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Mi jefe don Ernesto se folla a mi esposa 10

No es solo una infidelidad, es un espectáculo. Mientras él se esconde en la sombra grabando, ella se entrega sin pudor a dos viejos que la adoran. La pregunta no es si lo hará, sino cuánto tiempo aguanta el silencio del marido.

Latintaboo64K vistas9.4· 53 votos

-anda culona ahora tu solita jeje- don Ernesto quitó las manos de las nalgas de Cinthya y al parecer ella entendió, de inmediato se acomodó un poco sin sacar la verga del viejo, puso las manos sobre el pecho de él y empezó a moverse lentamente sobre la verga del viejo. Las caderas de ella subían y bajaban con suavidad, la vagina de mi esposa se tragaba por completo la barra de carne, seguía montada sobre él, tenía una sonrisa de placer y gemía dulcemente.

-ASII!!QUE RICOOO!!MHH

-vamos culona monta como te enseñe jajaja-decía don Ernesto y le daba azotes con ambas manos en el blanco culazo desnudo de Cinthya.

Esas palabras, sumado a las manos fuertes del viejo animaron a Cinthya a desenfrenarse más y empezó a acelerar sus movimientos. Tenía una sonrisa de satisfacción y se mordía el labio inferior, su carita de ángel estaba transformada por el placer de estar follando con ese viejo.

-esoo culona jeje que bien te enseñe.

- ¿LE GUSTA DON? ¿LO HAGO BIEN? AHH - preguntaba mi esposa agitaba mientras se seguía moviendo esperando una respuesta

-claro que si culona, montas como una experta...

-MMHH QUE RICOOO ASIIII!..AHHH! ¡¡DON!!

El sonido de las nalgas de Cinthya chocando contra el viejo, el chapoteo de la verga del viejo entrando en la vagina de Cinthya se escuchaba por todo el lugar sumando al bamboleo de sus tetas, el acto era digno de una película porno, por momentos descansaban, pero seguían al instante, don Ernesto la tomaba del cuello y ella seguía con sus movimientos ondulares dándose placer. Esto apenas empezaba y Cinthya estaba consciente de eso, mientras estaba en su momento con don Ernesto, otra vez salió otro flash Don Mario otra vez sacó una foto del caliente momento. Mi esposa seguía montando a mi jefe y sus gemidos daban cuenta del placer que ambos estaban experimentando, el sudor del viejo mostraba la ardua batalla que libraba con Cinthya quien también tenía escarchas de sudor en la frente producto de lo intenso de sus movimientos, hasta que de un momento a otro ella empezó a gemir más fuerte. Cerró los ojos con fuerza, echó la cabeza hacia atrás, y su espalda se arqueó de forma tan intensa que parecía querer romperse.

-¡Ah… ahhh! jadeó, con la voz quebrada. ¡No… no puedo más…!

- jajaja que pasa culona, ¿te vas a correr? - se reía el viejo.

-AHHHH NOOO OTRA VEZZZZZ!!..¡AHHH... AHHH DIOSs...!-gritó, sin pudor, con la voz temblando-. ¡SÍ... SII..SIIII!

Su cuerpo se sacudió con violencia, los brazos se le tensaron, los dedos se clavaron en sus tetas como garras. Su abdomen se contrajo con espasmos intensos y su rostro, completamente descompuesto por el éxtasis, reflejaba un placer tan salvaje que parecía casi dolor. Se quedó recostada sobre el pecho de mi jefe mientras mantenía una sonrisa de satisfacción, seguía respirando fuerte, recuperándose del intenso orgasmo que acababa de tener.

-jajaja culona que rico te corriste, sentí que me arrancabas la verga jajaja.

Cinthya quien seguía sudada sobre el pecho del viejo, no podía responder solo dio una leve risita como cuando alguien hace una travesura.

A todo esto, don Mario otra vez sacó otra foto mientras la pareja seguía recuperándose, yo agradecí que el viejo no se corriera dentro de ella, me impresionó el aguante que mantenía y sobre todo con una mujer como Cinthya.

Yo por otro lado, ya tenía todo lo necesario para vengarme de ambos, mi teléfono había sido testigo de la infidelidad de Cinthya, así que lo tome con cuidado de que no me vieran y guarde la grabación. Antes de salir del lugar, vi que Don Ernesto le hizo una seña a su amigazo, y este lo entendió ya que se quitó lo que tenia de ropa quedándose solo en medias y con la verga a media asta, otra vez don Ernesto le dio otra indicación sin que Cinthya se diera cuenta, acto seguido don Mario tomó a Cinthya de la cintura y la levantó como si fuera nada, haciendo que la verga de mi jefe saliera de la cueva de mi esposa.

Ya no estaba dispuesto a seguir viendo lo que seguiría así que decidí salir con las pruebas, cuando estaba por abrir la ventana me di cuenta que había personal del club, mi plan no iba a funcionar si alguien me delataba así que no pude salir en ese momento. Estaba esperando que se retiraran para poder salir, pero los gemidos de Cinthya me alertaron.

-Ahh! -se quejaba mi esposa.

Me acerqué a ver lo que pasaba y con cuidado me volví a asomar. Cinthya estaba a cuatro patas sobre el sofá y Don Mario atrás ella con media verga metida en la vagina de mi esposa.

-así mamacita..al finn- vociferaba el viejo triunfante.

Cinthya no respondía nada, solo estaba ahí recibiendo a un nuevo invasor dentro de ella.

-a poco no está buena la culona jeje- dijo don Ernesto sentado al otro lado mientras bebía una copa.

-está de putamadre! que cuerpito más rico se carga esta mamita- decía el viejo seguidamente de un sonoro plaff!plasff! a las nalgas de Cinthya.

-jajaja tranquilo pendejo no me la maltrates jajaja.

-ya déjame gozarla ps- dicho esto el viejo Mario comenzó a moverse lentamente dentro de Cinthya.

Con suaves movimientos empezó a penetrar a Cinthya poco a poco sus arremetidas fueron más rápidas y fuertes, sus peludas bolas chocaban con la piel de mi esposa, el viejo bramaba como un animal mientras ella se empezaba a quejar levemente.

-ah ujumm!

-te gusta mamacita, te gusta que te lo metan ehh.

-ahhh sii don marioo!

-jajaja no le va gustar a la culona-decía el viejo Ernesto- como la teníamos cuando estábamos en la piscina toda calientita jaja.

-si mamacita? ¿así te calentábamos?

-siii!sigann!-mi esposa gemía más fuerte con cada palabra de los viejos.

-te gustaba mostrar tu culazo delante de nosotros no? -la calentaba más el viejo Ernesto

-uhmm! oooo! donnnn!

-qué pena que nos interrumpieron ya te íbamos a follar en la piscina ajjaja- le confesaba don Mario, mientras seguía con sus arremetidas.

-ahhh! que rico!-Cinthya se excitaba más con las palabras de los viejos.

-ven para acá mamita- dijo don Mario mientras salía de su interior.

el viejo se sentó en el sofá y tomó a Cinthya de la cintura, sus nalgas y sus tetas se balanceaban con su andar.

-ven mamacita siéntate en mi verga anda.

Cinthya obediente fue a sentarse sobre el viejo, le dio la espalda y bajó lentamente sus carnosas nalgas mientras con sus delicadas manos dirigía que la verga de don Mario entrara dentro de su vagina.

-ahhh! -fue lo que salió de la boca de mi esposa al sentir que el miembro de don Mario entraba lentamente hasta su totalidad.

-carajooo! te lo comiste todo mamacita haa.

La figura de Cinthya se mostraba en todo su esplendor delante de don Ernesto (quien seguía sentado frente a ellos), su rostro inocente acompañada con su cuerpo de infarto, sus tetas con sus pezones rosados, su cintura delgada sus piernas, aunque suaves no mostraban ningún rastro de imperfección. lo único que no encajaba en su escultural figura era esa barra de carne entrando por su delicada vagina.

-pero que putita resultaste culona jaja- dijo don Ernesto viéndola de frente mientras estaba insertada con la verga de su amigo.

-mhh! ufff!- se quejaba Cinthya mientras tenía toda la verga de viejo Mario dentro de ella.

se quedaron así un momento, pero el viejo no estaba para seguir esperando, con sus manos arrugadas rodeo la estrecha y fina cintura, la levantó hasta casi sacar su miembro por completo y empezó bajarla lentamente, saboreando cada centímetro que entraba en Cinthya, repitió los movimientos varias veces con una delicadeza única mientras mi esposa mantenía los ojos cerrados y sus labios entreabiertos.

-aah que rica estas mamacita, como te la comes toda esoo-decía el viejo Mario mientras la dejaba caer.

-uhmm- los gemidos de Cinthya eran suaves y temblorosos, mientras tenía la cabeza agachada.

don Mario fue aumentando más la vigorosidad con la que la manejaba, la sujetaba fuerte de la cinturita, sus manos firmes clavadas en esa curva perfecta que se alzaba frente a él. Ella seguía dando gemidos de placer, con las piernas abiertas y su perfecto trasero rebotando sin vergüenza. Cada vez que él la empujaba hacia abajo con fuerza, se escuchaba el golpe húmedo, sucio- chock.. chock, el viejo la guiaba, la obligaba a caer más fuerte. Cinthya gemía, y ya no eran suaves gemidos… eran sucios, intensos. Gemidos que ambos viejos despertaron en ese viaje.

-ah… ahh… mmh… sí-se queja Cinthya

-eres una delicia mamacita.. que rica concha tienesss- el viejo seguía con sus manos rodeando la cintura de Cinthya mientras la veía caer con sobre su miembro.

-AYY DIOSS… MMHH-Cinthya lo estaba disfrutando.

Los minutos pasaban y el ritmo empezó a bajar, el viejo Mario a pesar de su edad también estaba aguantando la follada que estaba dando a mi esposa, pero claro ya se estaba cansando de hacer el trabajo, empezaba a caer sudor por arrugada frente y a temblar. Su espalda flácida se arqueó, su pecho subía y bajaba con dificultad. Jadeaba, ronco, sucio, sudoroso, fue bajando la intensidad con la que movía a Cinthya.

-Ufff… qué rica estás… pero ya no puedo más…-balbuceó, con la voz rota por el esfuerzo.

Al momento que terminó de decir eso el viejo Ernesto empezó a reír.

-jajaja tranquilo Mario no se te vaya a parar la maquina jaja.

Los viejos se estaban carcajeando, mientras Cinthya seguía en esa posición moviendo las caderas suavemente, ella no se había detenido en ningún momento. Los viejos se quedaron viéndola detenidamente.

Y entonces, la vi. A ella, a mi Cinthya, a mi esposa.

Ella no se detuvo y tampoco lo necesitaba, ella giró el rostro sobre su hombro. Su cabello castaño, suelto y un poco desordenado, caía como una cascada por su espalda. Un mechón le tapaba parte de la mejilla, húmedo por el sudor, pegado a su piel caliente de tanto calor que emanaba su cuerpazo, enseguida puso ambas manos sobre los muslos del viejo, firme, segura… y empezó a ensartarse sola. ¡chop.. chop…chop!

Comenzó lento, como dándose valor, pero después sus caderas se movían con una precisión feroz, violenta. Su trasero rebotaba de forma hipnótica, salvaje, sensual como si siempre estuviera esperando eso, estaba hecha para montar, para sudar y para gemir sobre una verga ajena. Su espalda se quebró aún más mostrando aún más sensual su delicioso culo, sus tetas firmes se sacudían con cada embestida, el cabello le caía por los hombros, y sus gemidos se volvieron gritos contenidos de placer que se mezclaban con el chasquido sucio de los cuerpos chocando.

chop… chop!… -AHHH… MMM… SÍ… MÁS… MÁS…

chop.. chop.. chop! se seguía escuchando en aquella sala donde los viejos y mi esposa estaban compartiendo aquel memorable y turbia noche de sexo que nadie creería. Cinthya seguía follando al viejo, sus piernas blancas y tersas aguantaban sus salvajes movimientos sobre la verga de don Mario quien disfrutaba de ella. Mis ojos estaban clavados en cada detalle, su trasero subía y bajaba con un ritmo endemoniado, y cada vez que descendía, su piel chocaba contra la de él con un sonido crudo. Su cabello suelto le cubría parte de la espalda dando una visión sensual de ella.

-sss... mmmgh... ¡mierda!... qué rica estás, carajo…- se quejaba el viejo entre jadeos, el cuerpo vencido, los ojos apretados como si el placer le doliera.

Pero ella no se detenía, Cinthya lo cabalgaba con más hambre, con más descaro, como si sus caderas ya no respondieran a su mente, sino al placer que estaba sintiendo. Cada choque era un sonido húmedo, profundo, Chop… Chop..chop!! se seguía escuchando.

-¡mierda, mujerrr…! así me vas a matar… qué delicia de cuerpo tienes…-el viejo Mario se quejaba más fuerte.

hasta que al fin ella respondió.

-¿le gusta, don Mario? -jadeó- ¿le gusta cómo me muevo?

-¡Sí… sí, Cinthya! Me estás volviendo loco... que rico mueves tu culazo!.. -decía el viejo mientras soltaba un plaf.. plaf! a las blancas nalgas de ella quien solo sonrió por el acto del viejo.

Cinthya seguía follando a don Mario, sus tetas saltaban con sus movimientos, mientras ella seguía en lo suyo, Don Ernesto observaba como aquella hasta hace poco ejemplar mujer estaba dándose placer con su socio. En la sala se escuchaba una orquesta de gemidos del viejo y mi esposa. A todo esto, don Ernesto se puso de pie y se acercó a ellos.

-espérate compadre… la mamacita ya está… a puntoooo-dijo don Mario, mientras se seguía escuchando como su viejo miembro entraba en la encharcada vagina de Cinthya.

-jajaja tranquilo pendejo, la culona no se va a correr aun, verdad? - respondió don Ernesto mientras veía a Cinthya, ella al escucharlo lo vio a los ojos y comenzó a mover las caderas en círculo sobre la verga del viejo.

-ahh.. no jodas... mamacita! - se quejó don Mario mientras Cinthya sonreía triunfante con escarchas de sudor en todo su cuerpo.

-ps que decías jaja, creo que la culona te va acabar jajaja. vamos a ver quién se corre primero jaja- don Ernesto conocía la debilidad de Cinthya y en verdad funciono.

Cinthya llevaba el control de la follada con movimientos salvajes, giraba las caderas con un ritmo endemoniado, pero medido, dibujando círculos amplios y lentos, exprimiéndolo con cada movimiento. Su culo subía y bajaba en espirales, haciendo que el viejo gimiera como un animal moribundo. Su cabello castaño, pegado de sudor, le tapaba la cara. Se lo apartaba con los dedos temblorosos, dejando ver sus mejillas rojas, los labios sensuales.

-mmhh.. le gusta don Mario... si.. -decía Cinthya

-sss.. que ricoo te muevesss.. ahh-respondió el viejo

-está… está tan duro… ¿se va a venir?.. siii.

Don Mario apretó los dientes con un gruñido grave.

-¡No… no, todavía no…!

Ella gimió más fuerte de placer.

-Por favor… Don Mario… avísemeee ahh… -susurró con vergüenza-se siente tan grande… tan hinchado…

Él viejo soltó un jadeo bestial.

De pronto, la agarró con más fuerza por la cintura, hundiendo sus dedos en su carne suave.

-¡Te dije que no… no tan fácil, mamacita!

Y la empujó hacia abajo con violencia, al mismo tiempo que se impulsaba hacia arriba, el golpe sonó sucio y húmedo. plak…plak

Cinthya soltó un grito, pero no de dolor, fue un gemido alto, cargado de puro placer.

-¡ahhh…! ¡Don Mario…!

Él la empezó a mover encima de él nuevamente con un ritmo frenético. Ella giró su rostro para verlo con la boca abierta, con los ojos entrecerrados, la cara sonrojada y los mechones castaños pegados de sudor a su frente.

-¡Ay… ay… Don Mario… más… más fuerte…! -rogaba entre gritos- ¡No pare…!

-¡No voy a correrme todavía pendeja…! ¡Si quieres sacarme la leche te va a costar!

Cinthya gimió con un sollozo ahogado, pero en lugar de asustarse, se aferró a las piernas del viejo y empezó a moverse con más furia. Una cabalgada salvaje, ruidosa, casi violenta. ambos estaban compitiendo por hacer que el otro se corriera.

El viejo seguía subiendo y bajándola ferozmente con tal fuerza que las huellas de sus manos se estaban quedando tatuada en la cintura de Cinthya, por su parte ella al caer lo hacía más profundamente subía y bajaba sobre la verga del viejo y en algunos momentos al caer movía su culo de forma circular, lo cual hacía que ambos emitan gritos de placer y ella mostrará una sonrisa llena de gusto.

-ahh mamacita... que rico coges..carajo -vocifera don Mario rojo por el esfuerzo.

Mientras el sonido de sus cuerpos sudorosos se seguía escuchando.

Don Mario gruñó, con la voz grave, burlona, sin parar de follársela dijo:

-tenías razón Ernesto... está mamacita coge como una diosaaa.. mierdaa.

Mi jefe seguía frente a ellos desnudo viendo el espectáculo.

-jajaja te lo dije pendejo, la culona ahí donde la vez con esa carita de inocentona, es una fiera cogiendo jaja.

Esos comentarios no fueron ajenos a Cinthya quien como si fuera un halago, sonrió encantada por lo que escucho, se mordía el labio y sus gemidos se volvieron más agudos.

-AHHHHH!..AHHH!..DIOSSS!..¿LO HAGO. BIEN?

Don Mario rojo por el esfuerzo respondió:

-si mamacita.. ugh..lo haces..muy rico.. ssss.. ya me vas a vaciar los huevos carajo.

Cinthya se retorcía encima de él, con las mejillas encendidas y los ojos húmedos de placer. Su voz sonaba temblorosa, excitada, sucia:

-ayy..ya se va correr don Mario?... Ahhh ya voy.. voy a ganar?

Don Mario ya no podía más, el aguante del viejo estaba a punto de terminar, sus gruñidos de placer, su respiración entrecortada y las venas marcadas en su arrugado rostro indicaba que estaba a punto de terminar, el sonido de los sexos chocando, chof...chof… chof se seguía escuchando. El crujido del sofá daba muestra del esfuerzo por no romperse. De pronto el viejo que parecía no tener más fuerzas, aceleró el ritmo de las arremetidas, la sorpresa de Cinthya se tradujo en gritos de placer.

-ahhh..ayy.. siiii!..que ricoooo!

Ella solo recibía las estocadas del viejo quien la sostenía en el aire.

-ayy!... Don marioooo nooo pare porfavorr!.. que gustooooo!

Su angelical rostro estaba transformado en una mueca de placer sufrido sus gritos casi parecían llanto.

-sii…sii! Ay dios!!..ya no aguantooo más..aaaahh!

Ella cerró los ojos, su cuerpo comenzó a temblar. Tenía la boca abierta mientras apretaba los ojos, sin emitir ningún sonido. Cinthya se estaba corriendo otra vez en la misma noche.

-ayy!..siii!..me estoy corriendoooo..ahhhhh!-mientras su cadera se movía con espasmos.

-esooo asi mamacita! que rico te corres ugh!..jajajaja-vociferaba don Mario triunfante.

El viejo Mario había ganado esa “competencia”.

-mierdaaa, está puta como aprieta su conchaaa..ah, tss ahh!-decía don Mario.

Todo el cuerpo de Cinthya estaba brillando por el sudor de tan salvaje orgasmo, estaba sensible, pero eso no le importó al desgraciado.

-aa.. uff…ya no aguanto más mamacita te voy a rellenar esa conchita deliciosa que tienes.

Cinthya agotada no tuvo tiempo de queja y solo emitió un leve “no espere” que no fue escuchado por el viejo.

Terminó de decir eso y de un solo esfuerzo atrajo a Cinthya hacia su panza rodeándo su cinturita con su peludo brazo,el viejo dio dos estocadas más y dejó profundamente enterrada toda su verga dentro de ella.

-ugh tómalo mamacitaaaa ah! toda mi leche para tiii.. te lo ganaste aghh!

El viejo se estaba corriendo dentro de ella mientras bramaba como un animal herido. Cinthya recibía toda la carga del viejo mientras su espalda seguía sobre la panza de él, su orgasmo fue tan fuerte que no oponía resistencia alguna.

Cinthya estaba recibiendo toda la carga del viejo en su interior, y no tenía fuerzas para negarse.

Pasaron los minutos y ellos seguían con su respiración agitada, los brazos de don Mario soltaron a Cinthya y ella quedó tendida sobre él, como es natural la verga del viejo comenzó a perder fuerza hasta que salió del interior de ella. Ella recobrando fuerzas se separó del viejo y se fue directo al baño con el sonido del agua, era obvio que sintió el semen del viejo saliendo de su vagina. Después de todo lo que había hecho se preocupaba en no ensuciar el mueble donde se había corrido.” que detalloso pensé.

El viejo Mario seguía recostado en el mueble, fulminado y triunfante de lo había hecho con Cinthya. Los dos ogros seguían en ese ambiente, desnudos mostrando una imagen perturbadora que difícilmente olvidaría.

-uff está si es una hembra de verdad jajaja, mira nada más como me hizo sudar-decía el viejo Mario tratando de secarse el sudor de la cara.

-te lo dije, a esa culona solo le faltaba unas buenas vergas para que se suelte jajaja-se reía asquerosamente mi jefe mientras se jalaba su vieja herramienta.

-ps eso sí jaja, carajo en verdad me dejó seco la condenada jaja..y que rico que se mueve jaja, y como grita jajaja.

-y va gritar más cuando le abra ese culazo divino que tiene jajjajaa-dijo el viejo Ernesto tomando su copa.

-Ernesto, eres un cabrón, siempre te llevas lo mejor jajaja.

-Ya me conoces pendejo jaja.. desde que la vi con ese vestidito negro uff vieras visto como se le marcaba ese culazo a esta zorra… y cuando me la cogí, no pude estrenarla, pero hoy sí le voy a dejar el culo bien abierto jajaja.

me quedé sin fuerzas al escuchar el plan del viejo desgraciado, no podía imaginar a mi esposa siendo cogida analmente por ese miserable, ella pondría un límite pensé. paso unos minutos y la puerta del baño se abrió, Cinthya salió envuelta en una toalla blanca, al parecer solo se había quitado el rastro de semen del viejo.

Los viejos al verla salir la comenzaron a inquietar con sus vulgaridades.

-que paso culona, pensamos que te quedaste dormida dentro jaja-comento mi jefe.

-porque tardaste tanta mamacita ya te extrañábamos jeje.

Cinthya tenía seriedad en su rostro, y no respondía a los comentarios de ambos. seguidamente de eso ella se quedó de pie y habló.

-don Mario se vino dentro de mí, le dije que me avisara.

Él la miró con esa sonrisa cínica, sus arrugas marcadas y sujetaba su verga, brillante y goteante.

-jajaja y qué querías que haga mamacita si te movías tan rico, es tu culpa.

don Mario también se unió a la conversación, apoyando a su amigazo.

-eso sí, mi compadre tiene razón, es culpa tuya culona jaja.

Cinthya estaba sorprendida por lo que decían los viejos, pero siguió hablando.

-no digan eso... yo hablo en serio, no se dan cuenta que puedo quedar embarazada? -ella estaba seria.

pero para mi sorpresa y también para Cinthya ambos viejos soltaron risas desaforadamente. y al terminar de reírse supimos el porqué.

don Ernesto terminando de reír hablo:

-puedes estar tranquila, hace años que ese pendejo ya cerró la fábrica.

-a que se refiere? - preguntó mi esposa.

-anda explícale tu jaja.-le dijo don Ernesto a Mario.

Cinthya se quedó esperando que don Mario le explicara.

-jajaaja, en pocas palabras yo no puedo tener más hijos…me opere para eso así que puedes estar tranquila mamacita.

para Cinthya eso fue más que suficiente para que cambie su semblante, su preocupación genuina desapareció.

-ya ves culona, andas preocupada por nada jaja.

-mm bueno yo que iba a saber sobre eso jeje- su voz sonaba alegre.

Cinthya puso sus manos en la cintura y dijo:

-bueno emmm creo que ya es hora de irme.

los viejos se pusieron alerta de inmediato.

-como que te vas culona? puedes quedarte hasta mañana- dijo don Ernesto

-pero Héctor me debe estar esperando y además em.. ya les di su regalo-respondió Cinthya mientras se ruborizaba.

-tranquila Cinthya, seguro que ya se quedó dormido, y es la última noche aquí no seas aguafiestas jeje- decía el viejo Mario tratando de convencerla.

no necesitaron decir más para convencerla porque ella quería quedarse así que solo respondió con un- si tienen razón me quedare un rato más jeje. Los viejos estaban felices por la decisión de mi esposa.

-jeje bueno creo que no estás encajando en el ambiente eh- dijo don Ernesto mirando a Cinthya.

-am a que se refiere jeje.

-que nosotros estamos en pelotas y tu andas con eso- señalando la toalla.

-jaja ah eso mmm entonces ¿debo quitármelo? jeje

Cinthya comenzó a jugar con la toalla, amagando con quitárselo hasta que lo hizo, dejó caer la toalla, y otra vez estaba frente a ellos, mostrando su curvilínea figura a dos viejos canosos, aún se apreciaba la marca de las gruesas manos de ellos en su cintura y sus nalgas, sus carnosas esferas estaban desafiante ante ellos.

-no importa cuantas veces te veamos culona, eres una delicia de hembra.

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