Xtories

Diferentes formas de amar. -14-

La jaula de plástico le oprime, pero el miedo a Helena es mayor. En la soledad de la granja, Carmen le ordena quitarse los pantalones: es hora de cortar los lazos, aunque el riesgo de perder su hombría sea real. Mientras Manolo prepara las herramientas, el silencio de la noche encierra secretos que podrían costarles la vida.

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Capítulo 23 encajando piezas.

En el momento del reencuentro las emociones estaban a flor de piel. Las circunstancias que las llevaron a refugiarse en tan inhóspito rincón eran distantes en cuanto a los motivos, pero similares en cuanto a las repercusiones y amenazas recibidas. Todos ellos estaban en el punto de mira de Mónica y sus ambiciones.

La única que estaba un poco desubicada era Silvia, no tenía una idea muy clara de lo que pasaba. No olvidemos que en el club estaba o drogada o inducida,y no tenía ningún temor ni de su mama ni de su novio, por lo que no entendía el motivo de la huida ni de tanto secretismo.

Jaime, por su parte, estaba preocupado por la reacción de Helena. Sin embargo, no tenía ninguna intención de lamentar la decisión de abandonar la relación con su mujer. Su capacidad de aguante se havia visto supera. Por descontado que le costo lo indecible, pero ya no havia retorno. Su marcha era mas que una huida era un sunami de emociones.

Olvidar de hoy para mañana una relación de años de sumisión no era fácil. Por consiguiente, la distancia y la desconexión eran el único medio que le podía funcionar para empezar un nuevo proyecto de vida.

No podia hablar con ella. Si lo hiciese, lo más probable fuera que cayese otra vez en sus redes. El amor hacia su esposa/domina era el único impulso que le mantuvo de rodillas durante tantos años. Podríamos pensar que Jaime era un pelele sin capacidad de reacción ni de oposición a la humillación constante que le infligía Helena, y seguramente acertaríamos en cuanto a lo de pelele.

Aunque sí que tenía capacidad de reacción y esta nueva predisposición estaba influida por el odio. El amor lo tubo amarrado de pies y manos, el odio le dio la fuerza para levantarse y reaccionar.

Cuando se fueron por la mañana, sin despedirse, fue para ganar unas horas de ventaja. Desde un área de servicio de la autopista y aprovechando una parada para tomarse un café y acceder al baño, Jaime le mando, desde el móvil, un email a Helena. En el mismo le explicaba que no aguantaba más, un ahí te quedas en toda regla. Aunque uno de sus problemas lo tenía exactamente entre las piernas, la jaula de castidad de la cual no tenía la llave ni sabia como deshacerse de ella. Ya pensaría en ello más adelante.

Al utilizar el correo electrónico le garantizaba un anonimato mayor que una llamada telefónica. También dejaba una puerta abierta de comunicación. Era sin duda una huida a un destino incierto. Desde luego que Carmen le caía bien, pero no estaba enamorado de ella. Era una compañera ideal, le gustaba físicamente y compartían el amor por la música, sin embargo, las cosquillas en la barriga y la asombrosa obsesión del amor no lo sentía hacia su compañera. Cariño, sí. Confianza, también. ¿Atracción física? Mucha.

Evidentemente la situación le generaba un sinfín de dudas. De toda manera no perdía nada por hablar con ella, pasar los cuatro unos días juntos y programar sus próximos pasos. Lo que tenía claro era que no volvería a caer en el juego de la sumisión. Esta ya era una pantalla pasada y no le apetecía volver a caer en el oscuro mundo del cornudo consentido. Si el destino le tenía otorgado el título de “come leches”, en el futuro la única leche que comería seria la del postre “arroz con leche”.

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Una vez repuestas las fuerzas, con la barriga llena y la ansiedad de la aventura bajo mínimos, los cuatro mosqueteros se dispusieron a ponerse al día de lo sucedido y trazar planes de futuro.

Lo más importante era sincronizar las emociones y valorar las opciones de compartir algún tipo de proyecto en el futuro próximo. Si nos fijamos en las ocupaciones y los lugares comunes podemos observar que tanto Carmen como Jaime tienen en la música y su enseñanza el motivo de su pasión, a su vez, Sonia y Silvia tenían proyectos similares, los estudios universitarios y el furor uterino.

La clave para avanzar, en este maremágnum de dificultades, era establecer cuál era el camino por donde canalizar el presente y encontrar ese futuro difuso y arriesgado. Cuáles serían las acciones para liberarse de sus enemigos, valorando hasta qué punto podían conseguirlo sin saltarse la ley. Todas estas incógnitas se movían por la mente lógica y precavida de Carmen.

Jaime no tenía por el momento una lucha interna tan complicada. Su plan era mucho más simple, darle tiempo al tiempo, dejar enfriar la ira y esperar que en las próximas horas se desvaneciera la niebla que le cegaba la mente. Era imperativo que la lucidez acudiera en su ayuda y junto con la visión, siempre acertada, de Carmen surgiese la fórmula para empezar un proyecto de vida mejor que el que dejaba atrás.

A su vez las dos jóvenes ardientes tenían, también, mucho de lo que hablar. Sonia quería saber qué grado de implicación tenía Silvia en todo el entramado criminal. Sospechaba que solo era, como ella misma, víctima de los desalmados que se aprovecharon de su deseo sexual. La dependencia hacia sus supuestos novios que controlaban sus deseos, y la fuerte carga emocional que las llevaba a realizar las mas abyectas de las aberraciones, sin tan siquiera pestañear, era el mayor de los problemas.

La mejor forma de solucionar un problema es identificarlo y saber por dónde atacarlo. La ignorancia de este es el peor de los escenarios. Es mucho más execrable el ignorante que se equivoca sin saberlo que el que equivocándose ve el error y puede encontrar las herramientas para solventarlo.

Desde luego es lo que debían buscar, errores, herramientas y soluciones. No sería fácil, pero las dos eran listas y formadas. Controlar los impulsos y tener la cabeza fría era el primer paso en este camino de espinas.

Por un lado, los progenitores se fueron a pasear por la granja y hablaron largo y tendido sobre proyectos, amenazas, prioridades y economía. Sin embargo, las posibilidades de compartir algún plan en común eran en ese momento remotas. Jaime no estaba enamorado de Carmen y ella no estaba segura de poder depositar confianza en un hombre tan sumiso y con tan poca iniciativa.

Uno de los lemas de Carmen era mejor sola que mal acompañada. Por mucho que apreciase a Jaime no pondría en riesgo a su hija ni a su propia seguridad por un hombre. ¿ayudarle? Eso sí. Pondría todo su empeño para liberarlo de las garras de Helena, esta era la prioridad, y más tarde ya se vería si podrían sincronizar alguna cosa más que la música.

Por el momento padre e hija se acomodarían en la casona, con discreción, y pasados unos días se replantearían el futuro. En el punto en que se encontraban debían en primer lugar reforzar la seguridad y asegurarse de no tener visibilidad entre los vecinos. La mente de Carmen estaba en ebullición, si la causa principal del problema eran las acciones de la quesera era imperativo empezar por aquí. Todo pasaba por una reunión con sus tíos. Con Mónica no podía ni quería hablar. Y con el gusano de su exmarido Marcelo, menos. Mejor lejos de su vista.

Haciendo balance de situación nos encontramos con unos hechos reales, unas acciones incontestables. Así como unos deseos visibles, aliados de unos procesos tenebrosos con pocos o ningún escrúpulos.

Los hechos reales eran que tanto Carmen, Sonia, Silvia y Jaime estaban fuera de su hábitat cotidiano. Escondidos en un lugar remoto e incómodo, sin contacto con sus amigos y conocidos. Lejos de su lugar de trabajo y estudio. Jaime huyendo de su esposa y Carmen huyendo de su hermana y sus tóxicas ambiciones.

Por otra parte, tenemos a Mónica y Marcelo, que no esconden su deseo de acaparar el máximo poder empresarial y político de la comarca. Empleando para conseguirlo cualquier método, legal o no.

A este circo tenemos que contemplar otros actores secundarios, o no tan secundarios. Los tíos, Bernardo “Berni” e Eligio “Eli” que tenían una parte sustancial de las acciones necesarias para el control del negocio. A la vez que los satélites que orbitaban en una o otra parte de la ecuación.

En primer lugar, el trio calavera, aliados de Moni y Celo, con un físico imponente, pero con un celebro poco dotado. Que deambulaban por el lugar fuera de juego, mas urbanitas que los semáforos, pero que seguían siendo peligrosos y no se les debía de minusvalorar.

Por otro lado, el trio de los ganaderos habitantes de la casona y protectores del grupo de Carmen. Estos conocían perfectamente las costumbres y los lugares de la comarca, sabían por donde y cuando salían las nubes, así como y cuando ordeñar el ganado. Lo que no dominaban eran las malas artes ni los métodos de los bajos fondos que utilizaban sus oponentes.

Tanto un grupo como el otro estaban bajo las ordenes de una de las hermanas. Ellas los utilizaban en función del momento. Si sus necesidades eran del ámbito doméstico o público podían variar los servicios, lo que no variaba era la devoción que ellos tenían a las hermanas, ni el estricto cumplimento de sus órdenes.

La partida de ajedrez estaba en su apogeo, los peones situados en el lugar conveniente y las dos reinas meditando su próximo movimiento. El tiempo ejercería como ingrediente esencial. La precipitación podía ser nefasta, cada pieza era valiosa y para ganar la partida no se debía dejar nada al azar.

Capítulo 24, sincerándose.

En esa primera conversación entre Carmen y Jaime quedo claro que los dos tenían problemas diferentes, pero que influían el uno en el otro. Se entrelazaban, sino en el espacio, si directamente en las personas que lo generaban. La solución era necesariamente dual, debían unir fuerzas y buscar una salida compartida.

Las dos primeras acciones a realizar eran, y por este orden, alejar a sus hijas del centro del peligro y solucionar el problema de la jaula de castidad.

Por la noche después de cenar y al refugio del frio exterior se produjeron dos conversaciones en el interior de la casona, una entre Sonia y Silvia y la otra entre sus progenitores.

- Vamos a ver Jaime la primera acción a realizar es reforzar la seguridad. La primera fase, esconderse y ser discretos ya está ejecutada. La siguiente es asegurarnos que las niñas estén fuera de peligro y la única salida que le veo es mandarlas lejos de aquí, en conclusión,la seguridad de ellas y la nuestra pasa por ser invisibles. Por lo menos de momento.

- Estoy de acuerdo contigo, pero antes debemos hablar con ellas y dejar claro cuales son los peligros y lo que deben evitar. Básicamente a los chulitos de sus novios.

- De acuerdo, y ahora el otro tema, tu jaulita.

- Uffff si, ya empiezo a tener los huevos morados, pero ya sabes que sin llave no me la puedo quitar.

- No seas melodramático, enséñame la jaula y buscamos una manera de sacártela.

- Me da corte, Carmen. Después de un montón de años hablando de partituras y diferentes estilos musicales ahora mostrarte mis miserias………

- Anda ya Jaime, no seas timorato, venga fuera los pantalones y calzoncillos.

- Los calzoncillos será difícil, llevo bragas.

- Me da igual, lo que sea.

Jaime procedió a desnudarse, rojo de vergüenza y sin pronunciar otra palabra se quedo desnudo de cintura hacia abajo. La jaula de castidad de color azul pálido, y de plástico endurecido salió de su escondite. La victima de tan ultrajante humillación miraba a la pared, sin atreverse a mirar a su amiga. Una cosa es mostrarse ante su esposa y otra muy diferente ante su amiga y compañera de trabajo.

Carmen al ver a su amigo sufrir por la situación le miro directamente y de forma cariñosa a los ojos.

- Jaime, cariño, no sufras que no te juzgo. Por lo que veo el mecanismo es bastante simple no creo que sea muy complicado anular la cerradura o cortar el plástico. En una granja suele haber todo tipo de herramientas. El único problema es tu ego. Veo que sientes una profunda humillación y mas cuando te diga que precisamos de un experto para realizar la operación.

- Llegados a este punto ya no creo que pueda dar marcha atrás, ¿Quién es el operario?

- Uno muy cercano y de máxima confianza, Manolo el encargado de la granja. No debes temer nada de el, está a mi servicio y si se lo ordeno, al tuyo. Para lo que necesites.

- De momento lo que necesito es sacar el pajarito a respirar. ¿Cómo lo haréis?

- Tu tranquilo, no te agobies, ¡¡¡Manolo!!!, grito Carmen, y en segundos el aludido acudió a la llamada, mírate este artilugio y piensa en como anularlo.

Manolo, sin pronunciar una palabra, sospeso la jaula,mirándola y analizándola por todos lados y finalmente sentenció.

- Parece un trabajo fácil de llevar a buen termino, la única pega que le veo es el lugar. Un pequeño error y dejamos a Jaime sin su hombría.

- Joder, si que me das ánimos -se quejo Jaime- últimamente me sirve de poco pero todavía le tengo aprecio. Simplemente no tengo otra opción, ¿Cuándo empezamos?

- En un momento, voy a recoger las herramientas y nos ponemos a ello. Mientras esperas búscate un espacio cómodo, donde puedas estirarte y quedes con la zona del escroto y pubis un poco avanzada. Ahora vuelvo y lo solucionamos.

Mientras Manolo se ausentaba para preparar la extracción de la jaula, Carmen se reunió con las dos chicas para ponerlas al corriente de la situación. Las encontró sentadas en banco de madera cerca de la chimenea que calentaba la estancia. Sonia y Silvia se estaban poniéndose al día de sus mierdas. La información, que Sonia le proporcionó a Silvia, dejo a la chica obnubilada. Por supuesto que tenia una idea bastante aproximada de lo que era su novio, pero no sospechaba que sus intenciones fueran tan perversas y peligrosas. En este estado de ánimo cercano a la reacción virulenta en contra de sus novios las encontró Carmen.

La construcción de un futuro ordenado y satisfactorio no es lo que solemos encontrar en mentes tan jóvenes. Ni tampoco la experiencia para solventar problemas de orden tan compleja como las envidias y los intereses comerciales de un grupo familiar con repercusión en toda una comarca.

Y aquí tenemos dos grupos bien definidos y con una líder en cada uno de ellos, Mónica y Carmen. ¿hasta dónde llevaran sus propias miserias? y muy importante ¿a quién arrastraran hasta hundirlo con ellas en el fango?

Era por supuesto una amalgama de experiencia, astucia, lujuria, avaricia, ira y con gotas de soberbia. Sin olvidar que las personas actuamos de forma grupal y por amor al grupo podemos llegar a extremos impensables. la subyugación al líder de la manada nos hace olvidar nuestra vertiente individual siendo capaces de sacrificarnos por el bien común.

Carmen tubo en todo momento la precaución de calmar las aguas revueltas, y sosegar a las dos chicas. Les pidió calma y serenidad. Dejar pasar las horas y analizar con frialdad las acciones a llevar a cabo. Quedando emplazados todo el grupo el próximo día para trazar el plan a seguir.

La vida contemplativa y bucólica de la granja tiene, entre otras muchas virtudes, calmar las ansias de las dos muchachas. Reflexionar viendo pasar las horas, sin tener nada más que hacer, conlleva centrarse en el interior de uno mismo. La búsqueda compulsiva del placer y la culminación del goce físico, en un sin parar de orgasmos, solo conlleva la satisfacción momentánea. Es como mirar una puesta de sol, una vez cae la oscuridad se acaba la belleza. Llenar las horas en actividad física o laboral es básico para mantener un equilibrio mental adecuado y necesario para afrontar los momentos difíciles.

Carmen no quería que nada se le saliera de madre. Un control ferro de todo el entorno, y por descontado del grupo de personas bajo su mando era básico para salir bien parados del próximo ataque que seguro no tardaría en producirse.

Continuará