Xtories
Interracialoct 2025

Rota a los 19 por NDiaye

A sus 19 años, la inocencia de la niñez se desvanece bajo el sol de Sevilla. No es solo sexo; es una rendición total ante un hombre que la transforma en mujer, rompiendo todas las barreras morales y físicas en un solo verano.

Mara3614K vistas9.3· 6 votos

Diosa, empapada con mi pelo hacía atrás, apoyada, atrincherada en el espartano hombro de un dios de ébano de dos metros que no para de embestirme a pelo, mientras camina por la piscina conmigo a horcajadas, mis labios sabor a ron miel alimentándose de los suyos sabor whisky. Mis ojos en blanco demuestran el placer que estoy sintiendo, el campo de mí abuelo solitario cuyo silencio es ahogado por mis gemidos de hembra satisfecha.

Atrás quedaron los años de mí niñez jugando con mis primos, ahora ese lugar de paz e inocencia, se había convertido en mi templo de la perversión sexual más extrema, y me convertían en una mujer completamente satisfecha.

El campen de las pollas le llamo, mí campeón, N'diaye le llaman, cuyo único talento (no necesita más) es eso, follar con perfección africana, brutalidad nigeriana, polla camerunesa y mentalidad Costa Marfileña, dónde su mujer es su propiedad.... Con 19 añitos me enrolé en sus besos y su pasión, su violencia sexual me llenó y me embarazó...

Mientras la piscina era testigo de mis botes en su polla de 25 cm, el agua y sus "!Cloc, Cloc, Cloc!" Mis gemidos orgásmicos dejaban paso a corridas blanquecinas en el agua.

Antes en las escaleras de la piscina el cortejo y el tonteo avecinaban tormenta sexual... Mi bikini blanco, con un tanga que dejaba poco a la imaginación, él en calzoncillos con media polla flácida fuera... Cuatro cubatas que entraron del tirón ante el sexo que se olía y los 43° de Sevilla en Agosto. Un "nunca he estado con un negro, ¿Es cierto lo qué dicen de ellos?", su lengua embriagada en alcohol reventando mí campanilla... Cuando me quise dar cuenta mi minúsculo tanga estaba flotando por el agua y N'diaye me estaba comiendo el coño... Yo como si me estuviera follando con una polla, es más, su lengua es más grande que muchas pollas que he visto. El negocio estaba hecho y tras romper cuatro condones Magnum que me costaron una pasta, el deseo superó mí entendimiento y nos metimos al agua, echando un polvo muy rápido en la esquina de la piscina, su polla entro entera sin piedad, los dos gemimos deseosos, ambos sabíamos qué vendrían más polvos después, pero necesitábamos romper esa barrera de semen acumulado.

Después de un grito seco y rudo que me acojono bastante, pese a estar en el agua sentí oleadas y ondanadas de corrida de mucho alfa en mí interior, yo cerré las piernas cerrando su cintura, quería toda su descarga de semillas. Lo besé, hicimos mal pero lo acaricié mientras arrugaba el rostro y exprimía su polla en mi interior. Yo con mí coño le hacía el exprimidor... Acababa de serle infiel a mí novio de toda la vida, pero N'Diaye acababa de hacerme mujer. Rota de pasión y enganchada al sexo del futuro padre de mí hijo, hijo que acabaríamos encargándo ese mismo día.

Después de algunas copas más seguimos follando en el bordillo de la piscina, ya fuera y con la complicidad de la noche, los vecinos escuchaban gemidos pero nadie sabia de dónde procedían... En sus brazos de Dios africano me llevó en volandas al bungalow, la alfombra nos esperaba, me dio de comer pizza mientras me follaba suave, yo de espaldas y sentada en su polla miraba las estrellas a través de la ventana, mí móvil sonó y sonó toda la noche, yo lo ignore, sabía quién era pero yo no podía descuidar a mí macho. El mejor día de mi vida a mis 19 me lo dió un señor negro de 47. El campeón de las pollas, mí campeón. La aventura no termina aquí.