Xtories

Cuando me despierto mojada, te imagino

Se despierta empapada y lo imagina: un desconocido con años de diferencia que la trata como su juguete favorito. En la fantasía, no hay límites, solo el placer crudo y la sumisión absoluta.

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A menudo me despierto empapada.No importa engo una racha de dos o tres días sin masturbarme o si lo hice la noche anterior. Cuando me despierto empapada, la sensación es insoportable. Todo me palpita, tengo el cuerpo caliente y las caderas se empujan, solas, de adelante hacia atrás para tener fricción con la nada misma.Y entonces te imagino.

A vos, un desconocido cualquiera, con sus buenos años encima. Necesitado, motivado por alguien más joven que está dispuesta a todo. Pensabas que iba a ser más difícil conseguir a una mujer que accediera a ser tu puta personal, especialmente con tantos años de diferencia; creías que sería casi imposible encontrar a una que no —solo— te llame “papi”, sino “papá”. A tu medida, una puta de mente que te regala la fantasía completa.

Te imagino tan necesitado que te empujás contra mi cuerpo así, aún con la tela de por medio. Jadeás, me apretás las caderas y yo te miro con ojitos grandes y los labios entreabiertos. Te digo que así, que me aprietes fuerte y que me cojas con ropa. Embestís con fuerza y yo me deshago, te suplico. Te quiero llenándome. Tenés la verga dura, hinchada, palpitando. La sacás y me movés la tanga al costadito. Me metés toda la verga hasta el fondo, de una sola vez. Me quejo con el gemido más vulnerable que escuchaste en mucho tiempo y los ojos se me ponen en blanco. Te clavo las uñas en los brazos y empezás a bufar como un animal; y de la misma manera, me cogés.

Dios, qué rico cómo me la metés. Cómo me mirás... ¿No podés creer que una pendeja como yo te dé bola? Y que no solo te dé bola, sino que se moje toda cuando la tocás. Que se moje de verdad, que no finja ni un poquito cuando la voz se le pone más aguda y los ojos se le van para atrás. Cómo me reventás, qué rica manera de abrirme toda.

Me rebotan las tetas, grandes y llenas, me golpean contra el mentón mientras me usás para tu propio placer. Llevabas tiempo sin coger, y yo soy tu juguete favorito.

Tenés marcada la vena de la frente, el sudor te hace brillar la piel. Me estás dando al límite, con toda la energía que te queda. Siento tus huevos golpearme el culo en cada embiste. Cuando te pido que me ahorques y que me escupas, te brillan los ojos. Lo intentás con poca fuerza, primero; estás probando hasta dónde aguanto. Te desafío en completo silencio, arqueando una ceja. "¿Eso es todo?". Me das el bofetón de la vida y gruño, casi histérica, porque no aguanto el calor que me invade el cuerpo. La mano alrededor del cuello me ahoga, me quedo sin aire y la mejilla no solo me arde por el bofetón, sino porque la piel pálida se me está poniendo rojísima. De nuevo, los ojitos se me pierden en la nada misma. Me cogés, me cogés, me cogés, y yo me voy. Estoy perdida en una nube de placer y morbo.

¿Cuánto pasó? ¿Cinco minutos? ¿Siete?

Me decís que no aguantás más, te veo procupado. No querés acabar todavía, te genera inseguridad haber aguantado tan poco. Yo gimo como una puta en celo apenas me soltás para dejarme respirar, me calienta tanto que no aguantes que casi acabo yo también. Te pido que me llenes de leche, sedienta de la satisfacción de haberte hecho tan feliz en un rato tan chiquito.

Me decís que soy una pendeja puta. Una "pendeja hija de puta", una putita precoz. Me contraigo, te aprieto la verga con cada espasmo que me recorre de pies a cabeza y empujo la pelvis hacia arriba una y otra vez, buscándote, complementándome para bailar con vos. "Dale, nena". Lloriqueo de placer, de gusto, de morbo; creo que me estoy muriendo. Cómo me gusta que me uses así, que te saques las ganas, que me rompas a cogidas porque sabés que conmigo tenés el camino libre. "¿Te gusta que papá te garche toda? ¿Eh?".

No sé si todo se pone blanco o si todo se pone negro, pero no veo nada cuando te acabo en la verga y siento que pierdo noción de tiempo y espacio. No dejo de temblar, me llenaste de leche y la siento gotear hasta perderse en el culo. Me aplastás, dejás todo tu peso sobre el mío y yo, aunque batallo para juntar aire en este estado, acabo de nuevo sin siquiera movernos. Me gemís al oído, sentís cómo mi conchita apretada te da lo que las viejas de tu edad no. Me decís que soy hermosa, me chupás el cuello salado y, cuando te levantas, me pegás en una de las tetas.

Estoy en la cama, sudada y con las sábanas mojadas. No estás, nunca estuviste, no te conozco, pero te deseo tanto que acabé pensando en vos.------------------------------

Gracias por leerme. <3

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