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Interracialago 2025

Abuela ennegrecida 1

A sus 64 años, Yuriana creía que su vida sexual había terminado, pero la mirada de sus nuevos alumnos despierta instintos olvidados. Cuando la curiosidad cruza el límite de la clase, la maestra respetable se convierte en la presa de dos jóvenes que no planean dejarla escapar.

Pokemon4017K vistas9.6· 10 votos

Hola, he descubierto esta página y después de leer algunos relatos he decidido compartir algunas experiencias que he tenido recientemente. Por motivos de privacidad, no seré tan detallada con datos personales, solamente lo necesario para poder continuar.

Mi nombre es Yuriana, soy de la ciudad de México, tengo 64 años no tengo demasiadas arrugas en el rostro ya que siempre me cuido en ese aspecto sin embargo mi cara demuestra el pasar del tiempo, mi esposo es mayor que yo, teniendo 70 años, soy madre de 3 hijos y abuela de 5 nietos espectaculares, soy maestra jubilada, sin embargo, no me acostumbro a estar en casa sin hacer nada, por lo que doy clases de manera voluntaria en una escuela preparatoria en donde terminé jubilándome. Caso contrario a mi esposo que disfruta su jubilación pasando tiempo en un rancho que tiene a entrada de un municipio cercano. En mi comunidad soy la presidenta de barrio, mis vecinos me respetan ya que lo he logrado por medio de gestiones.

No soy muy alta, mido 1.72cm, piel blanca, debo usar anteojos (en ocasiones breves puedo estar sin ellos) actualmente uso lentes con cadena para evitar tirarlos, mi cabello es gris con blanco prácticamente, me llega al hombro, pero mi peinado habitual es el peinado cebolla. No me considero una super modelo ya que tengo un poco de grasa en mi abdomen producto de la edad, pero no soy obesa, en términos de este tipo de páginas tendría un cuerpo similar a lo que escriben como bbw. Senos pequeños del tamaño de una manzana grande pero lo atractivo entre comillas sería el resto. A mi edad tengo un poco de cintura a pesar de la grasa de mi barriga, mis caderas son anchas, tengo muslos gruesos, ambas cosas herencia de mi madre y un par de grandes nalgas que, aunque sufren un poco de flacidez, todo en conjunto me hacen tener mejor trasero que muchas jovencitas de la escuela, aunque no las tengo tan firmes, son grandes y redondas producto del sobrepeso que sufrí en mi juventud, aunque siendo realistas una jovencita siempre será más atractiva.

Todo empezó un lunes llegando a la escuela llamándome a la dirección para notificarme sobre mi horario. En la mañana con mi grupo habitual, pero en las tardes daría clases extras (voluntariamente), acepte ya que por dar clases en las tardes si me pagarían. Ese día terminé mis labores en la mañana y esperé a los alumnos de la tarde, poco a poco fueron llegando hasta estar completos siendo un grupo pequeño entre ellos 2 jóvenes negros de nombres Francis y Kojo (hermanos) venían de él Congo, sus padres eran inmigrantes, pero ellos nacieron en México. Ambos eran más altos que yo y un poco atléticos, Francis tenía un cabello adornado con trenzas pequeñas y Kojo tenía el cabello muy corto, parecía un completo calvo.

Todo transcurrió con normalidad hasta un día que dejé una serie de ejercicios en clase, pero a Francis lo moví enfrente de mi escritorio porque no dejaba de platicar en clase. Pasaron los minutos y todos estaban concentrados mientras los observaba para que ninguno copiara a otro fue en ese instante que lo vi. Francis estaba un poco abierto en su silla ajeno a su alrededor, pero en su entrepierna note un bulto. Me quedé observándolo disimuladamente y ese bulto sólo podía significar una cosa, ese chico tenía un pene enorme. Al final me entregaron sus libretas para revisarlas en casa terminando mi día.

En casa no podía quitar la imagen de Francis enfrente mío sobre todo de esa cosa que guardada por debajo de su pantalón. La noche fue peor, en mi cabeza no había espacio para nada más que no fuera el, pensaba cosas como ¿será real? ¿si lo es, cuanto le medirá? ¿qué aspecto tendrá? esas cosas habían despertado pensamientos muy primitivos que intentaba ocultar. Al día siguiente rápidamente mi vista se dirijo a él, ese día llegó vestido con un pantalón deportivo y con la misma excusa lo cambie de lugar frente a mí. Volví a dejar ejercicios para aprovechar en observarlo y ver ese bulto en medio de sus piernas, sin pensarlo, mi cuerpo se empezó a calentar, al grado que tuve que ver a otro sitio que no fuera su entrepierna.

Al dar inicio a su horario de comida salí al patio para comprar algo y pude verlos, Kojo se dirigía con los demás a una cancha de fútbol y Francis estaba charlando con algunas compañeras de clase. Todo parecía normal, pero Francis continuaba ahí mientras pensaba sobre que hablaban, me encontraba celosa sin ningún motivo.

El fin de semana al no dejar de pensar en que unas jovencitas era mucho mejor que yo, estando en casa sin que nadie me viera decidí probarme vestidos o blusas, cosas así, cuando llegue a unos jeans me costó trabajo ponérmelos, pero el resultado fue algo inesperado. Como mencioné heredé los muslos gruesos y las caderas anchas de mi madre y con los jeans mi trasero se veía enorme, me gire frente al espejo y definitivamente esas jovencitas no me superaban ni en sueños, al sonar el timbre era mi hija mayor con mis nietas.

- mamá luces espectacular; exclamó mientras me vio vestida así

Recordé que por salir de prisa no me cambie de ropa. Una enorme vergüenza me invadió mientras cuando llegó mi esposo.

- mira papá, acaso mamá no se ve bonita, exclamó mi hija mientras mi esposo me observaba de pies a cabeza.

- cuando termines, cámbiate de ropa porque es ridículo y no se te ocurra salir así a la calle, no eres una niña; dijo.

Mi hija sonrió diciéndole que era algo exagerado de su parte, mientras en todo de burla le dijo.

- tienes miedo de que enamore algún jovencito por ahí. Sonrió y todos bromeábamos, sin embargo, esas palabras hicieron eco en mi cabeza, me agrado la idea de que alguien a mi edad pudiera enamorar a un hombre mucho más joven y si eso pasara, les daría una lección a todas esas chicas que platican con Francis.

En días siguientes trataba de ir a la escuela un poco mejor vestida (siempre me he vestido con pantalones o vestidos muy flojos, tanto que parecen no ser de mi talla) ahora usaba pantalones de vestir o vestidos un poco más ajustados. Mi hija tenía razón, ya en días posteriores pude notar como Francis me observaba más y cuando lo observaba el apartaba de inmediato la vista. Era divertido hacer eso, sin embargo, este truco no salió como lo esperaba, al pasar los días, note el mismo comportamiento en alguien más, Kojo. No sabía que hacer, me gustaba la atención de Francis, pero ahora Kojo me seguía con la vista a todas partes. Tal vez era mi imaginación y ambos lo hacían al poner atención en clase, pero la forma en que trataban de ocultarlo era sumamente comprometedora. Un día al terminar me dirigía al estacionamiento cuando ambos me alcanzaron.

- podemos ayudarla cargando esos libros; exclamó Francis, mientras Kojo se coloca a mi izquierda.

Un amigo los llamo a lo que me regreso mis libros y ambos se despidieron, no entre de inmediato a mi auto, me hice la tonta como si revisara algo y a través del reflejo del cristal de la puerta pude notar que ambos volteaban en un par de ocasiones para verme. Puede parecer ridículo pero mi corazón se agitó como no tienen idea, la sola idea de provocar no sólo a Francis sino a Kojo también era muy excitante. Tanto que conduje de regreso y una vez en mi habitación me desvestí quedando en ropa interior tirada a la cama. Sentía una presión en el pecho al grado de llevar mis manos a mi busto y apretar mis senos, estuve masajeándolos mientras recordaba la forma en que me veían, reaccione y me vestí rápidamente para que mi esposo no me encontrara así. Esa noche mi esposo me dijo que iríamos al rancho a comer con mis hijos y familias en próximo fin de semana, a lo que me pareció bien para olvidarme de ese par.

Llegó el fin de semana después de una semana y en la reunión llegaron amigos de mi esposo y llego la esposa de uno de ellos con quien me llevó de maravilla. Charlamos cuando me pidió favor de acompañarla a comprar gelatinas en una plaza cercana al centro de la ciudad. Una vez ahí, nos dirijamos al negocio cuando pasamos por una tienda de ropa de mujer y esas obscenidades, mi amiga me dijo que volteara la vista y esas cosas, era algo exageraba pero al ser de religión es muy estricta en eso, se me hizo un poco vulgar pero tuve duda de lo que había dentro.

Nos regresaríamos al día siguiente así que al amanecer le dije a mi esposo iría a comprar hojas blancas para mi semana de trabajo a lo que no sospecho nada. Fui a la plaza a comprar algunos paquetes de hojas y aprovechando no había mucha gente con lentes negros y decidí ingresar a esa tienda para dar un vistazo. Una vez dentro era aún más vulgar que afuera, había trajes muy obscenos de bomberos, policías y cosas así, también habían DVDs pornográficos y juguetes de todo tipo. Pensaba irme de inmediato cuando lo vi, vi un pene de plástico en color negro, automáticamente recordé a Francis y Kojo, esa absurda calentura regresó a mi mente pensando que ese par de hermanos deberían tener algo similar como eso. Me quedé pensando cuando la chica que atendía me dijo si compraba algo y podía darme un descuento. Busque algo que no fuera tan cochino como el resto, cuando lo encontré, era un traje de colegio como para una chica de secundaria, la chica que atendía me dijo si lo compraba me daría accesorios y sería más económico. Ella se retiró y al poco tiempo regresó con 2 cajas, una más pesada que la otra, le di las gracias y salí huyendo prácticamente del lugar con el temor que alguien me viera. Ya en el rancho las coloque en una bolsa negra y encima todas las hojas blancas para disimular lo cual funcionó ya que mi esposo se acercó a la bolsa y al ver paquetes de hojas se retiró, me sentí aliviada de que no lo descubriera nada.

Una vez en casa dentro de una sala que uso como despacho, coloque las 2 cajas dentro de la bolsa oculta entre un armario lleno de documentos, ahí estaría perfectamente oculto. Las semanas pasaban y en la escuela la situación no había cambiado, las miradas de esos 2 no seguían más que en aumento, así como su acercamiento para hablarme. Un jueves mi esposo me dijo que al día siguiente iría al rancho ya que compró unas ovejas y tenía que estar ahí para ver que estuvieran sanas y pagarlas, a lo que me quedaría sola el día viernes y el regresaría el sábado por la tarde. El insistía que fuera con alguno de nuestros hijos o que alguno llegara a la casa para que no estuviera sola, pero respondí que no era problema total era un día solamente. Él se tranquilizó y prometió llevarme a la escuela para después irse al rancho.

El día viernes me desperté alrededor de las 5am, no podía dormir, pensando en cosas del hogar, así como soportar las miradas de ese par de negros, poco a poco empecé a respirar más rápido, le di un vistazo a mi esposo el cual estaba profundamente dormido y comencé a tocarme. Empecé a darle un pequeño masaje a mis senos que terminaron en pequeños pellizcos tratando de no hacer ruido y recordé las cajas que había comprado en aquella tienda de perdición. Sin hacer ruido me levante de la cama, me coloque una bata y me dirijo a mi despacho cerrando la puerta. Saqué las cajas y en la pesada había un par de tennis deportivos color rosa, en la otra ese traje de secundaria y al tener seguro la puerta decidí probármelo para verlo a detalle. Tenía unas medias color blanco que me llegaban a la rodilla, una tanga y sostén color guinda, una camisa muy corta (mangas cortas), aunque tenía botones solo me cubría el busto y de color blanco una especie de logotipo en el lado izquierdo del pecho. Una especie de corbata a manera de collar de color rojo con rayas negras que diría unos 12cm. Pero lo más absurdo era la falda, era color rojo cuadriculada pero era ridículamente corta, no cubría ni siquiera mis caderas, no ocultaba nada, por delante se veía mi entrepierna cubierta por esa tanga que solo ocultaba la parte principal de mis partes privadas pero a los lados podía notar sobresalir mi vello púbico, que, no es tan exagerado pero lo suficiente como para no ocultarse en esa diminuta tanga, ni hablar de mi trasero, este quedaba al aire completamente descubierto, se podía ver mis nalgas en todo su esplendor sin ningún pudor. Me contemple un momento y parecía una prostituta, la camisa no cubría ni un poco mi barriga, la falda no bajaba a mis caderas, se sostenía en mi cintura prácticamente, esas medias solo llegaban a la rodilla, estaba completamente expuesta vestida así, pero algo en mi interior me decía, te ves genial.

Era tanta mi imaginación en ese momento que me olvide completamente de mi esposo, pude ver la claridad del amanecer por la ventana, pero lo que me asustó fue la voz de mi esposo diciendo si ya estaba lista. Entre en pánico, no tendría tiempo de quitarme eso y vestirme, así que tomé un traje que estaba a la mano y me lo puse por encima del traje lo más rápido que pude. Cuando abrí la puerta dijo nos fuéramos ahora para que el llegara rápido al rancho, mientras decía lindos tennis, respondí eran regalo de una amiga de la escuela. Con un pequeño beso en la frente nos subimos al auto rumbo a la escuela.

Camino a la escuela no podía pensar en la tremenda vergüenza que llevaba, alguien como yo, dando clases y pasando tiempo ahí con este traje de zorra debajo de mi ropa, era demasiado vergonzoso. Mi esposo se despidió para marcharse, respiré profundo y decidí llevar mi día con naturalidad sin pensar en lo de la mañana. Termino el curso matutino y empezó el vespertino, como era costumbre, me sentí acosada por los 2 hermanos y al finalizar la clase, amablemente me acompañaron a la salida, como mi esposo se fue en su auto y el mío se lo había prestado a mi hija, les comenté que tomaría un taxi no era necesario que estuvieran conmigo, a lo cual se negaron y me dijeron que me darían un aventón a mi casa, no sabía que tenían un auto. Nos dirigimos a mi casa cuando Francis comento si antes de irse podía explicarles el tema del día anterior ya que el día martes tendríamos examen y ellos no llegarían el lunes. Terminé accediendo al saber que mi esposo no estaba y no se comportaría de manera grosera con ellos, por tanto entramos.

- tomen asiento solo dejo mi portafolio y regreso con el engargolado del tema.

- claro, aquí esperamos; respondió Kojo.

Regrese con el engargolado y ellos se hicieron a un lado en el sofá, dando un espacio para que me sentará en medio de los 2. Empecé a explicarles, sin embargo, poco a poco las preguntas cambiaron a preguntas personales como mi edad, cuantos hijos tenía, mi matrimonio, cosas así. Decidí hacer lo mismo preguntando sus edades, Francis tenía 25 y Kojo 22. Cuando les pregunté sobre esas chicas ellos respondieron que sólo se trataban de amigas, no tenían ningún tipo de relación con ellas.

- porque lo pregunta, acaso esta celosa; respondió Francis con forma burlona.

- para nada, solamente no quiero que pierdan el año por estar enamorando a jovencitas en vez de estudiar; dije.

- claro, lo prometemos, además si no nos concentramos es por culpa de su belleza profesora; dijo Kojo.

Eso hizo alterar mi corazón rápidamente, había confirmado que esos 2 estaban detrás de mí, que esas miradas en verdad estaban dirigidas a mí. Al mismo tiempo me dio miedo así que les dije que eso era todo, ya era tarde (7pm) y sus padres los podían estar esperando.

- no se preocupe profesora, no le haremos daño; respondió Kojo, mientras en un descuido al girar mi cabeza, Francis se acercó a mí y me dio un beso.

Podía sentir sus labios carnosos sobre los míos, su lengua recorriendo mis labios cerrados intentando entrar. En ese instante Kojo coloco una mano en mi muslo derecho lo cual hizo que cerrará mis ojos, mi corazón latía con fuerza cuando Kojo empezó a recorrer todo mi muslo acariciándolo sin detenerse. Pero fue la mano de Francis, la que me llevó al límite. El tonto coloco su mano en mi entrepierna apretando y masajeando bruscamente, eso hizo que soltara un leve suspiro que aprovecho. Logró besarme finalmente y meter su lengua dentro de mi boca la cual movía en círculos jugando con mi propia lengua. Nuestra saliva se mezclaba, era un beso asqueroso sin embargo mi cuerpo no se alejaba de él, por el contrario, parecía disfrutarlo. Estuvimos así unos minutos cuando Kojo empezó a quitar el saco que llevaba puesto, mientras besaba mi cuello. Eso era casi imposible de resistir, terminé de besar a Francis para besar a Kojo. Ahora Francis era quien apretaba mis senos por encima de mi camisa. Era algo muy caliente para mí el pensar que finalmente tenía a esos 2 hermanos para mí, sin compartirlos con nadie.

- donde esta tu habitación profesora; dijo Francis, a lo que le respondí que en la planta de arriba. Kojo dejó de besarme y se puso de pie, ambos me miraron con ojos de depravación a lo cual les respondí con una sonrisa de complicidad.

- vamos arriba muchachos; les dije mientras nos pusimos camino arriba. Subiendo las gradas, me coloco por delante de ellos para guiarlos.

- tiene un culo enorme profe Yuriana; dijo Kojo mientras Francis me tocaba la cadera levemente con sus dedos. Me gire para decirles aquí es y poder verlos detrás mío. Ambos se notaban sumamente excitados y no los culpo, yo también lo estaba. Lo que había estado pensando durante mucho tiempo al fin era una realidad.

- es esta mi habitación chicos; y bien termine de decir eso, Kojo me abrazo por detrás colocando sus manos sobre mis senos mientras besaba y lamia mi cuello, pero eso no era todo. El muy tonto presionaba su entrepierna sobre mi trasero, el cual no hacía más que servir de almohada para su gran bulto ahora visible sobre su pantalón. Francis no se quedó atrás, se acercó a mí para besarme la boca nuevamente al mismo tiempo que me tomó de las manos y las dirigió a su entrepierna. Podía sentir algo grande escondido ahí, con sus manos presionadas sobre las mías me obligaba a sentir aquel bulto. Pasaron unos minutos y mi respiración era cada vez más fuerte, ellos no se detenían y eso me prendía cómo no tienen idea, ese par de negros en verdad me estaban excitando.

- esperen un momento, me cambiare, de acuerdo; les dije a lo que ellos accedieron. Salí de la habitación y cerré la puerta, camine un poco por el pasillo pensando en qué diablos estaba haciendo. Soy una mujer casada, mucho mayor que ellos, no podía estar haciendo este tipo de cosas con un par de jóvenes, y encima negros. Decidí que les diría que se fueran de mi casa, tome mi saco para abrochar los botones y vi que debajo estaba ese sucio traje de colegiala que me había olvidado de quitar. Pensé en cuál sería su reacción si me vieran así, mientras no se entere nadie no tendré problemas, además no pensaba tener sexo, solamente caricias y unos cuantos besos. Procedí a quitarme la ropa para quedar nuevamente en ese obsceno traje, me puse los tennis nuevamente y procedí a entrar a la habitación.

- y bien niños, que opinan de est....; no pude terminar de hablar al ver lo que había pasado. Creí que ellos se asombrarían por verme, pero fui yo quien se llevó las manos a la boca por el asombro. Estaban desnudos, completamente desnudos, solo tenían los calcetines puestos, pude apreciar sus cuerpos oscuros con pectorales bien definidos y brazos fuertes, pero eso no era lo que me dejó sin palabras. Eran sus penes, eran enormes, esas cosas no parecían reales, puedo asegurar sin equivocarme que fácilmente median más de 20cm cada una. El miembro de Francis era gruesa y recta de un color similar al chocolate negro, pero lo impresionante era su glande, era muy ancha, en verdad daba miedo, pero era Kojo el verdadero monstruo. Su pene no sólo era tan grande y grueso como el de Francis, era demasiado negra, parecía un auténtico trozo de carbón. No era recta sino que estaba curvada hacia la izquierda y su glande tenía un color morado similar a una uva madura, aunque su glande no era tan ancha como la de su hermano.

- mira hermano, está vieja sabe cómo calentar el ambiente; dijo Francis que me veía de pies a cabeza.

- así es, con esos trajes sueltos solo podíamos imaginar, joder, esas caderas son en verdad gruesas; respondió Kojo mientras se tomaba el pene con una mano y la sacudía con fuerza.

- esperen, esto no está bien, ustedes vinieron aquí porque no se concentran en clase, creo que deberían irse ahora; dije mientras di unos pasos hacia atrás. Acto seguido que ellos se acercaron a mi mientras me tomaron de los brazos.

- bromeas, quien va a concentrarse con ese enorme culo moviéndose de un lado a otro; dijo Francis, mientras tocaba la grasa de mi abdomen de forma muy obscena.

- no se preocupe profe Yuriana, nosotros tenemos lo que necesita una anciana blanca como usted; respondió Kojo mientras besaba nuevamente mi cuello, acto que Francis también hizo.

Eso fue muy caliente, quería gritarles que se fueran de mi casa, pero mi boca no decía palabra alguna, accedí a ese acto sucio en la habitación en donde duermo con mi esposo. Baje la mirada al sentir algo caliente en mis muslos para darme cuenta que eran sus enormes penes presionados sobre mí, ahora podía ver la apertura de ambas cabezas las cuales parecían abrirse al máximo. Todo ese espectáculo tan obsceno que tenía enfrente era demasiado para mí, pero me encantaba de alguna forma.

Francis empezó a masajear mis nalgas y Kojo a presionar mis senos, con mis manos intente bajar la pequeña falda para cubrirme, pero era minúscula. Fue entonces que Kojo presionó mi entrepierna, eso me hizo ver hacia abajo, el infeliz hizo a un lado la tanga y comenzó a tocar mis labios vaginales, acto seguido Francis bajo una mano por debajo de mi abdomen para tocar y jugar con mi vello púbico, no pude contenerme a lo que lancé un gemido. Esto hizo que ambos lo hicieran más bruscamente, en verdad esos infelices me estaban prendiendo.

Ambos se detuvieron y se sentaron a un costado de la cama, mientras acariciaban sus penes observándome.

- ven anciana, date vuelta y haznos un twerking, obedece; dijo Francis, a decir verdad, no tenía idea de que me estaba pidiendo, él me dijo que me inclinara un poco y sacudiera mi trasero. Lo hice y ellos respondieron diciendo si, así es, no tenía idea si lo estaba haciendo bien o no, pero decidí ponerme recta y sacudir mi cuerpo arriba y abajo. Al hacer eso, mis nalgas chocaban entre sí provocando un sonido similar a un leve aplauso, cosa que parecía gustarles.

- sí, eso se ve bien, ves hermano, está es una vieja gorda blanca; dijo Kojo mientras sacudía su pene de arriba a abajo sin piedad.

- daté vuelta y acuéstate en la cama; dijo Francis, a lo que hice sin pensar. Acto seguido él se acostó también.

- vamos anciana, súbete encima de mí, haremos un 69; no sabía que quería hacer Francis pero decidí colocarme encima de él.

- Ahora daté vuelta, respondió, a lo que le dije que diablos estaba hablando. Déjate caer, ahora. Con cuidado coloque mis muslos a ambos costados de su cabeza, quedando el enmedio de mis piernas y me deje caer. Un fuerte escalofrío recorrió mi cuerpo al sentir su pesada respiración pasando a través de la tela de mi tanga directamente a mi concha.

- ahora chupa mi verga; en esa posición, mi cara estaba justamente enfrente de su enorme miembro erecto, no sabía que hacer, pero un fuerte lengüetazo me hizo reaccionar. Francis se las arregló para hacer a un lado mi tanga y comenzar a devorar mi vagina. No pude contenerme y comencé a gemir. Francis no sólo lamía mis gordos labios vaginales, sino que trataba de separarlos para poder chupar el interior de mi vieja concha.

Vi su enorme pene con esa gran cabeza y sin dudarlo abrí mi boca y metí su glande en mi interior. Pude escuchar como Francis gimió cuando hice eso. Mi cabeza se movía sola muy lentamente, acto seguido la saqué de mi boca para tomarla con mi mano y lamerla de arriba a abajo y viceversa. Francis se movía un poco disfrutándolo a lo que lo tomé con ambas manos y usando mi lengua jugaba con la apertura de su glande. Eso provocó que, de esa apertura, empezará a liberar un poco de líquido preseminal. El tonto lo estaba disfrutando. Creí que había ganado cuando un fuerte escalofrío recorrió mi cuerpo. Francis se las arregló para separar mis labios vaginales y chupar el interior. Esto era un acto de resistencia. Ambos tratábamos de no gemir producto de la boca del otro, pero era casi imposible de soportar.

- ahora es mi turno; dijo Kojo, mientras me hacía a un lado para que Francis pudiera pararse.

- ven aquí vieja, te enseñaré otro 69; me acerque a Kojo y el rápidamente me tomó de la cintura y me levanto al aire. Acto seguido me dio vuelta sin avisar, creí que me iba a caer de cabeza contra el suelo a lo que me sostuve de sus muslos. Quedé boca abajo con su grotesco pene doblado en mi cara, pero de igual forma mi coño quedó enfrente de su rostro. Se de igual forma hizo a un lado esa tanga y comenzar a devorar mi intimidad, mis lentes se desprendieron, pero gracias a la cadena, no cayeron al suelo. Kojo a diferencia de Francis no chupaba mi intimidad, por el contrario, el succionaba y lamia como loco. Esta postura por gravedad, hizo que mis piernas se abrieran y mis rodillas las doblarán, era imposible tener mis piernas rectas. Podía escuchar a Kojo escupir y lamer mi concha a lo que decidí devolverle el favor. Su pene al estar curvado era imposible de colocarlo rectamente, por lo que tuve que moverme un poco para poder colocar la punta en mi boca, pudo ser la calentura, pero su sabor era un verdadero manjar para mí. A lo cual se la empecé a chupar con la misma intensidad que lo había hecho con Francis.

Minutos después Kojo se acercó a la cama y lentamente me dejó caer en ella. Ambos nos miramos con la respiración agitada después de hacer eso. Me recosté tratando de descansar cuando Francis se acercó, coloco sus manos por detrás de mis muslos y me tiro hacia él, quedando prácticamente a los pies de la cama. De manera sutil, tomó mi tanga y la tiro hacia abajo quitándola en su totalidad, seguido por Kojo quien desabrocho la pequeña camisa para quitarla al igual que el sostén, dejando mis senos al descubierto. Francis se puso de rodillas y se acercó a mí concha, la cual volvió a devorar sin descanso. Kojo en su lugar se agachó para chupar mis senos y succionar mis pezones, no podía dejar de gemir, en verdad estaba disfrutando del trato que recibía de esos 2, Francis se detuvo para luego introducir un dedo de su mano derecha dentro de mi vagina. Lance un fuerte gemido lo cual parecía motivarlo ya que metió otro más y comenzó a moverlos, yo estaba en el cielo en ese instante, Francis se puso de pie y colocando su mano izquierda en mi barriga como apoyo para comenzó a mover su mano derecha rápidamente, masturbando mi vagina con una intensidad que no imagine.

- te gusta que te masturben la concha velluda vieja puta; decía Francis mientras agitaba sus 2 dedos rápidamente dentro de mi vagina, yo estaba demasiado excitada, al grado de mirarlo y asentir con la cabeza. He incluso separe por cuenta propia mis piernas colocando mis manos por debajo de mis muslos y enderezar mis rodillas para que mis piernas quedarán de forma recta.

Tiempo después intercambiaron roles, ahora era Francis quien besaba y chupaba mis senos mientras Kojo masturbaba mi vagina con 2 dedos igualmente. A diferencia de Francis, Kojo no sólo me masturbaba, sino que también lamia y chupaba la parte superior de mi concha, yo sabía que pretendía, el infeliz estaba tratando de encontrar mi clítoris de entre mis labios. No tardó mucho tiempo en encontrarlo para comenzar a succionarlo con un hambre increíble. Un fuerte escalofrío me hizo cerrar las piernas. Kojo se apartó de mí limpiándose la humedad que tenía en la boca. Al mismo tiempo Francis se puso de pie y se dirigió junto a su hermano.

- lista para recibir una dura paliza; dijo Francis mientras se dirigía a mi entrepierna con su pene en la mano.

- escuchen, eso fue genial pero no creen que podemos dejarlo para después, además no tienen condón ninguno de los 2; dije en tono seria pero agotada.

- acaso tienes miedo vieja zorra, no crees poder aguantar algo así de grande; dijo Francis mientras con una mano golpeaba mi coño con su pesado pene.

Eso me hizo dudar sobre lo que en verdad quería, amo a mi esposo y respeto a mi familia, pero siendo sincera, no tenía sexo durante años y estos jóvenes estaban dándome el placer que mi esposo me ha negado durante mucho tiempo. Además, mientras nadie lo supiera no habría problema alguno, accedí con la mirada a lo que Francis se acercarse aún más. Paso su muslo izquierdo por debajo de mi muslo derecho para poder levantar mi pierna y colocarla sobre su hombro izquierdo. Se sujeto a mi pierna con su mano izquierda y con la derecha tomó su pene y la acercó a la entrada de mi concha.

Sin decir palabra alguna empezó a separar mis gordos labios vaginales con la gran cabeza de su pene para meterla poco a poco. Lancé un gemido al sentir ese trozo de carne introducirse más y más, tuve que apretar los dientes cuando el tonto metió alrededor de la mitad. Estuvo así un instante y comenzó a moverse lentamente, con cada movimiento, mis gemidos iban en aumento lo cual lo excito ya que sus movimientos de lentos comenzaron a ser cada vez más rápidos y duros.

- mierda, tienes un coño muy apretado, eso significa que tu esposo tiene el pene pequeño, no es así; dijo mientras empujaba cada vez más fuerte.

- déjate de bromas, mi esposo no es una bestia; trate de responder mientras soportaba la sensación de profundidad que me estaba dando.

Francis cambio de personalidad de inmediato, dejó caer mi pierna derecha para colocar sus muslos debajo de los míos, coloco sus manos en mi cintura aferrándose a ella con fuerza y comenzó a penetrarme salvajemente. Lancé un grito cuando sentí como introdujo el resto de su pene dentro de mi vagina.

- te gusta la pose del misionero anciana; dijo Francis mientras me follaba como una auténtica bestia. Mis gemidos se mezclaban con gritos, mi vieja concha estaba sufriendo una auténtica paliza por parte de la gran verga negra de Francis. Estuvo así unos minutos para después colocar su pierna derecha por encima de mi pierna izquierda, mientras se dejaba caer, lance un grito que espero por fortuna, nadie lo haya escuchado. Cuando ese infeliz se dejó caer pude sentir como la gran cabeza de su verga presionó la entrada de mi útero, ese maldito negro realmente llegó demasiado profundo. Con mis manos intente apartarlo de mí, el levantó un poco las caderas para dejarse caer nuevamente. Lance un nuevo grito, a lo que Francis empezó a levantarse y dejarse caer, me estaba follando en esa postura asegurándose de que recibiera por completo su miembro dentro de mí. Después de unos minutos Francis se puso de pie, liberándome de ese gran castigo, solamente para ver ahora a Kojo tomar su lugar, intente ponerme de pie, pero Francis lo impidió. Kojo, sin medir palabras, introdujo su pene de golpe y empezó a martillar mi pobre vagina sin piedad. Empecé a gritar ya que el infeliz de Kojo no solamente tenía una verga tan grande como la de su hermano, si no que, al estar curvada, no podía ponerse recta dentro de mí vagina, esto hacía que la cabeza presionara las paredes de mi vagina. No pude resistir tal castigo y los gritos se convirtieron en fuertes gemidos.

- vamos maldito negro, no te detengas, sigue golpeando mi vieja concha con tu verga; no podía creer que dijera eso, pero la sensación era realmente deliciosa, nunca me había sentido tan llena, realmente necesitaba eso.

- cállate puta, solo eres una vieja blanca que necesita verga negra; respondió Kojo mientras me follaba de forma violenta, estuvo así unos minutos para después detenerse y hacerse a un lado. Eso sólo significaba una cosa, era hora del cambio.

Francis se recostó en la cama con una mano en la base de pene, solo ahí pude ver lo realmente grande que era.

- vamos perra, sube arriba y ponte a cabalgar; dijo Francis.

Sin dudarlo, me coloque arriba de él, me agache y con una mano tome su pene y lo coloque en la entrada de mi vagina. La sensación de tener nuevamente esa gran cabeza mis labios vaginales para volver a entrar, era sumamente deliciosa. Me deje caer y ese gran miembro volvió a estar dentro de mi otra vez. Coloqué mis muslos a ambos lados de su cintura, mis manos firmes sobre su marcado pecho y empecé a mover mis caderas de arriba a abajo muy lentamente. El coloco sus manos en mis caderas y cerró los ojos. Esa fue una señal para que lo hiciera más rápido, sin avisarle, empecé a moverme más rápidamente dejando caer mi trasero con fuerza. El apretó los dientes mientras decía cosas que ni siquiera eran palabras, eran sonidos que no tenían ningún significado. Dejé caer mi busto hacia el para abrazarlo ya que la sensación de antes, volvió a repetirse. Podía sentir nuevamente su gran cabeza chocar con la entrada de mi útero como si se tratara de un beso entre su glande y mi oviducto.

El soltó mis caderas para ahora colocar ambas manos en cada una de mis flácidas nalgas y separarlas al máximo, mientras movía sus caderas de arriba a abajo de manera violenta. Mis gemidos volvieron a ser gritos al sentir aquel impacto en lo profundo de mi órgano sexual contra el suyo.

- vamos hermano, dale su merecido a esta perra; dijo Kojo mientras se colocó detrás para ver el espectáculo que tenía enfrente.

Francis continuó con sus embestidas violentas, lo abrace con fuerza ya que sentía una serie de escalofríos recorrer mi cuerpo. No estaba equivocada, la sensación de la gran verga de Francis recorrer todo el camino de mi vagina y tener a Kojo detrás observando cómo era castigada por Francis, me provocaba una gran excitación. Al punto que no pude resistir más. Lance un grito al mismo tiempo que mi vagina se contrajo teniendo un fuerte chorro que salió de mi vagina, y al tener a Francis, aun martillando mi coño, ese chorro salió disparado por todas partes. Me desplome sobre él, mi cuerpo temblaba, había tenido un orgasmo muy fuerte y ese estúpido negro aún seguía martillando mi vagina. Me dio un beso y me hizo a un lado para poder retirarse, lugar que Kojo ocupo rápidamente. Él quería que lo cabalgara y yo estaba ansiosa de hacerlo, me puse encima de él y sin medir palabras me introduje la gran verga curvada de Kojo. Me di vuelta y pude ver a Francis limpiándose el sudor de la frente, eso me causó gusto ya que él lo había disfrutado tanto como yo. Así que decidí concentrarme en Kojo, pero en esta ocasión, en vez de mover mis caderas de arriba a abajo, movía mis caderas de atrás hacia adelante.

- más lento maldita vieja, vas a arrancarme la verga; dijo Kojo mientras mostraba los dientes y se sostenía de mi cintura.

- acaso no puedes conmigo, una anciana blanca es mucho para ti; se lo dije en tono de burla. Eso pareció motivarlo, ya que al igual que su hermano, coloco sus manos en mi culo tratando de separar mis nalgas, cosa que logró al igual que Francis. Sin embargo, ahora era yo quien apretaba los dientes y no el. Mis caderas parecían tener vida propia ya que no dejaban de moverse de atrás hacia adelante. No tardó mucho tiempo para que volviera a sentir ese fuerte escalofrío que vino acompañado de otro fuerte chorro liberado de mi vagina. Esta vez, la gran verga de Kojo servía como un tapón, así que, en vez de salpicar, simplemente se escurrió por debajo, mojando todo el abdomen de Kojo, quien soltó un largo suspiro mientras caía rendido en la cama. Ahora fui yo quien se levantó liberando mi vagina de ese gran trozo de carne. Pude notar que su miembro brillaba como si estuviera empapada en aceite, pero no era así, estaba mojada con mis jugos mezclados con los suyos. Caí rendida a la cama aun lado suyo, él se acercó, me abrazo y empezó a besarme, sin embargo, aún no terminábamos.

- es mi turno perra, ponte a 4 patas; dijo Francis mientras Kojo se hizo a un costado descansando un poco. Me incorpore y me coloque a cuatro patas, en esa pose la pequeña falda era un accesorio prácticamente, ya que no cubría absolutamente nada. (como recordarán aún tenía los tennis deportivos, las medias color blanco, la pequeña corbata y la falda).

- pareces una perra en celo esperando su macho para aparearse; dijo Francis mientras se acomodaba detrás mío. Coloco sus manos nuevamente en mis nalgas y las separa una vez más.

- no sólo tienes una concha repleta de pelos, sino que tienes vello anal, eres una perra vieja muy cachonda; dijo Francis mientras colocaba la punta de su pene nuevamente en la raja de mi concha. Acto seguido sin pensarlo la metió lo máximo que pudo y empezó a embestirme de manera bestial.

- ya tienes perra, yo soy tu perrita si tú quieres, una perra blanca con un gran culo gordo, no te importa que tu perra sea muy vieja; le dije lo cual obtuve una respuesta de inmediato.

- me encantas puta, me gusta la concha peluda de mi perra; dijo Francis mientras me daba fuertes nalgadas que hacían temblar mis gordas nalgas como si se trataran de gelatina.

- siiii así papi, que rico me follas, a tu perrita le encanta tu gran verga negra, más duro mi macho para que termine el celo de tu perrita; le dije mientras aumentaba el ritmo de sus embestidas. Mi gran culo ondulaba producto de las fuertes estocadas que me daba, abrí mi boca y dejé salir la lengua. Estaba jadeando como una auténtica perra en celo disfrutando del apareamiento con su macho. En ese instante Francis se dejó caer sobre mi espalda, con su mano izquierda apretó la grasa de mi barriga mientras que con la derecha sujeto mi vello púbico, no supe que hacer cuando el lanzó un grito, el infeliz tiro de su mano arrancando gran cantidad de mi vello púbico mientras su gran verga liberaba una cantidad increíble de semen caliente que se regaba al interior de mi vieja vagina. Grite como nunca y libere un nuevo chorro que mojo la parte baja de la cama.

- maldito negro porque me arrancaste los pelos; le reclame mientras el sonrío. Ese infeliz me había sacado un nuevo orgasmo y no sólo eso, su sucia verga había soltado su semen en mi interior. Francis se reincorporo, me dio unas cuantas nalgadas y se bajó de la cama buscando algo que beber saliendo de la habitación.

Kojo se acercó a mí para besarme y pedirme que me pusiera de pie.

- aún faltó yo o acaso tuviste suficiente con mi hermano; dijo Kojo.

- tu eres el plato fuerte, y bien, que piensas hacer muchacho; respondí.

Kojo se puso de pie enfrente de mí y pasó sus manos por dentro de mis muslos para terminar detrás de ellos, me levanto al aire, acto seguido coloque mis brazos detrás de su cuello sujetándome así como mis piernas abrazándolo por su cintura, de esta manera me sujete muy bien a él. El avanzó un poco cargándome y moviéndonos juntos, logró introducir nuevamente su gran verga en mí ya castigada concha.

- mmmm sí, me encanta tu verga negra Kojo, la tienes muy grande y gorda, me fascina tu gran verga doblada; no podía mentir, en verdad me encantaba tenerla dentro.

El gruñía como bestia mientras me levantaba y me dejaba caer usando sus brazos, con la intención de darme placer con su enorme miembro.

- quieres probar si mi instinto procreador se impone sobre la baja fertilidad de una anciana; dijo Kojo mientras nos dirigíamos otra vez a la cama.

- puedes intentarlo pero puede que sea demasiado tarde para este cuerpo desgastado volver a quedar embarazada; respondí desafiante.

- eso significa que me das tu consentimiento para embarazarte; dijo Kojo mientras me dejaba caer sobre la cama.

- pues inténtalo; le respondí mientras me ponía en 4 patas de nuevo.

Kojo se colocó detrás mío y puso su miembro por encima de mi trasero. Moví lentamente mi culo de lado a lado, invitándolo a entrar nuevamente en mí.

- espero que tus trompas de falopio estén listas, así que empieza a ovular anciana; las palabras de Kojo eran realmente pervertidas, pero de alguna forma me prendían.

- continuarás hablando o vas a meter esa rica verga en mi ansiosa concha; le respondí mientras él se acomodaba detrás mío para luego introducir su pene nuevamente. Libere un largo suspiro mientras él se sujetaba de la diminuta falda y comenzaba a follarme con fuerza. Sus embestidas eran duras y rápidas, con mi mano, tomé una almohada y la coloqué debajo de mis pechos. Separé lo más que pude mis piernas y doble las rodillas, levantando mi culo hacía el. Kojo se puso como loco, me golpeaba con fuerza, mis gemidos eran cada vez más fuertes mientras la habitación se ahogaba con un fuerte sonido. Plap plap plap, era lo que se podía escuchar, mis gordas nalgas chocando con sus caderas follando como si fuéramos unas bestias. Kojo a los pocos minutos, se dejó caer sobre mi espalda abrazándome, poniendo sus manos sobre la grasa de mi barriga, en verdad parecíamos 2 perros apareándose. Podía sentir la respiración agitada de Kojo sobre mi nuca mientras jadeaba cerca de mi oído derecho.

- ovula anciana ovula, no dejaré que mi hermano te tenga, eres mía zorra, solo mía; dijo Kojo con furia.

Las palabras de Kojo me excitaron, él estaba celoso de su hermano, pero no lo demostraba. Durante muchos años, por fin alguien me deseaba, ellos 2 parecían unos auténticos perros peleándose para ganar el derecho de estar con la hembra.

- mmmm si papi, soy tuya, solo tuya, esta perra blanca le pertenece a Kojo, mi vieja concha le pertenece a tu asquerosa verga doblada, que rico, dame más maldito negro; le respondí mientras gemía de la manera más cachonda que he hecho. Kojo se inclinó un poco hacia atrás mientras subí mis caderas y me deje caer sobre él. Grave error, pude sentir que su verga entró casi por completo dentro de mi vagina. Lance un grito que fue ahogado rápidamente por el sonido de mis nalgas chocando con las caderas de Kojo, me inclino aún más hacia él y con su mano izquierda me acercó a su cara para que pudiera besar mi cuello mientras empujaba con fuerza.

- tu culo gordo es mío anciana, voy a fertilizar tus viejos óvulos blancos con mis espermatozoides negros, soy tu macho, solo yo; dijo Kojo.

Minutos después volvió a tomar la grasa de mi barriga con ambas manos mientras me empujo hacia atrás, el empujaba con fuerza mientras gruñía como poseído. Yo estaba al límite, era cuestión de tiempo antes de tener un fuerte orgasmo. Él se sujetó con fuerza mientras sentía como sus testículos se presionaron en contra de mis labios vaginales, lanzó un grito acompañado de él mío, pude sentir como el interior de mi vagina se contrajo violentamente al mismo tiempo que su sucia verga escupía una gran cantidad de semen caliente en mi interior. Mi cuerpo temblaba, pero ese infeliz solo aceleró sus embestidas.

- detente idiota, estoy muy sensible ahí abajo, soltaste mucho adentro, si sigues así, vas a hacer que se escurra; le dije mientras hacía caso omiso a mis palabras.

Kojo se dejó caer nuevamente sobre mi espalda mientras volví a quedar a cuatro patas, con su brazo y pierna derecha se sostuvo a lado mío. Con su brazo izquierdo se sujetó sobre mi hombro izquierdo mientras subió su pierna izquierda por encima de mi culo, en esa pose él lograba meter lo más que podía su gran verga.

- queda embarazada con mi esperma negro puta anciana; dijo Kojo mientras soltó mi hombro y con su mano izquierda presionó mi nalga izquierda separándola lo más que pudo mientras metía su verga al máximo.

Pude sentir como su verga temblaba dentro de mí vagina al mismo tiempo que no paraba de escupir una gran cantidad de semen, un fuerte escalofrío recorrió mi cuerpo y sin poder hacer nada, mi concha soltó 4 potentes chorros, era un fuerte orgasmo mientras Kojo seguía dentro de mí. Estuvimos juntos unos segundos antes de incorporarnos y separarnos. Él se puso de pie enfrente a mí mientras yo me aún costado de la cama, llevé mi mano a la raja de mi coño y con mis dedos pude recuperar un poco de semen que había logrado salir del fondo de vagina. Llevé mis dedos a la boca y lamí el semen que tenían, me sabía delicioso. Fue entonces que lo vi, pude ve la verga de Kojo después de tener sexo conmigo, era enorme, gorda, doblada, simplemente deliciosa. En ese momento Francis entró a la habitación con la verga ahora flácida y colgando entre sus piernas.

- antes de irnos, danos un pequeño espectáculo puta anciana; dijo Francis, mientras se acercaba a nosotros.

Me puse a cuatro patas y empecé a mover mis caderas de lado a lado, giré para verlos mientras sacudía mi gordo culo moviendo mis grandes nalgas. Ellos rápidamente se acercaron y empezaron a besar y lamer todo mi trasero. Francis me tomó de mi peinado de cebolla y dirigió mi cabeza a su verga flácida, la cual empecé a chupar como si estuviera chupando una paleta, mientras Kojo separaba mis nalgas para chupar y succionar mi ano. Estaba en el paraíso, no podía hacer otra cosa que no fuera disfrutar de mis 2 machos negros. Después de unos minutos algo nos interrumpió, era mi celular que estaba llamando. Me aleje de ellos de inmediato, era mi esposo. Les hice una señal que guardarán silencio y salí de la habitación. Me habló sobre si todo estaba bien y que regresaría al día siguiente por la mañana, le respondí que todo estaba bien, que durmiera tranquilo, que lo amaba y esperaba su regreso. Me asomé a la puerta entre abierta de la habitación, Kojo y Francis ya estaban vistiéndose lo que significaba que todo había terminado por ahora.

Al entrar a la habitación, empezaron a besarme mientras me hicieron prometer que volveríamos a repetir en algún momento a lo que les dije era más que obvio. Los acompañe a la puerta de la casa y viendo que no hubiera nadie afuera, salieron rápidamente de mi casa para entrar a su auto y marcharse del lugar. Me dirigí arriba totalmente confundida, tomé un baño y arreglé la habitación. Al momento de ir a la cama me puse a recordar lo que había pasado y una inmensa calentura invadió mi cuerpo, al grado de hacer a un lado la sabana, quitarme la bata y empezar a masturbarme. Me moría de ganas de tener a Francis y a Kojo en mi cama otra vez, recordé que prometieron repetir por lo tanto era cuestión de esperar, ahora me pertenecían, sus grandes miembros eran míos y no de esas jovencitas de la escuela.

Al día siguiente mi esposo llegó, mis hijos llegaron y tuvimos una pequeña comida en donde mi esposo y su visita en el rancho era el protagonista. Todos estaban felices, pero en mi mente me moría de vergüenza, no podía verlos a los ojos sin sentir pena.

Todos ellos no sabían que, en ese mismo momento, mi cuerpo ardía de deseo por dos alumnos míos, mi familia no sospechaba que yo, una abuela de 64 años jubilada, maestra estricta, mujer respetada y esposa dedicada a su hogar, había tenido sexo con 2 hombres negros en la misma cama en donde duerme con su esposo. Ya en la noche, aprovechando que mi esposo dormía, me puse a ver videos porno en mi celular y fue ahí que supe que lo que habíamos hecho se llama sexo interracial. Ver esos videos hizo que mi vagina se mojara de volver a sentir esas 2 grandes vergas negras destrozando mi interior. Pero sin dudas, Kojo era mi favorito. Todo empezó con Francis, pero era Kojo, él y su verga doblada fue quien me había dado los mejores orgasmos.

Sabía que por mi edad no podía quedar embarazada, pero compré las pastillas del día siguiente solo por si acaso. El día lunes ya de regreso a clases, tanto ellos como yo, actuamos normalmente sin levantar la mínima sospecha de lo ocurrido. Los 3 ahora no podíamos esperar a nuestra próxima reunión, en especial yo, había decidido mantener mi pequeña infidelidad en secreto, esperando con deseo nuestro próximo encuentro.