Xtories

Dos Cristales: Judit Capítulo 2

Despierta con la cabeza vacía y el corazón roto, sabiendo que la noche anterior cambió todo para siempre. Ahora debe enfrentar la realidad de que su pasión descontrolada no solo la perdió a ella, sino que destruyó lo que más quería.

twistyscampbell6.9K vistas9.6· 28 votos
Este relato queda fuera de tus preferencias actuales. Lo mostramos porque llegaste por un enlace directo.

Aquí disponéis del capítulo anterior

https://www.todorelatos.com/relato/245725/

- Judit...Judit ¿me oyes? -aquella sin ningún tipo de duda era la voz de Jenny-.

Quería abrir mis ojos, pero estos parecían negarse a sabiendas de que el mundo que les esperaba no era precisamente el que deseaban ver. Lo primero que vi fue el rostro de Jenny. Me hallaba en un lugar desconocido, pero aparte de eso solo me preocupaba una cosa.

- ¿Y Agustín? -Fueron las primeras palabras que salieron de mis labios-.

En una segunda mirada vi que aquella no era mi habitación y aparte de Jenny no había nadie más allí. En mi mente todo parecía confuso. Multitud de preguntas se agolpaban dentro de mí y si algo podía recordar con una nitidez absoluta era como había follado con Dutch y le había roto el corazón a mi pareja en mil pedazos.

- Por favor necesito que me digas ¿Qué coño ha sucedido? -necesitaba respuestas de forma inmediata-.

- Judit, si alguien tuviera que hablar de su coño, esta serías tú. La follada que te has pegado esta noche ha sido épica y es que seguramente habrás sido la envidia de muchas mujeres esta noche.

- Estoy harta de este tema y no quiero que me lo recuerdes más. Follé con Dutch y al hacerlo metí la pata hasta el fondo, me arrepiento de lo que hice… ¡joder!

En el mundo de Jenny la palabra fidelidad brillaba por su ausencia y que me hubiera acostado con Dutch parecía un paso natural dentro de aquel grupo...a lo mejor ella lo veía así, pero yo no. Aunque fuera demasiado tarde, me daba cuenta de que estar con Dutch no había sido una bendición, sino una maldición.

-Te digo tal y como lo pienso, pero tampoco hace falta que te pongas así, no diré nada más, pero es que de la forma que chillabas.

-Te he dicho que...-cortándola de nuevo-.

-De acuerdo no voy a sacar más el tema y te contaré lo que pasó.

- ¿Qué es lo último que recuerdas?

-Todo es muy confuso...recuerdo que la policía se llevó a Dutch y Agustín…y poca cosa más.

-Pues sucedieron multitud de cosas más y a ver por donde empiezo.

Necesitaba obtener respuestas y Jenny parecía la única persona que me las podía dar.

-Esa noche no te privaste de acallar tus gemidos. Yo estaba en la habitación de un guiri que había conocido en la discoteca Tropical y entre la follada que me daba y tus gemidos...pues que voy a decir. Más tarde oí gente ir de un lado hacia otro y al llegar a la recepción estabas en el suelo.

Ahora recordaba aquellos infames momentos de chillos y peleas, donde solo había una culpable: yo.

- Allí había policías y diferentes fuerzas del orden. En cuestión de minutos llegaron diversas ambulancias y es que aquello fue una auténtica barbarie. Jordi tenía la cara destrozada con rastros de sangre en su rostro, vi cómo se lo llevaban en una camilla. Me imagino que fue Dutch quién le dio semejante paliza y es que a Omar también lo dejaron KO. Según oí ambos se hallaban en una habitación contigua a la de Dutch…era raro ya que su habitación estaba en otra planta.

Me imaginaba que en aquella habitación (tenía un presentimiento) Agustín había presenciado mis escarceos sexuales, me avergonzaba lo que había hecho y el dolor que le había provocado. Me explicaba cosas que desconocía, pero de lo interesante no soltaba prenda.

- Pero...-intentando hablar-

- Espera un momento que te sigo explicando. Rodri y Fonsi también se vieron involucrados en la pelea y ambos se los llevaron a los hospitales más cercanos que eran los de Reus y Tarragona.

Me estaba impacientando y es que no paraba de darme cuenta de que el calentón de una noche había destrozado la vida de Agustín y por ende la mía.

- Raquel está con Jordi en el hospital y.…bueno Agustín lo dejaron libre al cabo de una hora. Se ve que Dutch lo exculpo de que le hubiera clavado unas tijeras, dijo que lo había hecho en defensa propia…vaya cosas.

- ¿Y dónde está Agustín? -sintiendo mis nervios a flor de piel-.

- Se fue...con Gisela... ¿Qué te esperabas?

Aquella última frase había sido la más dura que había podido oír en las últimas horas. Tenía grabadas en mi mente cada uno de los insultos que me propinó y que se fuera con ella me afecto...me merecía al cien por cien todo lo que me pasará.

- No creo que haya nada entre ellos y es que mientras parecía que tú no parabas de gritar como si te fueran a sacrificar, quizás ella fue la única que lo apoyo...no creo que te haya sido infiel, estate tranquila.

- ¿Cómo voy a estar tranquila? -subiendo mi tono de voz-.

- Tienes que saber que el día del festival me insinué y le dije que podíamos pasárnoslo bien...pero me rechazó. Gisela lo intento el día que él no se encontraba bien y también le dijo que no y por último Raquel también probó suerte en la discoteca aprovechando que tú estabas borracha. A todas nos dijo que no, pero eso era antes...-y Jenny se calló-

Todos aquellos datos eran desconocidos para mí. Agustín había soportado todas aquellas tentaciones y en ningún caso había sucumbido. Tampoco podía olvidar las diferentes burlas de la mayoría de los integrantes del grupo. Si me lo hubiera dicho quizás algo habría cambiado y no hubiéramos llegado a la situación actual.

Aquellas vacaciones y todos los malos rollos nos afectaron y prueba de ello es que yo me alejé de Agustín y cada vez fui acercándome más a Dutch. Él como buen cazador tuvo la suficiente paciencia para conseguir la presa…está era yo

Agustín desde que había conocido a Gisela no se había privado de mirarle en culo en varias ocasiones y cuándo le sobó las tetas se empalmó, pero lo que hizo él al lado de mío era un juego de niños.

- Lo voy a llamar...-pero la cabeza me daba vueltas aún-

Durante la cena había bebido un par de copas de vino blanco y más tarde en la habitación con Raquel me había tomado un refresco de cola. A medida que fue avanzando la noche fui perdiendo el control hasta llegar a un punto sin retorno. Ahora volviendo a la realidad miraba de nuevo aquella habitación.

- ¿Estamos en el mismo hotel? -mire desorientada-.

- Te imaginarás que con el escándalo que se montó no éramos precisamente los huéspedes ideales. El personal del hotel nos invitó amablemente a que abandonáramos el hotel. Al final nos ayudó Nil ¿Lo recuerdas?

- Si lo recuerdo vagamente

Recordaba que era un fotógrafo que habíamos conocido en la discoteca y que parecía conocer a Dutch. En aquel lugar el alcohol me desinhibió y comenzó a llevarme por derroteros desconocidos.

- Pues fue muy amable con nosotros y es que tras unas llamadas nos consiguió un lugar donde quedarnos. Si no llegar a ser por él, nos hubiéramos quedado en medio de la calle.

Aquella pesadilla parecía no tener fin. Yo solo deseaba llamar al hombre al que había roto el corazón. No sabía qué hora era, pero quería irme de allí y coger el bus que nos llevaría la estación del Camp de Tarragona que estaba perdida de la mano de dios

Al final tras ponerme de pie, me fijé en que llevaba una ropa diferente: Unos shorts tejanos y una camiseta, lo que no llevaba era ropa interior.

- ¿Quién me ha puesto esta ropa? -mirando lo que abarcaba mi vista-.

- ¿No recuerdas nada en absoluto?

- No

- Raquel estaba en estado de shock y tu estabas tirada en el suelo. Se acercó un enfermero y miró tus constantes vitales. Me comentó que te lleváramos a un lugar donde descansar y es que tenías tus pulsaciones disparadas a pesar de tu inconsciencia.

- No recuerdo nada

- Luis y yo te subimos a la habitación. Te quité el jersey y rápidamente te vestí con lo primero que encontré en tu armario. Hicimos las maletas, cogimos un taxi y vinimos hacia este apartamento, estabas tan frita que ni te enteraste...se nota que no dormiste en toda la noche.

Comenzaba a estar harta que de forma indirecta me recordará lo que había hecho y es que parecía que era yo la única que se lo había follado, cuando mis compañeras de viaje lo habían hecho con él infinidad de veces. Yo era la que había caído y es que por más que me lo repitiera...ya no había solución alguna.

- Necesito el teléfono para llamarlo.

Me acercó mi bolso y cogí el móvil: No había ningún mensaje, llamada, ni otro tipo de señal de vida. Lo único que sabía es que Gisela estaba con él. Al menos no había hecho ningún disparate. Mire la hora y eran cerca de las una del mediodía.

Marque el número y empezó a dar tono tras tono y no contestaba. Así hasta diez veces seguidas. Me sentía ofuscada y lo que no sabía es que las cosas podían ir aún a peor. Jenny había salido de la habitación y a través de la puerta no paraba de oírla gritar y parecía que hablaba con alguien con él móvil.

- ¿Qué sucede ahora? -le pregunté intrigada-

- Me han llamado de la compañía de trenes que han realizado un sabotaje en las vías y que los trenes saldrán con retraso.

- ¿Cuánto retraso?

- Dicen que seguramente saldremos en el de primera hora de mañana.

- Tenemos que llegar antes-yo comiéndome las uñas.

- ¿Crees que solucionaras algo llegando antes?

Y entonces me quedé callada…supe que nada tenía solución. Seguramente Agustín tendría que coger el tren como nosotros. Volví a enviarle diversos mensajes, WhatsApp, pero el resultado era el mismo: NADA.

En apenas 24 horas mi vida había dado un vuelco de 180 grados y no sabía qué hacer.

- Venga Judith vámonos a comer algo que me muero de hambre y dúchate que hueles a humanidad.

Entre al baño y al desnudarme vi de nuevo ante el espejo un reflejo que me provocaba diferentes sensaciones. Los últimos días mi conducta había dejado mucho que desear y mi relación con Agustín se había ido degradando. El juego erótico marcó el principio del fin de nuestra relación. El morreo que me dio Ducht fue el detonante para que disfrutará de una noche de sexo en la que goce de una forma salvaje. El resultado final es que había perdido mucho más de lo que había ganado.

Me puse bajo el grifo notando como el agua resbalaba por mi cuerpo y utilicé el jabón para limpiar cada poro de mí piel y sabía que por mucho que me lavará, mi alma estaría sucia para siempre. Tras unos minutos salí de allí y me vestí de forma discreta. Elegí un vestido que se alejaba bastante de los que había llevado durante los últimos días y que habían tenido unos efectos devastadores en nuestra relación.

Al salir nos dirigimos hacia la Calle Carles Buigas, era una calle peatonal y donde se acumulaba una gran cantidad de viandantes. Allí había multitud de lugares dónde comer, aunque la inmensa mayoría parecían dirigidos a los guiris. Cogí el móvil de nuevo…pero nada.

Tras la comida le comenté a Jenny que deseaba estar sola. Quizás pasear me ayudaría a ordenar una vida que en aquellos precisos instantes no sabía hacía donde se encaminaba. La temperatura a esas horas era muy alta, pero quedarme encerrada entre cuatro paredes no era la mejor idea en aquel momento. Fui en dirección a la playa y desde un mirador cerca de la calle Bruselas divisé el mar, lo miré hasta el infinito como si buscará algún tipo de respuesta. Bajé por unas escaleras y pasé por un puente de madera junto al mar que me llevó a una playa (llamada CAPELLANS). Allí me senté en una esquina de esa pequeña playa, para poder sentir el tacto de la arena caliente en mis pies y pensar en actitudes que jamás tuve que dejar que sucedieran.

Hubiera sido fácil decir que alguien me había drogado y que habían abusado de mí…pero eso no había pasado. Era yo la que había decidió por mí misma quedarme allí. Con el paso de las horas sabía que mi relación no se curaría de tal herida…pero en mi mano aún podía intentar solucionar algo.

En aquel desenfreno sexual que invadió mi cuerpo y mi mente me dejé follar sin ningún tipo de protección. Lo hizo una vez con preservativo…pero tras aquello cada vez que eyaculó lo hizo dentro de mi vagina, la cual ansiaba notar la viscosidad de su semen.

Me levanté y me dirigí hacía una farmacia que había visto. Esperé en la cola y una de las farmacéuticas me dispensó la píldora del día después. Creo que en una ciudad costera con un gran número de turistas que salían de fiesta por la noche, no les sorprendía que una mujer joven pidiera este anticonceptivo, no era ni la primera ni la última que intentaba reparar un error de la noche anterior.

Al salir de nuevo a la calle notaba como las gotas de sudor impregnaban mi cuerpo, tras un corto paseo decidí regresar al apartamento e intentar recomponer mi vida. Cogí mi maleta y la ordené. Toda mi ropa estaba revuelta (con las prisas Jenny la metió allí) y vi algunas de las piezas elegidas en los últimos días. Allí estaba aquel bañador rojo el cuál no es que insinuará, sino que me dejaba mi cuerpo casi al descubierto para que todos me vieran como dios me trajo al mundo. Aquel empoderamiento de mi cuerpo y sentir el cuerpo de Dutch fue algo que ahora lamento de una forma que nadie puede imaginar. Tras aquel fugaz pensamiento ordené la maleta y me tumbé para llorar de nuevo. No hallaba solución a mi vida y cada hora que pasaba toda mi vida se iba desmoronando.

Aquella tarde aparte de un par de mensajes con Jenny no tuve contacto con nadie más. Cuando la noche había caído decidí salir a la calle y lo primero que hice fue ir hacía un contenedor y tirar aquel maldito bañador de color rojo, no quería que formara parte de mi vida ni un maldito minuto más. Entre en un supermercado: Me compré un sándwich y una botella de agua. Comí poco ya que no me entraba nada en el estómago.

Salí sin rumbo fijo, aunque al final fui a ver un show: las llamaban las fuentes cibernéticas. Cerca de las diez de la noche empezó aquel espectáculo: Luces y música iban al ritmo de los chorros de agua. El lugar estaba repleto de familias y de parejas que se abrazaban compartiendo aquellos momentos, mientras que yo me hallaba sola.

Al finalizar caminé por el Paseo de Jaume I que se hallaba junto a la playa. En él existía un gran trasiego de gente, estábamos en pleno mes de agosto y en aquella población estaban en época de fiestas mayores. En cualquier rincón te encontrabas gente de todas partes del mundo.

Caminaba entre la multitud y recordaba aquellas calles en la que nuestras disputas nos llevaron hacia el abismo, yo vi una luz de esperanza al irme de la cena, sabía que no tenía que haber cogido aquella llamada, pero en una parte de mí residía algo que me asustaba y que liberé, con unos resultados que pagaría toda mi vida. Yo sabía que nunca más podría decir que él era mi Agustín y yo su Judith. Mi ánimo se reflejaba en mi ropa: Un top de color blanco algo más holgado de lo habitual, una falda negra por encima de la rodilla y unas zapatillas deportivas de color blanco. Apenas me había maquillado y una simple coleta adornaba mi pelo, un look y una actitud diferente, a la que me llevó al descontrol y que llegó a su zenit la noche anterior.

El ruido de la calle me ayudaba a no pensar en nada en especial. Crucé por en medio de un parquin lleno de coches y me paré para tomar algo en un chiringuito enfrente de la playa. El lugar era idílico y con la luna brillando sobre el mar, pero para mí sería un sitio perfecto para tomar algo que llenará aquella sensación de vacío que residía en mí. Me tomé un par de cubatas y salí de allí en dirección al apartamento que estaba a unos quince minutos a pie de la playa.

Al llegar no había nadie, seguramente estarían tomando algo o Jenny disfrutaría zumbándose algún guiri…no me importaba nada en aquellos instantes de mi vida.

El alcohol empezaba a nublar mi mente, pero en alguna parte de mi ser aún existía algo de lucidez. Durante aquel día había llamado una y otra vez al móvil de Agustín, sin obtener respuesta alguna. La única que debía saber algo de él era Gisela. El mayor hándicap era que no sabía cómo decírselo y seamos sinceros la última vez que nos hablamos no fue precisamente agradable.

A lo mejor no me contestaba, pero lo tenía que intentar, marqué su número y tras dos tonos me colgó... ¡menuda hija de puta!

No sé cuánto tiempo paso hasta que entró un mensaje de ella.

"Hola Jud, me imagino que me llamas para preguntar por Agustín, no ha hecho ningún disparate y está bien. Cogimos el primer tren que salía y pagó la diferencia que era mucha, pero me comentó que no podía aguantar un minuto más allí. Nos despedimos en la estación de Atocha y lo llamé algo más tarde y volví hablar con él, te aseguro que no ha hecho ninguna locura".

Aquel mensaje fue demoledor y noté que desde el fondo de mi ser una sensación de tristeza absoluta. Varias lágrimas comenzaron a llenar mi rostro.

Otro mensaje apareció unos segundos después

"No te ralles más Judith, por favor descansa y es que por más vueltas que le des, el pasado no lo podrás cambiar. Buenas noches. *

Al menos sabía que estaba bien, pero aquel hilo de esperanza de encontrarnos en el andén de la estación y hablar cara a cara se había desvanecido por completo. La tristeza que sentía en mi interior no se podía definir con palabras y quizás algo de música me ayudaría a desconectar.

Busqué una canción de Max Richter que se llamaba “Miss Sloane Solo". La habíamos oído en una película hacía apenas unos meses. Aquella música destilaba grandes dosis de tristeza que era lo que sentía en aquellos momentos de mi vida. Sabía que por mucho que agarrará la almohada e intentará dormir al día siguiente el mundo no borraría todo el mal que había hecho, así que cerré los ojos y pensé en tiempos mejores que ahora me daba cuenta de que ya no volverían.

PD: He decidido colocar el nombre de Judit, ya que así será más facil de identificar, que por Dos Cristales.