y hay zonas donde no se ve ni la carretera, el Ródano ha crecido y en algunos puntos el agua la cubre.

- ¡Joder! Ya veo que me tendré que quedar aquí hasta que amaine.

- Sí, mejor te quedas, hoy se espera aún más temporal, dicen que hasta pasado mañana no parará. Yo hoy me quedaré aquí y mañana hasta Perpiñán, allí tengo que descargar cerveza.

- Bien, ya nos veremos si te quedas, voy a la mesa a pedir algo de comer.

- ¡Joder Antonio! Vas muy bien acompañado cabronazo.

- Ja, ja, ja, la verdad que sí. Ella es mi ex suegra y la otra una muchacha extremeña que vie aquí.

- Oye ¿me has dicho tu ex suegra? Pues ¡No veas como está la tía!

- Ja, ja, ja, la verdad es que está un rato largo de buena sí.

- ¿Viene contigo de ruta?

- Es largo de explicar, mi ex me dejó y se fue de mi casa, se enteró que está trabajando de puta en La Junquera y me pidió si la podía llevar hasta ahí. Como no anda bien económicamente putea por el camino y así se saca algo.

- ¿Hace de puta?

- Sí

- ¿Cuánto cobra?

- Cien la mamada, ciento cincuenta media hora y doscientos una hora, cincuenta euros suplemento por el culo, eso precio para los nacionales, para los extranjeros más.

- ¡Joder! Sí que se cotiza tu suegra.

- Tal como folla, yo creo que es poco, porque folla de puta madre.

- ¡Joder macho! Me haces venir ganas de probarla ja, ja, ja ¿Tú te la follas?

- No tanto como yo quisiera, pero le meto unos revolcones que saben a gloria ja, ja, ja…

- Oye, dile que suba a mi camión media hora

- A ver si quiere ¿Por qué no te esperas a que hayamos comido?

- Vale, esperaré, toma los ciento cincuenta euros y cuando terminéis me la envías ¿Ok?

- Hecho, ya te doy el toque cuando terminemos. Voy a comer.

- Hasta luego Antonio

Cuando llegué a la mesa enseguida trajeron la comida que habíamos pedido. ¡Joder vaya platos! Caracoles de Borgoña y carne de buey, de raza charoles, acompañado de vino de Borgoña. Alucino como come mi suegra e Ingrid no se queda corta. Las mire a ambas chupando los caracoles como si fueran mis huevos, se me volvió a poner el rabo tonto.

- Carmen, se le ha girado trabajo. Hay un murciano que me ha dado ciento cincuenta euros por media hora en su camión cuando terminemos de comer.

- ¿Es aquel muchacho con el que hablabas?

- Sí.

- Bien, no está nada mal el hombre ¿Hay suplemento por el culo?

- No, si quiere darle por ahí, que le dé a usted los cincuenta euros.

- Vale

- ¿Por media hora te van a dar ciento cincuenta euros Carmen?

- Sí Ingrid, aunque debía de pedir doscientos, que es lo que dijimos.

- Carmen, es nacional, ahora camino a la Junquera puede follar más barato si quiere. Está bien ciento cincuenta.

- Yo hasta por menos lo haría ¡con lo que cuesta ganar el dinero!

- Pues ya sabes Ingrid, metete de puta como mi suegra, ja, ja, ja…

- Pues me estás dando la idea, ja, ja, ja… además después de haber follado contigo, tengo los agujeros bien abiertos, ja, ja, ja, ¡Vaya polla te gastas Antonio!

- La verdad que si hemos metido un buen polvete.

- ¿Un buen polvete? Yo a esto le llamo un polvazón, en mi vida me han follado así ¡Y Carmen! ¡Que pasada dios mío!

- Ja, ja, ja, además buena lavativa te he metido, ja, ja, ja…

- ¡Me ha encantado! Si supieras las veces que he soñado que me metían un polvo así y ya ha sido la leche cuando me has follado bajo la lluvia ¡Que pasada!

- Es que reconocerás que entre tú y mi suegra, lo buenas que estáis las dos, uno se pone burro por cojones.

- Ja, ja, ja ¡Me encantáis! Os quiero

- Mastica bien los caracoles que esta noche cuando te los haga cagar no salgan de pastoreo ja, ja, ja…

- Ya me estás volviendo a poner caliente Antonio.

Comimos y bebimos riéndonos de todo. Mi suegra además, cuando empieza con sus chistes ¡Tiene gracia la cabrona! Cuando terminamos de comer, café y cointreau, para rematarlo ya. Llamé a Juan que vino a la mesa.

- Juan, Carmen está lista para ti, os esperaremos aquí, trátala bien, que esta mujer hay que hacerla durar.

- Tranquilo Antonio te la devolveré sana y salva y bien follada

- Como debe de ser, venga, os esperaremos aquí.

Se fueron hacia su camión y Ingrid se fue a buscar una habitación para quedarnos a dormir en “Le Village” yo me pedí otro cointreau. Tenían puesta la tele, en francés, pero las imágenes que salían todas eran del desastre climatológico en la zona.

Cuando la camarera me trajo el cointreau me sonrió. Me dijo que era española, pero que de muy pequeña sus padres emigraron a Francia y aquí estaba. Debía tener ganas de hablar porque me contó su vida de un tirón. Se llamaba Pilar, porque sus padres eran de Zaragoza. Se casó joven creyendo que había conseguido su príncipe azul, pero que ya podía ver, aquí con cincuenta tacos trabajando toda su puñetera vida con dos hijos y un marido alcohólico que no pega ni golpe, y para no pegar, que ni un polvo le echa, ni de vez en cuando, que ya hace tiempo que no folla.

Me dijo también que en cualquier momento lo deja, que si no fuera por sus hijos, ya lo hubiera hecho. Yo le dije, que no estaba nada mal, que bien buenecilla estaba, que seguro no le faltaban pretendientes. Me contestó, que ojalá le surgiera uno bueno, pero los que le salen todos son petardos y pasa. Nos reímos ambos de la situación. Me dijo que me invitaba al cointreau y yo le dije que la invitaba a subirse al camión, que si quería podíamos echar un buen polvo ahí. Ella me contestó que hasta las diez de la noche no termina el curro. Quedamos que si estaba yo por aquí la pasaría a buscar para follar. Me dijo que sería su ilusión que un muchacho joven como yo le diera un buen revolcón. Así quedamos.

Apareció Ingrid diciéndome que ya tenía la habitación, que si quería ir a verla. Le dije que esperaríamos a que mi suegra regresara. Ella entendió, un buen chulo nunca abandona a su puta, eso pensé yo, aunque no sé si es verdad. Pilar, la camarera no dejaba de mirarme y sonreírme, seguro tenía ya el coño encharcado. Uno se da cuenta la poca gente que hay en el mundo que sea feliz. Esta mujer es una infeliz, mal casada, encima con hijos y haciendo una vida rutinaria, compadecí a la pobre desgraciada. Y mira que no parecía que estaba mal la tía. Era bajita, no mucho pecho, pero su figura le resaltaba un culito respingón y bien puesto. Sus piernas se apreciaban bien torneadas y era guapetona.

Ingrid, al ver que nos mirábamos y nos sonreíamos con la camarera, me dijo que la conocía, que era española, le dije que ya lo sabía, que ella me había contado media vida suya. Ingrid me dijo lo desafortunada que era en su matrimonio, que conocía también al marido y que era un impresentable, que suerte que ella trabajaba, porque él no pegaba palo al agua. Le dije que había quedado con ella a las diez de la noche cuando termine el curro para echar un polvo.

- No vale, yo he alquilado la habitación para que nos folles a Carmen y a mí, y también si viene mi hermana.

- Tranquila, que aquí hay rabo para todas, la pobre me ha dado lástima, me ha dicho que hace mucho tiempo ya que no folla.

- Antonio, creo que me estoy enamorando de ti y de Carmen.

- Ja, ja, ja, no te enamores, es un sentimiento que a uno le deja gilipollas.

- ¿Tú me llevarías con vosotros? Yo podría putear igual que Carmen ¡Me gustaría tanto salir de esta vida que llevo!

- ¡Joder! Sí que te ha dado fuerte ¿Te gustaría ser puta?

- No es que si me gusta o no, pero total para abrirse de piernas un rato y te pagan lo que te pagan, cualquiera está en la tienda.

- Ja, ja, ja, solo me faltaría llevar otra puta, ya sería el puti-trailer, ja, ja, ja…

- No te rías, la verdad es que te lo digo en serio.

- Háblalo con Carmen, si ella quiere una competencia a bordo, te vienes.

- Mira, ya llega ¡Madre mía como está lloviendo ahora!

Llegó Carmen, bajo un paragua pero empapada, con este temporal de poco sirven los paraguas. Entró Juan detrás de ella, me hizo la señal de ok con el pulgar y me guiñó un ojo.

- ¡Uf como llueve! Es que no para

- ¿Qué Carmen como ha ido el polvo con Juan?

- Bien, nada del otro mundo como follador, pero se ha quedado embelesado con mis pechos. Ah, toma cien euros

- ¿Y eso?

- Cincuenta porque ha querido estar la hora y cincuenta por el suplemento del culo.

- Es una caña Carmen, su coño vale un imperio ja, ja, ja…

- Carmen ¿Tú me dejarías que os acompañara a Antonio y a ti y puteara contigo? Veo que se gana bien y aquí la vida es un asco. Antonio me ha dicho que te preguntara a ti, que si tú me dices que sí, me lleva con vosotros.

- Ja, ja, ja tú lo que te has enganchado es al rabo de Antonio

- ¡Y a ti! Para que decirlo, me habéis encantado.

- Piénsatelo, valora lo que dejas y lo que te puedes encontrar, y si te decides bienvenida a bordo. Si quieres hacer de puta tienes que tener un chulo para que te proteja, como Antonio, y le doy una tercera parte de cada polvo.

- Lo encuentro lógico, además es bueno tener a un novio así, como Antonio.

- La verdad es que nos queremos mucho, estamos bien enamorados los dos ¿Eh Antonio?

- Si usted lo dice, así será ja, ja, ja…

- Antonio ha quedado con la camarera a las diez cuando termina de trabajar para follar.

- ¡Vaya! No se te puede dejar solo.

- La pobre me ha dado lástima.

- No si ya veo que no deja de mirarnos y sonreír.

- Bueno, quizás no follo con ella, de aquí a las diez pueden pasar muchas cosas.

- ¿Vamos a ver la habitación que he alquilado?

- Venga vamos.

Salimos al edificio de al lado a ver la habitación. La cama era grandísima y lo demás todo muy correcto. Carmen empezó a contarle a Ingrid como era la habitación del hotel donde nos alojamos en Barcelona y lo bien que lo pasamos en la ciudad condal. Cuando me di cuenta ya estaban tumbadas en la cama dándose un morreo. Les dije que las dejaba haciendo la siesta, un bollo, o lo que quisieran hacer, que yo me volvía al camión a comprobar el frigo y poner un poco de orden a todo el desaguisado que hemos dejado allí y volvía. Ellas se rieron y ahí las dejé. Ingrid me advirtió que a las cuatro debía entrar otra vez a la tienda a trabajar. Quedaba poco para la hora de irse a currar y poco tiempo tenia para hacer marranadas y Carmen dijo que le apetecía dormir.

Regresé al camión, limpié lo que pude el colchón, ordené la ropa y todo lo que había tirado por ahí. Me cabree, a mí el camión siempre me gusta de tenerlo todo bien ordenado y limpio, y aquello parecía una pocilga. Cuando lo tuve todo aseado me fui al bar. Allí estaba Juan con otros colegas de profesión jugando a las cartas, al verme solo, me llamó. Fui hacia su mesa.

- Hola Antonio, no te molestará que les haya contado a los colegas el romance con tu suegra.

- No para nada, publicidad es lo que falta si es buena, ja, ja, ja…

- ¿Qué si es buena? En la vida me he follado a una mujer como tu suegra, tenías razón ¡Y como folla la cabrona!

- Me llamo Pedro, soy de Madrid, yo también quiero probarla, ja, ja, ja, como además tengo que quedarme aquí a pasar noche.

- ¿Os ha dicho la tarifa?

- Sí, me parece correcto si es como Juan dice.

- Yo también quiero follarla, me llamo Jesús, soy de Albacete.

- Y yo también me la quiero follar, me llamo como tú Antonio y soy de Vigo.

- Vaya, tendréis que hacer turnos. Ahora está haciendo la siesta cuando despierte os voy mandando a la habitación que hemos alquilado aquí al lado.

- Vale nos jugaremos una partida a cartas para ver quién entra primero ja, ja, ja…

- Buena opción

- ¿Así que es tu suegra? ¿Está tan buena como ha dicho Juan?

- Ya lo verás Pedro, es un diez y una máquina de follar

- ¡Joder! Ya se me está poniendo el rabo tieso

- Relájate Jesús, ya te lo bajará ella, ja, ja, ja…

Me senté con ellos en la mesa y vino Pilar, la camarera a pedirme si quería tomar algo. Más cointreau no, le pedí un café, solo y corto, un expreso o café “noir” como le llaman aquí. Me lo tomé con ellos y cuando fui a pagar, me dijo que ya estaba pagado guiñándome un ojo y sonriéndome. Vaya con la madurita insatisfecha. Decidí ir a la habitación a ver el bollo que tenían montado las dos, aunque Ingrid seguramente ya se había ido al curro. Antes de salir Pilar me llamó

- Juan, Juan, Juan.

- Dime Pilar.

- Dentro de diez minutos tengo una hora de descanso ¿Podríamos…. Tú y yo…?

- ¿Quieres echar un polvete?

- Me muero de ganas

- Vale, dentro de diez minutos sal fuera y nos iremos a darnos un revolcón.

- Gracias, eres un sol de muchacho.

- Bien, hasta ahora, voy a ver a Carmen si duerme.

- Te esperare aquí fuera

- Vale.

¡Joder como se plantea la tarde de movida! En la habitación mi suegra estaba durmiendo, no quise despertarla, parecía una ángel ahí tumbada y desnuda sobre las sábanas blancas. Volví al bar. Fui hacia los colegas de curro y les dije que dentro de una hora los iría avisando para que fueran a follar, se pusieron contentos. La puta lluvia no cesaba. Comentaron que la carretera en dirección norte estaba cortada. Todos nos cagamos en dios, menos Juan, que el tiraba para abajo, pero que esperaría a mañana para evitar riesgos.

Vi salir a Pilar y me fui detrás de ella, la tapé con la lona y me la llevé hacia el camión. La mujer se sorprendió de la amplitud de mi cabina, pero de lo que se sorprendió más fue de mi rabo cuando lo vio. Ella también se desnudó y la verdad es que era una mujer simple, no estaba mal, pero tampoco era nada del otro mundo, muy normalita.

Una vez desnuda se lanzó a comerme la polla, para entretenerme la giré y en un sesenta y nueve, empecé yo también a comerle el chumino. Mucho pelo había allí y olía un poco a pipi. Como aún había un poco de cointreau en la botella le derramé un chorro encima del ojete y con el licor bajando y mi lengua hice limpieza de sus bajos. Ella estaba gimiendo y me devoraba el cipote con auténtica pasión. De todas formas demasiado pelo y muy descuidado el coño, por lo que me moví de postura y decidí follarla ya porque no era muy de mi agrado tener aquel bosque rozándome la nariz, además se me metió un pelo suelto dentro del ojo y me escocia una barbaridad, al estar mojado con el cointreau, picaba mucho.

La tumbé boca arriba y empecé a meterle rabo. Tenía el coño estrecho para el tamaño de mi polla, pero eso a ella le debió de gustar porque sus jadeos y gemidos eran de auténtico placer. Como tampoco quería extenderme mucho con Pilar, decidí darle caña fuerte y rápido, lo hice imaginándome que hacia un poco de gimnasia para ayudarme a estar en forma. A ella le gustó, no tardó en correrse, buscaba mi boca con la suya y le di un buen morreo, menos mal que su boca sabia mejor que su coño, y le mordí un poco las tetas para darle emoción al asunto y todo, y se las abofetee, mientras la hacía temblar ensartada a mi rabo.

Creo que ya se había corrido varias veces y hacía ya más de media hora que le estaba metiendo rabo, era hora de terminar. Le saqué la polla despacio a la vez que la besaba, esa mujer era feliz y yo hoy ya había hecho mi acto de caridad. Pilar estaba contenta vistiéndose.

- ¡Dios mío Antonio, como follas! Gracias, lo necesitaba ¡hacía ya tanto tiempo! Pero tú no te has corrido.

- Nada Pilar, si alguna vez vuelvo a pasar por aquí, tiene otro revolcón, si quiere, asegurado. Yo tengo que guardar leche, la noche se me presenta larga, ja, ja, ja…

- Gracias Antonio, ha sido un placer conocerte

- Igualmente

Salimos del camión, debajo del trozo de lona, seguía lloviendo a mares. Llegamos al bar. Cuando entré, me estaban esperando ya los tres colegas para ir a follarse a Carmen. Les dije que iba a ver si se había despertado de la siesta, que ahora volvía.

Subí a la habitación a ver como estaba mi suegra. Se estaba despertando y me sonrió al verme. Me senté en la cama a su lado y la besé. Le expuse el trato con los tres camioneros, se rio, se incorporó, y lanzó un ¡Al ataque!.

- Dame cinco minutos y que empiecen a subir ¿Vale carriño?

- Vale Carmen, recuerde que son colegas de profesión y ruta, seguramente hablaran o bien o mal de usted, según los trate, quede bien, nos harán buena propaganda.

- Ja, ja, ja ¿Has tenido alguna queja de mí?

- La verdad que al contrario suegra, y lo entiendo, está usted un hartón de buena. Es que ahora la veo, y ya me pone la polla tiesa.

- Tú siempre la tienes tiesa, ja, ja, ja… va, ve a buscar a estos puteros amigos tuyos, ja, ja, ja…

- Voy, ja, ja, ja…

Baje al bar, si algo me jode es que me cambien planes, los tres me propusieron que Javier y Pedro se lo querían montar juntos con ella y Antonio, como buen gallego a su bola, solo. Que cual era la diferencia de precios que había. Les dije que dos, dentro de la misma hora cuatrocientos euros sin suplemento por el culo, como oferta. Dijeron que vale y que serían los primeros en estar con ella. Me dieron la pasta y les acompañé a la habitación.

No sé de donde había sacado Carmen aquella blusa transparente, de color rosa tenue, le quedaba de miedo, justo le llegaba a medio culo, y con sus zapatos de tacón rojo, estaba increíblemente más que buena. Los tíos se quedaron embobados, sin reacción, les dije que la trataran bien y que gozaran, disfrutaran y rieran. Ella tomó el control de la situación y sin palabras entendió, solo me preguntó cuánto tiempo y yo le dije una hora.

Bajé al bar, ahora llovía menos, pero llovía, decidí acercarme a la tienda donde trabajaba Ingrid.

- Hola Antonio

- Hola Ingrid, pocas ventas hoy seguramente.

- De momento solo he vendido tres chubasqueros

- Bueno algo es algo

- ¿Y Carmen?

- Se le ha girado trabajo, tres camioneros compatriotas la han contratado, ahora está con dos, así ellos lo han querido, una hora. De esta manera aún es más rentable, porque con el mismo tiempo que uno, te zampas dos y cobras doble.

- ¡Caray con dos! Es que no paráis de follar, eso es ¡magnifico!

- Bueno, eso ella, yo ya ves.

- Ja, ja, ja, no me hagas reír, si follas a todas horas ¿Crees que no te he visto subir al camión con Pilar “la maña”?

- Ja, ja, ja, la pobre me ha dado lástima, he realizado una acción de caridad como buen cristiano

- Como buen cristiano das por el ano, ja, ja, ja, ¡Qué manera de follarme el culo! Me has hecho gozar como nunca, en mis masturbaciones solitarias siempre me introduzco algún objeto en el ano, mi hermana también.

- Por cierto ¿Tu hermana se apunta para esta noche o que te ha dicho?

- Dentro un rato me dirá ¿Por qué no te acercas a su bar? Le gustará verte, no te preocupes si está su novio, ella lo controla, hace con él casi lo que quiere, ja, ja, ja…

- No es mala idea, ja, ja, ja, me rio porque me acuerdo que tenéis el ojete igual de redondo, ja, ja, ja…

En aquel momento entraron en la tienda dos señoras, me despedí de Ingrid y me fui al bar donde trabaja su hermana Dominique.

Llegué allí bajo mi lona como paraguas, había poca gente, algún camionero, pocos, porque el otro bar es menos pijo y más barato, y mujeres, a diferencia del otro la clientela de este bar era mayoritariamente de mujeres. Dominique al verme sonrió, me senté en el mostrador y se acercó a servirme, me pedí una cerveza de esas raras que tienen por aquí, son espesas, me gustan, pero no para tomarse muchas, suben enseguida a la cabeza. No quiso cobrármela.

- Mi hermana me ha dicho lo de venir esta noche con vosotros, me ha comentado que ha alquilado una habitación.

- ¿Vendrás?

- No es por ganas, la verdad, tengo una reunión social, pero creo que con la lluvia la van a suspender, si es así podré venir. Oye una cosa ¿Puedo llevar a mi novio?

- Ja, ja, ja, claro que sí

- Vale, se lo comentaré, a las diez cuando cierre, intentaré venir si se suspende la reunión, si él quiere venir, que venga, y si no, que se joda.

- Vale, me gustaría volver a encularte, esta forma de “O” que tiene tu ojete, tanto el tuyo como el de tu hermana da morbo. Si vienes te prometo una enculada como dios manda.

- Si dios no te lo manda me la das igual, ja, ja, ja…

- Ja, ja, ja, dalo por hecho. Estás un rato largo de buena, perdona que me meta en tus asuntos ¿pero no es poco novio para ti, como se llama?

- Leon, el pobre es buen muchacho, además es educado, dócil y obediente y esto cuesta mucho de encontrar.

- Ya, no todo es el sexo.

- Exacto.

- Bien, pues me gustaría verte y hacerte botar sobre mi polla esta noche, si vienes le daremos un buen espectáculo al cornudo de Leon. Gracias por la cerveza.

- Hasta luego Antonio

Ya hacia una hora que aquellos dos habían subido con Carmen a la habitación, fui a ver como andaba la cosa. Toqué la puerta y les llamé. Salió Jesús y me dio tres cientos euros más, me dijo que se quedaban con ella media hora más. Le grité a mi suegra que tal iba, me dijo que todo perfecto que mis amigos eran encantadores.

¡Vaya con mi suegra! Todos quieren más con ella, la cabrona está triunfando, es lógico, es que la tía esta un rato lago de buena y no me canso de repetirlo, pensar en ella ya me hace empalmar, debe tener una especie de embrujo o algo así, aparte de como succiona con su coño la polla. Me fui al bar a comunicarle al otro que estos alargaban el tiempo.

A Antonio no le pareció muy bien, me comentó que él se tendría que comer las sobras, que estos la iban a dejar hecha polvo. Me reí, le dije que estuviera tranquilo, que sería mi suegra la que los dejaría a ellos y a él fuera de combate. Pareció calmarse.

- Tranquilo Antonio, relájate que además no vas a ir a ningún lado, el día aún es muy largo, ja, ja, ja…

- Joder espero que no la llenen de leche.

- ¡Ep! a follar con condón y tú también, que luego meto el rabo yo también ahí.

- Ja, ja, ja… ¡mira que follarte a tu suegra! Ja, ja, ja…

- ¡Mira que querer follártela tú! Ja, ja, ja…

Bueno, se calmó, buen ambiente además. Fue el tiempo de decir cuatro tonterías y cuatro comentarios sobre el tiempo y la situación del tráfico por las carreteras, que ya aparecieron los dos contentos satisfechos y dándonos palmadas a la espalda.

- Antonio, te felicito por la suegra que tienes ¡Joder!

- Yo también te felicito, si coincidimos otra vez, ten por seguro que repito, es una caña ¡como folla!

- Y a la tía no le lleves la contraria, porque es de las que mandan, pero ¡joder! Es una leona

- Nos quería a los dos metiéndole rabo todo el tiempo, uno por delante y otro por detrás, además tiene un culo espectacular, y ¡que tetas dios mío!

- Bien, me alegro que os haya gustado tanto, es bueno tener buena propaganda.

- Tranquilo que te la haremos.

- ¡Joder! Con lo que he tenido que esperar ¿a mí no me harás la oferta de, por el culo sin suplemento?

- ¡Joder tocayo! Ellos eran dos y dentro del mismo tiempo, no jodas, la pobre necesita pasta, se lo curra bien y hay que pagarla ¡joder! No me seas tan gallego ¡cojones! Que mi suegra no es una fulana de La Junquera.

- Vale, vale, no te pongas así, toma los cincuenta euros del suplemento ¿Me acompañas a dónde está?

- Vamos gallego rodante

Llegué a la habitación de Carmen y le aparqué al gallego. Oí que ella ya lo empezaba a controlar y le daba órdenes cariñosas de mala puta para que se desvistiera. Me volví al bar. Antes me pasé a dar un vistazo al camión. Continuaba lloviendo. Me subí, y estando ahí divagando, observé como dentro de una furgoneta mantenían a una mujer atada. Fue un flash visto y no visto. La puerta se cerró enseguida, pero lo seguro es que dentro de la furgoneta había una mujer atada.

Había dos tíos, calvos y grandes, uno se quedó mirando fijo hacia mi camión ¿Me habría visto? No parecía que me hubiera visto, pero no cesaba en mirarme. Creo que si me vio, despacio y bajo la lluvia torrencial y sin paraguas, vino andando hacia mí. Cuando lo vi de más cerca, observé que su cara era de pocos amigos. Mujer atada dentro de una furgoneta, dos gorilas calvos, lloviendo, eso parecía la escena de una película de Hollywood. El calvorota le dio velocidad a sus pasos ya a poca distancia de mi camión. Se puso la mano dentro de la chaqueta y vi como sacaba una pistola, el tío ya corriendo llegó a la puerta de la cabina, cuando le tuve la distancia medida de apertura de la puerta, la abrí de golpe y fuerte, dándole una ostia en toda la cabeza calva que se quedó tendido en el suelo. La puerta de un camión como el mío, pesa lo suyo.

El otro gorila al ver a su clon ahí tumbado vino corriendo hacia mí, pistola en mano y lanzando tiros. Tres o cuatro tiros disparó, o más. No acertó a nada ¡vaya puntería! y ya se iba a lanzar sobre mi cuello, cuando yo, ya preparado saqué la pata de cabra del asiento y le endiñé un ostión en la cabeza que se la abrí como una calabaza quebrada. Este se fue a ver a satanás, y el otro estaba en camino al infierno también. Fui corriendo a pedir ayuda, una muchacha llamó a la policía, yo fui a la furgoneta y abrí la puerta, tal y como yo había visto, ahí había una chica atada y amordazada. La tenían sentada en el suelo de la furgoneta y amarrada en la parte posterior de los asientos traseros. Le quité el trapo que le tapaba la boca, le dije que estuviera tranquila que ahora vendría la policía. La pobre muchacha me sonrió y me dijo.- “merçi beaucoup”

CONTINUARÁ.

Si les ha gustao el relato un comentario se agradece mucho, y una valoración. Gracias

Continúa en