Debí echarme novia fuera del grupo
Ángel creía que el amor bastaba para resistir la tentación de su grupo de amigos. Pero cuando la noche de la fiesta llega y las reglas del juego exigen que su novia sea de todos, descubre que el deseo compartido puede destruir lo que intentaba proteger.
Mi grupo de amigos, al menos con el que comparto la mayor parte de mi tiempo, está formado por cinco chicos y tres chicas.
La mayoría nos conocemos de la Uni, aunque dos de mis amigos los metí yo en el grupo por ser mis amigos del instituto. Yo soy Ángel. Mis dos amigos del instituto son Luisma y Daniel. Luis, un chico alto, de movimientos torpes aunque juega a baloncesto, parece como si le colgasen de más los brazos. Es bromista y a veces hasta un poco bobo. Daniel ni estudia ni trabaja, se está empezando a quedar calvo y suele llevar gorras para taparlo. Es un listillo y se cree más gracioso de lo que realmente es. Los chicos de la uni son Diego, un chico ya calvo, fofo, que suele juntarse en la universidad con quienes tienen padres ricos por una cuestión aspiracional, aunque luego sus verdaderos amigos seamos nosotros; y Alan, un chico gordito, muy afable, detallista y de gran corazón, aunque sea un estereotipo de gordo.
Ellas son Laura, una chica rubia muy guapa, con pocas curvas pero con unas tetas bastante grandes para su cuerpo. Marina, una chica gordita de las que crecen bien, con todo en proporción, por lo que, junto con su cara guapa, sus escotes nos volvían bastante locos. Y por último, Adriana. Muy blanquita de piel, guapa, con poquito pecho pero con un culo muy redondo.
Nuestro grupo, no siendo de populares ni nada de eso, molaba mucho. Hacíamos mogollón de planes juntos, nos apoyábamos, a veces quedábamos por partes, porque siempre te llevas mejor con unos que con otros, aunque eso va cambiando con el tiempo, y además, disfrutábamos mucho el picante que se generaba a veces.
Habíamos jugado a la botella con morreos, habíamos estado juntos en una playa nudista, sin que pasase nada pero con muchas bromas y hasta alguna foto que hizo las delicias de los chicos en los días posteriores... Luego, casi todos habíamos estado en algún momento con casi todas.
Marina nos la había chupado o hecho una cubana a todos. Ella tenía el récord. Laura era más exigente, yo, que soy un chico normalito, con gafas, ingenio y bien vestido, me había enrollado con ella de borrachera y le había sobado un poco las tetas. También se había liado con ella Luis y a Daniel le había hecho incluso una paja. Por último, Adriana y yo habíamos follado un par de veces. También folló con Diego, cosa que nunca entendí, borrachos los dos. Y se había liado con Daniel y con Luis la misma noche, dejándoles calentísimos. Eso sin contar los besos con lengua de la botella. Por último, entre ellas también se habían liado alguna vez, sobre todo borrachas o para calentarnos. Adriana y Marina se follaron a un chico de fuera del grupo entre las dos una noche. Cómo le envidiamos y odiamos. Laura solía andar con algún novio de fuera. En cuanto a los chicos, Luis tenía una novia que no solía juntarse con nosotros. Ya estaba con ella cuando se lió con Adri, pero nadie le contó nunca nada. A Diego le acababa de dejar hacía poco una novia de larga duración y no había vuelto a triunfar, excepto la noche que tuvo la suerte de follar con Adriana. A Alan no le conocíamos ninguna novia ni rollete y Daniel solo conseguía tener rolletes, aunque no estaba seguro de que buscase nada más.
Como decía, con Adriana tenía una química especial. Ya habíamos follado alguna vez y solíamos quedar después de la uni y hablar mucho por el móvil. Un día, estábamos paseando después de la universidad por un parque cuando me dijo que llevaba tiempo enamorada de mí. Le costó mucho decírmelo, pero se lanzó. Yo estaba eufórico. Me echó en cara que no me lanzase yo antes, pero le pareció tierno que no me atreviese y que temiese fastidiar nuestra amistad.
En el grupo se alegraron mucho cuando empezamos a salir. Ya todos sabían que andábamos enganchados, pero que ninguno de los dos se atrevía a dar el paso.
Llevábamos ya dos meses saliendo cuando en el cumpleaños de Alan surgió la idea de jugar a la botella. Yo me sentí extraño cuando surgió la idea, pero claro, siempre habían pasado cosas así, que ahora Adri y yo fuésemos novios, no iba a cambiar las cosas. Ella no parecía tener ningún problema, aunque me apretó mucho la mano y buscó mucho mi mirada para asegurarse de que estábamos bien.
Para jodernos, las chicas obligaron a que hubiese que respetar todas las combinaciones sexuales. Ellas entre sí no tenían problema, pero nosotros nos dábamos un poco de asco en ese sentido. Igualmente, acatamos.
Nos fuimos besando según tocaba. Para mi mala suerte, Adriana salió varias veces. Una vez le tocó con Marina, y se besaron con lengua, otra vez con Daniel, que intentó meter lengua pero ella no le dejó, otra con Alan, al que ella le metió ligeramente la lengua por compasión, y una segunda con Daniel, que esta vez sí, hizo contacto lengua con lengua. Yo me ponía malo.
A mí me tocó besarme con Laura, fue con lengua y fue maravilloso, pero también con Alan, un pico que nos obligaron a mantener unos segundos, y con Diego.
A los demás también les tocaron otras combinaciones, pero me he centrado solo en las de mi novia y las mías.
Esa noche dormimos juntos y follamos. Me preguntó si lo había pasado mal de celos. Le confesé que sí, pero que la quería con locura y que entendía que nuestro grupo siempre había sido así. Ella me dijo que sí, claro, que eran las reglas. Y que además era divertido. También me confesó que le resultaba más divertido ahora que éramos novios, pero que no me pareciese mal, es solo que le añadía algo.
La siguiente gran fiesta iba a ser la del cumpleaños de Daniel.
Laura llevaba tiempo sin novio. Luis había discutido fuertemente con su novia y se habían dado un tiempo. Marina llevaba tiempo diciendo que necesitaba follar. Daniel, Diego y Alan, estaban con las ganas de sexo de siempre, como solteros desesperados por probar carne, aunque Alan siempre se expresaba de manera más romántica. De alguna manera, se sentía que esa fiesta llegaba con mucha electricidad en el ambiente.
Llevábamos ya un tiempo bebiendo después de cenar cuando Laura preguntó si jugaríamos a algo. Alan agitó una botella que tenía al lado. Todos nos reímos pero Daniel intervino preguntándonos si conocíamos el juego del muelle. Nadie habíamos oído nada. Se puso a leer una noticia en la que alertaban de los riesgos sexuales que entrañaba y en el que explicaban que era como un juego de la silla pero con las chicas botando unos segundos encima de los chicos, rotando, y que estos perdían a medida que se corrían.
Marina hizo un sonoro "WOW". Adriana me miró ojiplática. Debió de ver mi mueca petrificada. Diego dio palmas y preguntó si nos animábamos. Luis dijo que él estaba formalmente soltero y que las chicas eran unos pivones, así que por él, sí. Marina dijo que sí. Laura entonces, algo afectada por el alcohol y la soltería, dijo que venga, que las tres tomaban la píldora, pero que no pensásemos que eso se repetiría nunca. Las miradas acabaron sobre nosotros. A Alan lo ignoramos todos un poco, porque sabíamos que acabaría aceptando por presión de grupo, a pesar de su timidez. Adri dijo que vale, pero que no nos confundiésemos nadie. Inmediatamente, se giró hacia mí, como arrepentida por haber hablado antes de consultarlo conmigo, empezó a balbucear que, si me parecía muy fuerte... pero no quise joder el grupo ni quedar de amargado delante de todos, así que dije que vale.
Pusimos cinco sillas en círculo. Nos sentamos cada chico en una, desnudos de cintura para abajo. Entre ellas, Marina y Adriana se quitaron los tangas, llevaban vestido. Laura se tuvo que quitar los shorts y las bragas, por lo que desde el principio le veíamos el coñito, sin rasurar pero con los pelos rubios muy cortitos, y el culo, que como dije antes, no era su mejor rasgo, pero era apetecible igual.
Quedamos en que botarían sobre cada chico, cambiando de chico en el sentido de las agujas del reloj. El que se corriese antes, sería el perdedor y nos meteríamos todos con él. Luego, iríamos perdiendo uno a uno hasta que ganase solo uno, que sería coronado macho alfa. No nos jugamos nada ni nos pareció necesario. La gracia del juego estaba en otra cosa. Como acompañamiento, pusimos música para tratar de seguir más o menos el tiempo. Alguien trataría de contar los 30 segundos, normalmente uno de los que esperaban sin hacer nada, y entonces todas rotarían.
Y empezó el juego. Como eran solo tres chicas frente a cinco chicos, cada turno había dos que tenían que esperar a que les llegase el siguiente turno, pero de golpe venían tres coños distintos, que habría que aguantar como fuese. Yo fui de los que tuvieron que aguantarse al principio, junto con Alan. En el primer turno, Adriana se montó sobre Luis, Laura sobre Daniel y Marina sobre Diego. Era solo el primer turno y ya me estaba poniendo enfermo. Tenía a Luis al lado, por lo que vi cómo su polla entraba en el coñito de mi Adri. La cara de él era de estar en el paraíso, y ella gimió un poco. No sé cuántas sentadas le hizo antes de que yo mismo cantase "TIEMPO".
Y tuve a Adriana. Se montó sobre mí y me morreó. Mientras me follaba, me dijo que me quería y que no sufriese, que solo era un juego. Y Diego, que se había quedado sin nada al desmontarse Marina, cantó tiempo.
Ahora se montó en mi polla Laura, que ya venía muy mojada. Qué preciosa era y qué pena no poder verle los tetones. Pero apenas disfruté de ella porque por el rabillo del ojo espiaba a Adriana montándose sobre Alan.
- Oh dios -le escuché decir. Por un momento miré a la cara de Adri y vi que estaba muy divertida con la situación. No sería extraño que fuese la primera vez de Alan.
Diego volvió a cantar tiempo para poder meterse ya dentro de Adri.
Y encima de mí se montó Marina. Me sorprendió que llegaba con los tirantes del vestido bajado y, por lo tanto, con las tetas afuera.
- Puedes tocarlas -me dijo, mientras subía y bajaba.
Las toqué un poco, pero con timidez, me preocupaba lo que podría pensar Adriana, ya que eso era un extra sobre el juego original. A mi lado escuchaba a Alan con Laura, que repetía "Dios, Dios".
Luis cantó tiempo y me quedé a solas, con Marina botando sobre Alan, que seguía repitiendo, desesperado "Dios, Dios, Dios". Luis a mi lado, también a palo seco, esperando por el coñito de mi novia. Y me centré en Adri botando sobre Daniel. Él había llevado las manos al culo de mi novia. No habíamos hablado nada de tocar. Debimos hacerlo, en realidad, por lo que veía.
Luis cantó tiempo y volvió a tener a Adri, que me miró cariñosa justo antes de sentarse sobre él. Ya tenía las mejillas coloradas.
Al poco, canté tiempo y recuperé a Adriana. Le agarré el culo y volvimos a morrearnos. Estaba en la gloria cuando Diego volvió a joderme.
Laura me metió dentro y llevé mis manos también a su culo, viendo que ya se aceptaba ese contacto. A la pobre volví casi a no hacerle caso por estar pendiente de Adriana.
Alan no dejó de suspirar y de decir "Dios, Dios, Dios" nada más empezar. Al poco cambió "Dios, me corro, me corro". Teníamos perdedor. Y se iba a correr dentro de mi novia. Alan había empezado a gemir de placer cuando Diego cantó tiempo. Pero todos habíamos oído a Alan, por lo que el juego se detuvo mientras acababa de correrse y los demás nos reíamos. Daniel le llamó perdedor y le abucheó, de risas. Adriana le dio un pico en los labios y se levantó, con lo que el juego se reinició. Y mi novia se montó se saltó a Diego para sentarse sobre Daniel, ya que ahora sólo se quedaba uno sin chica. Laura se introdujo a Diego y Marina a mí.
Marina llegaba con las tetas babadas. Empezó a cabalgarme y me puso las tetas en la cara. No le hice ascos y lamí yo también como un guarro.
Luis cantó tiempo y me quedé sin chica.
Adriana cambió y me fijé en que Daniel le había bajado el vestido y le asomaban las tetitas blancas y pequeñas. Esta vez no me miró. Estaba muy colorada y gemía mucho. Luis le tocó las tetas y rápidamente se las empezó a chupar. Me cago en dios, me estaba poniendo fatal. Esperé un tiempo prudencial y canté tiempo.
Recuperé a Adriana y me asustó lo cachonda que estaba. Le brillaban los ojos de lujuria. La cara colorada. Las tetas babadas. Se montó sobre mí y le agarré su gran culo con fuerza. La noté mojadísima. Todavía tenía semen de Alan en el coño y en los muslos. Nos morreamos con mucha lengua y bajé a comerle las tetas. Casi no llevábamos tiempo follando cuando ella empezó a correrse. Yo estaba a punto, pero Diego cantó tiempo y me desconcentró, por lo que pude aguantar un poco más. No quería salirme del juego y ser un mero espectador. Estaba feliz, mi novia se había corrido conmigo. Sentí que seguía siendo especial para ella. Y había aguantado la eyaculación, por lo que me veía con fuerzas para aguantar hasta mi siguiente ronda con ella.
Adri se sentó sobre Diego y Laura sobre mí. Para mi sorpresa, Laura estaba completamente desnuda. Empezó el juego sin parte de abajo, pero se había quitado camiseta de tirantes y sujetador. Sus tetas eran impresionantes. Las recordaba de la playa.
Empezó a botar sobre mí y yo enterré mi cara en esos enormes pechos de pezones rosados. Y de golpe, por culpa de ese subidón de excitación, sentí que me iba a la mierda y que me iba a correr dentro de Laura. Traté de aguantar hasta que vi que era irreversible y me dejé llevar, gimiendo.
Como con Alan, había llegado el tiempo pero esperaron a que acabase. Todos se reían, Adri también, que no parecía afectada por los celos, incluso aplaudía divertida. "Perdiste mi amor" y me puso un mohín de tristeza. Me fijé en que Diego aferraba las grandes nalgas de mi Adriana, y que no las soltaba ni cuando se produjo esa pausa por mi corrida.
Finalmente, Adri se levantó y se sentó sobre Luis, saltándose a Daniel, para que Laura se quedase con Daniel y Marina con Diego.
Tenía a Adri votando al lado, ya no la veía tan cachonda como antes de correrse conmigo, pero parecía ir recuperándose.
Luis le agarraba el culo y le comía las tetas. Poco antes de que yo cantase tiempo, vi que levantaba la cara y le daba besaba los labios. Y Adri le devolvió el beso e incluso juntaron un poco las lenguas. Grité tiempo muerto de celos. Ahora me tendría que joder viéndolo todo hasta que acabase esta pesadilla.
Ahora, Luis tenía a Laura, con sus tetones botando, Diego a Adriana y Daniel a Marina.
Esta ronda fue intensa. Marina empezó a gemir a voces mientras Daniel la hacía votar con la cara enterrada entre sus tetas. Vi que Daniel había dado un paso más y tenía el dedo corazón de la mano izquierda metido en el culo de Marina.
No pudiéndose aguantar más, Diego empezó a correrse también, dentro del dulce coño de Adriana. Con sus manos apretando sus nalgas, como si se le pudiesen escapar. Sus gemidos quedaron ahogados porque Adri empezó a morrearse con él mientras él todavía se corría.
Grité tiempo y Laura se sentó encima de Luis mientras que Adriana se metía en su coño la polla de Daniel. Marina se quedó descansando, todavía colorada y toda sudada.
- Por fin te recupero -le dijo Daniel a Adriana, que había tenido que saltárselo en el turno anterior.
Adri rió y empezó a votar. Daniel le comía las tetitas hasta que subió a su boca. Luis parecía cada vez más cerca. Lamía como un obseso las tetas de Laura. Creo que estaba a punto de correrse pero grité tiempo. Laura se levantó para ir a por Daniel y Luis empezó a suspirar "mierda, mierda". Se iba a empezar a correr sin estar dentro de ninguna, pero entonces, ágil, Adriana se le puso encima y hasta botó una vez antes de que, definitivamente y tras haber tratado de aguantarse, Luis eyaculase dentro de ella.
Adriana le dio un gran beso con lengua una vez se hubo corrido y se levantó.
Ahora tocaban las tres chicas para Daniel.
Empezó Marina, que se había recuperado. Parecía querer ahogarlo entre sus tetas. Estaba muy orgullosa de ellas y se sentía poderosa. Al poco, cantó Luis tiempo. No llegó a los 30 segundos. Iba a montarse Adriana sobre él cuando Daniel habló:
- Chicas, ¿ya que soy el último, podemos cambiar de postura y que me montéis de espaldas?
Les pareció bien, seguía siendo el mismo juego. Adri sabía que el culo era su mejor parte, por lo que le debió gustar especialmente el cambio. Se montó sobre él y me miraba mientras botaba. Daniel llevó sus manos a sus tetitas, que apretó con algo de fuerza. Me apetecía matarlo.
Luis volvió a gritar tiempo y se montó encima Laura. La vista que teníamos de sus tetas enormes chocando una contra la otra, era una delicia. Me di cuenta entonces de que Laura no se había corrido todavía. Parecía costarle solo con el mete saca.
Después volvió el turno de Marina, que le pasó el culo por la cara antes de aplastarlo. Después de haber follado con ella, podía afirmar que había algo muy placentero en sentirse aplastado por ese hermoso cuerpo voluminoso. Daniel, con una mano, manoseaba una de sus grandes tetas, y la otra la tenía delante de sí mismo. Deduje que le había vuelto a meter el dedo en el culo. Laura, al lado de Luis, esperando por su turno, se estaba tocando mientras miraba. La pobre estaría deseando llegar.
Luis cantó tiempo y Adriana se acercó para tomar su turno. Estaba de espaldas a Daniel cuando este se adelanto y hundió su cara en su culo dando un lametón de arriba abajo. Adriana dio un gritito y se lo metió en su coño. Le había gustado el arrebato de deseo.
Tuve que observar, sin hacer nada, cómo Daniel repetía con mi Adri lo que había hecho con Marina. Una mano la tenía pegada a su polla, introduciendo el dedo gordo en el ano de mi novia. Ella no se quejó. Él subió la otra mano de una de sus tetas a la boca de Adri, y le metió el otro dedo gordo dentro, para que ella chupase.
Estaba sintiendo revoltura en el estómago. Laura seguía masturbándose, de pie, apoyada en el respaldo de la silla de Luis.
Y entonces, Daniel empezó a gemir y a correrse dentro de mi novia. Mi novia lamía con auténtica cara de guarra el dedo de Daniel. Escuchamos a Laura gemir también y convulsionarse. Se estaba corriendo con su propia masturbación, observando la escena de sexo.
Adriana se sacó su dedo de la boca, con una gran cara de felicidad. Se había llevado todas las corridas menos la mía. Se sentía una diosa del sexo. Se levantó y Daniel le dio un azote en el culo.
- ¿A mí no me das un morreo de recompensa?
Ella se giró riendo y se lo dio. Las manos de él aferradas a su culo, como despidiéndose.
Yo no sabía cómo encajaría lo que había pasado. Me parecía muy fuerte, aunque mis amigos estaban todos en actitud feliz y relajada. Los únicos que éramos novios éramos Adri y yo, y ahora se la habían follado todos.
Tenía mucho que pensar, mucho que hablar con Adriana, me sentía muy inseguro y lo único que deseaba era quedarnos otra vez a solas, mi novia y yo, y asegurarme de que lo nuestro seguía siendo especial.
Lo que acababa de pasar, no podía volver a repetirse jamás.
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