Cafetería PARAISO (cap. 3)
El collar ya está puesto, pero la dueña ha cambiado. Maribel no solo quiere su obediencia, exige su cuerpo, sus fluidos y hasta sus llaves. Esta noche, el silencio se paga con dolor y la sumisión se sella con sangre y oro.
Cafetería PARAISO (cap. 3)
recomendable leer los capítulos anteriores.
Cuando ya Matías llevaba el collar y esperaba, Maribel con una de sus manos le cogió una oreja y lo llevo hasta el centro del despacho, allí le indico que abriera las piernas y pusiera sus manos por detrás de la cabeza, el quedo totalmente expuesto, ella lo dio una vuelta y con su mano acaricio sus pezones que estaban duros y erectos, dejo en la mesa la vara y la fusta, se puso frente a él, que estaba con la mirada baja y le escupió en la cara varias veces, con sus manos agarro sus pezones y se los estiro, se los retorció fuerte y así lo mantuvo hasta que los gestos de su sumiso y como retorcía su cuerpo le indicaban que no aguantaría mucho más.
- Abre la boca perro, le ordeno.
El la abrió y ella le escupió un par de veces.
- Disfruta del regalo que te doy, saboréalo.
- Si mi Ama, muchas gracias mi Dueña.
Ella le miro y se sintió satisfecha de como discurría todo, de su entrega y de estar gozando como lo hacía, aunque se dio cuenta de que su esclavo también lo hacía, ya que su polla estaba dura y en plena erección, ella dio un paso hacia atrás y le dio una fuerte y certera patada en sus partes haciendo que él no tuviese más remedio que caer al suelo de rodillas por el dolor que sentía.
- Acaso te he dado permiso para ponerte duro?
- No mi Ama, perdón, pero estar ante usted, que me haga sentir como lo hace, no lo puedo evitar mi Ama, perdóneme.
- Ponte de nuevo en pie cerdo!
Matías se puso en pie de nuevo, con sus manos tras la cabeza y ella fue hacia la mesa cogió la fusta y poniéndose a su lado comenzó a darle en la polla con la fusta, iba intensificando la fuerza de sus golpes y los últimos fueron realmente fuertes, a Matías le costó no caer de nuevo pero se retorcía de dolor, aunque aguanto como deseaba su Ama.
Maribel dejo la fusta y le indico a Matías que se pusiese apoyado en la mesa y con el culo en pompa, ofrecido a ella, Magia obedeció y cuando estuvo listo ella repaso la espalda y el culo de su esclavo.
- Hace mucho que no te han follado el culo perro?
- Si mi Ama, hace mucho.
- Fue Rebeca la última en hacerlo?
- No mi Ama, he estado con profesionales tratando de salir del pozo en el que estaba, pero apenas he podido aguantar cuando me han penetrado.
- Eso cambiará perrito, tu culo será follado con asiduidad.
De momento empezaras a usar plug para acostumbrarte, que he visto que tienes bastante variedad, ya te indicare cuando debes hacerlo.
Supongo que pajas sí que te harás a menudo.
- Si mi Ama, eso sí, dijo el un poco avergonzado de confesarlo.
- Ayer después de la sesión con tu Amo, te hiciste alguna?
- Si mi Ama, me hice dos cuando me quedé en casa solo, estaba muy excitado después de la sesión con mi Amo Francisco.
- Ahora también te azotare por eso perrito, no debes darte placer sin estar autorizado, tu placer nos pertenece, de la misma manera que tú, mentalízate.
Maribel le dio con su mano dos cachetes en el culo, comprobó con satisfacción como con rapidez enrojecía su piel y después le empujo con la mano la espalda más, para que se apoyase bien en la mesa, se doblase más y dejase su culo bien expuesto.
Le mando callar y dio un paso hacia atrás, colocándose de lado con la vara en la mano, la cual comprobó que cortaba el aire con un sonido morboso y excitante.
Sin avisar soltó el primer azote y el sumiso contrajo su cuerpo, el segundo fue más fuerte y en silencio de nuevo Matías contrajo el cuerpo y suspiro, enseguida llegaron los siguientes azotes, aquella vara sonaba muy bien y marcaba la piel del sumiso para satisfacción de su Ama, que gozaba del momento, Maribel no se conformó, deseaba más placer y siguió azotando a su esclavo, ahora daba aún más fuerte y los daba de tres en tres, con la respiración agitada ella, muy agitada el, se detuvo, fue hacia su esclavo y comprobó con su mano como aquellas líneas gruesas marcadas en la piel como rojas, ahora ya eran moradas y se entrecruzaban con otras que dejaban la piel del esclavo como con muescas de placer realizadas por su Ama, ella se sentía muy satisfecha, excitada y feliz, el sumiso no parecía estar sufriendo pues su erección era más que notable y su respiración agitada denotaba placer.
- Arrodíllate y besa mis pies mi esclavo, agradece siempre, me gusta que seas agradecido.
- Si mi Ama, muchas gracias por su atención, dijo Matías arrodillándose y besando con pasión los pies de su Dueña.
- Me siento muy complacida, está siendo una sorpresa más que agradable el sentir tu entrega perrito, era algo que deseaba sentir hace ya tiempo.
- Me siento como usted, estoy recuperando sensaciones que tenía más que olvidadas y hacen que me sienta genial mi Diosa.
- Estas disfrutando perrito? Se nota que te gusta que sea dura y severa contigo, pero dime, lo gozas?
- Mucho mi Dueña, muchísimo, lamento mucho no haberla descubierto a usted antes, lo he pasado realmente mal y todo lo que estoy viviendo ahora es como un renacer para mí que me llena de ilusión y de placer, me excita mucho que usted sea dura y me dome de manera estricta, siempre me ha dado mucho placer eso.
- Bueno, aún hay un látigo que deseo probar, nunca he tenido uno de esos y siempre me ha llamado mucho la atención, será duro para ti pero se trata de mi placer verdad?
- Así es mi Ama, solo importa su placer.
Maribel se fue hacia el armario y cogió un gato de nueve colas que había allí colgado, el instrumento era realmente precioso y cuando ella lo acariciaba pensaba que marcaría la piel de manera más que evidente, pues sus nudos en los finales de las tiras de cuero eran duros.
Se acerco a su esclavo y de nuevo comprobó las marcas en su trasero y la parte alta de sus muslos, ese morado morboso que dejaba la piel casi en carne viva, le encantaba, le paso la mano por la espalda y ahora lo puso más derecho y le ordeno poner sus manos entrecruzadas tras la cabeza.
- He dejado la espalda para usar este látigo y una buena amiga bastante experimentada en castigos corporales me dijo la única vez que lo he usado que este látigo solo tiene un secreto, dar fuerte, dar duro, sin pausas, así lastima menos y marca más.
Quieres mordaza o aguantaras?
No me gustan los quejidos o lloriqueos.
- No mi Señora Isabel, no quiero mordaza deseo aguantar por usted, para complacerla.
Ella sonrió y dio un paso hacia atrás.
Lo volvió a mirar y empezó a lanzarle el látigo, que hacia un sonido impresionante cuando cortaba el aire y sus colas se marcaban en la piel de la espalda de manera muy apreciable, Matías se revolvía, aquello realmente picaba, después ardía y finalmente dolía, Maribel no daba descanso, una y otra vez soltaba el látigo que impactaba en la espalda del esclavo, cuando llevaba una tanda de 10 latigazos o eso más o menos creía ella, paro. Matías había aguantado perfectamente, Maribel estaba sorprendida y no sabía en ese momento si era por entrega o porque era un sumiso que aguantaba bastante, ella ya había visto en los videos que Rebeca le daba bastante duro, que era como ella a la hora de propinar los castigos y había comprobado que Matías efectivamente aguantaba, además su polla era como el termómetro de su placer, no dejaba de estar dura y de gotear el preseminal.
Apenas sin avisar empezó a darle otra serie, esta vez más corta pero no menos intensa o fuerte, solo fueron cinco latigazos pero dejaron la espalda de Matías bastante marcada.
- Está muy bien perrito, le dijo Maribel acercándose a él y cogiéndole un pezón para retorcérselo, me estas dando mucho placer, en el club, los sumisos que azoto no me aguantan ni la mitad y siempre me quedo con ganas de más, realmente me tienes muy caliente Mati, mi esclavo, estoy feliz de aplicarte la disciplina que considero necesitas.
Además, pese a que me atraen mucho las nenazas y nenitas mariconas, pero las que yo fuerzo a ser así, me molestan mucho los que se están quejando de la intensidad o dureza de unos azotes y eso en ti me gusta y me excita también, serás mi nenita cuando yo así lo decida, pero no te quejas y no usas mordaza de nenaza y eso me excita.
- Gracias mi Ama, deseo ofrecerle mi dolor, mi sufrimiento, deseo que usted goce, porque de su placer se alimenta el mío y deseo mucho complacerla que este feliz de tenerme y que me haga suyo para siempre.
- Eres mío perrito, ya eres muy mío y estoy feliz por ello.
Sigue en la posición en la que estas, para terminar quiero usar un látigo corto que he visto y que me gusta.
Maribel se fue de nuevo hacia el armario y cogió un látigo de cuero corto, con el que dio un par de chasquidos al aire, sonaba fenomenal, dio un par de pasos hacia atrás de Matías y soltó el brazo, el látigo casi rodeo el abdomen de Matías, marcándolo, enseguida dio el segundo y así siguió hasta que fueron unos 8 latigazos, paro y dejo el látigo en la mesa, comprobó la espalda de su esclavo y estaba toda marcada por líneas gruesas rojas y moradas, eso la dejo satisfecha, el culo también marcado y morado, pero su esclavo no se quejaba, eso aun la dejaba más satisfecha.
- Arrodíllate y besa mis pies, agradece perrito.
- Muchas gracias mi Ama, gracias por hacerme suyo mi Dueña y adiestrarme, le decía mientras besaba y lamia sus pies con pasión.
- Ahora cuando termine de usarte deberás aplicarte pomada que supongo tendrás para que tu cuerpo y tu piel se recuperen.
- Si mi Ama, tengo en mi aseo pomada para este tipo de cosas, no se preocupe.
- De toldas formas la semana que viene iremos a la consulta de una doctora amiga mía, ya que quiero que te examine y te haga una analítica completa, tu salud me importa y te recete algún medicamento para lo que deseo ir modificando y transformando de ti, a ella le consultaremos lo de tu piel ya que creo que en alguna ocasión me ha hablado de alguna crema regeneradora de piel que para estas cosas iba genial.
- Si mi Ama, como usted decida.
- Ahora vamos a mi dormitorio que necesito un servicio oral y correrme para desahogarme, Paco me dijo que eras bueno para el uso oral y ahora lo comprobare, ya que soy una consumidora desmesurada de servicios orales, me encantan y deberás hacerlos muy a menudo.
Por primera vez Maribel dijo “su dormitorio” dejando claro que a partir de ese momento lo que había sido en exclusiva de Rebeca, era suyo.
Ella fue hacia el dormitorio y el la siguió a cuatro patas tras ella.
Una vez en el dormitorio.
- Ve y prepárame un wisky y me traes el bolso que quiero fumar.
Mientras su esclavo iba a por lo que le había pedido ella examino con más detenimiento el dormitorio, era muy luminoso y muy amplio, le gustaba, la cama tenía varias almohadas y cojines que le daban un aspecto de comodidad aún más del que ella por si sola ya tenía, el mobiliario, la iluminación, todo estaba muy bien conjuntado, había un tocador en el que Maribel estuvo viendo toda clase de productos y artículos para maquillaje, frascos de perfume, etc., en sus cajones había de todo para la comodidad de la Señora de la casa, desde luego estaba pensado por y para una Reina.
Maribel se quitó la bata corta que llevaba y también el sujetador, quedándose con tan solo unas pequeñas bragas tipo bikini que hacían de su figura todo un espectáculo, era una mujer muy atractiva y con unas curvas muy deseables.
Matías llego con lo que se le había encargado, le entrego el bolso a su Ama que enseguida busco su tabaco y encendió un pitillo, el dejo el wisky de ella en una mesita que había en el centro del dormitorio, ella lo cogió y le dio un sorbo.
- Ven, arrodíllate, le dijo.
El obedeció al instante.
- Te dije al principio que los modales son muy importantes para mí, que el protocolo ante un ser superior es importante para mí, que es algo que debes cumplir a rajatabla y tu aun no aprendes.
Levanta la cabeza, le ordeno.
El que estaba de rodillas ante ella y con la mirada baja, levanto la cabeza y ella con un dedo en su barbilla le levanto aún más la cara para darle dos hostias con la otra mano que le dejaron la cara ardiendo, sin apenas tiempo de recuperar la respiración le dio otras dos hostias muy fuertes para que su cara enrojeciera de forma intensa y las otras dos que le dio le dejaron el rostro ardiendo, pero el apenas cambio el gesto, Maribel le ofreció sus manos y el las beso con pasión y agradeció la educación que estaba recibiendo.
- Siempre que entres a una sala o habitación en la que yo este debes solicitar autorización para entrar, siempre, entendido?
- Le suplico que me perdone mi Ama, aprenderé, deseo mucho complacerla y no hacerla enojar, que usted se sienta feliz.
- Pues cumple y compórtate como debes perrito.
Has oído que antes he dicho que este es mi dormitorio?
- Si mi Ama, lo he oído.
- Y tengo que explicarte algo más o ya eres consciente de que nadie, absolutamente nadie puede entrar en este dormitorio y aun menos hacer ningún uso en él?
- No tiene que explicar nada mi Ama.
- Cuando digo nadie, es nadie, ni tan siquiera Paco que solo estará en el cuándo este conmigo, entendido?
- Si mi Ama.
- Tú te ocuparas de que así sea, además organizaras la limpieza del mismo y el poner la ropa en su sitio cuando se haya lavado, tu o quien yo designe haréis esas funciones.
En los próximos días iré viniendo y organizando los armarios, guardaras en cajas y en un trastero lo que no se vaya a usar, me quedare con lo que me apetezca y pondré las cosas a mi gusto, no descarto cambiar algo de la decoración y que se incorpore algo de nuevo mobiliario, ya vere y decidiré.
- Si mi Ama, se hará como usted decida y desee.
- Bueno y ahora vamos a comprobar mi putita como sabe darle placer a su Diosa con esa boquita de perrita.
Maribel se puso delante de Matías que estaba arrodillado ante ella.
- Quítame la braga y comprueba la humedad que me ha generado el azotarte, veras lo excitada que me has puesto, no desperdicies nada, lámelo y traga, es mi regalo, es mi néctar de placer.
El esclavo con suma delicadeza quito la braga a su Ama y cogiéndola por la parte más húmeda saco su lengua y lamio con gran placer los jugos de su Dueña, ya que efectivamente la braga estaba muy húmeda.
- Menos mal que en el armario hay lencería de la que me gusta, ya que esa braga no me la podre poner de lo empapada que esta, decía Maribel mientras Matías seguía lamiendo tratando de saborear todo lo que era de su Ama.
Maribel se sentó en el centro de la cama, apoyada en varias almohadas y cojines, se acomodó y estiro sus largas piernas.
- Empieza besando mis pies putita y vas subiendo, quiero lo lamas y beses todo, adóralo como es tu obligación, quiero sentir tu entrega en cada lamida.
Matías empezó a besar y lamer los pies de su Dueña, lo hacía con devoción, con pasión y mostrándole todo el deseo que sentía y tenía por ella.
Maribel estaba perfectamente depilada de las piernas, sexo y culo, pero en su pubis mantenía como una especie de triangulo pequeño de pelo, recortado y de poco volumen que aun hacia más atractivo su coño.
Matías fue subiendo por sus piernas con la lengua, mientras ella fumaba y saboreaba su wisky, cuando ya apenas le faltaban unos centímetros para su sexo, ella lo agarro de su pelo y le encajo la cabeza en su sexo, quedando su boca a la altura de su coño, el comprobó lo húmeda que estaba, los jugos que estaba emanando de puro placer.
- Dame el placer que deseo perro, traga todo lo que tu Dueña te regala y no pares, le dijo ella muy excitada.
Matías por fin había llegado al sexo de su Dueña y se esmeraba en complacerla, con su lengua lamia una y otra vez su clítoris, lo chupaba, besaba, después lamia sus labios vaginales e introducía todo lo que podía su lengua para saborear sus fluidos y tragarlos con placer, una y otra vez, lo repetía y empezaba a notar como su Ama se revolvía entre los almohadones, como su pelvis subía y bajaba, su respiración se agitaba y los primeros gemidos sonaban en el dormitorio de la Diosa.
Matías no cejaba en su empeño de que su Ama disfrutase de usarlo oralmente, su lengua era incansable, así como los fluidos que su Dueña le regalaba, ella le agarraba por el pelo y lo presionaba contra su coño, el casi asfixiándose no dejaba de lamer y besar, el clítoris estaba muy duro ya y los gemidos de ella anunciaban que se iba a correr en breve, sus movimientos se hicieron más fuertes y el esclavo aun le dio más velocidad a su lengua para que ella explotase en un orgasmo como hacía tiempo que no tenía tras un servicio oral. Maribel apretó la cabeza de su esclavo contra su coño y la retuvo ahí para que tragase todos los jugos que su orgasmo había producido.
Maribel recupero su respiración y entonces soltó la cabeza de Matías que pudo respirar y recuperarse pero tan solo unos instantes ya que ella se dio media vuelta y puso su culo mostrándolo bien abierto y ofrecido.
- Ahora lo mismo en mi culo perrito, le indico ella.
Matías que estaba entusiasmado y muy excitado de cómo estaba siendo usado, apenas escucho la orden de su Dueña metió su lengua en su precioso culo y comenzó a lamer dando vueltas con su lengua alrededor del esfínter, procurando pasarla por cada milímetro de piel, no dejando nada por adorar, después daba unas lamidas largas por toda la raja y volvía una y otra vez a penetrar con su lengua en el ano de su Ama, aquello la estaba volviendo loca, ella al igual que su marido Paco les encantaba que adoraran su culo y se lo lamieran, aunque algunas personas les pareciera humillante a ellos les encantaba recibir esas atenciones especiales ahí.
Ya el esfínter estaba relajado y el esclavo metía la lengua todo lo que podía para dar placer a su Dueña, a ella le encantaba sentir esa lengua dentro, muy dentro de ella y para facilitarle el paso puso el culo aún más en pompa de manera que su esclavo metía casi media lengua dentro, los gemidos de ella se hacían cada vez más sonoros y su respiración más agitada, otro orgasmo estaba a punto de llegar, Matías lo detecto y acelero sus lamidas por todo el culo hasta que su Ama exploto en un nuevo orgasmo y ella lo agarro de nuevo del pelo y le aplasto tu boca con su coño para tragase sus fluidos de placer.
Maribel se quedó tumbada en la cama durante unos minutos mientras se recuperaba, Matías trataba de recuperar su respiración y quitarse la agitación que sentía en ese instante, así, en silencio estuvieron durante un buen rato.
- Dame fuego que necesito fumar perrito.
Matías le dio fuego y ella le dio una calada profunda a su cigarro.
- He de reconocer que Paco tenía razón, tus servicios orales son fantásticos, supongo que es algo más que hemos de agradecer a Rebeca.
- Así es mi Ama, durante mucho tiempo y ya que yo no servía para follar y satisfacer a mi Ama Rebeca, ella me entreno para darle placer oralmente y siempre he tratado de mejorar para ser usado así.
- No dudes de que serás usado muchas veces para dar placer con tu boca, tanto por Paco como por mí, además de otras personas que en su momento te indicaremos, supongo que no tendrás problema alguno con eso, verdad perrito?
- En absoluto mi Ama, es usted mi Dueña y por tanto puede disponer de mi como mejor le apetezca, yo la obedeceré.
- Eso espero de ti, obediencia total.
Bueno has logrado que me corra varias veces y has tragado muy bien, ahora te bautizare y así tu ritual de propiedad estará completo.
Dijo sonriendo y dándole un sorbo a su wisky.
- Antes perrito, voy a darte un premio porque te estas portando realmente bien y estoy muy feliz de haber realizado este descubrimiento contigo, me siento genial.
Voy a permitirte correrte, dejare que te ordeñes y después te colocare una jaula de castidad y estarás en castidad bastante tiempo, ya que en estas en pleno proceso de adiestramiento y he de tenerte controlado.
- Gracias mi Ama.
- Tráete de la cocina un platito de café, té correrás en él, ve rápido.
Mientras Matías salía del dormitorio en busca de lo indicado ella seguía fumando y bebiendo, relajada y feliz.
Cuando regreso y tras dar un paso dentro del dormitorio recordó su protocolo y dio un paso atrás, golpeo la puerta y pidió permiso para pasar, su Ama le indico que podía hacerlo con una sonrisa y diciéndole, cuidado, cuidado, estate atento a tu comportamiento.
- Déjalo en el suelo y ponte de rodillas, cuando yo te indique puedes empezar a masturbarte, estas autorizado a mirarme para excitarte aún más, nunca a los ojos, siempre al cuerpo y cuando te corras, escúrrelo bien todo en ese plato.
- Si mi Ama.
Ella abrió sus piernas y se colocó entre los almohadones de manera que el pudiera verla bien, su sexo, su pecho, sus manos, sus piernas.
- Puedes empezar esclavo, le dijo de manera autoritaria.
El comenzó a masturbarse y no lo hizo de manera muy fuerte e intensa ya que estaba muy excitado por todo lo vivido y quería prolongar el placer, su placer, todo lo que pudiese, ella se dio cuenta y no quería que el tuviese más placer que el que ella le otorgaba.
- Dale fuerte o te quedaras sin correrte perro!
En ese momento el empezó a darle más intensidad a su masturbación y en apenas unos instantes no pudo aguantar más y empezó a correrse en el plato como le había ordenado su Ama.
- Muy bien perrito, escúrrela bien, será tu alimento.
Debes agradecer que ayer tu Amo te regalará su magnífico néctar y que yo hoy también te haya regalado todos mis fluidos, ahora te tomaras el tuyo e iras bien alimentado, de todas formas deberás ir acostumbrándote ya que será parte de tu dieta habitual.
Ahora lámelo todo, trágalo y deja el plato bien limpio y brillante, vamos.
Matías obedeció y lamio el plato, lo dejo limpio y trago toda su corrida, agradeciendo a su Ama después el que se lo permitiera.
- Quítate ese collar de cuero y ponte el de plata, es el que llevaras de manera permanente, recuerda que quiero esas dos placas más con nuestras marcas.
- Si mi Ama, las encargare urgente.
- También la semana próxima iras a tatuarte mi marca en tu cuerpo, quiero dos tatuajes, uno en el hombro junto al de Rebeca y otro en la parte alta de tu trasero con mi inicial, no llevaras más.
- Si mi Ama, como usted decida, cogeré cita con el tatuador.
- Ahora ve y tráete las jaulas, quiero decidir cual llevaras puesta.
Maribel se quedó en la cama tumbada, relajándose, se encendió un cigarro y dio un sorbo a su wisky, estaba disfrutando del momento y nunca pensó que el soso del amigo de su marido Paco, el de la cafetería Paraíso, pudiera ponerla así como la estaba poniendo y que acabaría convirtiéndose en el esclavo que ella tanto deseaba, totalmente entregado a ella.
Matías apareció en la puerta, dio unos leves toques en la misma y solicito permiso para entrar, Maribel le indico que pasara, ya llevaba el collar puesto y traía en sus manos varias jaulas para mostrárselas a su Ama.
- Ponte de rodillas y no me hagas que te lo repita más el cómo debes estar ante mí, cuando como en esta ocasión se puede.
- Si mi Ama.
Ella examino las jaulas y finalmente se decidió por una de tamaño mediano y metálica.
- Empezaremos con esta, después iremos reduciendo, así acabaremos con esas erecciones tan incomodas.
- Si mi Dueña.
- Póntela y dame las llaves.
Matías se puso la jaula como le había sido ordenado y entrego las llaves a su Ama.
Ella le indico que abriese la boca y cuando la tenía abierta le deposito la ceniza de su cigarrillo.
- Cierra la boca y traga perrito.
Maribel sonrió, lo tenía totalmente entregado y sometido.
- Vas muy mono con tu collar, me gusta y quiero que sea la única joya que lleves, así que quítate los anillos y la pulsera, déjalos aquí, le indico la cama junto a ella.
Matías obedeció y se quitó los dos anillos que llevaba, un sello de oro y uno con un brillante grande, también se quitó una pulsera de eslabón Cartier de oro que llevaba dejándolo todo junto a su Ama, que lo repasaba.
- También llevo una cadena al cuello con una cruz mi Ama.
- Quítatela también, le ordeno, y el reloj que llevas de oro es muy ostentoso, supongo que tendrás alguno más, así que ese lo guardas y te pones otro más sobrio.
- Si mi Ama.
Después de examinar lo que se había quitado.
- Ponme esta pulsera tuya en mi tobillo derecho, creo que quedara bien.
Matías se la puso y ella estuvo estirando su pierna para ver como quedaba confirmando que le gustaba y que ahí seguiría.
- Me gusta también tu brillante, pruébamelo a ver en que dedo me puede ir bien.
Matías estuvo probando y finalmente en el dedo índice le iba muy bien, por lo que la dejo ahí, cogiendo ella la otra sortija y la cadena y guardándolas en uno de los cajones de una de las mesillas.
Maribel apago su cigarrillo en el cenicero y se levantó de la cama.
- Sígueme al aseo, voy a bautizarte, será el último acto del ritual de entrega y posesión.
El la siguió a cuatro patas hasta el aseo, allí ella le indico que se metiese en la amplia bañera y se tumbase.
- Escúchame muy atentamente perro, mi orina también formara parte habitual de tu dieta, así que vete acostumbrando a su sabor, personalmente me gusta que mi néctar dorada se saboree antes de tragarlo y es un regalo y un premio más que una humillación a mi esclavo, así que vete acostumbrándote.
Hoy te regare por todo tu cuerpo y acabare en tu cara, abrirás la boca y tragaras todo lo que puedas, no me gusta que se desperdicie nada.
En ocasiones posteriores siempre tendrás preparado un vaso de tamaño grande para dármelo y que lo llene, después lo beberás saboreándolo.
Matías afirmo con la cabeza y entonces ella paso a la bañera, abrió sus piernas y se puso encima de su esclavo, había bebido bastante y tenía muchas ganas de orinar, por lo que intuyo que sería una gran lluvia dorada.
Le indico al esclavo que cerrase los ojos y abriese la boca, ella con su mano empezó a soltar su chorro, dirigiéndolo donde ella deseaba, le rego sus piernas, su sexo, su cuerpo, la cara y cabeza y por fin apunto a su boca donde dirigió el mayor chorro de su néctar dorado.
El trago todo lo que pudo, hizo un gran esfuerzo y degusto el sabor del néctar dorado de su Ama con placer.
- Límpiame con tu lengua perrito, le ordeno ella.
El lamio su coño y limpio los restos que pudiesen quedar.
- Ve a tu dormitorio y aséate, te pones un tanga rojo y vienes a mi dormitorio.
El esclavo obedeció y salió hacia su cuarto.
Ella fue al vestidor y busco una braga para ponerse, finalmente se decidió por un tanga y de nuevo se tumbó en la cama entre los almohadones a fumar un cigarro y saborear su wisky.
Estaba muy satisfecha, no pensaba que todo fluiría de la manera que lo había hecho, habían avanzado mucho en apenas unas horas, sí que es cierto que toda la documentación intima de Matías y su entrega total y sin reservas había tenido mucho que ver, sea como fuere Maribel estaba muy satisfecha y tenía ante sí un futuro muy excitante y prometedor.
Dos golpes en la puerta avisaban que el esclavo deseaba entrar al dormitorio, ella le indico que pasara y le señalo que se pusiese de rodillas ante ella.
- Vas muy mona putita, me gusta que empieces que desear agradarme con tus outfit y cuando estes totalmente depilada aun me gustaras más.
- Gracias Ama.
- Hablemos de todo lo que hemos vivido y experimentado esta tarde, quiero conocer tus sensaciones, son importantes para mí, ya que deseo avanzar por el camino adecuado y sé que algunas veces soy algo bruta, se me va la mano con mucha facilidad y me entusiasmo, así que dime perrito.
- Por mi ha estado todo genial mi Ama, en absoluto creo que sea usted bruta o que se le vaya la mano, ha estado genial para mí, es usted dura, fuerte y muy excitante dando hostias.
- He de reconocer que siento debilidad por darlas a mano abierta y a veces no se contenerme, te confesare que las que te he dado, las he disfrutado mucho perrito.
- Yo aún más que usted mi Ama, varias veces he estado a punto de correrme sin tocarme.
- Creo que ambos lo vamos a disfrutar mucho mi esclavo y ya te aviso que recibirás muchas aun sin merecerlas, solo por mi placer y solo por ser una práctica habitual para mí.
- Las deseo todas de usted mi Ama, todas.
Maribel sonrió y acaricio la cara de su esclavo.
- He de confesarle que una vez que Rebeca se fue yo ya no pensaba que pudiera volver a vivir esto así, usted pese a ser diferente tiene muchas cosas en común con Rebeca y ha logrado penetrar en mí de una manera que ya no puedo negarle nada, mi entrega a usted es total mi Ama y como buena prueba de ello, es esto que le he traído.
Ella vio que el esclavo llevaba una especie de bolsito dorado, como una especie de cartera que automáticamente le ofreció a su Ama.
- Este es un pequeño bolso, muy personal, en el que Rebeca guardaba sus llaves de todo, las llaves de sus espacios más íntimos y personales, nunca pensé que ninguna otra Dama seria merecedora de poseer este bolso y el uso de lo que en él se contiene, pero usted me ha revolucionado mi vida por completo y es por eso que quiero hacerle entrega del mismo
Aquí tiene usted, mi Ama, las llaves de esta casa y también las de la casa de la playa, las llaves de sus joyeros personales que tiene en el vestidor, que es donde ella guardaba sus joyas más preciadas, también las llaves de los mismos joyeros de la casa de la playa, aquí las llaves de la pequeña caja fuerte que hay en mi dormitorio, también tiene las llaves de su coche y por supuesto las llaves de la caja fuerte que tenemos en el despacho, que es donde guardamos los documentos oficiales, escrituras y el dinero en efectivo.
Eran todas las llaves de lo que controlaba Rebeca y de lo que ahora usted es Dueña y controlara.
- Eres consciente del poder que me estas dando Matías?
- Muy consciente mi Ama, además de ser consciente, es algo que deseo porque quiero sentirme suyo, de su propiedad y que usted disponga de mí y lo mío como más le apetezca, mi Ama, usted ya lo sabe pero fui muy feliz con Rebeca y ahora deseo serlo con usted.
- Ya eres de mi propiedad perrito, tu entrega, tu determinación y tu actitud ante a mi han disipado todas las dudas que podía tener en estos días respecto a esta situación, creo que ambos nos deseamos y tratare de potencial ese deseo porque quiero disfrutar mucho de todo esto.
Espero que recuerdes bien todos los encargos que tienes pendientes y que te he ido relacionando, todo lo que debes hacer para tenerme complacida y espero lo hagas lo antes posible todo, no me gusta esperar, ni que me hagan perder el tiempo.
Además de todo lo que te he encargado, quiero que siempre lleves uno de esos plugs metálicos pequeños en tu bolsillo para cuando yo te indique que te lo pongas lo puedas hacer, estes donde estes.
- Si mi Ama, así lo hare.
- Tienes un culo muy sugerente con estos tangas de hilo y voy a follarte en los próximos días, me va a dar igual si hace mucho o poco que tu culo no es penetrado, lo será cuando decida que lo sea.
- Claro mi Ama, será un placer ser follado por usted.
- Lo será putita, seguro.
Creo que no he visto ningún lush cuando me has enseñado tus juguetes perrito, deberás comprar uno y llevarlo en tu bolsillo, te indicare cuando ponerlo y el control solo lo tendré yo en mi teléfono móvil.
Vas a tener que estar pendiente de mi mucho tiempo, convendría que mirases de dejar en tu negocio a alguien encargado del mismo para que todo siga funcionando correctamente.
- Tengo un encargado mi Ama, solo deberé de hablar con él, ya que su sugerencia es muy acertada.
- No es una sugerencia esclavo, es una orden.
Ahora ve y vístete, ponte una camisa y un vaquero, que yo voy a ver que me pongo de lo que hay en el armario y así empiezo a disponer de mi nuevo vestuario.
Matías beso los pies de su Ama y se retiró de su dormitorio.
Ella se encendió un cigarrillo y abriendo la puerta del vestidor, se paró y observo todas las puertas y muebles a su disposición, el primero que abrió eran estanterías desde el suelo hasta el techo de bolsos, Maribel que era una enamorada de la moda, los complementos, joyas, etc., en aquel vestidor estaba totalmente ensimismada, fue abriendo armarios y dejando las puertas abiertas para observar bien todo lo que había, zapatos, vestidos, camisas, abrigos, pantalones, lencería, vestidos de fiesta, etc., en un lateral había dos muebles que eran más bajos y diferentes, pues eran con cajones pequeñitos y efectivamente allí es donde se necesitaban llaves para abrir. Tomo sus llaves y se dispuso a ver lo que había en aquellos cajones, el primero y segundo eran relojes, uno en especial llamo su atención, era de oro completamente, como de caballero pero de menor tamaño, se podía combinar de forma elegante y también más casual o deportiva, directamente lo cogió y se lo puso, le encanto como le quedaba, en los siguientes cajones fue viendo que había de todo, pulseras de todo tipo, collares, perlas, pendientes, anillos, tobilleras y un largo etc., de oro, plata, con brillantes, esmeraldas, turquesas, zafiros, aguamarinas, etc., se combino lo que ya llevaba y que le había puesto su esclavo con un par de anillos más, uno de brillantes precioso que daba luz a todo el vestidor, se puso también un anillo en el dedo meñique con un rubí y en el meñique de la otra mano uno con un zafiro azul, cogió un collar de eslabón grande de plata y con un aguamarina y una pulsera de plata con un diseño muy moderno y actual.
Curiosamente en uno de los cajones, había varios fajos de billetes de cantidades altas que sumaban bastante dinero, Maribel pensó que era donde Rebeca guardaba el dinero que Matías le iba dejando y ella no gastaba.
De toda la ropa que estuvo viendo, cogió una camisa estampada en rojo y una falda vaquera hasta la rodilla con unos zapatos rojos de tacón muy fino que supuso no muchas mujeres sabrían llevar y lucir, desde luego ella y Rebeca sí que sabían bien hacerlo.
Fue metiendo en un bolso rojo que cogió todo lo que llevaba en el suyo y una vez cerrado todo con llave, guardo las llaves el bolsito que le había entregado su esclavo y todo fue a su bolso.
Se miro al espejo del tocador un par de veces, le gusto como se había vestido y se perfumo de uno de los frascos que había en el tocador y que le encanto su fragancia.
Salió del dormitorio y se dirigió al salón, allí se en pie se encendió un cigarrillo.
- Mati, donde estas? preséntate aquí inmediatamente, dijo elevando un poco la voz.
Matías apareció enseguida y se arrodillo a los pies de su Dueña.
- Estate siempre atento a mi Mati, no me gusta tener que llamarte y aun menos me gusta gritar.
- Si mi Ama.
- Cuando vuelvas recoges todo lo que he dejado por en medio en mi dormitorio, limpias ceniceros y cambias las sábanas, déjalo todo perfecto.
En los próximos días organizare todo el vestidor como a mi me gusta e iremos de compras, además de tus tangas de hilo lamentablemente Rebeca y yo usamos la misma talla de sujetador pero diferente copa, mi pecho es algo mas voluminoso por lo que deberé de comprarme sujetadores nuevos y es una lastima porque me encanta toda la lencería de ella.
- Puede comprar de esa lencería los sujetadores de su medida mi Ama.
- Eso haremos esclavo.
- Permítame un segundo por favor mi Ama, le dijo Matías.
En ese momento el esclavo cogió un sobre que llevaba en uno de sus bolsillos y con el permiso de su Dueña se lo introdujo en el bolso que estaba en una mesita.
- Es el dinero mi Ama, he puesto un poco mas porque como las tarjetas de crédito tardaran algunos días, he pensado que quizás desearía usted estar más cómoda.
- Mas cómoda estoy mi esclavo Matías contigo a mi lado y esa sensación me gusta, cuando vayamos de compras tu me acompañaras y todo ira a tu tarjeta, así como todo lo que gaste en estos días que tu me acompañaras, pero me ha gustado el detalle que has tenido y quiero que sepas que lo tengo en cuenta, que tu desees complacerme, que desees mi felicidad, mi bienestar, etc., es algo que me llena y me dice que no me he equivocado al tomarte de mí propiedad.
- Gracias mi Ama.
- Ya sabes que tanto aquí como en la otra casa que veremos mañana debes tener siempre el wisky que me gusta, el tabaco que consumo, fuego y algún detalle más que iras aprendiendo.
- Si mi Dueña.
- Ahora vamos al coche que vas a llevarme a casa, pronto te evitaras estos viajes, me gusta tu casa para trasladarme a vivir aquí.
Matías se puso en pie y fue indicando a su Ama para salir de casa y bajar al garaje a recoger el coche para llevarla a su domicilio.
… continuara
se agradecen comentarios y también críticas.
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