Visitas matutinas
El mensaje llega a las diez de la mañana: '¿Puedo pasar?'. No es una visita casual, es una cita con el dolor y la sumisión. Las cortinas están cerradas, pero los vecinos pueden ver a través de la ventana.
Vibró el teléfono. Era un mensaje de ella diciendo: ando cerca a tu casa, estás solo? Eran las 10 de la mañana y por la ventana entraba una brisa fresca. Al frente se veía a la pareja de vecinos ejercitándose en su apartamento..
S: Si, creo que lo estaré hasta bien entrada la tarde - le dije
P: ¿Puedo pasar?
S: Claro, pero no me he bañado aún
P: Me gusta tu sabor en la mañana. No pasaron 20 minutos hasta escuchar el timbre, aún con la pijama puesta salí a la puerta del primer piso. Sin duda P. se había preparado para la ocasión, venía en una falda negra en cuero que apenas le disimulaba el inicio del culo, botas y unas medias veladas algo desgastadas. Al subir por la escalera pude ver que no traía nada debajo, el plug se le notaba entre pasos.
Parece que ya tenías planeada la visita, ¿no? Le comenté al verla sentarse en el sofá. P: Hace rato que no me invitabas, ya hasta se me borraron las marcas de la última sesión.
S: He estado algo ocupado, aunque no creas que te has escapado de mi mente.
Me acerqué a P que me miraba con cara de buena chica. Le acaricié las tetas por encima de la blusa, le pedí que alzara las piernas y me mostrara bien su coño entre las medias. Un hilo de jugo blanco salía desde su coño y humedecía el plástico rosa del plug anal. Con cuidado le rasgué las medias y pase mis dedos por su vulva húmeda. Encantada paso su lengua por mis dedos mientras sonreía.
S: Acuéstate boja abajo, saca ese culo.
De un tirón terminé de rasgar por la mitad las medias que dejó a la vista el delicioso culo de P. Empecé a azotarlo de a poco. Más te vale que ese coño chorree más, de eso depende que recibas leche hoy, zorra - le decía mientras apretaba su plug. Entre gemidos y azotes su culo se tornaba más y más rojo. El espacio entre su coño y el sofá dibujaba un hilo de fluido que caía en la mancha que se había creado.
Del pelo la tomé y la hice arrodillar en el suelo junto al sofá, saqué la verga y se la restregué por la cara.
Babea bien puta, te has ganado tu dosis de verga.
Sin aviso empece a follarle la boca sin compasión. P me miraba con su cara de puta enrojecida, era justo lo que había venido a buscar. Entre arcadas le sacaba la verga y tomándola del cabello la cacheteaba con fuerza. Su saliva resbalaba de su boca. Con su cabeza contra el borde del sofá seguí taladrando su boca con mi verga, sus tetas relucían duras y mojadas.
Ponte en cuatro, zorra. Abre bien ese culo para tu amo,
Sin vacilar P se inclinó sobre el suelo húmedo y frío. Apoyó su cabeza contra la baldosa y empinó su culo mientras separaba sus nalgas dando cuenta de su culo abierto y su coño empapado de jugos blancos. Saqué su plug y saboreé su ano con mi lengua, le limpié el coño con la verga y le penetré el culo de a poco. P emitía alaridos de placer y dolor, mi verga dura dura entraba y salía de su culo con cada vez más fuerza. Con un pie aplastaba su cabeza mientras disfrutaba de su ano.Me senté en el sofá, la hice subir a mi lado y tomé su cabeza para ponerla a mamar. Atragantada con mi verga iba sintiendo mis dedos jugando con su coño hinchado de ganas. P disfrutaba lamiendo mi verga y mis testículos entre gemidos.
De espaldas sobre la pared - le ordené
Después de azotarle su ya moreteado culo empecé a disfrutar su coño. La ansiedad de P se sentía en cada gemido, movía su culo buscando su merecido orgasmo, y yo con mis dedos en boca empujaba su cabeza hacia atrás. En medio de su respiración entre cortada derramé toda mi leche en su espalda y su culo, las gotas espesas caían en el suelo y se deslizaban sobre sus muslos.
Ni te molestes en limpiarte, deja que vean lo puta que eres.
Cerré las cortinas al escuchar el sonido de la puerta.
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