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Dominaciónsept 2025

Mi primer año de profesor (10)

No esperabas que tu secreto llegara a tus manos tan pronto. Pero cuando la pantalla se enciende y ves a tu novia en los brazos de otro, la vergüenza se mezcla con un deseo que no puedes controlar. Esta noche, el castigo no es solo físico, es mental.

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Mi primer año de profesor (10)

Para mí sorpresa y cierta preocupación, Marta no puso ninguna queja cuando le dije que no podía ir a casa ese fin de semana porque tenía que preparar los exámenes y estaba muy agobiado.

-Esta bien, cariño. Si estás más agusto trabajando ahí sin distraerte me parece bien-

-Gracias mi amor. Te lo compensaré la semana que viene-

-Tienes mucho que compensar y ya empiezo a dudar de si serás capaz-

-Lo siento mucho. De verdad que cuando pasen los exámenes estaré mejor-

-Eso espero. Bueno te dejo que he quedado con las chicas-

-Esta bien. Te quiero-

-Y yo- me dijo bastante fríamente.

Debería preocuparme por eso, estaba perdiendo a Marta, pero mi cabeza solo estaba en Soraya y en qué tebdria preparado.

-Ya le he dicho a mi novia que no iré- Escribí a Soraya por la mañana antes de las clases

-Buen chico- me respondió

Como toda la semana, fui a clase con la jaula y el plug, no había tenido más contacto con las chicas desde el lunes en el instituto. Solo habían requerido de mi diariamente para que me grabase videos masturbándome con la jaula puesta y metiéndome distintas cosas por el culo y mandarlos por el grupo. Por lo que llegué al viernes sin correrme pero extremadamente cachondo y deseando estar a los pies de mi Diosa tres días seguidos.

Salí del instituto nervioso contando con encontrarme a Soraya ya en mi piso. Pero no sucedió. No vino para comer, ni lo hizo en toda la tarde. Me sentía fatal, había mentido a mi novia para estar con Soraya y ella no aparecía. Estuve apunto de coger mi coche y marcharme para estar con Marta, pero no podía sin quitarme la jaula.

Se hizo de noche y me fui a dormir casi llorando y hundido por engaña a mi novia, de la que no supe nada en todo el día, odiando la jaula que no me dejaba tampoco masturbarme y enfadado con Soraya por haberme hundido.

Me despertó el móvil a las cuatro de la mañana. Era Soraya, me estaba llamando.

-¿Que pasa?- pregunté dormido.

-¿No lees los mensajes?- me preguntó enfadada.

-No, lo siento. Estaba dormido-

-Pues mira tu puto móvil, perro- dijo y colgó la llamada.

Abrí el WhatsApp y había varios mensajes en el grupo en el que me habían metido.

"Perrito, necesitamos taxi" había escrito Laura.

"Sí, date prisa" Puso Silvia

"Y ven desnudo" añadió Soraya.

Había algún mensaje más metiéndome prisa e insultándome. Pero las ordenes eran esas. Rápidamente me levanté de la cama, me puse unas deportivas, cogí las llaves del coche y bajé al garaje desnudo. Agradecido y feliz de por fin tener noticias de mis torturadoras.

Conduje desnudo, me pasó por la cabeza el miedo a un control de policía, no era extraño un viernes a esas horas. Me vi teniendo que explicar porque estaba desnudo y con una jaula de castidad puesta y me entró pánico. Por suerte llegué hasta la zona de discotecas sin altercados.

Las chicas me esperaban justo a la puerta, sin apenas alejarse unos metros y a la vista del resto de personas que pasaban por allí.

-Buenas noches, perro- dijo Soraya abriendo la puerta del copiloto al tope y dejándola así mientras Laura, Silvia y Raquel entraban en la parte de atrás.

-Buenas noches- dije nervioso.

-Que sea la última vez que no miras tú puto teléfono-

-Lo siento mucho-

-Llevamos media hora esperando, imbécil- dijo hablando muy alto aún fuera del coche llamando la atención de un grupo de chicas que pasaba por detrás, que me vieron desnudo.

-De verdad que lo siento. Me quedé dormido-

-Me importa una mierda. La próxima noche te metes el teléfono en el culo y te despiertas cuando vibre-

-Si, será mejor. Lo siento- dije tratando de acabar rápido la conversación y huir de allí.

-Arranca imbécil- me dijo tras subirse finalmente a mi coche.

-¿Voy para mi casa?- pregunté ya con el coche en marcha.

-Joder está desnudo y pregunta donde vamos, que cerdo es- dijo Silvia desde atrás

-¿Quiers que te demos un paseo por el parque?- preguntó Laura riendo.

-No, preguntaba si venías todas...- dije

-Tranquilo perrito te sacaremos para que hagas pipi primero- dijo Soraya.

Por el camino a mí casa, Soraya no dejaba de escribir mensajes con el móvil, supongo que hablando con Sergio y el resto de chicas hablaban de lo que había pasado esa noche, Silvia había ligado y se había follado a un chico y les estaba contando la experiencia.

-¿Te gusta lo que oyes, perro?- me preguntó Silvia al ver que me movía incómodo.

-No... No se- respondí nervioso.

-¿Te gustaría ser él?- preguntó-Olvidate tú no siquiera nos verás desnudas en la vida- añadió riendo ante mi silencio.

-Tu solo eres un juguete para entretenernos, profe. Estás tetas son solo para hombres- dijo Laura riendo y apretando su pecho en el escote de la camiseta.

Poco después llegamos a mi piso y metí el coche en el garaje. Abrí la puerta de las chicas para que se bajasen del coche y fuimos al ascensor. Soraya pulso el botón del portal en vez del de mi piso haciendo que mi cara expresase pánico.

-Tenemos que sacarte ha hacer pis. Que luego te lo haces en la alfombra- Dijo

Iba a salir desnudo justo a la puerta del edificio. Era tarde pero eso no quitaba el miedo y la vergüenza de ser visto por algún vecino.

-A cuatro patas- me dijo Soraya cuando se abrió la puerta del ascensor.

Obedecí y caminé rodeado de las chicas recorriendo el portal entre suaves patadas en el culo.

-Camina perrito, que no tenemos toda la noche-

Salimos del portal, quise quedarme pegado a la puerta, lo menos a la vista posible. Pero obviamente, esa no era la idea de Soraya.

-No hagas pis en la acera cerdo, que luego lo pisa la gente. Sal al medio de la carretera, vamos-

Hundido salí de el pequeño refugio que me daba la pared y me puse en mitad de la carretera a la vista de toda la calle, tanto si alguien pasaba por allí como si salía a alguna ventana.

-Mea, perro. No tenemos toda la noche- dijo Soraya.

Quise mear, pero el miedo y los nervios me cortaban las ganas.

-No nos vamos a ir hasta que lo hagas. Tú sabrás cuanto tiempo quieres estar ahí en medio- dijo de nuevo.

Las otras tres chicas reían y Silvia me grababa con su móvil.

-Levanta la patita- me dijo Laura

Obedecí. No sé si por ese gesto o por la fuerza que hacía, pero conseguí que mi empezar a mear. El chorro salió de la jaula con potencia y las chicas empezaron a silvar y aplaudir haciendo mucho ruido aumentando por mil mi miedo a ser visto.

-Muy perrito, ya podemos ir a casa- dijo Soraya.

Aliviado, caminé a cuatro patas lo más rápido posible hasta entrar en el portal y me llevaron al ascensor de nuevo con patadas y azotes en mi culo.

Subí arrodillado entre las cuatro chicas jóvenes y preciosas, mirandolas con miedo y no más arriba de sus rodillas y sintiendome en un sueño.

Llegamos y entramos al piso. Las cuatro fueron directas a sentarse en el sofá y yo me quedé de pie a su lado.

-Traenos una botella de vino y prepara algo de comer- me dijo Soraya.

Les llevé y servi el vino en cuatro copas y volví a la cocina para meter en el horno unas pizzas precocinadas que tenía en el congelador.

Les di las pizzas y me arrodillé a sus pies. Me lanzaron los bordes y los restos que comi directamente del suelo y solo me levanté para rellenar las copas.

-Bueno, perro. Como te has portado muy bien, tengo una sorpresa para ti ¿La quieres?- me dijo Soraya

Pese a tenerme que sería algo malo para mí, asentí deseoso de saber qué tenía en mente.

Soraya encendió la televisión y compartió la pantalla de su móvil.

-¿Has sabido algo de tu novia hoy?- me preguntó

-No, nada- respondí extrañado por la pregunta.

-¿Y no te ha dicho que planes tenía?-

-No, no hemos hablado nada ¿Por qué?- pregunté acelerado.

-Porque yo si se que estaba haciendo hasta hace menos de una hora-

-¿Que... Que estaba haciendo?- sentía el corazón apunto de explotar.

¿Que podía estaba haciendo Marta? ¿Y por qué lo sabía Soraya?

-Ha salido de fiesta con sus amigas- me dijo

Me relajé, no sabía porque Soraya estaba al tanto de eso, pero no era extraño un viernes por la noche.

-Y a conocido a un chico-

-No...¿Por qué lo sabes? Eso es imposible- pregunté de nuevo con las pulsaciones a doscientos.

-¿No le crees? ¿Me estás llamando mentirosa, perro?- dijo enfadada

-No, lo siento... Pero Marta no haría eso-

-¿Estás seguro?-

¿Lo estaba? Lo estaría hace un mes, pero últimamente, con mis problemas, Marta se había distanciado de mí. Aún así me resultaba difícil de creer

-Entonces supongo que está chica no es tu novia- dijo abriendo un video de su móvil en la pantalla del televisor.

Sí que era Marta. La reconocí al momento. Era mi novia hablando con un chico, Sergio. Estaban en una discoteca y reían, Sergio la tenía cogida por la cadera y la movía bailando suavemente mirándose cara a cara.

-¿No es tu novia esa chica?- preguntó soray

-Sí, lo es ¿Que... Que ha pasado?- dije.

-¿Lo quieres saber? ¿Estás seguro?-

-Sí, quiero- dije al borde del llanto.

-¿Por qué lloras, perrito? Es lo que tú quieras, por eso tienes tantos videos de cornudos en tu historial ¿No? ¿No es justo lo que deseas? ¿Que te salgan unos buenos cuernos? ¿Que un buen macho con una polla enorme le dé a tu novia lo que tú y tu pequeña pollita impotente no puede?-

-No... Es demasiado- dije tragando saliva para no llorar.

-Ya es tarde para eso, perrito. Creo que ya veo como te están saliendo cuernos en la cabeza- dijo Laura.

Soraya le dio al play y en la pantalla pude ver como Sergio hacía bailar a mi novia, la giraba y colocaba su enorme polla entre las nalgas de Marta.

-Mira debe ser la primera vez que la pobre siente un buen bulto ahi- dijo Silvia.

-Para... Por favor- pedí

Era muy duro, me estaba matando de celos. Pero mi polla goteaba y quería romper la jaula de lo dura que se estaba poniendo.

-¿Seguro? Que no lo veas no va a cambiar lo que ha pasado. Pero si prefieres vivir en la ignorancia...-

-Esta bien. Quiero verlo-

Soraya pulso de nuevo el vídeo. Marta se giró al sentir la polla de Sergio, le miró a los ojos con una sonrisa y llevó la mano a su bulto, se mordió los labios y le besó.

-Enhorabuena, perrito. Ya eres oficialmente cornudo- dijo Soraya acariciándome la cabeza

Fue un golpe doloroso, unos celos desmedidos, mi hombría hundida por ver cómo mi novia agarraba una polla que me triplicaba en tamaño y una vergüenza enorme por estar viendo ese vídeo con las cuatro chicas, de rodillas y con la polla enjaulada goteando de ¿Gusto?

Marta y Sergio se besaron con pasión, mezclando sus lenguas en la boca del otro. Las manos de él se metieron bajo la falda de mi novia agarrando sus nalgas, en medio de la discoteca, a la vista de sus amigas y, posiblemente, algún conocido más ¿Ni siquiera eso le importaba?

El vídeo acabó ahí.

-¿Que te parece? ¿Que sientes, perro?- me preguntó Soraya.

-Me... Me duele- dije

-Pero también te gusta ¿Verdad? Es lo que querías, tú fantasía, tú sueño-

-Sí, también me gusta- Dije hundido.

-¿Quieres ver más?-

-Si, por favor- pedí

Soraya escribio algo en su móvil y segundos después entró una videollamada de Sergio en la pantalla, Soraya quito su cámara y su micro y solo podíamos ver y oír lo que pasaba al otro lado.

Estaban en mi casa, en mi propia cama. Sergio tenía el móvil en la mano y penetraba a mi novia que estaba a cuatro patas sin ver el teléfono que le apuntaba.

-Oh si ¡dame duro!- Gemia Marta.

-¿Te gusta, zorra?-

-Sí, sí me encanta. Joder- gritaba mi novia.

¿Zorra? ¿Acababa de llamar zorra a mi novia? A la que yo siempre trataba con cariño y ella parecía encantada ¿Que hubiese hecho si yo la llamaba así? Supongo que para eso tendría que ser capaz de follarla como hacía Sergio.

-Mas, más duro- pedía Marta.

-Joder con tu novia. Como se nota que estaba deseando un buen rabo- dijo Silvia a mí lado riendo.

-Normal, tanto tiempo con un novio al que se le encoje al ver un coño- dijo Raquel.

Sus comentarios dolían, pero yo solo quería ver lo que la pantalla me enseñaba. Quería ver a mi novia disfrutar de un buen polvo y como la enorme polla se Sergio entraba y salía de su coño.

-Oh joder, me matas- Gemia Marta tan alto que se le escucharía en todo el edificio.

-Pero que guarra eres ¿Te gusta como te doy rabo, zorra?-

-!Oh si me encanta! Dame más-

-Di que eres una zorra y que te encanta mi polla-

-Soy una zorra y me vuelve loca tu polla, joder-

-¿Quién es ese de la foto?- dijo señalando una foto de Marta y de mi en la mesita.

-Nadie, no es nadie- dijo entre gemidos y sin apenas mostrar resentimiento

-¿Es tu novio? Vaya pinta de marica picha corta tiene-

-Mmm- gimió Marta

-¿Quién te da polla mejor? ¿Yo o ese picha corta?-

-Tu mmmm tú mucho mejor- gimió Marta haciendo que yo lo hiciese también al otro lado.

-Jajaja te encanta esto ¿Verdad profe?- preguntó Laura

-Sí...- Afirme avergonzado

-Parece que a tu chica también le está gustando. Está solo es la primera de muchas noches de cuernos- dijo Soraya- Levanta- añadió

Me levanté y Soraya sacó la llave que llevaba al cuello para abrir la jaula y liberar mi polla.

-A ver cuantas veces eres capaz de correrte antes de que lo haga Sergio follandose a tu novia-

-Gracias- dije al sentirme libre.

-Coje el consolador y hazte pajas sin parar una tras otra hasta que tu novia y mi novio terminen-

Salí casi corriendo a por el consolador y me lo metí de golpe en el culo. Silvia colocó su móvil de tal forma que se me veía a mí y a la vez la pantalla de la televisión con la llamada en directo.

La primera corrida fue casi al instante, al primer roce de mi mano ya estaba disparando sobre el suelo.

-No pares. Date con ganas, disfruta de tu libertad-me dijo Soraya tras las risas que provocaron mi precocidad.

Me centré de nuevo en la televisión sin soltar mi polla que se pusa dura casi al momento.

-Joder que coñito más apretado tienes. No parece que ese marica te la clave mucho-

-No.... Y menos así ¡Joder! Me vuelves loca-

-Te voy a reventar el coño toda la noche-

-Si, no pares nunca. Quiero que me rompas, que me mates a pollazos- Gemia Marta

Nunca jamás la había visto así, conmigo era tan distinta, tan suave y delicada.

Me corrí de nuevo apenas cuatro minutos después.

-Lame las dos corridas y sigue. No pares- dijo Soraya ante mi intento de darme un descanso.

Obedecí y lamí del suelo mi leche, me senté de nuevo y seguí follandome el culo y masturbando mi polla, ahora blanda.

-Cuando tú novio te la meta no la vas a sentir de lo abierta que vas a quedar-

-Mmm Joder. No recuerdo cuando fue la última vez que me follo y ni soñando podría hacerlo así ¡Dios!-

-¿Y eso por qué?-

-Porque la tiene enana-

-Lo sabía tiene cara de picha corta. Dile lo que es y dile cuánto te gusta una polla de verdad. Hazlo mirando la foto-

-Eres un puto picha corta impotente que no sabe follar. No sabes lo bien que me están follando en tu puta cama, joder- gimió Marta fuera de sí.

-Pero que zorra eres-

-Me corro, joder. Me corro-

-Correte zorra. Hazlo mirando a tu novio-

-Sí, sí, sí ¡Me corro!- grito mirando a nuestra foto en la mesita antes de caer desmayada en la cama.

Yo me corrí con ella, por tercera vez y lamí las gotas del suelo antes de retomar una cuarta paja.

-Levanta zorra. Aún tienes trabajo aqui-

Mi novia se giró con cara de placer y cansancio y vio el móvil que la grababa.

-¿Que haces? ¿Me estabas grabando?-

-Sí, es para tú novio. Por si le quieres mandar un recuerdo-

-No joder. Apaga eso-

-Tranquila nena, es solo para mí. Venga ponte a chupar que te voy a llenar esa cara de leche-

Aunque con gesto un poco contrariado, Marta no portesto más y se arrodillo entre las piernas de Sergio que se había puesto de pie.

-A ver cómo te la tragas toda. Que tú novio vea lo bien que chupas una polla de verdad-

Marta sonrió ahora, y se metió la mitad de la polla en la boca.

-¿Así se la chupas al picha corta?-

-No, a él no se la chupo porque se corre al segundo-

-Con lo que a ti te gusta mamar ¿Verdad? Que patético perdedor-

-Sí, patetico- respondió Marta entre chupada y chupada

-Mandale un saludo ¿No?-

Sin sacarse la polla de la boca, Marta hizo un corte de mangas a la cámara que me hizo correr por cuarta vez.

-Pon la cara zorra. Te voy a llenar de leche-

-Sí lléname toda. Correte en mi cara- dijo mi novia masturbando a Sergio sobre su cara y con la boca abierta.

-Ahhh ya sale puta. Ya viene tú premio-

Cuatro enormes chorros, mucho más abundantes que mis cuatro corridas juntas, llenaron la cara y la boca de mi novi

a.

-Joder que pasada- dijo Marta llevando con sus dedos los restos de la corrida a su boca.

-Esto es solo el primer asalto, puta. Te voy a follar toda la noche-

Sergio cortó la llamada y la televisión se quedó en negro.

-Enhorabuena perro. De hoy en adelante serás el más cornudo de tu ciudad- me dijo Soraya acariciando mi pelo de nuevo.

Continúa en