Mi gran Amor
La boda está a la vuelta de la esquina, pero esta noche la promesa de 'para siempre' se prueba en la cama. Con amigos durmiendo al lado y el alcohol haciendo su efecto, la discreción se rinde ante el deseo más crudo y honesto.
Nuestra vida de pareja seguía transcurriendo cada vez más enamorados, con nuestras pequeñas aventuras eróticas, vamos que más que eso eran apretones pero que a los dos nos excitaban muchísimo
Llevábamos más de un año largo juntos y empezábamos a plantearnos de introducir a alguien más en nuestra relación (este es un pequeño guiño a caníbal)
Casarnos y tener un hijo, como nos queríamos era algo natural, empezamos a hacer planes, cuando llegó el mes de octubre ya lo teníamos todo preparado y con fecha
Abril de mil novecientos noventa y cinco, cuando se lo dijimos a la familia y amigos todos se pusieron muy contentos,
El tiempo pasaba volando y creo recordar que para finales de febrero eran los carnavales, decidimos salir de fiesta con un gran grupo de amigos disfrazados de piratas
Después de comer el sábado y hacer una buena siesta empezamos a preparar los disfraces que llevaríamos, Lidia había elegido uno de mesonera de la Isla pirata, sé que soy muy malo describiendo pero todos habéis visto películas de piratas, una falda amplia y abultada con su blusa blanca y un corpiño que levantaba sus pechos, yo elegí un disfraz de bucanero, pantalones negros hasta la altura de la pantorrilla con unos calcetines blancos, una chaqueta negra y debajo una camisa blanca con chorreras que caían de las mangas, volantes en el pecho un sombrero pirata y un pañuelo blanco grande de esta manera sería un bucanero afeminado
Quedamos en un fast food de pizza, éramos doce y sería difícil encontrar sitio en un lugar más decente, nos reímos un montón con las ocurrencias de los disfraces, grumetes, piratas, náufragas, teníamos hasta una sirena y a nuestro amigo Xavi disfrazado de Mariscal, que decía que yo no era un bucanero, más bien era la reina de los mares del sur
Más tarde y con algunas cervezas de más marchamos a una sala de fiesta donde continuó la jarana, yo cuando podía me asomaba al balcón del escote de lidia, que no creáis que se veía mucho, pero para mí ya era bastante
Cada vez que nos felicitaban por nuestra próxima boda yo aprovechaba para abrazarla y besarla
Poco a poco los chupitos empezaron a hacer estragos y nuestros amigos empezaron a marchar, nos quedamos Xavi, Carlos y nosotros dos
Como nosotros también estábamos un poco perjudicados por el alcohol, Xavi nos dijo
-Xavi- tenéis que conducir un montón, porque no os quedáis a dormir en casa, como cuando "no" erais ni novios
Reímos los dos aceptando la invitación
-Lidia- pero esta vez te toca a ti hacer el desayuno
De camino a su casa en el asiento trasero de su coche, volvimos a repetir lo que había pasado hace más de dos años, besándonos y metiéndonos mano disimuladamente cuando llegamos a la casa insisto cansados y con demasiado alcohol, decidimos retirarnos rápidamente a la habitación bautizada como " la habitación de lidia"
Nada más entrar y ver dónde había empezado todo, nos puso a la mil, ya sé que no es de buen huésped aprovecharse de la situación, pero tras cerrar la puerta nuestras manos tomaron vida propia, empezando a acariciar y a desnudarnos mutuamente, sus pechos seguían estando duros y erguidos como el primer día, pero yo los besaba aún con más deseo, ese vientre plano del que nacería nuestro hijo y su sexo que era mi dulce perdición
Quería comérmelo como el primer día, volver a meter mi lengua lo más profundo posible ya en la cama ella empezó a chupar mi pene, lamiéndolo, succionándolo, jugando todo lo que quería con su boquita, yo por mi parte también no dejaba de juguetear con su clítoris, que me parecía más abultado que ningún otro día, lo intenté mordisquear resbalándose entre mis dientes, pero todo eso no era suficiente, quería hacer la mía penetrándola
Cambiando de posiciones en la cama me puse encima, ella cogiendo mi pene lo acerco a su rajita, y pasando sus manos a mi culo me clavo las uñas, y por supuesto se la metí de golpe, suspiraba y me decía entre dientes
-Lidia- hoy la tienes más grande me vuelves loca
El que estaba como loco era yo, me estaba follando a la mujer de mis sueños, la embestía con todas mis ganas, mientras ella ya empezaba a entrar en trance, se estaba corriendo, aumente más el ritmo para que disfrutará más su clímax, respiraba desacompasadamente y retorcía su cintura para sentir más el contacto conmigo, cuando se sereno un poquito me dijo al oído
-Lidia- hoy quiero bebérmela como el primer día
-Santi- por supuesto mi amor es toda para ti
Me aparto y bajo hacia mi pene, podía relajarme sabía que no me faltaba mucho, jugaba con su lengua mientras me masturbaba con sus manos, quizás me había relajado demasiado porque pasó muy poco tiempo cuando empecé a correrme, ella chupo y lamio todo lo que salió de mí, quizás hasta más de la cuenta tuve que advertirla que si seguía así tendríamos que repetir
-Lidia- no por favor que ya hemos montado demasiado escándalo por esta noche
Reímos un poquito y nos quedamos dormidos plácidamente abrazados
Al día siguiente nos prepararon el desayuno y también nos pegaron la bronca para hacer tanto ruido jajá, prometimos ser buenos a cambio de que fueran nuestros padrinos de boda
CONTINUARA
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