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El Precio de la Entrega - Capítulo 1

Cuarenta días de silencio absoluto se rompen con una dirección y una puerta que se abre sola. María Isabel ha vuelto, pero no es la misma mujer que dejó Madrid; su presencia en esa finca oculta esconde un juego de poder que Daniela no está preparada para entender.

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Descripcion de Personajes

Maria Isabel: Mujer de 48 años, de estatura esbelta de 1.70, luce un cabello negro azabache que cae hasta la mitad de su espalda como un velo de misterio. Sus ojos color café reflejan tanto fragilidad como una fuerza silenciosa. Prefiere vestimenta reservada: vestidos largos, pantalones y blusas elegantes que transmiten sobriedad y discreción. Siempre orgullosa, lleva en su mano el anillo que le entregó su difunto esposo, símbolo de un pasado que aún la acompaña. Su carácter tímido y reservado la hace cuidadosa en cada gesto y palabra, proyectando una mezcla de vulnerabilidad y dignidad que la vuelve profundamente atrayente.

Daniela: Mujer de 20 años, de estatura de 1.72 y un cuerpo bien formado, luce un cabello castaño claro que cae con naturalidad, iluminando su rostro juvenil. Sus ojos avellana, brillantes y expresivos, aportan un contraste cautivador a su apariencia. Su estilo de vestir es moderno y desenfadado: jeans ajustados, blusas frescas y vestidos que reflejan vitalidad y confianza. A diferencia de su madre, posee un carácter abierto, espontáneo y lleno de energía, siempre dispuesta a expresar lo que siente sin reservas. Sin embargo, detrás de esa independencia, guarda un cariño profundo y una cercanía inquebrantable hacia su madre, vínculo que ha marcado su vida y que se refleja en cada gesto de ternura y complicidad.

Dario: Hombre alemán de 50 años, de 1.80 m de altura y en buen estado físico gracias a su constancia en el gimnasio. Lleva el cabello corto y entrecano, acompañado de una barba bien cuidada que refuerza su porte distinguido. Sus ojos azules, de mirada penetrante, transmiten firmeza y misterio. Viste siempre con elegancia: trajes oscuros o ropa sobria de alta calidad, impecable en cada detalle, proyectando control y refinamiento. Su carácter se define por la disciplina, el silencio calculado y una autoridad natural que envuelve y atrae, dejando entrever un enigma tan inquietante como irresistible.

Capítulo 1

Daniela Vásquez conducía desde el centro de Barcelona hacia una zona residencial en las afueras. Había llegado una noche antes desde Madrid, donde vivía junto a su madre, María Isabel Gallardo, en un chalet de estilo clásico en la zona norte de la ciudad. Aunque compartían casa, hacía un año que María Isabel se había marchado sin dar explicaciones, dejando tras de sí un silencio que pesaba más que cualquier despedida. Ahora, tras meses de distancia y mensajes escuetos, iban a reencontrarse. Durante el trayecto, la mente de Daniela se llenaba de preguntas sin respuesta sobre los motivos que llevaron a su madre a alejarse de ella.

Daniela desde siempre había mantenido una buena relación con su madre. Con ella podía hablar abiertamente de cualquier tema y recibir consejos que le ayudaban a resolver problemas o afrontar distintas situaciones. Sin embargo, lo que verdaderamente consolidó ese vínculo fue la pérdida que ambas sufrieron tres años atrás. Andrés Vásquez, esposo de María Isabel y padre de Daniela, falleció en un trágico accidente de tránsito. Fue una experiencia devastadora para la que ninguna de las dos estaba preparada, pero que las llevó a apoyarse mutuamente en todo: desde sobrellevar el duelo hasta asumir juntas la administración y toma de decisiones en la empresa familiar.

La familia Vásquez disfrutaba de una sólida posición económica, desde temprana edad Andrés Vásquez se entregó con esfuerzo y determinación al crecimiento de su emprendimiento, una empresa vinícola llamada VinVásquez, logrando posicionarla como una de las más destacadas del país. Sus vinos se distribuían por toda España e incluso llegaban a algunos países vecinos.

Sin embargo, aquella dedicación incansable tuvo un costo; su salud comenzó a resentirse. Un día mientras regresaba a casa luego de un viaje de negocios sufrió un accidente automovilístico que le costaría la vida. Las investigaciones policiales concluyeron que la causa del siniestro fue un infarto repentino que le hizo perder el control del vehículo.

Debido a esto la familia Vásquez tuvo un gran cambio, tanto la madre como la hija ahora tenían que ocuparse del manejo de la empresa familiar. Una tarea bastante difícil porque ninguna de las dos mujeres tenía el conocimiento necesario del funcionamiento interno, pero gracias al asesoramiento de personas de confianza dentro de la empresa fueron sobrellevando la situación hasta llegar a un punto más o menos estable. Ya luego de aquella experiencia ambas decidieron que lo mejor era delegar la administración a una persona que contara con la confianza de su familia, en este caso un antiguo amigo de Andrés que había estado ahí desde los inicios de la empresa. Sin embargo, para asegurar que todo se mantuviera en orden y alineado con los valores familiares, María Isabel asumió un rol de supervisión directa del nuevo encargado, manteniéndose atenta a las decisiones clave y al rumbo general de la empresa.

Con el pasar del tiempo, todo iba volviendo a una relativa normalidad, Daniela de nuevo volviendo a sus clases, pasando tiempo con sus amigos y apoyando en lo que podía a su madre. María Isabel en cambio además de estar con su hija poco a poco se iba adentrando en el manejo de la empresa, cada mes hacía la revisión de diferentes tipos de informes como los de ventas, producción, etc. Pero un día, luego de un poco más de 2 años desde el accidente, Maria Isabel tomó una decisión que causó preocupación e incertidumbre en su hija Daniela, con un escueto mensaje le avisaba que iba a salir de viaje y que regresaría pronto, pero no le decía ni el destino ni la razón de aquel viaje.

Sin ninguna duda el viaje de María Isabel tomó por sorpresa a Daniela ya que su madre no era alguien que tomará ese tipo de decisiones de la nada. En un momento pensó que tal vez esto se debía al estrés acumulado de las tareas que ahora tenía que desempeñar para la supervisión de la empresa, sin saber que hacer y luego de pensarlo mucho decidió que lo mejor era respetar su decisión, darle su espacio y esperar unos días, ya luego intentaría hablar con ella para saber lo que le estaba pasando.

Los días iban pasando, primero una semana, luego 2 semanas y María Isabel no sólo no daba indicios de un pronto retorno a casa, eso ocasionó que Daniela sintiera mucha más preocupación, lo que la llevó a revisar las cosas de su madre buscando respuestas, revisó su habitación y el estudio en casa, pero todo era en vano, no encontraba nada que indicara un posible destino o alguna razón del porqué de su viaje, intentó también obtener algún dato con la gente de la empresa pero nadie le daba información, su madre había dejado instrucciones de no decir nada acerca de su paradero o de sus diferentes gastos. No podía ir a la policía ya que aunque con poca frecuencia su madre aún mantenía contacto con ella a través de mensajes escritos y de voz en WhatsApp. Así pasaron los meses, cuando Daniela intentaba llamarla para saber algo más se quedaba sin recibir respuesta, le enviaba mensajes de voz con un tono de notoria preocupación pero su madre sólo le respondía: “no tienes que preocuparte, estoy bien”.

El tiempo pasó deprisa, prácticamente un año de ausencia y de bastantes mensajes vacíos y sin sentido, pero la situación dió un giro de 180 grados el pasado viernes, Daniela había recibido un mensaje que era como una luz para ella, en dicho mensaje su madre le pedía se vieran el lunes para hablar en persona, pero extrañamente no era en Madrid, sino en Barcelona.

Habían pasado 40 minutos desde que Daniela salió de la zona urbana de Barcelona y ahora ya se encontraba en la dirección que le había indicado Maria Isabel, era un lugar alejado de la gran ciudad, desde fuera daba la impresión de ser una finca grande, tal vez unos 1800 metros cuadrados, con un portón grande, paredes altas y algunos árboles detrás que no permitían ver el interior. Daniela tomó el móvil para avisar a su madre que ya había llegado, Un minuto después el portón comenzó a abrirse para dejar pasar su auto, Daniela encendió el motor y condujo hacia el interior, tal como había intuido antes era un lugar enorme, dentro había una gran casa (por no llamarla una mansión), un gran jardín con decoraciones, plazas de garaje con autos, era un lugar muy agradable a los ojos

Condujo por el camino hasta estar lo más cerca posible de aquella casa, al bajar del auto noto que no habían otras personas al interior del lugar, incluso al ver hacia el portón de la finca no había nadie que le pudiera haber abierto, al parecer era automático y tal vez controlado desde el interior de la casa, trato de no darle importancia. Mientras caminaba nuevas interrogantes venían a su cabeza, por que su madre le había hecho ir a un lugar así?, acaso esa finca era propiedad de su familia y nunca se había enterado? su madre había estado allí durante todo ese tiempo que ambas no se habían visto?

Aquellas dudas la tenían absorta, pensativa, al estar frente a la puerta como una autómata dio 3 golpes y enseguida escuchó el sonido de unos pasos que venían del interior, era un sonido como de tacones contra un piso de madera, la puerta se abrió lentamente y lo que vio frente a ella la dejó descolocada, era su madre Maria Isabel, pero eso no era lo que le había producido ese impacto sino la apariencia que tenía en ese momento