Fiesta de despedida. Parte 2
La nota dice que no haga preguntas, pero Priscilla siempre quiso que la trataran como a una puta. Esta noche, la inocencia se queda en la puerta; lo que entra es la lujuria.
Título: Fiesta de despedida. Parte 2.
Hola amados lectores, gracias por sus correos y por sus amables comentarios. Es hermoso y super excitante leer sus correos.
No duden en escribirme y detallarme sus deseos.
El relato pasado, este y todos los que escriba, quiero que sea el origen de sus pajas, de sus corridas a mi nombre.
Besitos a todos y todas.
Siguiendo con el relato anterior:
- Noté que Frank estaba muy ocupado tomando y platicando con sus amigos, los cuales no dejaban de hostigarme, así que puse el pretexto de ir al baño nuevamente.
- Frank: ¿te acompaño Priscilla?
- Y le respondí: Muchas gracias amiguito, pero voy rápido, cosa de chicas.
- Camine rápido, y mi instinto no me dirigió al baño, sino al segundo nivel de la casa, al cuarto indicado por Alfredo, hijo del dueño de la casa.
- Pase nuevamente por el cuarto en el que Andrea era taladrada, seguía gimiendo esa tremenda zorra, pero esta vez mi mente tenía una sola dirección.
- Subí rápidamente para que nadie me viera y vi la puerta.
- La puerta literal tenía su nombre “Alfredo”, me detuve y lo pensé nuevamente, respiré profundo y decidí entrar. Justo al entrar, había una caja con una leyenda que pude leer gracias a la luz exterior del cuarto, ya que dentro del cuarto todo estaba oscuro. La leyenda de la caja decía:
- Anónimo: Si ya viniste hasta aquí, es porque quieres verga, quieres ser y sacar lo puta de ti. Abre la caja y ponte lo que hay dentro, hermosa pero puta Priscilla. Me dio rabia leer eso porque jamás nadie debería tratar a una dama de esa manera, más tratándose de mí. Pero admito que me excitaba demasiado, abrí la caja y lo que había dentro era algo espectacular, había una tanguita super pequeña que si bien la que ya había comprado era pequeña, esta nueva era aún más pequeña, era de color roja. Había un body sexy de rejilla color negro sin tirantes y con mangas, un par de pezoneras color rojo en forma de corazón. Había una puti faldita color negra, de textura de cuero brillante que pude asegurar que no cubriría para nada mis nalgas blancas, y un par de tacones de punta de aguja color negro con líneas doradas, un par de aretes dorados de argolla grande, una correa de cuero para putas y un juego de maquillaje y perfume de excelente calidad, de aroma exquisito a vainilla.
- La nota era clara: pasa al tocador a tu izquierda, cierra la puerta, prendes la luz y vístete con las prendas de la caja. Apagas la luz, abres la puerta y dirígete a la cama, pero no subas, quédate a límite de la cama. Te recuerdo nada de preguntas perra.
- Jamás me habían hablado así dándome órdenes, pero en ese momento estaba siendo sumisa, quería probarme hasta donde mis ganas y mi lujuria me llevarían, ya había tomado la decisión.
- Accedí, tome la caja pase al tocador del cuarto, prendí la luz, cerré la puerta y poco a poco me quite mi ropa, hasta mi tanguita rosa, quedando completamente desnuda, ¡Completamente desnuda en un lugar ajeno a mi cuarto, lejos de mi casa! Mi cuerpo temblaba, estaba nerviosa, pero bajo esa presión, pude ver por primera vez lo hermosa que era prácticamente en todo, mi cuerpo perfecto, mi rostro, me sentía más hermosa de lo normal, mi ego estaba a todo lo que debería ser, ahora entendía los pensamientos de los amigos de Frank.
- El tocador tenía un espejo, un enorme espejo rectangular iluminado por luces blancas tenues. Podía verme completamente, y nerviosa y sin pensarlo, comencé a modelar para mi misma viéndome, excitándome, estaba muy cachonda, podía ver mis enormes tetas blancas, mis areolas y pezones rositas. Comencé a girar lentamente y podía ver mi enorme culo blanco y mi pequeña cinturita, mis suaves piernas, estaba super caliente, no cabía duda, ¡la niña buena Priscilla Berenice quería una polla, una gruesa polla!
- En ese momento recordé y supe que no debía perder más tiempo, así que apresuré en vestirme, no sin antes tomarme unas fotitos con mi iPhone, de diferentes ángulos y rincones de mi exuberante y delicioso cuerpo de una muñequita.
- Comencé limpiándome con unas toallitas, parte de mi cuerpo y cara, quería sentirme super limpia.
- Tome la tanguita roja y comencé a ponérmela lentamente, estaba super pequeña, apenas podía deslizarse en mis piernas, llegué a pensar que se rompería en el intento. Podía sentir como iba estirándose poco a poco mientras la iba subiendo por mis piernas, como comenzaba a deslizarse en mi culote blanco y como se perdía entre mis enormes nalgas blancas, hasta meterse hasta lo más profundo de mi culote. Pude sentir como rasgaba mi coño y anito, era una diminuta tanguita roja, perdida en mis nalgotas blancas. Lograr ponerme la tanguita fue un tremendo reto.
- Procedí a ponerme las pezoneras, jamás había usado algunas, pero fue más fácil de lo que pensé. El único problema fue acercar mis dedos a mis pezones y acomodar las pezoneras, tocar mis pezones me hizo calentar, dar algunos brincos, me puso más caliente, y mis pezones rositas comenzaron a ponerse duros y aumentar su tamaño. Las pezoneras apenas taparon mis pezones rositas, mis areolas rositas estaban expuestas completamente.
- Comencé a maquillarme. Yo no acostumbraba a maquillarme, sinceramente no lo necesitaba, casi jamás lo había hecho, pero recordaba a mi amiga Andrea, recordaba ver su cara escurrida del maquillaje, súper sexy, y dije: “tengo que terminar así”. Así que comencé a maquillarme, a pintarme las cejas y quebrar mis pestañas, además de agregar el rímel. Al final tomé el labial rojo y cubrí completamente de ese color mis carnosos labios.
- La siguiente prenda fue el body sexy de rejilla color negro sin tirantes y con mangas, otro reto en verdad. No sabía cómo comenzar a ponerme eso, hasta que después de unos 5 minutos le entendí y poco a poco fui cubriendo mi cuerpo. Era súper sexy en verdad, color negro de reflejo húmedo-brillante muy ajustado, sentía que reventaría en mis nalgas blancas.
- Tome la puti faldita negra el cual fue más fácil ponerme. Era ajustable por lo que alcanzó a llegar a mi cinturita “casi” sin problemas. El tamaño era tan chico que solo me tapaba a medias nalgas.
- Tomé mi cabello rubio, humedecí un poco y peine de una manera que un lado se dejo caer a lado derecho y el otro al izquierdo, era tan suave y manejable dado a mis cuidados. Coloque una dona de cabello en mi muñeca derecha. Sabía que la necesitaría.
- Me puse los tacones negros punta de aguja, increíblemente me levantó casi 15 centímetros del suelo, llegando a medir casi 1.8 m. ¡Wao! No podía creer lo alto de esos tacones, procedí a rociarme la loción olor a vainilla y a ponerme los aretes dorados de argolla grande, y fue la parte final de vestirme tal como aquella nota lo indicaba.
- Cuando terminé de vestirme, me vi al espejo y ¡wao! Estaba irreconocible, en verdad irreconocible. Priscilla Berenice había desaparecido, frente al espejo se encontraba una hembra caliente y desobediente, una tremenda puta, pero no puta cualquiera de calle, sino una puta escort de altos niveles ejecutivos.
- Una adolescente blanca, con un cuerpo de puta escort, vestida como toda una puta. Todas las prendas eran excitantes, desde el body, mi tanguita y pezoneras rojas, y por encima de esto, mi puti faldita y tacones. Era una tremenda zorra en busca de un semental.
- El maquillaje me dio una apariencia aún más de puta, tal como lo pensé. Los tacones me permitieron ver aún más mis enormes nalgas blancas y mi tremendo culo blanco frente al espejo, esos tacones habían provocado parar más mi culo; las pezoneras daban un punto extra supercaliente a todo. Mi tanguita roja se perdió en mis grandes nalgas de color blancas, que rebotaban con solo moverme unos centímetros. Me puse la correa y salí del tocador. Al salir había otra carta en el suelo, que decía:
- Dirígete a la cama gateando y no hagas preguntas, porque no abra respuestas, PUTA PRISCILLA, hoy se te quita la niña obediente e inocente que eres.
- Como hipnotizada, obedecí y me arrodillé, y pude sentir que, a partir de ese punto, el cuarto tenía alfombra, un alivio en verdad, por lo que no dude en ponerme de rodillas y comenzar a gatear como una perra en celo junto con mi correa.
- El cuarto estaba completamente oscuro, pero mi vista poco a poco se fue ajustando hasta lograr ver la cama, pero muy mínimo. En ella había una persona acostada boca arriba. Era una cama alta, no alcanzaba a ver si la persona estaba desnuda o no, era todo un misterio que me excitaba. Me dije a mi misma: “me comerá Alfredo”
- Llegué a orillas de la cama, sinceramente era enorme, estaba a punto de subir, pero de inmediato la persona se movió y me detuve.
- Pude sentir con base a los movimientos de la cama, que se estaba levantando, y así fue. Aunque mis ojos se habían acostumbrado a la oscuridad, no podía ver bien quien era. De inmediato me puso un antifaz super pequeño que apenas cubría mis ojitos, y pude ahora si sentir que sea quien sea, ahora si ya mostraba su rostro, solo que ahora el antifaz no me permitía ver del todo, digo del todo porque ese antifaz apenas cubrías mis ojitos. Algo super raro fue que la persona que estaba ahí estaba super segura que no era Alfredo, pude sentir la textura y volumen de sus manos, pero me acople a la regla y no me quite nada, me deje llevar.
- Me tomó de la mano y me hizo quedarme justo en el perfil de la cama de rodillas, pude sentir que el momento que tanto me excitaba estaba acercándose a mi rostro. Sin embargo, se detuvo y de repente escuché la voz de Alfredo, ponte a gatear pinche perra, y eso hice me puse a gatear mientras me jalaba de la correa, como una perra. En ese momento procesé otra conclusión y asumí que si era Alfredo. Gateé como una perra en celo durante al menos 10 minutos y por primera vez, la persona que me estaba paseando con la cadena me dio la primera nalgada de mi vida, y no fue una nalgada suave, fue una tremenda nalgada que me hizo dar un grito: “hijo de puta, ten más sensibilidad, no soy del catálogo de tus putas de fines de semana”, pero debo admitir que fue super excitante, sentí algo raro en mi coño y sabía que era lo que comúnmente llaman “correrse”, pero solamente gemí, ni si quiera hice el intento de levantarme y afrontar la situación. Vino el segundo, el tercer, el cuarto… y un sin fin de nalgadas que me super excitaron, sentía mis nalgas ardiendo, todo esto mientras seguía gateando. De pronto se detuvo nuevamente justo a orillas de la cama. En ese momento supe que se acercaba el momento, ¡mamar mi primera polla! Yo estaba de rodillas, mi culote atrás y mis manos al frente, era una posición de perrita tal como suelen llamarlo. Estaba frente al perfil de la cama con el antifaz puesto, estaba arqueada, con mi culito blanco parado y mis tetas colgadas por la misma gravedad. No sabía que seguía, existía mucho misterio en aquella habitación, pero el siguiente paso, escuché una voz de mando:
- Alfredo: a tu lado izquierdo, a nivel de piso hay un recipiente, el cual contiene leche, agacha solamente la cabeza y comienza a beberla. Quiero que la posición sea de esa manera, tu cara pegada al recipiente y tu culote blanco arriba, ¿entiendes putita hermosa? Mi mente no proceso rápidamente la indicación, y de manera violenta tomó mi cabeza y la llevo al recipiente, indicándome:
- ¡TOMA LA LECHE!
- Sentí miedo, pensé que iban a drogarme, yo no sabía que era leche, no podía ver, pero no podía oponerme en ese punto, así que comencé a tomar lo del recipiente muy rápido que sentía que se escurría por mis labios carnosos. Pude sentir que si era lechita; me prendió beber lechita de esa manera. Estoy segura que lo terminé porque podía sentir después de unos 5 minutos, que mi lengua solamente tocaba plástico.
- Pero que carajos estaba haciendo, me preguntaba a mí misma, y ¡porque me excita más!
- Finalmente, levanté mi cabeza y ahora si pude sentir como poco a poco con sus manos, este hombre me acercaba a su polla.
- Volví a ponerme en la posición de perrita, arrodillada, con mis manos al frente tocando al piso, mi espaldita arqueada, con mi boquita esperando la polla, y con mi culito blanco bien paradito, me había convertido en una perrita domada, en ese momento.
- Quizá para la persona que estaba frente a mí, era algo cotidiano, conociendo a Alfredo, era muy sabido que se cogía a las que quisiera y todo por dinero, menos a mí.
- Y si, menos a mí, nadie jamás había podido chantajearme, era una chica hermosa, una diosa de la belleza, inteligente con unos padres en una buena situación económica. Jamás necesité de nada ni nadie para cumplir con mis responsabilidades sabía perfectamente que mi cuerpo y belleza me podían facilitar la vida, sin embargo, no era esa típica mujer fácil.
- Sin embargo, todo había llegado a su fin ese día, la hermosa dama blanca inalcanzable, la dama educada, la chica fenomenal de piel delicada de pechos y culote blanco, con una tanguita roja perdida entre mis nalgas, obviamente, ¡Priscilla Berenice! había llegado a su fin. Conforme se acercaba, pude ir sintiendo un olor raro, un olor a sudor, un olor a orín, no sé cómo describirlo. Me dio asco, pero no podía abandonar el momento.
- Me preguntaba como Alfredo podía ser tan asqueroso en oler así.
- Finalmente lo sentí, sentí algo muy duro y baboso, pero con una piel deslizable, una piel que podía definir como piel colgante y arrugada, primero toco mi nariz y me hice para atrás, pero esta persona detuvo mi cabeza fuertemente con sus manos. Eso provoco que su polla finalmente llegará a mis labios, quise nuevamente quitarme, pero no me lo permitió y dije rápidamente, ¡¡es mi primera vez!!
- Y escuche la voz de Alfredo, mucho mejor Puta Priscilla Berenice, yo sabía que eras virgen, pero hoy se te quita la parte inocente y sacaré lo puta de ti, destrozaré ese culote blanco, mamaré tus tetas rositas, probare y saborearé tus jugos, pinche puta. Me lo agradecerás mi hermosa Priscilla, putita mía. Te reventaré de todos lados, saciaré tu sed de puta mamadora de pollas.
- ¡Explote de excitación! Saque más mi barbilla y pare más mi culo.
- Me consideraba de carácter orgulloso, la inalcanzable. Siempre soñé con tener una relación estable y tener mi primera vez con esa persona, ser una niña bien. Pero mi destino estaba marcado, no podía controlar mi calentura sexual. Sexualmente, me gustaba que me trataran de la peor manera posible. Me sentía una cerda putota.
- Pude sentir que Alfredo o sea quien sea que estuviera frente a mí, estaba parado, sin pantalones, o sea desnudo.
- Alfredo: abre la puta boca y metete mi verga pinche puta
- Y no obedecí, y además le contesté: “a ver estúpido, fíjate como me hablas”
- Alfredo: sino obedeces lárgate de aquí
- Y sentí nuevamente acercarme su polla
- Esta vez me quedé quieta y abrí mi boquita
- Esa polla debería medir al menos unos 5 centímetros de diámetro, era enorme para mi boquita.
- Tuve que abrir más mi boquita y poco a poco para ir ajustando el tamaño de esa polla, además de lubricarla con mi saliva, mis jugos. ¡¡No podía creerlo!! Al fin estaba iniciando a ¡mamar una polla! ¡Hay que felicidad!, me sentía una niña traviesa.
- Inicialmente el olor, textura y tamaño me estaban provocando asco, pero contuve todo eso y solamente continue abriendo mi boquita aún más. Pude sentir en mi nariz, los pelos púbicos de tremenda polla.
- La polla de esa persona que yo sabía que era Alfredo, era fuerte, se sentía con venas y muy caliente en verdad, demasiada caliente, quería ver el color pero no podía. Esa polla descrita, comenzó a meterse cada vez más en mi boquita hasta que llego al tope marcado por mí boca y mi garganta, ¡más no de la polla!, es decir, tenía dentro de mi boca solamente y quizá la mitad de tremenda verga venosa. Sentí que me ahogaba y comencé a hacer ruidos de manera natural (ahora entendía a Andrea), y mis ojos se humedecieron.
- Grgrgrgrgrgrgrgrg y este hombre continuaba queriéndola meter completa, pero yo ya no podía, levante una mano y trate de quitarla, pero rápidamente me quitó mi manita y continúo clavando su polla en mi boquita, yo solamente hacía:
- Grgrgrgrgrgrgrgrgrgr y el continuaba tomando mi cabeza, lo hacía para adelante y para atrás suavemente.
- Comencé a liberar de manera natural suficiente saliva, saliva que comenzó a lubricar esa verga tan grande y venosa. Era tanta saliva que me ahogaba, pensé en tirarla de manera natural con cada embestida que me hacía en mi boca, pero era tanta que, con cada metida por mi boquita, comencé a tragarla, era una saliva combinada con los olores de tremenda polla y líquido preseminal.
- Continue tragando polla y saliva por un buen rato; la polla ya casi entraba y salía con facilidad y casi en su totalidad. Esa polla ya estaba limpia y lubricada. Para ese punto, el olor y sabor inicial había desaparecido, mi asco había desaparecido y lo único que pensé es que, con tanta mamada, ya le había limpiado por completo esa polla a Alfredo, una polla super limpia para mí, o, quizá, el calor sexual ya me había hecho olvidar el asco.
- Sabía perfectamente que me faltaba un poco por tragar completamente esa tremenda verga, y pude escuchar gemir a mi macho, al hombre que estaba violando mi boca y garganta,
- Mmmmm…
- Y yo: grgrgrgrg…hmmmmmhmmm.grgrgrgrgr
- Y salía más saliva, hasta que, de un momento instantáneo,
- Tomo mi cabeza con fuerza y sin temor alguno y sin piedad la dirigió hacia su pelvis. ¡¡Pude sentir chocar mi nariz y luego mi frente a su pelvis!!
- Me había tragado por completo la tremenda polla venosa, había perforado por completo a mi boca y estaba completamente en mi garganta, sentí morirme ahogada, no podía respirar y quise quitarme, pero el hijo de puta no me lo permitió, y pasaron como máximo 5 segundos al menos eso sentí y pude sentir un líquido espeso salado y/o quizá sin sabor no antes degustado por mi lengua y boquita, un líquido caliente salado acumulándose en mi garganta, un líquido que comenzó a deslizarse por mi gargantita, un líquido viscoso caliente saladito que poco a poco se extendió fuera de mi boca, comenzado a salir de manera automática junto con toda mi saliva. Sabía que era el semen, la leche y manjar de mi macho, tenía que portarme bien y tragar aquella delicia, mi manjar, pero sinceramente no pude, tragué una parte y la otra se escurrió por mi boquita combinado con mi saliva, comenzando a caer al suelo y tocando algunas veces mis tetas. Rápidamente subí una mano y quise capturar la lechita y llevarla a mi boquita, pero solo provoqué embarrarme un poco mi carita.
- Mis ojitos, comenzaron a lagrimear naturalmente, y empecé a sentir como el rímel comenzaba poco a poquito a escurrirse por mi carita.
- Justo en el momento en que había perforado completamente mi boquita y gargantita, dudé que la persona que acababa de follar mi garganta, la persona que me había nalgueado fuertemente y me había hecho gatear intensamente llamándome PUTA PUTA PRICILLA, la persona que me había visto tragar leche del recipiente, no era Alfredo, ya que justo cuando sentí todo ese líquido viscoso salir de tremenda polla venosa y esparcirse por toda mi boquita y garganta, emitió un:
- “Joder joder joder hija de puta Priscilla Berenice, eres una pinche puta, trágate toda mi leche, eres buena pinche perra, zorra… ¡carajo Priscilla!, que buena mamada me acabas de hacer, sigue chupándola preciosa, sigue mamando, exprime hasta la última gota, vamos ¡putita!”.
- Para ese momento, en el que el gritaba, yo seguía en posición de perrita, aún tenía toda esa verga en mi garganta y de su polla seguía saliendo demasiada lechita caliente, era tanta que seguía tragando y otro poco, seguía saliendo accidentalmente por toda mi boca y labios, mis pechos seguían bañándose de esa mezcla, era una tremenda descarga de leche y saliva, combinada con olores de macho, de semen, de ¡¡sexo!!
- Al escuchar la voz que conformaron esas palabras concluí que no era Alfredo, pero mi instinto, dijo conocer a la persona de dicha voz, pero estaba muy confundida, demasiada confundida en ese momento de tragar polla y lechita.
- Quise quitarme el antifaz y la verga de mi boca, pero no me lo permitió el seguía embistiendo y diciendo:
- “Hija de puta Priscilla, trágate mi verga, trágate toda mi leche, es especial para ti, eh esperado este momento, siempre te he deseado, siempre pinche Puta Priscilla”.
- “Soñé muchas veces con tu boquita y tu culote, comerme tu culo completamente, ahora te estoy follando, follando tu boquita hermosa, cara angelical pinche PUTA, sigue mamando mi polla, sigue pinche perra. Te voy a hacer mía pinche perra, mamaré todo de ti, tus pechos, tu culo, toda tu tremenda cola de puta, saborearé cada rincón de ti”.
- Esta persona que para este momento ya era un total desconocido, ya se había corrido en mi boquita y seguía insultándome:
- ¡Eres una buena mamadora de vergas!, a eso deberías dedicarte pinche PUTA, la mamas muy rico pinche perra, al fin sacas lo puta que hay en ti, al fin sacas la tremenda puta, quien diría y sospecharía de lo puta y fácil que eres”.
- Yo solamente podía seguir mamando y tragando leche
- Grgrgrgrgrgrgrgrgrgrgrgrgrg, hmmmm….ahaaahaaa….grgrgrgrgrgrgr
- Grgrgrgrgrgrg…hmhmmhmhmhmhmh…grgrgrgrgr
- Saco su verga de mi boca y comenzó a restregarla en mi carita con firmeza, llevaba la punta hasta mi nariz y mi frente y me obligo a mamarle sus bolas con pelos, las cuales comencé a chuparlas y succionarlas.
- Ese mete y saca de bolas en mi boquita hacían ruidos como besos, tal como chasquidos.
- Lamí tanto sus bolas, que ya estaban mojadísimas, cada bola era del tamaño y sabor de un bombón acaramelado. El tipo bajaba su verga y me la volvía a meter a la boca, la sacaba y la llevaba a mi frente, pasando por mi nariz y ojitos, todo eso provocó que llenará de saliva y babas mi carita, prendiéndome más y más, haciéndome sentir más puta, más puta callejera con cada mamada de polla. En ocasiones golpeaba mi carita con su tremenda polla.
- Restregaba su verga contra mi cara, me metía su verga en mi boquita, luego sus bolas con pelo, era un intercambio de mamadas de su polla y bombones, un tremendo intercambio de fluidos por toda mi carita, sentía correr el rímel en mis ojos llenos de lágrimas.
- Tomaba mi cabeza y cabello con fuerza tras cada embestida…
- Hasta que sentí que poco a poco comenzó a debilitarse, pude sentir disminuir el tamaño de la polla, pude sentir que mi hombre tambaleaba y poco a poco se fue tirando hacia la cama. Mi macho había sido derrotado por mi boquita traviesa. Sus piernas quedaron fuera de la cama, y yo para ese punto pase de estar en la posición de perrita a quedarme sentadita de piernas cruzadas, con mi carita viendo para arriba y para abajo, estaba ahí en el suelo con un montón de fluidos tragando y saliendo de mi boquita, un fluido que ya se encontraba por toda mi carita.
- Mis pechos tenían semen y saliva, paso de estar en mis pechos a llegar a mi abdomen, era tanta que se había resbalado y llegado a parte de mi cuerpo por debajo de mi carita y pechos, seguía escurriendo y llegó a mis piernas.
- Yo estaba supercaliente, me sentía una ¡PUTA DIOSA DEL SEXO MAMADORA DE POLLAS!
- Había olvidado completamente mi decencia, había sacado lo puta que era. Recordaba y me decía a mí misma que era lo más rico que había probado en mi vida.
- Para ese momento recordé la voz que había escuchado y decidí quitarme el pequeño antifaz, el cual ya se encontraba flojo y húmedo.
- Puedo jurar que, al quitarme ahora si bien el antifaz, mis ojos vieron claridad, pero inmediatamente se apagó todo. Ese cambio de luminosidad me provocó no diferenciar nada.
- Inmediatamente escuche la voz de Alfredo decirme:
- Alfredo: ponte el antifaz Priscilla, ¡Póntelo!
- Yo arremetí y dije, jódete Alfredo, aquí hay algo más y necesito ver que está pasando estúpido.
- Alfredo: ¡No Priscilla No! ¡Es una orden ponte el antifaz!
- Jódete Alfredo, no continuaré sin antes ver que está pasando.
- Alfredo: Déjate llevar, viene la mejor parte hermosa Priscilla. Todo lo que has sentido hasta ahora es solo el inicio y solamente con ver tu cara, se que lo disfrutas. Lo que viene lo disfrutarás más preciosa.
- Para todo esto, el cuarto seguía a oscuras, no podía ver quien era y donde estaba Alfredo. Yo seguía sentadita en el suelo, toda una tremenda golfa.
CONTINUARÁ…
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