Clara I. La ciudad prohibida. Gatas rivales 2
Clara llega con la mente llena de planes para humillar a su rival, pero al cruzar la puerta descubre que ella es la presa. En la 'ciudad prohibida', el orgullo es el primer precio que se paga, y esta noche la factura será brutal.
Clara I. La ciudad prohibida. Gatas rivales parte II.
Ese mismo sábado a las 22:00 de la noche.
Clara iría caminando por la calle lentamente, el taxi la había dejado en frente del chalet de su profesor de filosofía (la ciudad prohibida no pagaba nada mal a sus trabajadores), aunque hacia tiempo que ella no se planteaba nada de la matrícula de honor. Ella por supuesto quería salir de la academia como la mejor de su promoción, pero lo que tenía entre ceja y ceja era humillar a esa orgullosa y pretenciosa japonesa. Iba a disfrutar de lo lindo y le iba a hacer sentirse un trozo de mierda en comparación con ella, el intercambio de mensajes y encontronazos que habían tenido a lo largo de la semana solo había hecho que encender los ánimos de Clara.
Clara llevaba un bonito y elegante conjunto (aunque estemos en enero el lector debe saber que en las islas Caimán, siempre es verano, por lo que nuestras chicas van vestidas acorde al clima). Clara llevaba una camiseta blanca de cuello alto bastante apretada que dejaba sus pezones bien marcaditos en la tela, encima de esta camiseta llevaba completamente abierta una atrevida chupa de cuero que cubría principalmente sus hombros y brazos, dejando ver claramente su camiseta blanca y sus pechos bien marcados. La española también llevaba una curiosa faldita verde cuyo vuelo llegaba hasta medio muslo y dejaba sus piernas más allá del muslo completamente desnudas. Además también llevaba unas sandalias bastante bonitas con algo de tacón que dejaban ver sus bonitos pies de uñas moradas. Clara se había recogido su pelo en una bonita coleta con moño (y un bonito palillo chino metálico sujetando ese moño) que caía por su espalda. Al llegar al portal vería que no había nadie y llamaría al timbre, sería sorprendente para ella que le abriese la mismísima Nozomi con una media sonrisa.
—Vaya, llegas tarde putita— Dice Nozomi mientras se la come con la mirada de arriba a abajo como un cazador miraría a su presa.
Nozomi llevaba unos bonitos short y top de licra negra realmente apretados, tampoco llevaba nada debajo de su top lo que hacía que sus pechos fuesen una barbaridad todavía más palpable, algo que a primera vista incluso obnubiló ligeramente a Clara durante algún segundo. Sus short estaban tan apretaditos que se adivinaba con claridad que debajo había un tanga negro que incluso se dejaba ver en la parte alta de sus caderas, además Nozomi iba descalza mostrando sus bonitos pies (ligeramente más pequeños que los de Clara) y con uñas negras, probablemente la muy zorra ya se estaba poniendo comoda con Hughes.
—Llego a la hora acordada— Dice Clara volviendo a enfocarse mirando a los ojos de su rival— Por cierto, bonito tanga, te lo daré mañana de desayuno— Clara diría esto último pegadita a la cara de Nozomi y acariciando la parte del tanga visible desde fuera. Nozomi bastante desinhibida le da un buen beso en los labios y le mira por encima del hombro— Sígueme.
Nozomi la guiaría por un largo pasillo en el que no dejaría de contonear su culito lo cual ponía cada vez de más mala leche a Clara. Las chicas llegarían hasta un gran sofá redondo en el que estaba tirado Hughes ya completamente desnudo y con una erección enorme, era obvio que Nozomi había llegado antes y se había aprovechado de la situación. El cuerpo de Hughes no estaba mal, era un treintañero con un cuerpo relativamente atlético, aunque destacaba sobreto su enorme miembro enhiesto. Hughes al ver a Clara le sonrió travieso.
—Bonita, solo faltabas tu, descalzate y sube al sofá— Dice Hughes y mientras Clara se descalza Nozomi pronto se encarama al sofá y va besando a Hughes mientras masturba su miembro con su mano lentamente.
Clara llegaría hasta ellos e iría besando el cuello de Hughes— Veo que has empezado sin mí— Le susurra al oído juguetona— Eso es de ser un chico malo.
Hughes le mira a los ojos y le va besando mientras pasa su mano por la cintura de la castaña y la acerca a él— Tranquila, no te pongas celosa, no hemos hecho nada...— Nozomi se ríe ante esas palabras y coge la mano del profesor metiéndola entre sus pechos, este los va palpando mientras va metiendo su mano por debajo de la camiseta blanca de Clara y agarra una de sus tetas, esta se deshace de su chaqueta para dejarle vía libre.
Hughes se ríe, sabe que va a tener la noche de su vida— No estáis nada mal queridas...
Hughes va ahora besando los labios de Nozomi y esta acaricia con su mano el miembro del profesor, pareciendo que habia perdido algo de interés en Clara, la cual se va quitando su camiseta blanca quedándose desnuda de cintura para arriba. Las tetitas de Clara eran realmente bonitas y suaves, un roce de una de ellas en la piel de Hughes bastaría para que este las fuese acariciando y besase en los labios a Clara y luego le fuese comiendo las tetas, aunque también variaba besando a Nozomi la cual seguía controlando el miembro del profesor masturbandole al ritmo al que a la japonesa le convenía en todo momento.
Clara lograría romper ese empate técnico usando sus bonitas piernas de forma realmente habilidosa para colocarlas alrededor de Hughes, aislandole de Nozomi y apretando el desnudo y erecto miembro del profesor con uno de sus muslos. Está habil jugada volcaría la atención del profesor hacia la española besando sus labios y acariciando sus pechos a la vez que se iba girando para rozar su miembro con el tanguita de Clara.
Clara realmente emocionada iba moviendo sus caderas haciendo rozar su ropa interior con el miembro del profesor, mientras notaba como este apartaba el tanguita y lentamente iba rozando la punta de su miembro con el coñito de la castaña, pero justo cuando Hughes estaba a punto de penetrarla se detuvo.
Clara algo extrañada miraría a los ojos de Hughes y movería sus caderas frotándose de nuevo con su miembro, pero este parecía no reaccionar pues miraba a un punto fijo detrás de la española. Clara giró su cuello y lo que vió la dejó anonadada, Nozomi se había quitado su top negro frente a Hughes y ahora se acariciaba uno de sus pechos sonriente y arrodillada en el sofá mirando a ambos desde arriba. Hughes tumbó a Clara sin mucho cuidado pasando prácticamente por encima de ella y fue besando y lamiendo esas grandes, redondas y perfectas tetas mientras Nozomi sonreía cariñosa y acariciaba el pelo de Hughes bastante contenta.
—Ese es mi chico...—Dice Nozomi mientras le levanta la cabeza agarrándole el mentón para que le mire a los ojos y luego procede a seguir haciendo que lama y besa sus pechos. Clara se movería para intentar escabullirse de debajo de Hughes, pero Nozomi estando bastante atenta la agarraría de su coleta recolocandola y le iría metiendo el miembro de Hughes entre sus labios forzándola a lamer y chupar su miembro. Hughes iría gimiendo de placer bastante excitado mientras besaba los pechos y labios de la asiática y pronto iría moviendo sus caderas follandose la boquita de Clara usándola como prácticamente un juguete sexual.
Clara soltaba gimoteos ahogados cada vez que el miembro de Hughes llegaba hasta el fondo de su garganta e incluso le iba arrancando lágrimas de dolor e impotencia mientras Nozomi la tenía bien sujeta de su coleta y la iba haciendo mamar cada vez más hondo.
—Cariño— Dice Nozomi para llamar la atención de Hughes mientras le va besando— ¿Lo hace bien la zorrita?— Hughes asentiría realmente extasiado mientras no paraba de follarle la boca a la pobre Clara— Bien... ahora quiero que te corras en su boquita, pero nada de pensar en ella, solo en mí ¿Entendido?— Dice Nozomi mientras se pone de pie y se va desnudando haciendo un striptease ahora bajando lentamente su short negro y después quitándose su tanguita mientras le miraba a los ojos y le susurraba al oído— Todo este cuerpo es tuyo cariño...— Este último susurro junto con los labios de Nozomi pasando por su oreja sería la gota que colmó el vaso para Hughes que acabó corriendose gimiendo completamente alucinado mientras miraba a los ojos a la bella morena.
—Hmmm, muy buen chico, déjaselo todo dentro, y tu traga putita— Diría Nozomi mientras iba sujetando de su coleta a Clara haciéndole tragar todo el esperma de su profesor y luego obligándola a lamer y limpiar el palpitante miembro.
Hughes jadea mientras va acariciando y besando a Nozomi y se acaba tumbando mientras la japonesa se tumba a su lado y pasa su pierna por encima de su chico apartando con su pie la cara de Clara de enmedio. Clara quedaría tendida a los pies de ambos mientras jadeaba y trataba de recuperar la respiración, Nozomi le daría un corto periodo de descanso a Hughes pues pronto empezaría a montarle, Clara tendría que observar como el miembro de su profesor favorito entraba y salía del coño de Nozomi y como está lo excitaba con verdadera facilidad. Hughes gozaría de cada segundo con Nozomi sobre el y estaría realmente embobado viendo sus pechos botar y como la japonesa iba emitiendo gemidos de placer al montarle.
Clara intentaría devolverle la jugada a Nozomi quitándose su faldita y su tanga delante de Hughes revelando su perfecto culito y su jugosa rajita, pero sería del todo inútil, Nozomi le tenía realmente controlado y a los pocos minutos conseguiría que el profesor se corriese dentro de ella, a la vez que ella también llegaba al orgasmo, pronto Nozomi acabaría tumbada sobre el cuerpo de Hughes con su miembro aún dentro, mientras Clara se colocaba a un lado de ambos e iba besando el cuello de su profesor de forma bastante infructuosa.
Una frustrada y desesperada Clara acabaría restregando su empapado sexo en la pierna de Hughes desesperada por llegar al orgasmo mientras besaba la pierna y los pechos de Nozomi. La castaña no tardaría en llegar al orgasmo de esa forma.
Los tres quedarían pronto dormidos, Nozomi sobre Hughes y Clara con ambos con sus caritas al lado de los pechos de la morena, ya que tanto el profesor de filosofía como la orgullosa española los estuvieron besando y lamiendo excitados hasta dormirse.
5 de la mañana
Clara se despertaría con su boca pastosa, los recuerdos de aquella noche volvieron a su mente al sentir su mandíbula atenazada por lo que acababa de suceder. También notaba el fuerte agarre que Nozomi aún mantenía sobre su coleta a pesar de estar dormida. En medio de la noche Hughes se había movido en sueños como era natural y ahora estaría situado entre medio de ambas chicas desnudas. Clara iría besando lentamente a Hughes mientras acariciaba su miembro suave y delicadamente con uno de sus dedos, no le sería muy difícil volver a levantar el miembro de Hughes mientras esté sonreía travieso al ver que Clara no se decidía a rendirse.
—¿No has tenido suficiente guapa?— Le susurra Hughes mientras acaricia y pasa sus manos por la deliciosa figura de la castaña deteniéndose en su culo, el cual Clara pasa a restregarlo juguetona sobre el miembro de su profesor.
—No... quiero que me folles, solo a mí— Clara le mira a los ojos mientras le sujeta del mentón y le besa, Hughes la agarra de las caderas y va metiendo lentamente su miembro en el interior de la chica moviéndose poco a poco más rápido hasta alcanzar un buen ritmo. Los gemidos de placer de Clara y el sonido de los huevos de Hughes golpeando su culito pronto harían a Nozomi desperezarse y observar la situación.
—Hmmm, que chicos más malos, sin avisarme— Dice Nozomi mientras se va incorporando y observa como Hughes está completamente centrado en Clara sin hacerle mucho caso y disfrutando realmente de su coñito.
Nozomi se colocaría al lado de Clara mirándole a los ojos y le iría besando apasionada mientras ponía su pierna sobre ella y mostraba a Hughes su coñito de forma bastante sugerente. De todas formas Clara se mantenía perfectamente bien y su apretado coñito era una delicia que Hughes estaba gozando de lo lindo así que todos los intentos de la japonesa fueron infructuosos.
Nozomi cambiaría entonces de estrategia y agarraría las piernas de Clara dándole la vuelta y alzandolas permitiendo a Hughes llegar mucho más profundo mientras ahora el sujetaba las piernas de la castaña y le daba besos a sus perfectos pies con sus uñas pintadas de morado. Justo en ese instante Clara se sentía realmente victoriosa pero de golpe notaría el culito de Nozomi sobre su cara y como la morena iba restregando su coñito sobre su boca obligándole a sacar la lengua para lamerlo si no quería asfixiarse.
Nozomi sonríe traviesa y así sentada sobre la carita de Clara iría mirando a los ojos de Hughes mientras se acariciaba sus pechos y pronto iría besando a su profesor de forma realmente seductora.
—Esta bien que quieras usarla...— Dice Nozomi mientras acaricia el vientre de Clara y va hasta su pubis del que sale y entra el miembro de Hughes— Pero con dos condiciones... la primera es que pienses solo en mí, nada de en esta zorra.
—Eso es fácil...— Dice Hughes mientras besa los labios de Nozomi y pasa a mirar sus bonitas y grandes tetas, lo que le haría follarse con todavía más fuerza y brío el coñito de Clara.
—Y la segunda...— Nozomi ahora sonríe maliciosa— Es que tienes prohibido correrte dentro de ella— Dice la japonesa mientras agarra bien del cuello a Hughes y le va besando en sus labios, pronto tendría la cabeza del hombre entre sus dos grandes tetas mientras suspiraba y gemía de placer al tener a Clara lamiendo su coñito y su culo. Los tres gozarían de lo lindo durante unos minutos, los gemidos de Hughes y Nozomi se escuchaban de forma bastante audible mientras se besaban cariñosos, por otro lado los gimoteos de Clara eran ahogados por el culito de la japonesa.
Tras unos minutos Hughes sacaría su miembro del interior de la española mientras se masturbaba completamente fuera de sí. Nozomi bastante satisfecha le daría un beso y le susurraría traviesa— Correte sobre su cuerpo— mientras lamía su oreja juguetona.
Hughes no podría aguantar más y acabaría eyaculando sobre el pubis, la tripa y las tetas de Clara mientras gimoteaba satisfecho y agotado. Nozomi le daría un buen beso de recompensa y sacaría su culo de la cara de su rival dejando que Hughes colocase su miembro dentro de la boquita de la española para que lo fuese limpiando. Poco después los tres caerían dormidos, aunque Clara se vería obligada a dormir con el miembro de Hughes entre sus labios.
A la mañana siguiente Hughes se despertaría el primero, la verdad es que había tenido la noche de su vida, a su lado estaban dos fantásticas mujeres que probablemente no volviese a catar en su vida... Aunque bueno, como profesor de la academia quien sabe, a lo mejor se podía acostumbrar a esa vida. Hughes iría despertando a Nozomi con besos mientras a Clara (la cual estaba bien empapadita de semen y fluidos de Hughes y Nozomi) la despertaría con un brusco dedo entrando en su culito arrancándole algún gimoteo lastimero de dolor.
—Buenos días chicas...— Dice Hughes mientras sonríe travieso— Os quiero bien duchadas y preparadas para la siguiente prueba, Clara bonita, tienes que espabilar, si sigues así— Ahora la coge del cuello y mira a los ojos a la española— pronto Nozomi te tatuará tu culito— y remata con una buena cachetada en el culo de la castaña dejando a ambas a solas tumbadas y desnudas en el sofá.
Nozomi acarició el culo de Clara y la giró haciendo que se quedasen ambas mirándose a los ojos tumbadas sobre el sofá. Pronto Nozomi iría besando los labios de Clara, un gesto al que Clara correspondería abriendo sus labios y dejando que la lengua de la japonesa entrase en ella invasiva. Nozomi acariciaría el coñito de Clara metiendo uno de sus dedos en el y sacándolo mojadito para después dárselo a lamer a una Clara irreconocible que pronto estaba lamiendo ese dedo mientras miraba a los ojos de la asiática.
—Ya no estás tan subidita— Dice Nozomi mirando a los ojos de Clara mientras va metiendo y sacando su dedo de dentro de su boquita con bastante habilidad.
—Es porque sabes que hoy serás mía ¿Verdad?— Clara no contesta ante esas palabras de Nozomi, sinceramente esa noche le había afectado bastante, nunca se había sentido así de ninguneada y humillada antes.
Nozomi restregaria su dedo limpiándolo por las mejillas de Clara y saldría hasta el baño para ducharse. Clara se quedaría sola y tumbada boca arriba mirando al techo de la habitación. No paraban de repetirse en su cabeza las imágenes de aquella pasada noche y como Hughes solamente la había usado como un mero juguete sexual mientras daba cariño a Nozomi y solo pensaba en otra mujer que no era ella ¿Cuando ella había ido a su despacho y "se lo habían pasado bien" también Hughes gozaba de su cuerpo pero pensaba en Nozomi en vez de en ella? La duda la reconcomía y su orgullo estaba herido de muerte.
Clara escucharía el sonido del agua de la ducha activarse en la habitación de al lado, de forma casi mecánica se llevaría su mano hasta la entrepierna y acabaría lo que Nozomi había empezado aquella mañana, necesitaba estar despejada para el duelo sexual. La española no podría evitar pensar en esa noche y en como había sido sometida y tratada como una puta por su profesor y por Nozomi, no duraría mucho hasta que acabó soltando un fuerte suspiro de alivio y placer.
Hughes les habría dejado el desayuno preparado a cada una en distintas habitaciones, las dos comerían concentradas y enfundadas en batas de seda blanca después de haberse duchado. Las miradas entre ambas eran realmente desafiantes, Nozomi sonreía relajada y confiada mientras Clara había recuperado algo su moral y tenía ganas de revancha.
Una hora después ambas estarían en bikini arrodilladas una frente a la otra en un tatami en medio del jardín del chalet de Hughes. El profesor estaría enfundado en la bata de su pijama mientras caminaba sonriente entre ambas, las dos le miraban a los ojos a su paso desde abajo con un gesto decidido, a su señal estaban listas para destrozar a la otra.
Nozomi llevaba un bonito conjunto blanco y rojo, siendo el sostén de un blanco puro y la braguita del color roja sangre, lo que contrastaba bastante con su pálida piel. En cambio Clara llevaba un sensual bikini morado, lo que conjuntaba con el color de las uñas de sus pies y manos. Además la parte de abajo del bikini de Clara era un atrevido tanga brasileño, que remarcaba todavía más su fabuloso culo, el cual movía lentamente embobando a Hughes cada vez que pasaba por detrás de ella. Ambas se habían recogido el pelo para estar más cómodas en la pelea, Nozomi llevaba una doble coleta que le daban una apariencia de niña buena (aunque en cuanto mirabas su cara te dabas cuenta de la malicia oculta entre tanta belleza), mientras Clara había prescindido de su coleta y se había hecho un bonito moño que recogía todo su largo pelo.
—Las normas son sencillas, es una pelea de gatas tradicional, ni mordiscos, ni puñetazos, ni codazos, ni patadas, prohibido ponerse de pie, prohibido salir del tatami, solo valen agarres, bofetadas y arañazos— Dice Hughes mientras va observando a una y a otra.
—La ganadora será la que consiga que la otra se corra, en caso de que gane Clara haremos otra ronda, en el caso de que gane Nozomi, bueno— Mira a Clara sonriendo travieso— el asunto estará decidido.
Ambas asienten, Nozomi calmada y confiada y Clara rabiosa y con ganas de tomarse la revancha. Hughes daría la señal de inicio y ambas gatas se irían tanteando mientras daban vueltas al tatami y observaban los posibles puntos débiles de su rival.
La primera en lanzar su ataque sería Nozomi la cual aprovecharía un momento en el que gracias a su mayor rapidez se colocaría detrás de Clara y se abalanzaría sobre su espalda quedando colocada sobre ella. Clara daría con su cuerpo en el tatami y notaría como una mano de Nozomi le agarraba de la nuca y otra mano trataba de ir quitándole la parte de arriba de su bikini. Sería fácil para la japonesa desanudar la parte de arriba del bikini de Clara la cual notaría como las cuerdas del bikini dejaban de estar firmes en su espalda y como poco a poco las manos de Nozomi se iban infiltrando entre el tatami y su cuerpo e iban amasando sus pechos.
Nozomi también iría besando y mordiendo el cuello de Clara mientras notaba como los pezones de la española se iban poniendo erectos por la excitación.
—¿Sabes que después de lo de esta noche eres mi puta verdad?— Le susurra al oído Nozomi, mientras Clara maldice por lo bajo impotente por la fuerza de la japonesa.
Clara inevitablemente se iba excitando al sentir sus pechos manoseados impunemente por la japonesa la cual también la iba agarrando del cuello cortando su respiración, la castaña al levantar la mirada vería como Hughes iba sacando su miembro de entre los pliegues de su bata y como se iba masturbando observando a ambas chicas luchar.
Nozomi bastante confiada en su victoria iría cambiando su posición poniendo su culo sobre la parte alta de la espalda de Clara para ahora tener acceso al culo de la española y así comenzar a darle lo que merecen todas las putas como ella, pero al hacer eso se desequilibraria por un momento, algo que aprovecharía Clara para revolverse y salir de esa posición desventajosa. Ambas volverían a quedar frente a frente, la española con sus tetas al aire y la japonesa aún completamente vestida.
La sonrisa de Nozomi se borraría de su bello rostro al ser embestida por Clara la cual conseguiría tumbar a Nozomi boca arriba colocándose la castaña en la posición superior. Clara con ganas de venganza agarraría a Nozomi del cuello con una mano mientras con otra iba dejando los bonitos pechos de la morena completamente indefensos al quitarle su sujetador. Clara aprovecharía su mayor tamaño para evitar que Nozomi se pudiese revolver y darle las tornas a la situación e iría lamiendo la mejilla derecha de la asiatica mientras con una mano estrujaba con crueldad uno de sus pechos.
—Nunca seré tú puta... ¿Ya no sonríes tanto eh zorra?— Le susurra Clara con claras ansias de venganza mientras Nozomi gimotea dolorida e indefensa mientras mira con ojos como platos como Clara va asfixiandola a la vez que estruja sus pechos sin piedad.
Clara estaría un minuto torturando a Nozomi pero pronto cambiaría su estrategia y pasaría a besar, lamer y mordisquear las ahora sensibles y doloridas tetas de la japonesa, tornando los gemidos de dolor de la morena en suspiros y gemiditos de placer.
—Esto si que te gusta ¿verdad zorrita?— Dice Clara mientras sonríe relajada y ahora va besando los labios de Nozomi la cual va abriendo su boquita dejando que la lengua de la española se introduzca en su boca.
—Hmmm que rica estás, si abrieses estás piernas, lo gozarías de lo lindo— Le susurra Clara intentando minar la voluntad de lucha de Nozomi mientras pasa su mano por los cruzados muslos de Nozomi los cuales impedían a la española llegar hasta su coñito.
—Se que estás deseando que te dome aquí delante de nuestro profesor, que le muestre la ramera que puedes llegar a ser— Le susurra Clara ahora lamiendo el cuello de Nozomi la cual le mira a los ojos y suelta gimoteos de placer e impotencia.
Clara dominaría durante unos minutos la situación en los que iría calentando cada vez más a Nozomi hasta conseguir que esta abriese sus piernas para ella débilmente al principio y luego ya completamente. Clara con una sonrisa maliciosa pondría su culito en la cara de Nozomi y miraría a Hughes con una sonrisa traviesa mientras iba bajando lentamente la braguita de Nozomi hasta llegar a los pies de la japonesa. Hughes se masturbaba completamente obnubilado por la visión de la española ahora dominando a placer a Nozomi a pesar de su predilección por la japonesa. Clara remataría la situación cogiendo la braguita de Nozomi y tirándosela a Hughes sonriendo traviesa y sintiéndose victoriosa, luego abriría bien las piernas de Nozomi mostrando su coñito ante su profesor como si fuese su trofeo de guerra.
—Ahora esto es mío...— Dice Clara acariciando el empapado coñito de Nozomi bastante confiada mientras mira a los ojos a Hughes.
Hughes miraba a los ojos verdes de Clara realmente entregado aunque de golpe notaría en ellos algo raro. El gesto de la española se torceria ligeramente mientras masturbaba a la japonesa y sus ojos se dilatarian mientras su boca se abría ligeramente y dejaba escapar un ligero suspiro de placer. Nozomi mientras Clara se recreaba en humillarla habría conseguido apartar el tanga de la española y ahora estaría introduciendo completamente su lengua en su coñito, la habilidad de Nozomi en el oral era tan excelsa que rápidamente Clara no podía hacer otra cosa que gemir mientras masturbaba desesperada a Nozomi intentando hacerle correrse antes de que la japonesa lo hiciese con ella.
Hughes se acercaría a ellas masturbándose mientras mira a los turbados ojos verdes de Clara, la cual ya gimoteaba de placer mientras alucinaba con la lengua de la japonesa y sus ojos observaban el miembro de su profesor con deseo.
Hughes cogería del mentón a Clara con una sonrisa maliciosa— ¿Que pasa preciosa? ¿Lo estás descubriendo? Esa lengua es un tesoro...— Le susurra Hughes a Clara, la cual gimotea impotente mientras nota su culo aprisionado por las afiladas uñas de su rival, estaba claro que el profesor tenía una favorita.
—Dios mío... dios mío...— Susurra Clara alucinada.
—Eso mismo decía yo cada vez que ella llegaba a mi despacho, tú eres muy buena querida... pero ella siempre me hacía correrme con esa boquita y esos pechos antes incluso que tú con tu coñito y tu culito...— Responde Hughes mientras Clara rabiosa intenta meter el tercer dedo dentro de Nozomi de forma infructuosa.
Clara lograría sacar su culo de allí a costa de dejar las uñas de Nozomi marcadas completamente en su piel, sería en vano pues Nozomi ya había olido la sangre en su enemiga. Clara gatearía huyendo, pero Nozomi la agarraría del pie y la atraería hasta ella de nuevo colocándose encima de ella y ahora poniendo sus pechos en la cara de la castaña dejándola medio asfixiada.
Clara se sorprendería a si misma recibiendo con entusiasmo los besos de Nozomi mientras esta la sujetaba de sus caderas y mordía sus pechos como una leona muerde a la gacela que acaba de cazar. Nozomi iría deshaciendo el moño de Clara y pasaría a tenerla bien agarrada de la melena, para después manosear el culito de la española e ir bajando su tanga lentamente mientras devoraba sus labios con auténtica impunidad.
Clara devolvía los besos de Nozomi mientras le miraba a los ojos muy excitada deseando que bajase su tanguita más rápido, los ojos verdes de Clara parecían estar vacíos de todo sentimiento de lucha habiéndose apoderado de ellos la más absoluta lujuria. Es más, al sentir como su tanguita bajaba por sus piernas Clara realmente mojadita iría aproximando su culito hacia el cuerpo de Nozomi mientras le miraba sumisa, a esas alturas ya quedaba poco de la Clara que habia entrado ayer por la puerta desafiante. Nozomi bastante relajada y sabiéndose ganadora iría acariciando el coñito de Clara mientras acababa de quitarle el tanga usando su pie. Clara le correspondía con besos realmente entregada mientras abría bien sus piernas sin necesidad de que Nozomi la obligase, solo quería seguir sintiendo a la japonesa entre sus piernas.
Nozomi se ríe al ver a su rival abrirse de piernas para ella mientras le miraba sumisa— Menuda puta estás hecha eh...— Le susurra mientras le va masturbando lentamente y va dándole besos comiéndole toda la boca.
Clara estaba tan mojada que apenas podía pensar con claridad y asiente ante las palabras de Nozomi mientras sus piernas tiemblan de placer— Soy tu putita— Le susurra Clara completamente abierta de piernas a lo que Nozomi le responde cogiéndola de las mejillas y mirándole a los ojos— Lo sé...
Hughes suelta una risotada al escuchar a las dos chicas y al ver como Clara se abre de piernas sumisa y deseosa de que Nozomi la acaricie.
—¡SIEMPRE LO SUPE!— exclama entusiasmado mientras se acerca a ambas y acaricia el culo de Clara e incluso restriega su completamente empalmado miembro por la suave piel del firme culito de la española.
—Siempre supe que tú eras una putita de categoría— Le susurra a Clara mientras le va manoseando muy excitado— Eso es algo que se te ve en los ojos— Continua mientras la coge del mentón y le hace mirarle mientras Clara completamente entregada al placer pero consumida por la humillación, no podía sostenerle la mirada.
Pronto el miembro de Hughes empezaría a entrar en el suave y empapadito coño de Clara arrancándole un gimoteo tras otro mientras Nozomi iba agarrándola del cuello y robándole besos mientras le daba bofetadas bastante humillantes —No va a hacer falta ni desempate— dice Nozomi mientras se ríe y le arranca un gemido de dolor a Clara tras girarle la cara de una bofetada.
—La verdad es que esperaba bastante más de esta zorra... pero conociéndote querida, sabía que la ibas a doblegar— Dice Hughes mientras va agarrando a Clara de las caderas y la va follando al tiempo que también le va dando azotes en su blanco culo dejándoselo en unos minutos bastante rojo, Clara de forma humillante se correría enseguida solo para desatar las risas de Hughes y Nozomi mientras ambos se miraban cómplices.
—No me ha hecho falta ni hacerle correrse para hacerla mía...— Dice Nozomi burlona mientras mete uno de sus dedos entre los labios de una extasiada Clara que pronto los va lamiendo como si de un falo se tratase.
—Ves a por el juguetito que te comenté querida— Dice Hughes guiñándole un ojo a Nozomi mientras va poniendo a cuatro patas a Clara y la va montando con auténticas ganas usando su pelo como si fuesen las bridas de su yegua personal.
—¿El juguetito que te comenté? ¿Ellos habían planeado algo para mí antes siquiera de que entrase por la puerta?— Piensa Clara atormentada mientras siente como Hughes la va follando lentamente al principio aunque en todo momento bien sujeta por la firme mano del profesor en su melena castaña.
Nozomi saldría del jardín y entraría en el chalet, para volver al cabo de unos minutos. La japonesa se encontraría con Clara soltando gemiditos guturales bastante impotente mientras Hughes la penetraba y azotaba su culo una y otra vez. La japonesa se acercaría a esa curiosa escena con una taimada sonrisa y con un enorme dildo negro ajustado en su cintura.
Clara sentía como Hughes bombeaba su interior y azotaba su culo sin piedad, pero ver acercarse lentamente a Nozomi Kamura con ese imponente dildo ajustado a su cintura era una visión todavía mas terrible para ella. En esos instantes Clara se dió cuenta de que iba a ser follada sin piedad por esa arrogante japonesa que había estado compitiendo con ella durante los dos últimos años que habían compartido clase en la academia de novicias.
De repente los gemidos de la española fueron silenciados, la linda boca de Clara que tantos elogios le había hecho merecer a lo largo de toda su carrera en la academia se vió invadida por el duro y frío miembro de plástico de la japonesa, la cual iba penetrando con bastante brusquedad hasta llegar a la garganta de su derrotada rival. Hughes y Nozomi fueron follando de forma incansable uno tras otro los agujeros de Clara mientras esta gimoteaba dolorida incapaz de sentir ya más placer y deseando que todo acabase lo antes posible. Al sentir el dildo de Nozomi entrar en su culito Clara no pudo resistir el dolor y acabó quedando inconsciente mientras finos hilos de sangre y fluidos se escapaban entre sus muslos. Nozomi y Hughes gozarían del cuerpo de la castaña durante unos minutos más hasta que ambos encontraron el alivio que buscaban. Hughes se acabó corriendo sobre el perfecto culo de la española mientras Nozomi llegaba al orgasmo fruto del rozamiento de la parte interna del dildo con su sexo.
Hughes se quedaría descansando en su dormitorio realmente satisfecho mientras Nozomi llevaría a una inconsciente Clara hasta el interior de la casa como si fuese un saco de patatas.
Unas horas después...
Nozomi descansaba tranquilamente abrazada. Hughes mientras este se echaba un cigarrillo realmente satisfecho.
—Tu plan salió a la perfección guapa— Dice Hughes mientras acaricia a una desnuda Nozomi por la cintura bastante tranquilo.
—Sabia que esa puta iba a caer en la trampa, su orgullo la cegó, ahora ya le he dejado claro quién manda— Responde Nozomi mientras acaricia una bonita y larga trenza del pelo castaño de Clara que yacía inerte en sus manos.
—Aunque debo decir... que al principio estuvo cerca de ganarte en ambas pruebas...— Remarca Hughes con una sonrisa traviesa con ganas de provocar a la morena.
Nozomi le fusila con la mirada desafiante y lleva su pequeña mano hasta el miembro del hombre activandolo con solo tocarlo ligeramente— Tú cuerpo no dice lo mismo profe— Nozomi le besa mientras vuelve a masturbarle lentamente— Si es que... como sabes provocarme...
Pronto ambos volverían a yacer juntos aquella tarde, junto a su cama estaría la mesa de trabajo de Hughes en la que estaban la faldita, el tanga, la camisa blanca y la chaqueta de cuero de Clara. Los zapatos de tacón negros de la española también estaban sobre una de las sillas de la habitación. La japonesa se había tomado ciertas libertades y Clara no solamente había perdido su ropa interior aquel día.
Al día siguiente
Las alumnas de la academia de último curso se irían presentando en el patio para recibir las notas de fin de curso. En el patio estarían las notas publicadas en un tablón, solo cinco de ellas habían sido seleccionadas para entrar en la ciudad prohibida, el resto habían sido "desechadas" es decir, serían vendidas a los burdeles de la isla, algunas afortunadas podrían salir de la isla y trabajar como damas de harenes de algunos jeques árabes.
La vida de las cinco elegidas sería mucho mejor que la de sus compañeras, pues a pesar de la dura competencia que se encontrarían en la ciudad prohibida, podrían tener una existencia mucho más cómoda entre los muros de ese gran complejo que en las duras calles del exterior. A pesar de ello todas sabían que la esperanza de vida de una dama no solía rebasar los 40 años, pues la mayoría acababan demasiado desgastadas por el uso y la competencia de la ciudad prohibida y al ser "desechadas" de la misma al no poder seguir cumpliendo con los estándares de exigencia y belleza requeridos solían morir al poco tiempo en las duras calles de la isla.
El cartel de las admitidas rezaba de la siguiente forma:
Nozomi Kamura: 10 (Matrícula de honor)
Clara Suárez: 10
Stacy Swans: 9'75
Mona Wales: 9'5
Valentina Katiova: 9'25
A estas cinco chicas de 18 años se les unirían otras "cinco damas de importación", que el club de la ciudad prohibida compraba en otros clubes de propietarios similares que se hallsban por todo el mundo, pero que obviamente tenian un prestigio (y un respaldo financiero) muy inferior a la Ciudad Prohibida de las Islas Caimán.
Al fondo del patio una de las alumnas de último curso, alta y bonita, aunque un poco pasada de maquillaje (para así tapar sus incipientes ojeras) observaba toda la escena. Llevaba el atuendo de colegiala que era norma en esa academia. Zapatos de tacón negros, medias blancas, minifalda roja y camisa blanca, su pelo corto y castaño caía hasta un par de dedos encima de sus hombros y cruzaba sus piernas ligeramente nerviosa ante los sonidos de tacones de compañeras y otras alumnas o profesoras que pasaban a su espalda por el pasillo. Un escalofrío recorrería la espalda de la chica al sentir una delicada y pequeña mano acariciar y luego agarrarla firmemente de la cintura.
Nozomi se asomaría por un lado de Clara mientras la sujetaba de súbito firmemente con uno de sus brazos.
—Estaras contenta guapa... —le susurra mientras va moviendo su mano desde su cintura hasta su culito pasando a manosear su nalga derecha metiendo su mano incluso por debajo de la minifalda de Clara.
Clara se mantenía impertérrita, miraba al frente sin mantener contacto visual con Nozomi la cual le arrancó un ligero quejido al manosear esa nalga derecha.
—Aun duele, claro... el tatuaje está reciente, ya verás cuando todos te lo vean...—Le susurra Nozomi bastante cruel poniéndose de puntillas para mordisquearle la oreja.
—Nos vemos el día de la subasta puta— Se despide la japonesa con una buena cachetada en el culo de la española la cual hace un esfuerzo inhumano por contener el quejido de dolor en público.
Al volver a su habitación Clara se metió en el baño y se puso frente al espejo. Dejó que el agua cayese sobre su rostro y se fue quitando su maquillaje mientras sus ojos verdes se reflejaban en el espejo y le devolvían una mirada de reproche ¿Como había sido tan estúpida de caer en las provocaciones de Nozomi? ¿Todo estaba planeado de antemano entre ella y Hughes? ¿Tan poca cosa era para que el profesor la hubiese tratado así enfrente de su enemiga? Las lágrimas de rabia de Clara se confundían con el agua del grifo que echaba en su cara, aunque la chica era fuerte y su madre le había enseñado desde muy chiquita que llorar no le iba a servir para nada, en algunas ocasiones le era inevitable derrumbarse, como lo había sido la noche anterior cuando Nozomi la había dejado desnuda en su cuarto como si fuese un saco de patatas.
Lentamente la castaña se fue desnudando, al mínimo roce de su ropa al ser extraída de su cuerpo Clara sentiría como todo su ser le dolía y al quitarse su camisa blanca podría ver cómo numerosos cardenales afloraban en su piel. Marcas de agarrones, azotes, o mordiscos especialmente en sus pechos"decoraban" su cuerpo dándole un aspecto de "ramera usada" que diría su madre. Pero eso no era lo peor, Clara pronto iría dejando caer su faldita y su braguita, cuando sintió está última a la altura de sus pies levantó la mirada cruzándose con la mirada de la Clara del espejo. Sus piernas parecían en buen estado, pero al darse la vuelta el panorama cambiaba por completo. El culo de Clara había recibido una buena sesión de azotes, dejando marcas de sangre por su culo y la parte alta de sus muslos posteriores. El coñito de la española también destacaba por su enrojecimiento e irritabilidad, todavía no se había recuperado de la larga noche que había pasado siendo la puta de Nozomi y Hughes. Pero todas esas marcas se habrían ido tras una semana...
La mirada de Clara se detendría en su nalga derecha, donde estaba escrito con letras bastante claras una sola palabra "puta", tampoco era un tatuaje muy grande, pero cualquiera que se fijase podria leerlo con facilidad. Clara se quedaría observando fijamente su culo durante un largo minuto mientras tragaba saliva y suspiraba, de nuevo alguna lágrima recorrió sus mejillas. No sabía como lo iba a hacer, pero algún día se vengaría de esa maldita zorra japonesa.
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