Viki malagueña aburrida y caliente. 1a cita.4
Ella quería sentirse llena sin dolor, y él tenía la llave para abrir sus puertas más cerradas. Entre el balcón y la cama, la noche se alargó hasta el amanecer, dejando claro que esta no era una cita cualquiera, sino el inicio de un secreto compartido.
Viki sigue con su cara de sorpresa.
Ha tenido orgasmos mientras le follaba su culito.
Yo ni me he enterado de ello, no porque no estuviera atento a ello, simplemente porque tuve algo que no solía pasarme durante mucho tiempo, y es dejarse llevar por el momento.
Ella, sin embargo, estaba entre alucinada y que no se creía lo que un hombre maduro le estaba dando y, sobre todo, su cuerpo estaba experimentando, pero a la vez estaba contenta porque sin nada de dolor, quería seguir teniendo ese placer interno en su cuerpo, aunque todo hay que decir claramente, follar contra el suelo no es nada cómodo y mucho menos placentero físicamente.
De su culo se escapan algunos ruidos, producidos por entrar aire, esas ventosidades que no suelen gustar al oído, pero que son imposibles de controlar sobre todo cuando te lo han follado tan duramente.
Nos sentamos en la hamaca del balcón.
Por eso, en cuanto pudo, ella me agarro con sus dos manos mi cara y me volvió a preguntar:
— José, ¿qué me has hecho?
Ahora si fui humano:
— Viki, te he dado placer.
Y ella respondió aún con cara de sorpresa:
— Joder. Y qué placer. Que me he corrido varias veces, he gritado, y sigo teniendo ganas de más, de que me vuelvas a romper mi culito, o mejor dicho, que me lo vuelvas a follar. Que me llenes de tu semen por dentro, y que me lo hagas siempre. Joder, es cierto, no me duele, nada. ¿Cómo carajo lo has hecho? Siempre suele doler, al menos a otros que me lo hicieron en su día, me dolía, pero contigo, nada, es como si me lo hubieras metido por mi coño, pero ha sido por detrás, que lo he notado yo, que vamos, sé por dónde estaba entrando esa polla que, por cierto, sigue sin soltar leche, y esto ya para mí es casi un sueño. En serio, dime cual es el truco, o mejor, no me lo digas, hazlo de nuevo, jejeje.
Aquí viene la explicación:
— Viki, solo hay que escuchar el cuerpo. Yo no he hecho nada que no te pueda hacer cualquier otro hombre, siempre que busque primero tu placer. Es decir, me voy a explicar porque creo que quieres y creo que debes de saber. El cuerpo de la mujer es distinto al del hombre, pero realmente son iguales. Son iguales en un único momento, el sexual. ¿Dónde empieza el sexo? No es en una caricia, en una frase, en una mirada, en un deseo, en nada de eso. El sexo empieza en el cerebro. Pero yo no sé cómo piensas, tampoco quiero saber. Pero quien aprecia y escucha, aprende y reacciona. Es decir, yo te he estado escuchando desde ayer que nos conocimos. Tú contactaste conmigo por el motivo que fuera, eso ahora mismo, no importa. Tú decidiste que deseabas cambiar un poco tu vida sexual, y por ello te lanzaste. Supongo que mirarías varios perfiles durante días, y posiblemente quedaras o intentabas quedar con alguno. Los motivos, como siempre, no son necesarios, y tampoco son tan importantes, sino los actos. Tú querías sexo con un maduro. Estas teniendo sexo con un maduro, para bien o para mal, pero lo estas teniendo.
Me corto ella, obvio, jajajaja:
— Para bien, para bien, ya te digo yo que ni de coña me hubiera imaginado todo lo que estoy experimentando hoy contigo, si ayer o anteriormente habría soñado, por tanto, para bien, y además, cómodamente, en un estado de buen rollo, como si nos conociéramos de toda la vida, y realmente no es así. Así que, sigue, que ahora me tienes intrigada.
Pues seguí:
— Jajaja, anda exagerada, que no es para tanto, y esto que yo te hago, te lo puede hacer cualquier otro hombre, solo que no todos van a lo que van, o si, no sé, jejeje. Bueno. La cuestión es escuchar al cuerpo. Aprender de un cuerpo, de otro, de varios, es como las personas. Tenemos un círculo de amistades, con las que salimos a tomar una copa, a comer o incluso de fiesta, porque son de nuestra zona de confort. Nos gusta charlar, oír lo que dicen, saber sus criterios e incluso discutir amigablemente sobre cuestiones cotidianas. Esto lo hacemos normal y corriente, pero cuando llega el tema tabú por excelencia, tanto hombres como mujeres, si, el tema sexual, la cosa cambia. Antiguamente los hombres éramos los fantasmas y los que íbamos exagerando, y las mujeres erais las calladas o las que apenas decíais nada, os lo reservabais todo, pero como todo en esta vida, ha cambiado, y ahora las mujeres también habláis más abiertamente del tema sexual, aunque aún hoy en día, sigue habiendo un tabú social del “que dirán si digo esto o lo otro”, bueno, ya gracias a muchas personas libres de mente, ya no está sucediendo, pero sigue habiendo ese problema social. ¿Qué pasa con ese tema, sobre todo sexual, en una pareja, o incluso en un grupo de amistades? Pues que no hablamos todo lo que nos gustaría o desearíamos con la libertad que se debe de tener, y ahí es donde radica el problema de comunicación. Ya sea por no hacer que piense la otra persona mal de tus gustos sexuales, o ya sea por no hacer que crea que somos unas personas “enfermas” para una sociedad tan egoísta que sigue mirando al sexo como algún pecado. El pecado para mí es estar callado. No hablar. No comunicarte. No decirle a mi pareja o amiga lo que me gusta o no del sexo, lo que realmente puede no gustarme, aunque no lo haya practicado. Y esto sigue siendo a día de hoy un motivo de muchas parejas, no porque yo lo haya vivido que, gracias a mi manera de ser, siempre, con todas mis amistades y parejas, siempre he sido directo y he hablado de todo, pero sé que muchas personas siguen pensando que eso es una cosa intima. No. No, perdona, pero intimo es lo que hacemos sentados en la taza del váter, el resto es algo común. Por ejemplo. La regla. Antiguamente era una cosa intima de las mujeres. Una chorrada. Es biológico y que tenéis todas, desde una edad hasta otra edad, que mensualmente la naturaleza os la ha puesto, y que hay que entender. El cambio de humor, el hormonal, todo está en vosotras y no por ello tiene que ser un tabú. Tampoco hay que estar hablando todo el día de ello, pero si comprender, entender e intentar apoyar. Yo no soy mujer, obviamente, pero no quita que sepa cuando estáis aceleradas hormonalmente ya sea porque os va a venir vuestra prima roja, o ya sea porque estáis en vuestros días más fértiles, da igual, hay que entender, o aprender a que es una situación que no se puede ocultar.
Y me interrumpió de nuevo con su cara de sorpresa:
— En serio José, ¿dónde te has metido todo este tiempo? O, mejor dicho, ¿por qué no hay más personas u hombres como tú, con esa manera de ser que me haces o nos hacéis estar cómodas? — levantando sus hombros con el gesto tan típico al preguntar algo tan obvio. — Es más, ya entiendo ahora porque me parece que nos conocemos desde hace tanto tiempo y realmente es la primera vez que lo hacemos. Das esa confianza que una persona necesita al conocer a otra. Te reflejas de una manera especial, natural, sin representar un papel, siendo tú mismo, y eso, la verdad es que abre mucho, me haces incluso sentirme tan a gusto, que ahora sí que sí, te voy a querer muy dentro de mí. No solo en lo que ya lo has hecho. ¿Sabes el dilema que tenemos muchas personas a abrirnos a otras por miedo a ese tabú social que indicas? Y, sin embargo, contigo es como si te conociera de hace años. Así que, ya lo tengo más claro aún. Puede que con el tiempo me sorprendas a más o no, pero al menos lo que estoy viendo ahora mismo, me gusta y mucho. Y ahora, la nena, sí, esta señorita quiere volver a sentirte dentro de mí, pero ahora me vas a dejar a mí hacer lo que quiera, porque sé que también quieres que yo tenga mi iniciativa.
Seamos sinceros.
Claro que nos gusta a los hombres que las mujeres toméis la iniciativa cuando estáis cómodas. No hay que dominar todo el rato a la mujer. Ella también necesita mostrar cómo puede seducir, engatusar y excitar a su hombre, o a su macho o a su semental, y es lo que hizo Viki.
No me esperaba realmente nada, simplemente deje que ella hiciera lo que quisiera, porque sabía que, de una manera u otra, yo iba a disfrutar como ella, principalmente porque tenía toda la libertad del mundo y si algo no me gustaba, sabia ella que se lo iba a indicar.
Por eso, cuando me hizo que me tumbara completamente boca arriba en la hamaca y abriendo sus piernas, se colocó para sentarse literalmente encima de mi cadera, de mi rabo, pero como yo no lo tenía nada duro aún para ser introducido en su cuerpo, pues realizo ese masaje exterior con sus labios y clítoris. Yo lo llamo sutilmente “aplastamiento de cipote para poder duro como una piedra”.
¿Aplastamiento? Si.
Me aplasto mi trozo de carne con su cuerpo.
Movía ligeramente, muy despacio su cadera mientras sentía como ese cuerpo joven tenía más ganas de sexo.
Mientras me acariciaba mi pecho con sus manos, en unos movimientos muy relajados, como si estuviera masajeando mi pecho, mientras su cadera seguía un baile sensual sentado en mi cuerpo.
Esto no hizo que mi pene se pusiera duro, realmente estaba empezando a estar mojado por sus líquidos vaginales. Sentir como te aprisionan tu miembro mientras te dan un apreciado masaje con sus músculos vaginales, con su clítoris mientras se balancea ligeramente sobre tu cadera pues hizo que realmente mi miembro se despertara como si estuviera dentro de ella, pero sin penetración.
Ella sabía perfectamente cómo iba creciendo poco a poco, ya que lo notaba. No es igual que cuando hacen una mamada, que la van sintiendo dentro de su boca, pero si es parecido, solo que no usaba ni manos, ni lengua, ni garganta, solo sus músculos, labios, clítoris, y su cadera.
Tal fue el efecto que cuando Viki noto ya la dureza de mi rabo, entonces ni corta ni perezosa, puso mi capullo en la entrada de su culo, que ya no estaba lubricado como antes, y claro, quiso meter con el consabido rechazo de piel y poca humedad.
Yo me di cuenta, y entonces, antes de que ella intentará forzar una situación que nos conllevaría a un posible dolor por ambos, pues como estuve con el dosificador antes, llenando de lubricante, pues le dije:
— Viki, no seas burra. No te lo metas sin lubricar, que tus jugos vaginales no son suficientes para que te metas mi rabo. Déjame que te meta algo de lubricante en tu culito y veras como te entra como antes, pero dándote más placer a ti.
Eso hice.
Puse la punta del dosificador en la entrada de su ano. Solté un poco de lubricante y moví en círculos pequeños, mientras empujaba muy lentamente dicho aparato para que se fuera introduciendo en su esfínter. Cuando note que tenía la mitad metido, entonces empuje el dosificador para que se vaciará completamente dentro de ella. Saque dicho aparato y entonces ya dejé que ella pusiera mi capullo en su ano.
Al estar ella sentada en mí, facilito mucho que mi polla erguida, estuviera como un pequeño mástil, preparado para entrar de nuevo en ella. No la guie, dejé que ella sola se metiera y como quisiera. Yo solo me quede quieto, notando en mi capullo la presión de los anillos anales y en cuanto entro el capullo, note como ella se relajó y aplasto todo su culo contra mí, haciendo que mi polla entrará por completo en su recto.
Acomodo su cuerpo al intruso.
Sabía que ella quería follarme por su culo. No sabía realmente si empezaría lentamente o fuerte, porque eso nunca lo sabemos hasta que ellas se empiezan a mover.
Viki entonces empezó a subir y bajar lentamente, pero acelerando poco a poco, de tal manera que realmente era como una cabalgada de coño, pero por su culo. Estaba más que claro que el lubricante había ayudado mucho a que no le doliera nada, por eso, al estar tan cómoda, excitada y cachonda, pues hizo que esa follada sensual se convirtiera en una cabalgada salvaje, frenética y salvaje.
Gritaba cada vez que tenía un orgasmo.
Hincaba sus uñas en mi pecho.
Temblaban sus piernas al explotar dentro de su cuerpo esos orgasmos.
Ni los conté. Cuando una mujer experimenta dichos orgasmos, no es momento de contar nada, simplemente disfrutar de ella.
Pero no se sacaba mi polla de su culo con cada orgasmo que tenía, simplemente frenaba su salvaje follada, pero continuaba con ello.
Creo que quería que le llenará de leche sus intestinos, pero yo tengo digamos que un problema y es que tardó mucho en tener otro orgasmo, cosa que a muchas mujeres les gusta, sobre todo por lo que tengo erecto mi rabo, y eso os hace sentir más placer durante más tiempo, así que viendo que no le regaba de semen su ano, siguió hasta que ya no pudo más del cansancio, cayendo encima desplomada del agotador cansancio sexual.
Estaba casi amaneciendo, porque ya se veía como clareaba el cielo oscuro de la noche, por lo que entonces yo puse fin a esa follada nocturna con Viki.
Yo me encontraba muy relajado y a la vez excitado.
Veía que ella estaba incluso tan agotada que apenas se podía mover.
Conseguí que se quitará de encima de mi cuerpo, saliendo por supuesto de su culo.
Estaba tan agotada, que apenas se podía mantener de pie, por lo que la ayude a que se sentara en la hamaca en donde yo estaba tumbado.
Me incorporé.
Sabía que ella acabaría sin poder moverse en cuanto le metiera mi leche dentro de su culo, por lo que realmente quise que estuviera cómoda, por eso, me puse de pie y ayudando a ella a que se levantará, nos fuimos para mi habitación y cama.
Se desplomo literalmente en la cama.
Deje que descansará un poco, pero no mucho, porque no es que me guste mucho follar un culo más que una vagina, pero ella había empezado directamente por su ano y estaba claro que quería sentirme también dentro de él, sobre todo mi leche.
Por ello la puse estilo misionero, pero en una esquina de mi cama que, al ser alta, deja perfectamente que yo esté de pie y ella tumbada boca arriba.
Abrí sus piernas el máximo posible.
Metí mi rabo en su más que mojado coño y la follé muy rápido y fuerte.
Volvió a gritar varias veces, creo que alguna de ellas encadeno los gritos, es decir, logre que tuviera un par de orgasmos o multiorgasmos.
Mientras la follaba duramente y muy rápido y fuerte, note que me entraban ganas de soltar leche y me encanta hacerlo dentro de una vagina palpitante, pero también sabía que ella quería que me vaciara dentro de su culito, por lo que cuando note que no aguantaba más, se la saque y metí de un solo golpe en su ano.
Entró sin problemas, ya que al seguir lubricado por dentro y relajada de sus orgasmos vaginales, pues hizo que ella solo jadeara muy aceleradamente y así, metiendo y sacando como lo hice por su vagina, es decir, fuerte, duro, rápido, conseguimos lo que Viki había querido sentir conmigo. Llenar de semen sus agujeros.
No saque mi rabo hasta que se quedó flojo y salió solo, pero vacié todo el contenido de mis huevos dentro de su culito, que ya no era culito como tal, porque ya estaba abierto en condiciones.
Creo que Viki se desmayó por un momento, mientras yo recuperaba mi aliento, porque no sentía su respiración agitada por la follada metida, pero no me preocupe, tampoco hay que asustarse cuando llevas toda la noche follando, ya que el cansancio es normal y corriente en estas actividades sexuales.
Cuando ya amanecía de verdad, y entraban los primeros rayos de sol por la ventana de mi habitación, fue cuando Viki me dijo:
— Semental. Que bien follas para ser un viudo. Me has destrozado. Me he desmayado incluso. Me has hecho tener múltiples orgasmos. Me has llenado mis agujeros, la boca no, pero eso ya te lo sacaré en otro momento. Me has abierto sin dolerme nada. Estoy agotada y eso ya te digo yo que ningún hombre lo ha conseguido. Y para ser un madurito discreto, joder como follas nene. Pero ahora no puedo ni con mi alma, y no sé cómo estarás tú, pero incluso ahora me dejaría hacer lo que quisieras, solo que no puedo mover ni un musculo de mi cuerpo, ¿podríamos descansar un poco, no crees?
Yo realmente estaba más agotado que ella, que os pensáis que somos unas máquinas follando y el cuerpo también se desgasta y cansa, por eso, solo pude responder a su pregunta antes de caer los dos en un sueño profundo:
— Zorra eres Viki. ¿Te piensas que soy un vibrador humano y no me agoto? Jajajaja, estoy reventado, sin leche en mis huevos, podría tener mi polla dura otra vez, pero tendrías que usarla tú, porque no me puedo mover nada. Así que, lo del sueño claro que lo vamos a realizar, ahora mismo, si quieres abrazados o no, eso ya tú decides, pero ni para mear me voy a levantar, con eso te lo digo todo.
Y si me levante, a duras penas para ir a mear, me temblaba todo, como a ella cuando se levantó para ir también a mear, pero luego ambos volvimos a la cama, y abrazados, seguimos con nuestro sueño más que merecido.
Abrí un ojo yo a eso de las doce de la mañana.
Viki seguía abrazada a mí, en un placentero sueño porque solo le veía una cara sonriente.
Olíamos a sexo.
Yo suelo despertarme siempre de la misma manera, con un empalme de órdago. Me pasa desde joven y no ha cambiado nunca. Cosas de la naturaleza.
Pero ella seguía dormida.
Sé que gusta mucho a una mujer que la despierten comiendo su coño, y luego un mañanero en toda regla, pero es que apenas habíamos descansado, por lo que me levanté sutilmente sin despertar a ella y me fui a la cocina, para recoger lo que habíamos usado durante la noche, arreglar un poco el piso y hacer un merecido desayuno que nuestros cuerpos necesitaban.
Supongo que el aroma a café recién hecho fue lo que despertó a Viki, totalmente desnuda y con unas ojeras de haberse metido una semana de trabajo, pero sabíamos ambos que era de la follada que habíamos tenido horas antes.
Me beso en la boca. Totalmente dormida aún, en plan zombi que se guía por el aroma de un café recién hecho y unas tostadas. Se fue al baño y sin cerrar la puerta, hizo sus cosas, que yo no las veía, jajajaja, obvio, ahí es intimidad, ante todo.
Oí como abría el grifo de la ducha y creo que intento darse una ducha, pero me llamo para ayudar a enjabonar su espalda.
Fue ver ese cuerpo de nuevo, ahora con luz solar.
Ese culo que había follado varias veces.
Ese coño totalmente depilado.
Esas tetas grandes, pero sin llegar a ser voluminosas.
Esa melena mojada por el agua cayendo por su cuerpo.
Mi polla saludo a ese cuerpo joven que estaba duchándose mientras intentaba despertar de un merecido y corto descanso.
Viki abrió los ojos y solo supo decirme:
— Veo que alguien se ha despertado al verme. Me alegra mucho saber que te excito y que me deseas, ¿te apetece un mañanero acuático o lo dejamos para después de desayunar? Que ya he olido ese café y es alucinante ese aroma para despertar.
Mi respuesta sincera, clara y directa:
— ¿Boca, coño o culo?
Su respuesta sincera y directa:
— Me da igual, porque ya sé que contigo, no me va a doler nada. No me duele mi culo. Mi coño ya te añora. Y mi boca se quiere beber todo lo que quieras meterle.
Y aquí acaba la primera cita con Viki.
Ha habido más citas, incluso nos hicimos una escapada sin su novio y con una amiga suya, bueno, creo que era amiga, aunque me dijo que realmente eran primas o algo así, no sé, todavía no lo tengo claro.
Espero que les haya gustado, y pido disculpas por la tardanza en acabar esta primera historia con Viki, pero a veces hay que dejar de escribir para pagar facturas.
También espero que les haya gustado como a mí el tener esta nueva amiga, que sigue con su novio, aunque él no sabe nada de mi existencia, porque así lo ha decidido Viki.
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