Xtories

Unas vacaciones inolvidables 3

Con el cuerpo aún marcado por desconocidos y la mente ardiendo en fantasías, abre la puerta para encontrar a Javi esperándola. Lo que empieza como una cena se transforma en una noche de entrega total, donde cada orificio es reclamado y el placer bordea el dolor.

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Continuación de un relato escrito por otro escritor. Gigi, un gran escritor de esta página. Gracias por dos relatos muy calientes. Aquí os dejo una tercera parte contada por mi. Os animo a leer los otros dos, si es que no los habéis leído antes.

Luego de haber sido follada por dos desconocidos en la playa, mi coño estaba hinchado y lleno de leche, pero aún deseoso de más.Me quedé otro rato tomando el sol y poniéndome morena. Sobre las 18:00 decidí irme al piso otra vez.Me levanté y recogí mis cosas, mi culo y mi coño babeaban aún semen de Miguel y su amigo. Sentirlo como bajaba me ponía aún más caliente que antes.Dispuesta a irme, ya con todo preparado, al darme la vuelta pude ver cómo un señor de edad avanzada no dejaba de mirarme y pajearse. Le miré fijamente a los ojos y le sonreí. Me quité la parte de arriba del bañador para que pudiera apreciar bien mis pechitos. Yo solo los manoseé un poco, estaban duros y salados. El hombre se acercó un poco más. No dejaba de mirarlas. Apuntó a mi abdomen y estalló. Tardó muy poco en correrse. Me devolvió la sonrisa, me besó una teta y me dio las gracias.

Llegando ya al piso, se me pasaron muchas cosas por la cabeza. No dejaba de sentirme como una puta, sucia. Estaba pensando en pedir comida a domicilio y follarme al repartidor… Otra opción era llamar a la puerta de Javi y que me follen los dos… Eran tantas mis fantasías que no pude evitar bajar mi mano hasta mi húmedo y lechoso coño. Mis dedos salieron pringosos. Abrí rápidamente la puerta y una vez dentro del piso no pude resistirme y comencé a meter mis dedos dentro de mí. Dejé mis cosas en el suelo. Yo misma acabé en el suelo. Me masturbé sin quitarme el bikini. Mis dedos recorrían mi interior de una manera descomunal. Estaba muriéndome de placer. Hasta que llegué. Me corrí. Estaba demasiado caliente. Necesitaba más. Necesitaba ser follada, azotada, que me agarren del pelo, que me den duro como la puta que soy.

Se ve que alguien ahí arriba escuchó mis plegarias y llamaron al timbre. Me acerqué a mirar y era nada más y nada menos que Javi.Abrí la puerta aún sudada, salada y follada de antes. El bikini estaba un poco bajo. Me miró de arriba abajo y, sonriente, me dijo que esta noche se quedaba solo por si quería cenar con él.Caliente, acepté. Pero no podía esperarme tanto, y le pedí que pasara un momento.

—Javi, está goteando mucho… —le dije insinuándome.

Su polla ya estaba dura de verme en bikini. Como un animal, me agarró del cuello y me puso contra la pared. Empezó a besarme el cuello, bajando hasta mis pechos aún salados, mientras me masajeaba el clítoris por fuera del bikini. Con su otra mano empezó a desnudar mis duras tetas y empezó a chuparlas, morderlas, las succionaba, les pegaba. Era un descontrol total.Él estaba igual o más excitado que yo. Esa agresividad solo me ponía aún más.

+Qué zorra que eres, dios mío, cómo me pones.

Con su mano aún en mi clítoris, apartó mi bañador y empezó a meterme los dedos. Yo solo gemía como la puta que me sentía y era.Cuando sacó los dedos vio que estaba rellena de leche.

+Veo que has tenido un día entretenido en la playa…Se arrodilló ante mí, bajó mi bañador, me puso una pierna sobre su hombro y empezó a comerme el coño.

—Oh… Javi, dios… sigue… joder…

Me mordí el labio. Me apretaba las tetas, me las pellizcaba. Estaba ardiendo, no aguantaba más.Javi empezó a meter sus dedos. Empezó con dos y cuando nos dimos cuenta estaba casi su mano entera dentro de mí.

Javi paró de estimular mi coñito tanto con sus manos como con su lengua. Me agarró del pelo, me puso en el suelo en cuatro, se bajó el chándal gris que llevaba y, de un solo golpe, me la metió.

+Qué puta eres, cómo entra de golpe.

—Ah… ah… —gemía mientras me la metía con toda la brusquedad del mundo—. Toma polla, zorra. ¿Te gusta así?

Empezó a azotarme en el culo.

—Ah… joder… sigue, Javi, sigue…+Cómo puedes ser tan puta. ¿Te gusta la polla, verdad? ¿Te gusta estar así?

Estuvo así alrededor de unos ocho minutos. La sacó, empezó a comerme el culo.

+Mmm… qué sabrosa estás por aquí también, puta.

Me escupió en el ano y lo lamió con hambre, mientras con la mano volvía a meter dos dedos en mi coño todavía empapado de leche desconocida.Yo me retorcía de placer. Mi cuerpo temblaba. No sabía si me estaba corriendo otra vez o si estaba al borde de desmayarme.

+¿Quieres que te folle el culo, eh? ¿Eso quieres, guarra?—Sí… fóllame, Javi, hazme tuya… fóllame por donde quieras…

Se puso de pie, me agarró con fuerza de las caderas y sin aviso me la metió en el culo.Grité. Me ardía. Pero me mojé aún más. Me encantaba sentirme tan usada.

+Así… así se castiga a una putita como tú.

Cada embestida me hacía chocar contra la pared. Me tiraba del pelo, me insultaba.

+Mira cómo tragas, zorra. Este culo se ha hecho para mí. No voy a parar hasta llenarte por segunda vez, y que no sepas de quién es toda esa leche que llevas dentro.

Se corrió en una cantidad excesiva, agarrándome con fuerza contra él. Sentí cómo me llenaba, cómo su semen se mezclaba con el que ya tenía dentro de mi culito, y se iba mezclando con el de mi coño.

Nos quedamos en silencio unos segundos. Yo jadeando en el suelo, toda sucia, derrotada, pero feliz.

—¿Y… la cena?

+Dentro de dos horitas más o menos.

Javi se fue a su casa, directo a la ducha. Yo hice lo mismo, me duché y me arreglé, me puse un vestido sencillo pero ajustado y cortito. Y debajo no me puse nada, iba sin ropa interior, no me importaba, me gustaba que se notara.Me sentía usada, marcada, caliente… y aún hambrienta.Llegada la hora de la cena tocan timbre, era Javi, que venía acompañado de Raúl, un amigo. No sabía que venía más gente.

+Te presento a Raúl —dijo Javi con media sonrisa—. ¿Te importa que se quede a cenar?—Para nada —respondí, mordiéndome el labio.

Raúl me miraba como si ya supiera todo lo que había pasado antes. Sus ojos iban directos a mis piernas, sabiendo que debajo no había nada.Nos sentamos. Pusieron unas pizzas y cervezas. Yo apenas podía pensar, solo sentía el calor entre mis piernas.

En un momento, Javi se acercó a mi oído y susurró:+¿Quieres que sepa cómo sabe mi semen mezclado con el de otros?

Me estremecí.

Sin decir nada más, Javi me cogió de la mano y me llevó hasta la mesa, me subió encima y me apoyó sobre ella. Subió mi vestido hasta la cintura. Raúl nos miraba, ya sacándose la polla.

+Fóllatela —dijo Javi—. Está caliente. Está empapada.—Ven aquí, zorrita —dijo Raúl mientras se acercaba y me la metía en la boca sin dudar.

Me la metió con fuerza. Javi me agarraba del pelo ayudándome, mientras empezó a comerme todo el coño nuevamente. •⁠ ⁠Estás sabrosa, me encantan tus jugos… eres muy puta… así me gustan a mi, las que vienen entregadas. •⁠ ⁠Raúl: Mira cómo traga, está hecha para esto.

Me follaron entre los dos. Uno me la metía en el coño, otro en la boca. Luego cambiaban. Me pegaban en la cara, me azotaban el culo, me hablaban como lo que yo me sentía: una perra usada, que solo servía para correrse dentro.

Terminaron los dos corriéndose dentro de mí, uno tras otro, llenándome como si fuera un recipiente, una propiedad compartida.Me dejaron tumbada sobre la mesa, los platos aún servidos, la pizza fría.

+Ahora sí podemos cenar —dijo Javi mientras me daba una palmada en el culo—.—Y luego otra ronda, ¿no? —respondió Raúl sonriente. Yo solo asentí, con una sonrisa, chorreando, deseando que no acabara nunca.

La cena siguió entre risas y miradas sucias. Yo, con las piernas aún temblando, trataba de mantenerme sentada en la mesa, pero el calor entre mis muslos no cesaba. Javi y Raúl me comían con los ojos mientras hablaban como si nada, como si no me hubiesen usado minutos antes como su juguete personal.

+¿Te has quedado con hambre? —dijo Javi, acercándose otra vez por detrás—. Podemos darte un poco más de porción...

Me apartó la silla, me agarro de la cintura y me empujó al suelo y se bajó el pantalón.—Abre la boca —ordenó Raúl.

Me follaron otra vez. Primero la boca, luego el coño. Luego me la metieron los dos en el coño a la vez… era una escena de sexo que cualquiera se habría terminado masturbando, o uniéndose. Me agarraban del cuello, del pelo, de las tetas. Me insultaban. Me azotaban. Me arrastraban por el suelo como a una muñeca que solo servía para follar. Y yo, en ese momento lo era. Estaba entregada, rendida, completamente empapada.

+Vamos a follarte hasta que no puedas más, zorra.—Hasta que lo único que te quede dentro sea nuestra leche.

Me follaron de lado, de pie, de rodillas, con la cara contra el suelo. Me la metieron por todos lados. Cambiaban de agujero sin preguntar, sin pausa.Una, dos, tres corridas más dentro de mí.No sabía cuántas veces me había corrido yo. Me moría del placer, del ardor, del dolor. Mis piernas fallaban, mi voz salía rota, ya apenas podía gritar.

Mi cuerpo entero temblaba, empapado en sudor, saliva y semen. Ya ni gritaba. Solo gemía suave. Mis ojos nublados, la piel a flor de piel. Me estaban follando sin descanso, sin clemencia.

Y entonces… todo se volvió borroso.Me corrí una última vez y mi cuerpo no pudo más. Se aflojó. Mi respiración se volvió pesada.Todo se apagó en una oleada de placer que me dejó en blanco.

Caí rendida en el suelo, las piernas abiertas, el coño chorreando de leche, el cuerpo marcado. Me había desmayado.

Javi se arrodilló a mi lado. Me acarició el pelo, respirando fuerte. Raúl, aún con la polla en mi culo, me miraba fascinado.Raúl siguió hasta correrse nuevamente y la sacó. Me levantaron y me llevaron a la cama, dejándome desnuda y chorreando.

+Está preciosa así… completamente usada.-dijo Raúl.—Que descanse un rato. Luego… seguimos.- agregó Javi.

Continuación de un relato escrito por otro escritor. Gigi, un gran escritor de esta página. Gracias por dos relatos muy calientes. Aquí os dejo una tercera parte contada por mi. Os animo a leer los otros dos, si es que no los habéis leído antes.

Luego de haber sido follada por dos desconocidos en la playa, mi coño estaba hinchado y lleno de leche, pero aún deseoso de más.Me quedé otro rato tomando el sol y poniéndome morena. Sobre las 18:00 decidí irme al piso otra vez.Me levanté y recogí mis cosas, mi culo y mi coño babeaban aún semen de Miguel y su amigo. Sentirlo como bajaba me ponía aún más caliente que antes.Dispuesta a irme, ya con todo preparado, al darme la vuelta pude ver cómo un señor de edad avanzada no dejaba de mirarme y pajearse. Le miré fijamente a los ojos y le sonreí. Me quité la parte de arriba del bañador para que pudiera apreciar bien mis pechitos. Yo solo los manoseé un poco, estaban duros y salados. El hombre se acercó un poco más. No dejaba de mirarlas. Apuntó a mi abdomen y estalló. Tardó muy poco en correrse. Me devolvió la sonrisa, me besó una teta y me dio las gracias.

Llegando ya al piso, se me pasaron muchas cosas por la cabeza. No dejaba de sentirme como una puta, sucia. Estaba pensando en pedir comida a domicilio y follarme al repartidor… Otra opción era llamar a la puerta de Javi y que me follen los dos… Eran tantas mis fantasías que no pude evitar bajar mi mano hasta mi húmedo y lechoso coño. Mis dedos salieron pringosos. Abrí rápidamente la puerta y una vez dentro del piso no pude resistirme y comencé a meter mis dedos dentro de mí. Dejé mis cosas en el suelo. Yo misma acabé en el suelo. Me masturbé sin quitarme el bikini. Mis dedos recorrían mi interior de una manera descomunal. Estaba muriéndome de placer. Hasta que llegué. Me corrí. Estaba demasiado caliente. Necesitaba más. Necesitaba ser follada, azotada, que me agarren del pelo, que me den duro como la puta que soy.

Se ve que alguien ahí arriba escuchó mis plegarias y llamaron al timbre. Me acerqué a mirar y era nada más y nada menos que Javi.Abrí la puerta aún sudada, salada y follada de antes. El bikini estaba un poco bajo. Me miró de arriba abajo y, sonriente, me dijo que esta noche se quedaba solo por si quería cenar con él.Caliente, acepté. Pero no podía esperarme tanto, y le pedí que pasara un momento.

—Javi, está goteando mucho… —le dije insinuándome.

Su polla ya estaba dura de verme en bikini. Como un animal, me agarró del cuello y me puso contra la pared. Empezó a besarme el cuello, bajando hasta mis pechos aún salados, mientras me masajeaba el clítoris por fuera del bikini. Con su otra mano empezó a desnudar mis duras tetas y empezó a chuparlas, morderlas, las succionaba, les pegaba. Era un descontrol total.Él estaba igual o más excitado que yo. Esa agresividad solo me ponía aún más.

+Qué zorra que eres, dios mío... cómo me pones.

Con su mano aún en mi clítoris, apartó mi bañador y empezó a meterme los dedos. Yo solo gemía como la puta que me sentía y era.Cuando sacó los dedos vio que estaba rellena de leche.

+Veo que has tenido un día entretenido en la playa…Se arrodilló ante mí, bajó mi bañador, me puso una pierna sobre su hombro y empezó a comerme el coño.

—Oh… Javi, dios… sigue… joder…

Me mordí el labio. Me apretaba las tetas, me las pellizcaba. Estaba ardiendo, no aguantaba más.Javi empezó a meter sus dedos. Empezó con dos y cuando nos dimos cuenta estaba casi su mano entera dentro de mí.

Javi paró de estimular mi coñito tanto con sus manos como con su lengua. Me agarró del pelo, me puso en el suelo en cuatro, se bajó el chándal gris que llevaba y, de un solo golpe, me la metió.

+Qué puta eres, cómo entra de golpe.

—Ah… ah… —gemía mientras me la metía con toda la brusquedad del mundo—. Toma polla, zorra. ¿Te gusta así?

Empezó a azotarme en el culo.

—Ah… joder… sigue, Javi, sigue…

+Cómo puedes ser tan puta. ¿Te gusta la polla, verdad? ¿Te gusta estar así?

Estuvo así alrededor de unos ocho minutos. La sacó, empezó a comerme el culo.

+Mmm… qué sabrosa estás por aquí también, puta.

Me escupió en el ano y lo lamió con hambre, mientras con la mano volvía a meter dos dedos en mi coño todavía empapado de leche desconocida.Yo me retorcía de placer. Mi cuerpo temblaba. No sabía si me estaba corriendo otra vez o si estaba al borde de desmayarme.

+¿Quieres que te folle el culo, eh? ¿Eso quieres, guarra?

—Sí… fóllame, Javi, soy tu putita… fóllame por donde quieras…

Se puso de pie, me agarró con fuerza de las caderas y sin aviso me la metió en el culo.Grité. Me ardía. Pero me mojé aún más. Me encantaba sentirme tan usada.

+Así… así se castiga a una putita como tú.

Cada embestida me hacía chocar contra la pared. Me tiraba del pelo, me insultaba.

+Mira cómo tragas, zorra. Este culo se ha hecho para mí. No voy a parar hasta llenarte por segunda vez, y que no sepas de quién es toda esa leche que llevas dentro.

Se corrió en una cantidad excesiva, agarrándome con fuerza contra él. Sentí cómo me llenaba, cómo su semen se mezclaba con el que ya tenía dentro de mi culito, y se iba mezclando con el de mi coño.

Nos quedamos en silencio unos segundos. Yo jadeando en el suelo, toda sucia, derrotada, pero feliz.

—¿Y… la cena?

+Dentro de dos horitas más o menos. dijo exausto y sonriendo.

Javi se fue a su casa, directo a la ducha. Yo hice lo mismo, me duché y me arreglé, me puse un vestido sencillo pero ajustado y cortito. Y debajo no me puse nada, iba sin ropa interior, no me importaba, me gustaba que se notara.Me sentía usada, marcada, caliente… y aún hambrienta.Llegada la hora de la cena tocan timbre, era Javi, que venía acompañado de Raúl, un amigo. No sabía que venía más gente.

+Te presento a Raúl —dijo Javi con media sonrisa—. ¿Te importa que se quede a cenar?

—Para nada —respondí, mordiéndome el labio.

Raúl me miraba como si ya supiera todo lo que había pasado antes. Sus ojos iban directos a mis piernas, sabiendo que debajo no había nada.Nos sentamos. Pusieron unas pizzas y cervezas. Yo apenas podía pensar, solo sentía el calor entre mis piernas.

En un momento, Javi se acercó a mi oído y susurró:

+¿Quieres que sepa cómo sabe mi semen mezclado con el de otros?

Me estremecí.

Sin decir nada más, Javi me cogió de la mano y me llevó hasta la mesa, me subió encima y me apoyó sobre ella. Subió mi vestido hasta la cintura. Raúl nos miraba, ya sacándose la polla.

+Fóllale la boca —dijo Javi—. Está caliente, siempre que vengo está empapada.

-Ven aquí, zorrita —dijo Raúl mientras se sacaba la polla ya dura (unos 18 cm, pero muy gorda) acerco su duro miembro y me la metío en la boca sin dudar. Me la metió con fuerza. Y empece a hacerle una mamada de campeonato, me la tragaba entera. Estaba riquisima.

Javi me agarraba del pelo ayudándome, al poco rato bajo hacia mi coñito mojadito y empezó a comerme todo nuevamente.

+Estás sabrosa, me encantan tus jugos… eres muy puta… así me gustan a mí.

-⁠Raúl: Mira cómo traga, está hecha para esto.

Me follaban entre los dos, luego cambiaban sin decir nada. Me pegaban en la cara, me azotaban el culo, me hablaban como lo que yo me sentía: una perra usada, que solo servía para correrse dentro. Terminaron los dos corriéndose dentro de mí, uno tras otro, llenándome como si fuera un recipiente, una propiedad compartida. Me dejaron tumbada sobre la mesa, los platos aún servidos, la pizza fría.

Una vez recuperado el aliento me incorpore en la silla.

+Ahora sí podemos cenar —dijo Javi mientras me bajaba el vestido por arriba, Quiero que cenes enseñando esas tetas. Asi vamos deleitandonos con el postre.

-Me pido follarle el culito —respondió Raúl sonriente.

Yo solo asentí, con una sonrisa, chorreando, deseando que no acabara nunca.

La cena siguió entre risas y miradas sucias. Yo, con las piernas aún temblando, trataba de mantenerme sentada en la mesa, pero el calor entre mis muslos no cesaba. Javi y Raúl me comían con los ojos mientras hablaban como si nada, como si no me hubiesen usado minutos antes como su juguete personal.

+¿Te has quedado con hambre? —dijo Javi, acercándose otra vez por detrás—. Podemos darte un poco más de porción...

Me apartó la silla, me agarro de la cintura y me empujó al suelo y se bajó el pantalón.—Abre la boca —ordenó Javi.

Se puso encima de mi, haciendo que me trague toda su polla.

Raul no perdio oportunidad, y me levato el culo, escupio y me la metio de golpe.

Me follaron otra vez. Primero la boca y el culo, luego javi paso a mi coñito haciendo una penetracion doble. Luego me la metieron los dos en el coño a la vez… era una escena de sexo que cualquiera se habría terminado masturbando, o uniéndose. Me agarraban del cuello, del pelo, de las tetas. Me insultaban. Me azotaban. Me arrastraban por el suelo como a una muñeca que solo servía para follar. Y yo, en ese momento lo era. Estaba entregada, rendida, completamente empapada.

+Vamos a follarte hasta que no puedas más, zorra.—Hasta que lo único que te quede dentro sea nuestra leche.

Me follaron de lado, de pie, de rodillas, con la cara contra el suelo. Me la metieron por todos lados. Cambiaban de agujero sin preguntar, sin pausa.Una, dos, tres corridas más dentro de mí.No sabía cuántas veces me había corrido yo. Me moría del placer, del ardor, del dolor. Mis piernas fallaban, mi voz salía rota, ya apenas podía gritar.

Mi cuerpo entero temblaba, empapado en sudor, saliva y semen. Ya ni gritaba. Solo gemía suave. Mis ojos nublados, la piel a flor de piel. Me estaban follando sin descanso, sin clemencia.

Y entonces… todo se volvió borroso.Me corrí una última vez y mi cuerpo no pudo más. Se aflojó. Mi respiración se volvió pesada.Todo se apagó en una oleada de placer que me dejó en blanco.

Caí rendida en el suelo, las piernas abiertas, el coño chorreando de leche, el cuerpo marcado. Me había desmayado.

Javi se arrodilló a mi lado. Me acarició el pelo, respirando fuerte. Raúl, aún con la polla en mi culo, me miraba fascinado.Raúl siguió hasta correrse nuevamente y la sacó. Javi termino de pajearse corriendose en mi cara, la mayoria de leche habia caido en mis labios. Me levantaron y me llevaron a la cama, dejándome desnuda, follada, chorreando de leche por todos lados... sin limpiarme ni nada.

+Está preciosa así… completamente usada. ¿De donde la has sacado?-dijo Raúl.

-Que descanse un rato. Luego… seguimos. Y pura suerte amigo, pura suerte...- agregó Javi.

Cerraron la puerta y se fueron al salon a terminar de hablar y beberse unas cervezas.