JOSE ANTONIO 2 EL SEXO DE PAGO. El barrio chino
A sus 22 años, José Antonio ya no busca amor, sino placer a cambio de dinero. En el barrio chino, donde cada cuerpo tiene un precio, él ha encontrado su lugar: ser útil, ser usado, ser necesario. ¿Hasta dónde está dispuesto a llegar para sentirse vivo?
JOSE ANTONIO 2
EL SEXO DE PAGO. El barrio chino.
En el segundo “club” el grupo se disolvió rápidamente y cada uno busco su “pareja” de juego y él se quedó solo en la barra del bar, con Andrea una experimentada puta de 50 años y casi el doble de kilos, ella fue su primera experiencia con una mujer, no duro nada, casi no hubo penetración, pero quedo alucinado, una mujer, otro cuerpo.
Pronto se aclimato a ese mundo ya tenía 22 años y dejó el domicilio familiar por un piso mínimo de alquiler a medio camino entre el taller y el barrio de las Cortes.
Trabajaba, bebía, poco, y pagaba por sexo. Descubrió no solo las putas, sino también travestis, transexuales, mariones viejos y jóvenes, y todo el espectro de personas que vendían su cuerpo por dinero o algo de droga. Su carácter amable y facilitador pronto le dio fama entre las putas, taberneros y clientes, era discreto buen pagador y siempre dispuesto a hacer favores y recados. Limpiaba el bar Londres y el club Gato Pardo, rellenaba las neveras y algunas veces bebía y comida graist con los y las profesionales. Su vida era trabajar y el sexo, No pensaba en otra cosa, meter horas trabajando para le vaciarían la leche y la cartera.
Un domingo al amanecer cuando el club estaba casi cerrado y mientras rellenaba las neveras entro un cliente que inicio conversación con Lucia, una imponente travesti rubia natural y Yolanda una joven prostituta que había dejado su trabajo en una tienda porque con ese sueldo no podía pagar todo lo que se metía por nariz y vena, ese cliente gordo trajeado y de buen brillo quería sexo y espectadores, allí se fueron los cuatro. Alquilo puta, travesti y la habitación grande para 4 horas ya a él le ofreció pagarle como mirón. Miro toco y sin darse cuanta estaba siendo penetrado brutalmente por el cliente, no dijo nada no le gustaba quejarse; Yolanda hacía tiempo que había ido a su mundo y le miraba casi sin verlo con una sonrisa tonta mientras Lucia le mostraba una buena polla que llevarse a la boca
Así estuvo largo rato siendo usado entre Lucia y el cliente sin decir nada, encantado de ser útil, ambos se corrieron dentro de él. Despertó muy dolorido abrazado a la joven puta yonqui que lentamente volvía del mundo susurrando “un jamás lo volveré a hacer”, hasta la siguiente dosis.
Si paso varios años trabajando, haciendo recados, favores y complaciendo a algunos clientes que querían sexo con un hombre no profesional, ni afeminado, estaba feliz lo deseaban, era útil y alguno incluso le pagaban por dejarse chupar su más bien poca polla y por eyacular en sus bocas. Todo iba bien la vida le sonreía, era feliz daba placer y algunas veces incluso lo recibía.
Relatos similares
- Hetero: General
Abrí a dos rubias que llamaron a mi puerta 2
Nunca imaginó que despertar abrazado a una desconocida sería el inicio de una noche que cambiaría su vida para siempre.
Comparte:Heterosexual generalInocencia perdidaIn medias res
- Dominación
Mi jefe me entrega a una jovencita como esclava
Arturo no solo le dio un ascenso, le dio una dueña. Cuando el notario cerró el contrato, el protagonista creyó que era el dueño de Lydia, pero la…
Comparte:Heterosexual generalInocencia perdidaIn medias res
- Dominación
Soy Chloe, universitaria y puta (2)
Chloe nunca imaginó que el dinero fácil vendría con el precio de su dignidad. Entre la inocencia de un adolescente y la crueldad de un desconocido,…
Comparte:Heterosexual generalInocencia perdidaIn medias res
- Sexo con maduros
Vendí mi cuerpo para pagar mi título universitario
Con el título universitario en la mira y el dinero escaso, la necesidad la empuja a cruzar un límite que nunca imaginó.
Comparte:Heterosexual generalInocencia perdidaIn medias res
- Grandes Series
La rendición de Sara, parte 1
Sara solo buscaba compañía para sus vacaciones, pero James tenía otros planes. En la inmensidad de las Montañas Rocosas, la soledad se transforma en…
Comparte:Heterosexual generalInocencia perdidaIn medias res
- Trios
La leona de ciudad
Julia creía conocerse, pero la mirada de Marta desdibujaba todas sus certezas. Lo que comenzó como una confesión accidental se transformó en una…
Comparte:Heterosexual generalInocencia perdidaIn medias res