La charla con Mamá
La puerta se abre y el mundo se detiene. No es solo el miedo a ser descubierta, sino la revelación de que su madre guarda los mismos demonios que ella. ¿Qué pasa cuando la vergüenza se convierte en complicidad?
Nota de la autora:
Este relato sigue los pasos de “Infidelidad e Incesto con el tío Ginés y sucede pocos días después de “La Película Casera”. No es necesario leerlos pero ponen en situación.
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Alina llevaba, desde que volvieron del pueblo, extremadamente cachonda.
La pequeña fiesta sexual con sus compañeros de peña, el visionado de las películas guarras de su madre, joder, incluso los recuerdos con Iván, el marido de su prima, hacían que echara de menos el pueblo cosa mala. Era como si se hubiera despertado un apetito en ella sumado a su aptitud y calentura común, y el tiempo libre hasta que tuviera que volver al trabajo pasaba muy lento.
Se enfadaba si su novio no la follaba dos o tres veces al día y por todos los orificios, y aun así parecía no saciarse. Algo la carcomía por dentro.
Manuel, por su lado, tenía que trabajar y no podía estar todo el día jodiéndola.
Con la niña aún de vacaciones tenía pocos ratos libres para dar rienda suelta a sus necesidades, y cuando los tenía, se recreaba por webcam con Luís, su amante más comprometido con la causa, ya que también estaba fuera con su pareja y los niños; o con sus dedos e innumerables juguetes viendo porno o con charlas guarras de conocidos y lectores. Sus dedos no daban abasto, los juguetes empezaban a perder color; volvía a tener dieciocho años.
Había momentos en que no podía ni aguantar a estar sola, como aquella mañana.
- Cariño, me he de ir…- Le decía Manuel poniéndose la camiseta y ella le tiraba de una manga, vestida con un pijama corto amarillo y blanco- ¡Si nos hemos pasado la noche dale que te pego!
- Me falta el mañanero, no va a pasar nada por que llegues tarde
- ¡Tsss! ¡Vas a despertarla!- Señaló la habitación de la cría
- ¡Puto maricón! ¡Dame polla!- Le agarró de los pantalones riéndose, él la apartaba a puntapiés también descojonándose.- Tío mierdas- Le dijo haciéndose la enfadada y cogiendo el móvil- Voy a ver si éste se escaquea de la zorra de su novia y viene a darme un meneo, que ya volvió ayer. A ver si ha aprendido algo nuevo…
- Bien hecho cariño, me gusta que seas autosuficiente.- Le dio un besito en la cabeza y esquivando el manotazo salió de la habitación mirando el reloj- ¡Coño! ¡Siempre tarde por tu culpa! ¡Me van a acabar despidiendo!
Alina oyó la puerta de casa cerrarse con suavidad. El segundo tick del mensaje no aparecía, no le estaban llegando los mensajes. “¡Mierda!”
Abrió el cajoncito y sacó una polla de goma color carne. Se tumbó boca arriba y empezó a lamer la punta dejando mucha saliva, restregándola con el dedo. Se subió la camiseta para sacarse una teta y se la amasó unos segundos. Con esa misma mano se apartó el pantalón y las bragas, abriéndose de patas y llevó el trasto a su coño por una pernera.
Entre la saliva y lo mojado que ya estaba no le costó meterlo hasta la empuñadura rotatoria que hacía las veces de regulador de velocidad si quería que vibrase.
Iba a devolver la mano a la teta para alargar la paja pero no pudo pasar del estómago, volviendo a bajarla al coño.
“Uff…uff… ¡Cómo estoy!...” Se decía metiéndola y sacándola lentamente. No quería pero los dedos de la otra mano empezaron a frotar el clítoris hinchado. “Ahhhh…ummm…” Gimió intentando frenar la velocidad de los círculos que hacía con las yemas, pero su mano no la hacía caso. “¡Joder! ¡Ahhhh!” Se mordió el labio para no chillar.
“Creo que he batido un nuevo record” Pensó sonriendo, respirando agitadamente por la rápida corrida, secándose la mano en un pañuelo.
Las friegas habían bajado de intensidad y la polla de plástico se movía muy poco. Ya no tenía la imperiosa necesidad de correrse pero el gustito, placer y morbo seguían ahí. Cerró los ojos y se imaginó siendo follada lentamente, alguien que disfrutara de su cuerpo sin pisas, y se la metía poco a poco. Esta vez sí se llegó a coger la teta y estrujarla con suavidad, centrándose en estirar de los pezones.- “Mmmm…oh….”
Se puso de costado, seguía penetrándose suavemente. Le encantaba que le hicieran la cucharilla. Se tocaba las tetas disfrutando, las dejó para llevar la mano al cachete descubierto por la pernera, buscando el ano, que rozó y rozó.
Se llevó el dedo corazón a la boca un instante dejando un goterón de saliva y volvió al ano.
Alternaba las penetraciones en el coño con la yema del dedo entrando en su culo. “Ummm...ohhh…”
Siempre era reacia al sexo anal, aunque lo practicaba frecuentemente. Seguía sin gustarle pero se estaba tocando así por el hecho de sentirse usada.
Tenía medio dedo metido en el culo y la polla de plástico entrando y saliendo cuando lo escuchó.
- ¡Mamá!- Oyó a su hija llamarla desde la habitación.
- Voy, voy.- Dejó el juguete en la mesita y recomponiéndose, a desgana, se levantó y dirigió a la habitación.
Desayunaron tranquilamente viendo los dibujos. El móvil sonó, leyó el mensaje, era Luís, que estaba encantado de ir a verla. “No te jode…” Se dijo preguntándose qué excusas le llegaría a poner a su pareja.
- ¿Quieres ir a la piscina con los yayos?- Preguntó a la niña que asintió locamente
Avisó a su madre que se la bajaba, pero ella quería subir porque iba a comprar unas cosas.
Llegó quince minutos después con una bolsa de papel y unas telas que había comprado para no sé qué del sofá. “Sí mamá, muy bonito…pero llévatela ya”
Alina hablaba poco con su madre desde que volvieron del pueblo; sólo la veía empalada por su tío.
- ¿Necesitas que te compre algo? – Le dijo abriendo la nevera.
- Calabaza para el puré
- No sé si tu padre tendrá, si no te la compro.
- Vale, luego paso a recogerla cuando vaya a por la niña
Las dos se fueron dejándola sola. Se dio una ducha refrescante que no la calmó en absoluto. Salió con su albornoz, cogió el móvil como una colegiala e indicó a Luís que viniera cuando quisiera. Dejó en la mesita al alcance de la mano todo lo que pudiera necesitar; pañuelos, toallitas húmedas, un par de dildos y aceite lubricante.
Estuvo media hora jugando al Candy Crush recibiendo mensajes que le hacían saltar el corazón pensando que su amante no vendría, pero eran de su madre; fotos de la niña bañándose en la piscinita y el abuelo disparándole con una pistola de agua.
No acabó el nivel que oyó la cerradura de la puerta.
Se sentó lo más coqueta que pudo, dejando una pierna bajada de la cama, el pelo suelto y húmedo a un lado del cuello y con el albornoz medio abierto. La puerta de la habitación entonada se abrió. Luís, vestido con un tejano negro y camiseta de Metallica negra entró quedándose embobado
- ¿Manuel?- Preguntó quitándose la camiseta y enseñando sus pectorales
- En el trabajo
- ¿La niña?
- Con los abuelos- Alina se sentó bien al borde de la cama. Luís le abrió más el albornoz y empezó a manosearle las tetas. Alina le desabrochaba el cinturón
Luís se quitó las botas y ella le quitó los pantalones y bóxer. Se cogió a la polla y la llevó a la boca sin pensárselo mucho.
- Joder nena... ¡Qué bien la comes!
Se agarraba al trasero para metérsela lo más que podía hasta que le entraban arcadas, después se la metía menos pero sorbía y chupaba, sorbía y chupaba. Se la sacaba de la boca, lamía el frenillo pajeándolo y luego se metía el capullo. Luís le acompañaba los movimientos acariciándole el pelo.
Le ardía el coño. Como decimos, andaba cachonda en demasía, con lascivia y ansias en su cabeza. Se sacó la polla de la boca y la pajeó rápidamente mirándola y relamiéndose.
- ¿Has follado hoy?- Lametón a la punta, más paja.
- No….uff…está toda para ti.
La levantó agitándola, se metió un huevo en la boca y la lamió mirándole a los ojos.
- Quiero que un día te la folles…- Le dijo sin dejar de mirarlo ni pajearlo.- y que luego vengas…
- Lo he hecho muchas veces- Replicó sin entender
- No- Le dio cuatro o cinco buenas chupadas profundas, se la sacó y volvió a mirarlo pajeándolo- Que te la folles y busques una excusa para venirte rápido- La volvió a chupar saboreándola, con los ojos cerrados, imaginando lo que quería.- Vestirte rápido y venirte sin perder tiempo- Él seguía sin entender- Quiero notar su sabor.
Recordó a su madre chupándole la polla a su tío después de haberla follado a ella.
- ¿te gusta el sabor a coño?- Preguntó dudando
No, la verdad que no le gustaba. Había saboreado bastante coño en su vida, tanto por contacto directo como indirecto, suyo y de otras; pero hasta el momento sólo era un mero trámite repugnante que cumplir en un trío u orgía. Ahora deseaba saber que el macho había estado con otra, o al revés, que su olor estuviera impregnado en la carne de un hombre y luego le diera a otra mujer aunque eso con alguien emparejado no era posible. Parecía haberse convertido en su nueva obsesión, su nuevo fetiche; más peso a la cruz. Pensó algo coherente que decirle sin contarle toda la milonga de su madre.
- No, pero quiero saber que después de follártela lo que quieres es follarme a mí….que te gusta más mi boca y mi coño.
- Cada día eres más zorra- Le cogió la cara y se la hizo chupar- la próxima vez que folle con ella te daré la leche a ti, preciosa….umm…me queda poquito
- ¡Córrete!- Le ordenó pajeándolo rápidamente y metiéndose el capullo en la boca
- ¡Oh! ¡Sí! ¡Toma leche guarra!- Alina cerró la garganta y dejó que se vaciase en la boca agitándosela y estrujándola de abajo a arriba para sacarle toda la leche.
Se la sacó cuando empezaba a reblandecerse. Lo miró, abrió la boca y le enseñó lo que le había dejado dentro, jugando con la lengua como le gusta a los tíos. Luís estaba en extremo cachondo y encendido.
Alina miró a la mesita de noche y alargó la mano a coger un pañuelo para poder escupirlo, pero Luís le detuvo el brazo y tiró de él levantándola.
“uhhh egunooo” Pidió en el idioma corrida-en-la-boca como si fuera un pelícano, pero él no la escuchaba. Le tapó la boca con la mano cerrándole la mandíbula, dejando muy poco paso de aire por la nariz. Dos dedos en el coño la hicieron cerrar los ojos. No podía abrir la boca ni para escupírselo en la mano, cosa que hubiera hecho de buen grado. “Ummm….cabrón…” Se estremeció con los dedos bien adentro.
- ¡Trágatelo todo puta!- Le ordenó
Entre el placer del dedo que le hacía y que casi se ahoga tuvo que tragárselo, cosa que detesta, y más cuando el pegote es una cantidad considerable. Cuando vio que la garganta hacía su trabajo la liberó.
- ¡Cabrón! ¡Qué asco!
- ¡Si te la has tragado mil veces!
- ¡Sí cabrón pero sale en la garganta ya! ¡Me da mucho repu su sabor!
- Qué remilgada…-Alina tenía una cara medio sonriente, medio enfadada cuando él le quitó el albornoz rojo para amasarle las tetas y comérselas. Chupaba los pezones como antaño hacía su hija mamando leche
Ella en pie disfrutaba de su amante comiendo teta. Poco a poco bajó los besos por el estómago haciéndole cosquillas hasta llegar a su pubis de vello recortado. Subió una pata a la cama dándole mejor acceso y dio un respingo al notar su aliento y la lengua caliente y húmeda en el coño. Con una mano se amasaba las tetas, con la otra le agarraba del pelo dándole de comer.
Sonó el móvil en la mesita, al lado de los pañuelos y de la polla de goma. La mano acabó en ambas cosas antes que en él. Al final lo cogió, era un mensaje de Manuel diciéndole que se había dejado algo y que tenía que volver.
“Ok” Respondió ella disfrutando de la lengua bien adentro del coño
“¿Qué haces? ¿Todo bien? Qué respuesta más seca” Alina abrió la cámara, enfocó la cara de Luís entre su vello negro con los ojos cerrados, y le mandó una foto. “Entro y salgo, no os molestaré” Ella volvió a dejar el móvil en la mesita.
Estaba muy mojada. Mojada, caliente y cansada, le apetecía estar echada. Hizo que dejara de comérselo y se subió a la cama espatarrándose.
Luís, sin embargo, la cogió de una pierna y la puso de boca abajo. Le siguió comiendo el coño y también el culo.
Alina acabó con el trasero en pompa, abriéndose ella misma las nalgas. Él le daba azotes. Con una mano le metía varios dedos en el coño y con la otra hurgaba el ano metiendo un dedo
- Ah…así cabrón….uff….qué puta estoy…- Le clavó el dedo en el culo hasta los nudillos
- ¡Qué culo tienes nena! ¡te lo voy a reventar!
- ¡No! ¡No está limpio y quiero que me folles!- Una de las cosas que más le disgustaba del ya por sí asqueroso sexo anal era que tuvieran que parar para limpiarse si quería penetración vaginal después.
Le sacó los dedos de dentro y la hizo voltearse boca arriba. Le miró las tetas con deseo y se lanzó a comerlas. Teniéndolo entre sus piernas comiendo teta anduvo buscando su rabo y cuando lo cogió lo meneaba lo que podía
- ¡Fóllame!- Suplicaba- ¡Fóllame ya cabrón!
Se le echó encima con la cabeza a un costado lamiéndole el cuello y la oreja. Su polla certera se clavó en el coño sin dificultad. Alina le rodeó con una pierna y le clavaba las uñas en la espalda.
- ¡Ah! ¡Ah! ¡Ummm!- Gemía cada vez que la penetraba- ¡Hijo de puta qué bien follas! ¡Sigue!- Le tiraba del pelo
- ¡Qué puta estás!
- Oh…sí…muy puta…sigue…insúltame... ¡Dios! ¡Puto cabrón de mierda!-. Así te…- le levantó más la pierna, clavándosela hasta los cojones.- ¡Ahhhhh!- Chilló- ¿Así…te follas… a la frígida esa? Uff…cabrón…te querría así todo el día, metido en mi coño
- A ella….se lo hago suave… - Soltó con tiento.
- Sí…más…dime más….- Ambos estaban a mil- Cuéntame…cómo te la follas
- Nos besamos…- Alina abrió la boca para que se la comiera.- Me echo encima…y le hago el amor…dulce
- ¿Y a mí?- Él negó
- A ti te follo, mmm, ¡Cómo me gusta follarte!
- Dime…por qué te gusta….follarme…más que a ella- Luís estaba intentando pensar, Alina era la que movía las caderas con cara de cerda
- Por tus…uff…tus tetas, tu….cuerpo-hacía pausas cada vez que la metía- y lo zorra que eres
- ¡Hay! ¡Sí! ¡Fóllame! ¿Te gusta mi cuerpo?- Le agarró del culo para que la clavase a fondo. Él estaba muy cerdo mirándola- ¿te gustan…? ¡hay Dios!..¿te gustan las gordas guarras?
- ¡Joder Alina cómo estás!- Se dejó llevar- ¡Puta gorda de mierda! Le estrujaba las tetas, animado por poder decir todo lo que se le ocurriera- ¡Qué tetas tienes zorra! Me encantan…tus tetas...y tu culo gordo…y ese coño…- La follaba con más saña al ver que gemía muy fuerte- ¡Foca!- Le susurró, y al ver que le gustaba que la insultase, siguió hablándole mal- ¡Foca guarra! Ese coño….uff…follado por tantas pollas... ¡Joder!
- ¡Oh!…sí…por mil pollas…coño guarro y sucio de mil…mil pollas…mil pollas se han corrido dentro
Estaba muy ido. La follaba con saña. Sacó la polla y se puso a comérselo metiéndole más y más dedos hasta los nudillos, moviéndolos de lado a lado y chupándole el clítoris. Por poco le mete la mano entera como hacía Manuel al poco de parir.
- ¡Uff! ¡Uff!- Resoplaba doliéndole el estómago de sensación. Se cogió de las rodillas levantando las piernas
Tuvo un tremendo orgasmo de tanta sensibilidad y tanto ancho dentro y de la charla guarra durante el coito. Le salió tanto flujo que los dedos patinaban y el coño le palpitaba. No se relajó tras el orgasmo, seguía híper-excitada, Luís seguía metiéndole los dedos y comiéndoselo. Se echó rápidamente sobre ella penetrándola otra vez abriéndole ahora él las piernas cogido a las rodillas
- ¡Zorra! ¡Estás empapada!- Oía el chapoteo de la olla entrando y saliendo en ella- ¡Cómo me gusta follarte ese coño peludo de mamá!
- ¡Córrete en él!- Al oírlo se calentó aún más si cabe, le vino un segundo la imagen de su madre empalada y le vino un nuevo orgasmo, no tan intenso por falta de estimulación en el clítoris.- ¡Llénamelo! ¡Llena el coño de mamá!
La folló a un ritmo frenético medio minuto intenso como horas de sexo
- No, puta- Se incorporó levantándole ambas piernas y dándole polla con cara de mala baba. Se la sacó y la puso de nuevo boca abajo; Alina tardó menos de un segundo en ponerse en pompa y él en escupirle un par de veces en el culo y ponerse casi de pie en la cama, apuntalarla y metérsela de nuevo en el coño, y dos dedos en el culo. Al ver que necesitaba más lubricación que la saliva le echó aceite con cuidado y pudo meter un tercero.- Así puta, ¡ábrete el culo! – Le dijo cuando ella misma se separó los cachetes. Los dedos giraban y giraban dentro.
Alina miró hacia atrás con la cabeza en la almohada. Su mano acariciaba el clítoris a punto de correrse. Abrió mucho los ojos, viendo bien las piernas de Luís a sendos lados de su trasero y las manos cogiéndoselo, metiéndosela lo más que podía, sacarla y colocarla en el culo. De un empujón se la clavó
Veía su reflejo en la pantalla opaca de la televisión, de rodillas con un macho fornido sodomizándola; su coño enrojecido y empapado en el centro de una mancha oscura sólo tapada por los testículos cada vez que la ensartaba el culo.
- Te voy a reventar ese culo de foca que tienes- Le dijo
Se lo estaba follando de mala manera, le ardía. Aunque Luís sabía de sus manías y las normas de la casa, no pudo contenerse de lo excitado que estaba; cogió el bote de aceite y echó un chorretón que cayó por culo y coño, bajando por las piernas hasta la cama. No quedó satisfecho con la cantidad. Pudo verlo reflejado de nuevo; se la sacó, su blanco y gordo trasero con el ano abierto y palpitando, cayéndole otro chorro de aceite a lo loco dentro y fuera del orificio, y la polla colgando encima. Sin ni siquiera cogérsela para apuntar se la ensartó de nuevo y le folló el culo lo más rápido que podía
- ¡Ummm! ¡Sí! ¡Me corro!- Gimió ella suave corriéndose de gusto, frotándose mucho el clítoris y notando las manos de Luís resbalar por su trasero
Se la clavó varias veces hasta el fondo juntándole los cachetes para notar más presión
- ¡Ohhh! ¡Joder! ¡Toma toda dentro!- Dijo él corriéndose en su culo.- ¡Quieta, así! ¡Dios, no para de salir!
De repente, al abrir los ojos, una figura humana apareció tras la puerta. “Manuel” Pensó Alina
Pero enfocó más, no veía la cara pero en el brazo llevaba una bolsa de la compra. Le vino un sudor frío y los siete males. Fue sólo un segundo, una imagen efímera y fugaz. Se incorporó con Luís aún dentro de su culo
- ¡Uff!... ¡Vaya polvo!... ¡Te he dejado el culo lleno de leche!...
- ¡Joder! – Sólo pudo decir sacándosela y bajándose de la cama para ponerse el albornoz y salir de la habitación corriendo
Su madre había ido hacia la cocina y prácticamente tirado la bolsa y se escabullía para la entrada
- ¡Mamá! ¡Espera!- La detuvo- ¿Qué haces aquí?- Se cubrió bien los pechos con el albornoz
- La calabaza….tu padre mató conejos…- Dijo nerviosa sin mirarla
- ¡Pero qué coño….!- Soltó Luís desde la puerta en pelota picada con la polla brillante danzando de lado a lado. Alina se puso roja como un tomate
- ¡Vístete y lárgate, joder!- Le ordenó haciéndole señas de premura, y raudo se puso la ropa.
Pasó por su lado mirándola, como diciéndole “ya me contarás”, aún sin camiseta. Abrió la puerta y salió hacia el ascensor poniéndose bien las botas.
Su madre miraba al suelo, avergonzada por la escena y por su hija.
- ¿Y la niña?- Preguntó casi tartamudeando Alina, más nerviosa aún que su madre.
- Con tu padre en la piscina
- Yo…yo…te puedo explicar…
- ¡No! ¡No! No hay nada que….saber…- Le replicó en tono enfadado
- ¡Sí, mamá! ¡Coño! ¡Joder!- Dijo avergonzada, enfadada y frustrada- ¡Mierda! ¿No sabes timbrar o qué?
- ¡Cómo iba a pensar que estarías…! ¡Hija, por Dios! ¿Sabes lo que estás haciendo con tu vida?- Alina buscó asiento en el sofá llorando de vergüenza. Su madre se le acercó con paso trémulo y tono más suave.- Por el amor de Dios, tienes una familia…
- No es lo que tú piensas, mamá. De veras.- La miró con los ojos empapados, su madre la observaba dulcemente, como cuando se ponía a llorar de pequeña cuando le echaba bronca.
Se secó las lágrimas recuperando la compostura. Notaba salir de su trasero el semen que le había dejado dentro y cómo se mojaba el albornoz. No quiso ensuciar el sofá y se levantó. “Espera” le insinuó con la mirada y le hizo señas con la mano que se quedara en el sofá, yendo al aseo a limpiarse con una toalla y ponerse algo de ropa.
Salió ya vestida con un pantaloncito corto y camiseta de estar por casa más tranquila. Cogió aire y se enfrentó a sus demonios. Tenían mucho de qué hablar.
Su madre se había servido un vaso de agua que sostenía en la mano temblorosa. Estaba sentada con las piernas cruzadas mirando al suelo.
- ¿Es el “Luís” del que habla la niña?
- Sí.- Se sentó a su lado y también se echó un vaso de agua que bebió de un buche. “Mierda, para esto necesito vino, o ginebra, o arsénico….” Pensó mirando el líquido cristalino
- ¿Llevas mucho con él?
- ¿Cómo?
- ¿Estás enamorada de él?- Volvió a preguntar sin mirarla.
- ¡No! ¡Por Dios, mamá! ¡Que no es lo que tú piensas!- “A ver cómo mierda se lo cuento”- Manuel….Manuel lo sabe.-Su madre la miró intrigada.- Somos liberales- No lo entendía.- Somos….joder…mierda…yo tengo mis amantes y él las suyas
- ¿Ya no os queréis?
- ¡Sí, coño mamá! ¡No es fácil de explicar! ¡Joder!
- ¡Deja de decir tacos ya!- La riñó.
Cuando estaba nerviosa, al igual que cachonda, era muy mal hablada. Se serenó. Más agua. Miró hacia la cocina tentada a traerse un Ribera.
- A ver cómo te lo explico…
- Hija, que no soy tonta, seré vieja pero no imbécil.
- Manuel y yo somos una pareja liberal. Claro que nos queremos, lo quiero con locura, es el amor de mi vida y lo único que me importa en este mundo es él…y nuestra hija. Lo único que nos diferencia de una pareja “al uso” es que, pactado, tenemos relaciones con otras personas. Sólo…- Le costó decirlo, y eso que la había visto con el culo reventado- Sólo sexo, sin amor, sin compromisos, sin rollos. Yo tengo mis amantes y él tiene las suyas, tenemos sexo con ellos y ya está- La mirada de su madre cada vez parecía tener más lucidez con lo que le contaba, pero aún no le entraba en la cabeza
Hizo una pausa. “No puedo con esto” Se levantó y fue a la cocina a por el tinto de seis meses en barrica que tenía esperando a abrir la cuña de queso curado de oveja Flor de Esgueva, se sirvió una copa y le llevó otra a su madre. “oh…sí…esto sí…” El sabor a vino bajándole a la temperatura idónea por la garganta la revitalizó.
- Yo tengo unas “necesidades”, mamá. Tú lo sabes…- La miró con duda- ¡Sí! ¡¡Joder!- Se asustó de que la volviera a reñir por decir tacos.- Y los tíos…Manuel…ya sabes cómo son. Si no les dejas “hacer el tonto” lo hacen igualmente pero por la espalda…- Su madre pareció entender que lo hacía por Manuel, por dejarle acostarse con otras.-pero bueno, no viene al caso, es más por mí que por él
Bebieron la copa y se sirvieron otra.
- Desde la pubertad que…siempre ando con ganas.- Su madre miró al suelo de nuevo avergonzada- ¡Mamá! ¡No te hagas la inocente! ¡Será que no me has pillado veces tocándome!- La miró seria- ¿Tú no? ¿Tu también tienes….ganas?- rectificó- ¿O tenías?
- Yo…- No acabó de responder
- Te he visto.- Le dijo.- Sí, no me mires así. Manuel se trajo del pueblo unas cintas antiguas y en algunas salías con el tito haciéndolo de joven.
Su madre se sobresaltó y ruborizó. Se levantó indignada
- Eso fue hace mucho, era una chiquilla y…
- Y más mayor, mamá. También mayor. En casa del pueblo, hace años, en verano. Antes de que muriera. Os vi
- ¡Alina!- Le chilló mirando a los lados, como si alguien pudiera escucharla
- Ese año, el que el tito también se acostó conmigo
- ¡Hija! ¡Por Dios!
- Y os volví a ver, y recuerdo como si fuera ayer que te lo contó y no hiciste nada- Soltó hiriente.
Su madre tomó aire mirando al techo. Le faltaba santiguarse.
- Lo siento hija…no quería que…tu…y tu padre…la familia…- Le empezaban a salir lágrimas de los ojos. Alina la cogió de la mano e hizo que se sentara de nuevo
- No pasa nada mamá.
- Lo siento, de verdad…- Se cubrió los ojos con las manos, Alina se sintió fatal por hacer llorar a su madre, quizá hubiera sido mejor otra estrategia, ser ella la mala y no soltarle sus demonios. Lo hecho, hecho estaba
- Ya está mamá- La abrazó de costado.- No fue nada, y no te tengo rencor. Te entiendo, por eso te decía que tú también tenías necesidades, ¿no?- Su madre dejó de llorar y asintió temblando. No somos tan distintas. Y por lo del tito, no te preocupes, yo ya había estado con Manuel antes y…- Midió sus palabras.- no fue algo malo. - Le dio un besito en la mejilla. – De veras mamá, deja de llorar, está todo bien.
- Siempre he intentado controlarme. Cuando conocí a tu padre creí que ya con él tendría suficiente, pero…Ginés…- Empezó a contar más serena, bebiendo más vino con ella.- Ginés siempre insistía…y…tu no le conocías bien pero era muy insistente. Y a mí- Hizo una pausa.- Me gustaba estar con él, era especial.
- Ya, lo recuerdo. Era un “buen hombre”- Dijo recalcando lo de buen hombre con tono irónico
Un segundo de silencio y luego rieron a carcajadas. Su madre se secaba las lágrimas con la mano.
- Era un pesado…siempre se buscaba una excusa para…ya sabes
- Todos los tíos son iguales. ¡Y gracias a Dios!
- Quiero mucho a tu padre y…- De nuevo una pausa, se estaba yendo de la lengua.- y es muy bueno, pero con él era diferente
- Lo sé mamá, lo sé. Te entiendo- Su madre miró de nuevo al suelo avergonzada, quizá recordando sus años mozos
- Ese Luís ¿Qué tal?- Preguntó socarrona
- Ya lo has visto. Está bien.- “¡Joder! ¿Estoy hablando de estas cosas con mi propia madre? ¡Si me cuesta hablarlo hasta con Vane!”
- Sí…estaba de muy buen ver.
Tuvieron una larga conversación madre-hija, ya con más soltura, habiendo dejado secretos y tabúes atrás. Parecían dos quinceañeras, hermanas mellizas contándose travesuras. Alina se sentía aliviada, su madre había cambiado la cara, como si llevara años llevando una cruz. Alina se sinceró, contándole y respondiéndole a todo lo que preguntaba sobre la “sexualidad moderna”; su madre le explicó los motivos y cómo se lio con su cuñado. Aparte de él y el de la cafetería cuando chiquilla aquella vez, no tuvo más amantes, dejando claro que porque no quería, que solo estaba con su padre y que su tío eran aventuras eventuales en verano. Tenían la botella ya casi acabada
Al volver a mencionarlo, la cara se le puso algo más seria. Bebió otra copa.
- ¿Te forzó?- Alina tuvo que pensar a qué se refería.- Ese día, ¿te forzó?
- No mamá. Fue muy dulce.- Ahora era ella la que puso cara socarrona cortándola a media frase
- ¿Dulce?- Las facciones le cambiaron. “¿Ginés? ¿Dulce?” venía a decir incrédula
- Bueno…- Alina tumbó su copa- la verdad no fue dulce. Me jodió bien jodida- Se le escapó ese vocabulario soez deslenguada por el alcohol, pero su madre sonrojada no le dijo nada, seguramente estaba tan deslenguada y caliente como ella- Pero me gustó mucho.
No bajó la mirada. Quería saberlo, quería detalles. Su tío sólo le dijo que tuvieron sexo y ahí quedó la cosa, pero por lo visto su madre era, como poco, tan calenturienta como ella. Supo qué quería, y buscó un modo de contarlo dentro de los límites de la sinceridad.
- Él me pilló, supo que os había visto.- Omitió el polvo rápido que tuvieron en el sofá, se centró en el siguiente día.- Me llevó al moral, y me dijo que allí ibais a tener sexo- “Espero no pasarme de sincera”- Eso me puso caliente y… allí me lo hizo- Su madre se mordió el labio como ella hacía excitada. “Sí, cerda, ¿Te gustaría saber al detalle cómo se folló a tu hija?”
- ¿Te dijo algo? ¿Por qué lo hacía o…?- Pensaría que lo mismo no estaba satisfecha con ella “Mamá, me folló y lo que te preocupa es si lo hacía porque no tenía bastante contigo…”
- No, sólo me hizo darme la vuelta y me lo hizo sin hablar y sin verlo.
Tuvieron unos segundos de mirada cómplice. “Me bajó los pantalones y las bragas y me la metió sin miramiento, casi de cuclillas” Quería decirle y ella escucharlo. “Su gorda polla de cabrero me partió el coño casi virgen, sólo quería correrse dentro de algo caliente y tocó en el coño de su guarra sobrina”
- Cuando acabamos fuimos a casa y estuvo contigo. Os vi…hacer cosas arriba.
- Luego vino conmigo, sí- Su madre se sintió victoriosa- Cuando venía conmigo siempre se ponía animado y quería…
Alina estaba cachonda por la conversación y el vino. Quería preguntarle cosas más íntimas pero era tensar mucho la cuerda.
- Me lo dijo cuando estábamos…pues eso…me enfadé mucho, pero no pude resistirme
Volvió a mirar al suelo pensativa con los ojos vacíos. Se intentaba excusar diciendo que se enfadó, que no quería pero que él insistió mucho. “¿Recuerdas que os vi? ¿Qué vi tu cara desencajada de placer, corriéndote con la polla aún mojada de mi coño? Ese día tú fuiste el segundo plato”
- Me…gustaba tanto…estar con él…- Dijo ruborizada.- Que no quise creerlo. Me costó hasta decirle que no te volviera a tocar.
“Tocarme me tocó, y bien…estuve seis horas de coche con su leche cuajando en el coño”
Se quedó con la palabra en la boca, dejando a su madre contándole que el año siguiente también se acostaron alguna vez
- Cuando tu padre se iba a los toros venía y….- Oía de fondo, azuzada por el sentimiento de creerse más deseada que su hija. “Porque ese año yo no fui, sino me habría estado jodiendo todo el verano y lo sabes”
- ¿Siempre en casa? – “En la cama donde duermes con tu marido…”
- Sí, al moral sólo íbamos de mozos.- Hizo memoria- Por cierto, ¿dices que tenías una cinta?- Se puso roja como un tomate- ¿Dónde las tienes?
- Manuel le compró unos trastos a Nerea. En una salías con él y otro chico, y en otra sólo con él, ya embarazada
- ¡Hay hija! ¡Por Dios! ¡No me digas que las has visto! ¡El cerdo de tu tío era….!
- Las “hemos” visto….pero por lo alto sólo.- Recalcó el “hemos”
- ¡Hay por Dios! ¡Qué vergüenza! ¡Cómo podré mirarlo a la cara!- Pensaba en Manuel. “No te preocupes, me pegó un polvo de cojones y se puso a mil pajeándose contigo…”- ¿Las tienes?- Alina asintió- ¡Por el amor de Dios, quémalas!
- ¿No las quieres?- Preguntó riendo
- ¡No! ¡Hija! ¡Por Dios!- Alina ya estaba cansándose de tanto beato mencionando a Nuestro Señor. Si lo suyo eran las cerdadas, lo de su madre era meter a Cristo y a Dios Padre en sus temas carnales.
- Hay una cosa que quería preguntarte…- Dijo llamando su atención.- En la otra estabas embarazada, ¿no? Sería al año siguiente….- Su madre hizo memoria echando los ojos a arriba y asintió- Alguno….de…nosotros…
- ¿Embarazada de él? ¡No, mi amor! Sois de vuestro padre
- ¿Y cómo lo sabes?
- Hija, porque nos costó mucho teneros. Mucho, pero mucho. Desde que nos casamos estuvimos intentando tener un hijo, y Ramón tardó en venir, por más que lo intentábamos. Y con Diego…- Se puso algo melancólica- Antes de Diego tuve un aborto. Después de Diego, otro, ya avanzado, y me puse muy triste. Contigo casi ni me moví de la cama todo el embarazo, queríamos una niña
Justo se abrió la puerta. Manuel a toda prisa, entró sin verlas y se fue a la habitación de los trastos, cogiendo algo. Al volver al recibidor las vio.
- Ho…hola- Dijo- ¿Qué tal?- Miraba a Alina extrañada, contaba que estaría jodiendo con Luís.
- Bien, cariño- Respondió Alina- Estábamos de cháchara
- Vale. Bueno, me largo que me van a matar hoy. ¡Chao Marta! – Su madre le respondió con un saludo vergonzoso.- ¡Besitos amor!- Se despidió de ambas y salió dando un portazo.
Su madre se levantó.
- Yo también me voy cielo. Ha sido un día intenso. Te dejo descansar…o lo que sea. Tienes la calabaza para el puré, medio conejo limpio y otro medio ya despiezado para congelar.- Se dirigió a la puerta. – La niña que se quede a comer en casa, vendrá el primo en un rato y así comen juntos, comerán pollo guisado de ayer.
Y desapareció. La dejó con ganas de seguir sincerándose, pero mucho más tranquila. Miró el reloj, aún quedaba rato para hacerse la comida. Era una pena que Luís se hubiera do, planeaba comer con él tranquilamente.
Se levantó, metió el conejo en el congelador. Abrió la nevera para meter la otra mitad, tenía un tupper con alubias. “Bien, no tengo ni que hacerme de comer”
Fregó la mancha que había dejado la bolsa fría en el suelo de la cocina y volvió a la habitación a recoger.
“¿Qué puedo hacer ahora?” Se preguntó. “¡Ah, ya sé!” Se bajó un poco el pantalón y las bragas por detrás descubriendo su trasero, cogió la polla de goma y buscó entre las sábanas el aceite lubricante que hacía un rato había usado Luís, echándole a la punta y restregando por todo el largo. Se la metió por el coño como si la estuvieran follando a cuatro
“¡Ahhh! ¡Sí!” Gimió subiendo la rodilla a la cama para poder metérsela más rápido. “¡Mierda! ¡Me ha manchado toda la sábana!” Se enfadó al ver las manchas de aceite en la tela revuelta de la cama, sabiendo que tendría que frotar con KH7, cerrando un ojo con el rabo de plástico metido hasta el fondo.
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