Fiesta de despedida. Parte 4
Priscilla sabe que José la quiere como a una puta, y ella está dispuesta a entregarse a su verga negra para asegurar su silencio. Pero cuando la pasión los lleva al hotel, la puerta se abre y el pasado de Alfredo entra en la habitación.
- Después de terminar de desayunar y recibir una buena terapeada por mi madre, me subí a mi cuarto a pensar en todo lo que había pasado y a leer muchísimos mensajes, ¡muchísimos!
- Analizaba, lo que la lujuria me había provocado hacer, ser tentada por la putería. Recordé todo, a Andrea, siendo taladrada, después yo ser taladrada por mi boquita. Veía al espejo mi boquita delicada de labios rositas carnosos, y no me imaginaba todo lo que había soportado la noche anterior. Tragar dos pollas por primera vez, y líquido preseminal del patético de Manuel. Quedarme con las ganas de Alfredo, todo invadía mi mente, pero ahora también el semental de José.
- Sin embargo, mientras pensaba todo eso y me calentaba, ¡otra vez!, recordé mi coche.
- Pensaba en ir sola, analicé muchas situaciones, me quería librar de ser acosada y que mi lujuria se prendiera de nuevo.
· Analicé hablar con Alfredo y avisar que iba a ir por mi coche,
· Analicé decirle que me trajera el coche a la casa, pero, ¿Cómo? Yo tenía la llave.
· Analicé no se ni porque paso por mi mente, hablarle a José y pedirle que me acompañará, pero recordé lo maniático que era y aunque me había dejado una muy buena pero buena impresión, lo descarté en ese momento.
· Pensé en hablarle a Andrea, pero simplemente concluí que íbamos a terminar siendo cogidas por Alfredo.
· Analicé decirle a mi mami o papi, pero pensaba mil cosas que se llegaran a enterar en ese momento.
· La única opción viable hasta ese momento, era hablar con Frank y pedirle de favor que me acompañara.
- Tomé el teléfono y respondí mensajes de Frank, asegurándole que estaba bien y que estaba muy cansada. Al término del mensaje procedí a preguntarle:
- ¿Me puedes acompañar por favor a ir por mi coche a casa de Alfredo por favor amigo?
- Frank: ¡Hola amiga! Claro que sí, vamos por tu coche. Voy a tu casa y de ahí nos vamos ¿te parece?
- Respondí rápidamente, si claro amigo, ¡muchas gracias!
- Frank: llego a tu casa a las 14:00 horas.
- Ok amigo te espero.
- Me metí a ducharme rápidamente y me apresuré a vestir. Para esta ocasión me puse unos tenis blancos cómodos, unos jeans y una blusa rosita escotada. Me puse un brasier blanco que sujetaba muy bien mis pechos, y un calzonsito color rosita. Este día me sentía muy ¡Pink!.
- Me puse algo de rímel, y un labial rosita claro. Baje al sofá y espere a Frank. Pasaron unos 20 minutos y alguien llamaba a la puerta. Me apresuré en abrir y tal fue mi sorpresa ver a Frank el cornudo con Andrea. Pensé inmediatamente que era una buena idea ya que hasta cierto punto, Andrea podría ser sacrificada en actos de sexo, por si se llegaban a presentar. Tome mi bolso y emprendimos el viaje a la casa de Alfredo. Al llegar, Alfredo ya nos esperaba en su cochera para recibirnos amablemente. Debo aceptar que Alfredo era muy caballeroso, además de que ya no lo veía igual tomando en cuenta lo de la noche anterior.
- Al llegar me sentía muy nerviosa, temía en que el dijera todo lo que había pasado y ser expuesta como una golfa, temía que dijera que se había cogido a Andrea y que Frank se pusiera mal, temía absolutamente a todo, sin embargo, solo eran mis pensamientos. Podía notar que Alfredo me observaba por ratos, mantuvimos una plática entre los 4, hablando de la fiesta anterior, pláticas que llegaron a su fin y optamos por retirarnos.
- Entré a mi coche, lo prendí y lo saqué de la cochera. Frank y Andrea traían planes, a los cuales me quisieron integrar, pero no accedí ya que me encontraba cansada y, además, sentía que estaba interfiriendo entre ellos, así que decidí irme a mi casita, no sin antes pasar por un café a un Starbucks.
- Al ir rumbo a casita, todo era tranquilidad, sin embargo, una pequeña duda comenzó a invadir mi mente y era el hecho de que quizá y solo quizá, las cintas que tenía en mi poder no eran todas, mi cabeza giraba en que quizá había más cámaras escondidas, duda que me hizo detenerme, pensarlo bien y regresar a la casa de Alfredo para confrontarlo. Al volver, me percaté que el vehículo de José se encontraba afuera de la casa de Alfredo y mil cosas invadieron mi mente, y más sobre el hecho de que podrían estar platicando sobre todo lo sucedido. Descendí de mi vehículo y al dirigirme al portón de la casa para tocar el timbre, apareció José justo detrás de mí.
- Hola Priscilla,
- Hola José que tal que haces por acá
- José: vine a buscar a Alfredo, pero no me contesta, quizá salió o esta descansado de lo de ayer. ¿Qué tal como te la pasaste?
- Priscilla: si quizá salió, y con respecto a lo de ayer, me la pasé bien, estuvo bien para la despedida de todos y todas.
- José: si justo eso, yo pensé que no vendrías, pero que bueno te uniste por primera vez a una fiesta para convivir,
- Priscilla: si verdad, más que nada para despedirnos.
- José: ¿despedirnos? ¿te vas de la universidad?
- Priscilla: si José me voy por cuestiones de mis padres, pero seguiré en la ciudad, solo cambiaré de universidad.
- José: que mal plan Priscilla, yo que quería seguir conociéndote y convivir más ahora que ya te integraste, pero es bueno saber que quisiste despedirte.
- Yo solo arremetí con un si, seguidamente José me preguntó:
- ¿y a todo esto, a que viene acá a la casa de Alfredo?
- Cuando me preguntó esto, me puse super nerviosa, y solo conteste que había perdido unos aretes de oro y quería ver si los había dejado en su casa, así que respondí argumenté diciéndole que mejor me iría y que regresaba en otra ocasión.
- José notó mi nerviosismo, no es tonto, así que en seguida se ofreció en apoyarme en buscarlos, pero insistí en que era mejor retirarme. Después de despedirme y estar a punto de subirme a mi coche, vi que se acercaba a mi puerta y sin pensarlo me invito a salir a cenar o a una cafetería. Mi cabeza pensó mil cosas y mi respuesta inmediata fue “déjame pensarlo y yo te mando un mensajito para confirmarte”.
- Al llegar a casa, metí el coche y me subí a dormir, me sentía super cansada. Perdí el conocimiento, y siendo aproximadamente las 7 de la noche, mi teléfono comenzó a sonar, era José, para preguntarme si siempre aceptaba la cita. Dentro de mí sabía que ya no volvería a ver a José por un buen tiempo, no era mi tipo pero no me quitaba de la cabeza el cómo se había follado a Andrea, además, hasta ese punto yo sabía que él no tenía conocimiento de la videocámara, o quizá sí pero sabía y sentía que él no estaba enterado de que yo había sido una modelo puta para esa videocámara, y dentro de mi pensaba en aprovechar eso para quitarle todo el material “restante” a Alfredo, así que accedí en ir a tomar el café, pero al día siguiente.
- Le indique que pasará por mí en punto de las 17 horas del día siguiente. Esa noche descansé y al amanecer, me vestí inmediatamente y me dirigí a una tienda de ropa. Ya con Andrea había perdido la vergüenza de comprar ropa sexy, así que me metí al área de ropa muy muy sexy, y comencé a comprar tacones, tangas, brassier, vestidos, puti vestidos y puti falditas, así como pantalones muy ajustados, todas muy chicas y un poco ajustables en la tela, ya que quería resaltar mi cuerpo. Todo fue de diversos colores y tamaños diminutos.
- Regresé a la casa en punto de las 14 horas, me metí a la ducha y como siempre al terminar, comenzar a vestirme, ponerme mis cremas, mis lociones, planchar mi cabello y comenzar a vestirme. Mi mente era inundada por lujuria, y solo buscaba verme una chica blanca muy sexy.
- Me puse primeramente una tanguita negra, y seguidamente un pantalón negro muy ajustado, dando paso a ponerme los tacones negros, brasier, aretes y un reloj dorado, como accesorio. Yo sabía que no necesitaba esforzarme para verme bien y como una puta blanca sexy, pero nunca está demás el vestirse como una dama. Tomé el labial rojo y mi rímel y con delicadeza comencé a ponerme un poco en mi carita. Para todo esto, me habían dado las 16:40 horas, por lo que bajé a la sala y esperé a José. Siendo muy caballeroso, llego en punto de las 17 horas y al abrir la puerta, noté su cara de impactado alagándome con un “que hermosa Priscilla y que rico hueles, eres una muñeca en persona”, me sonrojé y salí de la casa. Subimos a su coche y nos dirigimos a un café que se encuentra en la zona centro de mi ciudad.
- Él se comportaba muy caballeroso y me impactó, ya que él era conocido por ser muy arrogante, pero nada que ver conmigo, él se comportaba excelente, me hacía sentir una verdadera dama. La tarde transcurrió con tranquilidad hasta que comenzamos a tocar temas de parejas, para este punto, él ya me generaba mucha confianza en la plática, me demostró esa confianza y mi reacción fue ser abierta con él. Durante sus confesiones, me comentó que a él le gustaban a las chicas blancas, chicas guapas y que fueran de mentalidad abierta.
- Noté que José era sincero y directo, cosa que me impacto de alguna manera ya que siempre los chicos que me pretendían decían cosas muy diferentes, no eran directos en decirme las cosas, quizá por temor a que los rechazara.
- La tarde transcurrió sobre el mismo tema entre pláticas serias, risas, chismes y bromas hasta que note que ya era algo tarde. Terminamos el día y el me llevó a mi casa no sin antes pactar una segunda cita para el siguiente fin de semana.
- Los días en casa me permitían pensar sobre todos mis actos y en lo que realmente estaba experimentando, lo rico que se había sentido chupar pollas y en esos pensamientos pasaba José y su polla negra y enorme, misma polla que vi penetrando a Andrea, pobre del cornudo de mi amigo Frank.
- Llegó el viernes y un mensaje de José interrumpió mi teléfono. “Hola Priscilla, ¿no olvidaste nuestra cita, cierto?” y le conteste “claro que no, estaba esperándote”. De inmediato José me contesto “paso por ti en punto de las 7 p.m.”
- En seguida pasé a vestirme como siempre, pero esta vez desconocía a donde íbamos, pero considerando que era fin de semana y que era noche, asumí que iríamos a algún lugar de fiesta y baile.
- Me puse un vestido rojo que me quedaba arriba de mis rodillas y descubiertas mis tetas en el 70%, era un puti vestido super pegado a mi cuerpo, unos tacones rojos y accesorios, además un perfume que olía a vainilla, me sentía exquisita. Por su puesto, debajo de mi vestido iba una tanguita diminuta color negro y un brassier de encaje muy pequeño cuyo objetivo era cubrir solamente a la altura de mis pezones. Mi cabello rubio con un peinado hacía atrás completamente con cola de caballo y unos aretes de oro. Rímel y labial rojo que me hacía resaltar mi carita santa.
- Me veía en el espejo y mi culo y pechos resaltaban de manera exorbitante, hasta yo me excitaba con verme. Tomé mi bolso negro de mano y me dispuse a bajar.
- Como siempre baje y me quede esperando en el sofá mientras platicaba con mi hermana mayor, misma que me halagaba por lo guapa y sexy que me veía. Entre platicas y chismes tocaron el timbre por lo que me despedí de mi hermana, pero ella quería saber quién era el afortunado y al percatarse, apenas salí de la casa me escribió “los negros son muy buenos hermanita jajaja” yo solamente reí en silencio sabía lo que me había querido decir.
- Por otra parte, José se deslumbró y nuevamente me dijo lo hermosa que me veía, sonrojándome.
- Estando en su auto le pregunté, ¿y a dónde vamos? ¿Y me dijo, quiero que vayamos a un antro a bailar un poco, te late? A lo que respondí “caro que sí, lo sabía por eso me vestí de esta manera”.
- Durante el viaje noté nervioso a José y podía notar que de manera disimulada me analizaba y me visualizaba.
- Por un momento pensé que yo había exagerado en la vestimenta, una rubia con un puti vestido, tacones y cinturita, una muñeca, una dama en la calle con aspectos de una puta.
- Llegamos a un antro popular de la ciudad y desde que baje note varias miradas lo que me hacía sentir algo incómoda, pero decidí tomar el brazo izquierdo de José para que al menos tratarán de disimular.
- Estando dentro del antro, José se pidió unas cervezas y yo una bebida refrescante sin alcohol para empezar.
- Notaba que tomaba de manera tranquila y no se despegaba de mí ya que por ratos algunos chicos se acercaban e intentaban entablar conversaciones.
- Comenzamos a bailar poco a poco y el calor me fue invadiendo lo que me exigió pedir una bebida con algo de alcohol. Sabía que al probar alcohol mi actitud cambiaría, pero jure a mí misma darme a respetar y no excederme (cosa que no sucedió).
- Una bebida llevo a otra, perlas negras, mojitos y con esas combinaciones mi cuerpo comenzó a cambiar, la lujuria comenzaba a apoderarse de mi por lo que dejé de tomar y pedí aguas minerales, todo mientras bailábamos muy pegados.
- Canciones de reggaetón y de perreo fue provocando que a cada baile nos fuéramos pegando más y más; se pegaba por detrás de mí y podía sentir como pegaba su polla a mi trasero, la sentía grande y a cada baile, sentía que crecía más. Me tomaba de mi cinturita y se pegaba complemente a mí, acercaba su cara a mi cuello y eso me excitaba.
- Hubo un momento que se sentó y yo comencé a perrearle, le mostraba todo mi culo y le modelaba. Noté como se prendía y observaba mi culo metido en ese mini vestido rojo que remarcaba mi cuerpo.
- Por ratos sentía muchas miradas en mí, escuchaba murmullos, murmullos de lujuria. Saber que traía mil miradas encima de mí, me excitaba, así que decidí seguir bailando para presumir mi cuerpo blanco escotado, me gustaba mostrar mi culo, mi culo blanco y escote desnudo en su totalidad; mi belleza blanca que en ese momento estaba para mi José el vergudo.
- El alcohol y el calor fue provocando que ambos fuéramos abusando cada vez más en cada baile, sentía mi tanguita negra hundirse cada vez más en mis nalgas tal como si fuera a desaparecer.
- Por un momento José fue al baño y un chico se me acerco invitándome una bebida a lo cual rechacé por seguridad, y justo José se acercó para imponerse y pude sentir que me celaba, era como el macho que cuida a su hembra, y como no, si era la chica más hermosa y sabrosa de todo el antro.
- Durante un momento comencé a observar y veía a muchas chicas y chicos en ese antro, pude ver como mujeres y mujeres se besaban, besos de 3, etc. estaba impactada de ver tanta perversión.
- Transcurría la noche entre bailes, platicas, risas hasta que llegó la hora de cerrar y bailamos por última vez, la cual para este punto él ya me tomaba de mi cinturita y metía toda su polla en mis nalgas y yo le correspondía levantando mi trasero y apoyándolo con su pelvis, podía sentir tremenda polla.
- Sus manos subieron hasta mis pechos y comencé a excitarme. Como punto final me volteo y me robó un beso al cual rechace inicialmente, regresando a mi posición inicial en seguir pegando mi trasero a su pelvis y polla.
- Procedimos a retirarnos y estaba súper cansada por lo que él me sugirió ir a un hotel cercano y descansar ahí.
- Yo ya sabía lo que él quería y siendo sincera, yo también deseaba lo mismo.
- Por mi mente pasaba Frank pero empezó a pasar a segundo plano porque me di cuenta que yo realmente quería ser cogida por primera vez por un negro con una gran verga negra. Visualizaba a Frank como mi novio, pero no como el detonador de mi culito.
- Pensaba en el pobre de Frank, su novia Andrea siéndole infiel y ahora yo, con el mismo macho negro, que mala suerte tenía Frank.
- Ante eso, accedí a su petición y fuimos a un hotel 5 estrellas, un hotel hermoso dentro del centro de la ciudad.
- Al llegar a la recepción, un hombre mayor nos atendió y pude ver y sentir como me veía tal cual a una puta hermosa de clase.
- Nos asignaron la habitación 707, es decir el piso 7, habitación número 7. Al subir al ascensor, José se acercó, me arrinconó a una esquina y paso su mano por mi cintura tomándome las nalgas. Yo me sentía nerviosa, y poco a poco acerco su boca y comenzó a besarme.
- La verdad no sabía que hacer pero su beso fue sin medidas, metió completamente su lengua mientras estrangulaba mis nalgas blancas. Me besaba con gran intensidad y besaba mi cuello, y le advertí que no me dejara marcada.
- Todo lo que me hacía, para nada lo quité y tampoco correspondí, solo dejé que siguiera su instinto pero con la advertencia.
- Podía sentir el sabor a alcohol entrando a mi boquita, su aliento a alcohol.
- Al llegar al piso 7, saliendo del ascensor, José dejó de besarme, me cargo y se dirigió con velocidad a la habitación 7. Entramos y me llevo directamente a la cama para recostarme.
- José quería devorarme, me besaba intensamente metiendo su lengua a fondo de mi boquita, bajaba a mi cuello, tocaba mis tetas blancas y para cuando bajo a chuparme una teta, me quité argumentando que me sentía sucia, que me sentía sudada de tanto bailar, por lo que le pedí que parara ya que tenía que bañarme.
- Caballerosamente el accedió por lo que hui de la escena. Me metí al baño y analizaba la situación, estaba super cachonda y decidí bañarme con el objetivo de bajar la calentura del momento.
- Me bañé y al salir hice la misma rutina de mi maquillaje (planeaba irme), volverme a poner la misma tanguita y mi puti vestido rojo. Cogí mi cabello para atrás con cola de caballo y salí con mis tacones y mi bolso de mano. Era una tremenda puta, pude notarlo en el espejo, y no sabía o bien no decidía si José fuera el afortunado de detonarme, de detonar a una rubia blanca con tremendo culo blanco, cuerpo que siempre soñé que Frank usara como primera vez o perdidamente Alfredo.
- Mi calentura y lujuria me invadían, no podía controlarme, si no quería ser follada por ese negro debía huir rápidamente. Cuál fue mi sorpresa que, al salir del baño, él estaba acostado desnudo en la cama con su gran verga negra con venas y erecta.
- Quede impactada al ver ese monstruo erecto negro y como hipnotizada no me movía hasta que con su dedo indicó que me acercara.
- Seguí hipnotizada viendo esa verga negra y de manera automática comencé a caminar hacía la cama y me senté en el perfil de la misma, el tomo mi mano y comenzó a besarla, se sentó detrás de mí y comenzó a tocar mi cuello.
- Al notar que no puse resistencia, se sentó bien detrás de mí y enrollo mi cinturita con sus grandes piernas comenzando a besar mi cuello. Podía sentir esa verga en mi culo. Tomo mi cinturita, me levanto y puso su verga pegada a la cama y posteriormente, dejó sentarme en su verga (nada de penetración hasta este punto), podía sentirla debajo de mi culo blanco, sentía como se movía y me daba piquetazos.
- Esa polla negra se movía y poco a poco fue siendo tragada por mis dos nalgotas blancas, pude sentirlo en mi panochita y mi culito, palpitando tremenda salchicha negra.
- Continuaba besando mi cuello y luego nuevamente a mi boquita, eran unos besos intensos y para este punto ya le correspondía en besar salvajemente. Poco a poco sus manos fueron a mis pechos y poco a poco comenzó a bajar mi brassier y los tirantes de mi puti vestido. Continue correspondiéndole hasta que se paró y se pudo frente a mí, dejando su polla negra colgada frente a mí. Quede nuevamente hipnotizada. ¡Noté que su verga goteaba y palpitaba, en verdad era enorme! y sin más rodeos comenzamos a besarnos de manera intensa. Besaba esos labios negros y era un intercambio de saliva rica, algo excitante.
- Ahora su verga estaba pegada frente a mí, y como él era alto, su verga casi me llegaba a mitad de mi estómago, (traía tacones, caso contrario me hubiera llegado cerca de mis tetas).
- Entre besos yo le pedí que se bañara, pero para nada me entendió, me tomo de la mano y se dirigió a un pequeño muro, pero alto que había en la habitación. No sabía que quería o que planeaba, pero como pudo se subió y se sentó, dejando su polla colgada y erguida.
- Y sin más, a voz de macho me dijo: “es toda tuya Priscilla, mama mi polla sudada”
- Le respondí: “NO” “BÁÑATE”
- Me volvió a decir mama mi polla así es una orden
- Le volví a responder: “BAÑATE”
- “MAMA MI POLLA PERRA, O ME LARGO”
- Como hipnotizada y humillada, comencé a acerca mi boquita y al estar a escasos 3 centímetros pude sentir ese olor a verga sudada provocándome asco, pero no impidió acerca mi boca para darle un beso a ese monstruo. Tan solo con el beso, José se estremeció y note lo mucho que me deseaba.
- No voy a mentir, el olor era fuerte pero la excitación en verdad que mata todo asco.
- Traté de meterme esa verga negra a mi boquita de puta iniciada, pero era enorme, no cabía, así que solo metía la mitad de esa gran cabeza negra en mi boca, tratando de ir haciendo flexible mi boquita.
- Esa verga era enorme, era una verga negra con venas resaltadas y unas bolas negras arrugadas, tan larga como un pepino.
- Con mi saliva poco a poco fui poniendo a limpia y a brillar esa cabeza de la polla negra.
- Mi objetivo era chupar esa verga de arriba hasta abajo, de punta a pelotas negras y tragarme toda esa leche al final.
- José se estremecía y en mi caso comencé a besar todo el tronco de la polla hasta llegar a las bolas enormes, las cuales comencé a chupar, succionar y meter en mi boquita tal cual fueran dulces.
- Le mamaba las bolas y él se retorcía de placer,
- Con sus largas manos alcanzaba mi cabeza y la movía al ritmo de cómo le chupaba la verga. Poco a poco José fue abriendo sus piernas y yo chupaba más atrás de sus bolas hasta que sin darme cuenta ya le estaba chupando el culo también.
- José comenzó a emitir gemidos intensos mientras yo chupaba su culo y con mis manos le jalaba su tremenda verga negra de caballo.
- Todo era una combinación de sabores y si, José estaba super excitado. Conocí un punto débil de los hombres para ese momento. Por ratos dejaba de hacer eso y subía mi boquita a su pene, pero el insistía en que siguiera mamándole el culo negro, por lo que hice caso a mi hombre, a mi macho.
- A un lado había un espejo y pude verme yo ahí paradita con mi puti vestido y mis tacones de manera erguida chupando una verga negra. Me veía toda una tremenda putona blanca con una verga negra con venas en mi delicada boquita.
- José seguía gimiendo y diciéndome sigue Priscilla mama mi verga es toda tuya me vas hacer explotar putita sucia, chúpame la verga puta!!. Sentirlo así me prendía y provocaba seguir chupándole la verga negra y sudada, una verga que estaba bañada con mi saliva que fluía desde la punta hasta su tronco.
- Seguí mamando hasta que sentí que comenzó a quitarme (quizá ya se iba a venir).
- Alejó mi cabezita y dio un respiro diciéndome eres una tremenda putita hermosa. Se paró y comenzó a besarme sin asco alguno y en verdad otra conclusión que obtuve es que entre más asqueroso sea todo, más excitantes es y mejores y legendarias mamadas de verga se dan.
- Los besos eran cerdos, besos con mezcla de fluidos que sabían a manjar exquisito, manjar que ni en los mejores restaurantes había probado.
- Después de un rato de tantos besos, José me hizo arrodillarme por un momento y me restregaba toda su verga en mi cara, una verga llena de saliva recorría cada centímetro de mi carita blanca delicada.
- Cada que podía me metía esa verga en mi boca, pero el insistía en restregarme toda su verga en mi carita. Me escupía y todo se volvía más grotesco pero rico.
- Luego de terminar con su gusto, José me subió a ese mismo muro y me abrió las piernas y metió su cabeza haciendo de lado el triángulo de mi tanguita.
- El momento delicioso había llegado; comenzó a chuparme mi panochita rosada, metía su lengua y la movía con tal maestría que comenzaba a volverme loca. Sentía un tremendo pedazo de carne de lengua entrar por mi panochita y comencé a tocarme las tetas de tanta excitación. Comencé a correrme a chorros y el me seguía chupando la panochita rosada durante casi 10 minutos más, hasta que se paró y nuevamente quiso besarme pero esta vez sí me quité y me puse de rodillas comenzando a meterme a mi boquita la punta de su verga negra venuda. El contemplaba la vista de tenerme de rodillas con el puti vestido ya subido a mis caderas lo que dejaba ver mis nalgas blancas y entre mis nalgas enormes blancas, mi tanguita negra perdida.
- Podía imaginarme dicha vista placentera de tener a una tremenda hembra blanca con tremendo culo blanco arrodillada a sus pies mamándole la verga negra deliciosa, visualizando mis tetas bancas colgando y llenas de saliva que caía de su verga.
- Yo disfrutaba chuparle le verga y poco a poco comencé a meterme más esa cabeza negra de su verga, lo que me provocaba arqueos y ahogamiento.
- José tomaba mi carita y trataba de empujarla aún más para tragarme toda su verga pero no podía sentía que me ahogaba. Jalaba y metía mi cabeza tomando mi cola de caballo y yo lubricaba cada vez más su verga, mi objetivo estaba cumpliéndose.
- Por momentos metía su verga en mis pechos para masturbarlo y gemía de placer, luego de nuevo a chuparle la verga y gemir de placer “ahghghghg” “ahhhggg…aghh…que rica verga que rica verga negra tienes”, mientras el gemía de placer y me decía “¿te gusta mi putita?”, “si papi me gusta me encanta, tu verga es muy rica, agghhh…aggghhh…”
- José me levanto y me llevo a la cama ordenándome: “ponte de perrita puta” a lo cual accedí sin remordimientos.
- Sentí levantar mi puti vestido arriba de mis nalgas y meter un dedo para sacar mi tanguita de mis dos nalgas blancas.
- Metió su lengua y exclamé: ¡¡que rico!! Y sentí que hundió aún más su lengua en mi culito.
- José era un maestro y me estaba tratando de manera educada y a la vez como a una puta, como a una más de sus perras.
- Sentí que puso sus manos en mis nalgas, una mano en cada nalga y comenzó a abrirlas para lograr meter su lengua más a fondo.
- Exclamé: “que rico papi que rico sigue así” yo emitía gemidos:
- “Que rico papi que rico, sigue comiéndome el culito es todo tuyo papito” “aaahhhhgggg, mmm… que rico mi negro”
- José aumentaba la velocidad con la lengua y con sus dedos comenzó a estimular mi panochita, llevándome a correrme en segundos.
- Me retorcía como una perra mientras él seguía chupándome mi culito y su dedo en mi panochita. En este punto me hubiera gustado tener una cámara de frente a mi carita o una verga más, ya que de tanto placer me mordía los labios y sabía que las facetas que emitía eran de una puta sucia.
- Mientras chupaba mi culito, comenzó a darme nalgadas y a meterme un dedo negro en mi anito, “¡¡rico rico ricooo..ohhh!!”
- Sentía como batallaba en hacer a un lado mi tanguita la cual exigía meterse a mi culo ya que era muy diminuta.
- Era la mejor noche de mi vida. José me estaba chupando todita completita!!
- Posteriormente, José se paró y me tomo del cuello indicándome a bajar de la cama y gatear a su lado para irnos a un sofá grande de color rojo.
- Yo hice caso a mi macho y comencé a gatear como una perra, mientras él me guiaba de la cola de caballo, mi cabello.
- Al llegar nuevamente me dio a chupar su verga negra deliciosa, era como una rica barra de chocolate. Pero esta vez, José comenzó a escupir mucho más a su verga mientras yo se la seguía mamando, técnica tan rica ya que se sentían más sabores y sentía que lubricaba más su verga negra venuda. Algunas salivas me llegaban a mi carita y sentía correr mi rímel y mi labial fijo ya no tan fijo.
- Para este punto, su verga estaba brillante y reluciente, llena de mi saliva y mi rímel que ya se había corrido en mi carita, y en verdad ya no me importaba, lo único que quería era mamar verga.
- Después de tanto mamar verga negra, sabía que el momento había llegado y me iba a detonar, sin embargo, él no sabía que yo era virgen.
- Justo cuando se acomodó acostado y dejando su polla libre para que yo me sentará en ella le dije: “soy virgen, mete tu polla negra con delicadeza”
- José se levantó y dijo: “¿cómo que virgen?”
- ¿Si virgen, te asusta?
- José: no para nada, pero soy muy afortunado voy a detonarte tremenda Priscilla y voy a estrenarte. Tu culo, piel blanca y carita de chica buena completamente míos.
- Eres afortunado José, así que trátame bien y no será la única ocasión.
- José se levantó y comenzó a quitarme poco a poco el puti vestido dejándome solamente con mi diminuta tanguita negra y mi diminuto brassier y tacones. Lo que me encantaba es que cuando me quitaba cada prenda, me besaba todo mi cuerpo, esos besos extremecen!
- Así quería verte Priscilla desnuda en pelotas.
- Quería taparme, pero mis manitas no eran lo suficientemente grandes para cubrirme. Me sentía una tremenda hembra putona blanca.
o Lectores en este punto imaginen mi figura, piensen lentamente en tenerme así: una rubia blanca, con cara hermosa y delicada, labios rojos y carnosos, con una diminuta tanguita negra, un brassier que apenas cubría mis pezones y mis tacones que resaltaban mi figura, sobresaltaba aún más mi culote blanco y mi espalda erguida, una completa muñeca. Bueno también imaginen el hecho de que mi cara estaba completamente usada, llena de líquido preseminal y salivas.
- José estaba impresionado, me veía y se emocionaba por lo que se iba a detonar.
- Me tomó de la mano y se dirigió nuevamente a la cama, indicándome que me pusiera de rodillas en la cama. Obedecí como toda putita obediente a su macho, mi cuerpo hermoso y delicado fue extendiéndose en la cama dejando a la vista de él, mi gran culo blanco con el hilo de la tanga en medio de mis dos globos carnosos de nalgas blancas, mientras mis tetas llegaban casi a la cama, eran enormes y colgaban, mi espalda arqueada y mi cinturita que fácilmente podía ser tomada por mi macho negro.
- José se abalanzo sobre mis dos nalgas y metió su cabeza y su lengua llegaba a mi culito nuevamente. Comenzó a chuparme el culito junto con mi tanguita y a dejar una gran cantidad de saliva. Era tanta saliva que sentía hundir su lengua y mi tanguita en mi culito, era el éxtasis del momento y de placer, mientras yo cada que podía me tocaba mis pezones para mayor excitación, retorcía nuevamente mi carita y mordía mis labios carnosos rositas. Sabía que tenía cara de puta barata en ese momento.
- José se encargó de excitarme aún más para evitarme quizá dolores de mi primera vez. Después de un rato de tremendo placer, José se acostó y dejo su verga al aire libre, dándome el paso a que yo me la colocara poco a poco. Él se irguió un poco y comenzó a quitarme una parte del brassier y comenzó a chupar mis pezones, alimentándose de mis tetas, buscando alimento, lechita de mis tetas.
- Yo gemía y gemía y poco a poco comenzó a bajarme a la punta de su verga, hasta que sentí tocar mi panochita a una punta de una gran verga.
- Mi tanguita seguía ahí y mi brasier cada vez más iba dejando al descubierto mis tetas.
- Era el clímax, era el punto de que el negro José me cogiera, era el momento de ser detonada por un negro vergudo, el negro de José.
o Lectores, Priscilla había sido besada suciamente, escupida, chupado una verga negra grande con venas, había sido lamida en su culito y panochita, había mamado verga y tragado todo líquido preseminal, y el momento de sacar la verdadera leche a sentones y mamadas había llegado.
- Comencé a colocarme esa verga negra en mi panochita cuando en ese momento se escuchó sonar la puerta principal.
- José vi que no hizo caso o no escucho, y yo continue, pero volvieron a tocar y dije: “José llaman a la puerta”, pero José nuevamente hizo caso omiso y justo cuando estaba insertando esa verga negra, escuche abrir la puerta y rápidamente gire a ver.
- ¡¡¡SORPRESA!! Alfredo estaba entrando y viendo la escena INTERRACIAL!! Y junto con él, una pequeña maleta.
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