Usada por un viejo sucio PT1
La oficina se vacía, pero la mirada de él no la suelta. Sabe que cruzar ese límite la convertirá en algo que nunca fue, pero el olor a suciedad y el tamaño de su deseo la paralizan. Esta noche, el escritorio será su altar.
Siempre en mi trabajo de oficina, ese viejo me miraba morbosamente... Era mucho mayor que yo, con una barriga enorme y bastante desaliñado, yo lo ignoraba todo el tiempo.
Un día durante la hora de comida, él estaba platicando con otros tipos de la oficina, y logré escuchar todo, estaba diciendo que el no usaba calzoncillos, porque le apretaban la verga, los otros lo molestaban diciendo que seguro la tenía pequeña etc... En eso el sobre el pantalón movió su verga y hasta yo me impresioné, incluso flácida se notaba muy grande.
El me miró, aún con su verga sostenida y la movió de un lado a otro, yo no reaccioné hasta que se comenzó a reír... Estaba empapada, muy caliente, esa noche me toqué y acabé pensando en esa verga dura de ese viejo sucio y asqueroso...
Después de haberme tocado pensando en esa enorme verga, la verdad me sentía extraña cuando iba de regreso al trabajo, sin embargo, al volver a ver a ese viejo, gordo y fodongo, la verdad la calentura se me bajó al instante.
Pasaron varios días, y todo de lo más normal, pero todo cambió cuando nos tocó hacer un trabajo en equipo, éramos 4 compañeros y todo debía quedar para cerrar los proyectos de año, eran 3 compañeros y yo, entre ellos, el viejo sucio.
Al principio todo giraba entorno al trabajo, pero a la hora de comer, todo cambió de nuevo, de verdad, ese es un viejo asqueroso, comenzaron a platicar de cosas sin sentido, pero pronto, comenzó a decir (no sé si pensaba que yo no escuchaba ya que no estaba con ellos, pero si estaba cerca) lo mucho que gritaban "las putas" cuando sentían su enorme verga y lo adictas que se volvían al sabor de su leche...
No lo podía ver, pero me imaginaba esa enorme verga marcándose en su pantalón de vestir, nuevamente me comencé a calentar, mi mente no podía pensar en otra cosa...
Seguimos con el trabajo y casi al finalizar el se acercó, me rodeó por sobre mi hombro y comenzó a mostrarme unas cosas en la computadora, mientras en mi codo podía sentir su verga tocandome, podía sentir que era casi del tamaño de mi propio brazo, se sentía caliente, no tan dura pero muy maciza...
Él pronto notó mi cara y me dijo al oído: "hay Marce, si tanto te gusta aquí la tienes cuando quieras"
Yo volteé "molesta" y le dije que se alejará, se alejó riéndose v volvió a su lugar.
Mis compañeros ya se habían ido y yo estaba apresurandome para irme también, me despedí de lejos de él y me dijo: "¿Qué? No me darás un besito?
Cuando me acerqué, noté que ya había sacado su verga y se estaba masturbando, no pude alejar mi vista de esa enorme verga dura...
Regresé por mis cosas y veo que el maldito viejo sucio (a quien ahora llamaré Arturo) tenía su enorme verga de fuera, la tomaba duro con una mano y con su otra mano, con la palma abierta se pegaba como si fuera un garrote...
Yo estaba en shock, impresionada... No sabía que hacer y el solo sonrió y me dijo: pensé que ya te habías ido, pero se ve que te encanta lo que ves... Yo no dije nada, tomé mis cosas y salí lo más pronto que pude de la oficina. Más tarde, ya en mi casa no podía creer lo que había sucedido, estaba increíblemente caliente y mojada, esa verga enorme me tenía así, sin importar qué fuera de ese maldito viejo sucio y detestable, mis dedos no me daban placer suficiente, acabé una y otra vez, pero solo podía pensar en que necesitaba esa verga enorme dentro de mí.
Al día siguiente, desperté, seguía igual de caliente, me puse una tanga diminuta, un bralet muy delgado, una falda ajustada y una camisa blanca, con un saco arriba...
Al principio en la oficina todo normal, incluso parecía que Arturo me evitaba, pero cuando todos se comenzaron a ir, el solo estaba sentado en su lugar, mirándome, podía sentir su mirada clavándose en mi espalda, yo lo miraba de reojo y el no miraba a ningún otro lugar, solo sonreía. Todos se habían ido, y el seguía ahí, viéndome, se paró y caminó hacia mi. Arturo: ¿cómo estás? Marce: bien y ¿Tú? Estoy terminando unos reportes (cosa que era mentira) Arturo: sabes, hoy te ves más sabrosa de lo normal, ¿No traes calzones? Eso me puso colorada de la cara Marce: claro que traigo, no seas idiota Arturo: no lo tomes a mal, yo nunca uso calzones. El tomó su verga sobre el pantalón como la primera vez y la la movió de un lado a otro, yo no pude evitar mirarla y calentarme de nuevo. Arturo: pero ya la viste en vivo, pensé que me ibas a reportar o algo, pero como no dijiste nada, creo que te gustó, ¿Quieres que me la saque de nuevo? Marce: estás loco... Arturo: anda, saca mi verga y vela de cerca... No me podía mover, realmente deseaba sacarla, el tomó mi mano y la puso sobre su pantalón y yo seguí, bajé el cierre de su pantalón y abrí el espacio para que saliera
Arturo: quizá eso funciona con los que la tienen pequeña, pero mi verga no va a salir por ahí. Decía mientras se abría el cinto y el botón de arriba y por fin saltó la enorme verga...
Desabroché su pantalón, metí mi mano y sentí su enorme verga dentro, aún no estaba totalmente dura y aún así la sentía enorme, la saqué por completo y comencé a subir y bajar lento, cada vez se ponía un poco más dura en mi mano, yo no podía dejar de mirarla, sentía mi humedad entre mis piernas y un calor como nunca había sentido.
Arturo me dijo: vamos Marce, estoy seguro que puedes hacer algo mejor que eso.
Yo estaba sentada y el estaba medio de pie apoyado en el escritorio, dejó caer su pantalón y dejo expuesta esa verga que me tenía hecha una flama... Él tomó mi cabeza y me acercó a su verga, dudé solo un segundo y me la metí en la boca, el olor no era tan agradable, el tamaño no me dejaba hacer mucho, pero sentía que ya casi estaba totalmente duro... Mi mano no podía ya cerrarse del grosor y aunque intentaba meterla lo más posible, no entraba ni la mitad, la levanté y comencé a chuparla toda, pasaba mi lengua por el largo de su enorme tronco, bajaba hasta sus testículos que también eran muy grandes, volvía a la cabeza y la chupaba, tomaba con ambas manos para masturbarlo mientras metía el resto hasta el fondo de mi boca y aún así no cubría por completo... Con una mano masajeaba sus testículos, lo masturbaba con la otra y seguía con mi mejor labor de chupar lo más posible, yo gemía tenía mis piernas abiertas y lo quería dentro de mí, pero no me atrevía a decir nada... El también gemía y me miraba lasivamente, fijamente se veía que disfrutaba de mi esfuerzo chupando...
Arturo: vaya que tienes habilidad para chupar mi verga Marce, lo haces delicioso, como toda una puta profesional, sabía que eras de esas zorras que no se pueden resistir a una verga de verdad
Marce: (con la boca llena de su verga) cállate!
Arturo: te la quiero meter Marce, te la voy a meter tan adentro en tú vagina que ninguna otra verga te va a llenar...
Decía esas cosas y más caliente me ponía, de verdad que deseaba esa verga adentro de mi mojada vagina...
Arturo sacó su verga de mi boca y comenzó a golpear mi rostro con ella, la sentía caliente, pesada, era del tamaño de mi antebrazo y yo convertida en una vil puta, solo abría mi boca y sacaba la lengua para seguir saboreando...
Arturo: levántate puta, quiero ver ese culito...
Me levanté, subí mi falda y vió mi diminuta tanga metida entre mis nalgas (pueden ver fotos de mi culo en mi perfíl) movía mi culo de un lado a otro dándole el mejor espectáculo posible...
Arturo: que delicioso culo tienes Marce, tenía mucho tiempo queriendo cogerte, me imaginaba esto y lo deseaba desde hace tiempo, y veo que como una buena puta que eres, veniste preparada con esa tanguita tan rica, lo difícil será, llenarla de semen y dejartela o dejarla bien mojada de tus flujos y llevármela...
Me decía todas esas cosas y más caliente me ponía, sentí sus manos como hierro hirviendo tocando mis nalgas, masajeando, abriéndome, sentía lo mojada que me tenía...
Arturo, el viejo sucio me apoyó sobre el escritorio, se levantó se pegó a mi, metió su enorme verga entre mis piernas rozando mi vagina empapada, aún con mi tanguita puesta, sentía el roce de su verga y me sorprendió cuando miré hacia abajo y veía lo mucho que sobresalía al frente, sentía su enorme y pesada barriga en mi espalda, sus manos fuertes agarrando mis nalgas y su verga rozando sobre mi empapada tanga que estaba ya totalmente metida en mis labios...
Arturo: estás tan mojada pinche zorra, caliente, pide que te meta la verga, súplica como la puta que eres. Yo: por favor méteme tu verga, la quiero adentro... Gemía y movía mi culo hasta donde sus manos me permitían de lo fuerte que me agarraba.
Arturo, sacó mi tanga y la hizo de lado, sentí como se abría paso dentro mío y tuve mi primer orgasmo, temblaba y ni siquiera iba la mitad de su verga, aprovechó mi orgasmo y me la metió duro hasta el fondo fué una.embestida tan dura que me hizo saltar, me empine sobre el escritorio y el me empezó a coger durísimo, azotaba mi culo una y otra vez y yo tenía orgasmos intensos y seguidos al sentirme así de usada. Arturo: así me gusta pinche puta, que culo tan delicioso tienes y se ve que te encanta mi vergota, desde ahora serás mi puta cada que quiera vaciar mis huevos lo haré en alguno de tus hoyos y te voy a tratar como la ramera que eres. Yo: sí por favor, cogeme así de duro, más duro por favor, dame toda esa verga, me encanta. Arturo: serás mi puta de oficina, dime qué eres mi puta! Yo: si, soy tú puta Arturo, usame todo lo que quieras, seré una buena puta obediente. Arturo: dime qué te gusta ser la puta de un viejo gordo. Yo: me gusta ser la puta de un viejo asqueroso y sucio como tú. Arturo: sí, eres la puta de un viejo que te dobla la edad y te encanta su verga. Yo: me encanta que un viejo me use!
Arturo seguía cogiendome empinada sobre el escritorio, yo ya había acabado muchas veces, mis piernas temblaban y mis flujos escurrían desde mi vagina hasta mis pies, el piso estaba empapado...
El viejo sacó su verga de mi vagina me tomó del cabello y me hizo darme vuelta, me acostó sobre el escritorio y levantó mis piernas
Arturo: así, quiero ver tu cara de puta...
Metió su verga y siguió dándome durísimo, yo gemía y pedía más.
Arturo: sí, así me encanta, ver la cara de puta que hacen las mojigatas apretadas como tú cuando sienten una verga de verdad, una verga de macho. Yo: si, soy una puta, me encanta sentir tú enorme verga Arturo: está es la verga de un macho, dilo. Yo: amo tú verga de macho, me encanta, eres mi macho y yo seré tú puta, para me uses y me llenes...
Arturo me tomó del cuello y me comenzó a abotefear, me cacheteaba y me escupía en la cara, yo sacaba mi lengua, con mis dedos recogía sus asquerosas babas y las llevaba a mi boca como si fuera lo más rico que hubiera probado, se acercó y comenzó a besarme, pero eran besos dominantes, metía su lengua dentro de mi boca, me mordía, todo sin dejar de ahorcarme y cogerme duro.
A ratos, sacaba su verga de dentro mío y golpeaba mi vagina como si fuera un garrote, y la volvía a meter de golpe.
Volvió a sacarla pero está vez me lanzó al suelo, se masturbaba rápido frente a mi, yo sabía lo que quería, me acerqué a su verga, saqué mi lengua y esperaba ansiosa su deliciosa leche de macho, acariciaba sus enormes huevos y gemía esperando la carga, el comenzó a acabar, mucha leche, me llenó toda la cara, el cabello y la boca de semen caliente, él no gemía, bufaba como un verdadero macho.
Arturo: que rico, maldita puta, que ganas tenía de cogerte, toma esto es tuyo... De su mano con la que se estaba masturbando, soltó mi tanga echa rollo, toda empapada de mis flujos y su semen Arturo: pontela, y de ahora en adelante serás mi puta personal. Yo no decía nada, solo asentía... Arturo: te falta limpiar bien mi verga... Yo me metí su verga a la boca, la chupaba, lamía todo hasta sus huevos y volvía a meterla en mi boca mientras él decía cosas Arturo: si Marce, serás una excelente puta, serás la mas ramera que haya, mañana te voy a romper el culo y te voy a mandar llena de mi leche a tu casa... Se subió el pantalón tomó sus cosas y se fué, sin siquiera voltear. Ahí quedé yo, a media oficina, desnuda, con mi tanga en la cara llena de semen y sabiendo que al otro día me iba a romper el culo...
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