Mi vecina me domina (48)
La puerta se cierra y el mundo exterior desaparece. Solo quedan ellas, el cuero y el dolor. No hay salida, solo la obediencia absoluta.
Bueno, si os parece la que quiera puede irse con su esclavo a una de las habitaciones o bien quedarse aquí.
Paqui ven conmigo.
Paula fue la primera que se puso a acariciar todo el cuerpo de Paqui a prestando con sus manos sus pechos y retorciendo sus pezones.
Me gustas mucho, mi perra sumisa. Arrodíllate y llévame al orgasmo.
Allí arrodillada le fue pasando la rueda Wartenberg por su espalda mientras ésta besaba sus muslos y lamía el coño de su ama. Mientras, Sara se había colocado el arnés y cogiendo a Elena la penetró con furia y mucha fuerza arrancándole gemidos de dolor.
Es lo que te mereces puta maricona. Te voy a hacer sentir como una buena puta.
Estefanía se dedicó a besarme en la boca llenándome con su saliva. Cogió mi correa y me llevó a la cruz atándome y dejándome inmóvil para azotar mi cuerpo con el látigo. Tenía una fuerza brutal que dejó marcas en mi cuerpo.
Ven mi maricona vamos a ver a Estefanía - dijo Sara.
Elena se colocó arrodillada entre las piernas de Estefanía para hacerle una mamada mientras que Sara seguía follándosela. Estefanía, pasado un rato se corrió en su boca.
Trágate todo cerda, puta. Te voy a enseñar a ser un buen maricón. Sigue chupándosela.
A cada golpe de cadera de Sara, la polla de Estefanía penetraba sin piedad en su boca provocándole unas arcadas que le hicieron vomitar. Al verlo Sara tiró de su correa obligándole a lamerlo todo del suelo.
Es bueno que se acostumbren a ser unos cerdos limpios. Ja, ja, ja. - dijo Estefanía, mientras me desataba y pisando mi cabeza me hacía ayudar a Elena a limpiar su vómito.
¿Os gusta, verdad cerdos!
La espalda de Paqui se tornó rojiza a punto de brotar unas gotas de sangre.
Vas a estar preciosa con ese color rojizo en tu cuerpo mi perra sumisa. Sigue chupándome y dedícate a mi clítoris como tú sabes hacerlo.
Tras alcanzar el orgasmo, Paula la separo dándole una bofetada y encendiéndose un cigarrillo….
¿Quien desee usar a mi perra? se la cedo. Voy a fumarme un cigarrillo mientras.
Sara dejando a Elena que siguiera mamándosela a Estefanía se fue con Paula.
Gracias Paula. Mamá voy a follarte con el mismo strapon sucio con el que acabo de follarme a Elena. Ja, ja, ja.
Con el strapón sucio de haber estado en el culo de Elena le separó los glúteos y se lo insertó. Con fuerza se la estuvo follando bastante rato a la vez que recibía la saliva de su ama Paula en la boca.
Nunca imaginé mamá que llegarías a ser tan cerda y tan sumisa.
Si Sara, tu madre es una auténtica puta a mi servicio y me está haciendo ganar mucho dinero. ¿Verdad mi perra sumisa?
Si mi ama Paula. Gracias por tratarme así.
¿Que te parece Elena?- preguntó Paula.
Aún me queda experimentar mucho con ella. Te dejo Paula.
Estefanía, mientras se seguía ensañando con el esclavo que le había tocado. Cada vez más fuertes eran sus embestidas hasta que llegó Sara.
¿Me lo dejas, Estefanía? O si prefieres lo compartimos todo.
Uyyyy que bien.
Sara acercó a Elena hasta donde se encontraba Estefanía azotando al esclavo.
Elena al cepo. ¡Rápido!
Elena fue puesta en el cepo bien amarrada e inmóvil.
Estefanía está perra es toda tuya. Yo mientras me encargaré de tu esclavo. ¡Hola mi perro! ¿Te lo estás pasando bien?
Estefanía se colocó frente a Elena forzándola a que le hiciera una mamada increíble. Sara mientras me acaricio la polla con sus manos y uñas.
Quiero que se te ponga presentable para Elena.
Mi polla no podía evitar tener una erección pues estaba viviendo el que de siempre había sido mi sueño. Sara bajó la piel de mi polla y separando los glúteos de Elena la penetro toda.
Muévete mi perra, se una puta de verdad, ja, ja, ja.
Pula seguía sentada en el sofá fumándose un cigarrillo junto a su perra sumisa.
Quiero que vengas conmigo Paqui.
Cogió la correa de su cuello y se fueron a una habitación cerrándola por dentro. Me quedé pensativo que la llamara por su nombre. Esto que voy a contaros lo hizo mi señora Paqui al terminar la fiesta y ya en su casa.
En la celda los dos, me di cuenta que no podía apoyarse de un lado y le pregunté. Ella bajándose las bragas me enseñó una marca en uno de sus glúteos “De Paula”. Había sido marcada a fuego. Resulta que Paula lo había preparado todo para hacerlo. Al llevarla a la habitación la inmovilizó por completo sobre una camilla, le colocó una bola a modo de mordaza en la boca y así le informó que la iba a marcar como algo de su propiedad. Paqui no pudo por más que asentir con su cabeza y esperar a que el molde de hierro que había encargado Paula y que llevaba tiempo puesto al rojo se posara sobre su culo y estampara su marca. Según me dijo el dolor fue horrible como nunca lo había imaginado, pero pudo soportarlo gracias a pensar que se lo debía a ella.
La fiesta continuó y por vez primera le di por culo a Elena, un hombre. El, si disfrutó y mucho al ser penetrado por su culo y su boca a la vez, pero para mí el obedecer esa orden de Sara fue de lo más humillante.
Me gusta lo maricón de mierda que eres aunque con esa polla no podrás satisfacer a nadie. ¡Sigue follándotela!.
Ahora Estefanía apartó su polla de la boca de Elena y la sustituyó por la mía.
Es muy bueno mamándola, haz que se la chupe Elena.
Me coloqué frente a Elena y él tomó mi polla con su boca para hacerme una mamada hasta correrme en su boca.
Esclavo quiero que compartas lo que has echado en la boca de Elena.
Junte mi boca a la suya para que dejara caer la leche y su saliva hasta mi boca. Estefanía se corrió muy pronto para suerte de Elena.
Bueno ahora vamos a hacer un concurso - dijo Sara.
A Elena y a mí nos ataron a cada uno a una de las argollas de la cruz. Allí nos fueron colocando,pinzas por todo nuestro cuerpo. Cuando terminaron se encendieron un cigarrillo y……
Estefanía, veo que eres muy diestra con el látigo. Vamos a echar un concurso a ver quién de los dos le quita antes las pinzas del cuerpo. Que sepas que las he contado y los dos tienen cincuenta.
¡Que bien, me gusta tu idea! Cuando digas empezamos.
Al estar cogidos por las muñecas a una sola anilla debíamos movernos para facilitarles el que nos pudieran quitar las pinzas tanto por delante como por detrás. Los latigazos comenzaron a silbar en el aire y el repiqueteo de las pinzas al caer al suelo hacían que cada vez quedara menos.
Sara, creo que no tienes nada que hacer. Ja, ja, ja.
Ya veremos. No cantes victoria hasta el final.
Los latigazos no cesaron durante bastante tiempo y nuestros cuerpos estaban cada vez más lacerados. Solo podíamos gritar dándoles las gracias tras cada latigazo. Vi entonces a Estefanía que se alejaba un poco más y agitando el látigo lo lanzó sobre mi cuerpo para quitar la última pinza de mi cuerpo.
¡Ganeeeeeeeee….! Y ahora, ¿que premio obtendré?
Pues…. Vamos a seguir haciendo algo con ellos. Esclavo, ve y trae de la cocina un plástico grande y cubres todo el suelo con el. Que te ayude Elena.
Nos desataron y tras cubrir el suelo con aquel plástico negro nos mandaron tumbarnos boca arriba sobre él y que permaneciéramos juntos. Así estábamos cuando salió de la habitación Paula.
¿Dónde te habías metido? No te hemos visto en toda la noche. ¿Y mi madre?
No os preocupéis pronto estará con nosotras. Y, decidme qué tenéis pensado como fin de fiesta.
Pues queremos mearlos por completo y como unos cerdos que lo,limpien todo después.
Está bien, me apunto.
Paula, Sara y Estefanía se encendieron un cigarrillo y se dedicaron a andar en torno a nosotros.
Que putos cerdos estáis hechos. Ahora queremos ver cómo disfrutáis de serlo. Os vamos mear a los dos por completo y después lo limpiaréis todo. Así es que prepararos.
Las tres se colocaron alrededor nuestro y comenzaron a orinarnos tanto el cuerpo como sobre nuestras bocas. Cuando terminaron se sentaron juntas en el sofá y sus risa, sus frases de humillación y sus insultos no cesaron. Las colillas las arrojaron sobre el plástico quedando apagadas al mojarse de orina.
Vamos no tenemos todo el tiempo. Por cierto Sara, toma esta crema y se la pones a tu madre tres veces al día. Es importante que no te olvides.
-¿Para que quieres que se la ponga?
Ya lo sabrás. Bueno creo que ya han terminado. Es hora de terminar. Espero que lo hayáis pasado muy bien.
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