Xtories
Confesionesnov 2024

Descubriendo el pasado de mi hermana Marta 2

Marta creía que solo cuidaría de un cachorro, pero encontró algo mucho más peligroso en el portátil de sus anfitriones. Ahora, la curiosidad ha despertado una lujuria que no puede controlar, y cada video la arrastra más profundo en una fantasía prohibida que podría destruir su vida.

Dexter00712K vistas9.3· 17 votos
Este relato queda fuera de tus preferencias actuales. Lo mostramos porque llegaste por un enlace directo.

Después de unos años, vuelvo a escribir y publicar un relato para continuar la serie de estos dos hermanos que tanto disfrutamos con sus aventuras.

Estamos en diciembre, han pasado ya algunos meses desde que por accidente descubrí el diario de Marta. Ver con tantos detalles como perdio su virginidad y las aventuras que vivio para conseguirlo, hizo que empezara a entender su especial forma de entender el sexo.

Durante estos meses volví a leerlo, a pesar de que no tardó en volver a tener relaciones sexuales, no parecia disfrutar tanto como esa primera vez. La manera de relatar en su diario la delataba. Eran simples resúmenes de un par de párrafos sin nada destacable.

Un rollito con alguien de ese año de instituto, un amigo en una fiesta de fin año o una relación de apenas dos meses fueron sus aventuras sexuales hasta el siguiente verano.

Pero volvamos al presente para entender porque retome la lectura de su diario.

En estos 3 meses desde verano, mi vida había vuelto a la rutina, la normalidad que tenía en mi día a día antes de esa famosa fiesta que me llevó a un sin fin de experiencias sexuales con mi propia hermana y sus amigas.

No había vuelto a tener ningún tipo de encuentro sexual con ninguna de ellas, es más, mi hermana hacía casi 2 meses que tenía novio. Siendo sincero, no me caía nada bien. No eran celos pero, tenía pinta de ser el típico tio malote del que siempre se enamoran las chicas y acaban mal paradas por no saber elegir bien. Aunque si lo pienso un poco, tratándose de mi hermana era muy posible que quien acabará mal de la relación fuera él.

Mis aventuras con Laura, Monica o Sandra tampoco se repitieron. Aunque existe mayor complicidad, el hecho de que mi hermana se echara novio provocó que pasara más tiempo con este y menos con sus amigas, es decir que ya era raro verlas por casa, ahora era el susodicho quien se dejaba ver mas por desgracia para mi.

Mis aventuras sexuales a pesar de pasar del "mucho a nada" me dejaron muy saciado durante estos meses. No negaré que en ocasiones echara de menos esos encuentros o esa relación incestuosa.

A pesar de convivir con Marta, resultaba difícil de creer que fuéramos a ser capaces de controlarnos y no caer en algún momento pero, la rutina y como he dicho la aparición de su novio, ayudó a que todo quedara atrás como un bonito y excitante recuerdo.

Como decía, seguía haciendo mi vida, mis estudios, amigos, deporte... Lo típico para un chico de mi edad. Lo que sí cambió fue mi relación con nuestra vecina Anna.

Por hacer un breve resumen de Anna, es una chica de 33 años, que se había separado hacía varios meses y que después de eso había vuelto a casa de sus padres, es decir a la casa de al lado.

Chica rubia de ojos azules y cuerpo resultón, si algo destacaba de ella eran sus pechos. Debía de usar una talla 90, se intuían grandes, de una forma circular casi perfecta y muy bien lucidos siempre por escotes en su justa medida, ni vulgar ni recatado.

Muy equilibrada en todo, un buen trabajo que repartía entre ir a la oficina y trabajar desde casa. Un carácter reservado pero a la par muy cariñosa con su gente, la típica persona que le gusta abrazar y dar achuchones. Me tenía enamorado a pesar de lo casi imposible que parecía tener algo con ella.

En estos meses, nuestras quedadas para salir a hacer running fueron en aumento. Se podría decir que nos hicimos muy buenos amigos. Ya no solo era quedar para hacer deporte, sino en ocasiones la acompañaba a pasear al perro o simplemente hablábamos desde el jardín a través de la valla que separaba nuestras casas.

Desde hace algo más de un mes, Anna vivía sola en casa de sus padres. El padre después de una merecida jubilación, se había marchado a vivir al pueblo junto a su madre claro.

Llegaba junto a Anna a nuestra calle después de una sesión intensa de running. Se quejaba un poco del ritmo impuesto y me preguntaba si es que tenía prisa.

Mi respuesta fue negativa pero, le dije que estaba rayado porque había conseguido un trabajo como sustituto en una cafetería para el mes de diciembre y justo me había llamado el jefe esa misma mañana para decirme que al final no me iba a necesitar. Me lo dice un viernes, a falta de 3 días ya que ese mismo lunes comenzaba.

Había terminado los exámenes y aprovechando que disponía de más tiempo libre y que llegaban las vacaciones navideñas, quería buscarme un trabajito para ese mes y sacarme algo de dinero para no depender tanto de mis padres.

Anna por un momento se quedó mirando pensativa y de pronto me dijo que no buscara más, que ella me ofrecía trabajo. Sorprendido le pregunté de qué se trataba y me comentó que quería darle un lavado de cara a su casa.

Pintar, despejar la casa de muebles viejos para comprar unos más actuales y ese tipo de pequeñas chapuzas que vas postergando en el tiempo.

La propuesta sonaba genial pero, ¿como iba a cobrar por ayudar a una amiga? Esa fue la respuesta que le di. Anna de inmediato me intento convencer de que ya fuera a mi o a otra persona, iba a necesitar ayuda porque no iba a poder ella sola con todo. Tampoco iba a disponer de tanto tiempo y prefiere tenerme a mí por allí en lugar de un desconocido.

Rumiaba su proposición, a pesar de mi conflicto interno bien cierto es que... por un lado conseguía ese trabajo que buscaba y por otro era una buena oportunidad de pasar más tiempo con ella. Esto último pesaba más a la hora de decidirme, si algo me enseñó la vida este último verano es que incluso de las situaciones más raras podía surgir una aventura inolvidable.

Acepté su propuesta, lo que hizo que se alegrara dándome un abrazo y diciéndome que no me arrepentiría. Me propuso unas condiciones económicas más que generosas y quedamos para empezar este lunes.

Nos despedimos y me disponía a entrar en casa, al entrar vi la chaqueta colgada de Fran, que por si no lo había dicho ese era el nombre del novio de Marta. Rezaba porque estuvieran en su habitación y no tenerme que cruzar con el. Tenía ese humor simplón que suele tener un niño de 8 años y una conversación muy limitada. Por desgracia para mi, al entrar al salon me los encontré sentados en el sofá viendo la tv.

Marta: mira quien llega, el deportista del año

Marcos: ja ja muy graciosa

Fran: hombre cuñao que tal

Marcos: pues ya ves recién llego de correr un poco

Marta: ¿y has ido solo o te acompaño Anna?

Marcos: con Anna

Marta: últimamente pasas mucho tiempo con ella, ¿nos estás ocultando algo?

Fran: que Anna, ¿la vecina?

Marta: esa misma

Marcos: y que pasa por eso? no creo que sea tan raro por pasar tiempo con ella

Marta: hombre... si tuviera 20 años no sería raro pero es que ronda ya cuanto ¿los 35?

Marcos: 33 cumplido hace unas semanas

Fran: vaya vaya cuñao, así que ¿te gustan las maduritas? bueno no me extraña seguro que al correr esos...

A la par que Fran decía esas palabras, hacía gestos de unos pechos moviéndose de arriba a abajo sin parar. Eso hizo que Marta le diera un golpe en el hombro y una mirada de ¡para!

Marcos: pues me temo que ahora voy a pasar bastante tiempo con ella

Marta: ¿y eso porque?

Marcos: me ha ofrecido trabajo, quiere hacer unas reformas en casa y me ha dicho que la ayudara

Marta: pero tu no empiezas el lunes en la cafetería

Marcos: si, tu lo has dicho empezaba pero me llamó el dueño diciendo que al final nada. Se lo he contado a Anna y entonces me ofreció que la ayudara.

Marta: no se yo...

Fran: a ver si lo que quiere es otro tipo de ayuda jaja que suertudo te imaginas? cobrar por ese tipo de ayuda jaja

De nuevo Marta daba un codazo a su novio para que se callara y dejara de interrumpir.

Marcos: ¿el que no sabes?

Marta: que deberías andarte con ojo con la vecinita, al igual si la conocieras más, te llevarías una sorpresa.

Marcos: a que te refieres? que sorpresa

Marta: mira dejalo, pero me parece un poco extraño que te ofrezca trabajo

Marcos: no di, parece que sepas algo sobre ella que debiera saber

Marta: yo solo digo que cuidado donde te metes

Marcos: deja de andarte por las ramas y cuenta

Marta: da igual, déjalo en serio, déjalo estar.

Un tanto agobiado y enfadado por la conversación, me dirigí a la ducha. Mientras me duchaba no dejaba de pensar en las palabras de Marta. ¿A qué se refería? Rato después ya en mi habitación sentado delante del ordenador, aún seguía dándole vueltas.

No parecen llevarse mal Marta y Anna, en ocasiones las he visto hablar y se ve que se llevan bien ¿a qué viene entonces esta puñalada por la espalda de Marta? ¿celos? no creo, en estos meses ni siquiera hemos tenido tonteo entre nosotros.

Pensando una y otra vez fui a caer en la cuenta de que si algo había ocurrido entre ellas, el único lugar donde podría enterarme sería a través de ese diario que aún tenía en mi poder. Sin pensarlo mucho, ya lo tenía abierto en el ordenador, en el buscador de palabras del archivo puse las palabras clave: Anna y vecina. No tardaron en aparecer los primeros resultados.

La forma de escribir en su diario era un tanto curiosa, no lo hacía tanto por fechas sino por experiencias. Por supuesto que tenían cierta línea temporal que daba sentido del más antiguo al más reciente. Solo tenía la copia de su diario hasta primeros de septiembre con lo cual, si paso algo entre ellas en estos últimos 3 meses, no lo encontraría aquí.

EL primer resultado en la búsqueda y el más antiguo, fue el que más me llamó la atención. Tenía mucho contenido, incluso más que el de las vacaciones de camping. Su fecha era de casi un año después de perder su virginidad. Si hubiera seguido leyendo su diario hubiera llegado hasta ese punto en el que aparece Anna.

Accedí a esa parte de su diario, me temía que iba a tener por delante horas de lectura. Por suerte era viernes no madrugaba y aunque había pensado salir un rato, me hizo cambiar de idea. Me disponía a empezar la lectura cuando tocan a la puerta. De inmediato cierro el archivo mientras veo a Marta entrar en la habitación.

Marta: oye que vamos a cenar, te estamos esperando

Marcos: si ya voy

Marta: siento si antes te he rayado con Anna, pero me ha parecido un poco extraño todo

Marcos: pero ¿porque? qué te ocurre con ella

Marta: nada pero no se me resultó extraño que últimamente pase tanto tiempo contigo y encima te ofrezca trabajo en su casa

Marcos: nos llevamos bien sin más, no tenemos ningún rollo sexual ni amoroso

Marta: ya pero ¿no te resulta un poco extraño que una mujer como ella, de su edad quiera pasar tanto tiempo con un chico que apenas ha cumplido los 19 años?

Marcos: ah claro, debo suponer que soy poca cosa para ella

Marta: que no es eso, pero piensalo tampoco te estoy insinuando ninguna locura

Marcos: quizas si me contaras eso que parece que me ocultas, te entenderia mejor

Marta: no es nada pero es que creo que no la conoces bien del todo y tu sueles idealizar muy rápido a la gente

Marcos: si tu conoces algo que debiera saber, estaría encantado de escucharlo

Marta: dejalo, baja a cenar anda

Marcos: si, vamos a dejarlo

Sea lo que fuera, estaba dispuesto a descubrir que estaba pasando ya fuera a través de mi hermana o con su diario.

Al terminar la cena espere a que mi hermana se fuera ya que había quedado con su novio y espere un rato también a que mis padres se retiraran a su habitación. Con café en mano y mi pijama de invierno puesto, bien acomodado en la silla, me disponía a comenzar la lectura.

(La historia va a continuar desde el punto vista de Marta)

Me había pasado toda la mañana recorriendo la ciudad de entrevista en entrevista para obtener el mismo resultado, "ya te llamaremos". Buscar un trabajito para este mes de julio estaba siendo más difícil de lo que esperaba. Necesitaba algo de dinero para el próximo mes. Estaba organizando un viaje con mis amigas del instituto como despedida ya que el próximo año empezamos la universidad y ese dinerito extra me vendría bien para no ir tan justa económicamente.

Me quedé en la entrada de casa ya que había recibido una notificación en el móvil de esa famosa app de buscar empleo. Después de leer la oferta me apunte, suena genial pero vi que otras 58 personas opinaban lo mismo que yo y se habían inscrito también a la misma vacante.

Una voz me llamaba desde la lejanía y tardé en reaccionar. Era Anna que iba acompañada de su marido Fernando, venían de visitar a los padres de ella.

Anna: ei hola guapa, ¿que tal?

Marta: hola guapos, pues nada aquí, estresada

Anna: y eso porque, ¿que te ocurre?

Marta: que en esta ciudad es imposible encontrar trabajo

Anna: anda, ¿estas buscando trabajo?

Marta: si, buscaba algo para este mes pero parece imposible

Anna se volteó hacia su marido donde con un gesto parecía preguntarle algo a lo que este le respondía afirmativamente. Me ofrecieron la opción de trabajar en su casa durante este mes de julio. El trabajo era cuidar de un cachorro que habían adoptado y les daba apuro dejarlo solo ya que ellos hasta agosto no tenían vacaciones.

No tenían con quien dejarlo y por lo que me contaron les daba un no se que meter a alguien extraño en casa a cuidarlo o aun peor tener que llevar al cachorro a una guardería canina. En realidad me daba un poco igual los motivos, acepté de buena gana a la oferta que me hicieron.

Mi tarea iba a consistir en ir de 8 de la mañana a 1:30 del mediodía hacer compañía al peludito y poco más porque aún no podía salir a la calle ya que no tenía aún todas las vacunas puestas. Por mi perfecto, estaría en casa fresquita con el aire acondicionado puesto y por si fuera poco iba a cobrar por semana unas condiciones económicas muy buenas.

Asi despues de concretar me dieron las señas de su casa y quedamos en que el lunes antes de las 8 estaría allí. Parecía que mi suerte empezaba a cambiar e iba poder afrontar el fin de semana sin más preocupaciones por tener que seguir pateando la ciudad en busca de trabajo.

En mi primer día descubrí que iba a ser aún más chollo de lo que esperaba. Después de algunas instrucciones sobre el cuidado del peludito, se marcharon y me dejaron allí a su cargo. Como cualquier cachorro, tenía sus momentos de hiperactividad y otros de quedarse dormido durante largo rato. Ahí aprovechaba para ver la tv, ojear mis redes sociales o chatear con alguna amiga sobre el futuro viaje.

Mi primera semana pasó con total normalidad hasta que llegó el viernes. El fin de semana ya asomaba la patita, era día de cobro y solo me restaban un par de horas.

Fui a la cocina a por algo de beber, en mi regreso golpee la mesita del café que había justo delante del sofá y el portátil abierto que allí había se encendió. Debía estar en modo ahorro de energía y al tropezar se volvió a encender. Me quedé pensando mientras veía una foto de ellos como salvapantallas.

La curiosidad por ver fotos de la parejita me hizo agarrar el portátil para cotillear un poco. Lo cierto es que hacían una pareja envidiable. Eran guapos, tenían buen trabajo y una situación económica muy buena. En cierto modo tenía envidia sana de Anna, había conseguido un marido ejemplar y a mi me recordaba a mi bombero. Estaba fuerte, se notaba que iba al gimnasio, además de alto y apuesto tenía unos ojos oscuros y un pelo moreno que en contraste con Anna que era tan rubia y de ojos tan claros que hasta en eso hacían buena pareja.

Me puse abrir carpetas de ese portátil como una loca. Por suerte no me costó mucho encontrar fotos suyas y saber de qué lugares eran ya que dentro de la carpeta "fotos" había otras con nombres de ciudades o lugares. Me llamo la atención las fotos de sus vacaciones en Santo Domingo. Que morenos y esbeltos lucían sus cuerpos. Anna estaba hecha un pivon, menudas tetas y que culo le hacia ese bikini negro. Fernando tampoco se quedaba atrás, con ese bañador ajustado y ese abultado paquete, o estaba muy bien dotado o es que Anna le tenía cachondo perdido en ese momento.

Terminé de ver casi todas las fotos y al volver a la carpeta principal de Mis Documentos, vi una carpeta llamada Privado. ¿Sera posible que sean de ese tipo de parejas que se graban follando? y si es así, ¿porque ponen ese nombre en la carpeta? es obvio que ese portátil en manos equivocadas, iba a ser el primer lugar donde iban a mirar.

Al entrar en la carpeta, vi la vista en miniatura de los 3 videos que había. En uno de ellos la miniatura se veía el sofá donde justo estaba sentada. No puede ser, ¿es un video casero de ellos follando? mi respuesta fue hacer clic en el video y ver de qué se trataba.

En los primeros segundos, no se veía a nadie, después aparecía Anna vestida únicamente con un tanga blanco y unas medias a juego. Dios no puede ser me dije, por un momento mi pensamiento fue cerrar el video, dejar el portátil en la mesa y olvidarme de todo. Pero el morbo pudo conmigo, puse el portátil sobre mis piernas y me acomodé en el sofá para una sesión de cine X.

Anna daba la espalda a la cámara que debía estar sujetada por su marido. Comenzó a mover las caderas a la par que sus manos que en ese momento agarraban sus pechos, iban bajando hasta su culo. Cada vez los movimientos eran más rítmicos y fue cuando empezó a bajarse el tanga, primero hasta debajo de su culo y después lo fue bajando poco a poco hasta soltarlo y que cayera solo al suelo. Se inclino sobre el sofa y con sus manos que agarraban cada nalga, las separo mostrando su sexo. No se porque extraña razón, me estaba empezando a excitar, nunca antes me había pasado viendo a una chica en un video de ese tipo.

Anna por fin se dio la vuelta, su manos tapaban ahora sus pechos a los cuales agarraba con fuerza y masajeaba levemente. Miraba a la cámara con deseo, se la veía como una perra en celo. Mostró sus pechos a cámara, eran casi perfectos, tan redondos y firmes, está claro que sus escotes no engañaban, eran así al natural. Se sentó al borde del sofá echando su cuerpo hacia atrás, sus pies también los subió al borde del sofá dejando sus piernas bien abiertas y mostrando bien su entrepierna.

La cámara se acercó para mostrar un buen primer plano de su coño, se veía tan depilado y húmedo que casi me estaban dando ganas de probarlo. El plano se alejó un poco para que de nuevo se viera completamente a Anna. Se seguía masajeando las tetas, una de sus manos bajó hasta su rajita la cual empezó acariciar levemente. Realmente me estaba poniendo cachonda ver ese video y ya no sabía si era por ella o por la situación de ser alguien conocido y que quizás ahora aparezca Fernando y la empieza a devorar.

Se veía a Anna hablar pero no se escuchaba, el sonido estaba quitado así que le di un poquito de volumen...

Anna: ¿quieres comerme el chochito? esta muy mojadito y con ganas de que lo llenen

Me acababa de quedar patidifusa, quien me iba a decir a mi que esta pareja que hasta hace unos minutos me parecían de lo más monos e inocentes, iban a tener estas aficiones. Escuchar decir eso no hizo más que aumentar mi excitación, se veía venir una comida de coño por parte de su marido.

Tal y como predije así fue, solo que la cámara ahora la tenía Anna y enfoca a Fernando que estaba a escasos centímetros de ella con unos boxers azules y una polla que ya pedía a gritos salir de esa prisión. No pude resistir la tentación de llevar mi mano a mi entrepierna. Entre el video y el calentón del portátil se había encendido una mecha que debía apagar. Así pues, al igual que Anna en el video, me recliné hacia atrás, subí los pies al borde del sofá y metí mi mano dentro de mis pantalones. Ya notaba mi tanga mojado.

Parecía que estaba en una realidad virtual porque al estar en el mismo sitio y postura que Anna, y ese primer plano de Fernando que ya había empezado a lamer su coño, daba la falsa sensación que era yo quien recibía esos lenguetazos en mi rajita. Mi mano no tenía la suficiente libertad para tocarme bien, lo cual agradezco ya que sino hubiera acabado muy rápido, que me estuviera tocando de forma torpe, no hacía más que alargar en el tiempo esa agradable y excitante situación.

Anna: así cariño, comeme toda ahhh ahhh

Sus gemidos iban en aumento lo que me hizo tener que bajar un poco el volumen. Anna le pedía que con sus manos abriera bien su rajita para...

Anna: si así abrelo más y follame con tu lengua ahh ahhhh

Mi coño estaba empapado viendo a Anna gozar así de esa lengua. Fernando literalmente se la follaba y era muy efectivo porque ella no paraba de gemir por el placer que le daba. Llevaban un par de minutos y su lengua parecía no perder ritmo pero...

Anna: meteme los dedos venga, quiero que los metas y no tengas piedad de mi ¿si?

Fernando: ¿quieres mis dedos? no pienso parar hasta que te escuche gritar de placer

Tuve que frenar mi mano tras estas palabras porque no quería correrme aún, quería seguir con esta excitación un rato más. Por suerte hubo un nuevo cambio de plano en el video. La cámara debía de estar en un trípode colocada de frente a Anna aunque ligeramente a un lado para que Fernando no tapara su entrepierna y esa follada que tenía pensada hacer con sus dedos.

Anna: asi mas fuerte, dame mas fuerte

Fernando: asi mejor zorra? quieres mas

Anna: no tan fuerte ahh para paraaa

No me podía creer, ¿la ha llamado zorra? esto se ponía aún más emocionante y retome el trabajito con mi coño. En el video se veía a Fernando metiendo salvajemente 3 dedos mientras con la otra mano sujetaba a Anna del pecho para que no se inclinara hacia delante.

Anna: ahhh no para por favor

Fernando: cállate ya o me haras que te tape la boca con mi polla

Dios que cachonda estoy no puedo mas siento que de mi coño va a salir un reguero de fluidos que me va a dejar pringada.

Fernando seguía dandole fuerte y Anna intentaba liberarse. Ya no podía hablar porque le había tapado la boca con su mano. Ella intentaba agarrar la mano que le estaba destrozando su rajita y fue entonces cuando unos fuertes espasmos y contracciones de su cuerpo hizo que acabara corriéndose. Yo por mi parte no aguante más y al igual que ella me retorcí sobre el sofá de placer y algún gemido que no pude controlar.

Mientras recuperaba el aliento, seguía viendo el video, Anna sin duda estaba saciada de gozo y placer. Sus ojos miraban a la cámara, esos ojos azules traspasan la pantalla y se clavan en mi. No tardó mucho en recuperar el aliento y Fernando aprovechó para meterle la polla en su boca. Una vez más hubo un cambio de plano, en esta ocasión él sujetaba la cámara. Se había tumbado en el sofá y ella sentada a la altura de sus pies era la protagonista de ese primer plano.

Le chupaba la verga mientras miraba fijamente a la cámara, bien mojada en saliva se la metía una y otra vez. En ocasiones se la metía tan hasta el fondo de su boca que no podía evitar arcadas al sacarla provocando más y más saliva. Usaba ese líquido para frotar duro con su mano mientras su boca tomaba un pequeño descanso. Sus labios eran tan carnosos que era imposible no tener un pequeño escalofrío de placer cuando succionaba su glande. Chupaba y chupaba pero no apartaba su mirada de la cámara.

Por momentos me estaba empezando a excitar de nuevo pero antes de pensar en si volverme a tocar otra vez o no, empezó Fernando a correrse en su boca. Soltaba tanta leche que le era imposible a Anna tragarla toda y se derramaba por los costados de su boca. Sus ojos enrojecidos mostraban que estaba haciendo un gran esfuerzo en tragar y sobre todo en no ahogarse en el intento.

El video había llegado a su fin y yo me quedaba con ganas de más. Por un momento me percate que ya eran las 12 y media. Pichu me miraba, a saber cuánto tiempo lleva observando el pobre animal. Quizas deberia empezar acostumbrarse viendo la aficion que tienen sus dueños por el sexo.

No quise demorarme demasiado y después de cerrar todas las carpetas deje el portátil de nuevo en la mesita. Me había mojado tanto el tanga que incluso había traspasado a mis vaqueros. Por suerte ese día había quedado con mis amigas para comer e ir a la piscina y tenía en mi mochila el bikini. Me fui al baño e intercambie mi tanga por la braguita e intente secar un poco mis tejanos que por suerte no habían traspasado a la parte exterior de estos.

Ya era la 1:15 y Anna debía de estar a punto de llegar, me asegure por última vez que había cerrado todas las carpetas y no dejaba ningún archivo abierto en el portátil. Estaba nerviosa, sin duda que después de esto ya no iba a poder mirarles con los mismos ojos, sobre todo a ella. Extrañamente había conseguido excitarme e incomodarme.

Por fin llegó Anna y tras las preguntas típicas nos despedimos sin mucha más conversación. En ese momento no me sentia comoda asi que me excuse por mis prisas y me despedí de ella hasta el lunes.

De camino al lugar donde había quedado con mis amigas, seguía dándole vueltas a mi cabeza. No negaré que he pasado por uno de los momentos más excitantes de mi vida, sin contar claro con lo que sucedió el verano pasado en el camping. Pero a excepcion de eso no habia vuelto a tener un orgamo tan placentero como el que acababa de tener, y eso que habia tenido algunas relaciones sexuales durante este tiempo pero sin duda que no a este nivel. Una vez con mis amigas me fui olvidando de todo, aunque al regresar esa noche a casa y acostarme en la cama, no pude evitarme tocarme de nuevo. Fantaseaba con que era a mí a quien Fernando le comía el coño mientras Anna nos miraba pero no me excitaba lo suficiente y en mi cabeza cambiaban las tornas y era Anna que quien con sus labios y su lengua me follaba mientras su marido nos grababa con la camara. Ahi si, sin duda conseguí correrme de nuevo.

Al despertar al día siguiente y con el fin de semana tan ajetreado que tuve, se me fue pasando el calentón y esas fantasías de la cabeza. Aunque una parte de mi estaba deseando que llegara el lunes y encontrarme de nuevo ese portatil.

Acabó el fin de semana, iba de camino en el bus hacia casa de la parejita y ya en mi notaba una pequeña excitación. Lo ocurrido el viernes me había dejado huella. Al llegar Anna y Fernando parecía que se les había pegado las sábanas porque aún estaban terminando de arreglarse y ni habían empezado a desayunar. Mire alrededor mía, de forma inconsciente buscaba ese portátil pero, ni rastro del aparato. Minutos después se marchaban y me dejaban allí sola con Pichu.

Eran las 11 y media de la mañana, notaba cierta ansiedad en mi. Pichu por fin se había dormido y yo empezaba a sentirme muy aburrida. Me levanté del sofá y empecé a andar por casa. Me paseaba por la cocina, el pasillo, alguna de las habitaciones... no quería reconocerlo pero estaba buscando ese dichoso aparato. Llegué a la puerta de la habitación de ellos, me asomé y aunque la persiana estaba medio cerrada, entraba la suficiente luz solar como para entrar a cotillear sin necesidad de encender las luces.

Un intenso olor llegaba a mi olfato, mi corazon empezo acelerarse mientras me iba acercando a la cama. Estaba toda revuelta, con las prisas no les dio tiempo hacerla. Al llegar a ella pude ver una mancha húmeda en medio de la sabana. Ese olor es a sexo mañanero me dije. Ya tenía el motivo por el cual ese día iban tarde. Me subí sobre la cama y fui gateando hasta esa mancha. De camino, con mi rodilla aplasté algún objeto revuelto entre las sábanas, al apartarlas vi que se trataba de un consolador.

De tamaño considerable, flexible pero lo suficientemente duro como para penetrar un coñito hambriento. Lo agarre y pude notarlo pegajoso, una mezcla de lubricante y fluidos tal vez. No pude evitar pasar mi mano desde la punta hasta la base, me estaba empezando a poner cachonda solo de pensar que había sido usado hace solo unas horas.

Mi entrepierna tenía ganas de marcha, me levanté de la cama y allí en un costado, empecé a desnudarme completamente. De pie y sin nada que tapara mi cuerpo, volví a subirme a la cama, de nuevo gateando fui hasta el centro de esta, justo donde estaba esa mancha de humedad. Aquí se cometió el delito pensaba mientras pasaba mi mano por encima.

Gire mi cabeza hacia la puerta de la habitación, empezaba a fantasear con que era sorprendida por Fernando que, sin decir nada se me acercaba mientras se sacaba su polla y empezaba a follarme allí mismo a 4 patas que era la postura que tenía en ese momento. Empecé a moverme hacia adelante y atrás simulando ser follada, miraba hacia el cabecero de la cama y me imaginaba allí a Anna completamente desnuda con sus piernas abiertas y obligándome a comerle el coño mientras su marido seguía dándome por detrás.

No podía evitar llevarme una mano a mi entrepierna y empezar a acariciarme. Cambiaban las posiciones los protagonistas de mi fantasía, ahora era Anna la que me sorprendió allí y se acercaba para saborear mi entrepierna que ya se encontraba totalmente mojada. Ahora Fernando era el que en mi fantasía estaba sentado delante mío y me obligaba a comerme su polla, me follaba la boca sin compasión.

Empecé a introducirme varios de mis dedos en mi coñito húmedo mientras seguía sumergida en mi fantasía. Anna hundía su cara en mi culo mientras me chupaba mi rajita, sus labios carnosos y su lengua me succionaba completamente.

Marta: oh sii Anna no pares, sigue...

Como un juego de rol allí estaba yo simulando mi fantasía.

Cansada de esa posición, quise probar algo nuevo. Coloque la almohada en el centro de la cama, me subí sobre ella y empecé a cabalgarla mientras en voz alta decía

Marta: siii no pares Fernando, dame mas duro

A pesar de la excitación tan alta que había alcanzado, la fricción de mi coño con la almohada no era lo suficiente intensa así que lleve de nuevo mi mano a la entrepierna para ser follada por mis dedos. Con mi otra mano agarraba y estrujaba uno de mis pechos.

Volteaba de nuevo mi cabeza hacia la puerta e imaginaba a Anna ahí grabandonos con la cámara mientras follábamos, desnuda y tocando su coño con la otra mano. No podía dejar de fantasear, había un sin fin de posibilidades. Al final entre intensos gemidos acabé corriendome sobre mi mano, con algún ligero espasmo caí desvanecida sobre la almohada como si del pecho de Fernando se tratara.

Allí estuve durante algunos minutos, recuperándome, cuando al girar mi cabeza vi en un costado de la habitación una cámara de video sobre un trípode y enchufada por varios cables al portátil. De un brinco me levanté y fui hacia ella, mi corazón de nuevo se acelera, ¿se la dejaron encendida? pensé. Después de revisar respire aliviada, estaba parada, al igual que el portatil estaban en off.

Fui hacia el baño de la habitación, necesitaba asearme un poco antes de volver a vestirme. Revise la cama que todo estuviera más o menos igual que me la encontré y tras hacerlo salí de la habitación dejando la puerta medio cerrada al igual que estaba al llegar. De vuelta en el sofá me percate que ya eran casi las 1, se me había ido el santo al cielo, cualquier día de estos me pillaran pensé. Una cosa es fantasear con ser sorprendida y otra es... que realmente ocurra.

Llegó Anna a la 1 y media como siempre puntual, después de una breve charla nos despedimos hasta el día siguiente. De camino hacia casa me decía a mi misma que no podía seguir haciendo este tipo de cosas. No solo violaba la intimidad de una pareja sino que, estaba empezando a obsesionarme con ellos y si no tenia mas cuidado me acabaran pillando.

Intente mantenerme firme durante el resto de la semana, también es cierto que no me dieron pie a montarme otra de mis fantasías. El portatil estaba desaparecido y la habitacion de la parejita no volvio a mostrar rastro de sexo durante esos dias. Aunque decepcionada, sabía que era lo mejor y que no podía volverse a repetir lo de días pasados.

Comenzaba mi 3ªsemana, los dias pasaban y seguia mi rehabilitacion de sexo. Al igual que últimamente, no había nada que me diera pie a hacer alguna de mis liadas. Iba a ser una semana más corta esta, el viernes Fernando tenía el día libre y no iba hacer falta que fuera. De este modo llegue al jueves sabiendo que iba a tener un descanso de 3 días.

Ya eran casi las 12, apenas hora y media para irme pero... no iba a terminar mi semana bien. Había sido una mañana muy movidita, Pichu hoy tenia ganas de marcha y no se dormia asi que no me dejo descansar mucho pero, por fin había caído y tenía algo de tranquilidad. Me fui hacia la cocina a por algo de beber y al pasar por la mesa del salón, allí vi la presencia de ese maldito portátil.

Pase de largo, no, no voy a volver a caer me dije, al regresar de la cocina no quise ni mirar pero, mis pies se detuvieron. Una última vez pensé, quizás debía asegurarme que no hay nada mio grabado o quizás... deberia ver si grabaron esa sesion de sexo mañanero del otro dia. No le di más vueltas, tenía que cogerlo. Lo encendí allí mismo mientras tomaba asiento, espero que no tenga contraseña de inicio pensé.

Busqué de inmediato esa carpeta de "Privado" y pude ver que había 2 videos nuevos. A pesar de que la miniatura de uno de esos videos daba a entender que se trataba del video ese de sexo mañanero, decidi ver el otro. Su miniatura era una imagen de la cocina. Con la cámara estratégicamente bien colocada, empezaba el video sin nadie como protagonista aunque, no tardó en aparecer Anna.

Un tanga rojo con encajes precioso, se contoneaba delante de la cámara mostrando sus pechos, al girarse pude ver tras ese hilito del tanga, algo tenía introducido en su ano.

¿Sera un consolador? pensé, demasiado pequeño para ser eso quizás un ¿dilatador? ¿acaso iba a presenciar una escena de sexo anal? sin tiempo a responderme, apareció Fernando en escena, con su polla totalmente dura, parecía decir algo, me di cuenta que el portátil tenía el volumen quitado así que lo solucione.

Fernando: ven aqui zorrita que tengo algo para ti

Anna: vístete, mi marido está a punto de llegar

Fernando: mejor, así verá como su mujer me hace una mamada

Su brazo acompañó a Anna hacia su polla y agarrandola de la cabeza hacia él, empezó a chupársela. Era una mamada bastante violenta, casi no la dejaba respirar, empujaba con fuerza su cabeza hacia él para que se la tragara entera. En alguna ocasión la dejaba darse un respiro y de la boca de Anna no paraba de caer saliva y de tener arcadas,

Fernando: ¿tienes ganas de que te folle ese culito perra?

Anna: no por ahí no favor, hazme lo que quieras pero mi culo no

Fernando: oh vaya qué ocurre ¿que no te gusta que te la metan por detrás?

Anna: no por favor, nunca me la metieron por ahí

Fernando: vaya vaya pues va siendo hora de estrenarlo

Volteo a Anna y Fernando se agacho delante de su culo, mientras ella se reclinaba sobre la encimera, el comenzó a bajarle el tanga dejándolo a mitad de sus muslos. Hundió su cara contra su trasero y comenzó a lamer su coño. Se retorcia de placer con sus pechos sobre el frío mármol de la encimera mientras se quejaba levemente.

De su ano le sacó el dilatador y comenzó a introducir sus dedos, ella murmuraba apenas podía escuchar lo que decía. Sin mucha paciencia Fernando se puso de pie y apuntó con su polla a ese agujerito al cual pretendía follarse. Se le veía ansioso por introducirla pero se tomaba su tiempo. Con el aparato en mano comenzaba a frotar su rajita que a esas alturas ya estaba muy mojada. Subía con ella hasta el otro agujerito y volvía de nuevo al punto de partida para que se mojara más.

Después de unos minutos así, comenzó la penetración.

Anna: no para, para me haces daño

Fernando: calla y disfruta, si se que lo estás deseando

Anna: no, sacala por favor, métela en mi coñito, ¿si?

Fernando: ya te gustaria a ti, pero hoy te voy a romper ese culo virgen

Empezaba a tener mis dudas, ¿realmente están fingiendo? o es real. Seguía con dudas pero me estaba apeteciendo mucho tocarme y me apetecía hacerlo en el lugar donde se cometió el delito.

Agarre el portátil y me fui a la cocina, lo coloque sobre la misma encimera donde transcurre la acción. La ropa me sobraba pensé y sin pensarlo dos veces me desnude allí mismo dejándome solo el tanga puesto. Me recliné hacia adelante tal y como Anna estaba en el video, me bajé el tanga hasta mis muslos y volví a darle play al video.

Anna: para para dejala quieta ahgg me duele

Fernando: joder si solo te he metido la puntita

Parecía que la cosa se ponía dura para ella, Fernando desistió y salió de escena, al poco se le veía ligeramente en el plano untando lo que se intuía como lubricante. A continuación hacía lo propio con el orificio de Anna. Se acercaba a la cámara y la colocaba mejorando mucho mejor la visión. Había sacrificado salir un poco menos para darle a ella todo el protagonismo. Se apreciaba a Anna enfocada desde atrás, ligeramente de perfil, perfecta para que se pudiera ver no solo su cara sino también su culito.

Volvió de nuevo la acción, del tirón le introdujo de nuevo la polla en su culo. Ella lanzó un breve quejido de sorpresa y se recostó de nuevo sobre la encimera. Ahora si que la cosa entraba bien.

Fernando: asi eh, te gusta, te gusta que te la meta hasta el fondo

Anna: no, para, no tan fuerte

Fernando: vas acabar pidiéndome que te llene de leche

Anna: aii no por ahi no, duele paraa

Fernando: tranquila zorrita, luego cuando me corra te la meteré en la boca para darte las sobras.

El ritmo aumentaba, su polla se perdía completamente en el culo de Anna que era embestida con fuerza contra la encimera, su cabeza se movía hacia delante, sus pechos rebotaban de adelante hacia atrás.

Fernando: te está gustando eh, ya no te escucho lloriquear

Anna: si, no pares

La agarraba del pelo estirando hacia él, la expresión de Anna era de puro placer. Se llevaba una mano a su coño para frotarlo con fuerza.

Miraba atónita la escena, al final resultó que estaban fingiendo y que no era más que un jueguecito. Frotaba mi coño fantaseando una vez más ser yo la que recibía esas embestidas. Aun mi culito se reservaba virgen y ni siquiera me había llegado a meter un dedo completo. En alguna ocasión había jugado un poco con esa idea ya fuera en una relación sexual o a solas pero no había pasado de introducirme más de un tercio de dedo.

Notaba mis dedos muy mojados de mis propios fluidos y me decidí a cambiar de agujero, era hora de probar aprovechando ese lubricante natural que mi coño me ofrecía.

Mi dedo corazón iba a ser el afortunado en desvirgar mi culo y aunque al principio le costó abrirse paso, un vez dentro consiguió dejarme totalmente inmovil, tarde unos segundos en comenzar a sacarlo de nuevo, notaba que mi coño aun se mojaba mas y gotas de su interior caían por el interior de mis muslos. Continue un cuidadoso mete y saca a la vez que volvía alzar la mirada hacia el portatil y ver como Anna seguía recibiendo embestidas.

Estaba disfrutando tanto de la situación que no me había percatado que ya el reloj del portátil marcaba casi la 1. ¿Y si aparecía Anna? ya me había dicho que quizás algún día se podría escapar un poco antes de la oficina. Eso aumentaba más la excitación, que me pille aquí viendo su video y como me follo a mi misma. Ahora mi otra mano también se unió a la fiesta y sus dedos empezaron a follar mi coño. Con mis tetas sobre la encimera mis dedos me tenían prisionera.

Empezaba a gemir con fuerza, a tener una respiración sonora y a jadear. En ocasiones dejaba mis dedos dentro de mi coño para que fuera el dedo de la otra mano el que follara mi culo con fuerza. Me sentía totalmente llena y aunque no podía ver bien el video si que escuchaba a Anna gemir y gritar. Empecé a correrme de tal forma que mi cuerpo reaccionó intentando escapar de mis dedos y tras unos fuertes espasmos fui cayendo al suelo hasta quedar de rodillas mientras aún retumbaba dentro de mí los últimos momentos de placer.

Allí me quedé unos minutos mirando hacia arriba, veía en el portatil como Fernando empezaba a correrse, su polla seguía embistiendo mientras parte de su semen se iba deslizando por el coñito de Anna. Ahora era el turno de ella, empezó a contraerse, a casi llorar de placer. Su respiración era tan fuerte que casi podía sentir su aliento.

Fernando la soltó y Anna igual que me había pasado a mí, fue cayendo al suelo poco a poco y entre algún tardío espasmo hasta que sus rodillas tocaron el suelo. Metió su mano en la entrepierna para buscar restos de semen y después con su lengua se lamía mientras miraba a cámara.

Me fui poco a poco levantando del suelo, mis piernas temblorosas me hacen difícil el trabajo de mantenerme erguida. Mire el reloj del portatil y este ya marcaba la 1:20, ahora si que me preocupo. Con mis manos aún muy mojadas cerre el video, la carpeta y lo apague. Rápidamente lo volví a dejar sobre la mesa para volver de nuevo a la cocina y empezar a vestirme a toda prisa.

Apenas tenía tiempo de asearme un poco asi que unicamente me limite a lavarme las manos en la cocina. Notaba mi coño pringoso debajo de mi tanga, pero da igual, pensé, al menos una vez más no había sido sorprendida en el acto.

Sin darme tiempo a sentarme en el sofá, llegó Anna. Tenia prisa por salir de alli, me sentia sucia, olia a sexo o por lo menos ese era el pensamiento que tenia en mi cabeza. A pesar de que me invitó a quedarme a comer, desistí de ella y le propuse que para la próxima semana mejor.

Anna me notaba rara, ¿estas bien? te veo muy alterada me dijo, Asentí con la cabeza culpando a Pichu de que habíamos estado jugando por el pasillo y el salón. No pareció convencerla mucho mi respuesta y se me quedó mirando fijamente. Sentí por un momento que podía leerme la mente y ver a través de mi ropa mi entrepierna aun mojada. Por suerte no insistió mucho y me pude marchar.

De vuelta en el autobús me sentía avergonzada, ¿como he podido llegar a este punto? intentaba olvidar lo ocurrido y pensaba solo en llegar a casa y darme una ducha. Por suerte iba a tener 3 días de descanso para recapacitar e intentar afrontar esa última semana de trabajo de la forma más digna posible, no más tonterías.

Pude conseguir durante esos días recuperar un poco el norte. Si bien es cierto que mis aventuras no hacían daño a nadie, tampoco veía muy bien esa extraña obsesión que estaba cogiendo con esta parejita, en especial con Anna. Empezaba a darme cuenta que me atraía mucho más ella sexualmente que su marido y eso era nuevo para mi.

Con valentía empecé esta nueva y última semana de trabajo en su casa. Ese día al llegar los note un poco callados, más serios, como evitando mirarme. ¿Sera que me han pillado? pensé. El primero en marcharse fue Fernando. Minutos después Anna venía a despedirse de Pichu y antes de irse me dijo que hoy regresaría un poco antes, que teníamos que hablar de una cosilla. Mis alarmas sonaron e inmediatamente le pregunté si pasaba algo. Me dijo que no, que era una tontería y que luego hablábamos. Se despidió de mí con una leve sonrisa y me dejó con la duda.

Como era de esperar la mañana se me hizo eterna, lanzaba teorías al aire del motivo de esa charla que se venía y en momentos era muy optimista de que sería una tontería pero en otros momentos era todo lo contrario. Le daba vueltas a si había dejado algún rastro el ultimo dia. Después de intentar repasar cada detalle, el único cabo suelto pudo haber sido el portátil. ¿Quizas con las prisas no lo apague bien? si fue eso... ¿tal vez también me dejará algo abierto? ¿una carpeta, el video quedó mal cerrado? no sabía.

Me iba a tocar esperar y confiar en que al final fuera una tontería.