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Dominaciónoct 2024

Dos lesbianas maduras y un sumiso (1)

Luís siempre soñó con pertenecer, pero nunca imaginó que el precio sería su propia identidad. Cuando las puertas de la casa de Carmen y Lucía se cierran, él deja de ser un hombre para convertirse en lo que ellas dicten: una criada, una perra, un recipiente. La entrega total no tiene vuelta atrás.

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Este relato queda fuera de tus preferencias actuales. Lo mostramos porque llegaste por un enlace directo.

De siempre me había sentido sumiso y atraído por encontrar a una mujer a la que servir siendo de su propiedad en una relación estable. Hacía tiempo que entraba en chats de dominación y en páginas de contactos de dominación pero lo más que había conseguido era un rato de charla sin más. Anhelaba encontrarme con algún e-mail respondiendo a mi solicitud.

Aquel día me levanté y mientras desayunaba saltó un aviso a mi correo. Cuál fue mi sorpresa al ver que alguien me había respondido: “Hemos visto tu petición y nos ha gustado mucho. Somos dos mujeres de 58 y 60 años que vivimos una relación estable desde hace varios años. Nos gustaría poder chatear contigo y conocernos mejor. Esperamos tu respuesta.”

Rápidamente dejé el desayuno a un lado y me puse a mandarles mi teléfono y así poder chatear por wasap.

Ahora era el móvil el que me avisaba de que tenía una invitación para chatear. La acepté y comenzamos a charlar y conocernos.

Buenos días, soy Luís.

Buenos días nosotras somos Carmen y Lucia. Preséntate, por favor.

Tengo 55años, prejubilado, vivo solo, moreno con pelo corto y mido 178 y 90 kilos.

Muy bien, nos gustas. Nosotras convivimos en una relación desde hace varios años y lo que deseamos es encontrar un hombre que viva por completo para servirnos en todo. No buscamos una relación sexual pues entre nosotras ya nos completamos en ese aspecto.

Cuando decís que os sirva en todo hasta donde queréis decir.

Cuando decimos en todo es en todo, sin límites. ¿Tienes algún tipo de limitación?

No, por supuesto. En principio me encanta vuestra proposición.

Has de saber que vivirás con nosotras y que dejarás de tener relación con amigos y familiares. Solo las tendrás con nosotras. Tu vida será estar pendiente de nosotras y servirnos en todo lo que deseemos y nos apetezca.

Bien. Me gustaría saber vuestro pensamiento sobre el hombre. ¿Como lo consideráis?

Para nosotras el hombre es un mero objeto que utilizamos para que nos sirva, haciendo de nuestra vida algo más fácil y placentero. Has de saber que controlaremos tu vestimenta, tus salidas y algo muy importante para nosotras: nos obedecerás en todo sin cuestionarte nada aunque no sea de tu agrado. Tus gustos serán solo los nuestros, en tu pensamiento estaremos siempre nosotras.

Creo deducir que os atrae la dominación.

Has acertado. Y a ti, ¿te atrae que te dominen?

Mucho. Me considero un sumiso obediente y servicial y sin más límites que los que me marquen.

Guau! Cada vez nos estás gustando más. Háblanos de tus gustos como sumiso.

Pues me atrae ser tratado como un perro a vuestro servicio, ser humillado, obedecer, dedicar mi vida a vosotras, ser castigado en la forma que más os guste, entregaros el control total tanto de mi cuerpo como de mi mente.

Bien. ¿Alguna práctica que no aceptarías?

No, ninguna.

Quieres decir que la lluvia dorada, el scat, la comida y la bebida que te demos ¿lo aceptarías?

Para mí aceptarlo supone demostraros mi entrega total.

Pues parece que te han hecho a nuestra medida. Otra cuestión es la económica. Nosotras controlaríamos tu dinero y deberás domiciliar en nuestra cuenta tu nómina así como traspasarlo todo a nosotras. No tendrías cuentas bancarias a tu nombre y tus propiedades las pondrías a nuestro nombre.

Si, estaría dispuesto.

Bien ahora te dejamos y esta tarde volveremos a conectarnos sobre las seis de la tarde. Esperamos encontrarte aquí y queremos que prepares la cam para vernos.

La emoción y el nerviosismo se apoderó de mí. Nunca imaginé que llegaría este momento. Me vestí y me marché al banco con el fin de traspasar todo el dinero a una sola cuenta y así facilitar la futura transferencia a la cuenta de ellas. Volví a casa y el tiempo se me hacía eterno. Por fin eran las seis. Encendí el ordenador y esperé.

Hola Luis. ¿Estás ahí?

Si por supuesto.

Bien pon la cam que te veamos mientras hablamos.

Al poner la cam pude verlas. Eran dos hembras muy guapas. Muy femeninas, maquilladas y vestidas de forma muy sugerente.

Sois unas bellezas, me gustáis mucho.

A nosotras también nos gustas.

¿Que has hecho hoy?

Pues fui al banco y concentré todo el dinero en una sola cuenta con el fin de que cuando lo ordenéis sea más fácil el traspaso.

Estupendo, nos encanta. Vemos que estás muy ansioso por conocernos en persona.

Sí, mucho. Sería cumplir el deseo de mi vida.

Bien. Te vamos a mandar nuestra dirección para que vengas y nos conozcamos en persona.

Gracias.

¿Cuando podrás venir?

Cuando me lo permitáis. Por mí saldría hoy mismo.

Bien. Prepara una maleta pequeña con tu ropa y una muda así como aquello de índole personal. Aquí te daremos todo lo demás. Mañana saldrás para aquí. Hemos calculado que tardarías unas tres horas en llegar, así es que a media mañana te presentarás en nuestra casa. Vivimos en una urbanización a las afueras de la ciudad. Es una urbanización toda de chalets individuales. Te mandamos la ubicación.

Gracias, allí estaré.

Esa noche a penas pude dormir de la emoción por entregarme a ellas. Imaginaba todo con ellas y mi excitación era brutal. Por fin iba a hacer de mi vida una entrega total al servicio de dos mujeres dominantes.

Amaneció y puse la maleta en el coche. Salí hacia la ubicación que me habían mandado.

El viaje se me hizo muy largo por el deseo de estar frente a ellas. Llegué a la urbanización y hube de parar a la entrada para identificarme ante el guardia jurado.

Buenos días. ¿Donde va usted?

Hola, voy a casa de Carmen y Lucia. Me están esperando.

El guardia jurado se fue a la caseta para comprobar que era cierto.

Bien, pase. Le están esperando.

Avance por la urbanización hasta llegar a su casa. Me bajé del coche y pulsé el interfono.

Hola, soy Luis.

Si, te abrimos y pasas.

Ya dentro pude ver que se trataba de un chalet de una sola planta con una parcela bastante extensa. Me bajé del coche y llame a la puerta.

Hola, pasa.

Las dos mujeres iban muy arregladas. Su aspecto me encantó. Tenían algo de peso y sus voces eran muy sensuales. Pasamos dentro y nos sentamos en el porche.

Hoy has entrado así pero no será lo habitual. Vestirás como una criada ya que detestamos a los hombres y te dirigirás a nosotras como Señora Carmen y Señora Lucia.

Mientras charlábamos no dejaba de mirar sus piernas, sus pies, sus pechos y todo su cuerpo.

Vamos dentro que conozcas la casa y tu habitación.

Si señora Carmen.

Irás siempre detrás de nosotras, nunca delante.

Recorrimos la casa y al llegar a la que iba a ser mi habitación me quedé perplejo. Era una habitación que no pegaba con el resto de la casa. Nada de lujo. Solo una cama estrecha, un armario, un pequeño espejo y una pequeña puerta que daba a un aseo.

Está puerta estará cerrada siempre. Cuando la necesites deberás pedirnos permiso para que la abramos.

¿Te gusta?

Si, mucho.

En el armario tienes toda la ropa que usarás en casa así como la ropa interior en los cajones. Todo lo que has traído tuyo estará en esa habitación cerrada y solo la usarás cuando lo dispongamos nosotras. En ese tocador bajo el espejo tienes todo lo necesario para maquillarte y arreglarte para que estés muy guapa. Nos gusta disponer de una criada que sea muy coqueta y femenina.

Ahora te dejamos que te cambies y te presentas ante nosotras. Recuerda que toda tu ropa la has de dejar en el aseo que luego vendremos a cerrarla.

Tras marcharse me desnudé, coloqué todo en el aseo y al abrir el armario comprobé que todo eran vestidos de criada, ropa interior femenina y zapatos y botas de tacón. Me puse unas braguitas tipo tanga, el vestido de criada ajustado, una cofia en el pelo y me calce unos tacones a juego con el vestido. Después me fui al tocador y pude comprobar que había de todo. Tomé el rímel para mis pestañas, me pinté los ojos de un marrón tierra y los labios con una barra de color rojo terroso. Por último puse alrededor de mi cuello un collar ancho de perro que ajusté.

Mirándome en el espejo me excite al estar viviendo algo que siempre había soñado y que creía que nunca iba a llegar.

¿Desean algo las señoras?

¡Qué guapa estás? Nos gustas. Aunque ese bulto que te sobresale bajo el vestido no podemos permitir que esté.

Lucia se levantó y al volver vi que traía una jaula de castidad.

Se puso unos guantes de látex y levantando la falda tomó mi polla y la introdujo en la jaula. Antes había pasado un aro para contener mis testiculos al que ajustó la jaula poniendo un candado para sujetarlo.

Así estás más guapa. Tener que ver tu polla es algo que nos desagrada.

Mi polla comenzó a hacerse pequeña por la presión de la jaula.

Bueno hoy es el primer día de tu nueva vida como perra y esclava nuestra.

¿Puedo hacerles una pregunta?

Claro, dinos.

¿Tendré sexo?, soy muy activo.

Ja, ja, ja, Claro que sí pero no con nosotras. Cuando lo estipulemos tendrás sexo, no te preocupes por eso. Ja, ja, ja.

Pero, si no es con ustedes, entonces……

Vamos a ver si entiendes que a partir de ahora eres nuestra criada. Vestirás como tal, te moverás como tal y por su puesto como criada y mujer que eres tendrás sexo como cualquier mujer lo tiene. Ya nos encargaremos nosotras. No desesperes por eso.

No entendía lo que me querían decir por más que lo pensaba una y otra vez. Allí frente a ellas les miraba mientras se encendían un cigarrillo.

Acércate y arrodíllate. Cuando nos veas fumar adoptarás esta postura y siempre con la boca bien abierta. ¿Lo has entendido?

Si, señora.

Me arrodillé entre ellas y permanecí con la boca abierta para que depositaran la ceniza de sus cigarrillos. Mi boca se llenaba de ceniza que para poder tragarla escupían en ella. Lucia tosía bastante y tras toser preparaba con su boca el escupitajo que iba a echar en mi boca. Era color verdusco, lleno de mucosidad y muy espeso. Eso mezclado con el sabor del humo de su cigarrillo hacía de él algo muy desagradable, pero lo tragaba para demostrarle mi sumisión a ella.

Bien, acércate más perra. No te vayas a tragar lo que vamos a darte, mantenlo todo en tu boca

Al acercarme más escupieron una y otra vez en mi boca. Estaba llena de sus salivazos y deseando que me permitieran tragarlo todo. Le dieron una última calada a sus cigarrillos y pude entender lo que me habían dicho.

Ahora, masticas las colillas y las tragas.

Toda mi boca se llenó de restos de ceniza mezclados con tabaco que gracias a la saliva que habían escupido pude tragarlo todo.

Enséñanos la boca. Ufff, esta muy sucia.

Carmen tomó una correa y la enganchó a mi collar para tirar de mí y hacer que las acompañara.

Ven, vamos al césped y te tumbas boca arriba.

Una vez tumbado se quitaron las bragas y colocándose con las piernas a cada lado de mi cuerpo se sentaron sobre mí dejando su coño sobre mi boca.

Esperamos que te guste. Te acostumbrarás a nuestra orina ya que serás nuestro wc cada vez que tengamos necesidad de orinar.

Primero fue Carmen que comenzó a echar un intenso chorro de orina en mi boca. Era tal la cantidad que me costó tragarlo todo. Cuando terminó, se levantó y besando a Lucia le invitó a que orinara sobre mi.

- Ahora te toca a ti darle su desayuno. Ja, ja, ja.

La orina de Lucia sabía diferente, menos amarga y algo más salada. Deduje que no tenía muchas ganas pues orinó muy poco.

A ver cómo tienes ahora tu boca.

Se la mostré para que dieran su visto bueno. La forma de hacerme sentir que estaban satisfechas conmigo fue el abofetearme ambas con sus manos dejándome la cara marcada con sus dedos. Se marcharon a sentarse llevándome tras ellas y dejándome de pie frente a ellas.

Bueno, mañana iremos al banco para que hagas la transferencia a nuestra cuenta y de paso cambias la domiciliación de tu paga también a la nuestra.

Puedes marcharte a preparar el almuerzo.

Ya en la cocina pude escuchar cómo se alegraban de tenerme a su servicio. Como sumiso esto me excitó bastante pero la presión sobre el dispositivo de castidad provocó un gran dolor que hizo que mi erección durara muy poco.

Carmen, creo que haremos de él una buena perra. Está deseando que lo humillemos y eso junto a su obediencia ciega hará de él la perfecta criada que siempre hemos querido encontrar.

De vez en cuando giraba la vista para poder verlas. Mi sorpresa y a la vez mi excitación volvieron a provocar una nueva erección. Ambas abrazaban el cuerpo de la otra masajeando sus pechos y besándose con lujuria, introduciendo la lengua en la boca de la otra y chupándola con deseo. La saliva rebosaba sus bocas y era recogida y lamida con sus lenguas. Sus cuerpos iban apareciendo tras despojarse de sus ropas. Eran exuberantes, morbosos, y muy apetitosos dejándoles brillar por el sudor.

¿Perra, queda mucho para la comida? Tenemos hambre.

Rápidamente puse la mesa y les serví la comida que había preparado. Yo mientras permanecía de pie a su lado por si necesitaban algo.

Sírvenos un poco de vino.

Si señora Lucia.

Al acercarme y mientras les servía el vino Carmen introdujo su mano bajo mi falda apretando con su mano mis huevos.

Lucia, creo que la jaula está haciendo su efecto. Ja, ja, ja.

Su mano abarcaba mis huevos y los estrujaba con malicia. El dolor se transformó en placer y de nuevo la jaula hizo su cometido.

Creo que le vamos a comprar otro tipo de jaula. Con esta veo que su asquerosa polla no cesa de excitarse.

Me parece buena idea. Si te apetece podemos ir esta tarde al sex shop del centro que está muy bien equipado.

Perfecto, buena idea.