El Pacto libro (Parte 6)
El dinero abre todas las puertas, pero el placer es la llave que realmente las gira. En un viaje de negocios, Guillermo descubre que su verdadera fortuna no está en el banco, sino en la capacidad de convertir a cualquier mujer en su sumisa más fiel. ¿Hasta dónde está dispuesta a llegar una mujer por la seguridad y el placer que él ofrece?
CAPÍTULO 31.
INAUGURACIÓN - DECISIONES.
El martes nos levantamos temprano y cuando fuimos a desayunar sucedió algo que no supe manejar o no lo quise hacer porque la sorpresa no me disgustó pero no podría decir que me gustó… Carolina se acercó a mí y me besó con un hermoso beso de lengua en que mezcló pasión, sentimiento y dulzura, mientras lo hacía tomó una de mis manos y la llevó a sus nalgas para que se las apretara… De inmediato pensé que, de alguna manera, estaba “marcando el territorio” con las demás, la sorpresa me la dio al hablar…
“Mi Cielo, quiero pedirte un favor y espero que no te molestes ni te enojes… Yo soy tu mujer y sé que
todas son “tus” mujeres, vos sos, sin ninguna duda nuestro único hombre… Si todas te compartimos, todas deberíamos recibir un saludo similar por las mañanas… ¿Te parece bien?”…
“En tanto y en cuanto sean cuidadosas y sepan comportarse cuando hay gente extraña adelante, me
parece muy bien”… Al toque la nombró a Ana María que se adelantó para recibir su beso y su “toquecito”, luego fueron todas y las sonrisas de satisfacción se hicieron notar en ellas… Como era de esperarse, la más efusiva fue Sol que luego del beso se dejó caer de rodillas fingiendo un gemido de hembra satisfecha y las risas sonaron fuertes… Desde ese día, aún guardando normas, respeto y lugares, ninguna dejó de recibir su “saludo especial”… Carolina me había vuelto a sorprender pero…
A las once de la mañana tuve la dichosa reunión con el Intendente, nos pusimos de acuerdo en lo que yo quería hacer para la campaña en su favor, no era mucho lo que debería invertir y no le faltaría nada pero todo “blanqueado”… Le hice saber de la posibilidad de instalar una F.M. que serviría para su propaganda y le aclaré que si hacía algún tipo de alianza espuria para la recaudación de fondos o daba “bola” a los “vendedores de pescado podrido” que solían acercarse a las distintas campañas alegando miles de votos que los respaldaban, le retiraba toda la ayuda y debería arreglarse con la gente de su Partido Político… Respecto a su campaña, no debería hacer nada que yo no aprobara, una vez que ganara (no había Candidatos o estructuras que lo pudieran hacer tambalear) yo no me metería más con sus decisiones… Aceptó todo y quedó muy satisfecho en ponerse a mi disposición, una de las cosas que le pedí para más adelante era una reunión con sus más estrechos colaboradores y que, si alguno no me gustaba o dejaba dudas con su proceder, no debería temblarle la mano para sacárselo de encima (tenía muy claro que esos “trepas” después son los primeros que se te hacen contra y te ponen “palos en la rueda”, había que “voltearlos” de entrada porque el Candidato era muy “tierno”)… De hecho tuvo que modificar la lista de Concejales y dejar de lado a Secretarios que parecían tener de antemano el puesto “asegurado”… Todo esto se lo conté después a José y estuvo muy de acuerdo conmigo, es más, acorde a lo que él había conversado con la Gobernadora, yo me debería mover como si fuera ella…
Cuando era casi la una de la tarde pasé por la Clínica, al estacionar en la puerta, la vi salir a Belinda, su chaqueta y el pantalón no podían disimular sus formas, recordé que su culo era aún una deuda pendiente y tenía ganas de cobrarla, al entrar en la Clínica me encontré con Gracia que ya se iba y me hizo recordar que estaba “esperando la citación”… “mi amigo” andaba alborotado y le toqué bocina para saludarla, de inmediato se acercó a la camioneta y me preguntó que andaba haciendo…
“Tuve una reunión con el nuevo Intendente y pasé a ver si había venido Carolina pero no veo su
vehículo”…
“Hoy no iba a venir, esta semana lo hará el miércoles y el jueves para la inauguración… Ya qué está me
podrías alcanzar hasta casa, ¿no?”…
“No tengo problemas, el tema es que si subís a la camioneta me dan ganas de perforarte el culito
precioso que tenés”…
“Mirá vos, ¿qué bonito, no?... Sucede que Sol y mi marido no regresan hasta después de las cinco de la
tarde, las mellizas se fueron a un campamento y mi culito está rogando por sentirse todo roto al recibir tu pija… Llevame ya porque me está agarrando una desesperación que ni te cuento”… Cuando llegamos a la casa descendió como algo muy normal y abrió la puerta para que pasáramos ambos… Me dio un “piquito” y salió corriendo al baño…
Al regresar vestía sólo un camisolín de gasa negra, totalmente desnuda por debajo de éste, calzaba sandalias de taco alto que moldeaban aún más sus piernas y dio un giro total para mostrarse… Además de su belleza natural destilaba sensualidad y sexualidad cuando se acercó a mí para abrazarme y besarme, no pude evitar que mis manos se dirigieran a apretar esas nalgas chiquitas pero duras y compactas… Mi miembro, completamente erecto, se hizo sentir apretando su estómago y mis dedos buscaron el agujerito inquieto, la muy pícara se había lubricado con algún gel y no tardé en penetrar con la primera falange del dedo medio… Se aferró fuerte a mi cintura con una mano mientras la otra aflojaba mi cinturón, trataba de bajar mi pantalón y comenzó con una serie de temblores pequeños y altamente eróticos que ya me habían impresionado en la camioneta…
No podía determinar si eran orgasmos pero los gemidos y temblores se sucedían hasta que se liberó de mi dedo y arrodillándose, bajo los pantalones con bóxer y todo para llevarse mi miembro a la boca, yo tomé su cabeza con una de mis manos y pensaba perforarla hasta la garganta, no tuve necesidad y me sorprendió, luego de un par de besos en el “ojo” del glande, se penetró la boca hasta topar con su nariz en mi ingle, salía gimiendo de deleite y gozo y volvía a entrar, así varias veces mientras sus manos apretaban mis nalgas… No pude ni quise seguir aguantando y le llené la garganta con una copiosa acabada… Tragó todo, me limpió y me miró con una cara que demostraba su regocijo…
“Te sorprendí, ¿no?... Aprendí en Internet como había que respirar y me salió bien… Es un deleite poder
tragarme toda tu pija sin atorarme y sentir como pasa la leche por mi garganta”…
A la par que me decía esto, sus manos no se quedaban quietas y seguía acariciando y apretando a “mi amigo” que, luego de su escasa y momentánea flojedad, se había puesto durísimo nuevamente… Me tomó de la mano, seguramente para llevarme a la habitación pero no tenía tiempo ni ganas de tirarme en una cama… La giré nuevamente para besarla mientras le apretaba una teta, ella pegó un saltito y enredó sus piernas en mi cintura y el agujerito de su vagina quedó en perfecta alineación con la punta del miembro erecto, sólo tuve que empujar dos veces para llegar al fondo… No gritó pero cerró sus labios y se notaba que se mordió los dientes, no tardó ni dos segundos para pasar a gozar y apoyé su espalda en el sofá, estando apoyado mis manos y brazos estaban liberados y pude dedicarme a sus tetas amoldadas al tamaño de mis manos y a incrementar el ritmo de mis penetraciones… Sus gemidos eran casi descontrolados y sus orgasmos ruidosos pero no me importó si la escuchaban los vecinos o no, cuando pareció estar a punto de desfallecer, eché sus piernas a mis hombros y encaré su abertura más chiquita, no pudo aflojarse, el glande penetró sin resistencias y detrás de él, sin detenerse, entró todo el tronco…
Al dolor de la penetración, que la hizo olvidarse de desfallecer o aflojar, se le sumó mí ritmo que, rápidamente, se hizo intenso mientras cambiaba el tono doloroso por gemidos de placer y pedidos de más y más… Creo que su orgasmo fue uno sólo pero largo y con contracciones que se hacían sentir en el tronco del miembro, no me quise aguantar y terminé en lo profundo del recto intensificando su orgasmo… Como siempre, quedó como un pedacito de trapo, salí despacio y la dejé reposar sobre el sofá, fui a lavarme y cuando regresé ya estaba recuperada y esperándome con una sonrisa…
“Para variar, me dejaste “de cama”, feliz y satisfecha… Son tantas las sensaciones cuando te tengo
adentro que… no sé, no puedo describirlas, es como que necesito que me des más y más”… No tenía ganas de escucharla hablar de sus sensaciones, el tiempo nos apremiaba y corríamos el riesgo de ser descubiertos, le di un beso acariciándole la mejilla y le dije que tenía que irme, que en cualquier momento le avisaba nuevamente para pasarla mejor… Lo entendió, se levantó del sofá, recogió sus pocas ropas, prendió un ventilador y me dijo que se quedaría esperando… Cuando salí de la casa de Gracia eran las cuatro de la tarde, no había almorzado pero no quise hacerlo en lo de Francisco…
De pasada me detuve en el comercio de computación, me extrañó que el comercio no estuviera cerrado con el dueño durmiendo la famosa “siesta de pueblo”… Estaba trabajando a full, armando un par de equipos y adaptando otros, la empresa de telefonía había sacado un nuevo plan llamado “Internet para todos” y había clientes que querían modernizar sus equipos o comprar nuevos… Le expuse la idea de obtener un programa de música variada, detallada por años, melódica, romántica, pop, rock, folklore, tangos… El tema era para ubicar la música y contantes acorde a pedidos, le expliqué cual era la idea de la F.M., le pareció muy buena iniciativa pero los programas que él tenía no alcanzaban a cumplir con las expectativas, de todos modos, se pondría en campaña para conseguir mejores programas y grabaría todo el mejor material que encontrara… Me contó que tenía un amigo que hacía un par de años había tenido la idea de poner una radio pero, como la Municipalidad quería “manejarla” desistió de la idea y se mudó de pueblo y a él le habían quedado todos los datos de la empresa que le proveería en ese momento de los equipos necesarios… Me dio toda la información por si necesitaba averiguar algo y me vino de maravillas, lo haría todo por medio de mail y comunicación telefónica, luego de esto me fui tranquilo para casa…
Al llegar se marchaba la combi con los trabajadores y las chicas se preparaban para disfrutar de la sombra o de la pileta… No bien estacioné se acercó Carolina a saludarme con sobradas muestras de mimos y cariños y tenía puesta una tanga infartante compuesta sólo de tiras y de dos triángulos por delante que tapaban sus pezones y uno por abajo que tapaba los labios de su vagina, más allá la vi venir a Ana María que vestía ¿vestía? algo similar…
“Cielo, ahí viene Ana María, fue a ver si Fernando se acostó a dormir la siesta porque vamos a hacer
topless y no queremos hombres cerca, excepto claro está nuestro “only one””… Me imaginé lo que sería esa piscina y fui a echar un vistazo… Parecía una película de esas que se hacen sobre los “narcos”, llena de cuerpos semidesnudos de mujeres hermosas en el agua o en las reposeras, faltaban las copas de champán… Las tetas “florecían” y aquellas que no tenían tangas habían recogido sus bikinis para esconderlas dentro de las zanjas de sus nalgas, faltaba el “capo” contando dinero, fumando un habano o aspirando unas “líneas blancas”, preferí irme a dormir la siesta aún contra la insistencia de Carolina para que me quedara con ellas, es más preferí irme al fresco de la habitación…
“Amor, ¿querés que te despertemos a alguna hora en especial?”… -me dijo Carolina y ese
“despertemos” me sonó a que “tirarían la moneda para ver a quien le tocaba”-…
“No, me despierto solo”… -contesté de no muy buen talante-… Ya no insistió y me fui a dormir pensando
que la manipulación es un arte que las mujeres “manejan” muy bien, para acceder a lo que pretenden y si este fuera el caso, la llevarían bastante mal conmigo…
Antes de las 20.00 me desperté solo, no tenía ganas de levantarme, estaba como quien dice, “apático”, la semipenumbra de la habitación ayudaba bastante a esa apatía y sentándome en la cama, me apoyé en las almohadas contra el respaldo y me puse a cavilar… Ya no entendía las cosas de la misma manera que antes, comodidades no me faltaban, los lujos no me quitaban el sueño, no me enloquecía por demostrarle nada a nadie, de hecho, siempre había sido así y ahora con un determinado “Poder” que te daba el dinero, la ignorancia hacia los demás era superlativa, en realidad, no era hacia los demás, era hacia lo que podían pensar u opinar… El amor tal como se lo entiende o te lo quieren hacer entender teñido de “florcitas de colores” quedaba de lado por el asentamiento del raciocinio, por las experiencias y por el conocimiento que uno había ido asimilando sobre las personas…
Me podía sentir bien, incluso querer a determinadas personas pero AMAR, lo que el común llama AMAR, no me cuadraba y, de alguna manera o de muchas maneras, el incentivo del egoísmo se hacía notar, podía escuchar, comprender, aceptar, cambiar impresiones pero… cuando “algo” no me gustaba era “jodido” porque, de última, siempre “compraba el paquete que yo quería comprar”… Había algo que desde hacía tiempo venía notando en la gente y a la gran mayoría no le convenía aceptarlo, la hipocresía era “reina” en sus vidas, con el agravante que te hace saber que no hay peor hipócrita que aquel que te quiere convencer que sólo lo de él es lo correcto… Eso de “Los que tienen más deben darle a los pobres pero… lo mío no lo toquen porque es mío” era una constante, el, “Hay que matar a todos los violadores pero… si mi hijo violó a alguien era porque estaba con problemas y porque la mujer lo provocó”… Decididamente “el Pacto” me había ayudado pero, me había arrebatado los sueños e incentivado a todos mis “fantasmas”…
Me levanté, me cambié y me fui a cenar, Carolina estaba sola viendo un recital de una cantante por la tele, cuando me vio aparecer, me besó y me abrazó efusivamente, me dijo que ya habían cenado todos pero ella me estaba esperando para prepararme algo de comer… Le pedí que siguiera viendo el recital, yo calentaría lo que fuera en el microondas y me sentaría a mirar el recital con ella…
“De ninguna manera Cielo, te caliento la comida yo, te acompaño cuando comas y después venimos
juntos a ver esto”… No quise discutir, ni imponer nada, no tenía ganas, me senté a mirar como preparaba todo, tenía puesta una remera de tirantes y por debajo sólo la tanga que le había visto en la tarde, me encantaba verla moverse semidesnuda… Me sirvió la comida y se sentó a mi lado, sólo me miraba, no comí demasiado y cuando aparté el plato, me habló…
“¿Qué pasa amor, qué sentís?... ¿Te duele algo?... ¿Hay algún problema?... Siempre me había jodido
contestar preguntas de esa naturaleza y esa vez no fue la excepción, aunque ignorarla y no contestarle no era ni correcto ni oportuno…
La miré con seriedad y sin levantar el tono de voz, entrecruzando los dedos de las manos, le contesté…
“No Caro, me siento bien, no me duele nada y aparte de cansancio, si, efectivamente, hay un pequeño
problema”…
“Ya me di cuenta que te molestó lo de las chicas pero lo hice para darte a entender que no tenés ni
tendrás problemas para disponer de cualquiera de nosotras, todas te queremos y queremos demostrártelo”…
“No vas a terminar de entenderme nunca, ¿qué fue lo que te pedí hacer cuando tuvieras algún tipo de
iniciativa o inquietud?”… ¿Cuántas de estas iniciativas o inquietudes te negué?... La respuesta que tenía que darme la hizo poner pálida…
“Tenía que consultarte y no, nunca me negaste ninguna inquietud”…
“Tu “bien intencionada” acción me convierte en algo que yo nunca quise ser… Me convierte en un Jeque
árabe que chasquea los dedos y tiene a su disposición a cualquier mujer de su harem, las cuales están expectantes para saber a quién “le toca”… Lo único que te faltó es poner día y horarios y rompiste “la magia”, quizás una magia estúpida y un poco infantil pero mía… Te voy a ser claro, la cuerda está demasiado tensa y si no te gusta lo que planteo voy a respetar a rajatabla lo que decidas, si querés ser “la mujer” dueña de sus decisiones para estar a la par o por delante del hombre enarbolando el feminismo, si entendés que estás siendo pisoteada e ignorada en tu integridad y condición de mujer o crees que se está abusando de vos, te lo voy a respetar y ni siquiera lo voy a discutir, si entendés que no tenés el lugar que merecés, si no terminás de hacerte a la idea que en esta casa y en esta relación las decisiones las tomo YO, también te lo voy a aceptar y no te voy a dejar desamparada pero ASÍ NO TE QUIERO AL LADO MÍO…
Mientras le decía todo esto, las lágrimas corrían por sus mejillas, no podía discutir ni decir nada, siempre se lo había puesto claro… Yo tampoco me engañaba, Carolina tenía un físico espectacular, era inteligente, daba gusto llevarla y lucirla del brazo pero, sabía también que para “darme gustos” había mujeres más hermosas y yo podía acceder a ellas tal y como me diera la gana, lo único que me lo impedía eran los sentimientos que Carolina había sabido despertar en mí… Ella seguía llorando pero, conociéndome, se cuidaba muy bien de hacerme alguna manifestación o pedirme perdón o intentar algún tipo de seducción…
“Volví a equivocarme, sólo quería demostrarte cuanto te quería… ¿Y ahora?”…
“Ahora nada, mientras vos quieras seguirás siendo mi mujer y voy a ayudarte en lo que necesites pero,
luego de la inauguración me voy a tomar un tiempo contigo porque me doy cuenta que esto que me pasa no es un simple enojo, lo único que te pido es que no me dejés todo en “banda” y te sigas dedicando… Por lo pronto, a las demás, las seguiré tratando igual pero que se olviden también de mí por un tiempo, si tienen necesidades físicas que las satisfagan como quieran, podés ir dándole lecciones de “libertad femenina” o de iniciativas o de inquietudes, yo veré que resuelvo después, ya sabés que mi modo de pensar no cambia al respecto”… Sabía que la estaba haciendo “mierda” con mis sarcasmos pero, a “alguien” o a “algo” o a parte de mí mismo le importaba tres pelotas como se pudiera sentir…
“Guille, yo te necesito para vivir y algo debo tener mal en la cabeza… Ana María me dijo que no hiciera
ni dijera nada sin que vos lo supieras, que te podía caer mal pero yo sólo quería que estuvieras bien”…
“Al final resulta que la “paisanita” me conoce más que mi propia mujer… Tu error es querer hacer lo
que quieras hacer y me parece genial que te expreses pero, de la tranquera para afuera y estando sola, yo no quiero ser el “puto amo” pero estando al lado mio, se pregunta y YO decido, mirá, mejor lo dejamos acá porque vas a lograr que me enoje y… mejor vamos a dormir…
Dormí para la “mierda”, ella se la pasó llorando toda la noche y aunque, en determinado momento, iba a “explotar” por esto o me iba a ir a dormir a otra habitación preferí aguantar su llanto… En la mañana, después de saludar a todas tal como lo había pedido Carolina, la primera que nos miró concienzudamente fue Ana María…
“Guille, ¿necesitás algo?”…
“Si mi “paisanita”, no te enojes pero deseo y necesito que nadie me rompa las pelotas, estoy repodrido
de que se piense que tengo Alzheimer y quieran tomar decisiones por mí”… Me apretó el hombro con una de sus manos y me dijo…
“Quedate tranquilo, nadie te romperá las pelotas”… Carolina desayunó en silencio y luego fue a
prepararse para irse al pueblo, Ana María la siguió hasta la habitación y yo las seguí metiéndome en la de al lado, quería tratar de escuchar lo que decían…
“¿Me podés contar que pasó? y no me digas que no pasó nada porque has estado llorando y
seguramente no dormiste, él no está mejor”…
“Lloré toda la noche y él se aguantó para no echarme o irse… Se enojó muchísimo con lo de las chicas y
lo peor es que ni siquiera gritó… Dijo que se va a tomar un tiempo y yo tengo mucho miedo, Ana… Me dijo que no me iba a impedir ser una mujer “independiente” pero que lo hiciera del otro lado de la tranquera, que así no me quiere al lado de él”…
“Decirte ahora, “te lo dije” es al pedo, vos te la pasaste estudiando y no aprendiste nada de la vida y de
tratar a quien querés tener al lado… Seguramente nos jodiste a todas pero no te voy a decir nada más, sólo que te quiero como a la hermana que nunca tuve y, o dejás todas las pelotudeces de lado, todas, ¿escuchaste bien?, todas y si te aparece alguna te martillás los dedos antes de hablar o lo vas a perder definitivamente”…
“¿Qué hago si se va a “tomarse un tiempo”?”…
“Te las aguantás, cruzás los dedos y rezás, ocupate de la Clínica y esperalo y crecé, nena crecé… Te la
voy a hacer más clara, vos estás acá, a esta altura, él está allá y te ofrece todas las posibilidades para llevarte a la par, te trata bien, te da el mejor lugar, te lleva a su altura y no tiene nada que ver con la plata que tiene o deja de tener pero, te empeñas en romperle las pelotas desde abajo por no sé que “putas” ideas… Son “tus zapatos” pero después no llores si no sabés calzarlos o te sacan ampollas… Te respeto y respetaré tus sentimientos pero no sabés cuanto lamento que exista Fernando”… Me sorprendió Ana María con sus razonamientos, era la que mejor parecía haberme entendido…
Ese día la dejé tranquila para que arreglara todo lo concerniente a la inauguración de la Clínica… Hablé con Lucas para avisarle que la inauguración tenía más que ver con hacerle conocer a la gente la posibilidad de atenderse y por eso no le había avisado para que viniera con las nenas, eso se daría cuando fuera la inauguración con los Políticos en fecha a confirmar… Me contó que las cosas estaban bastante aceleradas, ya estaba en marcha el tema del asfalto y el arreglo de los tres departamentos para que vivieran provisoriamente, él, las nenas y las venezolanas… Había mandado a cambiar las alambradas de púas y varios palos para hacerlos quedar a un nivel más o menos similar, mandó a construir veinte boxes para caballos y reacondicionó todos los corrales interiores, amén de arar unas cinco hectáreas… Me planteó algo que no me pareció mala idea, en lugar de alquilar el predio para Pensionado Equino y cuidar animales ajenos, quería ver la posibilidad de hacer un lugar para fin de semana turístico con restaurant típico, la idea no me desagradó, es más, le hice llegar un proyecto que tenía olvidado en un archivo de la computadora en el que planteaba algo similar y que no se pudo llevar a cabo porque el dueño del campo no lo quiso alquilar… Después de esa charla, hice ensillar un caballo y me fui a recorrer parte de los campos de la Estancia, hacía años que no montaba a caballo por el problema pulmonar que antes arrastraba y me saqué el gusto de galopar un largo trecho, me encantó pero bajé del caballo y me dolían hasta las pestañas… Las casas de los Puesteros estaban casi todas terminadas, la luz ya llegaba a tres de ellas y volví para conversar con Fernando respecto a los aspirantes…
Llegué para la hora del almuerzo pero le pedí a Marta que me hiciera llegar la comida al escritorio y le dejé dicho a Ana María que, para cuando terminaran de almorzar, le avisaran a Fernando que yo quería hablar con él por el tema de los aspirantes a Puesteros… Vino con una carpeta en que tenía todos los datos de quienes se habían presentado, de los cinco, sólo había dos que cumplían las expectativas y le dije que los contratara, que se ocupara él y que no era necesario recordarle que era lo que yo exigía, pareció dudar… No sabía si era mi cara de pocos amigos o ya había hablado algo con Ana María, la cuestión es que se mostraba dubitativo y temeroso, eso también me jodía pues era otro al que le había dado todas las posibilidades y no respondía como yo quería…
“¿Qué problemas hay Fernando?, ¿Cuáles son los inconvenientes con los aspirantes?, ¿No te ves
capacitado para cumplir con tu trabajo?... Yo no puedo estar diciéndote a cada rato lo que tenés que hacer, vos estás para traerme soluciones, no estás para esperar a que todas las soluciones te las dé yo… ¿Te puse alguna pauta para contratar a la gente que ahora te rodea trabajando?, ¿me meto en lo que vos le ordenás hacer a cualquiera de ellos?, lo único que pedí es respetar las reglas que fijé y tener un buen trato con ellos… Ponete las pilas Fernando, si yo tengo que resolver con la gente, si yo tengo que elegirla y marcarles las pautas de trabajo y resolver los problemas, ¿me podés decir para que quiero un Encargado?... Andá, andá y pensalo, decile a Ana María que venga a verme que también tengo que hablar con ella”… Se fue cabizbajo y yo me quedé pensando que mi temática para tratar a la gente “hacía agua” por varios lados y que eso de ser “bueno” se solía tergiversar, pasaban a tomarte de “buenudo” o “vegetaban” porque el “patrón” resolvía todo…
Cuando apareció Ana María, la cosa fue distinta, en ella se notaba una resolución y un liderazgo que los otros no tenían, bastó un poquito de confianza en sí misma para que mostrara su potencial…
“Sentate Ana, te llamé porque hay algunas cosas que se me están yendo de las manos y no quiero
solucionarlas drásticamente… Primero y principal, ¿vos tenés algún problema con las chicas?”…
“Para nada Guille, creo que cumplen bien lo que se les manda hacer, es más, muchas veces no tengo
necesidad de mandarles a hacer las cosas, ya las conocen y las hacen, yo lo que hago es controlar… Lo de los francos se resolvió bien, aunque no vayan a ningún lado, arreglan la casa o se rascan o miran televisión o juegan con su computadora, decididamente no me traen ningún problema, ¿por qué me lo preguntás?”…
“Para estar seguro que por tu lado no tengo ningún inconveniente… Uno de mis problemas es Carolina
pero eso es algo que tendré que resolver a título personal”…
“Sobre eso te diría, como amiga, amante de ocasión y Encargada, que lo pienses bien, no creo que
exista mujer en el Mundo que te pueda querer como lo hace Carolina”…
“Lo sé pero me cuesta lidiar con la pelotudeces, de todos modos, mantené el culito cerrado con esto ya
que es sólo una prueba para ver cómo responde, tiene que aprender y meterse en la cabeza que todo lo que tiene que ver conmigo debe consultármelo antes… Me voy a ir unos días para que reflexione o para que tire todo por la borda, depende de ella, ya di muchas “segundas oportunidades”… Otro tema tiene que ver con tu marido, te lo digo a “calzón quitado”, me tiene las pelotas llenas con lo irresoluto que es, nunca me trae soluciones, no sabe resolver con el personal, recién se lo dije, si todo lo tengo que resolver yo, ¿para qué quiero a un Encargado? y si tengo que ser sincero, si no fuera por vos, ya habría solucionado ese problema, ahora decime, ¿qué se puede hacer al respecto?”…
Ana María se quedó pensando y por la forma de apretar el puño, junto al ramalazo de bronca que pasó por su mirada, no quisiera estar en los zapatos de Fernando…
“¿Puede ser que me dejés hacer a mí antes de resolver nada?, voy a hablar clarito con él, si sigue en el
papel de pelotudo esperando que los demás resuelvan por él y no lo entiende la que lo va a poner de “patitas en la calle” voy a ser yo… No quiero perder lo que tengo por sus idioteces”…
“Está bien, mirá tranquila como lo “manejás”… Si por mi fuera te pondría a vos al frente de todo, no lo
hago por no humillarlo pero así ni me sirve ni me conviene… El viernes me voy a ir unos días y esto es sólo para vos, voy a aprovechar para saludar a un amigo que tengo en Corrientes que hace años que no lo veo y voy a ir a pescar surubíes y dorados, es algo que siempre quise hacer y nunca he podido… Carolina queda a cargo como mi mujer pero vas a tener que manejar todo vos, apuntalala y asesorala, cualquier cosa me mandás mensajes al teléfono”…
“No hay inconveniente Guille, aunque sería mejor que se lo digas a ella también… Por otro lado, tengo
una pregunta”…
“Dale, preguntá”…
“Me dijiste que mantuviera el culito cerrado, ¿no? pero, ¿habría alguna posibilidad que me lo abrieras
por un ratito?, tengo muchas ganas Guille”…
No pude menos que ponerme a reír, la cara que puso Ana María fue una mezcla de ruego y de “calentura” que se adivinó no sólo por la cara y la mirada sino también por la dureza que adquirieron sus pezones… El gemido que escuché cerca de mi oreja cuando me acerqué a besar su cuello y pellizqué sus pezones erectos aceleró mis ganas de poseerla por dónde fuera… El beso que nos dimos, al igual que me pasaba con Carolina, no era un beso con puerta de acceso tan sólo al sexo, era como remarcar la entrega con labios, lenguas y salivas, algo similar pasaba con la piel y no influía la diferencia de tonalidad, su mero contacto nos encendía y esta vez no fue la excepción… Yo acariciaba sus pechos con ambas manos, ella aflojaba mi cinturón para proceder a bajarlo junto con mi ropa interior y quedó arrodillada con todo el miembro a merced de esa boca golosa… No lo salivó así como así, lo deslizó por su boca hasta su garganta y se dedicó a mover su lengua provocando sensaciones de gozo, sus entradas y salidas fueron tres o cuatro, cada una de las cuales las sentí mejor y luego, levantándose la falda del vestido, se arrodilló en el sofá apoyando su torso en el respaldo… No la quise así, me senté y le dije que se sentara arriba y se penetrara cabalgándome, yo me dedicaría a besar sus pechos morenos, duros y apetecibles… Manejar la situación y la penetración la enardeció y mientras me besaba gimiendo, calzó el glande en su vagina y se fue penetrando despacio… Sintió y me hizo sentir cada una de sus rugosidades y cada uno de los gemidos con los que expresaba su gozo… Cuando tuvo el miembro totalmente dentro de ella, se soltó…
Las entradas y salidas tomaron un ritmo sostenido que cada tanto paraba quedándose quieta para gemir, temblar y retomar con nuevos ímpetus su penetración, estuvo un rato así, hablándome al oído…
“Como te siento Guille, no te imaginás como y cuanto te siento, dame más, mi hombre, dame más”…
Hacía fuerza para que la penetración fuera más profunda pero, como la física tiene una lógica, lo único que lograba era golpearse contra su interior sin poder disimular sus gestos de dolor entremezclados con los de placer, placer que me transmitía y que hacía más profundo con sus contracciones…
“Dame lo que a los dos nos encanta, morocha preciosa pero, hacelo despacio, quiero sentir como entro
en el culo más hermoso de mi vida”… Sin duda había mejores pero el culo de Ana María no sólo era hermoso, era “especial” para mí y a ella le encantaba que se lo hiciera saber… Salió de su vagina y tomando firme el pene con una de sus manos, colocó el glande en su ano y se fue penetrando centímetro a centímetro, gozando con la introducción del “invasor” que la transportaba…
“Viviría con tu pija en mi culo, has logrado que sea un culo “Guillepijadependiente””… Su humorada nos
hizo reír a los dos y cuando sus nalgas se apoyaron en mis muslos comenzó a cabalgarme enfervorizada pero dominando cada uno de los centímetros que entraban y salían, para más, otorgando un placer que yo, ocupado siempre en penetrarla casi con dureza por allí, nunca pude sentir…
Sus músculos me apretaban haciendo la penetración estrecha y me apretaban al salir como exprimiéndome, estaba haciendo un esfuerzo tremendo con sus músculos anales… Ana María me estaba “pegando” una cogida de antología, me iba a “secar”, ella lo sabía y gozaba más con esto… Cuando el glande comenzó a latir anunciando mi descarga, intensificó sus movimientos y sus gemidos se dispararon, el orgasmo fue simultáneo, acalló sus gritos mordiendo mi hombro y obligándome a reprimir mi grito de dolor… Se quedó quieta, absolutamente satisfecha y entregada y comenzó a besar el sitio mordido, sabía que la escasa ropa no había podido evitar la marca de sus dientes…
“Perdoname Guille, no sé que me pasó, no quise hacerte daño… Si no te mordía iba a gritar tanto que
hasta los peones del campo vendrían a vernos”… Sabía que lo sentía de verdad y el brillo de felicidad de sus ojos claros atemperaba cualquier dolor… Quiso levantarse para atenderme y no la dejé, moví su barbilla y la besé intensamente, abrazándola y haciéndole sentir mi abrazo noté como se abandonaba acurrucándose entre mis brazos…
“Me marcaste como una hembra en celo a su macho, esta me la voy a cobrar”…
“Como quieras, donde quieras y por donde quieras, ya sabés que podés disponer de tu hembra a entero
antojo… Yo soy y seré siempre tu hembra en celo, supiste conjugar a la mujer con la hembra y esa felicidad la llevo en el alma pero no soy la única ni me interesa serlo, la otra es Carolina, las dos, sin ningún tipo de dudas ni medidas nos sentimos “tus” mujeres y “tus” hembras en celo”…
“Lo sé mi vida, lo sé y así lo siento, es más, tengo claros mis sentimientos hacia las dos y que siempre
estaré cuando me necesiten pero, dejame manejar esto a mi criterio”…
Luego de lavarse y adecentarse un poco se fue dándome un rico beso y moviendo un culo de mujer satisfecha… Me había sorprendido la actitud de Ana María exenta absolutamente de algún tipo de egoísmo, lo que evidenciaba el amor que nos profesaba a los dos… Cuando Carolina regresó de la Clínica y de arreglar lo relacionado con la inauguración la saludé normalmente, sin ningún tipo de reticencia y la llamé para que me contara sobre lo que había resuelto y para que me explicara como tenía las cosas determinadas para la ocasión… El evento comenzaría a las 18.00, no había invitados “especiales”, hablaría solamente ella explicando las funciones que cumpliría la Clínica, presentaría a los Doctores y Auxiliares de la misma, agradecería la presencia de los invitados, nombrando sucintamente a los más importantes porque le habían avisado que dos Intendentes de pueblos aledaños se harían presentes… La vestimenta sería informal y habría música de fondo… Me preguntó si estaba todo bien así y me pidió mi opinión, solicitando que no la dejara sola con la gente de las Intendencias…
“Creo que hiciste todo muy bien y no vas a tener problemas, respecto a lo de las delegaciones de los
otros pueblos, no dudes nunca de que voy a estar a tu lado cuando lo necesites, sos mi mujer y nuestras diferencias son sólo nuestras, bueno, quizás haya por allí alguna amiga de verdad que las conozca pero no hay porque exponerlas ante quienes no tienen ni tendrán injerencia”…
“Podemos hablar de lo nuestro Guille, te amo con toda mi alma y no sé cómo hacer para satisfacerte”…
“Yo también te amo Caro y lo tuyo es más simple de lo que vos pensás… No tomés decisiones que
puedan importunarme o involucrarme sin consultarme antes y no hagas lo que quieras cuando yo he opinado en contrario, ni siquiera me gustan las “fiestas o cumpleaños sorpresas”… Es claro como un dos más dos… Me voy a ir unos días para centrarme en lo que quiero hacer de mi vida y espero que también esos días te sirvan para reflexionar y decidir sobre tu vida… Ya no me sirve que digas que te equivocaste o que no lo volverás a hacer y al poco tiempo reincidís con los mismos errores, ya me pasó antes y no quiero lo mismo con vos… Aunque pueda parecerlo, yo no quiero una “esclava”, quiero una compañera y una compañera primero consulta, después actúa… Vas a quedar a cargo de todo y cuando no estés acá apoyate en Ana María, es la única que va a sacar la cara por los dos cuando sea necesario y consultará siempre antes de actuar, ni siquiera le des pelota a Fernando, ese es otro que en la primera de cambio… bastante podrido me tiene con pretender que yo le solucione todo… Cualquier duda, cualquiera que te surja, me mandás un mensaje al celular”… Demás está decir que esa noche, salvo lo de dormir abrazados, nada de nada pero al tenerla cerca las ganas no me faltaron…
Nos levantamos tarde esa mañana y cuando pasaba desnuda para ir al baño, “mi amigo” y “mis ratones” terminaron de despertar… La dejé hacer sus necesidades y cuando escuché que abrió la ducha, me metí en el baño, al terminar de miccionar la escuché…
“Guille, ¿no te querés bañar conmigo?”…
“A eso vine mi cielo, mirá como me ha puesto la vista de tu cuerpo, vas a tener que hacer algo con
esto”…
“Te amo vida y quiero hacer lo que quieras y dejarte hacer lo que quieras”… El beso, conjuntamente con
el abrazo que la fundía a mí, dejó evidenciado que no hablaba por hablar… Cuando besaba mi cuello sus dedos tocaron la marca de la mordedura en el hombro pero no hizo ningún comentario…
“Esa fue tu amiga del alma que me marcó como su macho rogando para que vos me marcaras
también”…
“Jajaja… No creo que Ana te haya marcado queriendo, ella sabe bien quien sos y como te siente, del
mismo modo en que lo sé yo… Fue la primera en decirme como tenía que proceder y la primera en retarme por haberme apresurado”…
“A veces es bueno escuchar”… Le dije mientras me agachaba para besar sus pechos y mordisquear sus
pezones excitados, no me dejó seguir, se arrodilló y acarició mis testículos llevándose el glande a sus labios para lamerlo y absorberlo lentamente, así hasta tocar mi pelvis con su nariz, fueron varios movimientos de ese modo y luego tomó mis manos para poner las palmas a los costados de su cabeza, desde allí comenzó con un rítmico entrar y salir con su boca abierta, se estaba cogiendo la boca y trataba de mirarme con sus ojos violetas impregnados de lágrimas… No quise que siguiera, no quería terminar así y la hice levantar para que apoyara sus manos en el borde de la bañera…
Lo hizo rápido y me miraba torciendo la cabeza… Toqué su clítoris con el glande, pincelé sus labios y comencé a entrar muy despacio manteniendo firme sus caderas para no dejar que se moviera… Gocé y la hice gozar, sus gemidos se intensificaban a la par que movía sus caderas hacia sus costados, el ritmo sostenido de entradas y salidas se interrumpía para dar un caderazo que hacía estrellar el glande en su útero, acusaba un poco de dolor y se contraía por el placer… Estaba teniendo orgasmos chiquitos y cortos, no violentos pero intensos… No olvidé que a ella también le gustaba entregarse y sentirme por su retaguardia y no desaproveché la ocasión, al salir de su vagina ya me estaba esperando y también aquí la penetración fue lenta y placentera hasta un poco más allá de la mitad de mi pene, luego salí y volví a entrar hasta chocar fuerte contra sus nalgas, el dolor pasó rápido, sus movimientos se intensificaron acoplándose a los míos y un par de orgasmos más fuertes se hicieron sentir…
Sabía que le gustaba que terminara en lo más profundo pero esta vez no fue así, salí de ella y me senté en el borde más grueso de la bañera para que, pasando sus piernas por mis costados, se penetrara ella la vagina y me cabalgara… Lo hizo con ganas y alegría, el abrazo pecho contra pecho y el beso apasionado que nos dábamos ayudaron a que el orgasmo y los gemidos de los dos se manifestaran como si fuera uno sólo… Su cara se apoyó en el hombro que no tenía marcado y lo besó repetidas veces mientras lloraba sin consuelo… Era su modo de exteriorizar el placer o la culpa y aquí se mezclaba un poco de todo… Dejé que lo hiciera y la abracé fuerte, después le pedí que terminara de bañarse, que tendría que estar más linda que nunca para inaugurar su sueño…
“Te amo Guille”…
“Yo también Caro, yo también”… Fue lo único que nos dijimos antes de prepararnos para ir a
desayunar… Yo no quería remover posibles heridas y ella sabía que nada de lo que dijera cambiaría lo que había decidido… En el desayuno le pedí que se llevara la ropa junto a lo que necesitara para cambiarse y que lo hiciera en la casa-residencia, no quería que volviera corriendo para cambiarse y luego corriendo para llegar a tiempo a la fiesta… Yo la pasaría a buscar por ese lugar a las 17.30…
Así lo hicimos y llegamos a la Clínica caminando con ella tomada de mi brazo… Salió todo de maravillas, salvo las conversaciones con los Intendentes y las Delegaciones del Área de Salud que trajeron y que duraron unos 20 minutos, en los que estuve permanentemente a su lado, para todo lo demás la dejé prácticamente sola… Todo el que venía a abrazarme y felicitarme fue derivado a la Directora de la Clínica, aunque conversé con todos, siempre estuvo rodeada de sus amigas más cercanas (Ana María y Gimena, las chicas de la Estancia, las Doctoras, las Enfermeras, las venezolanas, Gracia, las mellizas)… El discurso improvisado le salió “redondito” y no se olvidó de nombrar a nadie, incluso agradeciendo a las autoridades presentes y haciendo mención al nombre de la Clínica y a “nuestra” nieta Moira… Nadie podía decir que esa Clínica no existía en el pueblo… A las 21.00 dimos todo por terminado y regresamos a casa, allí cenamos algo rápido y cada quien se dispersó a sus lugares, salvo Gimena y Gonzalo que se quedaron a tomar una última copa… Esto me vino bien porque, apartando a mi hijo, le comenté que pensaba irme unos días a la casa de Víctor en Corrientes…
“¿Te vas solo “viejo””…
“Si Gonza, me voy solo, digamos que quiero pensar y sacarme de encima algunas “mierdas”… No me
preguntes nada y date una vuelta una o dos veces en la semana para ver si está todo bien o llamala a Ana María y le preguntás a ella, yo me voy esta noche”… Ni idea de las presunciones que se hizo pero no preguntó más nada…
Después que se fueron todos preparé un bolso con un par de mudas de ropa, pantalones, remeras, guardé el efectivo más que suficiente, me despedí de Carolina con un fuerte abrazo y montones de besos, luego, sin hacer caso de sus lágrimas y sin permitirle preguntar nada, me subí a la camioneta y arranqué, me esperaba un largo viaje de más de 1.000 kilómetros y pensaba hacerlo muy tranquilo… La idea era viajar por la Ruta 2 hasta la Capital, luego la Ruta Panamericana hasta Zarate, después cruzar toda la Provincia de Entre Ríos y llegar a Corrientes era fácil, una sola Ruta me llevaba…
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CAPÍTULO 32.
VÍCTOR - LAS CUÑADAS.
Al final, entre pitos, flautas, pensamientos, idas, vueltas y falta de sueño, le “pegué” derecho y a las diez de la mañana me encontraba buscando un buen lugar para alojarme en el pueblo de Corrientes en que vivía mi amigo Víctor, en realidad, lo de pueblo es un decir, era una ciudad enorme llena de grandes edificios, casas coloniales, calles tranquilas y anchas, plazas grandes, comercios de lo que uno pidiera y muchos barrios circundantes con casas nuevas… Fui a una casa de Turismo y pedí datos por el mejor alojamiento de la zona, me recomendaron dos lugares, uno era un hotel de cinco estrellas en el centro de la Ciudad y el otro un complejo habitacional de cabañas individuales distante a unas diez cuadras del centro… Ambos tenían todas las comodidades, buena señal de celular, restaurant, servicio a las habitaciones y todo lo necesario para pasarla bien… Me decidí a visitar las cabañas, quería estar un poco más aislado de la gente, además, nunca fui muy amigo de los hoteles… El lugar me encantó, las cabañas, todas hechas en tronco, tenían entrada individual para vehículos, buena iluminación, un hermoso parque y jardín, dos habitaciones arriba con baño en suite y camas enormes, una de ellas con balcón a la calle, comedor grande, baño y cocina en la planta baja…
Asimismo, no había control para entrar o salir con quien fuera y eso no dejaba de interesarme ya que, la idea de utilizar el “tengo ganas” había pasado varias veces por mi cabeza y acá no me hacía problemas por explicarle nada a nadie… Alquilé por una semana la más cara de ellas y pagué por adelantado con la tarjeta, me instalé, me di una ducha reparadora y lo llamé por teléfono a mi amigo…
“Hola, ¿el señor Víctor?”…
“Si, él habla, ¿con quién tengo el gusto?”…
“El gusto de escucharte lo tengo yo, ¡pedazo de hijo de mil…!... ¿Qué hacé tri, tri, tanto tiempo?”… Era
el único que lo llamaba así…
“¡No te puedo creer, Guilleeee!, ¿cómo andás, qué es de tu vida?”…
“Estoy bien, no me quejo, hice algunos progresos y ahora vivo cerca de Balcarce… ¿Te casaste de
nuevo, vivís solo?, contame”…
“Si me casé de nuevo, ahora estoy solo porque mi mujer se fue a visitar a la madre en el pueblo vecino y
me preparaba algo para comer, tengo un negocito con el tema de la computación y me voy defendiendo… ¿Me dijiste que vivís cerca de Balcarce?, te fuiste lejísimo”…
“No estoy tan lejos, decime, ¿qué tal es ese complejo de cabañas que hay en la ciudad?”…
“¡Mierda! Guille, ese lugar es prohibitivo para nuestros bolsillos pero es de lo mejor en varios pueblos a
la redonda, si es para vos, te puedo recomendar otros lindos y baratos”…
“Vivís lejos de ese lugar”…
“Estoy como a siete cuadras pero, te digo en serio boludo, ese lugar es muy caro”…
“Mirá, vamos a hacer una cosa, pasame tu dirección por mensaje y no te cocines nada, te paso a buscar
en quince minutos y almorzamos en el restaurant de las cabañas”…
“No te puedo creer, dale, te espero”…
El encuentro en la puerta de la casa, después de veinte años de no vernos, fue muy emotivo, vivía en un barrio muy bonito de calles tranquilas y casas bajas, varios vecinos se sorprendieron de los abrazos que nos dimos y cuando subimos a la camioneta para irnos a almorzar, llovieron las preguntas…
“Antes que preguntes nada extraño te voy a aclarar algo, la que tengo en efectivo y en bienes es
absolutamente legal, con declaración de impuestos y totalmente pagados, lo único que tuve que hacer es jugar un ticket en la Lotería de U.S.A. y gané varios millones de “verdes”… Ahora preguntá lo que quieras”…
“En lugar de preguntar te tendría que pedir que me dejes tocarte el culo, en una de esas me contagiás la
suerte… Como sea, me alegro por vos, decime, ¿qué se hace cuando se tiene tanta guita de golpe?... ¿Qué hiciste vos?”…
“Jajaja… Se te llena el culo de preguntas y empezás a tener problemas, unos detrás de otros… Yo la
hice más fácil, mandé a la mierda todo lo anterior, habilité bien a mis hijos, me compré esta camioneta y una Estancia de 400 hectáreas en uno de los pueblitos aledaños a Balcarce, con una casa de la putísima madre, diez habitaciones, montones de baños, casas de Encargados, pileta, vacas, caballos y personal que la atiende… Estuve muy jodido de los pulmones y me terminé casando o “juntando” con la Doctora que me atendía y ayudó a curarme, ella es extraterrestre, una mina de las que no hay, tiene 33 y es “tapa de revista” pero no quiere nada de lo mío, sólo el sueldo que le fijé cuando se vino a trabajar conmigo… Yo ya estoy curado y como el pueblo no tenía atención médica, un “loco” le compró una casa e instaló una Clínica de lo mejor, con todos los adelantos y totalmente gratuito con medicamentos incluidos para los habitantes del pueblo… Me tomé unos días y me vine a Corrientes a pescar los “grossos” y si venía para acá, lo lógico era pasar a saludarte y aquí estoy… ¿Vos que contás?”…
Ya habíamos entrado al Restaurant y nos sentamos frente a un gran ventanal con vista a un parque hermoso y mi amigo no dejó de observar el lujo que nos rodeaba…
“Me parece Guille que lo que yo te pueda decir, a esta altura de tu vida, es demasiado normal”…
“Y a mí me parece que te estás equivocando, no hice tantos kilómetros para verte por lo que tuvieras o
dejaras de tener… Hasta hace unos meses estaba peor que vos y ahora no me pienso privar de darme gustos pero una cosa no tiene nada que ver con la otra y estaría igual de bien comiendo en una parrilla al costado de la ruta, lo que me interesa es que vos estés a mi lado… Contame, ¿por qué estás tan decaído?, ¿es un problema de salud?, ¿tiene solución?”…
“No, por ahora no es de salud pero, tenés razón, no estamos aquí para contar problemas, me dijiste que
venías a pescar los “grandes”, tenés guías, elementos, ¿qué trajiste?”…
“No tengo nada, vine a buscarte y que me hicieras la “gamba” en todo, tengo que comprar ropa,
elementos, salir a conocer, es decir, que te tomes una semana de vacaciones conmigo… No sabías ni que estabas casado pero le podemos pedir permiso a tu mujer, jajaja, tampoco sabía que tenías un negocio y no sé qué tipo de compromisos tenés”…
“Mi mujer no está y no vuelve hasta la semana que viene, lo que sucede es que laburo hasta los
domingos porque tengo que mantener a casi tres familias, la casa hipotecada, problemas de pobres que le dicen”…
“No me rompas las pelotas con el tema dinero, luego lo hablamos bien y tratamos de solucionarlo”…
Ya estábamos por los postres y habíamos comido de lo mejor… Para el momento de los cafés le pedí de ir hasta la cabaña y allí, con tranquilidad veríamos lo que se debía hacer… Cuando entramos en la cabaña la recorrió por todos lados, se sirvió un trago de whisky, me sirvió otro a mí y nos fuimos a conversar al balcón…
“Haber tenido esta posibilidad a los veinte Guille, hubiéramos hecho desastres”…
“Nunca es tarde, yo no puedo quejarme, hasta amigo del Presidente soy y mujeres no me faltan”…
“¡No jodás!, decile que yo lo voté y que me consiga el mantenimiento del Sistema Informático de la
Gobernación y de algunas Intendencias, jajaja, así sí que estaría cómodo y sin problemas de dinero… En cuanto a mujeres, hay dos que pueden zafar, las demás son para quilombos”…
“Pará, vamos por partes, ¿cómo es ese tema del mantenimiento?...
“Ya casi desistí de eso, sucede que me presenté en una licitación para hacer todo el mantenimiento de
las computadoras y el sistema de red de la Gobernación pero seguro me la tiran para atrás porque no tengo respaldo de personal ni de infraestructura para atender ese servicio”…
“¿Qué necesitás?...
“No, ni lo pienses, vos viniste a pescar, no estás para escuchar mis dramas”…
“Ya te dije que no me rompas las pelotas, ¿qué necesitás?... Estoy seguro que alguna solución le
encontraremos”…
Después de varias negativas y otro par de tragos accedió a detallar sus necesidades… Dos vehículos en condiciones para trasladarse, un local más grande con oficinas incorporadas, algunos muebles, herramientas para la atención específica, el dinero para bancar los sueldos del primer mes para dos técnicos y un administrativo… Haciendo cuentas, con 250 mil Dólares estaría comodísimo y lanzado… Luego de esto le pedí todos sus datos y los datos de los expedientes de la licitación presentada, después, delante de él, lo llamé a José…
“Hola José, ¿más tranquilo con los quilombos?”...
“¿Qué hacés Guille?, si, parece estar todo bien encaminado, ¿vos en qué andás?”…
“Estoy en Corrientes en casa de un amigo de años y, como siempre, voy a joderte con algo, de paso te
aviso que ya hablé con el Candidato y está todo encaminado, hasta una F.M. voy a poner, ahora mi problema es en Corrientes, decime, ¿qué tipo de relación tenés con el Gobernador?”…
“La mejor Guille, es un tipo macanudo, en un tiempo, antes de las elecciones que ganamos, trabajamos
mucho a la par, es muy amigo del Presi y de la “flaca”, ¿tuviste algún problema con él?”…
“No, para nada, te explico, este amigo del que te hablo tiene una empresa de computación y se
presentó a una licitación para efectuar el mantenimiento de la Gobernación y de varias Intendencias, tiene posibilidades de ganarla pero no contaba con algunos medios para solventar el servicio, ahora tiene un amigo para facilitarle los medios y quería saber si podías averiguar por esa posibilidad”…
“Jajaja, ¡no podés con tu genio!... Dame los datos y te averiguo pero tenés que saber que este tipo es
peor que la “flaca” con el tema de los “arreglos” y las “coimas”, no se come ninguna, si le ofrecés plata, te la rebota seguro y no es amigo de los “amiguismos””…
“Con eso no hay problemas, lo respaldo a mi amigo con lo que sea, olvidate de sobreprecios y
“arreglos”, lo que quiere es conseguir el “laburo””…
“Llamame o te llamo en un rato, voy a ver si lo ubico”…
Nos quedamos charlando con mi amigo, le conté con quien había hablado y le recalqué que si eso se daba, que se olvidara de los sobreprecios o “arreglos”, que había una “limpieza” grande por este tema en todo el ámbito del Gobierno y lo que menos quería es quedar “pegado” por alguna boludez de él… Además, si se daba lo de la licitación pondría los “puntos” claros sobre otras cosas, yo podría ayudar sin problemas pero fallarme se podía convertir en “fatal”, eso no se lo diría pero lo pensé, claro que lo pensé… Luego de una media hora de charla y de quedar para salir a cenar esa noche y recorrer algunos lugares de diversión, sonó mi celular, era José…
“Guille, andás de “liga”, la licitación de este hombre estaba en primer lugar para ser otorgada, lo que
sucede es que estaban evaluando si disponía de los medios e infraestructuras para otorgársela o no… De acuerdo a lo que me dijiste, le aseguré que los medios estaban y que no habría inconvenientes… Se la van a otorgar pero tiene que presentarse a que le entreguen la papelería, previa charla con el Gobernador, esto es el lunes a las 10.00… Espero que esto te sirva”…
“¡Sos un fenómeno José! Y quedate tranquilo que si se tuerce, las bolas se las corto yo… Te mando un
abrazo”… Me saludó y terminé la conversación mirando a mi amigo…
“Lunes, 10 de la mañana, cita con el Gobernador, llevá todos los papeles que te van a dar la licitación,
vos sos mi amigo pero, ¡no me falles! y aceptá unos consejos, buscá gente de confianza para que te ayude, pagá buenos sueldos y evitá meter a gente de la familia en el negocio, a menos que sepas que no te van a fallar, actúa a “cara de perro”, vos sos el único que decidís porque si dejás que se metan van a querer pasarte por encima… Sé de lo que hablo, ya lo experimenté, de última mentí y mantente en eso, deciles que el socio capitalista puso como condición en el contrato esa cláusula… Aprendé a decir que no porque te “cogen de parado” y ya estamos grandes para esas pelotudeces”… Estaba en el aire y no sabía cómo agradecerme, todavía no podía creerlo… Le dije que no me jodiera, que luego hablaríamos más tranquilos pero que ahora quería dormir un poco para encontrarnos luego a eso de las diez de la noche…
Lo llevé hasta la casa e insistió en presentarme a la familia que vivía en la casa con él y la mujer… Estaba conformada por sus dos cuñadas, el marido de una de ellas y un niño, hijo de la pareja… El suegro de mi amigo, ya de grande, se había vuelto a casar y producto de ese matrimonio eran las dos cuñadas, una de 21 años, de nombre Norma, cabello castaño claro, un rostro muy agraciado, 1,70 mt. de estatura, tetas con copa 90, ni pizca de adiposidades incómodas y una cola para parar el tránsito, formaba parte de una de las comparsas de carnaval, alegre, desprejuiciada, acostumbrada a hacer lo que quería y se fijó muy bien en la camioneta que yo manejaba… La hermana, de nombre Nora, tenía 28 años y era muy parecida a Norma, quizás un par de kilos de más pero bien distribuidos, su mirada y sus gestos la denunciaban como a alguien que sabía decidir y el marido parecía ayudar bastante para que esto se notara, no “pegaban” ni con cola… El tipo, de alrededor de 30 años era el prototipo del inútil, hijo único, nene de mamá, de otrora buena posición que ahora estaba “en la lona”… Me saludaron muy agradablemente y mi amigo les contó que yo estaba de paseo y le había pedido que le hiciera de “cicerone” llevándome a cenar y luego a algún lugar de vida nocturna, también les contó donde estaba alojado y las dos mujeres no pudieron disimular su interés…
El cuñado, sin ningún tipo de empacho le dijo a mi amigo si “no tenía unos Pesos” porque estaba sin “una moneda”, éste les contestó que hoy no había hecho Caja y no podía ayudarlo, al inútil no le gustó la respuesta y se retiró sin saludar… Las mujeres trataron de disimular el exabrupto preguntándome dónde vivía, si era casado o si tenía hijos, cómo y de dónde nos conocíamos con Víctor, luego de un rato en que éste sirvió unos mates, con la excusa de poder dormir un poco más, les propuse cenar en la casa con ellos y después salir, si conocían un buen delivery, yo invitaba la comida, las cuñadas aceptaron de inmediato y en un aparte hablé con Nora, la casada…
“Nora, ¿sabés si en la casa de comida aceptan Dólares?”… -Me contestó que sí-… “Genial, te encargo
que elijas un buen menú y fijate si te podés arreglar con esto”… Saqué la cartera y extraje, de entre varios que tenía, dos billetes de 100 Dólares y no pudo evitar mirar la cartera y mirarme a mí… “De lo que sobre dale algo a tu hermana, Nora, a tu hermana porque hay otros que “tengo ganas” que lo eches a patadas hoy de tu casa o comprale una botella de whisky para que se emborrache y no joda”… Casi de inmediato le cambió la mirada de interés por una mirada de dureza y no era precisamente para mí… Después me fui para la cabaña a tratar de dormir todo lo que pude…
Muy poquito antes de las 22.00 estacionaba la camioneta frente a la casa de mi amigo, salió la menor de las cuñadas a recibirme, el cabello suelto, la cara con muy poco maquillaje, la remera blanca ajustada, los pechos erguidos sin señales de sostén, el jeans elastizado y las sandalias de taco mediano no dejaban nada librado a la imaginación, estaba como para incentivar los “ratones” de un “viejito con plata”… Nora, la mayor vestía muy parecido pero con una blusa un poco más suelta y el maquillaje era, si se quiere, un poco más insinuante poniendo de manifiesto algo que siempre pensé teniendo en claro que apenas es mi modo de pensar: las hembras jóvenes generan la atención con su cuerpo, frescura y lozanía, es como una “cáscara” que podés tomar o dejar pasar, no ofrecen “misterio” en gestos y miradas, en cambio las de 25 años para arriba te hacen pensar lo que ellas quieren, es como que, sin decirte, te dijeran: “aquí estoy, no sabés todo lo que hay por detrás o lo que te perdés si pasas de largo”, de todos modos, sé que no son todas así y tampoco todos los hombres están capacitados para entender sus gestos y miradas, además, siempre tuve presente que, aunque conmigo no pasara, las “cazadoras” que eligen la “presa” son ellas… El marido de Nora no estaba y ni me preocupé en preguntar por él, después me dijo mi amigo que habían discutido feo y se había ido a pasar el fin de semana a casa de la madre llevándose al hijo, ni problemas que se hacían porque ya había pasado otras veces…
Habían elegido un buen menú basado en productos de río con diferentes salsas que daba gusto saborear, el vino fue de excelente calidad y no pude hacer menos que alabar todo… Mi amigo me agradeció…
“La verdad Guille, hacía tiempo que no comía tan bien, el almuerzo de hoy con la sorpresa de tu llegada
y la cena de recién, adobada con otras buenas noticias, han sido de lo mejor en mucho tiempo”…
“Ni se te ocurra agradecerme, la cena fue espectacular porque hubieron unas buenas manos femeninas
para ordenar todo y excelentes gustos para elegir… No sé cómo nos vamos a arreglar pero mañana vas a tener que activar algunas cosas y moverte rápido, yo también tengo que comprar algo de ropa y vemos si el domingo nos podemos ir de pesca, me pienso quedar unos diez días y vos te tenés que ocupar desde el lunes a otras cosas, veré si puedo convencer a alguien más para que me acompañe a conocer… Como movidas por un resorte, las dos cuñadas se anotaron para hacerme conocer y se pusieron a disposición…
“Chicas, no quisiera causar inconvenientes con su ritmo de vida o con sus obligaciones, yo comprendo
que aparecí de sorpresa y no quisiera que tengan problemas con sus parejas, lo mismo vos Víctor, tu esposa no me conoce y no sé que puede opinar de mi presencia”… Pareció que hubiera puesto el dedo en la llaga…
“Mirá Guille, con vos voy a ser completamente sincero, mi esposa no está con nosotros porque se
mandó a mudar con otro tipo y, a ciencia cierta, ya no me interesa que regrese, prefiero ver como ordeno mi vida desde ahora en más”…
Conmigo pasa lo mismo, estamos en proceso de divorcio y no hay soluciones que valgan, yo lo ayudo a
Víctor con el negocio pero hace dos días que no voy por todos los líos con Abogados ya que la familia de mi marido me quiere quitar a mi hijo, así que me importa poco lo que opinen los de afuera”… -acotó Nora-…
Yo no me voy a poner a opinar sobre dramas de parejas pero, con cuatro separaciones a cuestas
aprendí que el único modo de salir adelante es precisamente no estacionarse mirando para atrás… Cuenten conmigo para lo que necesiten”…
Una vez que se hubieron “desnudado” algunas cosas, el ambiente se notó distendido y la conversación se tornó más “elastizada”, incluso las miradas de las dos mujeres hacía Víctor se me antojaron como las que uno les dedica al padre, luego me enteré que ambas tenían una especie de “deuda de honor” con él, cuando el padre de ellas falleció luego de una larga enfermedad dejó un tendal de deudas y fue Víctor quien se hizo cargo de las tres mujeres y de sus deudas, ayudándolas y apuntalándolas como si fuera un padre y así lo sentían, la mayor se casó con él porque ya venían teniendo “acercamientos” pero, hubo mucho de “agradecimiento” en esa unión y eso, definitivamente, no suele perdurar… Nora y Norma habían decidido seguir con él ayudándolo incluso en el negocio, Nora hacía todo el trabajo administrativo y Norma andaba en la calle con los pedidos de los clientes…
“Creo Víctor que hay personas de tu entorno que no pueden quedar al margen de lo que se ha logrado,
si “tiran parejo” pueden salir adelante pero definitivamente, hay otras dos a las que se les debe “bajar la cortina”, todo va a depender de cómo actúen desde ahora en más, vos decidís si “manejás” esto para salir adelante o te “hundís” sin remedio”… Las dos mujeres miraban sin entender… “Me parece que tendrás que explicarles”…
“El tema es así chicas, Guillermo me ha conseguido la licitación para el mantenimiento de equipos y
redes de la Gobernación y varias Intendencias, me va a proveer de los medios y los materiales, de hecho, el lunes tengo una entrevista con el Gobernador… El asunto es, ¿siguen conmigo dejando de lado a otros o se mantienen al margen?”...
Lo miraban a Víctor y me miraban a mí… Nora que era la que más estaba al tanto de las complicaciones económicas para montar esa empresa, estaba más dubitativa…
“¿Estás seguro de lo que decís?, se necesitarían un poco más de 200 mil Dólares para montar todo”…
“No pongas “palos en la rueda”, el dinero está, mañana Víctor va a ir a comprar las camionetas, las
herramientas, los muebles y ver si se alquila o se compra el local que necesitan, después depende de ustedes, con una salvedad, Víctor manda y decide, ustedes acompañan, ¿les sirve?... Por si las dudas, yo no corto ni pincho en lo de ustedes pero si no actúan legalmente, les retiro todo el apoyo, me gusta ser claro”…
“Si es por eso quedate tranquilo, lo vamos a apuntalar en todas, lo que no sé es cómo vamos a pagarte
o agradecerte por esto”…
“No jodiendo con agradecimientos y llevándome a tomar algo porque ya hablamos demasiado”… La
encargada del tour fue Norma, era la que más estaba en el papel de “noctámbula”… Viernes a la noche y la actividad nocturna era importante, primero fuimos a una confitería donde normalmente se hacía “la previa” antes de ir al boliche bailable, allí las amigas de Norma “pululaban” y parecían competir por mostrar quien “estaba mejor”, era un regocijo para la vista porque el “puntaje”, entre remeras y jeans ajustados o minifaldas que mostraban más de lo que ocultaban, no arrojaba diferencias entre unas y otras… Víctor y yo estábamos como “sapos de otro pozo” en ese ambiente y tuvimos que aguantar algunas “cargadas” de las amigas refiriéndose a “los abuelitos” que había traído Normita…
Yo sabía que corría con una “gran” ventaja que se llamaba “billetera”, conseguimos una mesa y les pregunté qué querían tomar para brindar y antes de que me contestaran les dije que yo pediría champán pues era lo que más me gustaba, que ellos pidieran lo que quisieran… Nos decidimos todos por el champán… El cambio fue cuando la camarera se asombró por el pedido y solicitó en la barra el champán importado que yo había pedido junto con algunas guarniciones para “picotear”… Mejor fue cuando se llegó hasta la mesa con cuatro copas y un balde con hielo con la botella adentro, el dueño de la confitería venía con ella, se presentó y procedió a abrir la botella y servirnos en cada una de las copas, luego acercó otra mesa e hizo depositar en ella tres bandejas con guarniciones a granel… Le agradecí y le deslicé 100 Dólares en la mano, dejando ver sutilmente que en la cartera había más y diciéndole que era a cuenta de lo que seguiríamos consumiendo, eso aseguraba su tranquilidad por el pago del consumo y una mejor atención… Hubo brindis con risas y con deseos de prosperidad por lo que se iniciaba y, luego de un rato, aún con todo un poco más distendido y alegre con la segunda botella de champán de por medio noté que Víctor estaba un tanto incómodo… Le pregunté que le pasaba…
“Decididamente esto no es lo mío, debo estar “viejísimo” porque tengo más ganas de ir a dormir que de
seguir de joda, me da más vueltas en la cabeza lo de las camionetas que debo elegir o la conversación por el local que las tetas o culos que andan dando vueltas… ¿Te enojás si te dejo con las chicas y me voy a casa?”… No quiso que lo llevara y se tomó un taxi en la puerta…
Lo habíamos acompañado con Nora y volvimos a entrar a la confitería con ella aferrada a mi brazo…
“Está bastante golpeado por lo que le hizo mi hermana pero lo que le has propuesto lo sacará a flote y
las dos lo vamos a ayudar”… Al entrar nuevamente nos encontramos con Norma y una amiga, su mejor amiga según ella, que se estaban tomando lo que quedaba de la botella y estaban bastante “picaditas”, a su lado había dos muchachos que intentaban convencerlas de irse “por allí”, no hubo caso, sonrisa va, sonrisa viene, los ignoraron… Llegamos a su lado y me presentó a la amiga, chiquita, de 1,62 aprox., de cabello rubio, de nombre Lidia, cara y boca atractiva, rubia, tetas firmes y acopladas en tamaño al cuerpo pero descollaba su culo parado que la minifalda no podía disimular… Ya la había visto con Norma y vi como se sacaban a los chicos de encima, los coqueteaban, se mostraban y los dejaban “pagando”, me hice a la idea que eran de mucho “bla, bla” pero, no concretaban, algo parecido a las mellizas hermanas de Sol aunque éstas eran mayores y lo comenté con Nora…
“Me parece a mí o tu hermana aparenta pero no concreta”…
“Es así, ya le dije que algún día va a tener un problema por esa forma de ser, hace más de un año tuvo
un “metejón” tremendo con un tipo que le prometió matrimonio pero, resultó casado y ahora parece actuar a la inversa y como “si supiera”… Hace un rato noté que los conocidos de siempre se le acercan poco y nada”…
“Esperemos que lo entienda antes que le caiga algún loco”… Hablábamos de esto y se acercó Norma,
me abrazó y me besó en el cuello pidiendo que le comprara otra botella, que hoy había que festejar, a “mi amigo” le gustó el gesto y se movió un poco inquieto pero decidí que la iba a emborrachar y me acostaría con Nora, ya vería…
Después de esa botella, Norma y Lidia estaban destruidas y decidí que las llevaría a las tres a la cabaña… Nora me habló apesadumbrada…
“¿Qué vamos a hacer Guille?, a Víctor no le va a gustar que ella se haya emborrachado así”…
“A mí tampoco me gusta, yo “tengo ganas” de estar en una cama con vos penetrándote por donde
quiera y que ellas nos ayudaran y compartieran y en ese estado no van a podernos ayudar en nada”…
“Ayyy, Guille, por favor, llevanos a todas, “entrame” por donde quieras y cuando se les pase el pedo
disfrutamos todos juntos… Necesito sentirte, no me hagas esperar, por favor”… Se notó que no podía esperar porque se arrojó en mis brazos y me comió la boca ante la mirada asombrada de su hermana y de la amiga… Aboné lo que restaba de las consumiciones y subimos los cuatro a la camioneta para irnos a la cabaña…
“¿Adónde se van a ir ustedes, nosotras los vimos que se estaban besando?”… Estaban las dos un poco
más despabiladas y aproveché…
“Le dije a tu hermana que “tengo ganas” de acostarme con ella y con ustedes dos y de verlas
desnudarse apenas entren en la cabaña pero primero tendrán que cogerse entre ambas y cuando se les pase el pedo van a venir a que disfrutemos todos juntos en la misma cama… ¿Podrá ser?”…
“¿Escuchaste Lidia?”…
“Si, lo escuché y ya estoy toda mojada, vení besame y chúpame las tetas, esta noche no te escapás”…
“Ni loca, te voy a romper ese culito con todos mis dedos y te voy a chupar hasta el hígado”… El beso
que se dieron tirándose una encima de la otra despertó definitivamente a “mi amigo”…
Nora tampoco perdió el tiempo y mientras con una mano acariciaba a mi miembro por sobre el pantalón, estiraba la otra mano para, luego de dudar un poco, pellizcarle los pezones a la hermana que no dejaba de gemir… A poco tomó conciencia de que lo que tenía en la mano derecha era más grande de lo que se imaginó y dejó a la hermana para bajar el cierre del pantalón y tratar de sacar a “mi amigo” a tomar aire… Se sorprendió…
“¡Ohhh, por Dios!, ¿cómo voy a hacer para comerme esto?”… Su exclamación alertó a las chicas que
viajaban atrás y dejaron lo que estaban haciendo para mirar por sobre el asiento, la primera que dijo algo fue Lidia…
“¡Ayy, madre mía, me duele la del amigo que me coge y ésta me va a destruir, igual me la pienso
“comer” por todos lados”… Allí opinó Norma…
“Me vas a tener que ayudar hermana, creo que hasta mi culo lo está necesitando”… Se abrazó y besó
de lengua a la hermana que le tomaba la cara y parecía querer comerle la boca…
“Chicas, recuerden, primero entre ustedes y no se priven de gritar”…
Apenas transpusimos la puerta de entrada, comenzaron a quitarse la ropa, las dos chicas fueron rápidas y sus bocas no dieron abasto para besarse y acariciarse sus entrepiernas entre gemidos compartidos, de seguido fue Nora pero ella se desnudó para mí, despacio y con tranquilidad para que apreciara su desnudez, sin duda, era la más apetecible de las tres, luego se dedicó a sacarme la ropa… No la dejé desabrocharme el cinturón, la abracé y la besé llevándola a la habitación, Norma y Lidia se fueron a la habitación aledaña y desde allí las oíamos gemir y gozar… Me terminé de desnudar y me dejé caer en la cama arrastrando a Nora para que quedara encima de mí, sus tetas presionaban sobre mi pecho y le pedí que se acercara para poderlas besar… Eran deliciosas y fue besar, chupar, absorber y morder suavemente sus pezones, sus gemidos se hacían oír y cuando la dejé comenzó a deslizarse hacia mis pies besando todo la piel que encontraba a su paso… Al llegar al pene, lo tomó con firmeza y lamió el glande introduciéndolo despacio, no podía con él y no insistí demasiado, la mamada no sería buena y, por el alcohol ingerido, corría el riesgo de hacerla vomitar…
La hice girar y me dediqué yo a besar su piel, cuello, pecho, tetas, estómago y pelvis, toda esa piel mereció la atención de mi boca ante los gemidos y los movimientos desacompasados que el gozo le producía, la fina línea de sus vellos pareció erizarse cuando mi boca pasó rozándolos y se dirigió al interior de sus muslos, luego fue lamer los costados de sus labios íntimos, sin tocarlos… Apenas besé sus labios y penetré con la punta de la lengua su vagina, su cuerpo se contrajo y su orgasmo me sorprendió por el grito y porque mojó gran parte de mi rostro… Si era sensible allí, más sensible sería en su clítoris y a él me prendí atrapándolo entre mis labios, fue absorber un par de veces y volvió a tener un orgasmo, esta vez más violento, con su cuerpo totalmente contraído y su pelvis elevada, controló a duras penas la mitad de su grito y aflojándose me habló…
“¿Qué me hiciste Guille, qué me hiciste?, nunca me pasó una cosa así, quiero más, ¡qué placer!”… Esto
me lo decía tirando de mi cuerpo para tratar de besar mi boca, subí rozando su pierna con el pene endurecido y cuando estuve a la altura de su vagina lo apoyé a todo lo largo, sus gemidos y sus movimientos trataban de hacer coincidir su abertura con el glande y no la dejé esperando mucho tiempo…
No me apuré porque sentí su contracción de dolor apenas el glande comenzó a penetrarla… Me moví despacio sintiendo su estrechez y los pliegues de su interior, por ello, seguí entrando lento aún cuando ella quería apurar la penetración y elevaba su pelvis mientras me miraba sonriendo y sollozando por lo que le procuraba un gozo no experimentado antes… No pude entrar totalmente en ella, su útero frenó el avance y desde allí comencé a moverme incrementando el ritmo… Se abrazó a mi cuello y contrayéndose volvió a tener un orgasmo que no se permitió gritar, sólo escuchaba el “seguí Guille, seguí”… Yo continué a mi ritmo y ella entró en una sucesión de orgasmos que no la dejaba terminar uno para comenzar con otro, en un momento aflojó los brazos que tenía apretando mi cuello y la noté laxa, respirando con dificultad y tratando de absorber bocanadas de aire, habiendo experimentado algo similar salí rápido de ella y le dejé espacio, estaba pálida y totalmente transpirada…
Un folleto de turismo sirvió para abanicarla y ayudarla a recuperarse, cuando se sintió algo estabilizada y respiraba casi normalmente, entraron en la habitación Norma y Lidia… Al verme a mí, apantallando a su hermana, Norma se asustó y le levantó la cabeza preguntando qué había pasado, Nora abrió los ojos y la tranquilizó con una sonrisa de plenitud…
“Yo estoy casada, ¿no?, vos Lidia tenés relaciones con tu amigovio, ¿no?, vos Norma alguna vez se
acostaron contigo, ¿no?, pues bien, me he dado cuenta que ninguna de nosotras sabe lo que es coger y navegar en el placer hasta perder la noción, bueno, yo ahora sí, algo supe… Gracias Guille, no puedo explicar bien lo que sentí pero fue maravilloso, dame un momento y te recompensaré porque vos no gozaste”…
“No, dejémoslo así por hoy, me alegró mucho que te sintieras bien pero, vamos a tratar de dormir, ya
tendremos otras noches, con las tres, ¡ojo! porque las ganas con las tres no se me fueron”… Nora me abrazó para dormir abrazada a mí y las amigas se abrazaron para lo mismo… La cama enorme nos permitió acomodarnos y el cansancio jugó lo suyo porque nos quedamos fritos…
Me desperté como a las diez de la mañana rodeado de tres cuerpos a cual más apetecible, me deslicé hasta los pies de la cama y salí de ella sin despertarlas, de momento sería difícil, el champán y el sexo son geniales hasta que te dormís, al despertarte ya no es tan agradable… Fui al baño y me tomé mi tiempo para darme un regio baño, salí renovado y cuando volví a la habitación Nora y Norma ya estaban despiertas tratando de despertar a Lidia que remoloneaba… Nora se metió rápido al baño que yo había dejado y les dije a las otras chicas que podían usar el baño de la habitación contigua y allí se fueron… El culo de Lidia me pareció encantador, redondo, duro y de cantos cerrados que me daría mucho gusto abrir… Al rato Nora salió del baño totalmente despejada y me pidió el teléfono para llamar a Víctor…
“Hola Víctor, te llamaba para que estés tranquilo, nos vinimos las tres Norma, Lidia y yo a la cabaña de
Guillermo para tomar una última copa y… se nos fue la mano pero tiene varias habitaciones así que quedamos tiradas cada una por su lado… No, tonto, no le hicimos nada, jajaja, si lo agarramos las tres te quedas sin amigo, ya está “viejito””…
“Decile que almorzamos y luego las llevo”…
“Me dice Guillermo que almorzamos acá y luego nos lleva… Pará, pará, te doy con él”…
“Hola Víctor, sí, estoy bien pero eso me pasa por seguirle el tren a estas tres esponjas, se tomaron hasta
el “agua de los fideos”… ¿Qué pasó con lo que tenías que averiguar?... Había visto las camionetas que le interesaban y le habían ofrecido un hermoso local con oficinas en un lugar bastante cercano al centro, hasta las siete había tiempo para cerrar alguno de los tratos… De mobiliario para la oficina no había visto nada y las herramientas se podrían comprar en la semana… Quedamos en que nos veríamos en la tarde…
No bien corté la comunicación Nora me echó los brazos al cuello y comenzó a besarme mientras se reía…
“Si supiera Víctor como “se las gasta” el “viejito” no podría creerlo, menos mal que nos ayudó el
tiempo, el cansancio y el alcohol sino, alguna de las tres o las tres habríamos quedado de cama todo el fin de semana, jajaja”… En ese momento, con Nora aún abrazándome, salían de la habitación, ya bañadas y completamente desnudas Norma y Lidia…
“¿De qué se ríen los dos?”… -preguntó Lidia-…
“Lo llamé a Víctor para decirle que estábamos acá y me preguntó si no le habíamos hecho nada a
Guillermo, le contesté que Guille estaba “viejito” y si le hacíamos algo se iba a quedar sin amigo, que habíamos dormido en distintas habitaciones y ahora me reía porque si le contaba a Víctor que Guille te hace sentir una “Diosa” en la cama no lo iba a creer, creo que si no fuera por el tiempo y el alcohol estaríamos las tres de cama”…
“No creo que sea para tanto, habrá que ver cómo responde si lo agarra este “lomito” al “viejito”
simpático… -decía Lidia cacheteándose una nalga-…
“Yo, por las dudas, no digo nada, a ver si ese “lomito” me hace pasar vergüenza, lo que sí puedo decir es
que después no acepto reclamos por las roturas… Mejor vayan a cambiarse porque tengo hambre y si “mi amigo” se despierta nos vamos a quedar todos sin comer”… Las dos fueron a cambiarse riendo y yo le dije en voz baja a Nora… “Vos andá haciéndote a la idea que me debés una y me la voy a cobrar con culito y todo”…
“Lo estoy esperando Guille pero te tengo que decir que se me frunce todo, ya me está doliendo”…
“Vas a ver que no es tan así, después que tengas orgasmos mordiendo la almohada me contás”…
Se quedó pensando, quizás un tanto descreída y yo llamé al restaurant para pedir que me reservaran una mesa para cuatro… En el almuerzo nos divertimos recordando un montón de situaciones y estábamos muy sueltos y disfrutando de un almuerzo espectacular y no sólo bien comidos y bebidos sino también excelentemente bien atendidos, para mejor Lidia había avisado a sus padres que se quedaría todo el fin de semana en casa de Norma… La disyuntiva ahora era la pesca del domingo y la ropa que tenía que comprar… Decidí que el domingo no iría a pescar, ya habría tiempo en la semana, lo pasaría con ellas porque Nora tendría al hijo a partir del lunes, respecto de la ropa, iríamos a comprarlas más tarde luego de ver las cosas que teníamos que ver con Víctor, que no cerraran las tiendas y los comercios hasta las 20.00 así fuera sábado, ayudaba bastante…
Como a las tres de la tarde lo pasamos a buscar a Víctor que recién se levantaba de la siesta, las chicas cambiaron sus ropas y nos fuimos a ver las camionetas, eran japonesas que de por si no gastaban mucho y tenían dos años de antigüedad con muy pocos kilómetros, la papelería a nombre de Víctor y los vehículos serían entregados el martes al mediodía y compré las dos de contado con la tarjeta, algo que a mi amigo todavía le costaba creer aunque yo le había anticipado algo de esto diciéndole con no tenía límite de gastos con esa tarjeta… Lo mismo pasó en la inmobiliaria con el tema del local, aquí nos pedían 120 mil Dólares y había que esperar treinta días para tomar posesión del inmueble. La posibilidad del contado inmediato con esa tarjeta, abonando los gastos de escrituración y honorarios, nos facilitó tomar posesión casi en el acto con el boleto de compra venta... Salimos de allí con el boleto de compra venta, con la habilitación para la posesión y con las llaves, la escrituración se entregaría 30 días después… Ya que estábamos en el baile, pasamos por el comercio de muebles de oficina y se compraron dos escritorios grandes, dos sillas de escritorio más grandes y cuatro sillas más chicas, dos armarios para archivos y dos sillas nuevas para computación y un par de archiveros chicos, todo iría al local el lunes al mediodía… Todo fue a nombre de Víctor porque él no estaba casado legalmente con la mujer y por ello ella no podría reclamar nada, máxime con la separación de hecho anterior… Ninguno lo podía creer
Después me llevaron a una tienda enorme y compré una bermuda, tres jeans, tres remeras, zapatillas, calzado deportivo para náutica y ropa interior… Le pregunté a Víctor si necesitaba comprar algo que directamente lo eligiera y no me preguntara nada, allí, además de ropa, aprovechó para adquirir tres medidores de intensidad y tres soldadoras eléctricas junto a un set de herramientas, también la llamé a Nora y le dije que se fuera con las chicas a comprarse lo que necesitaran, que no se fijaran en lo que era, si lo querían lo llevábamos, además le dije que había visto una sección de la tienda que era de ropa para chicos, que llevara de allí lo que le hiciera falta para el hijo… No fue igual que en Mar del Plata pero las chicas se surtieron de perfumes, maquillajes, cremas, ropa interior, distintas prendas y calzado de chicos, jeans, remeras, blusas, minifaldas, vestidos y hasta bijouterie… Al momento de acercarnos a la caja me miraron como disculpándose por la cantidad de cosas que habían adquirido… Yo no me di por aludido, me encantaba que las mujeres pudieran comprar a gusto…
“¿Compraron todo lo que necesitaban?, esto es así, “hablen ahora o callen para siempre”””… Nos causó
gracia porque mientras la cajera pasaba los productos por la registradora, las tres salieron corriendo a buscar algunas cosas que no se habían animado a traer… Salimos de la tienda riéndonos con Víctor y con dos bolsas cada uno en las manos, todos los demás “bártulos” los tuvieron que cargar ellas, algo que solucionó Nora metiendo todo en un carro grande que llevaron hasta la camioneta…
Los dejé a todos en la casa y yo me iría a descansar otro rato antes de salir a cenar, Víctor tenía una cena programada de antemano en la Cámara de Comerciantes pero había sacado entradas para él y la mujer… Dijo que no podía zafar de ir porque ya se había comprometido con algunos colegas y ahora no sabía qué hacer, lógicamente le pedí que siguiera con lo suyo, yo me arreglaría, de hecho le dije que no me iría a pescar el domingo que lo aprovecharía para descansar pero, las chicas insistieron en llevarme a conocer algo de la noche en el pueblo, accedí a ello diciéndoles que las llevaba a cenar y después veríamos, les pedí que trataran de tomar poco alcohol porque iban a terminar tiradas en la cabaña como la noche anterior… Delante de Víctor Norma me preguntó si tendría algún problema en “aguantarlas” esa noche allí pues se despreocuparían de la hora y lo pasaban bien, a menos que yo tuviera algún eventual “programa” surgido de la noche correntina…
“No me jodan chicas, yo no estoy para “programas”, si se quieren quedar en casa, sean bienvenidas
pero, con una condición, yo me voy a dormir y ustedes no hacen quilombo”… Víctor no quería que me jodieran y se negaba a ello, en un aparte le dije…
“Dejalas, de última me recupero en todo el domingo, estoy seguro que quieren disfrutar del lujo y del
restaurant haciéndose ver”…
“Está bien, hacete cargo vos y me dan la oportunidad de dormir a “pata suelta” hasta el mediodía”…
“Listo, quedamos así”… El que de seguro no iba a dormir era yo pero eso no me preocupaba, ya tenía vía
libre para “romper” lo que se pusiera adelante…
Fui a cambiarme, dormí una hora y media y me fui a buscarlas… Esta vez la confitería, según nos dijo Norma, sería más íntima, con menos luz y, decididamente, era más para la “trampa”, de hecho estaba mucho más alejada del centro de la ciudad… Las tres se habían puesto las minifaldas que habían comprado y estaban tremendamente atractivas, hasta Nora que, según dijeron, no acostumbraba, se había puesto unas minifaldas, no muy cortas pero dejaban apreciar muy bien la forma de sus piernas, cuando le dije que se veía muy atractiva vestida de ese modo, me dijo sonriendo que “era una noche especial”… No bien subieron y cerraron las puertas de la camioneta, se las lancé…
“Espero que no hayan olvidado que yo “tengo ganas” de tenerlas a las tres juntas en mi cama”…
“Ni lo sueñes Guille, después de lo que nos contó Nora estamos “loquitas” con querer experimentar
contigo… Ya necesito tenerte adentro y me mojo toda de sólo pensarlo”… -dijo Lidia-… Norma fue más allá…
“¿Y si en lugar de ir a la confitería pedimos comida y comemos en la cabaña todos desnudos?, estoy
desesperada por sentirte Guille y lo lamento si te destruimos pero, vos te lo buscaste”…
“Jajaja, ¡qué ilusas que son!, mejor nos vamos a la cabaña pero, desnudos o no, primero comemos
Guille porque si empezamos enseguida van a quedar de cama y sin comer y ojo que se los digo yo que ya me estoy desesperando por sentirlo adentro”… -opinó Nora-…
“Bueno, vamos a la cabaña y pido la comida en el restaurant, no sé si voy a estar a la altura pero, lo voy
a intentar”… Nora siguió riéndose…
“No digan que no les avisé, a más de una hoy se le van a ir las “ñañas””… -dijo Nora mirando a la
hermana-…
De pasada hacia la cabaña me detuve en el restaurant y pedí cena para cuatro con vino y postre, en unos 40 minutos nos mandarían todo… Nora y yo no nos sacamos la ropa, esperaríamos la comida, Norma y Lidia pusieron música y en un momento quedaron vestidas sólo con su ropa interior y se acercaron a mostrármela, haciéndome saber que era parte de lo que habían comprado en la tarde para que yo disfrutara viéndolas, desfilaron ante Nora y yo que estábamos sentados mirándolas y el ambiente se empezó a “calentar”… Norma se puso por detrás de Lidia y la abrazó, aplastó su pelvis contra las nalgas de Lidia que se agachaba para sentir mejor la caricia y comenzaron a moverse de forma cadenciosa… Las manos de Norma desabrocharon el sostén de la rubia y por debajo de las copas acariciaron sus pechitos duros pellizcando sus pezones, los gemidos de Lidia no se hicieron esperar y girando un poco el torso y la cabeza buscó los labios de su amiga, alternándose ambas en “comerse” la boca con lenguas y desesperación… Los sostenes volaron y las tetas altivas de Norma quedaron a la vista pero por poco tiempo, el abrazo de las dos aferrándose con ambas manos a las nalgas de la otra, ocultaron las cuatro tetas… Nora se levantó rápido y se fue a la habitación de arriba, yo no entendía nada, volvió enseguida con una de bata de baño en las manos, sin blusa y sin corpiño, sus hermosas tetas ni se movían al caminar… Dejó la bata al lado mio y me comió la boca con un beso absorbente que nos dejó sin aire a los dos…
“Cuando vengan, atendelos en bata, ahora continuemos con el inesperado show lésbico en vivo”… -me
dijo-… De seguido procedió a sacarse la mini y quedó vestida sólo con una tanga que se sacó agachándose y mostrándome sus nalgas y su vulva mojada…
Mientras los sonidos de los gemidos de las dos chicas sonaban fuertes en la habitación y sus manos se perdían en sus respectivas entrepiernas Nora se dedicó a aflojarme el cinturón, bajar el cierre y deslizar mi pantalón hacía mis pies para sacármelo, quedé en bóxer sin que debajo de éste se disimulara la erección de “mi amigo”, luego me sacó también el bóxer y se quedó mirando el pene hasta que sacó la ropa interior por el extremo de los pies… No la dejé sentarse arriba para penetrarse, le pedí que se arrodillara y me lo mamara…
“Quiero que te lo comas todo, respirá por la nariz y aguantalo”… No me importaba si iba a tener
arcadas o iba a vomitar, si o si iba a lograr llegar hasta su garganta… Le costó horrores y el sonido de sus arcadas baboseando toda mi entrepierna llamó la atención de Lidia que gritó…
“¡Se lo está comiendo todo, quiero probarlo yo!... Alejándose de la proximidad de Norma se acercó a
Nora y a mí mirando con sorpresa como ésta llegaba a tocar mi pubis con su nariz… Se tiró en el sofá a lo largo y puso su rostro pegado a la cara de la hermana mayor de su amiga que ya realizaba un movimiento de entradas y salidas sin atorarse… Tomó un pecho de Nora por debajo y apretó con fuerza uno de sus pezones, lo que provocó en ésta un gemido de placer… Yo aproveché a ladear un poco el cuerpo y llegué a las nalgas de Lidia a las cuales duras y prietas, apreté y acaricié las mismas recorriendo con el dedo medio toda su zanja, su vagina inundada de flujos actuó de lubricante para que el dedo incursionara en el agujero de su culo… Un poco más de medio dedo adentro de su culo fue el detonante de su orgasmo, su esfínter apretó al “invasor” y evitó el grito con su boca “soldada” a mi cadera, no mordió pero, fue un “chupón” a toda regla…
Cuando se calmó un poco, retiró la boca y me habló…
“Meté otro dedo Guille, me encantan los dedos en el culo”… Norma no se quedó quieta por detrás de su
hermana besaba su espalda y metía su pulgar en el ano y sus dedos índice y medio en su vagina provocándole contracciones que interrumpían la mamada… No me importó, yo buscaba que gozaran y eso fue lo que hizo, retiró la boca a tiempo para estremecerse y gemir fuerte levantando la cabeza… No había terminado de temblar cuando se giró y se abrazó a la hermana buscándola con los labios entreabiertos, allí en el suelo, luego del beso se acomodaron en una “tijera” que tuvo mucho de instintivo y apretándose los pechos se dedicaron a rozar sus vaginas, con todo un repertorio de gemidos placenteros… Lidia se apoderó del miembro “abandonado” y luego de lamerlo desde la base, quiso tragarlo hasta lo profundo, lo logró sólo una vez y lo retiró lagrimeando, babeando y tosiendo… El golpe en la puerta nos distrajo, las mandé a la habitación y recibí la comida con la bata puesta, todo quedó sobre la mesa y subí las escaleras para seguir en lo que estábamos… El espectáculo sobre la cama no tenía desperdicio, Lidia tirada boca arriba con las piernas abiertas recibía con gemidos y exigiendo más, una mamada prodigiosa de Nora que arrodillada y también con sus piernas abiertas sentía el placer de la lengua y los dedos de Norma que, agachada casi en el borde de la cama, movía el culo como ofreciéndolo…
Ninguna notó mi ingreso y agachándome, me aferré de sus caderas y metí la boca en su vagina… Mi lengua primero fue una especia de pistón y luego me dediqué a lamerla todo a lo largo hasta llegar al agujero de su culo que también quise penetrar “a lengua”, su gemido se interrumpió y amagó a apartarse dejando de lamer a la hermana… El “chirlo” en una nalga la hizo recapacitar…
“Seguí con tu hermana, quiero ver como la hacés acabar, no te detengas”… Me hizo caso y volvió a
dejar el culo a mi disposición para que diera un par de lamidas más que la volvieron a hacer gemir y sin que pudiera reaccionar me incorporé y la penetré en la estrecha vagina lubricada, deteniéndome por la mitad del miembro… Su grito no se hizo esperar y trató de incorporarse… Otra vez volvió a sonar el “chirlo” y se aflojó toda…
“Te dije que hicieras acabar a tu hermana, no me hagas repetirlo”…
“Si, si, Guille, si, ya sigo, no me hagas doler por favor, mi…”… Me di cuenta que, ya lo era de antes o el
flaco que se la cogió la volvió bastante sumisa…
“No me importa si te duele, aguantá el dolor y goza porque después le toca a tu culo”…
“Si, Guille, si”… Fue como un disparo para la partida, agarrándome fuerte de sus caderas, la penetré
hasta lo más hondo y el grito se volvió a hacer sentir pero, enseguida volvió a lo que estaba haciendo… Mi ritmo se hizo más violento en las entradas y salidas y mis pulgares se dedicaron a dilatar el agujero de su culo, su goce fue inmediato y ahogaba sus gemidos de placer chupando con desesperación la concha de su hermana…
Nora la hizo orgasmar a Lidia y ella misma no pudo aguantar el suyo forzando el cuerpo hacía atrás para que la hermana no dejara de chuparla, a la vez, las contracciones de la vagina de Norma me anunciaban su orgasmo y la dejé comenzar pero, más o menos a la mitad del mismo, se lo “corté” penetrando su culo con dos golpes de cadera, cuando mi pelvis chocó con sus nalgas me quedé quieto escuchándola gritar…
“¡Aggggg!, me lo rompiste Guille, no lo saques, Noraaa, me rompió el culo, acercate, chúpame la
concha, mordeme, dame placer, Lidiaaa, préndete a mis tetas, te necesito amiga, mordé mis pezones, yaaa”… La sorpresa inicial por el pedido de la hermana y amiga, fue sólo de segundos y ambas dieron lugar enseguida al cumplimiento de lo que sonaba como un ruego… Yo no me contuve y mis golpes contra sus nalgas se hicieron rítmicos pero no desaforados para que las otras dos mujeres pudieran hacer su tarea, hasta que comencé a alternar las entradas y salidas en uno y otro agujero recibiendo de pasada las lamidas de Nora en mi miembro… Norma se comenzó a desesperar porque cuando iniciaba un orgasmo vaginal, yo lo sacaba de allí y lo introducía en su ano, al estar a punto de un orgasmo anal que anunciaba con apretones de su esfínter, volvía a penetrar su vagina… La tuve así un rato largo y cuando llorando me pidió que, por favor, la dejara acabar, penetré su culo hasta lo más profundo un par de veces y se lo llené de leche, fue “la gota que rebalsó el vaso”, el grito agarrándose de la hermana y de la amiga y sus contracciones anunciaron un orgasmo que la dejó totalmente desmadejada…
Salí despacio de ella con el miembro aún erecto y Lidia se lanzó a chuparlo y lamerlo mientras Norma quedaba tirada a un costado con los brazos y las piernas abiertas tratando de normalizar la respiración… Lidia se esforzaba por llevar el miembro hasta el fondo de su garganta y la ayudé forzando su cabeza, abrió los ojos grandes mientras sus lágrimas caían por sus mejillas pero aguantó las arcadas y luego siguió sola moviendo la cabeza para entrar y salir… Nora acariciaba y besaba a su hermana y, mirándome, esgrimía una sonrisa sarcástica mezclada con un sesgo de satisfacción… La rubia chiquita me pidió si podía cabalgarme y, sin contestarle, me dejé caer boca arriba en la cama, ella no tardó en “montarme” y tomando mí miembro lo apuntó a su vagina dejándose caer, era menos estrecha que Norma pero igual le costó y por la mitad pareció arrepentirse, no la dejé salir, apretando sus caderas impulsé mi pelvis y la penetré totalmente ante sus gritos y movimientos para salirse… No llegué a tocar su interior, tenía más capacidad que las hermanas pero ya no quiso moverse…
Nora dejando a su hermana de lado acariciaba con una mano las tetas de Lidia y con la otra mano acariciaba el agujero de su culo… Al querer moverme, el grito de Lidia nos sorprendió a Nora y a mí…
“Por favor Guille, por favor, no te muevas, si te movés vas a romper todo… Yo pensé que podía pero,
nunca tuve nada ahí adentro de este calibre, si te movés me sacás el útero afuera”… Lo peor era que creía lo que estaba diciendo, su cara de miedo y sus lágrimas no mentían… Nora bajó de la cama y mientras yo giraba el cuerpo de Lidia poniéndola de “patitas al hombro”, sacó de una cartera chiquita un tubo de gel que comenzó a esparcir por los labios de la vagina de la rubiecita y por mi miembro que entraba y salía lentamente…
“Eso les pasa por quererse hacer las “cogettuti superadas”, yo sabía lo que había tenido adentro y el
miedo que tenés ahora es la consecuencia de “creérselas” y no darle bola a la experiencia”…
Yo seguía moviéndome despacio y aunque la cara de susto no se le iba, Lidia comenzó a colaborar con los movimientos, el gel ayudaba y el dedo de Nora desparramando el gel y entrando lentamente en el culito de Lidia ayudaba más… Luego de varios minutos en que los movimientos ya eran más libres y Lidia participaba con mejores ganas de la cogida, comenzó a descontrolarse, yo veía que los dedos ya eran dos y además la otra mano de Nora acariciaba y apretaba los pezones de una Lidia que se abandonó al placer… El orgasmo con contracciones y grititos cortos le recorrió todo el cuerpo y ella misma empujó su pelvis para que la penetrara más…
“¡Ahhhh!, Guille, qué placer, qué “polvo” maravilloso, seguí un poquito más, dame otro más”…
Efectivamente seguí un rato más intercambiando besos de lengua y apretones a las tetas de Nora mientras entraba y salía de la conchita adaptada de Lidia… Le hice lo mismo que a Norma, cuando gritaba a mitad de su segundo orgasmo, cambié de lugar y fue su culo quien sufrió la penetración sin escalas… El grito y la desesperación tratando de moverse fueron insuficientes, la posición sólo le permitía una mejor dilatación…
“Sacalaaaa, me rompiste el culo, no la aguanto, me duele, sacala, por favor Guille, sacala”…
“No eras vos quien decía que yo no iba a aguantar ese “lomito”, ahora tenés dos opciones, te movés
como loca hasta que algo se rompa o te relajás y me dejás que te haga gozar, ¿qué opinás, “lomito”?”…
“Me parece que hay dos chicas que hoy han aprendido lo que es meterse con un hombre al que no se
puede “manejar” como a un pendejo… Yo te diría que te relajes Lidia y disfrutes de una “señora cogida””… -dijo Nora mientras le acariciaba el clítoris-…
Terminamos riendo con Nora porque al cabo de unos minutos se movía como electrizada pidiendo más y llamando a Norma para que se sentara sobre su cara… Norma la miró y no pudo ni levantarse, su lugar fue ocupado por Nora que, mientras sentía la lengua de Lidia en sus intimidades me besaba desaforadamente y me agradecía por haber aparecido en sus vidas… Los orgasmos cortitos y, con grititos amortiguados por el culo de Nora, que tenía Lidia se convirtieron en uno enorme pues se contrajo levantando su cuerpo con el mío y hundiendo la boca hasta lo más que pudo en la concha de Nora contagiándola de su placer, ya que estaba, yo también aproveché y llené sus tripas hundiéndome profundamente en el culito apetecible de la rubiecita… Nora se salió rápido de encima de la cara de Lidia que quedó en un estado similar al de Norma aunque con los ojos abiertos y completamente blancos… El flash nos sorprendió, era Norma que apoyada en mí le sacaba fotos a la cara de su amiga…
“Se “dio vuelta”, esto no me lo va a poder negar y creo que va a ser su mejor recuerdo… Lástima que no
me sacaron ninguna a mí, debo haber quedado igual o parecido… Gracias Guille, yo tampoco olvidaré esto en mi vida, nunca pensé llegar a gozar de este modo, además, como ya te diste cuenta, estoy disponible para cuando vos lo decidas y… te pido perdón hermana, jamás volveremos a dudar de lo que nos digas”… Luego de esto, nos fuimos a bañar juntos Nora y yo mientras las chicas se recuperaban y pasaban a bañarse al otro baño… Ya mejorados baños mediantes, nos dedicamos a cenar completamente desnudos…
En la cena le pregunté a Nora que era eso de “no volver a dudar de ella”…
“Sucede que las “niñas cogedoras” se reían de mí diciendo que yo estaba “veterana” y me asustaba de
una “pijita”, es más no quise aceptarles ninguna apuesta pero, me apostaron que te dejarían de cama, que te “secarían”, que un “viejito” como vos no podría aguantarlas cuando se pusieran a cogerte “como Dios manda”, por eso, además de hacerme gozar a mí, me di el lujo y el gozo de verlas destruidas a “polvazos”… La experiencia de coger con un verdadero hombre no se la van a olvidar nunca, bueno, en realidad, no la vamos a olvidar nunca, yo tampoco sabía”…
“Lo principal es aprender a dar y recibir placer, no hay que tomar el sexo como una competencia en que
uno demuestra que es más o menos que el otro, el secreto es el respeto por el que comparte y, claro está, la experiencia y en eso les llevo varios “cuerpos” de ventaja, jajaja”…
“Si pero ahora se nos va a presentar un problema grande”… -acotó Lidia-… “Para encontrar a otro
hombre así ni el “Chapulín Colorado” no podrá ayudar”…
La risa espontánea ahora fue de los cuatro pero, el tema ameritaba algún tipo de respuesta que, sin dudas esperaban…
“No soy el “dueño de los conocimientos” pero entiendo que hay una sola respuesta para eso Lidia, si no
sabe, traten de enseñarle… Si no aprende, no los aguanten pero tampoco se “regalen” “revoleando la chancleta” para “aprender”, sólo aprendan a saber qué es lo que quieren dar y recibir, además, no olviden nunca que cuando surgen los sentimientos se hace todo más fácil…
“Hay otra duda que nos surge o que, por lo menos a mí me surge”… -dijo Norma-… “Nunca se nos había
ocurrido tener sexo entre nosotras y surgió espontáneo, ¿nos habremos convertido en lesbianas?”…
“Eso me parece una ridiculez… En lo particular, yo no entendí nunca las “etiquetas” ni los extremos que
se utilizan para definir una u otra cosa, lo mismo pasa cuando hablamos del incesto, creo que son hipocresías y tabúes que se enarbolan para negarse al placer… Mi opinión es más cercana a definirlo como algo más afín al placer bisexual o al placer en sí… En mi caso prefiero exclusivamente a las mujeres pero, como dije antes, el respeto es esencial, la discreción también, lo importante pasa por creer que lo pasamos genial y punto, nadie tiene porque enterarse de ningún pormenor, por lo demás, “cada cual de su culo un pito””…
Las tres me escuchaban con atención pero, sin dudas, quien asimilaba mejor lo que yo decía era Nora… Era evidente que los pensamientos respecto a la equivocación y al desconocimiento que ahora estaba “pagando” con un fracaso de pareja le daban vueltas en la cabeza y así me lo hizo saber…
“Si yo hubiese tenido este tipo de conversación cuando era más jovencita posiblemente no me hubiese
mandado la “cagada” de “meterme de cabeza” con un tipo por el mero hecho de obtener “libertades” o “asegurar un futuro””…
“O si, todos estamos expuestos a equivocarnos pero no podemos quedarnos estancados “pegándonos la
cabeza contra la pared” por lo que hicimos mal… Cuando uno sabe que actuó bien sigue adelante con sus propios derroteros, cuando sabe que actuó mal, corrige para seguir adelante… Es una temática muy sencilla, si vas a caminar hacia adelante mirando para atrás, lo más probable es que te sigas tropezando, hay que “capitalizar” para bien las experiencias malas y las buenas”…
“A vos se te hace fácil porque tenés todo asegurado”… -acotó Norma-…
“No te equivoques Norma, lo de “asegurado” es sólo desde hace unos meses, preguntale a Víctor y te va
a decir que siempre opiné y actué igual, aún cuando era un pobre “pelagatos”… Como sea chicas, la conversación está genial pero yo tengo ganas de seguir “jugando”, para eso vinimos, ¿no?”…
“¿Todavía?... No te enojes Guille, yo paso, a este “lomito” lo hiciste “mierda”, apenas si puedo caminar,
creo que hasta las orejas tengo dilatadas”… -opinó Lidia-
“Yo estoy igual, la cama me está llamando a gritos, no podría hacer nada más”…
“En cambio yo voy a seguir disfrutando con el hombre que me ha hecho sentir más mujer que nunca”
-dijo Nora arrojándose a mis brazos a besarme con una mezcla de ternura y pasión-…
Nos fuimos con ella a la habitación, estaba desatada y gozando a full pero, las exclamaciones de placer y los orgasmos de Nora recibiendo el miembro hasta lo más profundo de su vagina no hicieron mucho para que las chicas pudieran dormir… Fue peor cuando, estando arrodillada, recibió tremendos “pijazos” en su culo, hasta ese momento poco y nada transitado, allí los gemidos fueron de dolor junto con ruegos para que lo sacara, hasta que se amoldó, se tranquilizó y comenzó a exigir más a viva voz… Cumplí con lo prometido, los orgasmos anales no se hicieron esperar y terminó varias veces mordiendo la almohada con el cuerpo completamente vencido… Así, con el miembro aún dentro de ella, nos quedamos absolutamente dormidos…
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CAPÍTULO 33.
LEGALES - LA MODELO.
Nos despertamos nuevamente como a las diez de la mañana y las chicas que lo hicieron primero vinieron a nuestra habitación… Las bromas para Nora no se hicieron esperar y, acariciándole el culo, su hermana le hablaba a las nalgas…
“¿Me imagino que ya te habrás sacado las ganas, no?, ¿te costó bastante, eh?, la hiciste gritar y gemir
a mi hermana como nunca y no nos dejó dormir, lo peor fue que no nos podíamos ni tocar, lo más que pudimos hacer fue grabar el audio de la mejor cogida de culo que le han dado a mi hermana, jajaja”… Nora pegó un salto de la cama y se dirigió a las dos…
“Ustedes dos son capaces de haber hecho algo así y no les puedo decir nada, eso sí, pasá esa grabación
a mi teléfono, ese va a ser el mejor recuerdo de mi vida”… Todavía se oían las risas cuando entré al baño a darme un baño reparador… Cuando volví a la habitación estaba Nora sola y al pasar para el baño se notó que su caminar no era muy altivo, la miré y no le dije nada…
“Si mejor es que no digas nada, tengo todo bien roto pero el inmenso placer que me diste no se
compara con ningún dolorcito… Las chicas no sé pero yo me siento la mejor hembra del mundo”… No dijo más nada y se metió en el baño… Ya eran como las doce cuando llamó Víctor a mi teléfono, las chicas escuchaban…
“¿Qué hacés Guille, te dejaron dormir?”...
“Yo cierro la puerta y duermo como un duque, recién se están levantando, esperá que te doy con
Nora”… Golpeé una puerta y Nora preguntó quién era…
“El mozo del Restaurant, ¿quién te puede venir a golpear la puerta?, atendé que es Víctor”… Las otras
chicas se reían tapándose la boca…
Estaba preocupado porque había recibido por un mensajero una nota de un Abogado amenazando con llevarla a juicio por el tema de la tenencia del hijo… Nora se puso muy mal y yo tomé el teléfono…
“Víctor, ¿hoy domingo te hicieron llegar una nota?, es rarísimo… Hacé una cosa, venite a almorzar al
restaurant y traé la nota, después te explico”… Corté la comunicación y le dije a Nora que no se hiciera problemas, eso tenía la apariencia de un “apreté” extra judicial, seguramente era una nota de algún Abogado amigo de él para asustarla… Cuando Víctor vino se sentó junto a nosotros y le pedí la nota, por lo que pude deducir, pretendían que ella renunciara a la patria potestad en favor del padre de la criatura y que el chico no regresaría hasta que ella se presentara en las oficinas del Abogado litigante… Lo consulté con ellos preguntándole a Nora si el marido la podría acusar por infidelidad o algo por el estilo, me lo negó terminantemente, es más era ella quien lo podría denunciar a él, le pregunté también si efectivamente se quería divorciar y si me dejaba actuar en esto porque yo tenía Abogados que se podrían ocupar del tema… Me dijeron que sí, que el lunes se vería que necesitaban mis Abogados…
“Dame la nota, una de las ventajas de tener dinero es que no existen feriados para los Abogados que
llevan mis asuntos”…
Saqué el teléfono y llamé a mi Abogado personal, éste, además de tener un apellido muy conocido en el área judicial, era dueño de un Estudio Jurídico que reunía a los mejores Abogados del país…
“Hola Doctor, ¿cómo está?, yo muy bien, ando paseando por Corrientes y espero no molestarlo, estoy
en casa de unos amigos de años y ha surgido un problemita con la cuñada de mi amigo, es una chica que conozco de chiquita… El caso es que se está tratando de separar del marido y hoy domingo le han mandado una nota pidiendo la tenencia del hijo… Yo creo que es un “apreté” y me gustaría que se comunicara usted con este Abogado diciéndole que su Estudio va a gestionar el divorcio, pidan una suculenta manutención o mejor, directamente presente en Tribunales un escrito solicitando la Patria Potestad en favor de la madre… El tipo es un idiota que no tiene trabajo, vive de lo que le dan los padres… Si, haga lo que sea necesario y utilice los recursos que considere… Bien Doctor, muchas gracias y disculpe la molestia”… Le pasé todos los datos del Abogado y corté la llamada… Nora, las dos chicas y Víctor se me quedaron mirando…
“¿Por qué me miran?... Si quieren joder a mis amigos, no suelo devolver “palmaditas”… Nora, ¿vos
querías divorciarte y no tener más problemas con este tipo y tu hijo?... Yo te aseguro que va a perder lo poco o mucho que tiene, es muy difícil “bancarse” el peso del Estudio de este Abogado y los contactos que tiene”…
“Vos estás seguro Guille, mirá que los padres del marido de Nora, ahora no tienen mucho dinero pero
tienen contactos en todos lados”… -dijo Víctor dudando-…
“Víctor, mi Abogado no es “José Pirucho”, es Asesor de un Juez de la Suprema Corte de Justicia y
Abogado personal del Presidente, ¿vos crees que los padres de este idiota tienen más contactos que él?... Lógicamente que él no va a llevar el caso personalmente pero te aseguro que el Abogado que designe viene con el respaldo personal de él y eso “pesa” mucho en ese ámbito”… Anotá el nombre y buscalo por Internet, vamos a ver qué pasa el lunes o el martes, confía en mí Nora, derivá todo al Estudio tal”… Le dejé una tarjeta del Estudio…
Después del almuerzo me iba a ir a dormir una buena siesta porque no tenía ganas de andar dando vueltas por un lugar que no conocía, además quería llamar a Ana María para saber cómo andaban las cosas en la Estancia… Víctor, acorde a lo que había pedido el Abogado, tenía que cambiar la cerradura de la casa y Nora debía embolsar todas las pertenencias del marido para entregárselas llegado el caso, prácticamente era sólo ropa porque todo lo de la casa era de Víctor… Norma y Lidia se irían a la casa de ésta y yo me quedé allí porque ellos se fueron caminando… Por la hora que era, imaginé que estaría tomando sol al costado de la pileta así que… puse el aire acondicionado y me acosté a dormir… Me vino fantástico y me desperté cerca de las 19.00 porque sonó mi celular, era Norma diciendo si no quería acompañarlas a ella y a Lidia a los ensayos de la comparsa, les dije que sí, podría ser una linda experiencia, las dos pasarían a buscarme a eso de las 20.00, quedamos en eso…
Ya que tenía el celular en la mano aproveché a llamarla a Ana María…
“Hola “patroncito”, ¿cómo estás Guille?, se te extraña horrores”…
“¿Cómo andás morocha preciosa?, te llamaba para saber si había alguna novedad o para que me
cuentes cómo andan las cosas”…
“Por acá todo genial, hay una morocha que te extraña mucho, una Doctora que anda llorando por los
rincones y entendiendo cuestiones, un marido de una morocha que recibió un ultimátum para “ponerse las pilas” o se queda sin esposa, todas las chicas tienen ganas de verte, los cachorros creciendo y todo lo demás bien”…
“¿Qué pasa con Carolina?”…
“¿Qué va a pasar?, tiene miedo de perderte pero hablamos mucho y entendió muchas cosas, además
creo que habló con Gabriela y también la puso de vuelta y media, ya sabés que son muy confidentes”…
“Está bien, no digas que te llamé, el martes voy a hablar con ella, te mando un beso pero no te digo
dónde, lo dejo a tu criterio”… Corté bastante rápido la comunicación porque Ana quería seguir hablando y yo no tenía ganas, estaba en un “retiro espiritual”…
Más o menos a las 20.00 me pasaron a buscar Norma y Lidia, ambas de minifaldas cortas, un minishort por debajo de éstas, remeras que dejaban el ombligo al descubierto, sin sostén y zapatillas, si todas estaban iguales iba a pasar un par de horas casi dramáticas… Subieron a la camioneta y Norma se puso a mi lado y me tocó el miembro por sobre el pantalón y dirigiéndose a Lidia le dijo:…
“Si las chicas se enteran lo que hay aquí abajo y lo que puede hacer, lo van a secuestrar a Guille”…
“Perdón chicas, ¿qué hablamos hoy de la discreción?, además ya estoy grandecito para tener ganas de
coger con ustedes o con quien se me ocurra y me de bola, ¿acaso somos novios y no me di cuenta?”…
“Para nada Guille, no te enojes, quería hacerte una broma, nosotras también estamos deseando volver
a coger con vos, ya nos mejoramos y al lado tuyo nos mojamos toda, por lo menos yo y creo que a Lidia le pasa lo mismo… Es que allí somos como “patitos feos” y nos da un poquito de celos”…
“Ni poquito ni mucho de celos, aprendan a no ser absorbentes, no me jodan con “pavadas de pendejas”
porque yo soy un tipo grande, la corto rápido y no les doy más bola a ninguna de las tres… Cuando lleguemos me presentás como tu tío y hagan su vida, yo me arreglo solo, si “pinta” alguna chica para salir, se la aguantan, ya me sacaron las ganas de insistir con ambas, con vos me dan más ganas de calentarte el culo a “chirlos” que de hacerte mimos… Lidia se molestó con Norma, no le dijo nada delante de mí pero, se le notó la bronca, evidentemente Norma dejaba claro que cuando se piensa como “pendeja”, se procede como “pendeja”, ya me ocuparía de hacerle entender…
Norma me presentó con el Director de la comparsa y con algunos compañeros y compañeras como el tío que vivía en Buenos Aires, todos fueron muy agradables y yo me puse a un costado para que ellos hicieran su rutina… Verdaderamente, aún sin los trajes las chicas de la comparsa estaban todas muy bien… El broche principal del ensayo lo dio la llegada de la que sería la estrella principal del desfile… Era una modelo muy cotizada que el año anterior había concursado por el cetro de Miss Mundo, había viajado especialmente para aprender como desfilaría o en que carroza se ubicaría y estaba más que bien y muy “producida”… Acostumbrada al ambiente de las modelos y a las miradas de “veteranos” con dinero que se acercan a ellas, paseó la mirada por los concurrentes y me observó detenidamente, lógicamente mi mirada la recorrió de arriba abajo para después seguir observando la rutina de Lidia y Norma y eso, mucho que digamos, no le gustó… Cuando terminó el ensayo general se acercó a mí haciéndose la desentendida y al llegar a mi lado me habló…
“Disculpame, me dijeron las chicas que sos de Buenos Aires, ¿nos conocemos?”…
“Vos a mí no creo, yo te conozco porque sos famosa pero no soy de Buenos Aires, vivo en el campo, en
la zona de Balcarce”…
“¡Ahhh!, Balcarce es una zona de muchas Estancias, ¿sos Estanciero?”…
“Sí, soy dueño de una Estancia a algunos kilómetros de Balcarce”…
“Conozco mucho esa zona, ¿cómo se llama la Estancia?”…
Yo le seguía la corriente, de paso miraba como Lidia y Norma se desesperaban para acercarse pero no se animaban, ya habían “patinado” una vez…
“La Estancia se llama “Tranquilidad” pero hace poco que la compré y le hice cambiar el nombre, ni
recuerdo como se llamaba antes”…
“¿Tranquilidad?, bonito nombre, ¿estás de sponsors de algunas de las chicas?”…
“No, para nada, acompaño a mi sobrina y a una amiga de ella”… En ese momento un “carilindo” del
grupo que la acompañaba la llamó con ciertos malos modos…
“Dale nena, cortala que tenemos que ir a cambiarnos para cenar e ir al “boliche”…
“Es mi novio, cada vez más estúpido y desubicado, bueno, encantada, espero que alguna vez pueda
conocer “Tranquilidad”… Dio tres o cuatro pasos marchándose y se detuvo para preguntarme… “Decime una cosa, ¿“Tranquilidad” no es la Estancia donde se hizo la reunión con los Políticos más importantes del Partido gobernante?”…
“La misma, no te vi, ¿estuviste en la fiesta?”…
“No, no pude ir, me enteré por un amigo que es Diputado, me contó que lo pasaron bestial, me dijo que
el dueño se llama Guillermo, ¿puede ser?”… En ese momento se acercó Lidia y me dijo: “Guille, dice Norma que ya estamos listas”…
“¿Contesta eso tu pregunta?”...
“Sin ninguna duda, ¿por qué no te venís al boliche tal, nos vamos a reunir allí y seguimos la charla”…
“Dale, luego nos vemos”…
Las caras de Norma y Lidia eran para enmarcar pero no dijeron ni “j”… Al dejarlas frente a la casa de Víctor le hablé a Lidia…
“Lidia, estoy seguro que escuchaste el nombre del boliche al que me invitaron, espero no verlas por allí,
sería algo de muy mal gusto”…
“Jajaja, yo no escuché nada Guille, que te diviertas”… Dejé la ventanilla baja de la camioneta para
escuchar lo que decían, sólo pude escuchar a Lidia: “La idiota sos vos por no saber cerrar el orto, ya lo dijo tu hermana, “no es un pendejo” y, para variar, la “cagaste” para vos y me “cagaste” a mí… Entrá y no digas más nada”… Me fui a cambiar a la cabaña, puse unos tres mil Dólares en la cartera, fui al restaurant a comer algo liviano y aproveché para preguntarle a la camarera si conocía el boliche y cómo podía llegar a él… Me dio todas las indicaciones, era el más lujoso y caro de la zona… Llegué al lugar como a la 01.00 de la madrugada, pensé que sería temprano pero estaba lleno de gente, en la barra me puse a mirar el ambiente, había mucha juventud de nivel medio alto y bastantes “veteranos y veteranas”, en el centro de la pista bailaba la modelo que se mostraba como atracción… Le pedí a la barman el trago más rico que sabía preparar y seguí mirando las contorsiones de la chica… Los tacos altos la situaban casi por encima de todos y vestía un top que resaltaba sus pechos bien formados y una minifalda que se parecía mucho a un cinturón ancho… Agradecí al hecho de que hoy en día las modelos ya no eran las anoréxicas de antaño, ésta, a duras penas podía contener sus nalgas dentro de la minifalda, sus piernas largas y torneadas con muslos y pantorrillas que se notaban trabajados pero sin exageraciones llamaban también mucho la atención…
En determinado momento el novio ya no quiso bailar más y tomándola del brazo, la sacó de la pista… La parte Vip de la confitería estaba a mis espaldas y me vino bien porque ellos tendrían que pasar a mi lado… Caminaba detrás del novio y bastante enojada con éste, cuando pasó a mi lado no le hablé, levanté la copa que tenía conmigo y le señalé el lugar libre en la barra… Me sonrió conociéndome y dejó que el novio siguiera caminando solo…
“Hola Guille, pensé que no ibas a venir”…
“Pues aquí estoy, me dijiste que viniera y vine, ¿querés tomar algo o todavía estás trabajando?”…
“Este estúpido me consiguió esta presentación y aprovecha a hacer unos Pesos aparte de tomar “de
arriba”, ¿qué podemos tomar acá?, ya no quiero más champán”…
“Yo la hago fácil pido en la barra el mejor trago que puedan preparar y listo, el esnobismo y las pavadas
no van conmigo”…
“No te olvides que estás al lado de una modelo, eso es el pan nuestro de cada día, jajaja”…
“Jajaja, modelo o no, mis acciones las marcan mis ganas, ¿qué querés hacer, conversar o algo más?”…
“Ay, Guille, Guille, podrías contarme algunas cosas de vos que me interesan, si pretendés “algo más”
tendríamos que hablar de mil Dólares por un rato, estoy bien cotizada”… La estaba esperando pero no pensé que sería tan directa… Saqué la cartera para abonar los tragos y se dio perfecta cuenta que dinero había…
“En realidad, no vine a conversar, me dije “tengo ganas” de tomar un trago y aprovechar a romperle el
culo a fulana de tal pero como no pago por “carne”, me tendré que conformar sólo con el trago”… El escalofrío que experimentó fue muy notorio, sus ojos brillaron por el deseo que trataba de contener y apretándome un brazo apoyó una teta durísima contra mi pecho y me habló pegando su boca a mi oreja…
¡Uffff!, llevame de aquí Guille, necesito que me cojas yaaaaa… No me importa el dinero, tomá de mí lo
que quieras por el tiempo que quieras, por favor, por favor, no aguanto el fuego que siento entre las piernas”…
En el interín apareció el “novio”, la zamarreó de un brazo y le ordenó que lo siguiera, que tenía que presentarle a unos amigos, ella se negó y discutió con el “carilindo” sin importarle la presencia de otras personas… Yo le pedí un papel y lápiz a la barman y escribí la dirección y el número de la cabaña… Se lo iba a dar y me iba a ir tranquilo pero el idiota cometió un error imperdonable, me empujó, se me acercó junto a un tipo que venía con él y me gritó…
“Escuchá bien viejo idiota, si querés conversar con ella vas a tener que pagar una buena suma, de lo
contrario, ya te estás yendo antes de que te rompa la cara”… De inmediato noté la presencia de uno de los “hombres de negro” parado junto a una columna y en apariencia, no era visible para los demás…
“Tranquilo “campeón”, está todo bien, me despido y me voy”… Me acerqué a la modelo, le deslicé el
papel en la mano y le dije en voz baja que la esperaba en media hora y me despedí con un apretón de manos… Salí hacia la puerta y le hice una seña a quien me “custodiaba”… Se acercó a mí cuando subía a la camioneta…
“Usted dirá señor Guillermo”…
“Necesito que ese estúpido, una media hora después de que se marche la chica y, sin que nadie vea ni
escuche, sufra la rotura de brazos y piernas y tres tajos a ambos lados de la cara para desfigurarlo, al que estaba con él, brazos rotos y cara desfigurada a golpes… Creo que alguno sacó unas fotos de la discusión, no quiero fotos de nada, ¿puede ser?”…
“Si señor Guillermo, “El Maestro” dijo que debemos, “hacer lo que usted quiera”, vaya tranquilo”… La
sonrisa como de satisfacción o relamiéndose no dejaría tranquilo a nadie… Subí a la camioneta y me fui hacia la cabaña…
Habían pasado dos minutos de la media hora y se detuvo un taxi en la puerta, bajó la chica y me pidió si podía abonar el viaje, lo hice mientras ella entraba en la cabaña… Cuando entré y cerré la puerta se arrojó a mis brazos, comenzó a besarme con desesperación y la acompañé en la empresa, sus labios llenos, su lengua inquieta y las ganas invitaban a compartir su pasión… Después de unos tres o cuatro besos la aparté…
“Pará hermosa, bajá un cambio, estás muy acelerada, ¿quién te corre?”…
“Las ganas de que me hagas lo que quieras, la “calentura” que tengo por el deseo de tenerte adentro y
la bronca por ese idiota que pretende “manejarme” porque tiene unas fotos que me comprometen, de todos modos, tenés razón, hoy quiero disfrutar con vos, ¿qué estás tomando?”…
“Vodka, ¿te sirvo?”… De inmediato pensé que había que hacer desaparecer esas fotos y le pedí que
apagara el teléfono, que no quería interrupciones de ese idiota, lo hizo sin chistar… Giré para servir la bebida y cuando me volví a mirarla, me encontré con una Diosa parada en medio de la habitación, calzada con sandalias de tacones altos y completamente desnuda… Indudablemente era un gusto mirarla, mucho más cuando se acercó a mí con un andar insinuante y estudiado… Ella tomó un sorbo de la bebida y me sacó la remera lentamente, luego se dirigió a mi cinturón y bajó mis pantalones junto a mi ropa interior, se arrodilló para sacarme el pantalón por los pies y se puso a jugar con su boca en mi miembro…
“Me parece que hoy va a ser una noche difícil pero creo que me saqué la lotería”…
Las lamidas a todo lo largo de mi miembro mirándome desde abajo con una mirada lánguida, los movimientos de su mano y saborear el glande metiéndose una parte del tronco en la boca le podrían servir para excitar y enloquecer a un “viejito” que pagaba por tener ese cuerpo, a mí no me movía un pelo…
“De haberte pagado serían los 1.000 Dólares peor gastados de mi vida, ¿a quién pretendés excitar
así?... Vamos arriba a coger como se debe”… La tomé de una mano y subí a la habitación con ella mirando sorprendida, allí adentro se dejó caer en la cama y me llamaba con su dedo en una pose que sólo a ella le parecía excitante, yo comencé a besarla desde los pies y a medida que me acercaba a su entrepierna sus gemidos fingidos pasaron a convertirse en gemidos por lo que estaba sintiendo, su vagina depilada de labios finos estaba bastante seca cuando recibió mis labios y en base a besos y lengua comenzó a mover la pelvis gozando y lubricándose a medida que ésta se aventuraba en su interior… Me esmeré con ella lamiendo toda su intimidad, la penetré con el dedo medio y su lubricación ayudó a que éste se deslizara luego, suavemente, por el agujero del ano que se frunció apretando fuerte sus músculos… Sus gemidos se intensificaron y tomó mi cabeza apretando mi cara a su entrepierna, absorber su clítoris fue el disparador de un orgasmo que trataba de contener…
“Soltate, no te contengas, esta noche sos mi mujer y no una puta con precio”… Diciéndole esto me giré
para ponerme en 69… “Quiero que lo tragues todo, hoy vas a aprender a mamar a tu pareja”… Continué con su vagina y su culo usando ahora dos dedos y la lengua, mis labios se prendieron a su clítoris absorbiendo su pequeño pene y sus movimientos se descontrolaron pero no me mamaba como yo quería, no importaba, tenía tiempo…
Ya no podía contener los gemidos y sacó mi pene de su boca para gritar fuerte y contraer todo el cuerpo cuando el orgasmo que venía gestando explotó, me mojó toda la cara gritando…
“Sííííí, Guille, sí, no sabés cuanto hacía que no tenía un orgasmo con un hombre, seguí por Dios, seguí,
haceme sentir”… Cuando calmó un poco las contracciones, volví a cambiar mi lugar para chupar sus tetas de pezones chicos, erectos, duros y de areolas grandes, mis besos, labios y lengua alternando de una teta a la otra arrancaron gemidos de satisfacción y subí un poco más para besar su boca que me recibió con pasión… El pene quedó entre sus labios vaginales y, luego de un par de movimientos suaves, comencé a penetrarla despacio porque acusó el dolor apenas ingresé…
“Despacio Guille, despacio que es muy grande… ¡Ayyy!, está doliendo, es más grande adentro que
afuera… La presión que yo ejercía y lo estrecho del lugar me estaban diciendo que lo suyo no era fingido, que verdaderamente experimentaba el dolor… Cuando estaba por la mitad comencé con los movimientos de entradas y salidas y ya la lubricación natural ayudaba más para que se relajara de a poco…
“Tu pene es enorme y nunca lo hago sin abundante lubricación artificial, yo no lubrico, no me excitan los
que se acuestan conmigo y es el único modo de tolerarlo”… Sus manos apretaban con fuerza mis antebrazos y decidí tomarme todo el tiempo, entraba y salía con ritmo tratando de penetrarla cada vez más, al notar que se contraía dolorida, aflojaba y volvía a moverme despacio, en un momento su cara cambió y me cruzó las piernas en la cintura dándose un envión que me depositó bien hondo en su interior…
Desde allí en más me costó seguirle el ritmo, su pelvis pareció ser independiente del resto del cuerpo y era ella la que se penetraba cada vez más fuerte apretando sus talones en mis riñones… Me pareció que se contraía teniendo un orgasmo y me salí para hacerla poner en cuatro y penetrarla desde atrás… Chocar mi pelvis contra sus nalgas en un ritmo acompasado pero casi violento la hizo gritar y pedir algo de clemencia…
“Guilleee, no la aguanto, sacala, por favor, sacala, me estás partiendo la concha”, después de cuatro o
cinco veces así, se relajó y me dejó hacer colaborando en la entrega… Los movimientos se convirtieron en uno y todo fue mejor cuando un par de orgasmos chiquitos lubricaron más su interior… Aferré una de sus caderas con una mano y con la otra me entretenía metiendo y sacando el pulgar de su ano, sin aflojar el ritmo de mis penetraciones, llegó un momento en que ya no quería seguir, en el metiers había tenido dos orgasmos más o menos fuertes y había gritado su placer sin guardarse nada, ya su culo se “comía” tres dedos de mi mano y como vi que sus labios estaban enrojecidos, irritados e hinchados decidí cambiar de lugar… Escupí en el hueco de su culo y no le di posibilidad de pensar, el miembro lubricado y la saliva más la dilatación que provocaron mis dedos ayudó a que nada entorpeciera la entrada, cuando choqué contra sus nalgas me retumbaba en los oídos el grito de dolor y trataba de mantenerme adentro, sin moverme, porque sus movimientos desesperados pugnaban por expulsarme, el “chirlo” fuerte entre la nalga y el muslo más el grito para que se calmara actuaron como sedante momentáneo… Se dejó caer boca abajo y la seguí sin salirme…
“Quedate quieta y mové despacio los músculos del esfínter, enseguida pasa… Te dije que tenía ganas
de romperte el culo, el problema es que no me creíste, cuando estés más tranquila, movete y cogete vos, de acá no salgo hasta que lo hayas gozado…
La putita, modelo famosa y escort de lujo resultó un fiasco sólo apto para “viejitos paganinis” que apenas si se aguantaban solamente un “polvito”, bastante caro por cierto… Se dio cuenta que conmigo arriba no podría zafar muy fácil y se aflojó comenzando a llorar, las lágrimas verdaderas que mojaban la almohada y ensuciaban su rostro con el rímel, no me conmovían…
“No te muevas Guille, por favor, no te muevas, siento que está todo rajado… Lo rompiste, estoy segura
que lo rompiste, noooo, no te muevas”…
“Yo no me muevo preciosa, sos vos que estás muy tensa… ¿Nunca te entraron así?”…
“No, sólo probé con consoladores y una pijita chiquita medio muerta, esto no me lo esperaba”…
“¿No fuiste vos la que pediste que tomara lo que quisiera?, además, me hiciste una mamada de
“mierda”, de “profesional del sexo” poco y nada”…
“No me gusta Guille, estás casi obligada para llegar y después para mantenerte y está lleno de
“babosos” e impotentes”… A medida que iba hablando sus músculos se iban aflojando y la tensión de su cuerpo disminuía…
“Ahora no podrás decir que nunca tuviste una buena pija en el culo”…
“No seas malo, no es sólo en el culo, debo tener la concha como una flor pero valió la pena, tuve
orgasmos como nunca antes había tenido, jajaja, ¿quién diría que este viaje iba a resultar tan revelador?”… Ya no sólo hablaba, ahora también movía el culo suavemente haciendo fuerza sobre mi pelvis e incrementaba sus movimientos…
“Movete vos Guille, movete pero despacito, me está gustando ese pedazo de pija ahí adentro”…
No le iba a decir que no e incrementé mis movimientos de salidas y entradas suaves, al notar que ella colaboraba más, me solté… El ruido del choque contra sus nalgas se hacía oír y comenzó a pedir más…
“Dame más, más adentro, creo que estoy llegando, no lo puedo creer, dame más, Guilleeeee, ahhhhh”…
El orgasmo fue brutal y ya no quise aguantar, bien adentro de su recto le dejé un río de leche y esto ayudó a que tuviera algunas contracciones más… Quedó con los ojos bien abiertos y los brazos y las piernas extendidos hacia lo ancho de la cama… Luego de ablandarme salí lentamente sintiendo como aún apretaba sus músculos acaricié lentamente su espalda transpirada, sus brazos, su nuca y sus hombros, ella se movía aceptando las caricias y parecía ronronear, luego fui a sus pantorrillas y a sus muslos, en ningún momento me acerqué a su sexo o a sus nalgas y ella lo notó… Se giró en la cama y estirando los brazos me abrazó para besarme en la boca y en todo el rostro… Me separé, me paré y le estiré la mano para ir a bañarnos, aquí tampoco hubo sexo ni caricias que lo insinuaran… La bañé enjabonando todo su cuerpo y dejándole a ella que se lavara sus partes íntimas, nos ayudamos mutuamente a secarnos y nos fuimos a dormir un rato en la otra habitación, eran las seis de la mañana y pedí el desayuno para dos a las 09.30, después nos “desmayamos”, el cansancio nos pudo… Luego de que desayunamos, le pedí un taxi y se despidió dándome las gracias porque la había tratado en todo momento como una mujer… Yo me fui a dormir hasta el mediodía…
Era cerca de la una de la tarde cuando escuché golpes en la puerta, era Víctor, me había llamado por teléfono y como había quedado en vibración en la otra habitación, ni lo escuché… Recién volvía de la reunión con el Gobernador, venía “chocho” de la vida porque le habían otorgado el trabajo, firmó un contrato por cuatro años, el ingreso era ajustable y tendría que empezar el viernes con las redes de una Municipalidad de un pueblo aledaño y después del lunes tendría que hacer una revisión en toda la Gobernación… Su ingreso mensual se incrementaba en doce veces y con eso vivirían muchísimo mejor, le dije que pensara en un ingreso incrementado en seis o siete veces, lo restante lo tendría que utilizar para cubrir sueldos y gastos fijos, combustible, papelería, luz eléctrica, etc… Le dejé claro que, por experiencia, sabía que pagando buenos sueldos o comisiones incrementaría sus ganancias en tranquilidad y confianza… Aceptó que tenía razón, el pensaba en el monto bruto y se olvidaba de pensar en el neto, en otras palabras, cuanto en realidad te quedaba en el bolsillo… Además me dijo que Nora había salido a hacer unas diligencias con un Abogado de la firma que me representaba, principalmente en la Comisaría para que estos constataran que el hijo no estaba en el hogar y que el padre se lo había llevado ya que, de acuerdo al papel que había mandado el Abogado del marido, hasta se lo podría acusar de secuestro de la criatura… Norma se encontraba limpiando y acomodando los muebles en el local nuevo, había ido con una señora amiga y un conocido para mover lo pesado… Me preguntó si iba a ir a la casa a comer algo y le dije que no, que almorzaría algo liviano y me iría para el lado del río a contratar a un guía con lancha para pescar, que ya vería si lo hacía el martes o el miércoles o los dos días juntos…
Yo notaba que Víctor quería decir algo y no se animaba o no sabía cómo encararlo…
“¿Qué dudas tenés?, parece que me querés decir algo y no te animás, dale “tri-tri” que nos conocemos
de años”…
“Esto que hiciste por mí no me lo voy a olvidar mientras viva, mi agradecimiento va a ser eterno y te
imaginás que no quiero ni traerte ni que tengas ningún problema, ni por mí ni por mi familia”…
“Sí, ¿y?, ¿eso a qué viene?”…
“¿Tuviste algún problema con mis cuñadas?... Ayer a la noche después que dejaste a Norma y Lidia en
casa, discutieron feo y después se metió Nora en la discusión, toda la bronca parecía recaer en Norma y era algo relacionado con vos… Te aclaro que mucho no escuché pero les dije a las tres que yo te conocía bien y si había algo que nunca aguantaste es que te “rompieran las pelotas” con boludeces, les pedí que ni se les fuera a ocurrir molestarte”…
“No, yo no podría decir que fueron problemas, además yo los arreglo fácil, no les doy más “bola” y a
otra cosa… El tema fue por Norma por boludeces de mujeres y por inexperiencia, pretendió decirme lo que tenía que hacer yo y “pagaron el pato” todas, eso sí, esto te lo digo a vos como amigo, ni abrir la boca al respecto… Vos viste que yo les di toda la atención con las compras y luego en el boliche o en la cabaña y esa atención Norma la debe haber malinterpretado… Cuando las llevé al ensayo es como que quiso ser un “poquito” más y le tuve que decir que me presentara como tío, incluso puso berrinches de celosa cuando me puse a hablar con una modelo, que, dicho sea de paso y para vos, pasó la noche acá… Igual se lo aclaré y no pasó a mayores, por eso no salimos juntos anoche… Te voy a ser sincero, no conozco tus intenciones con ellas pero cualquiera de las tres, está para darle y que tengan y guarden aunque yo tengo claro hasta dónde llego y quien me espera”…
“Si te da el cuero, hacé lo que quieras, la vida de ellas es independiente de la mía… Esa “pendeja” es
una pelotuda, yo pensé que era más madura, no voy a decir nada pero tengo ganas de ponerle una zapatería en el orto”…
“No les digas nada, yo después hablo con ellas, vos dedicate de lleno al tema del negocio y esto te lo
voy a pedir como favor, no “agachés la cabeza” si se le ocurre regresar a tu mujer, yo no puedo incidir en tus sentimientos pero en cuanto ven que tenés y estás mejor las mujeres se vuelven todas buenas”…
“Eso ya lo tengo decidido, ya no corta ni pincha”… Se despidió con un abrazo, ya nos veríamos luego…
Después de comer algo, me quedaba ir al río a “cagarme” de calor, dar unas vueltas conociendo todo el lugar o dormir la siesta con el aire acondicionado prendido, no lo pensé demasiado, a una determinada edad y estando solo sin nadie que te incentive para hacer tal o cual cosa, se opta por la tranquilidad y por disfrutar como a uno más le guste y a mí, me apetecía dormir la siesta, fresquito y con toda la cama para mí… Bañado y cambiado, a eso de las 9 de la noche fui a cenar a la casa de Víctor, vestida con un jeans ajustado y una remera sin sostén, me recibió Nora con un beso y un abrazo más que “amistoso” porque su cuerpo pareció soldarse al mío haciéndome notar sus pechos duros y comenzó a “ametrallarme” contándome lo que había pasado con el Abogado… Habían denunciado el “abandono de hogar”, el “intento de secuestro” que involucraba al Abogado que había mandado la nota y se había presentado el pedido de Divorcio Vincular con la solicitud absoluta de la Patria Potestad, algo que ameritaba el proceder del padre y de sus familiares…
Según el Abogado de Nora, lo más probable era que buscaran un “arreglo” para que no se efectuaran detenciones e iba a pedir el divorcio inmediato y la Patria Potestad, sin derecho a visitas, a cambio le ofrecería el retiro de las denuncias penales y dejaba sin efecto la manutención de la criatura… Mañana tendrían una respuesta pero, por lo que había manifestado el Abogado amigo del marido, el padre y los abuelos paternos querían desligarse de todo…
“De nuevo te tengo que dar las gracias Guille, si no hubiera sido por vos esto se habría dado a la inversa
y posiblemente hubiese perdido a mi hijo… Ahora no sólo mi cuerpo, mi vida está a tu disposición”…
“Dejate de joder y contame que me hiciste de comer”… Se lo dije riendo pero le di un abrazo y apreté
una de sus nalgas, ella lo aceptó de buen grado moviendo el culito y me contestó…
“Te aviso que te extraña, jajaja”…
Nora se fue a atender la comida y apareció Norma también de remera y un shorcito que dejaba parte de sus “cachas” al descubierto… Me besó en la mejilla un tanto fría, me dijo que Víctor había salido a comprar vino y cuando giró para irse, la tomé fuerte de un brazo…
“Escuchame bien lo que voy a decir “pendeja”, a mí no me “caben” las escenitas de celos… Cuando
terminemos de cenar buscá el modo de irte de la casa, te venís a la cabaña y te aseguro que te voy a atorar de pija la garganta y te voy a dejar el culo rojo a “chirlos”, después te lo voy a romper y no quiero ninguna queja, ¿entendiste?”…
“Pero…”…
“Pero las pelotas, no te lo vuelvo a repetir, después que me vaya te llegás hasta allá sola y vas de
minifalda sin ropa interior”… Mi cara de enojo no admitía réplicas y le salió la sumisa…
“Si mi señor, allí estaré”… Al ratito nomás llegó Víctor con una sonrisa extraña y nos contó que se había
quedado charlando con un amigo policía que normalmente hacía trabajo administrativo y ahora andaba con el móvil en la calle… Le preguntó el por qué y éste le dijo que estaban a la búsqueda de, aparentemente, una “bandita” peligrosa pero no tenían datos ni algo que buscar y mandaron a todos los efectivos a la calle… Estos tipos habrían atacado muy mal al novio de una modelo y al guardaespaldas, lo habían hecho en el baño del boliche bailable y nadie se había enterado de nada pero los destrozaron, huesos rotos, caras cortadas y desfiguración de rostro y nadie escuchó ni vio nada…
Les comenté que seguramente era el novio de la modelo famosa que desfilaría en la comparsa de Norma y Lidia…
“Yo fui al boliche esa noche porque la modelo me invitó y el tipo estaba medio “sacado”, incluso me
amenazó a mí diciéndome que me rompería la cara si seguía hablando con la chica… Ella se disculpó conmigo pero preferí irme para evitar problemas, seguramente alguno o algunos no fueron tan tolerantes y lo “atendieron”… ¿Qué dijo la chica?...
“Parece que no sabe nada, ella ya se había ido en un taxi porque estaba muy enojada con el novio…
Se habrá ido a algún lugar a pasarla bien con alguien, ¿no?…
“Posiblemente, habría que preguntarle a ella… ¿Nunca te dijeron que sos bastante malo?, jajaja”… Las
chicas no dijeron nada pero, sabiendo ambas lo que había pasado con Norma y su reacción cuando me vio hablando con la modelo, deben haber sumado dos más dos respecto de dónde habría ido… Mis fieles “hombres de negro” habían cumplido a la perfección con el encargo y era muy probable que un “agrandado”, ahora ex “carilindo”, una vez curado de sus heridas, se iba a tener que dedicar a otra cosa… Estaba seguro también que las fotos que comprometían a la chica habían desaparecido… Casi al terminar de cenar Norma recibió un llamado telefónico y se fue a atender a su habitación… Aproveché para despedirme recordándole a Víctor que mañana a la mañana tendría que retirar las camionetas, Nora comentó que temprano vendría el Abogado para ir a los Tribunales y opiné que todo saldría bien, que fuera con fe… Yo dije que vería que hacía pues estaba de vacaciones y haría lo que “se me cantara”, mandé saludos a Norma y me fui, a la cabaña, a esperar a la “pendeja”…
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CAPÍTULO 34.
NORMA - LAS ISLEÑAS.
Me di un regio duchazo y quedé vestido sólo con la bata de baño, me serví un whisky con hielo y me dispuse a esperar escuchando música… Unos cuarenta minutos después de que salí de la casa golpearon la puerta y abrí, Norma vestía una remera ajustada, una minifalda que dejaba sus juveniles muslos al descubierto y calzaba sandalias de tacón alto, apenas si tenía puesto maquillaje y, al ingresar, lo primero que me llamó la atención fue su actitud corporal y la mirada hacia el suelo… La tomé de los pelos y la obligué a levantar la cabeza para besarla, respondió mi beso y quiso decir algo, no la dejé, “no te quiero escuchar hablar, sólo gemir” le dije y ya no volvió a abrir la boca… La seguía besando y llevé mi mano a su entrepierna, efectivamente no llevaba ropa interior y ya estaba lubricada, mis dedos separaron sus labios e introduje dos en el interior de su vagina, los moví entrando y saliendo mientras con el pulgar acariciaba su clítoris…
Ella gemía y se movía ayudando al movimiento de los dedos y cuando comenzó a acelerar sus movimientos le apreté fuerte un pezón con los dedos de la otra mano y le dije que no terminara, que todavía no tuviera un orgasmo… Se notó el esfuerzo para controlarse pero lo logró mordiéndose los labios y mirándome con una súplica brillando en sus ojos…
“Hace falta que aprendas bien como es la historia, sacame la bata y desnudame”… No bien quedé
desnudo tomé el cinturón de paño de la bata y le dije que fuera a la habitación, cuando entramos en ésta hice que se desnudara y até con ese cinturón sus manos a la espalda, sopesé con mis manos sus nalgas y sus tetas, luego la dejé para tomar el cinturón de cuero de mis pantalones, ella me miraba con los ojos llenos de lágrimas, esperando quizás los azotes del cuero en su cuerpo…
Le indiqué que subiera a la cama y se preparara para darme una mamada…
“Te lo vas a tener que tragar todo hasta la garganta, si llegás a tener arcadas o vomitás, te hincho el
lomo y el culo a cintazos… Dale, dale, no me hagas esperar”… Se puso a la tarea y se apuro para tratar de cumplir con lo que le pedía y al tocar apurada el fondo de su garganta tuvo una arcada fuerte y sacó el miembro de su boca, la saliva le corría por los labios y los ojos llenos de lágrimas con algunas que corrían silenciosas por sus mejillas, por la arcada en sí y por lo que se imaginaba que vendría porque mientras seguía arrodillada me levanté de la cama, me puse por detrás de ella y toqué sus nalgas con el cinto, terminé dándole un soberano “chirlo” en las nalgas que la hizo gemir de dolor…
“La historia que vos tenés que aprender es que sos mucha mujer para que cualquier tipo te domine y te
haga sufrir castigándote… El asunto es que hagas gozar pero también que goces, el castigo no produce gozo, te humilla y te denigra… Lamento mucho que así te hayan enseñado o así lo hayas aprendido… Yo voy a tratar de demostrarte que es mejor dominarte gozando y haciéndote gozar”… Parecía no entender y tocando su vagina me di cuenta que estaba seca, la posibilidad de la golpiza había espantado sus ganas… Le solté las manos y le pedí que “jugara” con mi miembro, que me gustaba que lo dejara entrar en su garganta y se tomara toda mi leche, yo trataría de “jugar” con ella para averiguar quién gozaba primero y mejor… De inmediato me coloqué invertido a ella y comencé a lamer y besar los labios de su vagina abriéndolos para que mi lengua se aventurara en su interior…
Su excitación fue en aumento y muy pronto comencé a sentir que volvía a mojarse y se dedicaba a lamer y a chupar a “mi amigo” absorbiendo el glande con los labios y toda la boca, tocaba mis testículos con una mano hasta que puso ambas manos rodeando mis muslos y llegó a tocar mi pubis con su nariz, lo sacó rápido aguantando la arcada pero siguió con su intento… Dos o tres veces hasta que lo logró y comenzó con entradas y salidas que ella misma dirigía… Sus flujos me empapaban el rostro y aproveché los mismos para lubricar el agujerito de su culo, primero fue el dedo medio y luego el índice los que penetraron y se movieron en su recto, sus gemidos, sus entradas y salidas, ya bastante aceleradas y la saliva que sentía correr por mis testículos incentivaban mi libido haciendo que mis caderas tomaran su ritmo y la acompañaran en su cogida bucal…
Mi boca absorbiendo su clítoris y los tres dedos que había insertado en su culo, junto a los movimientos de rotación para dilatarlo, hacían que moviera con desesperación sus caderas pero no descuidaba a mi miembro que hacía permanecer en el fondo de su garganta para sacarlo suavemente apretándolo con los labios… En un momento dado no aguantó y apretando mis muslos se penetró hasta lo más que pudo y comenzó a temblar en un orgasmo feroz, el chorro de flujo empapó mi cara, traté de tomar lo más que pude y me dejé ir llenando su garganta de leche, no pudo evitar tragar el semen pero tampoco quiso hacerlo porque cuando salió lamió y limpió todo dejándolo reluciente…
“¡Ayyy, Guille, por Dios!, es la primera vez que siento que soy yo quien te hizo acabar y no que usaras mi
boca para acabarme adentro y el orgasmo, ¡Uffff!, ni te imaginás lo que fue”…
“Cuando tomes conciencia que no sos sólo “agujeros”, vas a hacer que todo se sienta mejor”…
Los besos que nos dimos recorriendo nuestras bocas con labios y lenguas y las caricias en sus tetas y pezones que pronto pasaron a ser lamidas y chupones, la “encendieron” enseguida y se soltó besándome y acariciándome todo el cuerpo…
“Quiero chuparte las tetas mientras estoy adentro tuyo, cabalgame y hacé que te sienta”…
“¿En serio, me dejás?, ¿puedo estar arriba?”…
“Si, preciosa, quiero que me seques, esmérate”… Ya no lo pensó y con los ojos brillantes de gozo bajó a
ensalivar el miembro y subió para colocarlo a las puertas de su conchita estrecha… Se dejó caer despacio y el tope en su interior coincidió justo con el contacto de sus nalgas, desde allí en más fue un concierto de gemidos y exclamaciones de placer, me cabalgó “a piacere” sin permitirme ningún movimiento, tampoco los quería hacer, ella entraba y salía haciéndome sentir sus músculos vaginales, acercaba sus tetas a mi boca y movía sus nalgas hacia los costados en un ritmo acompasado…
Cuando se penetraba hasta el fondo apretando allí con fuerza sus músculos y contraía todo el cuerpo denunciaba sus orgasmos, los cuales parecía cortar rápido para seguir con su cabalgada enfebrecida, llegó un momento en que mi glande comenzó a latir avisando de mi eminente orgasmo y ella lo sintió…
“Dame vos Guille, llename, por favor, llename”… No me hice rogar, empujando mi pelvis acabé en lo
más profundo de su intimidad… Ella pareció estar esperando eso para soltarse totalmente, los orgasmos cortitos acumulados se convirtieron en uno solo que la hizo contraer el cuerpo y gritar como desaforada para caer luego de bruces sobre mi pecho… Temblaba sin poder parar, me hacía sentir todavía sus apretones y gimoteaba junto a mi hombro…
Había venido a la cabaña presta a recibir un correctivo que la colocaba en el rol que un cobarde le había hecho asumir y acababa de recibir un placer inesperado, dando y recibiendo sin sentirse usada… Yo sentía mi ego muy alabado y debía admitir, aunque no lo diría, que, no sé si decir odio, pero podía decir que ese tipo de cobardes asquerosos me daban asco y, a ciencia cierta, sentía como enfermas a las que entraban en esa temática de roles definidos, no como enfermas porque lo hicieran para experimentar, enfermas porque lo convertían en su único modo de entenderlo y me daban mucha pena… Había tanto campo para recorrer en la búsqueda de placeres dando y recibiendo caricias, mimos y entregas mutuas que no se me cruzaba por la cabeza lo de excitarse dando y recibiendo dolor…
Yo sabía perfectamente lo que era causar dolor en otro y no era algo que excitara sexualmente, a menos que fueras un enfermo que vivieras escondiéndote detrás de fachadas y, ciertamente, conocí a varios que, a la larga o a la corta, siempre se demuestran como cobardes e inútiles… Como fuere, Norma había experimentado algunos placeres que no conocía y la hicieron sentir muy bien sin dolores de por medio y ahora yacía desmadejada, boca abajo y de piernas y brazos abiertos extendida sobre la cama… En su rostro relajado se adivinaba una sonrisa de satisfacción, allí la dejé y fui a servirme una bebida, al volver estaba sentada y apoyada en el respaldo de la cama, le pregunté que quería tomar…
“Me encantaría saciarme de vos pero, es imposible saciarme aún con todo lo que das y como no va a
poder ser, me voy a tomar una gaseosa, tengo la garganta seca”… Se la serví y volví con el vaso en la mano… “Te recuerdo que me prometiste algo que está pendiente”…
Esto me lo dijo girando un poco el cuerpo y golpeándose una nalga, a la par que esgrimía una mirada de picardía que encendía el morbo…
“No me olvido pero, el tema es así, primero caricias, besos, lengua, dilatación y posición y la “frutilla del
postre” será tu pedido para que te penetre”…
“Jajaja, ¿y si no te lo pido?”…
“Lo tomo igual aunque tendrá mejor sabor cuando lo pidas”… Mirándola y notando que estaba
disfrutando del momento y de la relación sin sentirse “usada”, me acerqué a ella para besarla, lo hice en su boca notando la reciprocidad y la devolución con ganas y con pasión, luego pasé a su cuello y apoyar mis labios en ese lugar le produjo una sensación de placer y un gemido que ella no esperó ni pudo contener… Seguí con sus tetas a las que besé, chupé y mordí suave sin ocasionarle dolores y cuando pasé por su estómago ya no pudo aguantar, sus movimientos se hicieron compulsivos y sus gemidos más sonoros…
“No puedo más Guille, dejame participar, te quiero chupar, dejame hacer algo o me vuelvo loca de
placer, esto no me pasó nunca”…
“Quedate quieta y dejame continuar con esto, me encanta saborearte”… La hice girar y tomándola de
las caderas la arrastré hasta el medio de la cama, quedó boca abajo y comencé a besar sus piernas por debajo de sus nalgas… Mi lengua jugaba en la parte interna de sus piernas acercándose a la raya de su culo, luego abrí sus nalgas con las manos y me dediqué a “torturar” con la lengua toda la hendidura sin tocar el “ojito” marrón… Éste, por momentos se fruncía y en otros momentos parecía “florecer” abriéndose como si reclamara por la lengua que pasaba por sus costados…
Ya había “jugado” antes con mis dedos por ese lugar, ahora sería ella la que tendría que dilatarlo con su entrega, ella misma tendría que “abrirse” y lo iba a hacer… Mi lengua no la hizo esperar más, penetró con su punta en el agujerito y todo su cuerpo se tensó, no gritó porque mordió la almohada pero elevó su culo para sentir más y yo le di más aprovechando para ensalivar todo con abundancia, después me incorporé un poco y comencé a pasar el glande por todo la roseta amarronada… La presión era insignificante pero ella, elevaba su culo y sus caderas como queriendo que el agujerito “devorara” la punta de mi pene, cuanto más fuerza hacía, yo me retiraba y, a los segundos volvía a presionar, así, unas dos o tres veces pero sin penetrarla, apenas la mitad del glande parecía entrar, lo retiraba…
“Vos ganaste Guille, no aguanto más, por favor Guille, haceme la cola, metela como quieras, como más
te guste, mi cola es toda tuya”…
“Jajaja… ¿Qué te pasa, pensabas ganarme la pulseada?... Vamos a hacer algo distinto a lo que estás
acostumbrada y después me decís si hay diferencia, le voy a “hacer el amor” a tu culito”…
Se había distendido completamente y salivando nuevamente el lugar comencé a penetrarlo despacio, dejando que ella fuera acomodando el recto para que el paso fuera placentero… El paso por el anillo del esfínter ni lo notó, apenas un pequeño estremecimiento y fue más por placer que por dolor… La penetración fue lenta entrando y retrocediendo, haciendo movimientos de entrada y salida desde el principio, entraba, salía un poco y volvía a entrar otro poco más… La desesperación de ella era evidente, se movía, gemía, trataba de levantar sus caderas para que la penetración se hiciera más rápida y violenta pero el control era enteramente mío…
Cuando mi pelvis hizo contacto con sus nalgas el gemido de satisfacción fue muy placentero y no sólo para ella, yo me sentí muy bien, había logrado que todo fuera placer y ella lo sentía del mismo modo… Me quedé quieto metido en lo más profundo y fue ella la que comenzó con los movimientos haciendo fuerza para incorporarse y poniéndose en cuatro mientras avanzaba y retrocedía con sus caderas… No hubo forma de pararla lloraba, reía, gritaba gozando y me agradecía…
“Gracias Guille, no tenés idea lo que me estás haciendo sentir… Vine a que me cogieras, a que me
“usaran” como lo habían hecho anteriormente y me has hecho descubrir que es mucho mejor cuando das y recibís… He tenido orgasmos recibiendo y los he tenido dando… Que entraras en mí haciéndome sentir placer alejado del dolor y del miedo o la humillación por lo que vendría no lo puedo explicar”…
“Es el eterno secreto de dar y recibir “de a dos” y cuando fue el momento de enseñarte un estúpido
cobarde, en lugar de enseñarte, te utilizó como “cosa” y vos sos más que eso”…
Mientras hablaba seguía duro instalado en lo profundo de su recto y comencé a moverme tomando un ritmo cada vez más acelerado… Ahora tocaba hacerle saber que una “pizca” de dolor asociado al placer no tenía porque ser necesariamente malo… Aferrado a sus caderas no disminuí mi ritmo y llegó un momento en que se descontroló pidiendo más…
“Más fuerte, dame más fuerte Guille, meté todo, haceme sentir que te estoy haciendo gozar, llename el
culo de leche”… Las contracciones, los apretones de su músculo y sus gritos apagados por la almohada me hacían saber que el orgasmo que se estaba gestando sería único… Al comenzar a gritar desaforada todo su placer, empujé lo más que pude y accedí a su pedido, llenándole los intestinos… Así nos quedamos por varios minutos, “mi amigo” no quería disminuir su erección y ella apretaba y aflojaba el músculo de su esfínter como si estuviera masajeándolo…
Quedó sin ganas de moverse y a mí me daba lo mismo, así que el baño podía esperar hasta la mañana y nos dormimos totalmente complacidos… Estaba seguro que de algo le había servido la noche a Norma y eso me lo corroboró a la mañana cuando nos bañábamos pues se empeñó en darme una mamada de antología, diciéndome que era la primera vez que despertaba junto a un hombre y desayunaba con su leche sintiéndose feliz… Luego de tomar juntos el desayuno que correspondía y de charlar un rato en que me hizo saber que no volvería a cometer el error de entregarse al egoísmo de otro sabiendo darse su lugar y que tampoco volvería a molestarme con tonterías de “pendeja”, me preguntó que harían ahora, ella, Nora y Lidia después de lo que habían vivido…
“Creo que ya se los dije, en principio, deberían aprender que la hipocresía no conduce a ningún lado
positivo, tampoco ayuda el que se “encasillen”… Gozaron entre ustedes, gozamos entre todos y no ha habido parentesco o tabúes de por medio, eso no es sólo “calentura” es adultez, queda entre ustedes repetirlo o no sin imposiciones ni celos ni miedos ni prejuicios, tampoco es cuestión de ventilar el modo de pensar y actuar de cada una porque no todos podrán entenderlo… La fórmula es Discreción y Adultez, si no lo entienden así van a vivir cargadas de problemas, de los que vengan y de los que se hagan”… Después bañarnos y de tomar el desayuno que nos vinieron a servir en la habitación se fue para la casa caminando, no quiso que la llevara, estaba seguro que se había aprendido bien la “historia” y trataría de no cometer más “boludeces” conmigo…
Previendo cualquier tipo de “visitas” ni de Víctor de ninguna de las chicas, me subí a la camioneta y me fui para el lado del río para tratar de averiguar por el servicio de lanchas y los guías que “supuestamente” me llevarían a pescar a los grandes peces del río Paraná y afluentes… Cuando llegué al lugar me encontré con toda una parafernalia montada para “beneficio” del pescador, lanchas grandes con asientos anatómicos, equipos de pesca con cañas, líneas, anzuelos, carnadas “especiales”, conservadoras con hielo seco, cabañas para pasar el día, confiterías, restaurantes, comercios de venta de bebidas, fiambres, comida variada, repelente de insectos, toda una mescolanza que sólo ellos entendían… No bien estacioné la camioneta en una playa privada de estacionamiento y bajé me rodearon unos muchachos para ofrecerme los servicios de los distintos guías y lanchas que me llevarían a las mejores “correderas” de la zona “asegurándome” la captura de excelentes ejemplares, les dije que sólo estaba mirando y que no me interesaba pescar…
Pronto se desentendieron de mí y me puse a “curiosear” por el muelle observando a los guías y a las distintas lanchas… Había venido a Corrientes con las ganas de pescar un buen par de ejemplares pero todo me pareció muy “comercialmente” preparado, no es que me pusiera en contra de esa forma de negocio, al contrario, se notaba que estaba todo muy bien montado pero yo tenía incorporada una idea más “artesanal” y lo que me ofrecían no terminaba de conformarme… El solcito del mediodía estaba “apretando” y me percaté que no tenía ni una gorra que me protegiera un poco la cabeza, entonces me acerqué a unos de los puestos de venta de esos “de todo un poco” para tratar de adquirir una…
No había nadie en el puesto y como las gorras estaban a la vista comencé a probarme un par de ella, rápidamente se acercó una señora de unos cuarenta y cinco años que estaba conversando con una chica jovencita en otro puesto similar, era alta, de más de 1,70 mt. robusta pero no gorda, el busto abundante que se hacía notar bajo el vestido de color claro, el cabello rubio pajizo, boca bien formada de labios medianos, ni finos ni gruesos, unos ojos celestes que daba gusto mirar y una simpatía que irradiaba energía…
“Buen día señor, se nota que no está acostumbrado al sol y por acá “pega” bastante fuerte… Si anda
con ganas de pescar, para andar arriba de la lancha esa gorrita no le va a alcanzar, se va a quemar toda la cara y los hombros, a usted le haría falta un sombrero de ala más ancha”…
“Buen día señora, ¿qué me quiere vender un sombrero mexicano?... Se lo pregunté sonriendo y la
devolución de su sonrisa hizo la charla más sencilla…
“Para nada pero a un citadino como usted le resultaría mejor un sombrero de paja isleño”…
“¿Tanto se nota la ciudad que tengo encima?...
“Algo se le nota aunque no tiene la piel tan blanca y algo de sol le ha venido dando en la cara y las
manos”…
“La verdad, no soy muy “amigo” del sol pero, vivo en el campo y algo siempre “pega” aunque es cierto
que en esta zona se siente más”…
“Usted disculpe pero lo estábamos mirando con mi hija que tiene el puesto aquel -me señaló el lugar de
donde había venido-… Parecía que venía decidido a preguntar en el parador de lanchas y se arrepintió, aparte está solo sin compañero o compañera y como que algo no le gustó”…
Indudablemente, al ser un día de semana, sin tanta gente o turistas que anduvieran dando vuelta, se prestaba para la charla y noté que al vernos tan entretenidos en la charla se acercaba la hija para sumarse…
“Para serle sincero, vine al pueblo a saludar a un amigo al que no veía hace años y no pensaba irme sin
intentar sacar a un par de “grandes” pero, todo este “comercio” me ha desilusionado un poco, parece muy “montado” para el turista y eso de “te llevo, te paseo, trato que pesques o te “aseguro” las piezas que quieras” no me cuadra tanto, hubiese preferido algo más “isleño”, con gente local, ¿no sé si me explico?”…
“Lo entiendo perfectamente pero, es lo que nos ayuda a subsistir a muchos… Mis hijas y yo vivimos en
la isla y casi, casi que podría darle algún tipo de solución… Ahí viene mi hija, déjeme consultarlo con ella, después le digo y usted decide, ¿le parece?”…
“No sé lo que me quiere ofrecer pero, con escuchar no pierdo nada”…
Se acercó la hija a nosotros, saludó y se presentó, lo que, de alguna manera nos obligó a presentarnos, la madre se llamaba Berta, la hija Rocío, de una altura similar a la madre pero con un físico más menudo que, seguramente a los cuarenta sería igual al de la madre… Tenía 19 años, el cabello rubio brillaba y el vestido ajustado que tenía dejaba adivinar un cuerpo hermoso, la cara era la de la madre con veinte y pico de años menos, la simpatía y el don de gente era el mismo…
“Rocío, el señor Guillermo tiene ganas de pescar los “grandes” pero con gente local, ¿qué te parece si le
decimos a Alfredo para que salga con él a hacer unas “tiradas”?”…
“Yo no tengo problemas en ayudarlo mamá pero ya sabés que hay que hacerlo aparecer como algo de
amistad o de parentesco porque él no puede facturar ni hacerlo comercialmente porque no tiene permisos y estos acá son como mafiosos”…
Yo las escuchaba atentamente y lo que decían me producía un cosquilleo que ya conocía, me encantaba “hacer la vista gorda” si era para beneficiar a quien lo necesitaba y “joder” a quienes se creían “dueños”…
“Esto es así señor Guillermo, tendría que hacerse pasar por pariente nuestro para no perjudicarlo a este
hombre ni a nosotras”…
“Yo no tengo inconvenientes y se habrán dado cuenta que ni pregunté por tarifas ni nada de eso pero,
tengo una condición y espero que no lo tomen a mal…
“Bueno, usted dirá”…
“Visto que no hay gente ni actividad comercial para sus puestos, ¿por qué no me aceptan una invitación
a almorzar y me cuentan todo al detalle?... ¿Quién va a dudar de un pariente que las invita a almorzar?”… Las dos mujeres se miraron, se sonrieron y me dijeron que el restaurant era bastante caro, que ellas no iban nunca a comer allí porque no podían costearlo…
“Hacemos así, yo soy un tío lejano y te cambio los dos almuerzos por el sombrero de paja isleño”…
La risa de las dos no se hizo esperar y luego de cerrar los puestos y ponerle candados, se tomaron de mis brazos, me dieron el sombrero y nos cruzamos al restaurant a almorzar como era debido, pues el hambre ya se me hacía sentir en las tripas… Al entrar saludaron al adicionista y me presentaron con el mozo como un tío que vivía en un campo cerca de Mar del Plata… Se sacaron las ganas de pedir una regia parrillada y un bife de chorizo para cada una que hicieron fuerza para tratar de terminarlo aunque no lo lograron, yo pedí lo mismo y lo adobamos todo con un regio vino tinto que nos recomendó el mozo…
Allí me enteré que Berta era viuda hacía cinco años, que perdió al marido por una enfermedad incurable, tenía 43 años, Rocío era la hija mayor y la menor de nombre Amanda tenía 18 años, ella y el marido eran descendientes de alemanes y vivían en la isla, en una casa grande que les costaba mantener… El marido había sido Oficial de la Marina Mercante y tenían una Pensión que nunca alcanzaba, la lancha en que se movilizaban hasta el lugar de los puestos, (los que abrían a las 10.00 y cerraban cerca de las 18.00) y otra lancha un poco más grande que era del marido que nunca quiso venderla… El isleño de nombre Alfredo era un señor vecino que vivía en una isla a unos 300 metros de la de ellas, estaba casado, tenía tres hijos chicos y sus condiciones de vida eran paupérrimas, subsistía como cazador furtivo de nutrias y carpinchos y de lo que pescaba o haciendo algún que otro arreglo en casas de la isla… Según ellas, Alfredo sabía de “correderas” (las denominadas “correderas” son canales más profundos por donde se movilizan normalmente los peces más grandes) que no eran ni conocidas ni frecuentadas por los guías del muelle… No cobraba mucho y lo poco que ingresaba lo utilizaba para vestir y mantener a su familia…
Les dije que se quedaran tranquilas que yo iba a ayudar a ese hombre porque me encantaba la actitud solidaria de ellas…
“Hablando de eso”… -dijo Rocío-… Yo hoy tengo que llevarles unos antibióticos para la mujer que anda
con mucho catarro”… Habíamos terminado de almorzar y eran las tres de la tarde, todo transcurrió con mucha alegría y simpatía, ambas mujeres estaban encantadas con mi forma de ser, en realidad, era recíproco y les propuse algo más…
“Si nos vamos ahora para el pueblo, entre ida y vuelta, nos quedarían dos horas limpias de tiempo para
hacer unas compras y mandarle a este hombre algunas cosas, además tengo que averiguar qué tengo que comprar para pescar”…
“Como quieras Guillermo pero salgamos ya y por cañas y otras cosas olvidate, en casa hay de sobra, lo
que si hay que comprar es nafta o bidones de 20 litros que yo cargaría en el surtidor del muelle antes de ir a casa y un par de conservadoras, lo demás que se necesite se le compra a la lancha almacenera”… -dijo Berta-…
Aboné el almuerzo y con una Rocío un tanto indecisa, arrastrada por su madre a la que le sobraba decisión y como si nos conociéramos desde siempre, nos subimos a la camioneta y pusimos rumbo al pueblo… En el trayecto Berta me contaba que hacía mucho tiempo que ellas no venían al pueblo, todo lo que necesitaban lo tenían en las inmediaciones del muelle, además de no existir medios de transportes para cubrir los 20 kilómetros de distancia… Les dije que iríamos a una de las grandes tiendas y que por ese sombrero isleño y la simpatía de las dos se habían hecho acreedoras a un “Bono de Compra Libre”…
“Me explicás como es eso Guillermo”… La consulta de Berta sonó como a un interrogante de
desconfianza…
“Voy a ser claro con ustedes, yo “tengo ganas” de que las dos vayan y compren lo que gusten, no es por
nada en especial con ustedes ni pienso pedirles nada a cambio, es una especie de compulsión que tengo, me encanta ver a las mujeres comprando y como dinero hay, me doy el gusto, lógicamente no lo hago con todas, es sólo con las que me agradan y llegan”…
Evidentemente, aquí el “tengo ganas” también funcionaba porque las dos aceptaron de inmediato y sin reticencias la sugerencia y la explicación… Al llegar a las tiendas decidimos separarnos, yo iría con Berta para el lado de las herramientas y buscaríamos los bidones, Rocío iría para el lado de las ropas y calzados… Con Berta hicimos rápido y se compró cuatro bidones y un par de juegos de herramientas que le hacían falta, clavos, mechas para perforaciones caseras, tornillos, arandelas y como venía todo individualizado en bolsas transparentes era más fácil… Se le notaba el apuro para reunirse con Rocío, las “cosas de mujeres” eran más que importantes…
Yo aproveché para abonar lo de las herramientas y acerqué la camioneta a una de las puertas luego de acomodar lo recién comprado, luego volví a entrar… Las encontré revisando el sector de ropa de dama, en dos de los carritos grandes había ropa de chicos, calzados para chicos y grandes, ropa interior, vestidos, remeras, short, jeans, un set de maquillaje, champús, jabones, eso por lo que pude ver a simple vista… Al acercarme Berta me preguntó:…
“Guille, ¿no estaremos abusando de tu generosidad?”…
“Para nada preciosa, -noté que lo de “preciosa” no lo esperaba pero no le disgustó para nada y se
denunció con la sonrisa- compren lo que quieran, lo único que me preocupa es el horario, van a tener que irse muy de noche”…
“Si, casualmente eso es lo que hablábamos con Rocío y pensábamos en quedarnos en alguna hostería e
irnos con vos mañana temprano… Yo lo soluciono rápido, le hablo por teléfono a Amanda, le aviso dónde estamos y le digo que le alcance a la mujer de Alfredo unos antibióticos que tengo en mi botiquín, luego los repongo”…
“Siendo así, ya les tengo solucionado el problema del hospedaje y la cena, yo tengo una habitación de
más en la “casita” que alquilé”…
Lo consultó con la hija y le pareció una buena idea, tampoco iban a poder decirme que no pues a la mínima duda saldría el “tengo ganas” a relucir… Les dije que siguieran comprando tranquilas, que yo me iba a tomar un café y tenía que hacer unos llamados telefónicos… Lo llamé a Víctor para enterarme de novedades, fueron las mejores, ya estaban instalados y trabajando, Nora tenía firmada la tenencia del hijo con la negativa del padre y los abuelos para posibles y futuros reclamos y Norma andaba hecha “una seda” colaborando en todo… Le dije que le hiciera llegar mis felicitaciones y que me iba a instalar dos o tres días en la casa de un isleño que había conocido y que me había asegurado conocer unas buenas “correderas”… Me deseó suerte con la pesca y mandó un abrazo…
Después de cortar la comunicación con Víctor, aspiré hondo y llamé a la Estancia, apenas si sonó una vez y atendió una eufórica Ana María…
“Hola “patroncito”, estábamos esperando tu llamada”…
“Hola Ana, ¿qué pasó?, ¿está todo bien?”…
“Sí, está todo bien, es que tengo a una “cargosa” al lado que cada vez que suena mi teléfono viene
corriendo para ver quién es, ¿vos cómo estás Guille?”…
“Bien mi cielo, preparándome para irme un par de días de pesca a una isla… La escuchaba murmurar
algo al lado del teléfono… “Dame con mi mujer antes de que te pegue”…
“Ya te doy, parece que está apurada por hablar con vos”… “Tomá, tomá”, se escuchó del otro lado del
parlante…
“Hola amor, ¿estás bien?, ¿dónde estás?, ¿cuándo volvés?, te necesito a mi lado, te extraño”…
Le corté la comunicación y esperé un ratito para volver a llamar, volvió a atender Ana María…
“No le digas nada, acabo de retarla y está llorando a lágrima viva”… Le pasó el teléfono a Carolina…
“¿Estás mal calmada?, ¿podemos hablar tranquilos?... Si tengo que cortar nuevamente no vuelvo a
llamar…
“No amor, estoy bien, tengo mucho miedo de perderte, te necesito conmigo”…
“De ese modo y con esas ansiedades de inmadura no estás logrando mucho… Yo también te extraño y
te necesito pero con esas actitudes no me estás mostrando los cambios que yo necesito ver… ¿Cómo están las cosas en la Clínica?...
“Bien, las cosas están bien, ha venido un montón de gente a hacerse ver, las chicas están atendiendo sin
problemas y yo estoy yendo casi todos los días, si seguimos a este ritmo vamos a tener que tomar a otra Doctora y a otra enfermera”… Se notaba que se iba controlando para no decirme todo atropelladamente…
“Está bien, eso decidilo vos… Yo estoy en Corrientes, en casa de un amigo que no veía desde hace
mucho tiempo y mañana temprano me voy un par de días a pescar a una isla, cualquier cosa me llaman porque hay buena señal, si puedo te llamo y voy viendo cómo estás reaccionando y, sinceramente espero que no sea como lo de hoy… Te amo, las amo y les mando un beso enorme”…
No esperé que me contestara, no tenía ganas de escuchar explicaciones, además internamente tenía claro que, si no fuera por los sentimientos que habían resurgido plenos con ella y para ella, no estaría haciéndome problemas por Carolina… Por otro lado, había llegado a la conclusión que el “problemático” era yo pues me molestaba por nimiedades que no sabía dejar pasar, tendría que aprender a “manejar” este modo de ser que antes no tenía tan arraigado, es más, tampoco creía que fuera por el dinero que ahora tenía, pensaba que “El Pacto”, de alguna u otra manera me afectaba… Pensaba en eso y me disponía a pedir otro café cuando se acercó Rocío a decirme que ya habían terminado de comprar y la madre estaba en la Caja esperándome…
Nos fuimos los dos para el lado de las Cajas y era tal la alegría de la joven que se aferró a mi brazo para caminar a la par preguntándome “de que planeta me había escapado”, la teta dura apoyada en mi brazo me tentó a contestarle que era muy “terrenal” y ya lo averiguaría pero, me contuve… Los carritos cargados de mercaderías eran cuatro y la cara de incertidumbre de Berta cuando me acercaba a ella me provocó una risa que no pude contener…
“¿Querés que saquemos algunas cosas?, ¿te parece que son muchas?”…
“Para nada belleza, seguramente habrán olvidado otras tantas, me río porque parece que miraras a
Papá Noel”…
“Jajaja, si Papá Noel fuera como vos, más de una no lo dejaría salir de la casa”… -dijo Rocío, lanzándose
a reír sin tapujos, como “soltando” nervios-… Nos organizamos para que uno de los chicos que hacían de cadetes del Súper nos ayudara a trasladar todo a la camioneta y acomodar los trastos… Faltaba poco para las ocho de la tarde-noche y les dije de prepararnos para ir luego a cenar, para ello, iríamos a mi “casita”…
La cabaña las dejó fascinadas, conocían el lugar por comentarios pero nunca pensaron que podrían estar adentro de una de esas cabañas… Les pedí que se movieran como si fuera de ellas y que como seguramente querrían bañarse y cambiarse les dejaba los dos baños a disposición, me contestaron que usarían uno sólo y se ayudarían mutuamente en sus “arreglos”… No pude decir nada ante eso, ellas sabrían, lo que sí es cierto es que se llevaron al baño toda una serie de paquetes, evidentemente con cosas que necesitarían para cambiarse o maquillarse o vaya uno a saber para qué… Yo me serví mí whiskicito, hablé al restaurant reservando una mesa para tres para aproximadamente las 22.30, me tomé el trago y me despatarré en el sofá… Al rato me quedé dormido por más de una hora y me despertó una mano sobre mi hombro y una cascada de cabello rubio que caía casi sobre mi cara… La sonrisa de Berta me sorprendió y más me sorprendió cuando las vi a las dos paradas junto al sofá, parecían dos valkirias que brillaban…
La Berta y Rocío que había conocido en el muelle quedaron en el baño, éstas eran dos beldades rubias que apabullaban…
“Hola princesas o ángeles, pregúntenle a Berta y a Rocío si les falta mucho para salir del baño, ya me
voy a cambiar yo”…
“Dale loco, no nos adules que nos vamos a creer que te gustamos”… -dijo Berta, esperando una
respuesta afirmativa-…
“Las desalmadas son ustedes, pensé que estaba muerto y que dos ángeles trataban de despertarme”…
Los jeans elastizados que dejaban adivinar sus formas, las remeras ajustadas que apenas contenían las hermosas tetas similares en cantidad y calidad, las sandalias de tacos medianos y las cascadas rubias que enmarcaban rostros sutilmente maquillados y de ojos celestes que atrapaban más las miradas dulces de agradecimiento y de deseos de las dos me hicieron pensar en dejar de lado la cena pero, un par de horas más o menos no incidiría… “Denme un par de minutos que me cambio y nos vamos a cenar”…
Al entrar al restaurant acaparamos todas las miradas, para ellas de admiración, para mí, ya me las imaginaba pero no me hacía problemas por esas miradas de condescendencia o de envidia, incluso, de lástima, yo sabía quién tenía “la sartén por el mango… y el “mango” también”… Luego de que se acomodaron y miraron todo con cierto asombro, llegó el momento de ordenar la cena y hay una cosa que parece bastante cierta, cuando uno está saturado de sensaciones particularmente agradables, se hace difícil pensar en comer o que comer, a ella les pasó y me traspasaron la decisión, yo la hice más fácil, llamé al maître y le pedí por favor que nos sorprendiera con una buena elección pero que no fueran productos de río… Las chicas me sonrieron y aceptaron lo expresado… Cenamos muy bien, bebimos moderadamente y la cena sirvió para contarnos algunas intimidades… Supieron de mi “ganancia repentina”, de mí “escapada”, de mi mujer, de la Estancia, de la Clínica…
Rocío contó que había tenido un novio hasta hacía un par de meses pero había roto con él porque no le ofrecía nada más que un futuro de “muelle y lanchas de pesca” y ella, aunque tenía un Secundario completo pretendía un poco más, quería otras posibilidades y otros estudios, para lo cual se iría al término del verano a la capital de la Provincia a seguir una carrera universitaria… Berta, que siempre había tenido un buen pasar, opinaba al igual que las dos hijas que ese no era lugar para crecer y Amanda también quería seguir una carrera, para ello estaba tratando de mejorar la casa para poder venderla a buen precio y sumando la venta de la concesión de los dos puestos de venta turística, pretendían comprar una casa en la capital y poner un negocio más chico para mantenerse… Me pareció buena idea y se los hice saber…
Las conversaciones ya no daban para más y había que “rumbear” para el lado de la cabaña… Los ojos interrogantes de ambas mujeres llamaban mi atención pero los pezones erectos de las cuatro tetas me hacían pensar que esperaban que me decidiera a pasar la noche con alguna… Berta me allanó todos los caminos…
“Guille, aparte de todo lo que tenés y de lo que hiciste, ¿qué más tendrías ganas de hacer ahora?”... Se
quedaron las dos prestando atención a mi respuesta…
“Para serles sincero, “tengo ganas” de acostarme y hacerle el amor a las dos juntas y pasar una noche
fantástica sin compromisos posteriores”… La primera que pegó un salto levantándose de la silla fue Berta, de inmediato la siguió Rocío…
“¿Qué estamos esperando?, yo me estoy derritiendo, tengo ganas de sentirte y de gozarte… Hace como
siete años que no sé de hombre alguno y me has despertado todas las ganas juntas… Hacé lo que quieras conmigo Guille, ya estoy toda mojada”… Rocío no se quedó atrás y me pedía por favor que nos apuráramos, que ya no se aguantaba…
“Me van a tener que enseñar un montón de cosas pero estoy dispuesta a aprender lo que sea… Pagá,
Guille pagá, de verdad no me aguanto las ganas”… Yo me sonreí y firmé la adicción, nos fuimos caminando hasta la camioneta con las dos agarradas de mis brazos y refregando las tetas duras contra ellos… Rocío subió atrás y mientras ponía en marcha el vehículo acariciaba mi pecho con sus dos manos y gimiendo, besaba mi cuello… Berta se inclinó hacia mi entrepierna y acarició a “mi amigo” endurecido por sobre el pantalón exclamando que aparte de gozar, estaba segura que hoy iba a sufrir un poco…
Cuando entramos a la cabaña, no se detuvieron en el comedor, directamente fueron hacia la escalera a las habitaciones superiores, yo las seguí observando que, si bien un poco más grande el de la madre, la estructura de los culos eran similares y por lo que se podía ver, habían aprovechado a comprar ropa interior muy diminuta porque no se les notaba puestas… Entraron en la habitación y cuando lo hice, se me abalanzaron ambas poniéndome los brazos alrededor del cuello, yo las tomé a ambas de las cinturas… El beso de Berta fue feroz, como queriendo comerme la boca y sacando a flote ganas adormecidas, su lengua me recorrió toda la boca y la hija tuvo que tirarle del cabello para sacarse las ganas de besarme ella también… Berta no se quedó quieta y se arrodilló, desabrochó mi cinturón bajando el cierre para, seguidamente, bajar mis pantalones y mi ropa interior, haciéndose “dueña” de “mi amigo” que agradeció la liberación cabeceando… Lo tocó, lo besó, lamió todo el glande y, de apurada, se atoró tratando de introducirlo de una hasta su garganta pero no desistió en su intento, volvió a insistir y pronto aplastó su nariz en mi pelvis dándome un placer que no esperaba tan rápido…
Rocío continuaba con sus besos y tiró de mi remera para sacármela por la cabeza, a los saltos llegué hasta la cama y cuando caí en ella, tirando cada una de un camal, me liberaron del pantalón, quedé boca arriba con “mi amigo” apuntando al techo… Mientras la jovencita se sacaba la remera y exhibía un hermoso sostén que apenas podía contener sus tetas, miró sorprendida a mi pene y luego la miró a la madre, ésta la empujó suavemente hacia la cama…
“Despacio y tranquila hija, vas a ver que no es tan difícil”… Le decía a la vez que le soltó con agilidad el
cierre del sostén liberando esas tetas prodigiosas de areolas grandes y pezones oscuros y grandes completamente erectos… Se dejó caer sobre mí para acercarme las tetas a mi boca y me dediqué a besar, lamer y absorberlos con fuerza, los gemidos no se hicieron esperar, tampoco los movimientos sobre mi cuerpo como si estuviera reptando, unos instantes después comenzó a bajar sin olvidarse de besar toda la piel que encontraba a su paso, al llegar a la entrepierna tomó mi pene con las manos y comenzó con besos, lamidas y absorciones al glande… No podía lograr que el tronco pasara la mitad de su boca y sus entradas y salidas tenían ese límite, no me satisfacía su “paja bucal” y como noté que la madre estaba sacando sus pantalones desnudándola por completo, le pedí que la tocara para incentivarla un poco más…
Berta no lo dudo, más “de armas tomar” sepultó su cara en la vagina de la hija y la hizo saltar como si hubiera tocado un cable pelado, yo aproveché para poner las manos en su cabeza y de un golpe de cadera llegué al fondo de su garganta… Casi vomita por la arcada pero no la saqué del todo y seguí entrando y saliendo hasta la mitad, cuando gemía y se contraía por la lengua de la madre, empujaba hasta su garganta, dos o tres veces así y ya lo hizo sola, hasta que me di cuenta que un orgasmo enorme la asaltaba y, más vale prevenir, salí de su boca dejándola gritar como desaforada y convulsionar a gusto hasta quedarse quieta y tranquila… La madre asomó su cara de entre sus nalgas y la tenía empapada en flujos con una enorme sonrisa de satisfacción, yo salí de mi posición y Rocío aún quedó tirada boca abajo, besé la cara y la boca de Berta dándome cuenta que ya no tenía ropa alguna que la cubriera y amasé sus tetas, un poco más flojas que las de la hija pero igual de suculentas y receptivas, el gemido cuando absorbí su pezón fue más que elocuente pero no me entretuve mucho allí…
“Subí a la cama mi cielo, tengo ganas de comerte hasta que me pidas que pare”…
Subió a la cama y sola se puso en cuatro abriendo las piernas, quedó su vagina y su culo totalmente depilado, al igual que el de su hija y, eso me sorprendió, a mi disposición y luego de lamer el interior de sus muslos me dediqué a “jugar” con mi boca por debajo y entremedio de sus nalgas… Apenas apliqué mi boca en su vagina se dejó ir en un orgasmo que me mojó parte de la boca y la barbilla, parecía que lo estaba aguantando esperando lo que sucedió… Yo no me quedé quieto, seguí insistiendo en el lugar y cuando metí el pulgar en su ano el grito de placer fue enorme e hizo reaccionar a Rocío que metió la cabeza por el costado, debajo de los brazos de la madre para ocuparse de lamer y chupar sus tetas… El cuadro estaba completo y sacando mi boca la cambié por mi glande que coloqué en el agujerito de su vagina para empezar a penetrarla despacio… Lubricada y todo la sintió y la sintió bastante porque su estrechez era elocuente, yo sentía como los músculos se dilataban al paso del tronco y no aflojé la introducción hasta que choqué mi pelvis con sus nalgas… El “SÍÍÍÍÍÍÍ” que dejó escuchar gritando a viva voz, me sonó a triunfo y a satisfacción compartida…
Primero entré y salí despacio, luego fui incrementando el ritmo hasta que el sonido del choque de mi pelvis con sus nalgas se hizo sentir en toda la habitación por sobre el sonido de sus gemidos y grititos de placer… Gritaba pidiendo más profundidad, más fuerza y a la vez parecía orar dando gracias por todo el placer y las sensaciones, sus orgasmos se sucedían y después que otro orgasmo la asaltara y la venciera ya no pudo aguantar la posición y se desplomó de bruces sobre la cama, iba a seguir hasta terminar pero preferí intentar con la hija y le dije que adoptara la misma posición…
“Yo me pongo como quieras Guille pero entrá despacio, nunca tuve nada tan grande adentro, tengo
muchas ganas aunque también tengo miedo”…
“Relajate y dejame a mí, no te prometo que no la vas a sentir pero te aseguro que la vas a gozar”…
Me pareció menos estrecha que la madre pero igual la sintió… Los gemidos de dolor no alcanzaron a equipararse a los de placer y me detuve a mitad de camino para entrar y salir lentamente, en principio los movimientos sólo los hacía yo pero, apenas unos instantes después, comenzó a colaborar moviendo sus caderas y sus nalgas buscando que la penetración se hiciera más profunda…
“Siento que me estás partiendo Guille igual seguí, el dolor está pasando y comienzo a necesitar sentirte
más adentro… Empujá un poco más, un poco más fuerte”… Esas palabras fueron el “disparador” y empujé hasta estar completamente adentro de ella… El glande tocó la matriz y desde allí mis movimientos se hicieron más seguidos y penetrantes… Los de ella se convirtieron en desaforados, casi convulsivos acompañados de gritos y gemidos que no dejaban dudas de los orgasmos que la asaltaban…
Berta, ya recuperada y haciendo gala de una agilidad inusual, se sentó delante de la cara de la hija y acercó su entrepierna a su boca mientras con una mano en la nuca le indicaba lo que pretendía… Rocío lo entendió a la perfección y aplastó su cara y boca en la vagina de la madre arrancándole gemidos de placer… Mis movimientos no impidieron que jugara con mis pulgares introduciéndolos y tratando de dilatar su ano que parecía palpitar… Alguien ya había andado por allí y quise intentar, salivé el lugar y la punteé con el glande, no hizo ningún amago para retirarse y seguí entrando… Movía sus nalgas con satisfacción y acomodándose, el tema fue cuando el glande seguido de todo el tronco penetró el esfínter y no se detuvo hasta llegar a lo más profundo… Berta se desesperó ante el grito de su hija y lo único que atinó a hacer fue a aplastar su cara aún más en su entrepierna y gritar ella su propio orgasmo…
Los segundos que permanecí quieto instalado en el fondo del culo de Rocío sirvieron para que el túnel se amoldara al grueso de la pija y cuando ella hizo fuerza, empujando como para que penetrara más, comencé a entrar y salir rítmicamente… La joven quedó con la cara entre las rodillas de la madre que se había dejado caer un poco más allá con los brazos en cruz y los ojos cerrados, respirando todavía agitadamente, ésta, Rocío, se aferró a las rodillas de la madre con sus brazos y colaboró con los movimientos de entrada y salida acoplándose rápidamente al ritmo moviendo rápido sus nalgas… Esta vez el orgasmo fue uno sólo pero apretó el miembro con el músculo anal y pareció que le había dado electricidad, pedía “más y más” y no la hice desear, seguí unos segundos más hasta que, en lo más profundo deposité toda la leche que venía conteniendo… Apenas pudo dar otro apretón al sentir el calor del líquido y quedó como desmayada, yo salí despacio y noté que no podía cerrar el agujero de su culo, estaba seguro que no se esperó nunca ese goce…
La madre la ayudó a trasladarse hasta el baño y la bañera grande nos albergó a los tres y mientras el agua de la ducha pegaba en la espalda, Rocío era acariciada por su madre quien la enjabonaba con cariño, el beso que se dieron agradeciéndose mutuamente por lo experimentado volvió a “despertar” a mi adormilado “amigo”, aún sin estar al 100% me apoyé en la espalda de Berta haciéndole sentir su incipiente dureza entre las nalgas…
“No te imaginás como te siento Guille pero no sé si podría aguantar a tu pene penetrando mi culito”…
“No sabés lo que es mamá, yo había tenido sexo anal con mi novio y me gustaba pero… esto fue, no sé
explicártelo, me había prometido no gritar aunque me doliera, no pude mamá, fue más fuerte que yo, si no hubieras estado ayudándome habría llorado primero por el dolor después por el placer, nunca sentí nada igual”…
“De todos modos, aunque me gusta, no voy a intentarlo ahora, me estaría forzando y ustedes merecen
más que eso… Igual tengo una pregunta para hacerles, ¿ya había practicado el sexo entre ustedes?”...
“No Guille, jamás, aunque hemos sido las tres muy abiertas para hablarnos y entendernos, nunca se nos
había pasado por la cabeza, creo que lo mejor es que fue espontáneo y, no me quiero equivocar pero nos agrado a las dos”… Eso lo decía Berta y Rocío asentía con la cabeza-… “Me parece que las noches en la isla no volverán a ser tan solitarias ni frías”… Los tres reímos con la salida de Berta y luego de secarnos nos fuimos a dormir a la otra habitación…
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CAPÍTULO 35.
EN LA ISLA
Temprano en la mañana no desayunamos y salimos rápido porque si nos poníamos “mimosos” no salíamos hasta el mediodía de la cabaña… Eran las 06.00 de la mañana cuando estábamos cargando los cuatro bidones de nafta en la Estación de Servicio del pueblo y comprábamos siete u ocho paquetes de emparedados de miga con un pack de leche chocolatada para desayunar… Berta aprovechó para llamar a su hija Amanda y le dijo que se acercara al muelle con la otra lancha porque tenían varias cosas para cargar… Al llegar al muelle, ya nos estaba esperando, vestía una remera ajustada que la hacía ver como hija de Berta y hermana de Rocío, sus tetas eran calcadas y un short de jeans recortado dejaba apreciar sus piernas esbeltas y un culo para quedarse mirándolo… Era de cabello castaño claro pero las facciones eran muy parecidas, al igual que la forma de darse cuando Berta me la presentó, su risa sonó franca y abierta cuando la madre le dijo que yo era Guillermo, un Papá Noel moderno…
“¡Se compraron medio pueblo!, Guillermo, me imagino que se habrán acordado de mí, ¿no?”…
“Jajaja, es que me salió carísimo el sombrero de paja y respecto a si se acordaron de vos, preguntale a
tu madre y a tu hermana, a mí no me dejaron opinar”… Allí saltó Rocío para meter su bocadillo…
“Quedate tranquila Ami, tuvimos un momento de lucidez y pensamos en vos, no mucho pero algo
pensamos, creo que un lápiz de labios te compramos, jajajaja”…
“Ustedes son capaces, bueno, algo es algo”…
Me llamó la atención porque me pareció que no captó la broma y sin embargo se daba por satisfecha por lo que recibiría… Rocío siguió hablando…
“Ahora fuera de bromas Amanda, hay varias cosas para vos y para todas aunque compramos mucho
más para Alfredo y su familia, por un tiempo largo se van a olvidar de ropas y zapatillas”…
“Me parece genial, lo necesitan y mucho y ¿por qué vino todo esto?”…
“La culpa es mía Amanda, tengo un montón de dinero y no sabía dónde gastarlo, que luego te cuente tu
mamá, yo sólo quiero pescar algo más o menos grande”… La hija menor de Berta se quedo pensando y seguramente sin entender nada…
“Vamos a hacer algo, de vuelta a casa te vas con mamá y le pedís que te explique todo, yo me voy con
Guillermo… Cuando todo estuvo cargado y nos apartamos del muelle la vi a Amanda que se sentaba junto a su madre para comenzar el interrogatorio…
El enorme y ancho río Paraná estaba prácticamente “planchado”, eran las 07.45 de la mañana y ya el sol comenzaba a calentar, yo me estiré en el asiento de la lancha, me puse el sombrero de paja y recordé que no había llevado ni un solo pantalón corto, en la mochila había puesto una muda de ropa interior, otro jeans, zapatillas, tres o cuatro envases en aerosol de repelente de insectos y bronceador, tendría que ver cómo me arreglaba… El viaje duraría unos veinte minutos y el ruido del motor de la lancha me produjo una modorra que me hacía entrecerrar los ojos… Rocío se encargó de hacerme salir de esa modorra pues se estaba sacando toda la ropa que traía hasta quedar totalmente desnuda…
“Guille, agarrá el timón y mantenelo derecho, yo me voy a poner la malla que compré, veremos si te
gusta”… -me dijo, agachándose para buscar entre las bolsas y dejando sus nalgas a la vista de mis asombrados ojos-…
No pude menos que reírme en voz alta y ella se dio la vuelta para mirarme con toda la picardía y el deseo en la mirada… Me imaginaba su entrepierna empapada porque sus pezones dejaban ver una dureza muy evidente…
“Más mala no podés ser, te aprovechás de un pobre “viejito” y le mostrás el culo sin avisarle nada,
ahora tengo ganas de volverlo a romper y me tengo que aguantar hasta llegar a tu casa”…
“¿Quién te dijo que te tenés que aguantar?, yo estoy tan caliente que me voy a sentar arriba de tu
“amigo”, como vos le decís, y lo voy a “guardar” para que no le dé el sol… Nunca hice algo así pero me desespero por sentirlo adentro Guille, sé bueno, ¿me lo ponés un ratito?... Vos no te muevas dejame todo a mi”… La miraba moverse en el espacio reducido y parecía buscar algo en una de las bolsas…
“¿Qué estás buscando?...
“Una crema para el sol pero creo que quedó en la otra lancha”…
“Alcanzame mi mochila”… -le dije mientras desabrochaba mi pantalón y trataba de bajarlo junto con el
bóxer-… Cuando me alcanzó la mochila saqué el tubo del bronceador y le pregunté si eso le servía… Se le iluminaron los ojos, agarró el tubo con una de sus manos y se arrodilló en la lancha para comenzar a chuparme la pija como si fuera su última voluntad, ya no hubo arcadas y sus entradas y salidas se hicieron rítmicas mientras yo le pellizcaba los pezones que parecían piedras…
Al decirle que así me iba a hacer terminar, abrió el tubo de la crema bronceadora y me embadurnó todo el miembro, luego se llevó la mano hasta sus nalgas y dejó el resto de crema que tenía en ella, después se giró y arrimó el culo a mi miembro, lo tomó firme con sus manos y apoyó el glande en su agujerito, desde allí se dejó caer despacio penetrándose con facilidad… Cuando sus nalgas tocaron la piel de mi pelvis contrajo todo el cuerpo y el gemido de satisfacción sonó fuerte en el medio del río…
“Agarrame las tetas, hace lo que quieras con ella, yo estoy ocupada rompiéndome el culo con la mejor
pija de mi vida”… Mis manos se fueron solas a esas dos hermosas ubres y al apretar sus pezones ella comenzó a moverse desaforadamente subiendo, bajando y gritando su placer al viento… No sentía la estrechez del conducto por la crema pero al sacarlo me lo exprimía con su músculo anal provocándome una hermosa sensación… Al disminuir sus entradas y salidas después de no sé cuantas contracciones y gritos, me aferré a sus caderas y entrando lo más profundo que pude llené sus tripas de leche… Al sentir el líquido caliente tuvo una contracción más fuerte y se quedó quieta y encorvada con los pelos hacia adelante que seguramente tapaban su cara…
El golpe en el costado de la lancha me volvió a la realidad, las caras entre sorprendidas y sonrientes de Berta y Amanda me hicieron recordar que no estábamos solos, no pude menos que sonreírles… Rocío fue saliendo despacio y se tiró a lo largo sobre todas las bolsas de las compras, diciendo:…
“No me pregunten nada, jamás voy a poder explicar esta felicidad”… Todos nos reímos pero la mirada
golosa de Amanda a mi miembro semi rígido no me pasó desapercibida…
“Lo menos que puedo hacer es pasarme a esa lancha y ayudarla a mi hermana para limpiarlo a
Guillermo”… -dijo Amanda amagando a saltar a nuestra lancha, Berta riendo más fuerte aceleró la lancha de ellas y se fue andando más rápido… Rocío volteó la vista, me miró y me dijo:…
“Me parece que vas a tener que atenderla a mi hermana también, el tema es que quiere seguir siendo
virgen pero del culo no te vas a poder quejar, se lo ha “ablandado” bastante “a mano”, ¿te animarías?”…
“No tengo inconvenientes mientras tu madre no ponga “peros”, además hay otra cosa más, no se
equivoquen conmigo, no tengo mentalidad de “consolador de carne”, mi lema es “cuando quiero, como quiero y con quien quiero”, no me gustaría tener que ponérselos claro, no quiero malos entendidos, si están de acuerdo será genial sino, está todo bien pero cada uno en su lugar, sería bueno que se los aclares a tu madre y a tu hermana”…
“Más claro imposible Guille, estoy seguro que estaremos a tu disposición sin joderte para nada”… Su
voz y sus gestos se me antojaron muy sinceros y después de darnos un rico beso, se puso el traje de baño, mini traje de baño y me avisó que ya estábamos llegando a la casa…
El lugar era hermoso, el muelle estaba bastante firme aunque parecía chico para los casi ochenta metros de costa apuntaladas con casuarinas elevadas y frondosas que tenía el terreno… Había que caminar luego unos setenta metros hasta la casa, todo esto por una pasarela elevada que dejaba ver todo el parque bien cuidado que rodeaba la edificación… La casa estaba erigida sobre pilotes de material de dos metros de altura, tenía una galería cubierta llena de macetas con flores, dos ventanas grandes que miraban al río y una puerta de entrada todo con sus correspondientes mosquiteros, una cocina amplia con un living comedor con sillones y un baño chico a uno de los costados y luego un pasillo que llevaba a otro baño de mayor tamaño y a tres habitaciones grandes, una de las cuales tenía un baño con vestidor, seguramente la que ocupaba Berta…
Había luz eléctrica y desde la ventana de uno de los cuartos se podía apreciar una especie de galpón, también asentado en pilotes altos de material donde se guardaban herramientas y un generador eléctrico, a un costado de este galpón corría un canal de aproximadamente 2 metros de ancho donde se guardaban las lanchas bajo techo… El lugar era un paraíso bien pintado todo, ordenado y arreglado, me puse a pensar que era lo que quería arreglar Berta para venderla mejor… Después que bajamos todos los bártulos que traíamos, las chicas acomodaron todo en una de las habitaciones y comenzaron a separar lo que correspondía para ellas y para los hijos y la familia del tal Alfredo… Berta me hizo pasar al living y me ofreció una copa, le acepté un whisky con hielo y me acompañó con lo mismo poniéndose a conversar conmigo…
No sabía cómo comenzar a decir lo que sentía y yo sólo la miraba sin decir nada lo que la cohibía todavía más, hasta que se decidió…
“Guillermo, posiblemente yo no sepa expresarme muy bien, lo que quería decirte es que has resultado
una aparición cercana a un milagro y ni mis hijas ni yo podremos agradecer nunca todo lo que hasta ahora has hecho por nosotras y sin conocernos de nada”… Hasta aquí la dejé llegar…
“Dejame decirte algo antes de que sigas, las gracias ya me las has dado una vez y para mi es suficiente,
me gustaría que no vuelvas a repetirlo… Me gusta darme pero soy un tipo muy jodido, si hubiera notado que alguna de ustedes era mala persona o interesada, ni siquiera hubiese querido comprar el sombrero, mucho menos lo que se me ocurrió después, a la que deberías agradecer es a vos misma por ser como sos y por la educación que le has dado a tus hijas… Si las personas me son leales podrán contar conmigo, si no lo son las ignoro”…
“Si pero…”…
“Cambiemos de tema, el lugar que tenés es un paraíso, te felicito por la forma en que lo mantenés
pero… ¿Me podrás decir que le querés agregar o cambiar?”...
“Tengo que hacer el muelle un poco más grande y apuntalar toda la costa con toda una empaliza de
material, son listones de concreto encastrados unos con otros que se clavan profundo pegados a la costa para evitar que el oleaje se vaya comiendo la tierra y eso no es barato, es rápido para hacerlo porque vienen con máquinas que lo hacen pero no te dan facilidades de pago”…
“¿Cuánto te sale hacer ese trabajo?”…
Me miró y no me quiso contestar, las llamó a las chicas preguntándoles si ya habían separado todo lo que era para la familia de Alfredo, las hijas le contestaron que ya estaba todo listo y separado, entonces las mandó a buscar a Alfredo y la familia para entregárselos allí mismo, además les dijo que les avisaran que se vinieran todos a almorzar, que había un cliente para que Alfredo lo llevara a pescar… Se cambiaron y se fueron, tardarían un rato y no bien salieron me dirigí a Berta…
“Berta, ahora que nos quedamos solos te diría que “tengo ganas” de romperte el culito y no me quiero
quedar con las ganas y también me tenés que contestar todo lo que te pregunte, ¿se entiende?”…
“Sí Guillermo, se entiende y tengo tantas ganas de que me lo rompas que juro que no voy a gritar,
¿querés acá o en mi habitación?, estoy recaliente pero, ¿podemos usar alguna crema?, me dijo Rocío que es mejor”…
Me decía todo esto y se bajaba el pantalón junto con la ropa interior quedando desnuda de su cintura hacia abajo…
“Trae la crema y preparate a gozar apoyándote en el respaldo del sofá”… Trajo rápido una crema
humectante que sacó del baño y me la dio poniéndose luego apoyada con los brazos en el sofá dejando el culo en pompa… No me pude aguantar y me metí dos dedos en la vagina empapada, el gemido y el “ponela, ponela” junto con el movimiento de sus nalgas no se hicieron esperar… Tomé el pote de crema y puse bastante en mis dedos trasladándolos al agujerito de su culo cerrado y temeroso, allí comencé con un dedo para que se aflojara y perdiera el temor, al poco rato sus gemidos eran bastante audibles y ya tres dedos repartían crema por el interior de su culo… Bajé apurado mis pantalones y puse crema en mi miembro que parecía relamerse por el soberano culo que se “comería”…
“Pincelé” la zona en dos o tres pasadas notando como se contraía cuando sentía que el glande pasaba por el orificio, en ese momento, de entrada, cuando lo apoyé nuevamente y volvió a contraerse, le apliqué una buena palmada en una de sus nalgas, el “Sííííííí” que gritó con ganas no le dejó notar que el glande ya había penetrado en su totalidad, todo lo demás, con la crema, fue más fácil y el tronco entero se deslizó de una y sin parar hasta que mis testículos chocaron con su vagina… Se quedó quieta por la impresión y porque seguramente lo sintió al penetrar pero cumplió, no gritó y yo no me detuve en mis movimientos de entradas y salidas, al rato de esto, entre grititos y gemidos, comenzó a moverse con más ganas y me acoplé a sus movidas de caderas y de culo… En un momento dado Berta se “enloqueció” o eso pareció, su culo y caderas se volvieron como “independientes” para moverse y se “desbocó” gritando lo primero que le venía a la mente…
“¡Así Guille, así!, rompeme bien el culo, hacelo mierda, reventalo, es tuyo, es tuyo, sos mi macho,
meteme la pija más adentro, rájalo, sángralo, soy tu hembra, haceme tu puta, no me puedo resistir a lo que mi macho quiera, rompelo, rompelo, dame más fuerte, así, así”… Me llevó con ella al descontrol y entre y salí como desaforado mientras gritaba sus orgasmos a viva voz, cuando no aguanté más y acabé en el fondo de su culo, tuvo un orgasmo violentísimo y quedó tirada con medio cuerpo sobre el respaldo y la otra parte con el culo todavía ensartado, sus convulsiones no paraban y salí despacio notando un color rosado en el miembro, algo se había rajado allí adentro…
Me costó levantarla porque estaba derrengada y con el peso “muerto”, como pude la llevé hasta el otro lado del sofá y la recosté, fui al baño de su habitación y traje un poco de alcohol fino, me mojé la mano y la puse debajo de su nariz, recién allí comenzó a reaccionar y luego de mirarme bien esbozó una sonrisa y muy tenuemente le escuché decir “gracias”… Luego la ayudé a levantarse y la llevé al baño, la dejé sentada en la bañera bajo la ducha y fui a recoger la ropa y a limpiar la mancha que había quedado en el sofá, cuando vi que todo estaba acomodado, me puse los pantalones y volví al baño, estaba bañándose normalmente y me miraba sonriendo…
“Cumpliste Guille, lo rompiste pero valió la pena, era el tabú de mi vida, sólo alguien como vos podía
lograrlo por completo, mi finado marido lo intentó muchas veces y nunca pudo pasar de la mitad, nunca pudo satisfacerme por allí y siempre pensé que era yo, que era mi culpa”…
“Lo importante es que ahora te sientas bien, ¿no tenés alguna pomada cicatrizante o
antiinflamatoria?...
“En el botiquín hay una en una cajita amarilla, alcanzámela y dámela que me la pongo yo, si vos me
tocás voy a querer que me cojas de nuevo, jajaja”… La dejé en el baño riéndose sola, me fui a lavar al otro baño y salí a la pasarela de madera a esperar a las chicas…
En ese momento la vi venir corriendo a Amanda, gritaba algo del muelle y no entendí hasta que estuvo relativamente cerca, quería que fuera hasta el muelle y le hiciera señas a la lancha almacenera, llegué justo para gritarle y agitando los brazos logré que detuviera su marcha para atracar en el muelle… Al terminar de atracar ya estaba Amanda a mi lado y también se acercaban Rocío, dos nenes y una nena de entre siete y diez años de piel bastante oscura y una hermosa mulata unos 30 años, de cabello corto y rizado, aún en zapatillas, su altura andaría cerca del metro setenta, el vestido simple y de una sola pieza, sólo un poco por arriba de sus rodillas, no alcanzaba a disimular sus pechos de copa cercana a los 90 y sus caderas bien formadas… Del cuello hacia abajo era muy similar a Rosalía e imaginaba que su culo también sería parecido, de los que tanto me gustaban y recuerdo que lo primero que pensé fue en que “ojalá no fuera de los que aprietan tanto como el de la morocha de la Estancia”…
Me terminé riendo solo, como los locos…
“¿Qué estarás pensando o que picardías estarás recordando?”… -preguntó Rocío-…
“Mejor no te lo digo, ¿qué querían comprar en la lancha almacenera?... ¿Les deja comer golosinas a los
chicos?, preguntale”…
“Si, de hecho lo que vamos a comprar es casi todo para ellos, fideos, yerba, azúcar, una garrafa de gas,
esas cosas”…
“Bueno, mandalas para adentro con Amanda, que traiga el envase de la garrafa y vos quedate
conmigo”…
“¡Ufff!, ya me imagino, pobre lanchero”… Los mandó a todos para adentro y regresó Berta con dos
envases de la garrafa de gas, nosotros ya le habíamos bajado media lancha, hasta medicamentos de venta libre y una barra de hielo seco junto a dos conservadoras portátiles compramos, sólo nos faltó lo que el lanchero no llevaba… Cuando Berta se acercó, Rocío le dijo riendo:…
“Está loco mamá, lo único que nos falta es el changuito del supermercado”… Berta no le contestó y me
tiró un beso…
Cuando entramos nuevamente a la casa me presentaron a la vecina, se llamaba Camila, era uruguaya, al igual que el marido y dentro de la simpleza de sus modos y su presencia tenía una mirada muy vivaz que sus enormes ojos negros dejaban percibir… Se acercó a mí y me tomó las manos para agradecerme todo lo que estaba haciendo por los hijos y por ella, haciéndome saber que no sabría como “pagarme” todo ello…
“Camila, me alegro mucho que todo lo que te trajeron Berta y Rocío para vos y tus hijos te haya servido
pero las gracias no deben ser para mí… Tu agradecimiento debería ser para estas vecinas de “fierro” que tenés, ellas son las que te tienen siempre presente a vos y a tu familia… Yo lo único que quiero es ir a pescar alguno de los grandes y ya veo que me han “engañado” un poquito porque ni visas aún de ir a pescar”…
“No señor, esperemos que venga mi marido y él lo llevará a lugares en que seguro pescará”…
“Guillermo, recordá que mi nombre el Guillermo y voy a confiar en lo que me decís pero, lo que veo es
que se me está yendo el día y no veo cañas por ningún lado”… Amanda que estaba repartiendo las cosas entre los chicos pues Berta y Rocío estaban en la cocina preparando el almuerzo y no participaban de la conversación, se levantó y me dijo:…
“Me dijo mamá que hoy te ibas a quedar con nosotras”… Luego, tomándome de la mano me llevó a un
armario que había en una de las habitaciones, se puso delante de mí y agachándose colocó las nalgas a la altura de mi entrepierna… “Si me hacés unos “mimitos” a mí te muestro lo que hay adentro de este armario”…
No le hice “ascos” a ese culito tentador y acaricié las nalgas firmes por sobre el short…
“No sólo te voy a hacer “mimitos” también “tengo ganas” de rompértelo y hacerte gozar”… La reacción
fue inmediata, se giró y me devoró la boca haciéndome sentir su estremecimiento y su repentina “calentura”…
“¡Ayyy, Guillermo!, ¿cómo podemos hacer para que me lo rompas ya?, desde que te vi en la lancha con
Rocío estoy deseando tu pija… ¡No aguanto las ganas!”… Giré su cuerpo y arrimé su espalda a mi pecho, cubrí sus tetas duras con mis manos, besé su cuello y le apoyé a “mi amigo” en la zanja de sus glúteos, lo que le provocó escalofríos y movimientos para sentirlo mejor…
“Ahora no podemos, la casa está gente de gente y de chicos, si me quedo veremos de hacer algo en la
noche, aguantá y mostrame lo que hay en ese armario”… Abrió el armario y me mostró toda una colección de cañas, reeles, anzuelos y aparejos de pesca… Me contaba que todo eso era del padre y mientras me contaba había metido la mano por su short y se acariciaba la entrepierna…
“Estoy “sacadísima”. No sé cómo voy a aguantar hasta la noche”… Me decía mientras se acariciaba los
pechos…
“Vas a tener que poder porque yo no estoy a disposición de todo lo que ustedes quieran”… Me miró y
bajó la mirada aceptando lo que le decía…
Los dos regresamos hacia el comedor y ya Rocío y Camila estaban preparando la mesa para sentarnos a almorzar, allí tuve oportunidad de mirar las nalgas de la uruguaya y, efectivamente, eran similares a las de Rosalía, algo que, indudablemente, me tentó… Me acerqué hasta la cocina donde Berta terminaba de hacer la comida, me puse a su costado y al acariciar una de sus nalgas la sentí estremecerse…
“Es toda una corriente eléctrica la que me recorre el cuerpo cuando me tocás Guille, ¡qué felicidad!”…
“Contame Berta, ¿cómo es eso de que me voy a quedar a pasar la noche aquí?”…
“Te lo iba a pedir hace un rato pero después tuve “algo” profundamente metido en mi culo y me
olvidé… Creo que todas necesitamos tu presencia junto a nosotras, no queremos joderte pero, aunque nos diste mucho, te necesitamos un ratito más y nos harías muy felices que te quedaras esta noche”…
“Tengo ganas de quedarme, no una sino tres noches pero tengo condiciones”…
“Las que quieras Guille, mis hijas y yo nos consideramos tuyas y aceptamos todo lo que pidas, no lo
dudes”…
“Primero, nos acostamos todos juntos, sin celos ni diferencias… Segundo, me tenés que decir cuánto
salen los arreglos y todo lo que concierna a ello y tercero, ¿cómo viene la historia con Camila?, me encanta ese culo y se me hace que está muy mal cogida”…
Se me quedó mirando como si no le hubiera gustado lo que le decía pero, de inmediato cambió su mirada y se le “encendió” toda la picardía…
¡Sos terrible Guille!, la pobre está recontra mal cogida, Alfredo es buenísimo pero, desde hace años, una
botella de vino lo pierde y se duerme toda la noche, para colmo la bocona de Rocío se “fue de boca” contándole las cogidas que nos pegaste en la cabaña y Camila está que arde por vos, para mejor, está muy agradecida y quiere “pagarte” como sea”…
“Yo no me cobro las atenciones con cogidas, luego me arreglo con ella… A todo esto, ¿cuándo voy a ir a
pescar?...
“Tipo 18.00 horas Guille, alcanza para hacer un par de “tiradas”, el temor que tenemos ahora es que
Alfredo se haya “chupado” recorriendo los espineles y venga “destruido”, si es así le pido a Camila y a Amanda que te lleven, ellas conocen bien el río y te van a llevar a los mejores lugares”…
“Te tomo la palabra”… Volví para el comedor almorzamos todos juntos entre preguntas de Camila y
Amanda sobre el campo y el lugar dónde vivía, les mostré fotos del lugar y aparte de las “cargadas” por el harén de bellezas que tenía en la Estancia y las alabanzas por la belleza de mi mujer y la enormidad de la casa, tuve que contar de Mar del Plata y Buenos Aires porque se “colaron” las fotos de los viajes que habíamos hecho con las chicas… Normalmente los habitantes de las islas, nacen, viven y mueren rodeados de una muy pequeña parte de su particular mundo y no conocen otra cosa, todo lo que los saque de ese entorno les asombra y sorprende…
Luego de almorzar unos ricos fideos con estofado armamos con Rocío, Camila y Amanda un par de cañas listas para lanzar desde la lancha, después nos fuimos hasta la orilla del río, a la sombra de las casuarinas grandes y probamos a sacar pescados chicos para encarnar en los anzuelos más grandes, los chicos nos acompañaban y todos se pusieron a la tarea, sacando incluso un par de anguilas en uno de los zanjones que suele hacer el río a los costados de las casas, de hecho, en uno de estos es dónde guardaban las lanchas de Berta, según ellos, las anguilas trozadas eran un manjar que los dorados no despreciaban… Habíamos llenado un par de baldes con carnada cuando se escuchó venir una lancha de motor chico, “es mi papá”, dijeron los chicos y, efectivamente, era Alfredo, de cabello castaño, largo y descuidado, tendría cerca de los 40 años pero parecía de más edad, el físico era bastante enclenque, delgado y le calculé una altura igual a la de la mujer, éste detuvo la vieja lancha de madera golpeando contra uno de los pilotes del muelle, venía totalmente borracho y la mujer, absolutamente avergonzada, con alguna dificultad trataba de ayudarlo a bajar de la lancha…
Me acerqué a darle una mano y Berta me dijo que no lo hiciera, se la veía enojada, más que enojada furiosa, lo mismo se notaba en Amanda y Rocío…
“Sos una vergüenza, traigo un cliente para que lo saques a pescar los grandes, le trajo un montón de
presentes a tus hijos y a tu mujer y me hacés quedar como el culo, a mí y a mis hijas”… El tipo me miró e intentó saludarme levantando la mano, la sonrisa fue una mueca y la mano quedó a mitad de camino… “No lo bajes de la lancha Camila, llevalo a tu casa y ponelo a “dormir la mona”, que venga a la noche a cenar, bañado y cambiado, vos lo dejás y te volvés que van a ir con mi lancha y con Amanda para que Guillermo haga unas “tiradas”… No lo quiero ni escuchar”…
“Perdóneme Guillermo” me dijo Camila y se subió de inmediato a la lancha, lo corrió al marido del asiento y tomó el timón de la lancha alejándose rápido… Eran casi las cuatro de la tarde y entre idas y vueltas Camila tardaría como una hora, me dieron ganas de “calmarle” la furia a Berta pero estaban los chicos…
“Bueno chicas, visto lo visto, ahora “tengo ganas” de recibir una buena mamada pero, como están los
chicos, vamos a tener que tomar mate, Berta, ¿podrán ser unos ricos mates?”… Las tres se pusieron como locas y la primera que habló fue Amanda…
“Yo voy primera, ustedes cuiden a los chicos”…
“No, que los cuide mamá y vamos las dos juntas”… -terció Rocío-…
“Claro y yo me la tengo que aguantar sin comerla ni beberla, ¿no?, no es justo”…
“No discutan entre ustedes, vamos a tomar mate y a la noche vemos”…
La verdad no tenía muchas ganas de “jugar” pero dije lo del “tengo ganas” para incrementar la “calentura” de las tres y me divertía mirándolas enfurruñadas, de alguna manera, solventaba con ellas el disgusto que me ocasionó el borracho Alfredo… Mientras tomábamos los mates, Rocío le dio un paquete de galletitas a cada uno de los chicos y los mandó a jugar afuera… Amanda cebaba y le pedí a Berta el presupuesto de las empalizadas y del arreglo del muelle, todo lo cual lo hacía la misma empresa, lo fue a buscar dándome antes un regio beso de lengua, la cara apesadumbrada de las dos chicas hizo que ellas también recibieran esa atención, sin permitirles ir más allá…
Regresó con un papel y vi los números que le habían pasado hacía escasamente una semana… Tomé mi teléfono y le pregunté a Berta…
“Sin darme vueltas Berta, ¿querés hacer la empalizada y el muelle?”… Me dijo que si y no esperé más,
llamé al número que figuraba en el presupuesto, me atendió un hombre y le pregunté por el Gerente o el dueño de la empresa, me dijo que era él y luego de darme el nombre, lo consulté por el presupuesto, me confirmó que el precio no había variado…
“Siendo así señor, ¿cuánto tiempo les demandaría realizar el trabajo y cuándo podrían empezar si el
pago es de contado?”…
“En esas condiciones la máquina y el lanchón con los materiales podría estar allí, a más tardar, a las
10.00 de la mañana, se emparejaría la costa y se comenzaría a clavar los postes el mismo día, para terminar al otro día al mediodía, al día siguiente se terminaría el muelle”…
“¿Cuánto me aumenta el presupuesto si manda otra cuadrilla para que vayan armando el muelle a la
par del otro trabajo”…
El importe que me dijo era accesible, le di los datos de la tarjeta y le pedí que por favor me avisara apenas tuviera el visto bueno del pago… Me dijo que aguardara un segundo en la línea, que pronto me contestaba, no llegaron a pasar dos minutos y me contestó…
“Señor, la operación es aceptada y mañana 09.30 ó 10.00 horas nos tiene allí para comenzar con los
trabajos”… Lo saludé diciéndole que los esperaba… Cuando terminé la comunicación levanté la vista y la mirada interrogante y la boca abierta de las tres mujeres me causó gracia…
“Si no me como un buen par de dorados o de pacú o de surubí en las cenas que me tocan, me van a
tener que escuchar las tres… Mañana vienen a colocar la empalizada y a arreglar el muelle, ya está todo arreglado, ¿viste Berta que no era tan difícil?”…
La madre no pudo aguantar, se tapó la cara con las dos manos, se puso a llorar a los gritos y las chicas trataron de consolarla pero no pudieron hacer mucho, hay llantos que son “contagiosos” y éste era uno de esos casos… Las dejé allí para que lloraran y descargaran frustraciones o alegrías porque era indudable que ambas cosas se mezclaban, yo agarré la caña usada para sacar carnada y me senté en el muelle para tratar de pescar algo más, no quise intervenir en ese llanto compartido porque me pareció muy íntimo, muy de ellas tres y su historia… No habían pasado quince minutos cuando se escuchó la llegada de la lancha de Camila, la uruguaya se había cambiado de ropa, usaba una de las ajustadas remeras nuevas en que se notaba la falta de sostén y unos short de jeans que le marcaban perfectamente el culo parado que tenía… Cuando atracó la lancha se acercó a mí para darme algún tipo de explicación por el comportamiento del marido y no la dejé…
“No, no me digas nada Camila, vos no tenés culpas ni nada por justificar y admito que no me gustó pero
como “tengo ganas” de romperte el hermoso culo que tenés mientras Amanda recibe tus atenciones creo que la vamos a pasar bien y olvidaremos todo el “pedo” de tu marido”… Estuvo a un tris de tirarse encima para comerme la boca pero se contuvo porque venían los hijos a recibirla…
“Vamonos urgente Guillermo, ¿qué hay que llevar a la lancha?, quiero que me empieces a coger lo más
pronto posible… ¡Ayy, por Dios! que calentura tengo, necesito que me des hasta reventarme”… Indudablemente era cierto porque los pezones que se notaban a través de la remera parecían a punto de explotar…
Desde el muelle vi que salieron las tres mujeres de la casa y Amanda se fue hacia un costado para ir a traer la lancha grande, Rocío y Berta se acercaron hasta el muelle y la cara de ambas no dejaba lugar a dudas respecto a sus llantos… Camila se alarmó…
“¿Qué te pasa Berta, te sentís mal?”…
“No Cami, nunca nos hemos sentido mejor en nuestras vidas, es un cúmulo de cosas que no
esperábamos, cuando estemos más tranquilas te cuento, vayan a pescar y traigan algo, los vamos a esperar con una rica cena”… No bien Amanda arrimó la lancha al muelle subimos, sin olvidar el balde de la carnada…
“¿Para dónde vamos?”... -preguntó Amanda-…
“Vamos para tal lado, allí el río hace un lindo remanso, es un lugar muy tranquilo y suelen andar los
grandes”… -contestó con seguridad Camila-… Amanda arrancó la lancha y nos fuimos despacio, no bien doblamos en el primer recodo del río, Camila se paró y comenzó a sacarse la ropa, pronto quedaron a la vista sus pechos duros de la excitación…
“¿Qué hacés loca?... -le preguntó la amiga riéndose-…
“Guillermo me prometió que me va a romper el culo y lo voy a chupar todo para ponerlo en condiciones,
vos andá preparándote”… Yo me empecé a reír y sacando uno de los almohadones del asiento le pedí a Camila que se arrodillara y me sacara el pantalón que yo ya me había desabrochado, primero se sacó su short y no tenía ropa interior… Amanda también se río…
“De acuerdo a lo que me dijo Rocío y a lo que sentí apoyado en mi culito, estoy esperando para verte la
cara cuando encuentres lo que buscás”…
La uruguaya no entendió bien lo que le decía Amanda, sólo lo comprendió cuando terminó de bajar mi bóxer, su cara, su boca abierta de labios gruesos y sus ojos no pudieron disimular la sorpresa… “Mi amigo” estaba en todo su esplendor y Camila, arrodillada como estaba, volteó para mirar a la amiga que se reía a carcajadas…
“¡Ayyy Virgen santa, cómo voy a hacer con esto!”...
“Como lo hagas es tu problema, yo espero que lo hagas bien, estoy esperando tus chupadas”… La
ventaja de su boca grande no alcanzaba, los besitos y lamidas al glande no me servían para nada, entonces le pedí que me dejara a mí, que tratara de no tocarme con los dientes y respirara por la nariz… Abrió su boca en “O” como si fuera un pescado y esperó, yo tomé su cabeza con mis manos y la penetré por la boca, despacio, primero una cuarta parte del tronco y dos o tres movimientos después ingresé hasta la mitad, cuando quiso sacarla, me afirmé y llegué hasta su garganta, volví a salir arrastrando saliva y vi en su cara algunas lágrimas… Lo intenté de nuevo y resultó un poco más fácil, ese juego lo repetí varias veces hasta que ella sola comenzó a mover la cabeza y a tragárselo hasta chocar la nariz en mi pelvis…
“Hija de puta, te lo estás comiendo todo, dejá algo para los pobres”… -dijo Amanda mientras trataba de
sacarse los short, la remera hacía rato que había “volado” y mostraba mejores tetas que su madre y hermana… Le pedí a Camila que se tocara y vi que estaban ambas depiladas por completo… Rápidamente acercó la lancha a la costa y debajo de unos sauces que caían casi sobre el agua detuvo la lancha, ató la lancha a una de las ramas gruesas del árbol y tiró al agua un objeto pesado que hacía de ancla, luego se volvió completamente desnuda hacia nosotros…
Saqué el miembro de la boca de Camila y le pedí que se diera la vuelta, Amanda giró el asiento de la lancha y, sin yo pedírselo, se sentó abriendo las piernas y arrimó la cabeza de Camila a su entrepierna, evidentemente las dos conocían lo que hacían porque la vecina de Berta se amorró a la vagina de Amanda sin decir agua va, dejándome el culo a mi merced… Los gemidos de Amanda recibiendo los lengüetazos de su amiga no se hicieron esperar y se incrementaban, yo daba “pincelazos” sobre la vagina de labios cerrados que tenía a disposición y pasaba el glande por ambos agujeritos aprovechando lo mojado de uno para lubricar al otro… La cabeza del miembro entró en la cavidad “natural” de la uruguaya y ella contrajo todo su cuerpo, yo pensaba “jugar” en la puerta pero, era tal el calor que emanaba de allí que decidí seguir hasta el final, penetrándola despacio pero firme hasta chocar con sus nalgas y, a pesar que Amanda tenía bien agarrada la cabeza de Camila sobre su entrepierna, ésta se zafó para dar un grito de placer mientras movía sus nalgas…
“¡Por Dios Guillermo, movete despacio!, Ami, nunca tuve nada tan grande allí, me está partiendo la
concha”… Fue lo único que dijo porque Amanda volvió a tomarla de la cabeza para que siguiera chupando su clítoris y su vagina y empecé con los movimientos lentos que se iban incrementando… Mis dedos pulgares incursionaban en el agujero del culo de Camila y ésta se retorcía gimiendo y buscando más profundidad, el apretón que me dio con los músculos de su vagina y la contracción de todo su cuerpo anunció un orgasmo fuerte que también anunció moviendo la cara y gritando por el placer que sentía…
No terminaba de relajarse cuando cambié el miembro de agujero y no bien el glande estuvo adentro, dejé seguir todo el resto sin detenerme, el grito ahora no fue de placer, el dolor se hizo presente y la escuché llorar, no me importó, seguí entrando y saliendo cada vez con más velocidad y ritmo… No tardó mucho en acoplarse a mis movimientos y a pedir más y más, había dejado de chupar a Amanda que se tocaba con toda la mano y sus gritos desaforados se hacían escuchar en todo el río…
“Rompelo Guillermo, rompelo, al principio me dolió pero es delicioso, más, dame más”… Más no
podía entrar pero el culo hermoso y atractivo de Camila se merecía el alivio del semen caliente y muy en el fondo lo deposité gritando mi propio placer, ella no se quedó atrás, el orgasmo anal fue tremendo y convulsionó de tal manera que hizo que la lancha se oscilara hacia uno y otro costado…
Me quedé un rato adentro mirando como Amanda consolaba a una Camila que lloraba…
“Disculpame Cami, tu culo me encanta y me perdí un poco”…
“No es nada Guille, no lloro porque me hayas roto el culo, me lo prometiste y lo cumpliste, lloro por el
placer que recibí, necesitaba tanto recibir a un hombre y estoy segura que ahora lo voy a añorar… Por favor Guille, prometeme que antes de irte me vas a volver a coger así, te lo voy a agradecer toda la vida”…
“Te lo prometo mi cielo”… -le dije y la besé con ganas apretándole las tetas y notando como se
abandonaba en mis brazos…
“Está todo muy bien pero yo acabé dos veces con las lamidas de Camila y una con mi mano, me
encantaría acabar con un pijazo en mi culito, ¿podrá ser?”… -dijo Amanda y nos hizo reír a los dos-…
Mientras Camila mojaba una toalla y me limpiaba el miembro, éste se recuperaba entre sus dedos y se miraron las dos… Camila se lo llevó a la boca, lo introdujo hasta su garganta y lo ensalivó, luego, sacándolo de la boca le dijo a Amanda…
“Ahora te toca a vos putita virgen, mi botoncito te necesita”… Ya no cabían dudas que se conocían muy
íntimamente las dos y después me lo confirmaron, eran su recíproca fuente de placer ante tanta soledad, comenzaron probando la masturbación con sus dedos y terminaron enredadas cada vez que querían quitarse las ganas de sexo… Cambiaron los lugares y Camila se sentó en el asiento mientras Amanda se arrodillaba apuntándome con su culo blanco, duro y bien formado que dejaba asomar unos labios vaginales gruesos e irritados pero bien cerrados… La cara y la lengua de Amanda se zambulleron en la entrepierna de la morocha y yo hice lo mismo con mi lengua en el apretado agujero anal de la hija menor de Berta, no se lo esperaba y gimió tensando el cuerpo…
Dilataba mejor y mi lengua se movía a sus anchas por el lugar pero lo dejé de hacer, yo quería pescar y ese culo quería una penetración, entonces “pincelé” la zona como lo había hecho con Camila que se escuchaba gozando con la lengua de la amiga y apunté con el glande a la vagina… Amanda se tensó cerrándose y el “chirlo” en la nalga resonó fuerte…
“No te muevas, sólo voy a lubricar el glande, quedate tranquila”… Se relajó de inmediato y me otorgó
su confianza, el flujo vaginal cumplió la función y yo, a pesar de la tentación, respeté su virginidad, lo que no respeté fue su culo, con “algo” ya había practicado pero, los dos golpes de cadera para llegar hasta lo más profundo la hicieron comprender que no había comparación con lo anterior…
“¡Sacalo, por Dios, sacalo!... Me duele Guille, no lo aguanto”… La tuve que mantener firmemente asida
de sus caderas para que no se escapara y Camila ayudó echando su cuerpo sobre ella…
Con Amanda esperé a que se calmara bien metido adentro de su culo y con las manos de Camila acariciando su espalda y una de las tetas… Viendo que no podría moverse para salir, se comenzó a relajar y sus nalgas se comenzaron a mover casi por sí solas, en un momento dado, impuso su ritmo moviendo sus caderas y el culo, parecían independientes de todo su cuerpo, entraba, salía, se movía, lo agitaba y nos hacía notar que tenía pequeños orgasmos encadenados y gemía sin parar pasando, muchas veces, a dar gritos de placer… Ya había abandonado a Camila que se procuraba el placer con los dedos de una mano y con la teta y el pezón de Amanda en la otra… Como siempre me pasaba con un culo que estaba bueno, me volví a desmadrar y, entrando y saliendo fuerte, sólo me faltó “hacerlo hablar”, luego, llenarle el culo de leche fue para mí un placer que ella incrementó con el grito destemplado y un temblor que asustó a Camila pues se arrodilló para abrazarla… Quedó laxa apoyada en su amiga y con los ojos en blanco, un par de sopapos de la mulata ayudaron a que se estabilizara…
“No te puedo contar lo que sentí Cami, primero fue un Infierno y después el Cielo, no me puedo mover,
estoy destruida”…
“Jajajaja, ¿a mí me lo decís, te olvidás que me cogió primero?, ¿por qué crees que quiero repetir?”… Yo
las miraba mientras me limpiaba con la toalla mojada y les hablé…
“Chicas, estuvo todo genial pero… ¿Van a ayudarme a pescar algo?... Se rieron con ganas y se pusieron
a preparar las cañas y las carnadas…
En esa hora y media la paz y la tranquilidad del lugar me transportaron, se me escapó un Surubí, según ellas, “grande” por apurado y por no saber cómo pescarlo pero, como nadie nació sabiendo, había que seguir intentando… Allí me enteré que el Surubí es muy difícil de pescar “clavándolo” por la boca, suele pegarle un tremendo coletazo a su presa para aturdirla y después comerla, por eso muchos de estos peces se sacan del agua “enganchados” por la cola… Como sea tuvimos varios “piques” más, Palometas como de 40 centímetros de diámetro, a mí me parecían Pirañas y ellas dos se reían de mí ignorancia, un Pacú redondo, hermoso, como de 4 kilos que no les dejé devolver al agua porque yo quería probar su carne y me di el gusto con dos Dorados, “chicos” según las isleñas, yo los veía “monstruosos”, uno como de 9 kilos que tenía destino de parrilla y otro como de 7 kilos que devolvieron al agua, a pesar de mis ruegos… Regresamos a la casa como a las 20.30, el río parecía un túnel oscuro y las luces de la casa no se acercaban nunca, Amanda manejaba la lancha como si fuera mediodía mientras Camila terminaba de limpiar los pescados que se cocinarían… Yo estaba contento como chico con juguete nuevo y ellas dos reían felices recordando mis yerros como pescador, mucho más nos reímos cuando Camila, tocándose las nalgas nos dijo:…
“Pescar, pescamos poco pero nuestros culos nunca se sintieron más contentos que hoy por haber estado
en una lancha, más mi cuerpito que recibió una atención “completita””…
“Sos una guacha de mierda, si no fuera por la promesa que hice, yo también me lo habría “comido” por
todos lados”…
“Shhhh, hablemos despacio que en el río se escucha todo, el borracho de mi marido debe estar en el
muelle y yo soy una “señora””…
Se nos caían las lágrimas con la salida de Camila y efectivamente cuando nos acercamos al muelle estaba el marido de Camila, bañado, arreglado y sobrio, esperándonos… Me saludó, se presentó, me agradeció efusivamente la ayuda y nos preguntó si nos habíamos divertido y pescado… Camila le contestó escuetamente que algo habíamos pescado y le dio los pescados para que los pusiera en la parrilla, algo que éste fue a hacer de inmediato… Nosotros caminamos desde el muelle a la casa, Amanda fue directamente a guardar la lancha… Berta y Rocío me recibieron con un abrazo y el olor a la salsa fue como si “cachetearan” mis papilas, previendo esto, Berta tenía preparada una “picada” con queso y fiambres que nos sentamos a degustar después de lavarnos un poco…
La cara de pícaras de la madre y la hija mayor no se podía disimular y en un momento en que Alfredo se fue afuera a atender la parrilla, Rocío no se pudo aguantar…
“Mamá, me parece que aquí hay dos personas que si las metemos en el agua empiezan a hacer
burbujas, creo que están “pinchadas”, jajajaja”… Berta le añadió otro comentario…
“En una de esas se torcieron los tobillos porque caminan un poco rengas, jajaja”… Amanda no se
aguantó…
“Ni “pinchadas” ni “rengas”, requeterecontra culeadas, menos mal que nos quedó tiempo para pescar
algo”…
“Yo mejor me voy afuera, me van a hacer poner colorado”… -dije amagando con levantarme-…
“Gracias de nuevo Guille, creo que hablo por todas, nos has dado una tremenda felicidad que no
sentíamos y que necesitábamos”…
“Si falta un rato para la comida me gustaría bañarme”… -dije para cambiar el tenor de la conversación y
no darle mayor importancia a sus agradecimientos… Berta me dijo que usara el baño de ella y agregó…
“Lástima que está Alfredo sino nos sorteábamos para pasarte la esponja, jajaja”… Me hacían sentir
bien porque las veía felices a las cuatro…
La cena estuvo exquisita, la carne de esos pescados eran manjares y las salsas y ensaladas que acompañaban no les iban en zaga… Al momento de los postres Alfredo se disculpó conmigo por el espectáculo que había dado, le contesté que a mí no me afectaba pero que su actitud egoísta afectaba a los chicos y a su mujer y el hombre se notó muy avergonzado y no me pareció un mal tipo pues, como siempre pasa, la falta de capacidad para generar las posibilidades llevan a las personas a hundirse en la comodidad de la desesperanza y suelen arrastrar con sus restas a todo su entorno… En la charlas comenzaron a brotarme ideas que, eso lo asumo, al que tiene dinero se le hacen más fácil de llevar a cabo… Le dije a Berta que yo no estaba de acuerdo en que vendiera la propiedad para poder tener algo en la Capital, que era una pena deshacerse de algo tan hermoso…
Le pregunté qué era lo que se necesitaba para convertir el lugar en un recreo para pescadores, me contestó que sólo era un permiso de la Secretaría de Turismo de la Provincia que era difícil de conseguir por las coimas que pedía el Secretario, que éste venía de la gestión anterior y amparaba a los lancheros del muelle, además se necesitarían dos casitas prefabricadas, unas tres camas superpuestas y un par de armarios por casa, la propaganda se podría hacer por las Redes Sociales y las lanchas colectivas podrían llegar hasta allí, más las dos lanchas de ellas para el traslado hasta la casa y salidas a pescar… Ella ya lo había pensado y tenía un proyecto que tuvo que dejar de lado por los “aprietes” tipo “mafiosos”… Alfredo se metió de lleno en la conversación diciendo que a él lo había corrido de esa posibilidad pero que en una época ganaba muy buen dinero llevando gente a pescar… Les pedí que lo habláramos más tranquilos en la mañana, que yo tenía “contactos” pero que ahora me caía de sueño…
Alfredo, Camila y los chicos se despidieron yéndose con su lanchita y yo le pregunté a Berta dónde dormiría…
“En mi habitación, ¿no me dijiste que tendríamos que dormir todos juntos?... Andá tranquilo que
nosotras terminamos acá y vamos luego”… La habitación era enorme y la cama no lo era menos, estaba claro que los cuatro podríamos dormir cómodos allí pero no pensé en nada más, sólo quería dormir… Solamente con el bóxer puesto, prendí el ventilador, me acosté y me “desmayé” casi en el acto, había sido un día agitado, levantado desde muy temprano las había “atendido” a las cuatro y aunque sentía que podía, entre seguir haciendo “jueguitos” y dormir, opté por dormir… No sé cuánto tiempo estuve dormido pero las escuché al entrar, entreabrí los ojos y aún en penumbras alcancé a ver que las tres estaban completamente desnudas, estuve atento pero ninguna intentó nada… Berta se acomodó a mi lado, abrazándome y pegando sus tetas a mi espalda y luego lo hicieron las dos chicas… Fue evidente que la suma de emociones nos “dejó de cama” a todos…
Como a las seis de la mañana me despertaron dos cosas, el canto de los zorzales y una boca que se tragaba a “mi amigo” endurecido… Al notarme despierto y mirar hacia mi entrepierna, la cara sonriente de Amanda me dio los buenos días…
“Esta te la debía desde ayer”… -me dijo mientras se tragaba mi miembro hasta la garganta-… La mamada
no tuvo desperdicio pero no quise terminar en su boca, ya las manos de Berta acariciaban mi pecho desde atrás y Rocío se levantaba y rodeando la cama se puso a ayudar a su hermana en la mamada… Una entraba hasta tocar mi pelvis con su nariz y salía para dejarle lugar a la otra que hacía lo mismo… Berta me besó profundamente, me puso los pechos de pezones excitados para que se los besara y luego se levantó para preparar el desayuno… Las chicas se acomodaron mejor, Amanda se montó a mi boca para que la mamara y mi lengua se ocupó de su hendidura delantera, dos dedos de mi mano se ocuparon de su entrada trasera y la escuché gemir fuerte… Rocío no esperó más y lo cabalgó a “mi amigo” dejando que éste la penetrara por delante, el grito que quiso pegar por bajar rápido fue silenciado por el beso de la hermana y ambas se soltaron dándome o dándose una cogida de antología… Llegaron las dos juntas a un orgasmo espectacular y se dejaron caer hacia un costado de la cama enredadas por las piernas y sin despegar sus bocas…
Yo me levanté y así con el miembro empapado de los flujos de Rocío, me fui para la cocina, Berta me daba la espalda y apretando desde atrás sus pechos la penetré sin miramientos por la vagina, cuando llegué al fondo su grito fue de verdadero placer y agachando un poco el cuerpo me permitió ir y venir sin trabas y acorde al ritmo que tomé, sin miramientos… Luego de varias entradas y salidas acabé en lo profundo de su matriz y ella hizo lo mismo sin poder contener, primero el gemido profundo y luego el grito destemplado mientras temblaba en todo su cuerpo… La tuve que mantener de las axilas para que no se derrumbara, las piernas no la mantenían y las chicas, que había visto, paradas en el dintel de la puerta, disfrutando de la cogida a su madre, vinieron a ayudarme… Cuando la levantaron Berta me abrazó por el cuello y comenzó a besarme como desesperada en toda la cara…
“Pobre mami, no pudo echarse un “polvito” como la gente”… -dijo Rocío riendo-…
“Habrá que comprarle consoladores”… -dijo Amanda siguiendo la chanza de la hermana-…
“Váyanse al Diablo las dos, tontas, esto es lo mejor que me pasó en la vida”… -dijo y se abrazaron las
tres demostrando una felicidad que las desbordaba…
Sin decir nada me fui para el baño y cuando abrí la ducha entraron las tres…
“Te guste o no te guste, te vamos a bañar y a mimar entre las tres”… No me quedó otra que
“entregarme” y lo hicieron muy bien sin exigirme nada más… Mientras le tocaba los pechos a Amanda, dije que tenía muchas ganas de entrar en un lugar hasta ahora “prohibido”…
“No te imaginás las ganas que tengo de romper la promesa que he hecho, dejame pensarlo”…
“Ni lo pienses Ami, lo decía bromeando, no es algo que me obsesione, tu culito seguirá “pagando” las
consecuencias, jajaja”…
“Dame por lo menos hasta la noche para que se recupere, ayer lo hiciste bramar de gusto pero quedó
un poco desvencijado”…
“¿Viste que no era tan fácil, yo también me quise hacer la valiente cuando veníamos en la lancha y me
quedó hecho una flor”… -dijo Rocío-…
“Yo mejor ni les cuento hijas, el mío quedó rajado y marcado por nuestro macho pero fue el mejor gusto
de mi vida”…
“Jajaja, faltaría el culo de Alfredo porque lo que es Camila, ayer se le salían los ojos cuando la tuvo toda
adentro y le pidió repetirlo como toda una putita viciosa”… -dijo Amanda con una risa que le llenaba toda la boca-
Les dije que por el de Alfredo pasaba, que no me interesaba y luego de cambiarnos nos pusimos a desayunar… Había que esperar que llegaran los lanchones y la gente con las máquinas para poner las empalizadas y agrandar el muelle…
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