Mi vecina me domina (36)
Paula no perdona la desobediencia. Y esta vez, el castigo no será privado ni suave: cuatro hombres esperan en una casa aislada para recordarle quién manda, mientras ella observa, fuma y decide hasta dónde puede llegar su cuerpo.
Llegué a casa muy sucio al no dejarme asear al terminar y el correctivo de mi ama Paula había sido muy fuerte con la espalda escociéndome mucho.
Hola esclavo, ¿qué tal te ha ido?
Bien.
Uffff, algo ha ocurrido pues no te veo muy satisfecho.
Le conté a mi señora Paqui lo ocurrido.
Sin duda Paula es muy estricta. Espero y deseo que se le pase pronto el cabreo, pues si no es así no quiero ni pensar lo que te puede esperar. Vete a tu celda.
¿Puedo asearme antes?
Si, pero date prisa.
Tras asearme regresé a mi celda y Paqui cerró la puerta. Se estaba fumando un cigarrillo cuando llegó su hija Sara.
¿Ya está de vuelta el esclavo?, ¿ocurre algo?
Paqui le contó lo ocurrido a su hija que se sentó a su lado.
Bueno mamá no hay porqué preocuparse, solo es un esclavo y si Paula lo ha considerado es porque se lo ha merecido. Bueno voy a salir a correr un rato. Ahora vuelvo.
Paqui me miraba. Se acercó a la celda y fijando su mirada en mi….
Ya lo has oído, todo lo que te ocurra has de aceptarlo con agrado por ser una decisión de tu ama. Al igual que hago yo.
Paqui se echó en el sofá fumándose un cigarrillo y mirándome.
¿Como tienes tu culo? Yo también lo tengo muy dilatado. Es algo que le encanta a Paula. Voy a coger el móvil, seguramente será Paula.
Si, dígame.
Hola mi perra sumisa. ¿Como ha llegado el esclavo?
Pues muy dolorido. Le he permitido asearse y lo he encerrado en su celda.
Pues dile que ha de hacer un nuevo servicio hoy. Que pase a recogerme dentro de una hora.
¿Como deseas que vista?
Le pones el collar y la correa. Le introduces el plug grande y que venga con esas medias abiertas que tienes, unos zapatos de tacón y el abrigo.
Así será, mi ama. Lo siento esclavo. Has de recogerla dentro de una hora. Deduzco que aún no se le ha pasado el cabreo.
Temblé de tener que volver con Paula. Aún no me había repuesto. Paqui abrió la celda y me mandó vestirme como había ordenado Paula.
Bien, vete que no llegues tarde.
Recogí a Paula. Su rostro me decía que su cabreo aún no había pasado.
Vamos perro aquí tienes la dirección. Hoy vas a saber lo que realmente eres.
Mi ama Paula lo que pasó no fue por desobedecerla, creía que había terminado la sesión.
Tú no tienes derecho a pensar eres un puto esclavo a mi servicio. Solo tienes que obedecer sin pensar, pues es algo a lo que no tienes derecho, ¿lo has entendido?
Si mi ama Paula.
Llegamos a la dirección, baje del coche, le abrí la puerta y cogió la correa de mi collar tirando de ella. Era un polígono de las afueras de la ciudad y menos mal que no había nadie por la calle al ser vísperas de festivo. Llamó al timbre y una puerta se abrió.
Bien aquí le tenéis para hacer lo que deseéis. Quítate el abrigo esclavo.
Sobre mis tacones y con las medias negras abiertas por delante y por detrás me sentía muy vulnerable. Ver a aquellos cuatro hombres jóvenes y fibrados me aterrorizaba. Cogieron la correa y me llevaron a un cepo anclado al suelo. Alli me ataron quedando inmóvil.
Gracias, es vuestro. Como hemos hablado me gustaría que le rompierais el culo a este perro, no merece otra cosa. Por cierto aquí tenéis cien euros para cada uno según lo acordado.
No me lo podía creer. Mi ama Paula les había pagado para que disfrutaran de mi. ¿Que habría hablado con ellos? Pronto lo sabría.
Vamos a ver qué tal está esta putita de abierta.
El primero de ellos se colocó tras de mí y cogiéndome con fuerza me penetró con un solo golpe,de caderas. Fue brutal, no había tenido la delicadeza de lubricármelo primero.
¡Mi amaaaaa…., por favor, lo siento!
Es tarde para lamentarlo. Hoy aprenderás a no desobedecer. Podéis seguir.
El segundo de ellos apartó al primero y me folló sin parar mientras que el primero se colocaba delante de mí obligándome a mamársela. Me la introducía hasta el fondo provocándome arcadas y haciendo que tuviera que echar de mi boca restos de vómito.
Paula es una cerda, mira como lo está poniendo todo.
No te preocupes y seguir que para eso os he pagado.
Un tercero ocupo el lugar. Su polla era mucho más gruesa haciéndome gemir de dolor al penetrarme. No cesó de follarme hasta que el cuarto lo apartó y antes de penetrarme se dedicó a azotarme con su mano muy fuerte. No había terminado cuando sentí su polla en mi culo abriéndose paso hasta penetrarme totalmente. Mientras se iban turnando para que se las mamase. Ahora eran dos los que introducían su polla en mi boca. Una arcada me hizo vomitar mucho. No pude reprimir mis lágrimas mientras miraba a Paula fumándose un cigarrillo y disfrutando de lo que estaba viendo. De pronto se levantó, se acercó a mí y apartó al que me estaba penetrando.
Esta es mi marca, perro.
Acercó su cigarrillo a mi culo y lo fue aplastando hasta que lo apagó.
Ahora voy a comprobar el trabajo que han hecho estos chicos.
Vi como enfundaba sus manos en unos guantes negros de látex comenzando por introducir dos de sus dedos en mi culo.
¡Que bien lo habéis hecho chicos!
Tras esos dos primeros dedos introdujo otros dos moviéndolos dentro de mi.
Veamos esclavo si podemos llamar a tu culo como un nuevo coño.
Sentí como se seguía dilatando para dejar pasar el quinto dedo de su mano. Al introducirlo cesaron sus movimientos.
Siiiii…. Te voy a convertir en un puto maricón, esclavo.
Noté una presión brutal y es que había introducido toda su mano hasta la muñeca. Ya dentro la movía para después ir sacándola y volviéndola a meter. Nunca imaginé que mi culo pudiera abarcar todo eso.
Así, si, mi esclavo. Ya estás preparado para entregarte a quien desee follarte como desee.
Sacó su mano y quitándose los guantes volvió a sentarse encendiéndose otro cigarrillo.
Id terminando chicos. Lo habéis hecho muy bien.
Todos se separaron de mí, se vistieron y se marcharon. Paula se levantó y frente a mí echó el humo de su boca sobre mi.
Voy a soltarte pero como comprenderás no podemos dejar todo esto así de sucio. Así es que ahora te vas a dedicar a limpiarlo todo con tu asquerosa boca.
Ya suelto colocó su pie sobre mi cuello obligándome a lamerlo todo. Era una mezcla de vómito junto a las corridas de los cuatro. Comencé a sorber con mi boca pasando mi lengua y recogiendo todo para llevarlo a mi boca. Nunca imaginé que podía ser así de humillado. Cuando terminé me puse el abrigo y nos subimos al coche. Dejé a Paula en su casa y marché hacia la de mi señora Paqui. Llegue muy sucio y dolorido. Mi ano estaba muy dilatado por las continuas penetraciones a las que me había sometido.
¡Como vienes, esclavo!
Por favor, mi señora Paqui, déjeme descansar en mi celda. No puedo más, por favor.
Si, anda. Descansa y luego me contarás lo ocurrido.
Caí en el suelo de mi celda totalmente destrozado. Mi ano no cesaba de expulsar los restos de las corridas de los cuatro hombres que había contratado Paula para que me castigaran.
¿Te das cuenta como estás poniendo tu celda? Luego tendrás que limpiarla.
Si mi señora Paqui lo haré. Gracias por permitirme descansar.
Continúa en
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