Xtories

Judit

Agustín creía que su relación estaba a punto de salvarse, pero la imagen de su novia follando con su mejor amigo lo destruyó. Ahora, con la ayuda de un desconocido, planea arruinar la vida de Dutch, sin saber que la venganza no traerá la paz que busca.

Emsibi23K vistas9.5· 52 votos

-AHHHHHHH… JOOOOODER… AHHHH SI SI SI SIIIIII… AH AH AH AHHH…

Di un par de pasos, adentrándome en la habitación. Una habitación inundada de gemidos. O más bien, inundada de gritos.

Igual que meses atrás, me encontraba espiando un acto sexual. Ese día empezó mi pesadilla. Aunque los protagonistas eran otros.

Veía la cama, veía cómo se movían ambos. Cómo culminaban su traición.

Judit. Su Judit, no dejaba de botar encima de Dutch.

La imagen era demasiado dura.

Desde mi posición, veía a mi exnovia de espaldas, sentada enfrente de su amante. Este, le agarraba las caderas con pasión, acompañando esa tremenda follada.

-AH AH AH AH AHHH… AH AH AH AH AHHHHHH…

Judit estaba totalmente desatada. No se guardaba nada.

Botaba y botaba, mientras esa enorme polla se enterraba en lo más profundo de su ser.

-¡DIOS MÍO!- Escuché entonces, aunque esa frase no salía precisamente de la boca de Judit.

Y es que Dutch soltó eso de repente, al ver como su amante se dejaba caer por completo, introduciéndose su enorme polla hasta lo más hondo.

Con el escultural culo de Judit rozando sus huevos, esta empezó un movimiento circular que en mi vida había visto. Que en mi vida me había hecho.

Dutch no dijo nada, me pareció ver que estaba ocupado chupando sus no menos esculturales pechos.

Y yo tampoco dije nada, ya tenía suficiente de ese horrendo espectáculo.

Ni se habían percatado de mi presencia. El polvo era demasiado bestia para que alguno de los dos amantes supiera que el mundo seguía girando.

Y lo agradecí. Lo agradecí mucho. Porque mi reacción hubiera sido patética. Más incluso de lo que ya estaba siendo.

Porque era eso, quedar en ridículo. O mucho peor, matar a alguien. Pero no merecía la pena.

Aún con mi mirada clavada en el cuerpo de Judit, en cómo se estaba follando sensualmente a ese malnacido al que consideraba un amigo, me di la vuelta.

Cerré lentamente la puerta de la habitación. Y seguí andando por el pasillo, hasta llegar a mi estancia. Tampoco supe si Gisela o alguien más seguía por ahí. Como los dos amantes en esa habitación, mi mente no detectaba a nadie más. Me dolía muchísimo la cabeza, empezaba a tener náuseas.

Entré entonces a mi habitación y empecé a hacer la maleta. Ya no pintaba nada ahí, no quería estar ni un minuto de más en ese maldito hotel. Ni ver nunca más a ninguno de esos traidores. Ni a Omar, ni a Fonsi, ni a Jordi. Ni a Dutch. Ni a su Judit. A nadie.

Los gemidos de Judit acompañaron mi proceso de hacer el equipaje. Y finalmente, las lágrimas también me acompañaron. Me había resistido a ello, incluso viendo a mi novia ponerme los cuernos en directo, a escasos metros.

Pero ya no podía más. Me dejé caer en la cama y sollocé como un niño. Y ni así, pude acallar los gritos de Judit.

La estaba perdiendo. Mejor dicho, la había perdido. Y lo peor de todo, es que no sabía por qué. En qué maldito momento había perdido el control de la situación. El control de mi vida. En qué maldito momento, toda mi vida se iba cayendo como un castillo de naipes.

No entendía el motivo.Pero ya poco importaba.

Con las lágrimas deslizándose por mis mejillas, maleta en mano, salí de la habitación. Bajé hasta recepción, donde dejé la tarjeta de mi estancia en una urna.

Ya en la puerta del hotel, me sentí completamente perdido. Sin saber qué hacer. Sin rumbo. Quizás el suicidio era la mejor opción. Ir a la estación de tren y arrojarme a las vías. Pero no había tenido cojones de enfrentarme a Judit. Ni a mi corneador. Tampoco tendría cojones de quitarme la vida. Era un cobarde, un inútil, un perdedor.

-¿Ya te vas?

Escuché esa pregunta, aunque no reconocía la voz.

Me giré de repente y, apoyado en una columna del exterior del hotel, le vi. Era Luis, el novio de Jenni.

-¿Quieres un pañuelo?- Volvió a preguntar Luis, mientras se fumaba un cigarro.

-No… gracias. No sabía que fumabas- Me limité a decir, intentando secarme las lágrimas de mis ojos.

-Solo fumo cuando estoy contento- Fue su escueta respuesta.

-Vaya… me alegro. Supongo.

-Sí… Pronto estaré en casa de nuevo, sin tener que aguantar a estos palurdos. Estaré currando todo el día, para recibir a la noche a mi queridísima Jennifer. Me la follaré un par de minutos, a no ser que ella ya haya follado ese día… y a dormir. Y así día tras día- Me contaba Luis, entre calada y calada.

Me quedé unos segundos pensativo, mirándolo. El novio de Jenni en cambio, seguía fumando, mirando al horizonte.

-Puedes… puedes tener algo mejor. Tampoco estás tan… mal. Y perdóname, pero Jenni no es que sea Miss España- Le dije, a lo que Luis respondió con su parsimonia habitual:

-No se te dan bien los cumplidos eh… jeje. No es por su físico, claro está. Simplemente la amo. Igual que tú amas a Judit… y por eso… en fin. Por eso has tragado tanto. Ambos, tragamos mucho.

La confesión de Luis me dejó helado. Tenía razón, a medias. Había tragado mucho, sí. Demasiado. Pero la infidelidad era una línea roja que era imposible de traspasar. Y Judit la había traspasado, vaya que sí.

-Lo siento pero no estoy de acuerdo. Entiendo lo que dices, pero Judit… pero…

-Ya, que follar es otro tema. Lo siento amigo, nunca os deberíais haber acercado a este grupo. No estabais preparados.- Me cortó Luis entonces.

Me quedé callado de nuevo, mientras miraba mi maleta y negaba con la cabeza.

-Estaba tan cerca… Joder, tan pero tan cerca…- Solté finalmente, lleno de rabia.

Luis me miró, sin entenderme demasiado, por lo que seguí diciendo:

-Dutch se va del país. Judit había puesto freno a todo, a todas las tonterías de estos hijos de puta. Solo quedaba aguantar un día más a Dutch… joder solo unas horas… y a tomar por culo todos. Volveríamos con nuestros antiguos amigos, volveríamos a una vida normal…

-Muy bonito el cuento de la lechera, pero ya has visto que no todo es tan sencillo. Aunque si es cierto que te querías apartar…- Sugirió entonces Luis.

-¿Qué? ¿Qué pasa?- Pregunté con ansia.

-Nada, cosas mías- Respondió escuetamente.

-Luis… por favor… no me escondas cosas tú también- Insistí, por lo que el novio de Jenni me dijo:

-Está bien. A ver, cómo te lo digo. Yerry habla poco, ya te habrás fijado. Aunque con Jenni suele estas más abierto… en muchos sentidos. El caso, que Jenni me lo cuenta a todo. Es cómo un libro abierto la muy tonta…

-Al grano, por favor…

-Vale vale, jaja. Yerry y Jordi acompañaron a Rodri al hospital, cuando Dutch lo dejó Ko. Supongo que te acuerdas- Siguió diciendo Luis.

Me limité a asentir con la cabeza, por lo que Luis siguió contando:

-Pues se ve que Rodri se puso como una fiera. Insultó a Jordi… y ojo que aquí viene lo bueno… le dijo que destaparía todos sus trapicheos con Dutch.

-¿De Jordi y Dutch?- Pregunté entonces.

-Claro, los dos tienen varios negocios. Ya ves del palo que va Dutch, lo que hace no debe ser trigo limpio jaja. En resumen, Rodri está muy cabreado por la hostia que le dio Dutch. Y con Jordi, que ni siquiera le defendió. Y Rodri sabe cosas, vaya sí sabe. Pero no tiene pruebas, según Jenni- Dijo finalmente Luis.

-¿Y por qué me cuentas esto?

-Nada… siendo tú tan amigo de Dutch… y separándote ya de este grupo de mierda, no tienes nada que perder… y pensaba que quizás sabrías cosas. Cosas que le impidan irse pitando- Confesó Luis, dejándome con la boca abierta.

Estuvo unos segundos pensativos, intentando encajar las piezas.

Por fin lo entendía todo. O casi todo. La marcha de Dutch, que nos comunicó de forma repentina, no era ni mucho menos planificada. Debería tener un lío bien gordo. Y según las palabras del novio de Jenni, Jordi estaba en el ajo. Aunque curiosamente, él no parecía tener la necesidad de huir.

En todo caso, no tenía ninguna prueba. De nada. Ni contra Dutch, ni contra Jordi. Y tampoco me iban a confesar nada, obviamente. Así que seguía perdido.

-Te veo pensativo… supongo que no sabes nada- Me dijo de repente Luis, despertándome de mis pensamientos.

-Qué va… qué cojones voy a saber yo. Y de qué serviría… ese cabrón es intocable- Respondí.

-Nadie es intocable, Agustín. Tiene que tener un punto débil, como todos- Decía Luis, terminándose el cigarro.

Volví a pensar en alguna estrategia. Algo que pudiera joder al cabrón de Dutch. Pero no se me ocurría nada.

Solamente Rodri sabía cosas. Y no las suficientes. Y tampoco tenía su número. Aunque sí tenía el de Nerea.

-Hostia… dame un minuto- Le dije de repente a Luis, apartándome unos metros.

Saqué el móvil y marqué el número de Nerea. Necesitaba respuestas, algo a lo que agarrarme. Quería joder a ese hijo de puta.

-¿Sí? ¿Es una broma? ¿Qué queréis a estas horas? No veis que…

-Eh Nerea, soy Agustín. El no… el novio de Judit- La corté.

-Tienes que estar de coña… ¿Qué cojones quieres Agus? ¿No ves la hora que es?- Decía Nerea.

-Escúchame por favor, es urgente. Necesito hablar con Rodri, necesito saber si hay alguna forma de parar a Dutch. Hoy se va del país, necesito saber algo que podamos…

-¿Parar a Dutch? ¿Quién te crees? ¿Liam Neeson? Vete a dormir anda, que ya son horas.

Tras decir eso, me colgó. La muy hija de puta me colgó.

Estaba solo, de nuevo. La idea de la venganza había sido tan golosa como fugaz.

Hasta que me vino otro nombre a la mente.

Saqué rápidamente el móvil y busqué en Google: “Nil fotógrafo Salou”. Estuve bajando durante varios resultados hasta que vi su foto en una página de currículums. Sabiendo su nombre completo, hice una nueva búsqueda en Google. Eureka. Había encontrado su página web. Y lo más importante, su número.

-Vamos… por favor cógelo…- Murmuré, mientras sonaba el tono de llamada.

-¿Digamelón?

-Eh… eh Nil… ¿Eres tú?- Pregunté, sudando.

-Depende de quién lo pregunte. Si eres la policía, alguna ex despechada o un novio vengativo, definitivamente no- Respondió él.

-Escúchame por favor, es importante. Soy Agus… el tío del otro día, en la disco. Que hablamos de Dutch… cuando mi novia…

-Ah sí, al que ese degenerado iba a levantarle la novia. Ya me acuerdo de ti. Dime, a qué se debe tu oportuna y nocturna llamada- Me cortó Nil.

-Dutch se va del país… me temo que en unas horas. Cuando nos topamos contigo… parecía que sabías cosas. Dime que sabes algo… necesito pararle los pies- Respondí.

-Vaya vaya… sabía que este día llegaría jajajajaja- Nil se partía de risa, por lo que empecé a impacientarme:

-¡Nil joder! Dime su punto débil… algo.

-¿Su punto débil? Te crees que si lo supiera, ¿no habría hecho algo yo mismo?- Respondió él, quitándome toda esperanza.

Tenía razón. Estaba siendo un ingenuo. Dutch lo tenía todo controlado. Era una persona fría y calculadora. No dejaba nada al azar.

En unas horas se iría de España, sin consecuencia alguna. Habiéndose follado a Judit. Habiendo destrozado una relación de casi ocho años. Y a saber cuántos cadáveres más había dejado por el camino.

-Aunque si te soy sincero…- Dijo de nuevo Nil, por sorpresa.

-¿Cómo? ¿Es que sabes algo?- Pregunté rápidamente.

Aunque no hubo respuesta. Esperé varios segundos, no se escuchaba nada. Miré mi móvil, la llamada seguía en curso. No entendía nada.

-No puedo perder mucho el tiempo, estoy en medio de una fiesta, con mis fotos. Solo respóndeme con un sí o un no. ¿Le pararás los pies?- Preguntó entonces Nil.

-Em… no sé… supongo que sí… pero quizás no…- Dudé.

-Sí o no.

-Sí- Dije finalmente.

-Bien. Espero que tengas palabra. Te paso ubicación por Whats, no tardes.

Tras decir eso, Nil me colgó. Miré rápidamente mi App se mensajería y vi la ubicación de Nil. Era una discoteca cercana.

De perdidos al río. Iba a dejarle la maleta a Luis, pero no me fiaba ya ni de mi sombra. Así que salí disparado de ahí, maleta en mano, intentando buscar algún taxi.

Al haber tantas discotecas y hoteles por la zona, no tardé en encontrar uno. En unos minutos me llevó al destino señalado, donde tenía que reunirme con Nil.

No sabía porque me hacía ir. Qué tendría para mí. Algún tipo de información, algún objeto para incriminar a Dutch. O simplemente me estaba vacilando. Fuera lo que fuera, en breves lo sabría.

Pagué y salí del vehículo a toda leche, viendo a Nil a las puertas de la discoteca.

-Ey Agus qué tal todo. Esto es una disco eh, no la estación jajaja- Bromeó él.

-Estoy… estoy agotado. Me duele todo. Para qué me has hecho venir…

-El que me ha llamado has sido tú eh, te recuerdo. En fin, no quiero que haya ninguna prueba. De hecho, enséñame el móvil- Respondió Nil.

-¿Pero qué dices?- Dije yo, alucinando.

-No es tan difícil joder, serán unos segundos.

Tras las insistencias de Nil, desbloqueé mi móvil y se lo di.

-El chaval lo miró durante unos segundos. Y me lo devolvió:

-Vale, solo quería asegurarme que no me estabas grabando o algo. Solo queda una cosa. Eh Jason, ven aquí.

-¿Jason? ¿Qué cojones?- Dije, sin entender nada.

De repente, el portero de la discoteca de acercó a mí. Ese mulato debería medir más de dos metros. Y pesar más de cien. Vaya armario empotrado.

Sin abrir boca, empezó a cachearme a conciencia. No estaba entendiendo nada.

Finalmente, el “segurata” dio el OK a Nil y se retiró hacia la puerta de nuevo.

-Perfecto. Entiéndeme. Podría ser una trampa. Quizás te envía Dutch, qué sé yo jajaja. Yo le tengo ganas, pero no menos que las que él me tiene a mí. En fin, vayamos a un lugar más apartado. Y espero de verdad que no tengas algún micro o algo escondido. Dutch no es el único cabrón con contactos- Me dijo entonces Nil, mientras empezaba a andar hacia un rincón.

Me limité a seguirle, hasta que llegamos a un aparcamiento con varios coches.

-Verás Agustín. Dutch y yo tenemos rencillas del pasado, que no vienen al caso. El tema es que me ha levantado alguna que otra chica. Y yo a él, por supuesto. Cambia más de novia que de gallumbos, ya te habrás fijado jajaja.

Tras las palabras de Nil, seguía sin entender nada, así que simplemente asentí con la cabeza.

-En fin, a lo importante jajaja. Una de sus exnovias, seguramente su conquista más preciada… estuvo conmigo después, tras dejarlo con Dutch. Bueno, realmente le fue infiel conmigo. Qué cosas eh, Dutch perdiendo en algo jajaja. A lo que iba, Dutch se enfadó con ella y tal y cual… en fin lo típico. Así que la despechada se desahogó conmigo. Vaya si lo hizo… y no solo en la cama jajaja.

-Nil por favor… no tengo tiempo…- Le dije, cansando de tonterías.

-Joder eres un puto soso. ¿Nunca te lo han dicho? En fin, a lo que iba. Me contó un secretito bastante jugoso, que dudo que mucha gente sepa. Seguramente te pueda interesar, aunque me tienes que prometer un par de cosas- Siguió contándome Nil, a lo que respondí:

-Sí… dime. Por favor.

-Primero, yo no he dicho nada. Segundo, haz las cosas bien- Dijo el chaval.

-Vale… lo intentaré.- Respondí.

-¡No! Hazlo o no hagas. Pero no lo intentes. Como diría el gran maestro jajaja- Dijo Nil, sin parar de reír.

-Vale…- Insistí.

-Verás. Cuando Dutch se va de viaje, siempre se lleva su Pendrive encima. Siempre, según su ex. Tiene miedo que la policía registre su casa, haya un incendio, un robo… en fin. Lo quiere siempre con él. Y no hace falta ser un genio, para saber la de maldades que habrá ahí dentro. Facturas, grabaciones, conversaciones, planes… qué sé yo. Miles de pruebas para que nunca vuelva a ver la luz del Sol jajaja.

-Joder…- Solté, alucinando con esa confesión.

-Sí Agustín, le vamos a joder jajaja. En otras circunstancias sería complicado. La justicia en este país es una basura. Dutch tendría tiempo de huir, esconderse, eliminar cabos sueltos… Pero ahora me has dicho que se va por patas… eso es que está jodido. Me apuesto lo que quieras que la poli le sigue el rastro. Si les entregas el Pendrive, en pocas horas tiene al ejército en su puerta jajaja.

Me quedé embobado escuchando a Nil, que siguió contándome:

-Es de color rojo… el Pendrive. Y lo lleva siempre en su neceser. Con el cepillo de dientes, la viagra y las mierdas que tenga jajaja. Eso me dijo su ex, vaya. No sé cómo cojones puedes conseguirlo, pero si lo haces y lo entregas a la policía, es hombre muerto. En un par de horas consiguen una orden judicial y de aquí no sale ni Dios.

-Pfff…

-No eres hombre de muchas palabras eh Agustín jajaja. De verdad, si entregas el Pendrive habrás acabado con Dutch. ¿Cuándo os comunicó que se piraba?- Me preguntó Nil.

-El día de la fiesta, cuando te encontramos. Antes no teníamos ni idea. Dijo que se iba por trabajo- Respondí.

-Sí claro y le comieron lo de abajo jajaja que no cuela. Este está cogido por los huevos. Con toda la mierda que tendrá a sus espaldas… y con el riesgo de fuga… buah es que lo cazan fijo.

-Vale… todo esto suena muy bien, Nil. Pero cómo cojones consigo yo el puto Pendrive…- Empecé a dudar, a lo que Nil insistió:

-A ver Agustín, qué sé yo. Eso es problema tuyo, yo más no puedo hacer. Por cierto, no te preocupes por los “daños colaterales”. Dutch es más fachada que otra cosa. Sus contactos son empresarios de mierda, unos pijos venidos a más. Si se destapan cosas de terceros, no vendrá la mafia a por ti jajaja.

Tras sus palabras, me quedé un rato callado. Pensando, mirando al cielo. No sabía qué hacer.

-Bueno, tú mismo. Tengo fotos que hacer. Ojalá tengas cojones de hacer lo que hay que hacer. Usa tetona, bien lo vale.

-¿Pero qué cojones dices? ¿Qué cojones sabrás tú? Idiota- Respondí ante sus palabras.

-Donde Dutch pone el ojo… en fin. Y era una presa muy suculenta. Y si estás aquí, con estas pintas de vagabundo, será por algo. Pero qué sé yo… jajaja. En fin mucha suerte tío, cualquier cosa tienes mi número.

Después de decir eso, Nil me hizo un saludo miliar y se dio la vuelta, andando hacia la entrada de la discoteca.

Por mi parte, tras unos segundos de duda, hice el mismo recorrido. Aunque en mi caso, para coger otro taxi y volver al hotel.

La revelación de Nil me había dejado claro cómo joder a Dutch. Pero faltaba lo más importante, cómo quitarle el maldito Pendrive.

Ya en el taxi, camino al hotel, estuve pensando en miles de opciones. Pero ninguna era factible. Excepto una remota posibilidad que quizás podía funcionar.

Ya en el hotel, subí hacia la planta donde se encontraban nuestras habitaciones. Me pareció escuchar gemidos, de nuevo, pero hice caso omiso. Estaba demasiado concentrado en mi misión.

Dejé la maleta en un rincón y llamé a una puerta:

“TOC TOC TOC”.

“TOC TOC TOC”.

-¿Otra vez tú? ¿Qué quieres ahora?- Dijo Gisela, tras abrirme la puerta de su habitación.

-Veo que sigues despierta- Me limité a decir.

-Sí, cualquiera duerme con esos dos ahí follando. Aunque parece que me importe más a ti que a mí- Me dijo ella, son sorna.

-Sí, ya he pasado el duelo. Tengo cosas más importantes que hacer. Por ejemplo, avisarte que el coche es para Judit.

-¡Y una polla!- Contestó Gisela a mi mentira.

-Lo he escuchado perfectamente, lo siento. Te ha usado. Como a todas- Seguí mintiendo.

-Eres patético Agustín. ¿Te crees que colará esta trola? Al menos te podías inventar algo más currado si querías picarme jajajajaja- Reía Gisela, a lo que respondí:

-Si no me crees, pregúntaselo a tu novio, que está ahí al lado tocándose mientras ve el show. Aunque claro, se folla a todo lo que se mueve. Así que se toque viendo a tu amiga… pues tampoco será para tanto.

-¿Qué está dónde? ¡Pero qué dices chalado! Eres muy patético Agustín… ¿LO OYES? ¡MUY MUY PATÉTICO! GILIPOLLAAAAAS.

De repente, mientras Gisela y yo nos mirábamos fijamente tras sus gritos, apareció Thalía por detrás de ella:

-¿Qué está pasando… por qué gritáis…

Había funcionado, había conseguido llamar la atención de Thalía. Y la trola del coche parecía haber colado en Gisela.

-Este… este idiota… que solo sabe tocar los cojones- Le respondió Gisela, con lágrimas en los ojos.

-Y esto que solo se está tocando. Omar lleva meses babeando por tu amiga Judit. Se la quiere tirar… a todas menos a ti vaya- Metí el dedo en la llaga.

-Serás… serás cabrón…serás hijo de…

-¿Pero qué dices? ¿Por qué dices esto Agustín?- Preguntó de repente Thalía.

-Tú sabrás. ¿Esa habitación está a tu nombre verdad?- Le dije entonces.

La novia/amiga de Thalía se me quedó mirando, sin entender era pregunta. Parecía que había dado en el clavo.

-Pues… pues sí…

-Vaya, me lo imaginaba. Dutch no es mucho de dejar sus datos, ni de dejarse localizar… por lo que sea jajaja. Pues nada, el puro te lo vas a comer tú. Pero con tanto porro que te fumas, no vendrá de aquí ya- Seguí diciendo, totalmente desatado.

-¿Pero qué te pasa Agustín? ¿Por qué tanta mala vibra?- Seguía preguntando Thalía, a lo que respondí:

-Tu amigo está follando con… con otra, en tu habitación. Raro que los gemidos no te hayan despertado, será otro efecto de la marihuana. El caso, no creo que la infidelidad de Dutch te importe mucho a estas alturas. Pero que grabe un polvo sin consentimiento de la chica, quizás sí que te afecta. Sabiendo cómo es Dutch… y que la habitación está a tu nombre… Adivina quién se comerá el marrón legal.

Tanto Thalía como Gisela se quedaron mirándome, con la boca bien abierta, sin saber qué decir. Solamente algunos gemidos rompían el silencio del pasillo.

Entonces, seguí hablando:

-Pero tengo una idea. Una idea que os liberará a ambas. Tu Thalía, te librarás del marrón este de la grabación. Y tú, Gisela, te librarás de la estafa de Dutch.

-La… ¿la estafa? ¿Qué estafa?- Cayó en la trampa Gisela.

-Lo del coche, ya te lo he dicho. Se lo ha prometido a Judit, a cambio de… en fin. Ya te imaginas- Seguí mintiendo.

-Y dale… con el puto coche. Que no te creo, hostias- Fue la respuesta de la novia de Omar.

-¿Te vuelven loca sus pellizcos en los pezones verdad?

Tras mi pregunta, ambas volvieron a quedarse calladas. Seguramente no entendían a qué venía eso. No era para menos.

-Pero… Pero qué…

-Digo, Gisela, que los pellizcos de Dutch en tus pezones te vuelven loca. Dice que los tienes muy sensibles. Se lo ha dicho a Judit hace un rato, mientras el tonto de tu novio me obligaba a verlos desde un puto ordenador.

Otro silencio. Otra oportunidad para seguir con mi plan:

-Mira, no me creas si no quieres. Me da igual. Me habéis destrozado la vida. Tú y todo tu grupo de mierda, Gisela. Y eso ya no tiene solución. Así que me vas a ayudar… vaya que sí.

-Y una mierda, Agus. Una mierda bien grande para ti. No me fio ni AHH…

Gisela no pudo terminar su frase, ya que la agarré bien fuerte del cuello, con mi mano derecha.

-Ah…yu…da…- Susurraba ella, mirando a Thalía, sin poder apenas hablar debido a mi sujeción.

-Lo siento Gisela… no pienso comerme más marrones de ese hijo puta. Solo quería vivir tranquila… follar a gusto… pfff- Soltó entonces la novia de Dutch, con cara de rabia.

Yo, mientras seguía ahogando a Gisela, dije:

-Perfecto. Entonces, escuchadme atentamente. Ambas. Dutch tiene un Pendrive con todas sus mierdas. Mierdas suficientes para que lo trinquen. Por eso se quiere ir pitando. ¿Me equivoco?

-Tienes razón… Dutch tiene pensado irse antes… sin vosotros- Confesó entonces Thalía.

Gisela hizo intención de hablar, por lo que le dije:

-Como grites, te juro que te mato.

Entonces dejé ir su cuello, provocando que Gisela se recompusiera durante unos segundos.

Cuando ya estuvo mejor, me dijo:

-Entonces… es verdad. Dutch me ha timado.

-Claro. Se va a ir en breves. Desde donde te crees que te dará su coche… ¿Desde Boston? ¿O desde California? No seas ilusa. No os dará nada. Ni a ti, ni a Judit- Seguí mintiendo.

-Qué… qué habría que hacer…

Había caído. Gisela había caído en mi trampa. Ambas habían caído.

-Alguna de las dos, tiene que hacer la actuación de su vida. Entrar ahí, ir al baño… y coger el Pendrive. Es de color rojo y está dentro de su neceser, espero. Y habría que hacerlo sin que Dutch sospeche- Empecé a contar mi plan, no exento de lagunas.

-Y una mierda, yo no voy. Prefiero que me ahogues, a que Dutch me reviente- Intervino Gisela, a lo que Thalía añadió:

-Iré yo. En el baño tengo mis cosas, le diré que necesito una pastilla… de las mías. Y así Judit tampoco creo que se alarme.

-Tienes razón. Si va Gisela, Judit seguro que entra en pánico. Tendrá miedo que se chive de su… de su infidelidad- Dije yo, intentando pronunciar esa complicada palabra, tras todo lo que me estaba ocurriendo.

El plan parecía listo, pero Gisela seguía sin estar convencida, por lo que le dijo a la novia de Dutch:

-¿Y no tienes miedo? De Dutch digo. Como se entere…

-Me da igual. Es una persona de carne y hueso, como todos. No entiendo a tu grupo, Gisela. Todos le tratáis como a un capo de la mafia. Si fuera tan peligroso, tan importante… el flipado este no estaría con gente de a pie como vosotros… o como yo. Tenlo por seguro. Se da unos aires de grandeza que no tiene- Respondió finalmente Thalía.

Gisela se quedó callada, mientras que yo asentí con la cabeza. Todo estaba saliendo según lo previsto. Incluso mejor.

La idea de Thalía me había facilitado mucho las cosas. Y es que aunque tenía una vaga idea de qué hacer, mi plan tenía demasiadas fisuras. Cómo robar el Pendrive. Y sobre todo, cómo hacerlo para que Dutch no sospechara nada. Eran unas fisuras demasiado grandes, que por suerte, Thalía había resuelto en un momento.

-Vamos a la habitación de Gisela, cojo la tarjeta y voy- Dijo entonces Thalía, a lo que respondí:

-Toma, la tengo yo. No preguntes. Me voy con ella a la habitación, confío en ti.

Tras eso, agarré de la mano a Gisela y me fui a su habitación, cerrando la puerta tras de mí.

- No funcionará… vendrá y nos pegará. O peor, nos clavará un cuchillo. No, mucho peor… llamará a algún amigo y…

-¿Te quieres callar de una puta vez?- Interrumpí a Gisela y sus paranoias.

-Joder Agustín… siento lo de Judit, de verdad. Ya te lo dije, eres buen tío. Y a veces nos hemos sobrepasado contigo… yo también. Pero esto no está bien. No hay que meterse con Dutch… deberías haberte ido. O poner buena cara… y arreglar las cosas en casa…

-Que te calles, pesada- Volví a interrumpirla.

Y es que no tenía ganas de escuchar más tonterías. Mi mente estaba ocupada, intentando adivinar lo que ocurría en la habitación de Dutch.

Los gemidos parecían haber cesado, efecto seguro de la irrupción de Thalía.

Si todo iba bien, la novia de Dutch iría tranquilamente al baño, cogería disimuladamente el Pendrive y me lo entregaría. Y a partir de ahí, había dos opciones.

Una, que Judit detuviera su polvo. En ese caso, intentaría volver a nuestra habitación, sin éxito. Y es que ni ella tenía la tarjeta, ni yo la podría abrir. De hecho, sus cosas seguían ahí dentro. Que se joda.

Y otra, que siguieran. Que ambos estuvieran tan cachondos, que siguieran follando como si nada, pese a la llegada de Thalía.

En cualquier caso, Dutch no debería olerse nada. No debía tener tiempo de reacción. No debía actuar, huir. Debía permanecer localizable, al menos unas horas más.

-Ahhh… ah ah ah…

De repente, unos lejanos gemidos volvieron a aparecer.

Me dolía. Me dolía en el alma. La muy puta no se había detenido. Ni con esas. Lo único bueno, es que el plan parecía haber funcionado.

-Ya estoy aquí- Dijo poco después Thalía, entrando en la habitación.

-Dime que lo tienes… por favor- Supliqué entonces, muerto de los nervios.

Thalía no dijo nada, se limitó a abrir la palma de su mano, donde reposaba un Pendrive de color rojo.

-¡VAMOS JODER!- Grité, yendo hacia ella y dándole un abrazo.

-Se han quedado alucinados cuando me han visto. Han parado, se han tapado… sobre todo tu novia… Entonces les he dicho que necesitaba una pastilla. El cabrón de Dutch no me ha hecho ni caso. El muy hijo puta ha seguido… ya te imaginas. Y ha pasado completamente de mí. Debería estar realmente cachondo.

Dejé de abrazar entonces a Thalía y asentí, dejando caer una lágrima por mi mejilla. Mitad de alegría, mitad de dolor.

-He cogido el “Pen” y nada… he salido como si nada. Y esos dos, a lo suyo- Dijo finalmente ella, dándome el dispositivo de almacenamiento.

-Gracias… de verdad. Muchas gracias Thalía. Ese cabrón pagará por todo el daño que nos ha hecho. Y tú Gisela, vístete venga- Dije entonces.

-¿Qué? ¿Cómo que me vista?

-Pues eso, vámonos a la policía, pitando. No me fio de ti, te vienes conmigo- Respondí.

-Mira, aquí hay una comisaría cercana- Me dijo entonces Thalía, enseñándome su móvil.

Mientras, Gisela fue a cambiarse, sin rechistar.

En el fondo, se notaba que también estaba harta. Harta de Dutch, de Omar. Del grupo. Harta de soportar infidelidades, bromas de mal gusto, miradas indiscretas. Ella también era infiel, pero no era el estilo de vida que quería. Estaba convencido.

Thalía me siguió dando instrucciones para llegar a la comisaría, a lo que Gisela volvió junto a nosotros, ya vestida de calle.

-Venga, vámonos. No hay tiempo que perder- Dije finalmente, saliendo de esa habitación junto a Gisela.

Ya a las puertas del hotel, de nuevo con mi maleta, tuve una idea.

Quise llamar a Nil. Él parecía tener mucha más experiencia en todos esos temas. Y es que yo, andaba totalmente perdido en asuntos legales. No sabía cómo proceder, cómo agilizar el asunto. Cómo alertar a la policía rápidamente, evitando la máxima burocracia posible.

-¿Por qué te paras ahora? ¿Qué narices haces?

-Cállate Gisela, necesito llamar- Respondí, mientras buscaba el número de Nil en mi móvil.

-¿Digamelón?

-Nil, tengo el Pendrive- Le dije rápidamente, a través del teléfono.

-¿Agustín? ¿En serio? Cómo cojones…

-Calla, no tenemos tiempo. Me han dicho que hay una comisaría por aquí cerca, una de las grandes. Pero no sé qué hacer… no quiero cagarla.

-Deja, me encargo yo. Pásame ubicación, en nada estoy allá- Me fijo Nil finalmente, finalizando la llamada.

Gisela me miraba con cara rara, sin entender nada.

-Ahora viene un… amigo. Nos ayudará con este tema.

-¿Pero no íbamos a comisaría? Agustín, me estás tocando los cojones ya…

-¿Te quieres callar de una puta vez? Los que han jodido tu vida son Dutch y Omar, no yo. Deja la puta hostilidad conmigo- Dije finalmente, consiguiendo que por fin callara.

Dicho y hecho. Tras pasarle mi ubicación a Nil, tardó unos pocos minutos en aparecer a la puerta del hotel.

-Ey Agus. Ey bombón. Dadme el Pendrive, venga- Dijo él, al vernos.

-¿Cómo puedo fiarme de ti? Y cómo sé que harás las cosas bien… y que…

-¿En serio Agus? ¿Me haces venir y ahora dudas? Quiero joder a Dutch, ya lo sabes. Y conozco a la policía, tengo contactos también. Me harán caso, más que a ti seguro, vaya- Me interrumpió Nil.

Gisela seguía a nuestro lado, inmóvil, sin entender nada.

Yo tampoco veía nada claro, pero no me quedaba otra. La actitud de Nil no daba señales de una posible traición. Parecía tener mano con ese tipo de asuntos. Yo en cambio, era un cagado. La policía me ponía de los nervios. Y no estaba en condiciones de dar demasiadas explicaciones.

Así que me la jugué. Di un salto de fe y confié en Nil, ese personaje pintoresco, prácticamente desconocido:

-Toma.

-¡Eso es! Me las piro, a ver si al final ese cabrón se irá de rositas. ¡Hasta otra! Y tú bombón, pídele mi número a Agustín. Y si tienes un día libre, ya sabes- Dijo finalmente Nil, guiñando un ojo a Gisela y saliendo pitando de ahí.

-No soy de aquí… ¡GILIPOLLAS!- Gritó Gisela, aunque ese tipo ya no había desaparecido.

-Te la han jugado. Si es que eres tonto Agustín- Dijo de repente Gisela, rompiendo un silencio que duraba ya varios minutos.

Ambos permanecíamos en la entrada del hotel, sentados en un banco. Estábamos atentos a los coches que pasaban, deseando que alguno se parara. Deseando que Nil volviera. Pero nada.

-Te la ha jugado. Te ha robado el Pendrive y ahora a saber qué hará. Seguro… seguro que es de una banda rival de Dutch… y ahora usará esa “info” para sus trapicheos y para…

-¡QUIERES DEJAR DE TOCAR LOS COJONES!- Grité entonces, harto de las tonterías de Gisela.

Ella me miró de reojo, se quedó un par de segundos con la mirada perdida, y empezó a llorar.

-No te pongas así, joder. Siento haberte gritado. No pasará nada, ya verás. Ha pasado poco tiempo, esto no es tan rápido… confía- Le dije entonces, poniendo mi mano sobre su hombro.

-Estoy… estoy cansada… de todo. Todos me… engañáis… me gritáis…- Sollozaba Gisela, intentando taparse la cara.

-Venga, lo siento… joder Gisela. Son unos hijos de puta. Todos. Dutch se va… es tu oportunidad. Deja a Omar, que le den por culo. Haz tu vida, una vida de verdad- Le dije entonces, intentando calmarla.

La novia de Omar estuvo un rato más llorando, sin consuelo posible. Aunque a los pocos minutos, por fin, parecía tranquilizarse un poco.

-Qué… qué he hecho mal… no lo entiendo…

-Tranquila Gisela… no es culpa tuya. A veces las cosas… pasan. Simplemente- Respondí, secando sus lágrimas con un pañuelo.

-Omar no me trata bien… y él empezó a ponerme los cuernos… y el puto… el puto Du… pff…- Rompió a llorar de nuevo ella.

-Tranquila Gisela… desahógate. No es nada malo llorar.

La mujer, más vulnerable que nunca, siguió llorando, hasta poder articular palabra:

-El puto Dutch… me vio como una muñeca hinchable… el muy cabrón…

-Tranquila…- Respondí, mientras le acariciaba la espalda.

-Y justificaba mis cuernos… con la actitud de Omar… y al final pasó… y pff… ya no supimos parar. Y yo… yo tampoco paré- Dijo Gisela finalmente, rompiendo a llorar de nuevo.

Viendo su deplorable estado, la abracé. Fue un abrazo sincero, demasiado sincero. Tanto, que rompí también a llorar.

Gisela vio mi reacción y se quedó muda. Mi llanto superaba con creces el suyo. Menos sonoro, pero más intenso. Más emotivo. Más duro.

-Joder Agustín…

-No… no pasa… no pasa nada- Intentaba decir, en medio de mi llanto.

Y es que al final, el bajón había llegado.

Mi relación de casi ocho años se había ido a la mierda. Judit, la que era mi Judit, me había puesto los cuernos. No podía ser. No entendía en qué momento, todo se había torcido de esa forma.

Nuestra relación no era perfecta. Nunca lo había sido. Y la llegada de Rodri, junto a todo lo sucedido después, había hecho estallar nuestro frágil noviazgo.

Durante muchos meses, poco a poco, la relación se había ido agrietando como un cristal. Nuestro destino parecía escrito. Y pese a todo, tuvimos la salvación en la palma de la mano.

Esa noche, por primera vez en mucho tiempo, sentí que realmente tenía un futuro con Judit. Yo estaba dispuesto a cambiar. Y ella también. Con un poco de comunicación, podíamos pulir muchos detalles que parecían piedras en nuestro camino.

Pero ya no. Cuanto mejor lo teníamos, el último escollo tenía que romperlo todo. Solo era aguantar unas horas, y ese malnacido hubiera desaparecido de nuestras vidas para siempre.

Adiós Dutch, adiós grupo. Ya estaba decidido, ya estaba hecho.

No entendía porque la vida me castigaba así, de la forma más cruel existente, dejándome con la miel en los labios.

-Agustín… lo siento de veras.

Las palabras de Gisela no me decían nada.

Seguí llorando desconsoladamente. La vida era una puta mierda.

Los minutos pasaban. Una hora, dos quizás. Tres. Había perdido la noción del tiempo.

Tras llorar durante un rato interminable, seguía sentado en el mismo banco, con Gisela al lado.

Se habría podido ir en cualquier momento. Volver con Thalía. Pero se había quedado conmigo, compartiendo tanto lágrimas como desventuras.

Su compañía, curiosamente, me había reconfortado. Odiaba a ese grupo. En cierto punto, odiaba también a Gisela. Pero tener alguien a mi lado, en el momento más triste de mi vida, quizás me había ayudado a no cometer alguna estupidez.

Unos minutos después, por fin, un coche se paró delante de nosotros. Esperaba con ansias que fuera Nil, dándome alguna buena noticia. Pero no.

-Eh no estoy para chorradas, ¿dónde mierdas está Dutch?- Preguntó de repente Rodri, delante de nuestras narices, sin ni siquiera saludar.

-¿Qué haces aquí Rodri? Pero si he llamado a Nerea…

-Sí, la muy estúpida de Nerea. Me ha dicho hace nada lo de tu llamada. ¿Es cierto que Dutch se va del país? Como sea mentira te juro que te reviento- Me interrumpió Rodri.

-Sí… es cierto.

-Dios… lo voy a matar… no tiene protección… no tiene amigos… lo voy a matar… ahora sí…

-Tranqui Rodri… ya me he encargado yo- Le dije entonces, pero ese idiota se puso a reír.

El musculitos estuvo unos largos segundos riendo, mientras me miraba con desprecio. Finalmente, pareció recuperar las ganas de hablar:

-Qué cojones vas a hacer tú, pringao.

-Te mandó al hospital a ti, no a mí. Te recuerdo- Le respondí, sin miedo a nada.

-Qué crecidito estás… gilipollas. No tengo tiempo de estupideces. Dime dónde está… YA- Me exigió entonces él.

-Que no, Rodri. Que la policía vendrá y se encargará. ¿Qué pretendes hacer? Si es obvio que no puedes con él- Insistí, mosqueando al chaval:

-Me la sudan los maderos, tío. Lo voy a matar… bah aparta, hablar contigo es perder el tiempo.

Tras decirme eso, Rodri me dio un leve empujón en el pecho y entró al hotel.

-¿No nos conviene que… que haga algo… ¿No?- Me preguntó entonces Gisela.

-No, como alguien alerte a Dutch, es capaz de pirase antes que llegue la policía. Pero teóricamente, el hotel no puede darle el número de habitación de nadie a Rodri. Y encima está a nombre de Thalía, así que no sabe donde están… y ya ves que el hotel es enorme- Respondí yo, mientras miraba la inmensidad de ese edificio.

Era realmente grande. Y encima estábamos en la última planta. Así que si Rodri pretendía picar puerta por puerta, le esperaba un largo camino.

-¿Eh tío? ¿Algún rastro de la poli?- Me dijo unos minutos después Nil, que por fin había llegado al hotel.

-¿Poli? No, claro que no- Le respondí

-Mierda, deberían estar aquí- Se quejó Nil.

Me quedé callado. Sin entender demasiado la situación.

-Ya han pasado horas… joder. Si había algo gordo, deberían estar aquí- Siguió diciendo él.

-Ah… ¿Que no sabes qué había en el Pendrive?- Pregunté de repente, con indignación.

-¡Y yo qué voy a saber! Se lo he dado a la poli, he hecho todos los pasos pertinentes… y ya. Me han mandando para casa, lo demás es cosa suya.

-¡Pero podías mirar el contenido del puto “Pen” antes!- Grité, a lo que Nil respondió:

-¡Qué sé yo! Teníamos prisa… ¿acaso lo has mirado tú?

Me quedé unos segundos en silencio. Me había pillado.

-¡Ves! Si es que entre los dos no hacemos uno jajaja. ¿Te imaginas que le he dado a la policía las fotos de la comunión de su prima? JAJAJAJA.

-Nil… no me jodas… Cómo… cómo puedes hacer broma… joder…- Empecé a decir, temblando.

El chaval se acerco a mí, al verme tan descolocado. Me dio un golpecito en el pecho y dijo:

-No te preocupes, anda. Si Dutch lleva la mierda esa con él, incluso de viaje, es que tiene cosas chungas dentro. La poli… pues qué sé yo. Quizás no es algo tan urgente…

-¿Cómo dices? ¿Cómo que no es urgente?- Pregunté, a lo que Nil respondió:

-Bueno… para que haya una orden del juez… y para que intervengan rápidamente… debería haber riesgo de fuga y tal… que lo hay eh. Pero me refiero, debería haber pruebas…

-No me jodas Nil.

-Yo creo que las debe haber… quizás tiene sus billetes ahí metidos… o alguna reserva… o fotos de gatitos.

-¡NIL JODER!- Grité, ante las chorradas que soltaba el tonto ese.

-Calma joder… Si es que al final, lo más fácil es preguntárselo a él- Dijo Nil finalmente, mirando hacia la puerta del hotel.

Como acto reflejo, miré hacia la misma dirección.

Y le vi. Ahí estaba Dutch, dentro del hotel.

Mierda. No sabía qué hacer. Quizás se marchaba y mi plan se iba de repente a tomar por saco. No podía ser.

Sin decir nada, fui rápidamente hacia la entrada. Aunque al estar lo suficientemente cerca, vi que Dutch no llevaba maleta. Y que no estaba solo.

A través del cristal de la puerta, veía a Dutch y Judit. Las dos personas que más odiaba en el mundo.

Estaban delante de recepción, aunque me extrañó un detalle de Judit. No llevaba el camisón rosado, pero tampoco ninguna prenda suya. Llevaba una camiseta que le iba enorme, que le tapa más allá de su culo.

Claro, estarían pidiendo la tarjeta para entrar a la habitación de Judit. A nuestra habitación. Ya que nadie le abría la puerta.

Aunque realmente, mi marcha no cambiaba mucho las cosas. A esas horas, yo debía estar durmiendo, así que tampoco hubiera sido fácil que le abriera. El plan era que se quedara a dormir toda la noche con Dutch y Raquel, hasta despertarnos todos a una hora decente.

En cambio, parecía que Dutch la había echado antes de tiempo. Sin duda, debido a la prisa que tenía por irse. Parecía que ni él mismo se pensaba que podía conquistar a Judit. O sí, pero le daba igual abandonarla a su suerte.

-¡HIJO DE PUTAAAA!- Escuché de repente.

Me giré y vi a Gisela, corriendo hacia la entrada. Mierda.

Intenté pararla pero no hubo manera. A la mierda mi plan.

-Eres un hijo de la gran puta… un mentiroso. Un puto estafador… Y tú… tú… pedazo de zorra…

-Eh Gisela tranquila, qué narices…. ¿Amor?

Tras cruzar la puerta, ahí la tenía. Delante de mis narices. Judit, el amor de mi vida. Hasta hacía unas horas.

-¿Amor? Qué… qué haces aquí… vestido…

El silencio seguía reinando en la recepción del hotel.

-A… amor… contesta… por favor… Qué haces aquí vestido de calle… te he llamado… te he llamado a la puerta… pero…

-¿Amor? ¿En serio?- La corté de repente, mirando al suelo.

No podía mirarla. No me salía.

-Eres una puta zorra… se escuchaban tus gemidos hasta en Cancún… y pretendes hacer cómo si no pasara nada… ¡PUTA ZORRA!- Gritó Gisela, quitándome las palabras de la boca.

Yo, seguí mirando al suelo, aunque tras un par de segundos de silencio, alcé la vista.

Judit estaba completamente inmóvil, con la boca medio abierta. Y con los ojos, mucho más abiertos.

-Creo que deberíais hablar… es lo mejor- Intervino finalmente Dutch, a lo que Gisela añadió rápidamente:

-Eres un puto cabrón. Una mierda de amigo… de persona… ¡DE TODO! Y encima vas y lo grabas… eres un…

-¿Qué has dicho?- La cortó entonces Dutch.

-Que eres un hijo de…

-No, cómo que grabar…- Insistía mi ex amigo.

Gisela no respondió. Nadie lo hizo. Otro largo silencio inundó la recepción.

-Joder… joder joder… o sea que es cierto. Agus no mentía… ¡SERÁS HIJO DE PUTAAAA!- Gritó entonces Gisela, abalanzándose hacia Dutch.

Este, simplemente la agarró, evitando así males mayores.

-No entiendo nada… amor… por favor… dime algo…

-Dutch te ha grabado, mientras te follaba. Bueno, todo. El juego con Raquel, eso de los dados…la mamada de Raquel… lo de tu lencería nueva… y en fin. Lo siguiente, lo sabes mejor tú que yo. Bueno, Gisela tiene razón, lo sabe todo el hotel. Te habrás quedado a gusto.

Cada frase de mi discurso, iba rompiendo el corazón de Judit pedazo a pedazo. Lo vi en su mirada, totalmente vacía. Sus labios temblaban, sus ojos lloraban. No era capaz de decir nada.

-Gracias por este regalo. Por darme la peor noche de mi vida. También entré… y... te vi…

Y ahí terminó de derrumbarse. Mientras Dutch y Gisela seguían discutiendo, Judit dio unos pasos atrás, hasta tocar una pared. Una vez apoyada, se dejó caer, sentándose en el suelo. Era un mar de lágrimas.

No decía nada, solamente intentaba cubrirse la cara con sus manos. Estaba temblando, seguramente al borde de un ataque de ansiedad. O sufriendo uno.

Quería decirle cosas, muchas cosas. Pero no me salían las palabras. Así que solo pude despedirme:

-He pensado en hacer una locura… tanto a vosotros como a mí mismo. Lo eras todo para mí, me has destrozado la vida. Adiós.

Tras mis palabras, Judit aumentó aún más su llanto, algo que parecía imposible. Temblaba como nunca, las lágrimas no paraban de caer por su cara.

Y me dio pena. Mucha pena. Nuestro amor estaba roto. Me había dado el mayor disgusto de mi vida. Y aún así, me dolía verla sufrir.

-¿Es verdad Agus? Te han obligado…- Deslizó entonces Dutch, acercándose a mí.

-Sí. Tus amigos son cojonudos. Y no pasa nada eh, acepto tus disculpas- Respondí irónicamente, intentando tirar de humor para no derrumbarme.

-Joder Agus… no sé por dónde empezar… yo no quería…

-Calla.

-Pero las cosas se han ido dando…

-¡CALLA!

-Joder Agus… eres mi amig…

-¡QUE TE CALLES JODER!- Exploté finalmente, soltando de nuevo un montón de lágrimas.

-Los voy a matar… ¡los voy a reventar a todos!- Fue lo último que escuché, antes de unos pasos que se alejaban de mi posición.

Yo, imitando a Judit, me limitaba a ponerme las manos en la cara, tapando el desastre que esta mostraba.

Ese malnacido nos había destrozado la vida.

-Ven aquí Agus… vamos fuera, que te dé un poco el aire… deja a esa zorra- Me dijo entonces Gisela, mientras me cogía del brazo y me llevaba hacia el exterior del hotel.

La acompañé, mientras intentaba parar mi llanto, aunque de pronto escuché:

-Por favor… Agus… hablemos…

-¡No tiene nada que hablar contigo zorra!- Gritó Gisela, ante la súplica de Judit.

-¿Zorra… zorra yo? Si te… te tiras a Dutch y a todos… ¡puta!- Fue la respuesta de Judit, entre lágrimas.

-Al menos no lo hago pared contra pared… y grabándome para enseñárselo… ¡puta psicópata!

Ante esas palabras de Gisela, Judit volvió a derrumbarse. Se había intentando levantar, pero no pudo. Se dejó caer de nuevo, incapaz de contener su llanto.

Yo tampoco pude ni andar. Me dolía todo. Cuerpo y alma. Me senté en una esquina y seguí llorando durante unos minutos, mientras Gisela intentaba consolarme.

-AYUDAAAA. ¡Llamad a la policía por favor!

Me giré y vi a Raquel, totalmente sofocada, viniendo hacia nosotros desde el ascensor.

-¿Raquel?- Preguntó Gisela, a lo que su amiga respondió:

-¡Se van a matar! Haced algo por favor, van a matar a Jordi… está Dutch hecho una fiera… y está Rodri también… qué está pasando… haced algo por favor… donde está la chica de recepción… ¡AYUDAAA!

Era el momento, ahora o nunca.

Me aparté de ese escándalo y llamé. Llamé a la policía, advirtiendo de un intento de asesinato en mi hotel.

Mientras, Gisela y Raquel seguían discutiendo. Y por fin, una chica de recepción se acercó y marcó su teléfono. Mejor dos llamadas que una.

Tras mi llamada, aprovechando el lío que se estaba montando en el hotel, me acerqué a Judit.

Me senté a su lado, viendo como se intentaba secar las lágrimas. Necesitaba preguntárselo:

-¿Por qué? ¿Por qué Judit?

-Amor… por favor déjame que te…

-¡No! No me llames más así… solo dime por qué…

Ante mis palabras, Judit volvió a romperse, por enésima vez.

Estuvo unos segundos llorando, intentando recuperar la compostura. Pero no podía. Intentando pronunciar una sílaba. Pero no podía. Intentando mirarme. Pero no podía.

Aunque finalmente pudo:

-Lo siento… por lo de hoy… por el viaje… por todo joder…

-Pero por qué… necesito saberlo. Y por qué hoy. Y así… no lo entiendo- Pregunté, con lágrimas también en mis ojos.

-No… no… no lo sé… Yo no quería… no lo sé- Soltó otro llanto Judit.

-Te amaba… te amaba con toda mi alma… Judit- Dije finalmente, mirándolo a los ojos.

Estábamos destrozados. Ambos.

“NINO NINO NINO”.

No podía ser. Eran sirenas lo que escuchaba.

-No me puto jodas… no te creo…- Escuché justo después.

Me giré y ahí estaba Dutch, dentro del ascensor.

Pero no era el mismo Dutch que minutos antes. Estaba sangrando. Por la nariz, por la frente. Sangre por la camiseta, sangre en sus manos. Si él estaba así, no quería imaginarme cómo estarían los otros.

Volví a mirar a la puerta y los vi. Efectivamente, era la policía, aparcando delante del hotel.

Así que fui rápidamente hacia Dutch y le dije:

-Esta es tu recompensa, por todos los daños… a tanta gente. Eres… eres mala persona. Eres…

-Lo siento Agus. De corazón. Soy mala persona, pero no quería joderte. Lo siento. Y lo del PC… lo siento de corazón. No fue cosa mía. No me creerás, pero te lo juro. No quería que nada de esto sucediera…

Efectivamente, no me lo creía. No me creía nada de sus palabras.

Ese malnacido, el hijo de puta que me había destrozado la vida, dejó de mirarme. Y entonces, ambos vimos a un policía entrar, a unos cuantos metros.

-¡POLICÍA! ¡MANOS ARRIBA!

Había ganado. Pese a ese calvario, yo había ganado.

Y aún así, estaba muerto por dentro.

Saqué entonces rápidamente las tijeras de mi bolsillo, y se las clavé en el cuello a Dutch.

-Y aquí estás, vivito y coleando- Me dijo Marcos unas semanas después, en el sofá de su casa.

-Sí… no sé ni cómo, pero sí- Respondí.

-Me parece muy fuerte. Vaya caos. Y dices que Dutch…- Preguntaba Núria.

-Sí, me defendió. Nos detuvieron, pero se ve que dijo que mi ataque fue en defensa propia… que él me estaba agrediendo violentamente.

-¿Pero no era así no?- Volvió a preguntarme la mujer de Marcos.

-No… la verdad que no- Respondí con sinceridad.

-Vaya… qué extraño. Al menos sirvió de algo tu mala puntería jajaja- Se reía Marcos, intentando poner una nota de humor.

-Sí… supongo. Unos milímetros más arriba… y me lo cargaba.

-A ver tampoco te flipes, que eran unas tijeras de cortar uñas jajaja- Me decía Marcos, dándome una palmadita en la espalda.

Era nuestra primera reunión tras el viaje. Tras la recuperación de Marcos. Una reunión que debía producirse antes. Y con Judit. Pero el viaje lo cambió todo.

-Ese Juan Carlos… vaya perla- Dijo de repente Núria.

-¿Y sabes qué le pasó después?- Preguntó también Marcos.

Me quedé unos segundos en silencio, recordando la información que me había dado Nil unos días antes. Hasta que finalmente dije:

-Pertenencia a organización criminal, blanqueo de capitales, coacciones, extorsiones, tenencia ilícita de armas, tentativa de homicidio… y no sé qué más.

-Vaya tela… con lo tranquilo que era en la escuela- Comentó Marcos, con los ojos abiertos como platos.

-Pues sí… el Pendrive… bendito Pendrive. A Jordi y Raquel le han metido lo suyo también, de la cárcel no se libran- Seguí contando.

-No me jodas… qué fuerte- Se sorprendía Núria.

Pues sí, suerte del Pendrive. Nil, tras todo lo sucedido, me iba dando información privilegiada sobre algunos temas legales de esos desgraciados.

Aún no había nada firme, aunque solo era cuestión de tiempo. El caso fue tan grave, que hasta salió en los informativos locales y de la Comunidad de Madrid. No salía el nombre de Dutch, Jordi o Raquel, pero sí el destape de miles de archivos que incriminaban a varios empresarios de la zona.

Y al ver cómo el local de la pareja estaba clausulado y registrado por la policía, también me dio buenas pistas de lo sucedido.

-¿Y de los demás… sabes algo?- Preguntó de repente Marcos.

-Dutch… o sea Juan Carlos, Jordi, Omar, Fonsi y Rodri se pelearon. No pude verlo, pero parece que fue muy serio. Luis… el exnovio de una chica del grupo, estaba por ahí. Y me contó que hubo de todo- Me limité a decir, sin entrar en detalles.

Y es que no quise saber los detalles más explícitos, aunque Luis sí que me dio una información un poco más detallada.

Dutch había dejado inconsciente a Omar de un solo golpe. Se ve que no era su objetivo, pero se había entrometido. El verdadero objetivo, Jordi, no tardó en recibir también la ira de Dutch. Fueron varios golpes en la cara, lo suficientemente duros, para dejarlo irreconocible. Lo suficientemente controlados, para no noquearlo.

Aunque visto lo visto, Rodri se había apuntado a la fiesta. Con todo el barullo, por fin había localizado a Dutch en el hotel. Aunque su primera víctima fue Fonsi.

El regordete del grupo, bromeando incluso en esa situación, se había comido una lluvia de hostias de un Rodri que no estaba para tonterías.

Finalmente, Rodri pudo pillar desprevenido a Dutch, que seguía ensañándose con Jordi. Y según Luis, Rodri le dio. Vaya que si le dio.

Aunque Dutch, que parecía invencible, volvió a tumbar al novio de Nerea.

-Vaya tela…- Rompió el silencio Marcos.

-¿Y eso es todo? Solo algunos golpes… en fin. Con todo lo que te hicieron…- Añadió Núria.

-Bueno… Jordi está en prisión preventiva. Dudo que salga en varios años. A Fonsi le despidieron del trabajo tras su detención. Se corrió la voz de su altercado y varias compañeras le denunciaron por maltrato psicológico…

-Hostia… qué fuerte- Fue la reacción de Núria.

-Sí… esas cosas se tapan… hasta que salta una chispa y se sabe todo. No sé cómo acabará, pero Fer me comentó que Fonsi estaba destrozado, tirado a la bebida- Seguí contando.

-¿Aún te hablas con ese?- Me preguntó Marcos, a lo que respondí:

-No. Solo unos días, pero ya no. Mi psicóloga me dijo que mejor cortar de raíz… con todos.

-¿También con Gisela?- Volvió a preguntar mi amigo.

Entonces me quedé callado, pensando cómo responder.

Y es que con Gisela, el tema había sido más complicado. Unos días después de lo ocurrido, la convencí de dejar a Omar. Y para mí sorpresa, aceptó.

Tras eso, salimos un par de días. Nos conocimos más. E hicimos el amor. Y la bloqueé de mi móvil tras mi primera sesión de terapia.

No sé si por venganza de su ex o casualidad, Omar se enteró. Aún estaba en el hospital, el golpe de Dutch le había causado una conmoción cerebral o algo así. Y descubrir que su novia le había dejado por mí, le afectó aún más que ese puñetazo certero.

Eso parecía al menos, ya que según me contaron, se intentó suicidar en el propio hospital. Quien lo diría, parecía que al final sí amaba a Gisela.

Aunque no supe más de él, ya que tal y como me aconsejó mi psicóloga, corté todo contacto posible con ese maldito grupo.

-Con Gisela nada. Nos vimos unos días y nada más. Cortó con Omar, mientras este estaba en el hospital- Respondí finalmente, resumiendo lo sucedido.

-Guau… perdona ser tan cotilla, es que vaya historia. Y claro de los demás tampoco sabrás nada…- Insistía Núria.

-Luis dejó a Jenni, me lo dijo el último día que nos vimos. Lo estuve hablando con él… y por fin entendió que esa vida no valía la pena- Respondió a su pregunta.

Y es que le había costado, pero al final Luis había visto la luz. Por muy enganchado que estuviera de Jenni, no era sano mantener esa relación, sabiendo que le estaba siendo continuamente infiel. Él me había insistido que la ruptura del grupo podía darles una segunda oportunidad, pero le dije que no. Su relación ya estaba muerta.

En cuanto a la propia Jenni, poco sabía. Gisela me había contado que la vio destrozada y completamente drogada, en una quedada de chicas. Una quedada donde habían incorporado a Nerea.

-Pues Nerea está destrozada también. Todo esto le ha pasado factura, aunque sea de forma indirecta- Me leyó el pensamiento Núria.

-¿Ah así?- Me interesé entonces.

-Rodri sigue en estado grave… lo de Juan Carlos fue muy bestia. Y encima salía de una agresión reciente de él mismo. No saben si saldrá de esta… y claro, Nerea está en vilo. Ya estaba bastante jodida, sin amigos ni nadie… pues imagínate ahora- Seguía contándome Núria.

-Creo que solo Fer ha salido indemne… bueno y de Yerry no sé nada. Nunca supe mucho de él, realmente- Añadí, soltando una pequeña sonrisa.

-¿Y ahora qué Agus?- Preguntó entonces Marcos, sonriéndome con complicidad.

-Ahora a seguir con la psicóloga… que esto no se supera en dos días- Respondí.

-¿Y es guapa? Ay Agustín…- Dijo de repente Núria, haciendo que Marcos la reprendiera:

-¡Cariño! Deja a Agus tranquilo jajaja. Ya tendrá tiempo para chicas. Encima, creo que está colado por Yaiza.

-¡Marcos! Lo de Yaiza… ya se verá- Dije, mientras nos reíamos los tres.

Pese a todo lo ocurrió. Pese a los cuernos. Pese a la ruptura. Pese a todo ese calvario de meses. Era feliz, junto a mis amigos. Marcos y Núria. Fran y Paco. Yaiza. Amigos de verdad.

-Siento cortar el rollo… pero no nos has dicho nada de… Judit- Dijo de repente Núria, cogiéndome por sorpresa.

-Cariño… no creo que sea el momento…

-No, no pasa nada, está bien- Corté a mi amigo.

Me quedé unos segundos en silencio, pensativo. Hasta que dije:

-Me ha llamado docenas de veces. Centenares. Intentó verme en el piso, pero recogí mis cosas y me fui antes de su llegada. Ha ido a la puerta de mi oficina, aunque siempre he podido esquivarla desde el parking. Gisela me dijo que está desesperada… que necesita hablar conmigo…

-Joder Agustín…- Se lamentaba Núria al escucharme.

-No me atrevo… no me atrevo a hablar con ella. Pero tampoco me atrevo a bloquearla. No sé qué hacer…- Dije de nuevo, soltando varias lágrimas.

-Poco a poco… no te agobies. El tiempo dirá- Me intentaba consolar Marcos, dándome un pañuelo.

Me sequé como pude algunas lágrimas, aunque otras seguían naciendo de mis ojos.

Como pude, temblando y llorando, dije:

-Es… es la persona que más… que más he amado en mi vida. Y la que más daño me ha hecho. No sé… por qué me hizo eso. Quizás nunca lo sepa. Ni yo… ni ella.

Hice otra pause y rompí a llorar, siendo consolado por la pareja anfitriona.

Sin dejar de llorar, finalmente dije:

-Nunca… nunca será mía. Quizás… quizás nunca lo fue. Ahora solo es… solo es Judit. Pero para mí… para mí siempre será mi Judit.

FINAL.